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martes, 31 de marzo de 2026

45. Otra vez renaciendo para ustedes

Buenos días, queridos lectores y seguidores de este mi blog de Reflexiones al tran-tran. Hoy les reenvío mi post anterior, que muy pocos de ustedes han leído, junto con este, que hace el número 45 del blog. En ese post precedente se explicaba cuál era la problemática sobrevenida a mi equipo de producción bloguera y mi esperanza de salvarlo frente al deterioro que sufría. Hoy ya les anuncio que he tenido que tirar mi Lenovo y que les estoy escribiendo con un nuevo ordenador, en este caso un HP, que espero que me dure al menos diez o doce años y no como los dos anteriores. Y que, en adelante, no quiero volver a saber nada de la marca Lenovo, a la vista de que mi antepenúltimo aparato me duró unos cuatro años (bien es cierto que su deterioro se aceleró el día en que se me cayó al suelo y aterrizó de esquinazo, lo que suele ser letal para este tipo de devices) y el penúltimo no me ha durado ni tres años, puesto que ese tercer cumpleaños lo va a celebrar en el próximo mes de mayo, si es que queda algo de él en el Punto Limpio adonde ya lo he llevado y donde duerme el sueño, en este caso de los injustos, puesto que su trato conmigo ha sido, no ya injusto, sino directamente indecente.

Así que les pido por favor que lean primero el Post #44 (es muy cortito), para que se hagan cargo de por dónde ha ido el proceso y por qué he estado un tiempo tan largo en silencio (por suerte para mí, no se ha tratado de ningún problema de salud) ¿Lo han leído ya? Pues seguimos. El 14 de marzo yo escribí ese post con el teléfono móvil y traté de enviarlo al mailing colectivo que tengo con ustedes. A pesar de mis esfuerzos, pronto comprobé que mi habitual mail colectivo en el que se adjunta el link de cada post recién escrito, se perdía en la inmensidad del universo informático, sin llegar a sus destinatarios. En esa lista de seguidores, yo tengo exactamente 31 direcciones de correo. Y mis textos suelen recibir una media de visitas por encima de las 50, incremento que yo atribuyo a que algunos de ustedes entran varias veces para leerlos por partes, o repasarlos, más alguno que quizá se lo reenvía a su vez a otros amigos por haberle gustado tanto como para recomendárselo. Bien, pues, unos días más tarde, el número de visitas de dicho Post #44 era exactamente de 13, correspondientes a algunos de ustedes que, extrañados de que no escribiera nada, entraron en el blog por su cuenta para ver qué estaba pasando.

El jueves 19, me llamaron por fin del taller y, esta vez con malas noticias. La tarjeta gráfica deteriorada no se podía sustituir por estar soldada con no sé qué otras piezas del aparato, cuya sustitución conjunta me llevaría ya a unos precios desorbitados que convertían el arreglo en poco recomendable, frente a la alternativa de adquirir uno nuevo. El sábado fui a recogerlo y, de acuerdo con lo pactado, no me cobraron nada por el trabajo. Les pregunté qué hacer para conseguir un ordenador disponible y me recomendaron adquirir uno de segunda mano, puesto que los nuevos se han puesto por las nubes, por la subida de las memorias RAM, inducida por el auge de la Inteligencia artificial (más abajo se lo intento explicar). Ellos tenían diversas ofertas, a las que les hice fotos para mostrárselas a mis nuevos asesores para este mundo tan ajeno para mí, que es la informática.

A estas alturas, yo ya llevaba tres semanas sin ordenador y he de confesarles que los primeros días me encontré algo incómodo por la falta de costumbre, pero muy pronto me adapté y empecé a sentirme fenomenal. Tenía todo el tiempo del mundo para leer, organizar mi casa, hacer yoga, ensayar con la guitarra y cuidar a mis amigos. Les diré que, si no llega a ser por mantener vivo el blog, algo inviable sólo con el teléfono, hubiera mandado a la reverenda mierda a Lenovo, HP, Samsung y demás multinacionales dedicadas con esmero a generarnos un mundo de falsas necesidades. Si no llega a ser por una cierta forma de sentido del deber que me impide dejarles a ustedes huérfanos de blog, hubiera dado un paso atrás y me habría acomodado a esa nueva realidad analógica felizmente recuperada. Además, este asunto vino a recordarme que estamos pendientes de unos hilos más frágiles de lo que creemos y hemos de tener recursos por si un día nos cortan la luz o el agua, o bien nos empiezan a caer pepinazos letales por la extensión de esa guerra insensata que ha desatado el señor Trump y de la que también les hablo más abajo. De momento, confórmense con una imagen icónica, de ese pseudoayatollah yanqui, que nos está llevando al desastre.   

No es mala la imagen, generada por supuesto con Inteligencia Artificial y cuyo mensaje viene a igualar, en términos morales, al señor Trump con esos clérigos chiitas que dominan en Irán desde hace décadas (en mi opinión, Trump es claramente peor, y encima estúpido, pero cada uno que piense lo que quiera). Pero volviendo a mis penas domésticas, les diré que mi recién generada tirria a la marca Lenovo se amplía también al amigo que me recomendó esos dos aparatos y con quien no tengo ya una relación muy fluida. Así que recurrí a unos asesores áulicos alternativos, a saber, el marido y el hijo de una muy querida amiga, cuyas identidades no les voy a revelar, que yo lo cuento todo sobre mí (aparentemente), pero trato de ser cuidadoso con la intimidad de mis seres queridos y amigos: si ellos, que siguen mi blog, quieren salir de detrás de las bambalinas, allá ellos.

Mis dos amigos coincidieron en refrendar la opinión de los señores de la tienda: en estos momentos no es buena idea comprarse un ordenador nuevo, en El Corte Inglés o Media Markt, por decir un par de tiendas icónicas del sector. El precio de las memorias RAM se ha duplicado o triplicado desde la irrupción de la Inteligencia Artificial, sobre todo a partir de declararse la pandemia. ¿Por qué? Pues porque ordenadores caseros y servidores de la IA comparten componentes de materiales raros (de esos que están sobre todo en China), y al ser mucho mayor la demanda de los grandes magnates que están desarrollando la IA, casi toda la producción de semiconductores (o lo que sean) se centra en este sector en expansión, dejando lo que podríamos llamar la purrela, para estos aparatejos que, al no tener preferencia, se encuentran con problemas de suministro, que han derivado en subidas grandes de precios. No olviden que una de las empresas ahora mismo más punteras es Nvidia, que yo suelo llamar Nvidia-Kochina, y que se dedica precisamente a fabricar y comercializar esos componentes para el mundo de la informática.

Mis nuevos asesores eligieron, entre los ordenadores de la oferta de segunda mano de la tienda, uno que es ya este desde el que les escribo y que, nuevo, me habría costado el doble. Y la verdad es que va como un tiro. Me contaron también que el gran problema, tanto de los ordenadores como de esos servidores gigantescos que requiere la IA, es la refrigeración. Los componentes raros de este aparataje, se deterioran cuando se calientan y se echan a perder definitivamente. Eso es lo que le ha sucedido a mi Lenovo, que yo me ponía a veces sobre las piernas, tapadas con una mantita de sofá, para leer o trabajar. Así que yo tengo también mi parte de culpa, no solo es cosa de la marca Lenovo. Y en esto radica también el encocoramiento de Trump con Groenlandia: un lugar desolado, sin siquiera árboles, donde hay sitio de sobra para instalar cientos de esos servidores gigantes, sin necesidad de gastar millonadas en refrigerarlos, porque hace un frío que pela. Ya ven qué cosas se aprenden cuando uno trata con verdaderos especialistas y no con especialistos que te recomiendan Lenovos y mierdas similares.

El Lenovo era malo, yo hacía a veces la tontería de no ponerlo sobre una superficie lisa, y tengo también el convencimiento de que mi viaje de vuelta al mundo le sentó bastante mal. Entre cambios de temperatura, diferentes tipos de corriente alterna, también algún bajón de energía de la red. Los ordenadores también tienen jet-lag, y este exteriorizó su malestar desmembrando la carcasa como ya les conté y, apenas un año después estropeándose del todo. Así que esto es lo que hay. Pero les repito que yo he estado encantado todo este tiempo de regreso al mundo analógico en el que se ha desarrollado la mayor parte de mi vida. En estos días, me he dedicado a leer, al yoga, a correr por el Retiro y a tratar de mejorar con la guitarra, además de disfrutar de mi pareja, mis amigos y el bueno de Tarick Marcellino. Y hablando de mi gato, les cuento algo que ya les anuncié hace tiempo.

Como saben ustedes, hay por este mundo de nuestros pecados una serie de chicas de conducta, digamos ligera o desahogada, que se están literalmente forrando, a base de tomarse videoselfies enseñando el culo o lo que se tercie. Antes se las llamaba putas y otros epítetos infamantes similares. Ahora no. Ahora son influencers y su profesión, con la que se hacen de oro, es la de creadoras de contenido para adultos. Pensando en esto, se me ocurrió que, dado que mis ingresos se han visto claramente demediados con la jubilación, tal vez podría yo también dedicarme a lo mismo. Quiero decir, creador de contenido para amantes de los gatos. Y aquí tienen mi primer producto. Les aviso que esto es porno duro, tengan cuidado. Les pido que lo vean y me digan si creen que puedo yo hacer algún dinero enseñando esto. Ahí les va.

En fin. En estos días de dolce far niente, he leído bastante y me he tragado un par de tochos. En primer lugar, el libro sobre la hambruna en España durante la posguerra, que firma el historiador Miguel Ángel del Arco. Es un libro interesante, que aporta muchos datos y testimonios y que viene a sostener la tesis de que el hambre desatada en España entre 1939 y 1942 tras el desastre de la Guerra Civil, y el posterior rebrote en 1946 inducido por la pertinaz sequía, fueron consecuencia de la mala política del franquismo, derivada de la llamada autarquía, más la corrupción de los estamentos del régimen, que acaparaban alimentos para derivarlos luego al estraperlo. En un contexto de Guerra Mundial, las cosas no eran fáciles para el país, pero el libro viene a decir que esta escasez fue potenciada por Franco para castigar aún más a los vencidos.

El libro tiene un tono muy sesgado (los franquistas son todos malísimos y los republicanos buenísimos) y adolece de un exceso de adjetivos. Ya sabemos que la vida en las cárceles era terrible pero no hace falta decir todas las veces la horrible situación de los presos. A mí me parece que sería interesante escuchar también a los del otro bando. No niego que una parte de lo que dice este libro es cierta, pero no me gustan los planteamientos maniqueos. Finalmente, la situación del país mejoró con la desaparición del racionamiento y el estraperlo, más o menos en 1951, el año en que yo nací. El libro no es de literatura, sino de Historia, no es especialmente ameno pero es de interés, salvando el sesgo ideológico, para cualquiera que como yo tenga curiosidad por saber cosas de esa época, de la que venimos todos. Les diré que también he terminado el libro de Cercas sobre el Papa Francisco, otro tocho importante del que les hablaré en algún post sucesivo.

También les cuento que en este mes después de mi cumpleaños, mis colegas músicos con los que toqué en la fiesta se han animado mucho, dicen que si salió bien sin haber ensayado, tal vez podemos mejorar con un poco de trabajo y dedicarnos a tocar por ahí en cumpleaños o festejos privados. Y nos estamos reuniendo casi todos los domingos en la escuela de música, en torno a las siete de la tarde, para afinar nuestro repertorio. Solemos acabar a las diez, momento en que nos vamos a tomar unos vinos a la Palomeras profunda. Una forma estupenda de terminar las semanas. Por otro lado, yo sigo con mis clases de los miércoles con el profe que sustituyó a Henry Guitar, así que esfuerzo no me falta. Así empezaron muchos grupos, si bien hay que admitir que tenían 20 años y no 70. Uno de estos días he llevado mi guitarra eléctrica a unos luthiers vallecanos llenos de tatuajes, para que me la pongan a punto.

Con esto y el yoga voy tirando. Pero llega la Semana Santa y ya tengo preparada una escapada con el coche para pasarla en un hotel con encanto en la montaña de Cantabria. A la vuelta les contaré. Si es que para entonces el señor Trump no la ha liado parda. No tengo muchas ganas hoy de hablar de este señor que, aparte de sus defectos que hemos destacado en este foro, está demostrando ser muy tonto, de modo que Putin le chulea y Netanyahu (un verdadero criminal) le ha liado a meter el pie en un avispero del que no sabe cómo salir. En los USA empiezan a estar hartos de este caballero, a quien muchos votaron para que no se metiera en guerras y se dedicara a la política interior. La elecciones del Mid Term pueden ser una debacle para él, pero cuidado que no las vaya a anular o tergiversar. Un tipo sin escrúpulos ni cortapisas morales de ningún tipo es capaz de eso y más y ya está dando pasos para intentarlo. Lo dicho, sean buenos y tiren para adelante. No creo que hayan tenido mucho problema para vivir sin mi blog, pero ya estoy otra vez aquí. Abrazos a puñados.

miércoles, 7 de enero de 2026

40. Vamos bien por lotería II

Pongo dos palitos al final del título, para subrayar que este es el segundo post que escribo con semejante encabezamiento. En efecto, el día 11 de septiembre de 2016, yo titulé así un escrito que elaboré desde mi habitación de la octava planta del Park Inn Pribaltiyskaya Hotel, un mamotreto de tiempos soviéticos erigido cerca del extremo oeste de la isla Vasilyevskiy, que compone uno de los distritos históricos de la ciudad de San Petersburgo. Estaba allí para participar con una ponencia sobre Madrid Río en un congreso sobre el llamado urbanismo subterráneo y les reseñaba para Reflexiones a la Carrera la peripecia de mi llegada a esta ciudad, en un vuelo en el que me perdieron el equipaje y de ahí el nombre del post. El título alude a la frase tipo que, a modo de conjuro, pronunciábamos los jugadores de pinball, aquellas míticas y ruidosas máquinas de bolas predigitales, que en su día había en todos los bares de España, e imagino que de todo el mundo occidental.

Cuando la partida iba mal y tomaba una deriva desastrosa, aún quedaba la posibilidad de ganar por lotería, un albur improbable, aunque a mí me sucedió más de una vez. Uno peleaba con todas sus artimañas para conseguir una partida gratis que le permitiera seguir jugando, pero, cuando la cosa se tornaba imposible, los optimistas aún confiábamos en el sorteo final en el que tal vez la lotería de la máquina te daba esa partida gratis y exteriorizábamos nuestra remota esperanza con la frasecita: Vamos bien por lotería. No tengan duda de que yo era un auténtico pinball wizard y he de decirles que mi admirada Samantha Fish, la musa de este blog, también adora estas maquinitas, como ven en la foto de abajo, aunque dudo que sea tan ducha como yo lo era. En algún momento de los primeros 80, estas máquinas desaparecieron súbita y misteriosamente de todos los bares, para ser sustituidas por esas horribles ruletas en las que los jubilados se juegan la paga, confiando sólo en la suerte, no en ninguna habilidad; sólo hay que bajar una palanca y esperar. No he arriesgado jamás un solo euro en esas máquinas diabólicas.

Pues este comienzo de año no ha podido ser peor, con el inverosímil ataque del señor Trump a Venezuela, del que hablaremos enseguida y que augura el peor de los futuros para nuestro mundo. En fin, hace ya cinco años de otro principio de año nefasto, el de 2021, con el ataque al Congreso en Washington y la nieve de la Filomena enterrando Madrid bajo un manto blanco también inverosímil, pero igualmente real. Luego, el año no fue tan desastroso como apuntaba y conseguimos seguir tirando con nuestras vidas. Confiemos en superar también ahora el trago. En el horizonte, un evento del que les vengo advirtiendo hace meses: las Mid Term Elections en los USA, en donde se renovará totalmente el Congreso, además de un tercio del Senado. Esas elecciones tienen ya fecha definida: el martes 3 de noviembre de este año del Señor de 2026. Quedan, pues, algo menos de diez meses.

Yo creo que Trump puede perder el control de ambas cámaras, lo que recortaría bastante la libertad de actuar de la que ahora goza. Lo mismo que le sucedió a Obama, que después de esas primeras Mid Term se vio atado de pies y manos. Luego volvería a ganar las generales para ser reelegido pero, durante seis de sus ocho años de mandato, apenas pudo desarrollar sus políticas. Aun así, hizo cosas de más enjundia que dar medallas a Bruce Springsteen y otros, como suelen decir sus críticos: en esas condiciones logró sacar adelante el Obamacare, que ahora Trump está descafeinando. El ejercicio del poder desgasta y yo confío mucho en el pueblo americano, al menos en la gente culta de ambas costas y de Chicago. Ese pueblo, tan alejado de los garrulos de Arkansas y de Idaho, se está empezando a movilizar ya y quiero que escuchen la declaración de nuestro muy admirado Bernie Sanders, a raíz del ataque de Trump a Venezuela. Creo que sabrán ponerle subtítulos en castellano si los necesitan.

Respecto a esto de Trump y Venezuela, no hace falta que les insista en la condena, es un hecho insólito y un indicativo de lo que nos viene. Al menos hasta noviembre. Yo creo que Trump va a hacer lo posible por anular esas elecciones o manipularlas de todas las maneras posibles (habremos de estar atentos), pero también sabe que es muy probable que las pierda, así que estos diez meses pueden ser terribles, porque el tipo se va a poner a correr para hacer todas las barrabasadas que tenga planeadas, mientras disponga de margen para hacerlas. Lo de Venezuela es un horror garrafal y discúlpenme, pero no entiendo por qué ese adjetivo sólo se puede utilizar con los errores. Es garrafal, es peligroso y es para que nos echemos a temblar. Y no sólo Bernie Sanders se ha pronunciado al respecto en los USA. Por ejemplo, vean una foto de las concentraciones que desde ese día se organizan frente a la Casa Blanca.

Pero yo quiero resaltarles algunos matices en los que tal vez no hayan reparado. En primer lugar, la secuencia temporal. El pasado 15 de agosto, Trump y Putin se reunieron en Alaska. Salieron los dos muy satisfechos, pero no concretaron lo que habían hablado o acordado y por qué les satisfacía tanto. La guerra de Ucrania, sobre la que en teoría iban a hablar, siguió después al mismo ritmo, si no más encarnizada. Cuando dos se reúnen y no cuentan lo que han hablado, es porque no se puede contar (el mismo caso que Mazón y Vilaplana: no cuentan lo que hicieron en el Ventorro, porque no se puede contar). Sin embargo (pueden comprobarlo), fue a partir de esa fecha cuando Trump empezó a jugar a los barcos frente a las costas de Venezuela.

Supongo que ustedes, de niños, jugaban a los barcos en el recreo, eran tiempos predigitales. Sólo se requerían un par de papeles cuadriculados. Cada uno pintaba su gran barco, de cuatro cuadraditos, y otros de tres, dos y uno. Y empezaba a bombardear al otro. Las frases eran míticas: tocado uno de dos; hundido uno de uno. Al final ganaba el que primero conseguía acabar con la flota del otro. Pues a eso ha estado jugando Trump, que no tiene una complejidad mental muy superior a la de un niño. Lo único, es que, cada vez que hundían uno de dos, o uno de tres cuadraditos, se cargaban a unos cuantos marineros y tripulantes (ya superan el centenar los asesinados desde el aire, en algún caso incluso volviendo a por ellos para rematarlos, lo que ya constituye un auténtico crimen de guerra).

Todo esto era una preparación para la captura de Maduro, a quien querían quitar de en medio a toda costa. Pero, como pueden comprobar, el juego de los barcos no empezó hasta después de la cumbre de Alaska. Eso sugiere que allí se tomaron decisiones. Mira, tú vas a seguir machacando Ucrania, que no vamos a hacer nada para evitarlo, pero tú, igual de calladito si a mí me da por atacar Venezuela, o Cuba o Nicaragua (que pueden ser las siguientes). Al chino no le contamos nada, pero esta historia le va a venir bien, porque legitimaría que, cuando quiera, se apodere de Taiwan. Es la ley de los más fuertes. Cada uno de los tres se autoasigna una zona de influencia en la que domina con mano de hierro. Y lo tremendo es que esta Europa en la que estamos tan a gusto (salvo los fachas), se puede quedar desvalida frente a Putin, que puede acabar de machacar Ucrania, apropiarse de Estonia, Letonia y Lituania de un solo bocado y continuar luego si le apetece con Polonia o Rumanía. Tremendo. Vean una portada reciente del semanario alemán Der Spiegel. 

La traducción sería algo así: dos cabrones y un solo objetivo. La nómina mundial de cabrones es amplia: Xi Jinping, Netanyahu, Erdogan, Kim Jong-un, Ortega, Bin Salman y tantos otros. De la mano de Trump, el mundo parece haber retrocedido hasta el siglo XIX, antes de las dos guerras mundiales, y esperemos que no termine de la misma manera. El orden instaurado a partir de 1945 por los ganadores de la guerra, que garantizaba al menos una cierta apariencia de legalidad internacional bajo la tutela de la ONU, ha saltado en pedazos, y el papelón que están haciendo, tanto la citada ONU como la Unión Europea, es ciertamente patético. Las previsiones para el año que empieza son, pues, muy preocupantes y así lo refleja una imagen creada con Photoshop, que ha circulado estos días por los whatsapps, y que remite a una de las, para mí, mejores películas de la historia del cine.

North by Northwest se llamaba originalmente esta obra maestra que, en España, vio modificado su título, como de costumbre, para llamarse Con la muerte en los talones. Pero permítanme que insista en algunos otros matices de la Operación Resolución Absoluta, como pomposamente han bautizado los yanquis su razzia venezolana. Un nombre pomposo y también falso, porque estas cosas nunca resuelven nada, y no tienen más que ver los antecedentes de Sadam Hussein o Gadafi: tanto en Irak, como en Libia, se vivía mucho mejor bajo los regímenes de estos dos personajes. Bien, hay una cosa que parece clara: esta operación no se podría haber acometido sin apoyo interior. Recuerden que, hace no mucho, Estados Unidos subió la recompensa por ayudar a capturar a Maduro hasta 50 millones de dólares. Por ese dinero, más de un venezolano vendería a su madre. Aparte de que el señor Maduro debía de tener bastantes enemigos en su propio entorno.

¿Será Delcy Rodríguez la que ha actuado como quintacolumnista? Ciertamente, no lo sabemos. Yo más bien me inclino a pensar que la situación la ha atropellado y se ha visto obligada a templar gaitas para que no se monte una guerra civil. La foto de los nuevos dirigentes del país con ella al frente y el propio hijo de Maduro, muy sonriente, a un lado, da bastantes pistas sobre lo que ha sucedido. Sus movimientos futuros nos confirmarán el resto. De momento, hay una cifra de muertos que no se da a conocer, entre ellos toda la guardia personal de Maduro, a la que Trump se refiere despectivamente como cubanos, la deshumanización habitual del enemigo real o inventado. No sé si lo saben, pero la esposa de Maduro ha comparecido ante el juez de Brooklyn con la cabeza fuertemente vendada y un ojo morado, algo cuyas imágenes han cuidado minuciosamente de ocultar. Ni la mala cara de la señora Maduro, ni la cifra de muertos en el ataque se nos han revelado, dentro de la batalla por servirnos la información enlatada, para que no nos indignemos aun más.

Pero la captura no debió de ser sencilla, Maduro es un hombretón de 1.90 y parece en bastante buena forma. El ejército venezolano debe de ser potente y su inoperancia en este caso sólo puede explicarse por algún elemento infiltrado con bastante autoridad como para ordenar que todos quietos. Tal vez los únicos fieles fueron los cubanos y por eso se los cargaron. Además, Maduro contaba con un bunker, al que se dirigió apresuradamente cuando empezó a oír las explosiones, pero no le dio tiempo a llegar, porque la operación fue muy rápida. Escucho a un experto militar, que afirma que, en Irak, por ejemplo, cualquier pastor con poco más que un simple tirachinas era capaz de derribar un helicóptero de los invasores y es muy sorprendente que ni uno solo de los aviones y helicópteros usados ahora haya tenido un mínimo rasguño. Esto huele bastante a chamusquina o, como dicen en mi tierra, algo ten o cordeiro baixo o rabo.

¡Así que todo se reducía a quitar de enmedio a Maduro, como parece deducirse de las últimas imágenes! Yo tengo una opinión bastante desfavorable de este gigantón chavista, creo que su manera chulesca de hablar lo delata. Lo cierto es que el chavismo nacionalizó el petróleo y eso es lo que le duele a los USA, pero no es menos cierto que desde que llegó Chaves con su revolución bolivariana, siete millones de venezolanos se han exiliado. En esta diáspora hay un sector de ricachones ofendidos, que se han ido a los propios USA, o a España, donde se están comprando edificios enteros en los mejores barrios de Madrid, por ejemplo. Por cierto, Ayuso, Fake Jo-oh y sus corifeos no paran de decir que el gobierno de Sánchez es una tiranía, su política es dictatorial, bananera y bolivariana y nuestro país va como el culo. ¿No se darán cuenta de la contradicción que esto supone con la llegada de miles de venezolanos a España? Porque, si se trata de huir de una república bananera y bolivariana, no tendría ningún sentido que justo se vengan a otra igual. La tontuna de los peperos se eleva al cubo todo el rato, pero a sus votantes les da igual.

Pero de Venezuela no se han ido sólo los ricachones. Durante mi periplo por el mundo del año pasado, me tocó hablar al menos con tres taxistas venezolanos, que recuerde: uno en Chile, otro en Perú y otro en Estados Unidos. Y los tres eran simples trabajadores que se habían tenido que largar de su tierra porque ya no podían más. Su discurso era también común: estaban muy esperanzados con que Maduro perdiera las inminentes elecciones, que luego manipuló y cuyas actas nunca mostró. Esa victoria de la oposición les alimentaba la esperanza de poder volver pronto a su país. Las cosas no son nunca totalmente negras o blancas. Pero, de aquí a noviembre, hemos de estar muy atentos, porque con Trump al frente del mundo es como para estar preocupados.

Estaremos, pues, al loro a la espera de las siguientes barbaridades que se le vayan ocurriendo a este caballero, a quien desde ahora vamos a bautizar como El Agente Naranja, porque es igual de tóxico que ese compuesto usado por los yanquis en Vietnam y otros lugares. Les pongo abajo otra imagen en la que se juega con diversas palabras que en inglés terminan todas en ist: racista, violador, fascista, terrorista, misógino y narcisista. Habría que añadir putero; a lo mejor por eso la Delcy se entiende con él, porque recuerden que estuvo pelando la pava en el aeropuerto de Barajas con el prototipo de los puteros, el ínclito señor Ábalos. No hace falta que diga que a mí, la señora Rodríguez me da tan poca confianza como sus dos antecesores al frente de Venezuela, señores Chaves y Maduro. ¡Pobres venezolanos! 

El caso es que estaba yo preparando un post a medio camino entre resumen de lo acontecido en el año ya difunto y deseos de un próspero año nuevo para todos ustedes mis lectores supervivientes, que cada vez van siendo menos. Lo que pasa es que la realidad nos atropella en este mundo líquido que se mueve a toda pastilla. Una solución es la que nos propone Byung-Chul Han: quedarnos en casa y dedicarnos a levitar, reflexionar y escuchar música clásica. Les puedo asegurar que yo lo intento, pero hasta nuestro último refugio nos llega el ruido de la alterada actualidad que nos deparan El Agente Naranja, el auténtico Hijo de Putin y los demás conmilitones. Y, si nos van a bombardear para secuestrar a Pedro Sánchez (como ha sugerido el idiota de Fran Rivera), pues hay que estar atentos para que nos dé tiempo a llegar al bunker, en mi caso la estación de Metro de Antón Martín.

En la Navidad, felizmente finiquitada, todo parece pasar a un segundo plano. Bueno, estamos en un mundo que se nos sirve a la medida de los poderosos, para que estemos anestesiados y no nos enteremos de lo que pasa en la realidad. Porque ahora vienen las rebajas, luego San Valentín y luego el Carnaval y la Semana Santa. Con esto y un bizcocho, otra vez al verano y enseguida vuelta a la Navidad, qué hartura. Pero cumpliré con mi propósito, aunque de forma breve. En el año que termina he continuado felizmente con mis carreras por el Retiro, el yoga, la guitarra y el inglés.

Corté definitivamente con el Billar de Letras y estoy feliz por ello. Esa tribuna, que empezó en formato presencial, dejó de ser interesante para mí cuando se pasó a modo on-line por la pandemia y ya no recuperó el formato original. Ahora era un foro en el que su mentor, el escritor cubano Ronaldo Menéndez, ocupaba bastante más de la mitad de las dos horas que duraba. Los participantes, entre los que yo era el único varón, disponían de algo más de cinco minutos para intervenir, la mitad de cuyo tiempo empleaban en dar gracias a Ronaldo, dar gracias al autor del libro que se analizaba y también al editor y hasta a los traductores, por haberles permitido llegar a disfrutar de la indiscutible belleza del libro en cuestión. Yo trataba a veces de ser más crítico, pero entonces me ponían todas verde.

Y, lo cierto es que, a la vuelta de mi viaje de vuelta al mundo, los libros que nos tocó leer eran bastante malos en mi opinión. Y, con la cantidad de otras actividades que desarrollo, no me quedaba tiempo de leer otras cosas que las determinadas desde el club. Le escribí a Ronaldo un mail, anunciándole que me borraba y le dije que me llamara por teléfono para explicarle mis razones, que no le quería poner por escrito. Nunca me llamó, lo cual confirma lo poco que pintaba yo en ese foro femenino, atrapado en un gineceo de adoradoras. Como nunca se lo pude explicar, ahora lo hago mediante el blog.

Y, después de un tiempo sin leer absolutamente nada, por higiene mental, he empezado de nuevo mis lecturas. Ahora mismo me estoy terminando Alcaravea, de Irene Reyes-Noguerol, una chica de veintitantos que asombra por la intensidad de su temática y su forma precisa de escribir. Y tengo en cola el libro de Cercas sobre el Papa Francisco y La Hambruna Española, una investigación del historiador Miguel Ángel del Arco, en donde se demuestra que Franco-Franco-Franco utilizó el hambre deliberadamente para desmoralizar aun más a los perdedores de la guerra que no se exiliaron, especialmente en el período 1939-1942, donde hasta se retenían convoyes con alimentos, igual que se hace ahora en Gaza. Parece que a partir de 1942, la cosa se relajó un poco, ya se daba por derrotados del todo a los pobres que habían osado defender a su gobierno legítimamente constituido. En fin, libros que no hubiera podido disfrutar si hubiera permanecido preso en la jaula de oro del Billar de Letras.

En el yoga, he completado mi primer año con la academia Ashtanga Madrid, en la calle Espoz y Mina, que me gusta más que la anterior y en la que estoy profundizando mucho en mis prácticas. También he cambiado de maestro guitarrero y estoy contento con Oscar mi nuevo profesor, aunque no negaré que echo bastante de menos a Henry Guitar y el estupendo grupo que formábamos con Carlos y Borjita, con los que hacíamos combo después de las clases hasta terminar en unas cañas en el bar Los Cuñaos, a donde no he vuelto a ir desde entonces. Las cosas han de evolucionar. Por lo demás, en el año que acaba de terminar, he continuado haciendo viajes, no ya de vuelta al mundo, pero igualmente interesantes.

Este año he viajado con mi pareja a Atenas, Soria, Budapest, París (para la boda de mi hijo Kike), Noruega y Praga. También me recorrí la Borgoña con mi querido amigo Alain Sinou, y acudí al festival de blues de Béjar con Henry Guitar y Críspulo, mis amigos musiqueros vallecanos. Entre los conciertos de rock a los que he asistido, por supuesto, destacar la primera actuación en Madrid de nuestra adorada Samantha Fish, en el mes de junio, séptimo de sus conciertos que presencio, con la que pude charlar un buen rato y renovar nuestra amistad. También asistí a bastantes otros conciertos de rock, sobre todo de ámbito local, si bien me gustaría destacar los de Jess Dayton en marzo y Larkin Poe, en noviembre, este último realmente fabuloso, a la altura del de Sam. Pero no cabe duda que mi encuentro con ella el 24 de junio fue el punto cumbre de mi deriva bloguera de este año y les recuerdo dos de las fotos que nos tomaron, donde se puede ver el cariño mutuo.


Con este bagaje me alcanzaron las fiestas navideñas, la llegada de mis hijos y la interrupción de las rutinas entre las que me suelo mover, obligado a quedarme en casa por la invasión de turistas del entorno más inmediato, que vienen a ver las luces, como las polillas, y atiborran el espacio público de mi barrio. En relación con esto, he de decir que por fin han acabado las obras de la Plaza de Santa Ana y tengo que reconocer que al final no han quedado tan mal, la plaza se parece bastante a la anterior, hay algunos árboles más grandes que se han sustituido por otros más pequeños, pero el concepto es el mismo y esos arbolitos irán creciendo poco a poco. Al menos no ha quedado tan mal como la horrible Puerta del Sol.

Como novedad, he de contar también que, por primera vez desde que era estudiante, no he jugado un solo euro a la Lotería Nacional. A lo largo de mis casi cuarenta años de trabajo en el Ayuntamiento, siempre solía participar de los números que se repartían en el curre, más los bares y otros lugares. Pero nunca me tocaba nada. Situación que he mantenido después de jubilarme, con idéntico resultado. Además, leí un artículo de un economista que decía que es muy improbable que te toque ningún sorteo y que finalmente, la lotería es el impuesto de los pobres y de los tontos. Confirmado esto viendo el careto de los que hacen colas kilométricas a la puerta de Doña Manolita, he decidido este año no jugar nada. Y estoy encantado.

Hay que evolucionar: se acabó el Billar de Letras, nuevo profe de guitarra, nueva academia de yoga, cero gastos en lotería. También este año, me cambié el WiFi a DIGI y dejé de consentir que me estafaran cada mes los de ORANGE. Y arreglé el hardware de mi ordenador que se estaba esmendrellando peligrosamente, lo que conseguí que me saliera gratis por estar cubierto por la garantía. También tengo que reconocer con tristeza que, por tercer año consecutivo, continúa la escabechina de amigos que se me van muriendo, este año Partearroyo y El Coronel Groucho, pero de esto no quiero hablar hoy, que ya bastante tenemos con el Agente Naranja y sus tropelías. Hoy es día de comenzar el año con una sonrisa y a ello nos puede ayudar la Inteligencia Artificial, capaz de convertir los miedos y penumbras del momento en motivo de sonrisas, como en el vídeo que pueden ver abajo.

La omnipresencia de la Inteligencia Artificial es otra de las novedades que nos ha traido el 2025. Pero hay rutinas que continúan, como el hecho de que mis hijos vengan de visita por Navidad, como el Calvo del anuncio de loterías. Kike ya está de vuelta en París y Lucas se vuelve a Londres en unos días. Terminaré por mostrarles la foto que nos hicimos un día en la Casa de las Torrijas. Imagen que les dejo con un ardiente deseo: que tengan ustedes un Feliz Año 2026. Aunque vamos bien por lotería, con el esfuerzo mental de todos conseguiremos llegar a estas fechas del año que viene. Pórtense bien y estén al loro.

domingo, 6 de julio de 2025

26. Viento en popa a toda marcha

Pues aquí seguimos, bajo un calor infernal, que nos ha hecho pasar un mes de junio con temperaturas de julio/agosto, y preparándonos para afrontar lo que nos viene, que da verdadero miedo. Ya les advertí de que yo tenía preparados cinco viajes para huir del calor de mi ático en el centro de Madrid, el primero de los cuales, por París y la Borgoña, fue debidamente relatado en esta tribuna. Hoy les anunciaré los dos siguientes, que vienen ahora seguidos. Pero antes debo continuar con el relato de mis peripecias de estos días en el horno madrileño, siguiendo el hilo de mi post anterior. En relación con mis comentarios geopolíticos generales, la situación no da demasiada tregua. Trump está desatado y lo sorprendente es que las cosas le están saliendo bien, aunque uno no sabe ya qué creerse en esta tesitura en la que las noticias te las brindan unos algoritmos que se ayudan de la inteligencia artificial.

Le va bien a Trump porque, para empezar, sus bombardeos sobre Irán no han desatado el temido armageddon. Los ayatolas iraníes empiezan por proclamar que estos bombardeos no les han hecho ni cosquillas, que el uranio enriquecido que están fabricando desde hace décadas lo habían cambiado de sitio, como expertos trileros. ¿Será verdad? Más bien parece la respuesta del chico agredido por el matón del cole que se apresura a gritar: no me ha hecho daño. A continuación, anunciaron que la respuesta sería terrible. Pero esa respuesta se limitó a atacar unas bases USA en Qatar, avisando de la hora y el objetivo de sus misiles: ojo, que mañana a primera hora van para allí unos petardazos, poneros a cubierto, que no queremos que muera nadie. Por último, proclamaron que habían ganado esa guerra relámpago y lo celebraron en las calles de Teherán. Un paripé vergonzante.

Los mercados se afanaron en subir sus valores, a la vista del bluff. Y otro paripé infumable: la cumbre de la OTAN y los melifluos mensajes del señor Rutte, el que nos llamó PIGS a España, Italia, Grecia y Portugal, transmutado ahora en pelota en jefe. Vomitivo. Trump volvió a sus cuarteles, a seguir jugando al golf, ufano y satisfecho ante semejante muestra de vasallaje internacional (sólo Sánchez le plantó cara) y dispuesto a seguir implacable con lo que de verdad le interesa: aprobar su Ley Grande y Hermosa (sic) por la que les baja los impuestos a los ricos y, para compensar el bajón de ingresos en las arcas públicas, reduce prestaciones sanitarias y sociales a las clases más depauperadas. Ya les dije que, en mi última visita a los USA el año pasado, la impresión que me llevé es que allí, como te pase algo, no hay quien te ampare. Pues peor será a partir de ahora, con la ICE (versión yanqui de la Policía Patriótica de M. Rajoy), campando a sus anchas por las calles, de paisano y deteniendo a traición a cualquiera que tenga aspecto de inmigrante sin papeles, para inmediatamente raparlo al cero y grabarlo en vídeo para mayor escarnio, mientras lo llevan esposado, encadenado y agachado en dirección a una cárcel de El Salvador. Y, si se monta una protesta contra este atropello, entonces intervienen los de la foto de abajo.

En realidad eso mismo es lo que les gustaría implantar aquí al PPVox y de ahí su impaciencia por llegar al poder, su abuso del insulto, la hipérbole y la sobreactuación, sus vaticinios de que España se va a ir a la mierda por culpa de los comunistas, bolivarianos y corruptos que gobiernan nuestro país como el culo, cuando la realidad es que nuestra economía va bien, que el FMI y el Banco Mundial celebran nuestros logros y el denostado Sánchez es recibido en todas partes con respeto, entre otras cosas porque habla inglés. Y su política económica, tiene un tinte social, sí, pero es tan de derechas como el sistema mundial exclusivamente permite. A este señor, le oponen a un Feijoo, que es muy torpe, muy feo y que da la sensación de que no tiene carácter para controlar a Ayuso y menos a sus potenciales socios de Vox.

Así que, desde este foro, yo le animo a Sánchez a que resista. Todo lo que pueda, ya lo dije en mi post anterior. Uno tiene la impresión de que la UCO, de la mano del PP y los jueces peinados, hurtados y pringados, tiene todavía unas cuantas balas en la recámara, que irán dosificando a través de El inMundo, el ABC y los libelos amarillistas como OK Diario, El Español o el Voz Populi. Muy bien: si de verdad hay algo que implique directamente a Sánchez, imagino que tendrá que dimitir. De momento, yo le animo a seguir. Y, si siguen ustedes como yo leyendo El País, supongo que habrán advertido el giro antigobierno que ha adoptado este periódico con el cambio de Director, el cese de Pepa Bueno y el amago de cese de Angels Barceló, que finalmente sigue contándonos la actualidad cada mañana en la SER. Hasta han utilizado un artículo de opinión de mi admirado Javier Cercas pidiendo que Sánchez dé un paso al lado, al que reservaron un lugar preeminente en la portada. Por una vez, yo no estoy de acuerdo con Cercas. Yo, sanchista hasta el final. Por si tenían alguna duda.

En relación con todo esto, les pido que lean un artículo reciente de Nicolás Sartorius en El Diario.es. Con este señor sí que estoy de acuerdo al ciento por cien. Para leerlo han de pinchar AQUÍ. A mí lo que de verdad me decepciona de Sánchez y sus acólitos es la ingenuidad que han mostrado al fiarse de un sujeto con la pinta de Koldo. Si admitimos mi teoría de que cada persona es lo que parece y parece lo que es, convendrán conmigo en que es difícil encontrar un personaje más feo, cenizo y turbio que el de la imagen que tiene abajo. Es que se podría ganar la vida como malvado en las películas de James Bond. Si han sido tan cándidos como para fiarse de un tipo con ese careto, ahora que no se quejen de que les haya grabado a todos diciendo inconveniencias. Además, este elemento había trabajado antes para el PP y se había beneficiado de un indulto de Aznar para no entrar en chirona por una perrería de aquellos tiempos. Hay que ser muy infelices para fiarse de semejante pájaro de mal agüero. 

Desde luego que yo no quiero a Feijoo al frente del Gobierno. Ya tengo bastante con Ayuso y Almeida. Ayuso aplica ya políticas trumpistas y se está cargando los servicios públicos en la región. La sanidad pública te da citas para noviembre, mientras las privadas te bailan el agua para que te hagas socio, empieces a apoquinar y no tengas que sufrir listas de espera. Y las universidades públicas las está estrangulando, como les demostraré más abajo con un caso concreto. Pero casi peor es lo de nuestro alcalde diminuto, física y políticamente, que sigue cerrando el Retiro cada vez que circula un poquito de aire, hurtándoles a los ciudadanos uno de los pocos refugios climáticos. Es esta la única ciudad del mundo en que se hace tamaña idiotez. Ante el clamor por este tema, se nos quiere convencer de que es por nuestra seguridad, que lo que pasa es que no lo entendemos.

No hay un solo madrileño a favor de esta medida absurda. Pero los tontos somos nosotros, que no la entendemos. El tema es similar a lo que sucede con los cambios de horario invierno-verano. Se ha demostrado ya que esto no sirve para nada y que hay que dejar uno solo de los horarios, para todo el año. Lo que pasa es que, cada vez que preguntan a la ciudadanía cuál de ellos prefieren, la mayoría aplastante se pronuncia a favor del horario de verano. Pero hay por ahí arriba algunas instancias que nos quieren calzar el de invierno y no saben cómo convencernos. Así que nadie se atreve a imponer una medida que sería impopular desde el primer día. En el caso de los cierres del Retiro, el alcaldillo tiene la excusa de que hay unos protocolos que aprobó Carmena y él se limita a aplicarlos. ¡Coño! ¿Pero este señor no ganó sus primeras elecciones en base a una campaña en la que prometía revertir todas las medidas que había aprobado su antecesora? Pues que revierta este protocolo.

Con este calor, la única hora en la que se puede correr por el Retiro es a las siete de la mañana. Pero llega uno ante las puertas y se encuentra el parque cerrado porque el día anterior hubo unas tormentillas, cerraron el parque y todavía no se han levantado los funcionarios que han de aprobar la reapertura. Y allí que nos hacinamos todos los corredores, patinadores, ciclistas y paseantes de perros que aprovechan esas horas tempranas, en muchos casos porque luego han de entrar a trabajar, y que nos vemos forzados a desarrollar nuestra actividad programada en el escueto espacio de una acera minúscula y achuchados por el tráfico.

Cuando en todas las ciudades del mundo desarrollado se están implementando políticas de renaturalización urbana y soluciones basadas en la recuperación de la naturaleza, aquí el Topillo no hace más que favorecer el tráfico privado y que sigamos siendo la ciudad menos friendly para la bicicleta. Y se talan árboles masivamente, como los que había en la Plaza de Santa Ana. Y el colmo del ridículo de este señor es el resultado de las obras de la Puerta del Sol, en la que han implantado unos toldillos propios de una feria de pueblo pequeño, que ni dan sombra ni tienen una imagen apropiada para una plaza tan significada. Les recuerdo que las obras iban a estar terminadas para la Nochevieja de 2023 y sigue habiendo vallas en la plaza. Y que se han gastado ya unos 15 millones en esta plaza, para dejarla igual: sin un solo refugio para no achicharrarse al cruzarla (nadie se plantea quedarse un rato en semejante horno). Y ahora le plantifican unos toldillos de mercadillo de barrio. Unos toldillos para un alcaldillo. El otro día la atravesé para ir a comprar café a La Mexicana y tomé un par de fotos. Juzguen por ustedes mismos.


¿Cómo dicen? ¿Que se ve gente sentada en los bancos? Hombre, este es el centro del turismo pedorro, de los que vienen de Villarejo de Salvanés y demás pueblos de la periferia. Y esta gente, ya que se han tomado la molestia de venir, pues intentan sentarse, pero les juro que no duran mucho, porque hay serio riesgo de quemarse el culo. En fin, ya ven que sigo en mis trece. Porque, a la espera de mis próximos viajes, debo seguir aguantando la calorina y tratar de seguir haciendo mi vida de jubilado feliz. Otro que sigue feliz y en sus trece es el bueno de Tarik Marcelino Martínez, que está encantado de vivir conmigo. Y que, a falta de pájaros para cazar, se puede conformar con algún saltamontes, como ven en el vídeo de abajo. 

Como Tarik, yo sigo con mis actividades como si no hiciera tanto calor y el viernes 20 de junio, como les conté, acudí a la Facultad de Ciencias de la Información, para asistir al acto de titulación de mi amiga chilena Gabriela Lucero, a la que conocí en Santiago de Chile el año pasado, por medio de mi amiga y anfitriona Valeria López. Gabriela anda por aquí hasta octubre, pero ya ha terminado el Máster de Comunicación Política que vino a cursar. En el acto, las diversas intervenciones de la directora, dos profesores y algunos de los alumnos, insistieron en la necesidad imperiosa de contar la verdad en la prensa, para resistir la ola de desinformación que nos inunda, además de la amenaza de la inteligencia artificial. Fueron unos discursos muy buenos, tras lo cual se entregaron los diplomas y las orlas. Le hice algunas fotos a Gabriela, aunque mi móvil no hace buenas fotos de lejos. No obstante, les muestro algunas. 



El miércoles 25 de junio, participé en un acontecimiento sonado. Era el último día de clase de guitarra y montamos una audición para las familias de los alumnos y diversos amigos. El tema era trascendente, porque mi querido amigo y maestro Henry Guitar ha decidido jubilarse, así que en el próximo septiembre no se reanudarán las clases como de costumbre. Todavía no sé cómo voy a encajar este tema, ya estoy echando de menos mis excursiones a la Palomeras profunda y mis cervezas en Los Cuñaos. Las situaciones evolucionan y, como dice Henry, no se acaba el mundo por esto. Les iré contando por dónde tiro. De la audición no tengo ningún testimonio sonoro y sólo una foto no muy lucida, de parte del combo en plena faena. Véanla.

Las situaciones evolucionan; ahora mismo no sé si continuaré progresando con la guitarra y he de comunicarles también que me he dado de baja en el club de lectura Billar de Letras. Mis motivos aquí son básicamente que el tema cada vez me divertía menos. Esto empezó como un club presencial, en el que Ronaldo sacaba un par de botellas de vino y los demás llevábamos aceitunas, almendras o patatas fritas. Se discutía libremente sobre un libro que nos comprometíamos a leer, uno al mes. A partir de la pandemia, el formato cambió a on line y ya no ha vuelto a ser presencial. Yo era el único que seguía de todos los colegas del principio. Y con este formato, ya no se trataba de un club de lectura, sino de un club de colegueo literario editorial, en el que Ronaldo solía invitar al autor o autora del libro, a los editores o traductores, lo que coartaba mucho a la hora de expresar opiniones más críticas.

Además, los libros que leíamos eran casi todos marginales, de pequeñas editoriales independientes, con los que Ronaldo tiene interés en quedar bien. Y yo tengo ganas de leer a Cercas, a Aramburu o a Han Kang. Este club está bien para gente que se quiere dedicar a escribir. Y yo hace tiempo que he desistido de eso: el blog calma plenamente mis necesidades creativas y, con 74 años, lo último que deseo es pasarme dos años sufriendo para parir una novela y otro año más para que llegue a los lectores (en el improbable caso de que eso sucediera). Yo no soy ya un escritor, sino un bloguero y un lector. Y quiero un club de lectores, no un club de aspirantes a escritores. Todo esto se ha desencadenado a partir de mi vuelta del viaje de vuelta al mundo. Los libros que analizamos en las sesiones posteriores, una vez que yo me reincorporé al club, fueron bastante decepcionantes para mí y me han llevado a esta decisión.

Pero mis saraos de estos días han continuado. El lunes 30 de junio, regresé a la Facultad de Ciencias de la Información, esta vez para dar una clase de dos horas para un curso de la Escuela de Verano de la Universidad Complutense. Es una clase que solía dar cada año hasta que llegó la pandemia. Por diversas circunstancias, ese curso no se volvió a organizar hasta el año pasado, en el que yo estaba de viaje. Pero me han vuelto a llamar y la verdad es que la cosa salió espectacular, aunque esté feo que lo diga. Conté un poco la historia de Madrid y su relación con el agua, cómo es que se implanta una aldea en un lugar en donde sólo hay un pequeño río, al que el asentamiento da la espalda, hasta el desarrollo del proyecto Madrid Río, al que dediqué la segunda hora de la charla. Mi amiga Gabriela acudió a escucharme y me devolvió las fotos, también de calidad deficiente, pero es lo que hay.


Eran 25 alumnos, todos arquitectos de distintos países latinoamericanos y se quedaron encantados, hasta el punto que tras la primera hora les ofrecí parar a hacer un descanso y dijeron todos que no, que siguiera, que estaban alucinados. Hicieron muchas preguntas, tomaron notas y quedaron en escribirme para mantener el contacto. La verdad es que esta es una de las conferencias más vistosas, entre las que componen mi repertorio. Y aquí les traigo el ejemplo a que me refería más arriba, a la hora de explicarles cómo la señora Ayuso está estrangulando a la universidad pública. ¿Saben cuánto me van a pagar por esta charla que es de verdadera altura y lleva detrás un trabajo de preparación importante? Pues 75€ por cada hora, antes de descuentos por Hacienda. Es decir, a mí me ingresarán unos 120€. Más o menos lo que gana mi asistenta por venir a limpiar mi casa cuatro veces al mes. Huelga todo comentario.

Por cierto, si alguno de ustedes, queridos lectores, puede organizarme una cita para dar esa charla, o la relativa al proceso de realojos de Palomeras que también es muy interesante, les juro que van a quedar ustedes muy bien. Y ya saben que yo hago esto gratis, normalmente. Pero aún me queda un sarao que contarles. Este sábado, 5 de julio, me sumé con mi pareja a la fiesta de la parroquia evangelista alemana, llamada Brass and Beer Fest, a la que ya he asistido otros años. Participaban tres grupos de jazz de estilo Dixieland, el típico de Nueva Orleans, con predominancia de los metales, percusiones manuales y al estilo tradicional, antes de que la música se electrificara y aparecieran los bajos eléctricos. De modo que el papel del bajo lo hacen sucesivamente una tuba, un helicón y un saxo barítono. Lo pueden comprobar en los clips que tomé de los tres grupos, si tienen ganas de verlos.



Lo pasamos muy bien en este festejo, que coincidió con el desfile del Orgullo Gay, que hubimos de atravesar para llegar a la zona de la Plaza de Colón en donde está esta curiosa parroquia alemana. Además de la música y el bailoteo, el festejo incluye cervezas Weiss de trigo, salchichas bratwurst y bretzels recién horneados. Como ven, yo sigo a mi ritmo vital habitual, viento en popa a toda marcha, y únicamente me queda reseñarles los dos siguientes viajes que me dispongo a emprender. El próximo jueves, después de mi clase de inglés on line, cogeré el coche, iré a recoger sucesivamente a mis amigos Henry Guitar y Críspulo y conduciré hasta Béjar, Salamanca, en donde asistiremos al Festival de Blues que este año cumple su edición XXVI. Hace dos años fuimos allí para ver a Tommy Castro y Vanessa Collier, entre otros, y el año pasado no pudimos ir porque yo estaba fuera. Así que hemos conseguido entradas y reservado la misma casa de hace dos años, muy cerca de la plaza de toros más antigua de España, en donde tiene lugar el festival. Vean abajo el cartel anunciador.


Este año, como ven, las cabezas de cartel son Rick Estrin and the Nightcats, a los que veré por cuarta vez (los vi en Cazorla y dos veces en el Café Berlín de Madrid) y Johanna Shaw Taylor, una guitarrista veterana bastante buena. Y ojo a una estrella ascendente: la rubia Parker Barrow, que sigue la senda abierta por Samantha Fish, por la que ya transitan Ghalia Volt, Ally Venable y otras artistas de rompe y rasga. Se informará debidamente del desarrollo de este festival. Pero inmediatamente viene mi tercer viaje de este verano. 

El viernes 18 de julio, tomaré un avión tempranito para París, esta vez con mi pareja. Nos alojaremos dos noches en casa de mi amigo Alain Sinou, antes de regresar el domingo. El objeto de este viaje es asistir a la boda de mis hijos Kike y Clarissa, el mismo viernes a mediodía en la Alcaldía del Distrito, y también a la fiesta que tendrá lugar en la tarde del sábado en el parque Buttes Chaumont, en el barrio de Belleville. Un bodorrio en toda regla en el que también pienso pasármelo fenomenal. Los viajes 4 y 5 caen ya en agosto y se anunciarán cuando corresponda. Así que, lo de costumbre: que se porten bien y que disfruten de la vida en la medida de lo posible, al menos hasta que venga el tío Trump con la rebaja. Hasta la próxima.

lunes, 23 de junio de 2025

25. Asados al horno en una situación de mierda

Me dice un seguidor de este blog (uno de los pocos que me quedan) que estoy muy politizado últimamente. Es verdad, pero ¿es que la situación te deja otra opción? A nivel internacional, nacional y local, hay que situarse en un lado o en otro, no te dejan alternativa. Y yo tengo claro desde siempre en qué lado estoy. Y no me vale eso de decir que no soy de izquierdas ni de derechas; los que dicen eso suelen ser los más de derechas, los más conservadores, o los más miedosos. Yo podría proclamar: a mí todo esto ni me va ni me viene, yo estoy a lo mío, al rock’n roll, al blues, al yoga y a mis viajes maravillosos. Vale, pero también me preocupa mucho la situación nacional e internacional. Ya les he dicho muchas veces que no soy un analista político, que no es ese para nada el objeto principal de esta tribuna. Pero no es menos cierto que, colectivamente, tenemos una tortícolis de la hostia, de tanto mirar para otro lado para no ver la realidad, o hacer como que no nos atañe.

Así que, una vez más, empezaré por unos mínimos comentarios, antes de contarles mis peripecias personales de los últimos días, tan jugosas como de costumbre y mucho más divertidas que esta actualidad de mierda que nos tiene acojonados, en medio de una ola de calor insufrible. Tanto en el ámbito internacional como en el más doméstico, estarán de acuerdo conmigo en que las personas, normalmente, son lo que parecen y parecen lo que son. Donald Trump tiene un aspecto y una gimnasia gestual de animal de pezuña, de energúmeno, de matón de barrio, soberbio, intolerante, pendenciero y putero. Y es todas esas cosas. A mí no me sorprende nada de lo que está haciendo, incluso el bombardeo de Irán la noche antepasada. Veremos si no termina por liarla parda. Y este señor era el que presumía de que él no había iniciado ninguna guerra, como Biden, y soñaba con que le dieran por ello el Nobel de la Paz.

Trump va de la mano con el genocida Netanyahu, un tipo al que están esperando los tribunales de su país para meterle en el trullo por corrupciones y estafas diversas, lo que sucederá en cuanto deje de ser primer ministro y pierda su actual aforamiento. Y, además, es muy torpe, porque, después de arrasar la franja de Gaza entera, no ha logrado ni acercarse al lugar en donde Hamas sigue manteniendo a sus rehenes. Y estamos hablando de un territorio de 365 kilómetros cuadrados, menos de la mitad de la Comunidad Autónoma de Madrid. Como sus servicios de inteligencia son miopes y no cazan a un guerrillero de Hamas ni por error, el señor Netanyahu se dedica a masacrar a la población civil (ya lleva 55.500 muertos). Además de los tribunales de su país, le está esperando también el Tribunal Penal Internacional, para que responda a la acusación de genocidio, para lo que ha emitido una orden de busca y captura que le impide ahora mismo viajar a numerosos países del mundo. Así que sólo le queda seguir atacando, destruyendo y matando. Y este señor será también el culpable de crear generaciones y generaciones de nuevos fundamentalistas islámicos y de que el antisemitismo se propague por todas partes como pólvora prendida.

Ante el ataque de antenoche a Irán, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, otro que lleva en la cara lo que es, ha dicho textualmente: La irresponsable decisión de someter el territorio de un Estado soberano a ataques con misiles y bombas, independientemente de los argumentos utilizados, viola gravemente el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que previamente calificaron inequívocamente tales acciones como inaceptables. Fin de la cita. Tendría que haber añadido: ¡Si lo sabré yo! Porque no otra cosa es lo que lleva haciendo el señor Putin desde hace más de tres años en Ucrania. Una guerra sin visos de acabarla (Trump prometió hacerlo en 24 horas) y ante la que, por cierto, no he escuchado una sola palabra de condena de Pablo Iglesias (ni de Ortega, Maduro o Kim Jong-un). Un mundo polarizado al máximo, que nos lleva de cabeza al desastre y que podríamos resumir en la clásica frase del vasco prototípico: Para qué nos vamos a sentar a negociar, si lo podemos resolver a hostias…

Si hacemos un zoom y nos acercamos a la actualidad nacional, las cosas no mejoran, aunque esto es de otra escala. Aquí la única desgracia que nos puede caer a medio plazo es que se haga con el gobierno el incapaz de Feijoo, con el ineludible apoyo de Abascal. Esta banda ha dedicado todos sus esfuerzos a buscar cosas sucias en el entorno de Sánchez (esposa, hermanos, amigos y hasta la señora que limpia en su casa), poniendo al servicio de esta tarea sus poderosos medios de comunicación. Y ahora resulta que no les hacía falta todo eso; que el partido de Gobierno ya se dispara él solo en el pie. Lo del trio de puteros valenciano-navarros es penoso y ojalá se destape todo lo que se tenga que destapar. Pero yo sigo siendo sanchista y ya les dije que no lo era de entrada, lo que pasa es que, cuando a un señor le atacan todos los impresentables del país, pues digo yo que algo bueno habrá de tener.

Así que yo le animo desde este blog a resistir, en su línea, hasta el final de la legislatura, si es que puede. El mío es un apoyo interesado: cuanto más tiempo aguante este señor, más avances sociales y climáticos tendremos y más les costará a Feijoo-Abascal desmantelarlos luego (porque no duden de que ganarán al final). Sánchez lleva siete años en el poder y en este tiempo se han logrado grandes resultados en política económica (a nivel macro, porque la desigualdad va en aumento), se ha pacificado la situación en Cataluña, algo que no era fácil, y el gobierno de coalición ha marcado el paso en cuanto a avances sociales y laborales. Hasta ha arreglado el entuerto eterno de Gibraltar. Escucho a gente del PSOE que dice que el empecinamiento de Sánchez en seguir en el poder va a dejar el partido hecho unos zorros, algo de lo que nunca se recuperará. A mí me importa un rábano el partido, lo único que quiero es que este señor aguante todo lo que pueda, para no tener que soportar a sus sucesores antes de tiempo.

Porque Feijoo es muy torpe y muy mediocre. Es el estereotipo del señorito gallego de ciudad, escéptico y tirando a vago, al estilo Rajoy, aunque con bastante menos gracia. Un ejemplo de su torpeza, en el que no sé si se han fijado. Este señor convocó el domingo anterior a este una manifestación en la Plaza de España, bajo el lema Contra la mafia y su capo. Acudieron cuatro gatos, porque hace mucho calor, la gente está de vacaciones y el lema parecía claramente exagerado, en la línea hiperbólica habitual. Y dos días más tarde salta a la luz el escándalo Cerdán Ábalos Koldo. Estoy seguro de que Feijoo conocía de antes las cintas de la UCO y de ahí venía el lema que nadie entendió. Si hubiera esperado una semana para convocar esa mani, hubiera duplicado la participación. Pero como es un torpe, se precipitó y fastidió el invento.

Además, no tiene un mínimo programa de gobierno. Su único mensaje es atacar al sanchismo, que nadie sabe lo que es. Porque en realidad, su programa consiste en que se quite el otro, para ponerse él y hacer más o menos lo mismo (en los temas fundamentales), con ligeras concesiones a Vox para que le sigan apoyando, como sucede en las autonomías que controlan. No se crean que estos señores han inventado el sanchismo, no. Directamente han inventado el antisanchismo, como única línea ideológica y programatica, hasta que lo echen del sillón. Echemos a Sánchez y luego, ya si eso, elaboramos un programa de gobierno. Luego está el tema de los idiomas. A nivel internacional, Sánchez es mucho más valorado que aquí interiormente. Hace buen papel, es educado, es tranquilo y habla inglés como Shakespeare. ¿Imaginan ustedes a Feijoo balbuceando my taylor is rich? En cuanto a Abascal, supongo que ya lo han escuchado hablando en francés. Por si no lo conocen, aquí tienen el vídeo. Es realmente desternillante.

Pero si seguimos con el zoom, la situación en mi ciudad es también bastante patética. El alcaldillo este que nos ha tocado sufrir es también un ejemplo de lo que les decía más arriba: parece lo que es y es lo que parece: muy poquita cosa. Yo creo que no es mala persona, pero el cargo le queda grande y eso explica todo, desde el desastre de la Puerta del Sol, un auténtico horno en estos días de bochorno, hasta el arboricidio perpetrado en mi querida Plaza de Santa Ana, que ya nunca volverá a ser lo que era. Y lo que más me molesta de este señor: que cierre el Retiro un día sí y otro también. Recientemente ha llegado a cerrar el parque por motivos tan peregrinos como el peligro de desbordamiento del Manzanares, que está a unos cien metros de cota más abajo que el propio parque. O con motivo del apagón.

El clamor para que este señor deje de cerrar los parques todo el tiempo ha alcanzado ya niveles ensordecedores. El Retiro tiene muchos usuarios: corredores, ciclistas, paseantes, gente con perro, ancianos, novios pelando la pava, madres con carritos de bebé. Cuando se cierra el parque, todo esta gente ha de apretarse en la escueta acera que lo rodea, lo que cabrea al personal a niveles estratosféricos. Todos estos grupos de usuarios del parque, cuando hay una tormenta de verdad, se quedan en su casa. Pero es penoso ver el parque cerrado, con un sol de justicia. Achuchado por la ciudadanía, el alcaldillo ha dicho (sic): Bueno, yo puedo cambiar el protocolo, pero sólo si se aprueba por todos los grupos políticos; así, si un día se cae un árbol y hay una desgracia, que no echen la culpa al equipo de gobierno como hacen siempre.

Esta declaración da la medida exacta de la talla política de este señor (la talla física ya se ve en las fotos). Lo que le pasa es que está acojonado, sueña con que un árbol mate a un niño, como sucedió antes de que él llegara. Pero Madrid no es sólo el Retiro. Madrid es una de las ciudades con más arbolado de alineación del mundo. Muchísimas calles están sombreadas por árboles antiguos. Y es normal que de vez en cuando se caiga alguno. Por ejemplo, hace menos de un mes se cayó una rama gruesa en una plaza de Carabanchel y dejó a un chaval medio muerto. Lo que pasa es que de esto no se habla. Si no me creen, AQUÍ tienen la noticia. ¿Y qué vamos a hacer? ¿Prohibir pasear por las calles en cuanto haya un mínimo airecillo? Como les digo, también el alcalde es lo que parece y parece lo que es; abajo les muestro una foto auténtica y no manipulada, que a mí me llegó con el siguiente mensaje o meme: Mira, mamá ya me sé vestir yo zolito...

Es muy tonto este señor y no da la talla para ser el alcalde de esta ciudad. Pero, cuando digo esto último en la barra de algún bar, siempre sale alguien que dice: ¡ojo, que es abogado del Estado! Y yo me pregunto: ¿es que eso demuestra algo? Para sacar una oposición como esa, basta tener una muy buena memoria y apoyo familiar para darte de comer mientras la preparas. Nada más. Pero, en fin, estos son mis comentarios sobre la actualidad y ahora les voy a contar lo que he hecho en estos días. Porque yo también soy especialista en la tortícolis: yo puedo seguir mi vida como si no estuvieran masacrando a la población de Gaza, ni estuvieran cayendo bombas en Ucrania y ahora en Irán, ni hubiera pobres en esta ciudad que va a la contra de las grandes urbes occidentales en materia de movilidad urbana, guiada por un alcalde feo, pequeñito y rancio.

Yo soy capaz de mirar para otro lado, hacerme el loco y pensar sólo en mis propios intereses. En cuanto a lo que he comentado hasta aquí, mis intereses son 1, que no se lie la tercera guerra mundial y, si se lía, que no caiga ninguna bomba sobre mi casa. 2, que Sánchez aguante todo lo que pueda, para que tardemos lo máximo en empezar a hacer el ridículo en el concierto de las naciones. 3, que el alcaldillo deje de cerrar el Retiro cada dos por tres, y que pare de talar árboles. Y, por cierto, también hemos de mirar a otro lado, para no ver cómo dos policías fuera de servicio salen de cuchipanda, borrachos como cubas se van a por un moro que, supuestamente les había intentado robar el móvil, lo tiran al suelo y se le sientan encima haciéndole la técnica del mataleón hasta cargárselo (primera noticia de la existencia de esa técnica, aunque fue lo que le hizo un policía de Minneapolis a George Floyd hace unos años con idéntico resultado). Lo dicho: una situación de mierda.

Pero yo no estoy enfadado o apenado; soy un experto en mirar para otro lado y ya ni siento la tortícolis. Así que, desde mi último post me lo he pasado de puta madre, como me dispongo a contarles. El jueves día 12, por ejemplo, me acerqué por la tarde a la sede de El País para asistir a un encuentro con Javier Cercas. Como suscriptor, me ofrecen a veces participar en sorteos cuyo premio es la asistencia a algún sarao de este tipo, pero es la primera vez que me toca. La invitación era para dos personas, así que acudí acompañado por mi querida amiga África y pasamos una tarde estupenda. Cercas presentaba su nuevo libro sobre el fallecido Papa Francisco, que debe de ser muy interesante.

A mí los libros que más me gustan de Cercas son precisamente los que dedica a narrar una historia que ha investigado como periodista: Soldados de Salamina, Anatomía de un instante o El impostor. Sus novelas en cambio, me gustan menos. Esta vez, el Vaticano le invita a acompañar al Papa a Mongolia, aún a conciencia de que es ateo y anticlerical, y la química que se genera entre ambos personajes promete ser muy jugosa. Cercas es un conversador incansable, de esos que no calla y encima actuó como presentador Sergio C. Fanjul, un tipo al que sigo fielmente desde que leí un libro suyo sobre Madrid, llamado La Ciudad Infinita, y a quien aproveché para saludar al final y presentarme como fan suyo.

Y el sábado 14 de junio llegó el gran acontecimiento: el concierto de Samantha Fish en el Joy Eslava, para el que tenía entradas desde febrero. Es la primera vez que actúa en Madrid y el séptimo concierto suyo que veo: Cazorla, Jerez de la Frontera, Bruselas, París, Londres, Melbourne y ahora Madrid. Así que me puse el pañuelo y la camiseta que tengo en exclusiva para los conciertos de Sam. Una camiseta que me hice imprimir yo mismo y en la que me proclamo su segundo mejor fan español. Ahora creo que ya soy el primero, pero antes era el segundo y eso queda como un chiste privado entre ella y yo, que le ayuda a reconocerme. Antes del concierto, me obsequié con una birra de tamaño natural, con la que me hicieron la foto que ven abajo.

El concierto fue fabuloso, el mejor que le he visto, junto con el de Jerez. El recinto estaba abarrotado, se vendieron casi todas las entradas y era un público muy entregado que le devolvía un feedback de energía que ella siempre agradece. Estuvo simpática, contó que hacía tres años que no venía a España, pero que prometía no tardar tanto en volver. Musicalmente, se la veía sobrada, como si los punteos y riffs que hace fueran cosa sencilla. Se dedicó especialmente a tocar los temas de su último disco, Paper Doll, que parece que se está vendiendo bien. Pero también incluyó algunos de su clásicos, como esta poderosa versión del I put a spell on you, que está ya disponible en Youtube, como la mayor parte de los números de su show. Merece la pena que la oigan.

Después de hora y media de rock a todo volumen, el público desfiló, pero yo soy un fan de primera y sé dónde está la puerta por la que han de salir los artistas y allí que me fui. Estábamos unas veinte personas, pero a medida que caía la noche la mayoría se fueron desanimando. Por allí salieron los pesados amplificadores, los instrumentos y los equipajes de los músicos (creí identificar el de Sam, como una maleta enorme de color rosado). Han de tener en cuenta que este grupo había tocado la noche antes en Bilbao y debía cerrar la gira al día siguiente en Barcelona. Es creíble que vinieran directamente desde el aeropuerto al Eslava, para las pruebas de sonido, y esa noche se fueran a descansar al hotel. Salieron por fin los músicos. Y apareció Samantha, la última, fresca como una lechuga después de hora y media de darlo todo, con gafas negras y un botellín de Mahou a medio consumir, en una mano. Estaba yo allí el primero y me fui a saludarla. Me reconoció y estuvo muy cariñosa conmigo, está claro que ya me tiene fichado. Vean las imágenes.


Conversamos un poco, me repitió que no quería que pasaran otros tres años hasta volver a tocar en Madrid, que le había gustado mucho la entrega del público y que por favor, continuara siguiéndola, que le hacía mucha ilusión. Le propuse posar para unas fotos y aquí tienen dos de ellas.


Bien, comprenderán que este fue un hito crucial en la deriva que se va contando en este blog y que, después de renovar la amistad con mi diva preferida, ya me da igual que haga un calor horrible y hasta que se desate el Armageddon trumpiano: yo he tenido el privilegio de vivir 74 años en paz y no puedo estar más que agradecido a mi suerte. Lo siento por los demás, especialmente los más jóvenes, pero creo que sería antiestético que yo estuviera cabreado, apenado o frustrado. Así que seguiremos con la tortícolis. En esa línea, el lunes 16 acudí a la Casa de Velazquez, en donde mi ya amigo portugués Pedro Gomes Serrano presentaba las primeras conclusiones de su trabajo sobre Reinventing Cities y las diferencias entre su aplicación en Madrid o París. Vean aquí una foto de mi colega, antes de que les comente sus reflexiones.

El urbanismo no se puede desligar de la política, así que yo podría simplificar esas conclusiones para que ustedes, mis seguidores, las comprendan. Madrid participó en Reinventing Primera Edición en plena era Carmena, con cuatro parcelas en las que los beneficios sociales primaban sobre los económicos. En la segunda, entramos también, ya en la legislatura en la que Ciudadanos se hizo cargo del Urbanismo, con tres parcelas algo más lucrativas y equilibradas. Y Madrid rehusó participar en la tercera convocatoria, ya con mayoría absoluta del PP. Cierto que, en esta tercera, yo ya me había jubilado y mis compañeras estaban un poco cansadas del esfuerzo que este tema requería, pero los tres contextos son los que les he dicho y eso fue lo decisivo. En cualquier caso, una de las parcelas de la primera edición va para adelante, ustedes pudieron ver las fotos de las obras, y eso demuestra que la cosa era posible. Alguna otra hubiera podido llegar a término también si Carmena hubiera seguido, estoy plenamente convencido.

Voy abreviando. El martes estaba yo en una duermevela antes de levantarme, arrullado por los chillidos de las bandadas de vencejos o aviones que sobrevuelan a toda velocidad mi terraza a esas horas tempranas. De pronto, el chillido de uno de esos vencejos subió de volumen y se hizo apremiante y angustiado. No sabía qué estaba pasando, hasta que esos chillidos, como los de los cerdos en el matadero, ingresaron en mi propio dormitorio: Tarik Marcellino había cazado un pájaro, no me pregunten cómo lo había hecho, lo había traído a los pies de mi cama y le estaba aplicando allí un auténtico mataleón de reglamento. Corrí a separarlos y el pájaro intentó volar aterrorizado, pero no consiguió sino llegar a la cocina, donde chocaba una y otra vez con el rodapié bajo las encimeras (los vencejos y las golondrinas no saben despegar desde el suelo, han de hacerlo desde una altura y por eso edifican sus nidos siempre bajo las cornisas). Tarik se abalanzaba sobre él una y otra vez, pero conseguí apartarlo. Entonces cogí el pájaro con ambas manos y lo proyecté por la ventana, como si de una paloma de la paz se tratara. El animalito aprovechó ese impulso inicial para remontar el vuelo y pasar ágilmente por encima de la casa de enfrente. Tarik tenía sangre en los morretes por lo que se aplicó a asearse enseguida.

Tras ese incidente, procedí a desayunar y luego entré en la página de la Dirección General de Tráfico, donde comprobé que me habían devuelto ya tres de los cuatro puntos que me quitó el agente de movilidad pedorro que no quería dejarme descargar los pertrechos necesarios para recibir a Tarik en mi casa, hace ya más de dos años de aquel incidente, ya ven cómo pasa el tiempo. Tras dos años sin que me quiten más puntos, vuelvo a tener los 12 iniciales. No fue ese el único motivo para estar contento, porque por la tarde acudí a mi gestor fiscal y comprobé que mi declaración de Hacienda de este año no ha subido apenas desde el pasado, cuando hice este trámite antes de salir de viaje de vuelta al mundo.

Y este viernes volví a la Universidad para asistir a la graduación de mi amiga chilena Gabriela Lucero en el master de Comunicación Política de la facultad de Ciencias de la Información, pero de esto ya les hablaré en el post siguiente. Así que ya ven que no paro y no tengo mucho tiempo para acordarme de los muertos de Gaza y Ucrania. Es lo que piden estos tiempos de mierda: mirar a otro lado y vigilar la tortícolis, para no caer definitivamente en el desánimo. Hagan eso si pueden. Y pórtense bien en cualquier caso.