Nada, que el tiempo parece
acelerarse en determinados momentos de nuestras vidas y ahora mismo a mí me ha
atropellado la Navidad y ya estoy preparando vituallas y pertrechos para resistir el primer round, el
de la Nochebuena, que como en años anteriores pasaré con la familia de mi
hermano Antonio. En consecuencia, intentaré escribir un post no muy largo, aunque la actualidad no da tregua.
En el ámbito nacional, el señor Fake Jo-ho sigue haciéndolo muy mal, es un tipo
muy torpe en las formas y en el fondo y el asunto de las elecciones extremeñas
así lo demuestra. No debemos olvidar la historia de la que surge esa convocatoria. La señora Guardiola accedió a
la presidencia de Extremadura cuando las elecciones locales y regionales de
2023 a pesar de que la lista más votada fue la del PSOE y Fake Jo-ho se había
mostrado partidario de que gobernara el que ganase las elecciones. A la vista de los resultados, este señor se tragó la lengua y cambió radicalmente de postura. Guardiola se
destapó entonces con unas declaraciones en las que proclamaba que antes muerta
que con Vox, partido al que acusó de machista, anti LGTBI y maltratador de
emigrantes.
Pero rápidamente la llamaron al
orden desde Génova y tuvo que desdecirse y tragarse el sapo de dejar entrar a
Vox en su Gobierno, en línea con el cambio de opinión de su jefe. Como parte del acuerdo alcanzado, Guardiola tuvo que aceptar la eliminación de la
Consejería de Igualdad, las leyes para apoyar la caza, incluso en parques
naturales como el de Monfragüe, y otras ruedas de molino intragables. Aun así, un año después, Vox abandonó el gobierno,
por una instrucción de la dirección nacional del partido, que hizo que se
salieran de todos los gobiernos regionales al unísono. Abascal es muy listo y
sabe que la posibilidad de que su partido siga creciendo está ligada a que no
estén en el poder, que es algo que desgasta mucho, y que por el contrario conserven un
sesgo antisistema que es lo que les hace tan atractivos para los jóvenes.
Guardiola se queda entonces sin socios y empieza a gobernar en precario. Y este año, al ver que no consigue ni aprobar los presupuestos, convoca elecciones
anticipadas.
¿Resultado de las elecciones?
Pues que Guardiola pierde 9.000 votos, aunque aumenta en un diputado por el
desplome del PSOE. Y que Vox duplica sus números, tanto de votos como de
diputados. Es decir, que Guardiola va a quedarse en una situación de mucha más debilidad que antes de las elecciones, con Vox crecido y dominando todo el panorama.
Esperemos que no tenga que aprobar una ley de caza del emigrante, disculpen el exabrupto y no les demos ideas. Una auténtica victoria pírrica, pues, la de esta
señora o, parafraseando el refranero popular, para este burro no se necesitaban
alforjas. Guardiola ha hecho una apuesta y la ha perdido, algo que entra dentro
de lo normal en el juego de la política, pero no podemos evitar pensar que la han animado y jaleado desde Génova a que convocara elecciones ya. ¿Por qué? Pues por dos razones. Una, la torpeza
proverbial de Fake Jo-ho, que cada vez que habla o toma alguna decisión, se equivoca y mete la pata hasta la ingle.
Pero esto no es sólo un error. Es también parte de un plan de celebrar un goteo de elecciones en todas las regiones para
que el PSOE vaya perdiendo y se siga deteriorando la figura de Sánchez. Los de
la fachosfera están tan cegados en su odio a este señor, que el resto les
importa un rábano. Y en ese resto se incluye dejar bien jodida a la señora
Guardiola o a quién sea (por supuesto, los problemas de Extremadura se la bufan ampliamente). Todo vale en la ofensiva por tierra mar y aire contra el sanchismo, ese concepto
que se han inventado y que consiste en un conjunto de conductas reprobables, bastante más leves que las que ellos mismos suelen desarrollar. Pero Sánchez no se
va, y no se irá mientras no le fallen los puigdemoníacos
o los de Jodemos. Haga lo que haga la caverna y su Brunete mediática, este
señor está dispuesto a resistir las sucesivas andanadas y eso es lo que les hace rabiar hasta perder el
conocimiento. Algún día lograrán desalojarle de la silla y no tardaremos en empezar a
echarlo de menos. Mientras tanto, podemos usar la Inteligencia Artificial para
elaborar imágenes satíricas como esta.
Una imagen muy navideña, con la zambomba
de ETA: zumba-zumba-zumba. Los de Jodemos han duplicado también sus números,
aunque siguen siendo irrelevantes, pero están eufóricos, porque han hecho
desaparecer a Sumar en la Comunidad. Ya saben: en la iconografía mental de esta gente,
Pablo Iglesias es el único político español no corrupto y por eso le persiguieron
de aquella manera cruel. Todos los que se fueron saliendo de su partido son unos
Judas y unos traidores. Y Sumar es precisamente el movimiento que agrupa a todos
los traidores. Así que leña con ellos. Que hayan pasado de 3 diputados a 7 es
un éxito sin duda, pero si la izquierda se uniera en una candidatura conjunta,
a lo mejor sacaban 14, además de recuperar a muchos de los desencantados del PSOE y ya no serían
tan irrelevantes. Pero el odio también les ciega a ellos. Yo les llamo Jodemos,
pero también podrían llamarse el PQVASSPSR. Para Qué Vamos A Sumar Si Podemos
Seguir Restando.
Y en cuanto a la situación internacional,
el odio y el rencor ciegan también a Donald Trump, que está dispuesto a liarla parda
en Venezuela, a ver si con eso consigue el Nobel de la Paz, que se lo podrían dar
compartido con Putin y Netanyahu. Por si no lo saben ustedes, este señor ha
declarado como organización non-grata al Tribunal Internacional de La Haya,
cuyos miembros se ven tratados como terroristas y no pueden ya ni hacer operaciones
bancarias de rutina, han de funcionar sólo con efectivo. Es increíble ¿verdad?
Pues pueden comprobar que es cierto pinchando AQUÍ. Y esta misma mañana se ha sabido que el veto se extiende también a algunas de las figuras internacionales que trabajan para la paz y la distensión mundial. Qué quieren que les diga, a mí este señor me da mucho miedo.
Para entrar en los USA, yo me
saqué la ESTA el 18 de junio de 2024, en medio de mi viaje de vuelta al mundo.
Como siempre, me indicaron que la validez de este procedimiento de entrada era
de dos años. Pues me acaban de informar de que ya caduca, apenas año y medio después,
y que es improrrogable. Yo ahora no tengo la menor intención de volver a ese país, pero, si cambiase
de opinión, tendría que pedir una nueva ESTA, lo que daría pie a que revisaran el
contenido de mis comentarios en redes sociales (según una Ley que acaba de
firmar Trump con el rotulador gordo), entre ellos todo lo publicado en este
blog, y probablemente no me la concedieran. Para despejarles las dudas en caso de que lleguemos a eso, abajo
incluyo otra imagen generada por la IA.
En fin, que vamos de culo en este
mundo postcapitalista y despiadado, en el que la ultraderecha populista crece
como la espuma. La victoria de Kast en Chile es una noticia bastante mala, como
evidencia el hecho de que su primer movimiento como presidente ha sido viajar a
Argentina a hacerse una foto con Milei ayudándole a sujetar la motosierra. Pero
no hemos de desanimarnos. Por algún lugar saldremos. De momento, se trata de aguantar once
meses hasta las elecciones Mid Term de los USA, donde tal vez se pueda empezar
a controlar a Trump. En relación con todo esto, viene al pelo la reflexión del filósofo
coreano-alemán Byung-Chul Han, autor de libros de culto como La sociedad del cansancio. Dice este señor que, en estos momentos,
lo más revolucionario es meterse cada uno en su casa, huir de la hiperactividad
y el ruido que nos rodea y generar espacios de silencio, que serían como
refugios contra la sociedad hiperconectada y basada en el rendimiento continuo.
Dice Han que el hogar es una
trinchera clave para enfrentar esa obligación de estar siempre haciendo algo, un
entorno que nos permite aislarnos del estruendo exterior, para recuperar la reflexión, la autenticidad, la
contemplación y el silencio. Un lugar desde donde organizar la resistencia a la exigencia
de rendimiento continuo del mundo postcapitalista. Recogernos con los nuestros para charlar sin prisas, con los móviles apagados y recuperar así nuestra verdadera esencia. Es lo que este señor denomina hogarterapia, el disfrute de una casa funcional y tranquila donde no hacer nada productivo, sin que nadie te lo eche en cara. La casa pasa a ser una especie de exoesqueleto, que nos protege y nos deja desarrollar nuestro yo verdadero. Quedarse en casa se convierte entonces en un gesto político de resistencia a la presión de la autoexplotación y el rendimiento máximo constante. En realidad, desde mi jubilación, yo practico bastante esta filosofía, aunque ustedes puedan pensar que hago muchas cosas. Pero yo tengo aquí mi escondite, con mis libros, mis discos y el bueno de Tarik Marcelino Martínez y les puedo asegurar que no perdono una siesta.
Como, además, en las ciudades han
acabado con la mayor parte de los bares, salas de exposiciones o lugares de
reunión bajo el agobio del turismo masivo, yo cada vez salgo menos a pasear a
la deriva y sólo me ausento para recados a tiro fijo. Esta nueva perspectiva me
está permitiendo recuperar otros hobbies como la cocina y aquí es donde entra
la historia del caldo gallego que les he anunciado en el encabezamiento. Una
historia que parte de una excepción a la desaparición masiva de los bares de la
que les hablaba al principio de este párrafo. En efecto, en mi barrio quedan
todavía unos pocos bares de los de antes, en cuya barra una señora rumana te
pone unas tapas estupendas y donde acude un público muy mezclado, pues allí
paran tanto las señoras mayores del barrio, como todos los currantes de los
diferentes oficios que trabajan en las obras que han brotado por doquier como
hongos.
Entre estos bares, a mí me gusta
especialmente A Cañada, un bar gallego en la calle Fúcar 20, en el que a menudo
hago una parada cuando vuelvo de la compra para tomarme un vermú aprovechando
los generosos aperitivos que te sirve la mesonera, que suele hacerte un mix con
partes de los guisos que compone el menú del día (porque aquí también se come
por un buen precio). El caso es que, el día en que debía volar a La Coruña,
recalé en A Cañada a mediodía y la señora rumana me puso de tapa un platito
pequeño de caldo gallego de reglamento, que estaba para chuparse los dedos. Es
que no había probado algo tan delicioso desde hacía mucho tiempo. Mi madre
cocinaba así el caldo gallego y fue como encontrarme con los sabores y los
aromas de mi infancia.
Así que volé a Coruña firmemente
decidido a que alguien me diera la receta de manjar tan maravilloso. Y aquí
intervino mi querido amigo Alfred, seguidor ilustre de este blog, con quien me
reuní en varias ocasiones y que me explicó la receta que les voy a añadir más abajo,
como si fuera de mi propia cosecha, aunque el mérito es de Alfred. En primer
lugar, han de hacerse ustedes con los ingredientes pertinentes, algo que no es
fácil en Madrid, especialmente el unto. Por si las moscas, yo compré una rodaja
de un dedo de grueso de una masa de unto en una carnicería coruñesa, con lo que
tengo para al menos una década, porque ha de ponerse muy poquito en los guisos.
Para el resto de los
ingredientes, he encontrado un lugar muy recomendable, donde tienen cerdo
salado, otro producto típicamente gallego, además de grelos frescos y patatas
gallegas que no tienen comparación con ninguna otra. Se llama A Nosa Terra, es
una tienda muy pequeñita y se encuentra en Doctor Esquerdo 201, a tres paradas
de Metro de mi casa. Allí se encuentran todos estos productos, si bien grelos y
patatas vienen llegando los miércoles y hay que estar al tanto. El cerdo salado
tiene diversas piezas: pata, morro, oreja, espinazo, costilla y jamón con
hueso. Lo ideal es usar una mezcla de todos ellos y, para una comida de seis
personas, usar la mitad de todas y cada una de esas piezas. La otra mitad se
puede guardar en la nevera para otro caldo.
La noche antes de elaborar el
guiso, se deja todo el cerdo sumergido en agua para desalarlo y se le cambia el
agua al menos una vez por la mañana. También se ponen un par de puñados de
alubias blancas en otro cazo a remojar la noche antes. Y comienza la
elaboración propiamente dicha, para lo que se necesita una olla a presión, a
ser posible de las ultrarrápidas. En el fondo se ha de poner un poquito de
unto, como las dos primeras falanges del dedo índice. Encima las piezas de cerdo
desalado. Sobre ello se ponen las patatas, previamente peladas, lavadas y
cascadas en trozos pequeños, para que suelten bien el almidón. Y luego las
alubias remojadas de la noche anterior. Cuatro cosas: unto, cerdo, patatas y
alubias. Se cubre con agua, se cierra la olla y, siguiendo las instrucciones, se cuece todo 45
minutos.
Al cumplirse el tiempo, se apaga
el fuego y se deja que baje la presión. Entonces se abre y se saca todo el
cerdo a un plato. Es el momento de gestionarlo, es decir, tirar a la basura los
huesos, las partes grasientas poco presentables y lo que se estime oportuno
tirar. Con el resto se hacen dos partes. Una se echa de nuevo al caldo y la
otra se guarda como tapa para otro día en la nevera. Entonces se echan los
grelos y el chorizo. Un manojo de grelos bien lavados y un chorizo gallego
previamente pinchado por los lados para que suelte el juguito. Se cierra otra
vez la olla y se deja cocer otros 15 minutos. Después se apaga, se deja enfriar y,
cuando está ya completamente frio, se abre un momento para darle unas vueltas
con una cuchara de madera y se guarda bien tapado en la nevera. Porque este
plato, cuando está bueno es al día siguiente.
El día en que se ha de comer, se
descubre y se le quita la capa de grasaza que se suele quedar arriba, para
hacerlo más digestivo. Se calienta ligeramente y a la mesa. Es un plato
sencillo, que yo he hecho ya una vez y del que hemos comido mis hijos y yo
durante dos días, incluyendo a un amigo de ellos que nunca había probado este
manjar. Mi hijo Lucas afirmó que era el mejor que había probado en su vida. Y
el gourmet Kike le dio su aprobación. Así que esta mañana he estado preparando
una segunda tanda de caldo, para que mañana vengan a comer a mi casa los de la
familia de mi hermano que se hayan quedado por aquí y no tengan mejores
compromisos. Hoy he tenido un día muy atareado, que he empezado con una sesión
completa de yoga en casa a primera hora. Luego he desayunado, me he vestido y me
he ido al mercado, a recoger las gambas de Huelva cocidas que había encargado
ayer.
Después me he puesto a cocinar el caldo y a escribir este post simultáneamente, tareas que he interrumpido para salir a mediodía a recoger la empanada de zamburiñas que había encargado para hoy hace un par de días. Luego me he tomado un vermú en A Cañada, he comido ligeramente, me he echado una pequeña siesta y he reanudado mis tareas matutinas. El caldo ya está terminado y el post a punto de cerrarse. Como ven, sigo bastante a rajatabla los consejos de Byung-Chul Han: aquí de cocinillas, en compañía del gato y escuchando a Samantha Fish, por supuesto. Si recuerdan el Post #1 de The Road Runner Trip, eran las dos principales ocupaciones de mi vida antes de lanzarme a dar la vuelta al mundo: Samantha y Tarik Marcelino. Ahora he añadido mi nuevo hobby culinario, a sumar al yoga, el blues y el inglés. La curiosidad es lo último que debe perderse si quiere uno sobrevivir en un mundo tan hostil como el que viene. Samantha ha felicitado las Pascuas de este año con la foto que ven abajo, donde se evidencia que ella también cuida su hogar y su refugio frente al ruido exterior.








































