Saco el titular de una respuesta genial de Maruja Torres (83 años) en una entrevista reciente: es un dicho frecuente que la vida da muchas vueltas pero, a nivel mundial, esas vueltas son últimamente de campana. Imposible definirlo mejor. El mundo lleva una deriva cada vez más acelerada y yo no tengo tiempo de reflexionar sobre los asuntos que se van sucediendo a esa velocidad de vértigo. Una deriva que le lleva a uno a dudar de asuntos que durante años se daban por sentados e indudables. Dicen que con la IA, el mundo se puede acabar en un par de décadas, pero resulta que mucho antes la situación climática puede ser insoportable en España. Y, cuando uno está pensando en cómo encajar semejantes predicciones, llega el señorito Mohamed Sexto y manda a 80.000 borregos a repetir la Marcha Verde, con éxito notorio, puesto que ha dejado en fuera de juego al Gobierno de España y, sin tiempo a procesar este nuevo golpe, se produce el desahucio de una señora de 87 años y esto es más de lo que la ciudadanía puede soportar. Y se produce una movilización, convocada con el cartel que ven abajo.
No me digan que el mundo no está dando vueltas de campana y cada vez más rápido. La acampada en la Puerta del Sol, tras la manifestación convocada con el cartel de arriba, es una reacción lógica a tanto desmadre, pero los que ya vivimos el 15M no podemos dejar de ser un poco escépticos respecto a los resultados prácticos de este movimiento. En aquellos años, yo trabajaba en el Ayuntamiento, como jefe de información y participación de Madrid Río. Y cada mañana debía aguantar los chistes de mis compañeros los ingenieros (que suelen estar bastante escorados a la derecha), sobre la suciedad y la mugre que había en la acampada, la presencia de ratas, lo mal que olían las chicas que dormían allí, presumiblemente con bigote; y cosas por el estilo. Volvía a casa ya de atardecida, me quitaba la corbata y la chaqueta y subía hasta la Puerta del Sol, donde me pasaba mis buenas horas charlando con los chavales y participando en algunas de sus actividades. Un par de cañas y a dormir. Y al día siguiente, vuelta a asistir a las reuniones con mis jefes, en las que les aseguraba que todo el espacio de la plaza estaba limpio como una patena, pero sus miradas de condescendencia me revelaban que no se lo creían para nada.
Lo del 15M fue hermoso mientras duró. Mis hijos y algunos de sus amigos y colegas se pasaban por allí de vez en cuando y, en definitiva, fue un movimiento que se replicó en toda España y en muchos de los países de nuestro entorno occidental (recuerden el Occupy Wall Street) y que supuso un soplo de aire fresco y un aldabonazo para las conciencias para advertirnos de que el capitalismo salvaje nos estaba comiendo el suelo debajo de nuestros pies. ¿Y qué pasó después? Pues que el movimiento surgido de esa algarada, cristalizó en un partido político encabezado por un señor leninista, jacobino y ególatra, que apareció rodeado de gente bastante válida y preparada, para luego irlos eliminando poco a poco de su formación, para que no le hicieran sombra. A Pablo Iglesias tenemos que agradecerle la ilusión que nos generó y la puntería que tuvo para, por ejemplo, sacar de su jubilación a la señora Carmena para convertirla en una alcaldesa estupenda, o traer desde Ferrol a Yolanda Díaz para que fuera la mejor Ministra de Trabajo de la historia de la democracia.
Pero, en cuanto estas señoras y otros de sus fichajes tuvieron la insolencia de pretender pensar por sí mismos, los echó del partido o les abrió la puerta para que se fueran ellos solos. Y ahora, los disidentes, expulsados o rebotados, se han agrupado en Sumar, con el resultado de siempre en la izquierda: dos candidaturas enfrentadas que podrían sacar muchos votos si fueran unidas, pero que es imposible que se unan. ¿Por qué? Pues porque desde Podemos se considera traidores a todos los que no obedecieron al líder y se pronostica con desdén que todos acabarán en el PSOE (que yo sepa, la señora Carmena no está en el PSOE, y Yolanda tampoco). Y desde Sumar no se quiere ni oír hablar del líder leninista que los echó de su vera. Yo me habría planteado votar a una candidatura de unidad de la izquierda pero, con el espectáculo que están dando, me reafirmo en mi intención de votar a Sánchez, sean cuando sean las elecciones.
En Podemos se premia la fidelidad al líder, por encima de cualquier otra virtud. Y la más fiel al líder, la señora Belarra, ha sido premiada con la secretaría general. A mí me cae bien Ione Belarra, escucho sus intervenciones en el Congreso o sus entrevistas en la radio con verdadero placer, por estar llenas de sentido común y empatía social. Pero su fidelidad a Iglesias la ha llevado ahora a inmolarse como él, compitiendo con Ayuso en las autonómicas que vienen. El líder fracasó estrepitosamente y terminó abriendo una taberna. Belarra dudo que supere los resultados de su jefe y en este blog ya se le ha pronosticado que terminará poniendo otro bar. Cierto periodista nada próximo a la fachosfera le ha colgado un vaticinio todavía más cruel que el mío: tal vez acabe montando una especie de gestoría o estanco en donde se expendan carnets de izquierdista de verdad, con sello de iglesiasidad acreditada.
En relación con esta bronca, hay un hecho en el que quizá no han reparado, queridos lectores, en medio del fragor de las noticias aceleradas pisándose unas a otras el primer plano de la actualidad. El pasado 3 de septiembre, murió en Madrid Ramón Espinar Gallego (72 años), histórico dirigente del PSOE. Fue alcalde de Leganés entre 1979 y 1983 (uno de los alcaldes más jóvenes de España) y después diputado regional, llegando a presidir la Asamblea de Madrid y a ser Consejero en el Gobierno de Joaquín Leguina. Apartado de la política, usó una oportuna puerta giratoria para entrar en el Consejo de Administración de Cajamadrid, después Bankia, entidad de la que llegó a ser vicepresidente. Cuando saltó el escándalo de las tarjetas black, se reveló que este señor se había gastado con ellas 178.000€. Dinero que devolvió hasta el último céntimo, lo que no le impidió recibir una condena de un año de cárcel. No tuvo que entrar en prisión, pero seguramente este tema le dejó bastante tocado.
En los últimos años, después de una vida tan intensa y llena de historias fuertes, había caído en un proceso mental degenerativo incurable, que le ha llevado por fin a la tumba. Pero tal vez a ustedes les suena más otro Ramón Espinar. Se trata de Ramón Espinar Merino, hijo del anterior. Este joven estuvo acampado en el 15M y formó parte del núcleo de politólogos y activistas que después formarían Podemos, partido del que llegó a ser Secretario General de Madrid, diputado en la misma Asamblea que había presidido su padre y senador, entre otros cargos. Harto de sus discrepancias con el líder de su partido, se dio de baja de todos sus puestos en 2019, pasando a ingresar la nutrida nómina de traidores a Iglesias. Abajo tienen una imagen de ambos con Errejón (también expulsado, aunque luego resultó que era un sobón impresentable), de 2019, cuando los tres dirigían el partido en amor y compaña.
Pues bien, el pasado 14 de julio, Pablo Iglesias escribió un artículo en el medio de comunicación que dirige (Diario Red), en el que se muestra orgulloso de sus orígenes de clase media-baja (yo tengo más de un amigo que se autojustifica a menudo con ese argumento) y, así como de soslayo, afirma lo siguiente: los que más asco me dan son esos sindicalistas y dirigentes de izquierdas que usaban las tarjetas black, como el padre de Ramón Espinar. Pueden leer el artículo pinchando AQUÍ, es un texto muy bien argumentado y expuesto, y lo digo sin ironía ninguna. La mención a Espinar senior es episódica, pero traduce muy bien el rencor de este señor hacia todos los que se fueron de Podemos (podría haber elegido perfectamente a cualquier otro de los izquierdistas que usaron esas tarjetas).
Bien, pues Espinar junior no tardó en responderle en su cuenta de X, afeándole su conducta al insultar a una persona en fase terminal de una enfermedad incurable y que por tanto no puede defenderse y encima en un artículo en el que derrocha su culpa de desclasado (sic). Y termina con una frase demoledora: qué error habernos puesto en manos de semejante pedazo de mierda. Tal cual. Siendo este el nivel de relación entre ambas formaciones de la izquierda más radical, les repito que no tengo ninguna duda en votar a Pedro Sánchez. Yo respeto todas las opciones, pero aquí opino lo que me parece, sin cortapisas ni autocensuras. Y toquemos madera, para que esta vez no aparezca ningún otro pedazo de mierda que se cargue las ilusiones y el esfuerzo de los chavales que están acampados en Sol, sin miedo a los riesgos que corren, y que creo mayores que los del 15M, porque el capitalismo se ha rearmado y es mucho más peligroso ahora.
Por si cuadra, el alcalde Caradeculo ya ha salido a la palestra a decir que, de movimiento pacífico y tranquilo, nada; que lo sabe él, que los acampados tienen adoquines y cuchillos grandes (sic), igual que su mentor El Del Bigote aseguró que Irak tenía armas de destrucción+IVA. Cuidado con esto, este alcalde o alguacilillo es el mismo que proclama que lo de Gaza no es un genocidio. Ojalá que todo acabe en paz y concordia y se demuestre que estamos en un país en el que la acción ciudadana sirve para algo. No sucede eso en Marruecos y por eso 80.000 señores aprovechan un bulo para huir de un lugar tan depauperado. Todos sabemos que detrás de esto está el señor Mohamed Sexto, que tanto presume de amistad con su primo Felipe Sexto, pero luego nada. En realidad, el más presentable de esta familia fue Camilo Sexto, que llegó a estrenar Jesucristo Superestar en vida del Caudillo, con dos cojones.
Bien, como les digo, al ritmo de tran-tran de este foro, no le da tiempo a uno de hablar sobre los acontecimientos que se van sucediendo de esta forma acelerada. Encima, este verano ha sido terrible para los que no hemos salido apenas de Madrid, con un bochorno asfixiante desde el 15 de mayo al 15 de septiembre, cuatro meses horribles. Si los próximos veranos van a ser igual o peor, yo me estoy replanteando, por primera vez desde que llegué en 1968, la idea de si debo seguir viviendo en un lugar tan desagradable como este Madrid de Almeida y Ayuso. Ahora mismo, creo que se vive mucho mejor en cualquier ciudad pequeña de España. De momento, lo que tengo claro es que, en verano hay que huir de aquí.
Y eso que he tenido la suerte de poderme
ir con mi chica unos días a la hermosa zona de la desembocadura del Miño, a caballo
entre Galicia y Portugal. En esos días pude visitar Bayona. La Guardia, Tuy, el
Monte Tecla, además de algunas ciudades portuguesas, como Valença do Miño,
Vilanova de Cerveira y Viana do Castelo. Encontramos un alojamiento genial, una antigua abadía reconvertida en casa rural, en una aldea minúscula. Cada
mañana, nos despertábamos, contemplábamos desde nuestro balcón el manso curso
final del río y teníamos la oportunidad de saludar a unas vecinas muy
especiales, unas ovejas, que respondían puntualmente a nuestro saludo, como
pueden comprobar en el vídeo que les grabé.
Qué quieren que les diga. Un lujo, despertarte junto a unas vecinas tan educadas. Y qué decir del baño en el agua helada del Atlántico. Por si no se lo creen, aquí tienen la imagen.
Un alivio, después del verano de mierda en un Madrid desagradable y achicharrado durante cuatro meses. Hace poco Angels Barceló concedió su primera entrevista desde que se fue de la SER, acorralada por Mangurrián y su equipo. Por cierto, su despedida, en el último programa fue espectacular. Con unas cuartillas que tenía delante dijo: Es momento de pasar página. Con la mano derecha pasó uno de los folios al otro lado y continuó: esta que se termina hoy es la página de la izquierda y ahora toca que el programa siga con la de la derecha. Más claro imposible.
Bien, pues esta señora, dice en la entrevista, que se ha ido a vivir al Maresme, que llevaba en Madrid desde el año 95 y tiene aquí muchos amigos, pero que este Madrid con la ultraderecha en Ayuntamiento y Comunidad, le resulta muy hostil. Eso es lo que me pasa a mí. Que me resulta totalmente hostil esta ciudad donde el verano extremo dura cuatro meses, y en donde los miles de turistas pedorros atestan las calles, entre obras del Topillo y montones de basuras. Un tertuliano radiofónico ha bautizado esos montones como almeideros. Como este que se sitúa enfrente del portal de mi casa.
Pero, para bien o para mal, de momento sigo en Madrid y he reanudado mis principales actividades. He dado mi tradicional clase sobre Palomeras en la ETSAM y estoy invitado a participar en una Mesa Redonda el próximo día 6, sustituyendo a mi querida compañera M. a la que habían puesto dos eventos a la misma hora y me ha pedido que la cubra en uno de los dos. También he vuelto a correr por el Retiro, a mis sesiones de yoga, mis clases de guitarra y mis dos horas semanales de conversación inglesa.
Y el sábado pasado acudí al
festival de blues de Moratalaz, el quinto que se celebra y que fue presentado
antes del verano con un concierto gratuito de la gran Jacky Venson, que se
reseñó ampliamente en el blog. El número fuerte del festival era el grupo de
Londres The Cinelli Brothers, al que ya había visto en Béjar uno de estos años
y que tocan fenomenal. Y este sábado acudiré a ver otro concierto, el del grupo
Fun Animal, que acaba de incorporar como batería a mi querido amigo Críspulo.
Acontecimientos locales; nada que ver con el fastuoso concierto que se celebra
mañana en el Radio City Music Hall de Nueva York, con motivo del 90 cumpleaños de Buddy Guy, el último
maestro vivo del blues. Abajo tienen el cartel, apabullante, con las mejores
figuras actuales de este tipo de música.
Mi querida y admirada Sam Fish no podía faltar en este evento, Buddy Guy es uno de sus maestros directos y tienen desde siempre muy buena relación. Algunos lectores me dicen que últimamente hablo muy poco de ella, pero es que hace más de un año que pasó por Madrid y lleva también mucho tiempo sin grabar nuevas canciones; el disco que ahora está promocionando es un directo con los temas de siempre. Pero Samantha es una referencia de este blog, igual que el Deportivo de La Coruña, del que tampoco he hablado mucho en estos últimos tiempos. Voy a cortar aquí. De momento quédense con la idea de que algunos de mis pilares anímicos empiezan a ser algo menos sólidos, tema que desarrollaré en textos posteriores. Sean buenos y aprovechen, que ya llega el otoño y no falta nada para las mid term elections de los USA, con revolcón garantizado a Trump en el Congreso, más el sueño de recuperar el Senado también. Veremos, dijo el ciego.


























