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lunes, 19 de octubre de 2026

56. Vamos bien por lotería III

El título de este post lleva al final tres palitos, para indicar que ya ha sido utilizado antes dos veces, la última en el pasado mes de enero, y la primera en el Post #554 de Reflexiones a la carrera, que fue publicado por mí el 11 de septiembre de 2016, ¡madre mía! Ya han pasado más de diez años, esto del tiempo es una cosa demoledora. El texto empezaba con una explicación que no me resisto a adjuntarles a continuación.

El título alude a la frase tipo que, a modo de conjuro, pronunciábamos los jugadores de pinball, las míticas y ruidosas máquinas de bolas predigitales que en su día había en todos los bares del mundo. Cuando la partida iba mal y tomaba una deriva desastrosa, aun quedaba la posibilidad de ganar por lotería, un albur improbable, aunque a mí me sucedió más de una vez (no tengan duda de que yo era un auténtico pinball wizard).

Lo cierto es que, en aquellas fechas, la frase del título aludía exclusivamente a mi situación personal, escribiendo desde una habitación de hotel en San Petersburgo, a donde había llegado sin maleta, por mor del mal desempeño de la compañía Air France que la había extraviado en su sistema de gestión de equipajes en París, donde habíamos hecho una escala. Es decir, que el uso del plural era entonces mayestático: el único que iba bien por lotería o, por usar una expresión más común, de culo y cuesta abajo, era yo mismo, sin ropa de abrigo, ni cargador de móvil, ni cepillo de dientes o maquinilla de afeitar. Diez años más tarde, la expresión que les pongo en el título tiene en cambio un significado colectivo, después del fracaso de los grupos de la llamada izquierda a la izquierda del PSOE, o izquierda al cuadrado, para enhebrar una propuesta única, siquiera con unos pespuntes provisionales o grapas de calidad media. Los del PPox están todavía celebrándolo con champán a destajo, cánticos del Cara al Sol, revoleras y manoletinas con la anticonstitucional bandera del pollo y gritos a coro de Pedro Sánchez hijo de puta.

Lo del PPox no es de mi cosecha, pero me parece que es una buena definición. Porque ¿ustedes, mis queridos lectores, encuentran alguna diferencia entre la ideología y el programa político de Vox y los de, por ejemplo, Cayetana Álvarez de Toledo, Miguel Tellado o Isabel Díaz Ayuso? Yo no veo ninguna; ambos partidos proponen bajar mucho los impuestos a las grandes fortunas y un poquito a los de abajo para disimular, mientras destrozan la enseñanza y la sanidad públicas para favorecer a las privadas, generalmente dirigidas por sus parientes, socios o amigos. Los dos van de la manita y se encaminan a una victoria nacional bastante segura, aunque, como suele decirse, el partido hay que jugarlo.

Por eso, en este blog, vamos a llamarlos a partir de ahora el PPox. Isabel Díaz Ayuso, figura destacada de este PPox, ha anunciado que publicará su primer libro justo después de las Elecciones Generales, libro que dice haber pensado y elaborado durante los incendios que asolaron este verano la tierra de sus abuelos, por lo que está claro que lo ha escrito mediante la Inteligencia Artificial (sería imposible de otra manera en tan poco tiempo). El ministro Puente, que es un broncas con bastante gracia, no ha usado la Inteligencia Artificial, sino el simple Photoshop, para alterar la portada desvelada del libro y convertirla en algo bastante más certero. Véanlo abajo, a la izquierda el auténtico y a la derecha el manipulado por Puente.  



La manipulación es fina y el rostro alterado de la doña da bastante miedo, recordando a la famosa Annabelle, la muñeca diabólica: Annabelle Díaz Ayuso. Hace mal de sacar a la luz el bodrio el día 2 de diciembre, seguramente sus correligionarios hayan agotado tres días antes el champán y los fuegos artificiales y no habrán tenido tiempo de reponerlos. Si la izquierda al cuadrado hubiera sido más inteligente y se hubiera unido, podría haber sacado el número suficiente de escaños para sumar a los del PSOE y reeditar el gobierno de coalición que tan bien nos ha ido (en mi opinión), lo que sería estupendo para los pensionistas, estudiantes, chavales en busca de independizarse, mujeres, colectivo LGTB y otros que van a ir de culo con un gobierno del PPox. Pero nada: frente a esta idea estratégica han predominado los egos y las viejas rencillas y rencores, lo de que ya no te ajunto más en la vida, que hace cuatro años me quitaste el bocadillo en el recreo.

Por si no los han visto, les traigo un par de vídeos de unos días antes de que fracasaran las conversaciones para unir a esta izquierda al cuadrado. Corresponden a dos periodistas con una trayectoria larga e inmaculada de análisis político y les pido que los vean. Hablo de Javier Gallego, que desde 2009 lleva elaborando su podcast Carne Cruda. Para ver su reel han de pinchar AQUÍ. La segunda grabación es un extracto que corresponde a la gran periodista de RTVE Silvia Intxaurrondo, que se hizo famosa destrozando a Fake Jo-ho hace unos años. Ahora entrevista a Irene Montero y basta ver la mueca de incomodidad de la entrevistada para deducir que está pasando un mal rato, porque es consciente del papelón que ha de interpretar. Para verla han de volver a pinchar, esta vez ACÁ.

De estos dos vídeos es fácil deducir la teoría de que la culpa de este desastre es en exclusiva de Podemos y de Pablo Iglesias (el hombre que susurraba a los caballos). Comparto bastante este diagnóstico, pero creo que no podemos echar todas las culpas en un lado. Para lograr un acuerdo hubiera sido necesaria una mayor perspectiva de futuro, generosidad y mano izquierda, que han brillado por su ausencia en ambos lados. Recuerden que en 2023, todos unidos bajo la vitola Sumar, sacaron 31 diputados, que fueron suficientes para que Sánchez pudiera gobernar por los pelos. Sería cojonudo repetir algo así ahora, porque me gusta más que el PSOE gobierne con socios a su izquierda que no con mayoría absoluta, condición en la que ha perpetrado algunas fechorías históricas lamentables. Redundando en lo dicho, me sumo a la propuesta formulada por otra periodista también bastante fiable, la televisiva Sara Santaolalla: si finalmente, entre Podemos y el Frente Amplio, no sacan más de diez diputados en todo el Estado, será momento de que TODOS sus dirigentes den un paso al lado y se retiren para dejar paso a alguien que realmente defienda los intereses de la clase obrera, de los estudiantes y los jubilados.

Porque ahí está el quid de la cuestión. En toda España, la acampada de Sol ha suscitado simpatía, comprensión y apoyo. Yo creo que hay una mayoría social que apoya este movimiento. La película más vista en el cine en estos momentos es La Bola Negra, cuya ideología y dimensión es muy nítida. Y uno de los libros más leídos, La península de las casas vacías, abunda en la misma línea. La gente que ha ido a ver esta película o ha leído el libro son una mayoría que se rige por la empatía, la caridad, las ayudas y la solidaridad. ¿Y a quién van a votar estas personas? Pues técnicamente no hay muchas alternativas. Los podemitas convencidos, aquellos que piensan que el Frente Amplio es un hatajo de traidores que renegaron de su jefe supremo y cometieron el mayor pecado de todos (vetar a Irene Montero en las listas del 23), tienen claro su voto; me atrevo a aventurar que van a sacar muy malos resultados y lo siento de veras, porque tengo buenos amigos en ese grupo.

Los restantes, tenemos tres alternativas. UNA, votar a Pedro Sánchez, por aquello del voto útil (es lo que yo voy a hacer, como llevo anunciando un tiempo). DOS, votar al Frente Amplio y que sea lo que Dios quiera. Y TRES, abstenerse. No digo yo que no me pida el cuerpo la alternativa 3, pero, desde este blog les ruego encarecidamente que no recurran a ella. Cualquiera de las otras tres (incluyendo la de Podemos) es válida y respetable. La abstención le hace el caldo gordo a la avalancha fascista y es ya lo único que les falta. Porque las hordas de jóvenes franquistas están muy crecidas; ya saben que este verano, en todas las discotecas playeras de Levante, la juerga se remataba a las tantas de la mañana con el canto del Cara al Sol y los consabidos gritos de Pedro Sánchez hijo de puta. 

Yo creo que estos chavales son simplemente los hijos de los franquistas, que han mamado una ideología y protegen sus intereses. Sus familias, franquistas y/o del Opus, incluyen al beaterío de lectores del ABC y El Debate, que votan como borregos y en cada cita electoral sacan a votar a los moribundos en camilla y hasta a las monjas de clausura. Pero, ¡ojo! estos no son mayoría en ningún caso. Y para nada quieren que se llegue a la violencia y se monte otra guerra civil (me consta, porque, sorprendentemente, también tengo amigos en ese sector). El problema más gordo son los fachapobres, los que se han dejado abducir por la prensa de la Brunete mediática para votar en contra de sus propios intereses. Estos son los que pueden desequilibrar la balanza hacia su lado. Y estos son los que, en su ínfimo nivel cultural, podrían montar partidas de la porra y salir a apalizar a inmigrantes.  

Entre unos y otros, es mucha la masa a la que hemos de intentar derrotar. Así que, por favor, voten, háganme caso, que el partido aún ha de jugarse. Las encuestas pronostican que vamos de culo, pero yo no lo daría todo por perdido. En primer lugar, las encuestas están todas sesgadas hacia el lado de la fachosfera, salvo el estrambótico CIS de Tezanos, que dice que va a ganar el PSOE de calle. Los del PPox están bastante nerviosos, no se les ve con la sonrisa del que tiene el triunfo asegurado. Ellos saben que el, tan denostado por ellos, CIS de Tezanos, maneja unas muestras estadísticas de cuatro a seis veces mayores que los demás medios y, además, deduce de ellas datos brutos, mientras que las empresas de la fachosfera cocinan esos datos mediante algoritmos de recuerdo de voto cruzado, simpatías declaradas y porcentaje estimado de encuestados que mienten. Cualquier truco que ayude a arrimar el ascua a su sardina.

Por eso, en 2023, las predicciones del CIS fueron las únicas que se acercaron al resultado final y el PPox se quedó con tres palmos de narices, sin entender qué les había pasado. Y a esto de las encuestas hay que añadirle, la capacidad infinita de meter la pata de ciertos personajes como Fake Jo-ho o la propia señora Ayuso que, cada vez que hablan, dan más votos al Gobierno. Ya se lo ha advertido el malvado Inda, el director de ese libelo infame llamado OK Diario. Hace tiempo que se sabe que Inda es un canalla, pero en este vídeo se muestra en toda su esencia. Si no lo han visto, no dejen de hacerlo. Para ello han de pinchar ACULLÁ.

Lo dicho: un canalla. Pero ya saben que este blog no se suele quedar en la perspectiva local, aun siendo esta tan decisiva como lo que nos jugamos todos en las elecciones del 29N. Y, desde ese punto de vista más amplio, tenemos antes varias citas internacionales igualmente decisivas. La primera, el 25 de octubre: segunda vuelta de las elecciones generales en Brasil. El hijo de Bolsonaro con ventaja y el viejo zorro Lula tratando de remontar. Veremos qué sucede, pero si pierde finalmente Lula, toda Sudamérica estará ya en manos de los ultraderechistas trumpistas, con la única excepción de Uruguay (y, en la parte del norte, nuestro querido México). ¿Cómo se explica esta debacle? Pues, en primer lugar, por un tema candente que yo pude experimentar en mi viaje de vuelta al mundo: la seguridad ciudadana, la garantía, que ahora mismo no existe, de que no aparezca por ahí un tipo con una pistola y te pegue un tiro, sin razón aparente. Es que ni en Norteamérica hay esa inseguridad.

Recuerdan que yo viajé desde Italia a Estambul y luego bajé por Corea del Sur, Japón, Malasia, Australia y Nueva Zelanda. En ninguno de esos territorios tuve la menor sensación de miedo. Yo circulaba arriba y abajo a cualquier hora del día o de la noche sin el menor problema. Pues fue llegar a Chile (uno de los países más seguros del continente) y enseguida me empezaron a dar consejos: no estés en la calle después de tal hora, no te acerques a este o a ese otro barrio, no lleves el móvil en el bolsillo de arriba de la camisa, que te dan el tirón. Cuando me toca departir en Madrid con algún alumno o alumna latinos, todos me cuentan lo mismo: que es un auténtico privilegio poder pasear por la calle sin miedo, que para ellos esto es el paraíso. En Brasil, mi amiga Gisele Medeiros me llevaba a todas partes con su coche y apenas me dejaba que saliera por ahí solo. Por cierto, Gisele me confesó que ella había votado a Bolsonaro padre en su día. ¿Por qué? le pregunté estupefacto. Pues porque Lula es un corrupto confeso y yo no puedo votar a un corrupto. Les cuento esto, queridos lectores, para que piensen al respecto.

Una segunda fecha decisiva: el 27 de octubre, elecciones generales en Israel. Hasta hace poco, se pensaba que el no menos malvado Netanyahu tendría atada y bien atada su continuidad; ya se sabe que estos autócratas suelen forzar la legalidad para quedarse en el poder indefinidamente, es lo que hace Erdogan en Turquía y lo que hizo Orban en Hungría hasta que le consiguieron dar una patada en el culo. Pero en estos últimos tiempos a Netanyahu le ha surgido un competidor de peso, un general retirado del ejército al frente de un partido que se llama Yashar (derecho). Yo creo que repetirá Netanyahu, pero las encuestas se están emparejando. Y soñar es gratis.

Si Netanyahu perdiera, se podrían reavivar los procedimientos legales que tenía antes de llegar al poder y que están suspendidos. Y se investigarían adecuadamente las responsabilidades por los fallos de la inteligencia que permitieron la salvajada de Hamas hace ya más de tres años. Los israelitas apoyan bastante mayoritariamente el genocidio de Gaza, pero es posible que en medio de ese fanatismo colectivo empiece a abrirse una cierta luz. La deriva de Netanyahu les ha obligado a vivir con mucho miedo y eso no es nada agradable. Excepto para los fanáticos, que poco a poco van colonizando la Cisjordania, echando de sus tierras a sus habitantes históricos, mientras se sigue bombardeando la franja de Gaza a diario.

Y llegamos a la tercera fecha capital: 3 de noviembre, Mid Term Elections en los USA. Estas son las que veo yo con más optimismo. Creo que el Congreso, que se renueva íntegramente, está claramente ganado por los demócratas. La partida se juega en el Senado, en el que se renueva sólo un tercio de los escaños. Aquí la cosa estará más igualada (ahora mismo, el Senado tiene una composición casi pareja, con ventaja republicana de un sillón), pero, como les digo, soñar es gratis. Y si también ganáramos el Senado, a primeros de enero podría estar iniciado un procedimiento de impeachment contra Trump. No reescribamos el cuento de la lechera, pero todas estas citas electorales son claves para valorar el avance de una tendencia que sólo podemos calificar de fascismo. Más las que vienen el año que viene, como las elcciones generales en Francia, Polonia o Italia, entre otras.

Veremos, dijo el ciego. Pero, entre tanto, en nuestra querida España, estamos ya en campaña electoral. Y este blog se suma con entusiasmo a la batalla. Como les llevo diciendo hace meses, yo voy a votar a Sánchez. Me resulta imposible votar al PPox y también a la izquierda al cuadrado, después del sainete que han protagonizado en estos días. Es decir, que yo voto a Sánchez, en primer lugar, por exclusión. Pero no es sólo eso. Para mí, Sánchez es en estos momentos el único personaje de la política nacional, con auténtica talla de estadista. No lo era cuando ganó la moción de censura, pero ha aprendido un montón en estos ocho años de mandato. Y ahora está a años luz de los demás. Por si no lo siguieron, les pido que escuchen el discurso que dio hace menos de un mes en la Asamblea General de la ONU. De verdad, merece la pena.

Qué quieren que les diga. Sánchez es un auténtico estadista. Un tipo que va a semejante foro y le dice a todo el mundo las verdades del barquero. Y sin recurrir al insulto, la descalificación, la vileza y el matonismo de los que ahora cortan el bacalao en el mundo, como Trump, Putin y Netanyahu. Sánchez es más guapo, más elegante, más alto, más simpático, más educado, más culto, más elocuente y mejor English speaker que cualquiera de los botarates que lideran nuestra derecha patria. Vean el aspecto que ha echado últimamente el señor Fake Jo-ho, ese gesto de buho al acecho, de permanente desconfianza, que en el fondo traduce su convicción íntima de que no está para nada preparado para ser el presidente del Gobierno de España.

¿Se imaginan ustedes a ESO representando a España en la ONU? ¿Tal vez llegando a balbucear aquello de it’s very dificult todo esto? Y la pregunta clave: ¿de verdad en la derecha española no tienen a nadie un poquito mejor que este cenutrio metepatas? Porque aquí está el quid de la cuestión: un tipo tan mediocre se rodea de gente aún más mediocre, para que no le hagan sombra. Véase Tellado o Esther Muñoz. A ESO se lo va a merendar entre pan el señor Abascal, que va a imponer sus políticas y sus líneas ideológicas sin apenas resistencias. Realmente yo, si fuera de derechas, me lo pensaría muy mucho antes de votar a este sujeto y eso es lo que dice un amigo mío que me envía por Facebook sus razonamientos al respecto, que igualmente les copio abajo.

El actual Gobierno está dando algunos de los frutos más granados de la reciente historia de España (el crecimiento económico sigue a buen ritmo, el paro baja del 10% y nuestra deuda pública está acercándose a lo asumible), ha superado con éxito durante su legislatura importantes crisis de muy variados orígenes, y la población está a punto de alcanzar los 50 millones, así que mucho me temo que los votantes de derechas van a tener que pensárselo dos veces en las próximas elecciones ante la posibilidad de que un nuevo mastuerzo, peor aún que Rajoy, venga a cortar esta dinámica tan favorable.

 

Porque no creo que a usted, si es de derechas como Dios manda, le preocupen demasiado la justicia y los derechos sociales, el reparto de la riqueza o la igualdad de oportunidades. Además, seguro que tiene la vida resuelta económicamente, por herencia o porque le ha tocado la lotería, que todos sabemos que trabajando duro nadie se hace rico (y si aún así lo consigue, son otros quienes lo disfrutan), y no querrá que el sistema que le permite vivir así de bien se derrumbe, ¿verdad?

 

Así que, ya lo sabe, si es usted de derechas y de verdad ama a su patria, mi consejo es que vote a Sánchez. De lo contrario, volverá a arrepentirse 

En fin que, como ven, ya me tienen de lleno en campaña electoral. Queda un fleco que les cuento ahora. ¿Es Sánchez un corrupto, como Lula, según mi amiga Gisele? Curiosamente, un amigo mío bastante querido me confiesa: Yo no puedo votar a Sánchez, porque eso sería mostrar que no me importan sus corrupciones y lo que ha ido haciendo mal en estos años. Bien, yo respeto esta opinión, como todas, pero desde aquí proclamo que mi amigo es tonto, como Gisele. Desde luego que Sánchez es seguramente tan corrupto como otros, en realidad, en política todos los son. Sólo tienen que recordar que, cuando lo echaron del PSOE y se dedicó a recorrer toda España en un Peugeot 407, sus acompañantes en dicho coche eran Cerdán, Ábalos y Koldo. ¿Puede alguien creerse que nuestro guapo y elegante presidente no supiera nada de los tejemanejes de este auténtico trío de la bencina?

El problema es otro. El problema es que, con nuestros reparos, óbices y cortapisas a la hora de votar, estamos en clara desventaja con la gran masa de borregos a los que no les importa que su candidato sea feo (Fake Jo-ho), malvado (Ayuso), insignificante (Almeida) o corrupto (tantos del PPox). Con esa baraja de remilgos que nos vuelve tontos a los de izquierda, me temo que, de acuerdo con el título del post, vamos bien por lotería. Y muy probablemente muramos en la orilla y podamos parafrasear al gran Alfredo Di Stefano: jugamos como nunca, perdimos como siempre. Pero el partido hay que jugarlo y nuestras bazas son que hable mucho Fake Jo-ho y meta la pata hasta el corvejón, como de costumbre, y en segundo lugar que la abstención no sea muy alta. A este último fin va dedicado este post, cuya lectura les agradezco y asimismo les pido que lo difundan, en caso de que les haya parecido bien. Y sean buenos, como siempre.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

55. Vueltas de campana

Saco el titular de una respuesta genial de Maruja Torres (83 años) en una entrevista reciente: es un dicho frecuente que la vida da muchas vueltas pero, a nivel mundial, esas vueltas son últimamente de campana. Imposible definirlo mejor. El mundo lleva una deriva cada vez más acelerada y yo no tengo tiempo de reflexionar sobre los asuntos que se van sucediendo a esa velocidad de vértigo. Una deriva que le lleva a uno a dudar de asuntos que durante años se daban por sentados e indudables. Dicen que con la IA, el mundo se puede acabar en un par de décadas, pero resulta que mucho antes la situación climática puede ser insoportable en España. Y, cuando uno está pensando en cómo encajar semejantes predicciones, llega el señorito Mohamed Sexto y manda a 80.000 borregos a repetir la Marcha Verde, con éxito notorio, puesto que ha dejado en fuera de juego al Gobierno de España y, sin tiempo a procesar este nuevo golpe, se produce el desahucio de una señora de 87 años y esto es más de lo que la ciudadanía puede soportar. Y se produce una movilización, convocada con el cartel que ven abajo.

 

No me digan que el mundo no está dando vueltas de campana y cada vez más rápido. La acampada en la Puerta del Sol, tras la manifestación convocada con el cartel de arriba, es una reacción lógica a tanto desmadre, pero los que ya vivimos el 15M no podemos dejar de ser un poco escépticos respecto a los resultados prácticos de este movimiento. En aquellos años, yo trabajaba en el Ayuntamiento, como jefe de información y participación de Madrid Río. Y cada mañana debía aguantar los chistes de mis compañeros los ingenieros (que suelen estar bastante escorados a la derecha), sobre la suciedad y la mugre que había en la acampada, la presencia de ratas, lo mal que olían las chicas que dormían allí, presumiblemente con bigote; y cosas por el estilo. Volvía a casa ya de atardecida, me quitaba la corbata y la chaqueta y subía hasta la Puerta del Sol, donde me pasaba mis buenas horas charlando con los chavales y participando en algunas de sus actividades. Un par de cañas y a dormir. Y al día siguiente, vuelta a asistir a las reuniones con mis jefes, en las que les aseguraba que todo el espacio de la plaza estaba limpio como una patena, pero sus miradas de condescendencia me revelaban que no se lo creían para nada.

Lo del 15M fue hermoso mientras duró. Mis hijos y algunos de sus amigos y colegas se pasaban por allí de vez en cuando y, en definitiva, fue un movimiento que se replicó en toda España y en muchos de los países de nuestro entorno occidental (recuerden el Occupy Wall Street) y que supuso un soplo de aire fresco y un aldabonazo para las conciencias para advertirnos de que el capitalismo salvaje nos estaba comiendo el suelo debajo de nuestros pies. ¿Y qué pasó después? Pues que el movimiento surgido de esa algarada, cristalizó en un partido político encabezado por un señor leninista, jacobino y ególatra, que apareció rodeado de gente bastante válida y preparada, para luego irlos eliminando poco a poco de su formación, para que no le hicieran sombra. A Pablo Iglesias tenemos que agradecerle la ilusión que nos generó y la puntería que tuvo para, por ejemplo, sacar de su jubilación a la señora Carmena para convertirla en una alcaldesa estupenda, o traer desde Ferrol a Yolanda Díaz para que fuera la mejor Ministra de Trabajo de la historia de la democracia.

Pero, en cuanto estas señoras y otros de sus fichajes tuvieron la insolencia de pretender pensar por sí mismos, los echó del partido o les abrió la puerta para que se fueran ellos solos. Y ahora, los disidentes, expulsados o rebotados, se han agrupado en Sumar, con el resultado de siempre en la izquierda: dos candidaturas enfrentadas que podrían sacar muchos votos si fueran unidas, pero que es imposible que se unan. ¿Por qué? Pues porque desde Podemos se considera traidores a todos los que no obedecieron al líder y se pronostica con desdén que todos acabarán en el PSOE (que yo sepa, la señora Carmena no está en el PSOE, y Yolanda tampoco). Y desde Sumar no se quiere ni oír hablar del líder leninista que los echó de su vera. Yo me habría planteado votar a una candidatura de unidad de la izquierda pero, con el espectáculo que están dando, me reafirmo en mi intención de votar a Sánchez, sean cuando sean las elecciones.

En Podemos se premia la fidelidad al líder, por encima de cualquier otra virtud. Y la más fiel al líder, la señora Belarra, ha sido premiada con la secretaría general. A mí me cae bien Ione Belarra, escucho sus intervenciones en el Congreso o sus entrevistas en la radio con verdadero placer, por estar llenas de sentido común y empatía social. Pero su fidelidad a Iglesias la ha llevado ahora a inmolarse como él, compitiendo con Ayuso en las autonómicas que vienen. El líder fracasó estrepitosamente y terminó abriendo una taberna. Belarra dudo que supere los resultados de su jefe y en este blog ya se le ha pronosticado que terminará poniendo otro bar. Cierto periodista nada próximo a la fachosfera le ha colgado un vaticinio todavía más cruel que el mío: tal vez acabe montando una especie de gestoría o estanco en donde se expendan carnets de izquierdista de verdad, con sello de iglesiasidad acreditada.  

En relación con esta bronca, hay un hecho en el que quizá no han reparado, queridos lectores, en medio del fragor de las noticias aceleradas pisándose unas a otras el primer plano de la actualidad. El pasado 3 de septiembre, murió en Madrid Ramón Espinar Gallego (72 años), histórico dirigente del PSOE. Fue alcalde de Leganés entre 1979 y 1983 (uno de los alcaldes más jóvenes de España) y después diputado regional, llegando a presidir la Asamblea de Madrid y a ser Consejero en el Gobierno de Joaquín Leguina. Apartado de la política, usó una oportuna puerta giratoria para entrar en el Consejo de Administración de Cajamadrid, después Bankia, entidad de la que llegó a ser vicepresidente. Cuando saltó el escándalo de las tarjetas black, se reveló que este señor se había gastado con ellas 178.000€. Dinero que devolvió hasta el último céntimo, lo que no le impidió recibir una condena de un año de cárcel. No tuvo que entrar en prisión, pero seguramente este tema le dejó bastante tocado.

En los últimos años, después de una vida tan intensa y llena de historias fuertes, había caído en un proceso mental degenerativo incurable, que le ha llevado por fin a la tumba. Pero tal vez a ustedes les suena más otro Ramón Espinar. Se trata de Ramón Espinar Merino, hijo del anterior. Este joven estuvo acampado en el 15M y formó parte del núcleo de politólogos y activistas que después formarían Podemos, partido del que llegó a ser Secretario General de Madrid, diputado en la misma Asamblea que había presidido su padre y senador, entre otros cargos. Harto de sus discrepancias con el líder de su partido, se dio de baja de todos sus puestos en 2019, pasando a ingresar la nutrida nómina de traidores a Iglesias. Abajo tienen una imagen de ambos con Errejón (también expulsado, aunque luego resultó que era un sobón impresentable), de 2019, cuando los tres dirigían el partido en amor y compaña.

Pues bien, el pasado 14 de julio, Pablo Iglesias escribió un artículo en el medio de comunicación que dirige (Diario Red), en el que se muestra orgulloso de sus orígenes de clase media-baja (yo tengo más de un amigo que se autojustifica a menudo con ese argumento) y, así como de soslayo, afirma lo siguiente: los que más asco me dan son esos sindicalistas y dirigentes de izquierdas que usaban las tarjetas black, como el padre de Ramón Espinar. Pueden leer el artículo pinchando AQUÍ, es un texto muy bien argumentado y expuesto, y lo digo sin ironía ninguna. La mención a Espinar senior es episódica, pero traduce muy bien el rencor de este señor hacia todos los que se fueron de Podemos (podría haber elegido perfectamente a cualquier otro de los izquierdistas que usaron esas tarjetas).

Bien, pues Espinar junior no tardó en responderle en su cuenta de X, afeándole su conducta al insultar a una persona en fase terminal de una enfermedad incurable y que por tanto no puede defenderse y encima en un artículo en el que derrocha su culpa de desclasado (sic). Y termina con una frase demoledora: qué error habernos puesto en manos de semejante pedazo de mierda. Tal cual. Siendo este el nivel de relación entre ambas formaciones de la izquierda más radical, les repito que no tengo ninguna duda en votar a Pedro Sánchez. Yo respeto todas las opciones, pero aquí opino lo que me parece, sin cortapisas ni autocensuras. Y toquemos madera, para que esta vez no aparezca ningún otro pedazo de mierda que se cargue las ilusiones y el esfuerzo de los chavales que están acampados en Sol, sin miedo a los riesgos que corren, y que creo mayores que los del 15M, porque el capitalismo se ha rearmado y es mucho más peligroso ahora.

Por si cuadra, el alcalde Caradeculo ya ha salido a la palestra a decir que, de movimiento pacífico y tranquilo, nada; que lo sabe él, que los acampados tienen adoquines y cuchillos grandes (sic), igual que su mentor El Del Bigote aseguró que Irak tenía armas de destrucción+IVA. Cuidado con esto, este alcalde o alguacilillo es el mismo que proclama que lo de Gaza no es un genocidio. Ojalá que todo acabe en paz y concordia y se demuestre que estamos en un país en el que la acción ciudadana sirve para algo. No sucede eso en Marruecos y por eso 80.000 señores aprovechan un bulo para huir de un lugar tan depauperado. Todos sabemos que detrás de esto está el señor Mohamed Sexto, que tanto presume de amistad con su primo Felipe Sexto, pero luego nada. En realidad, el más presentable de esta familia fue Camilo Sexto, que llegó a estrenar Jesucristo Superestar en vida del Caudillo, con dos cojones.

Bien, como les digo, al ritmo de tran-tran de este foro, no le da tiempo a uno de hablar sobre los acontecimientos que se van sucediendo de esta forma acelerada. Encima, este verano ha sido terrible para los que no hemos salido apenas de Madrid, con un bochorno asfixiante desde el 15 de mayo al 15 de septiembre, cuatro meses horribles. Si los próximos veranos van a ser igual o peor, yo me estoy replanteando, por primera vez desde que llegué en 1968, la idea de si debo seguir viviendo en un lugar tan desagradable como este Madrid de Almeida y Ayuso. Ahora mismo, creo que se vive mucho mejor en cualquier ciudad pequeña de España. De momento, lo que tengo claro es que, en verano hay que huir de aquí.

Y eso que he tenido la suerte de poderme ir con mi chica unos días a la hermosa zona de la desembocadura del Miño, a caballo entre Galicia y Portugal. En esos días pude visitar Bayona. La Guardia, Tuy, el Monte Tecla, además de algunas ciudades portuguesas, como Valença do Miño, Vilanova de Cerveira y Viana do Castelo. Encontramos un alojamiento genial, una antigua abadía reconvertida en casa rural, en una aldea minúscula. Cada mañana, nos despertábamos, contemplábamos desde nuestro balcón el manso curso final del río y teníamos la oportunidad de saludar a unas vecinas muy especiales, unas ovejas, que respondían puntualmente a nuestro saludo, como pueden comprobar en el vídeo que les grabé.  

Qué quieren que les diga. Un lujo, despertarte junto a unas vecinas tan educadas. Y qué decir del baño en el agua helada del Atlántico. Por si no se lo creen, aquí tienen la imagen.

Un alivio, después del verano de mierda en un Madrid desagradable y achicharrado durante cuatro meses. Hace poco Angels Barceló concedió su primera entrevista desde que se fue de la SER, acorralada por Mangurrián y su equipo. Por cierto, su despedida, en el último programa fue espectacular. Con unas cuartillas que tenía delante dijo: Es momento de pasar página. Con la mano derecha pasó uno de los folios al otro lado y continuó: esta que se termina hoy es la página de la izquierda y ahora toca que el programa siga con la de la derecha. Más claro imposible.

Bien, pues esta señora, dice en la entrevista, que se ha ido a vivir al Maresme, que llevaba en Madrid desde el año 95 y tiene aquí muchos amigos, pero que este Madrid con la ultraderecha en Ayuntamiento y Comunidad, le resulta muy hostil. Eso es lo que me pasa a mí. Que me resulta totalmente hostil esta ciudad donde el verano extremo dura cuatro meses, y en donde los miles de turistas pedorros atestan las calles, entre obras del Topillo y montones de basuras. Un tertuliano radiofónico ha bautizado esos montones como almeideros. Como este que se sitúa enfrente del portal de mi casa.

Pero, para bien o para mal, de momento sigo en Madrid y he reanudado mis principales actividades. He dado mi tradicional clase sobre Palomeras en la ETSAM y estoy invitado a participar en una Mesa Redonda el próximo día 6, sustituyendo a mi querida compañera M. a la que habían puesto dos eventos a la misma hora y me ha pedido que la cubra en uno de los dos. También he vuelto a correr por el Retiro, a mis sesiones de yoga, mis clases de guitarra y mis dos horas semanales de conversación inglesa.

Y el sábado pasado acudí al festival de blues de Moratalaz, el quinto que se celebra y que fue presentado antes del verano con un concierto gratuito de la gran Jacky Venson, que se reseñó ampliamente en el blog. El número fuerte del festival era el grupo de Londres The Cinelli Brothers, al que ya había visto en Béjar uno de estos años y que tocan fenomenal. Y este sábado acudiré a ver otro concierto, el del grupo Fun Animal, que acaba de incorporar como batería a mi querido amigo Críspulo. Acontecimientos locales; nada que ver con el fastuoso concierto que se celebra mañana en el Radio City Music Hall de Nueva York, con motivo del 90 cumpleaños de Buddy Guy, el último maestro vivo del blues. Abajo tienen el cartel, apabullante, con las mejores figuras actuales de este tipo de música.

Mi querida y admirada Sam Fish no podía faltar en este evento, Buddy Guy es uno de sus maestros directos y tienen desde siempre muy buena relación. Algunos lectores me dicen que últimamente hablo muy poco de ella, pero es que hace más de un año que pasó por Madrid y lleva también mucho tiempo sin grabar nuevas canciones; el disco que ahora está promocionando es un directo con los temas de siempre. Pero Samantha es una referencia de este blog, igual que el Deportivo de La Coruña, del que tampoco he hablado mucho en estos últimos tiempos. Voy a cortar aquí. De momento quédense con la idea de que algunos de mis pilares anímicos empiezan a ser algo menos sólidos, tema que desarrollaré en textos posteriores. Sean buenos y aprovechen, que ya llega el otoño y no falta nada para las mid term elections de los USA, con revolcón garantizado a Trump en el Congreso, más el sueño de recuperar el Senado también. Veremos, dijo el ciego.

martes, 15 de septiembre de 2026

54. Aquí les pillo, aquí les mato

Por diferentes circunstancias personales que no voy a comentar aquí, me he visto obligado a permanecer en Madrid durante este largo verano de mierda, en el que llevamos bajo un calor insoportable desde mediados de mayo hasta estos otros mediados, los de septiembre, en los que al menos refresca algo por las noches. Hace unos pocos años, a mí me gustaba quedarme en Madrid en agosto, por pasar un tiempo tranquilo, sin las aglomeraciones y los agobios del resto del año, pero hace ya un tiempo que el cambio climático ha hecho esta rutina bastante desagradable para alguien que vive en un ático. Dicen algunos que aprovechemos, que estamos disfrutando del mejor verano del resto de nuestras vidas, Pero, frente a estos agoreros, me ha tocado escuchar a algún listillo climático, que dice que lo de este año es especialmente duro por la incidencia de El Niño y que el año que viene, ya sin Niño, el verano será caluroso pero no tanto. Lo que sea lo veremos.

Dentro del tiempo libre que me ha dejado este lapsus de bochorno sofocante, me he acordado de un ilustre vecino de mi barrio, al que solía tropezarme en los bares y las exposiciones, hasta que nos dejó, allá por el año 2015. Estoy hablando del gran Javier Krahe, ese poeta urbano, admirador de Brassens y de Leonard Cohen, que en los ochenta daba recitales delirantes acompañado a veces por Sabina y Alberto Pérez. El disco La Mandrágora, de 1981, es un imprescindible en cualquier colección de vinilos que se precie. Más tarde, fue vetado en TVE por Felipe González, a cuenta de su canción Cuervo ingenuo, con sus inolvidables ripios: Tú decir que si te votan, tú sacarnos de la OTAN. Les voy a pedir que escuchen un tema menos conocido, pero igualmente hilarante: Dónde se habrá metido esta mujer.

Es difícil encontrar en nuestros días un grado de ironía de este calibre. A Krahe me lo encontraba yo tomándose una cerveza en el Parrondo y otros bares del entorno de la calle Santa Isabel, la mayoría desaparecidos y sustituidos por locales de brunch y similares, oferta para el turismo pedorro que, encima, no suelen durar y rápidamente son sustituidos por otros. Pero hoy me he acordado de este divertido y clarividente caballero, porque alguien ha colgado en Facebook una frase profética suya, pronunciada hace más de 40 años, en la que diseccionaba la recién iniciada Transición Democrática, que nos llevó desde el franquismo hasta este escenario en el que nos movemos ahora, a la espera del revolcón definitivo, en cuanto logren echar a Pedro Sánchez. Merece la pena que la lean y piensen sobre ella.

Demoledor. La cosa es que el otro día pasó por Madrid mi amigo Werner, que hace no mucho solía contar conmigo para darles alguna charla a los grupos de arquitectos o promotores extranjeros que traía por aquí de visita. Nos tomamos algo en las Bodegas Rosell y nos pusimos al día. Ya con algunas cervezas al cuerpo, le pregunté qué estaba pasando, que por qué contaba menos conmigo ahora. Me dijo que las visitas han descendido de forma clara, que esta ciudad empieza a no tener nada que contar a los profesionales de otros lugares, que hace un calor del demonio y que, encima, los hoteles se ponen por las nubes cada vez que hay un sarao de los que últimamente organizan el Topillo y la señora Ayuso, por lo que los pocos que lo intentan, lo acaban cancelando. Estos días, con motivo de la Fórmula Uno, los hoteles han subido los precios de forma increíble. Pero es que antes fue la serie de conciertos de Bad Bunny y la visita del Papa. Y ahora viene Shakira.

Muy triste todo esto: se están cargando esta ciudad, convertida en alojamiento para turistas pedorros y escenario  de shows para ricachones venezolanos y similares, con entradas a precios prohibitivos para el personal de a pie. Un reflejo del mundo este que nos rodea, liderado por el señor Trump y sus amigos Putin y Netanyahu. Por cierto, eso de venir un artista y dar una serie de conciertos en diez o doce fechas consecutivas, se vende ahora como algo innovador e imaginativo. Como la gente no tiene la mínima cultura y se traga lo que le diga el algoritmo, se lo toman como lo más moderno, ignorantes de que, allá por los años setenta primeros, Elvis Presley firmó un contrato para hacer dos shows diarios en el Hilton de Las Vegas y se fue a vivir allí durante más de siete años, en los que dio más de 640 conciertos.

Lo de la Fórmula Uno, a mí me parece un coñazo, como el golf, pero realmente para lo que sirve es para que la gente haga contactos, cierre negocios y presuma de guay. Porque, el espectáculo en directo es un simple estruendo en el que apenas se ve a los coches, de lo rápido que van. Y en televisión es algo soporífero: tal como salen así se quedan, en ese mismo orden, porque es imposible adelantar. Por ejemplo, el motociclismo es algo mucho más vistoso en Tv, con adelantamientos continuos. Pero en este mundo postcapitalista decadente, parece que es un gran negocio para una serie de ricachones. Y, si la cosa falla, le dejan el pufo a la administración que lo organiza y lo acabamos pagando entre todos, como sucedió en Valencia y en muchos otros lugares: la ciudad de Melbourne estuvo décadas pagando las deudas que le dejó la Olimpiada de 1956.

Pero este tipo de saraos le dan lustre al Topillo y por eso se tramitan en tiempo record. Por el contrario, el nuevo polideportivo de mi barrio, en la calle Fúcar, tiene las obras terminadas desde antes del verano de 2025 y sigue sin abrirse. Según las previsiones más optimistas, es posible que se abra después de Navidad. En una hipótesis más realista, seguramente será después de Semana Santa. ¿Cómo se explica esto? Pues porque se trata de una instalación para los ciudadanos, no para un sarao de esos que gustan de organizar últimamente por estos lares. Para los saraos se dan toda la prisa posible.

Se preguntarán ustedes ¿entonces por qué corren con las obras? Ya se lo he dicho muchas veces: porque en cada obra hay una empresa que factura, paga a sus empleados, se combate el paro etc. El Ayuntamiento se lleva un pico por los permisos, el Estado otro por el IVA. Todo el mundo se beneficia. Y esos son votos. Ya les he dicho también que Carmena perdió, entre otras razones, porque no hizo más obras que la Gran Vía y empezar la Plaza de España. El Topillo tiene bien aprendida esa lección y hace obras como un loco. La ciudad está realmente hecha una pena, de ruidos, polvo, sacos de escombros y calles cortadas. Por ejemplo, la plaza de Jacinto Benavente, al lado de mi escuela de yoga, está toda levantada. Están arreglando también el parking subterráneo y, de forma increíble, usan las rampas de acceso para acumular esos sacos de escombros de los que les hablo. El otro día grabé allí el vídeo que les pongo abajo.

El edificio que ven al final al fondo, enfoscado en un amarillo clarito, es el que alberga los cines Ideal. Esa escombrera lleva allí más de un mes y yo he visto vagabundos meando y cagando entre los sacos, además de gente que tira allí sus basuras. Ese es el estado del centro urbano. Imagino que, para las elecciones locales terminarán todos los tajos y harán una limpieza a fondo. Mientras tanto, a los vecinos que vamos quedando por el centro, nos tienen fritos. Pero vamos sobreviviendo en medio de las perspectivas más negras: el calentamiento global hará seguramente inhabitable España hacia la mitad de este desdichado siglo, si es que la Inteligencia Artificial no nos lleva antes a la extinción.

Imagino que la negrura de mis reflexiones viene inducida por el hecho de llevar cuatro meses en la sartén madrileña, excepto dos mínimas salidas, a Bejar para el festival de blues y a Irlanda en tiempo más reciente.  Con esa convicción, me he organizado para encontrar una tercera ventana y ya les adelanto que mañana viajaré a la zona sur de la provincia de Pontevedra, donde he logrado reservar una habitación doble en una casa rural habilitada en una antigua abadía, con vistas a la desembocadura del Miño. Tierras privilegiadas y aptas para desconectar y aliviarse un poco del agobio existencial. La cosa ha surgido inesperadamente y la preparación me ha impedido disponer de más tiempo para escribir para ustedes.

Así que este será finalmente un post demediado que cierro a toda prisa, con la promesa de que a mi vuelta retomaré el ritmo que estaba manteniendo últimamente y les contaré algunas cosas de más calado, que me rondan por la cabeza (y a todos ustedes) en relación con las perspectivas locales, nacionales y mundiales. A lo mejor la negrura colectiva se debe a lo largo que se nos está haciendo el tiempo hasta las elecciones de medio mandato de Trump, en las que esperemos que le den el merecido revolcón y eso le impida seguir haciendo lo que le da la gana en los dos años que le quedan. Me voy a preparar una cenita, que tengo un hambre de la hostia. Así que: aquí les pillo aquí les mato. Sean buenos a pesar de todo.

lunes, 31 de agosto de 2026

53. Un verano de mierda

En fin, ahora que empezamos a pasar unas noches más fresquitas, que hace como quince días que no conecto el aire acondicionado y ya ni siquiera extiendo los toldos de mi terraza, es momento para proclamarlo bien alto: este ha sido un verano de mierda. Si no sé qué científico ha dicho que nos preparemos, porque este ha sido el verano más fresco de lo que nos queda de vida, pues ya ven ustedes qué panorama. Y yo tengo la suerte de que sólo he sufrido el calor y la sobredosis de turistas pedorros que atestan mi barrio, pero al menos no se me ha caído el techo sobre la cabeza. Las imágenes de algunas de las tragedias colectivas sufridas por los diferentes pueblos en estos días, son suficientemente explícitas. Veamos algunas. Empezando por la tremenda riada de barro que ha sepultado toda una zona habitada en la frontera de Nepal con el Tíbet ocupado por el gigante chino.

Debajo de esa masa de barro hay edificios, vehículos, cultivos, personas. Terrible. Veamos ahora una imagen del terremoto en Venezuela (hubo otros en Colombia y diferentes lugares del globo, incluido uno pequeño en Granada).

Pruebas suficientes de algo que les vengo repitiendo hace tiempo: la Tierra se está defendiendo con todas sus armas de ese virus altamente tóxico que es el ser humano. Los incendios, riadas, huracanes y terremotos suman sus esfuerzos en ese sentido. Pero, encima, a veces no es ni siquiera la Tierra la que determina esas catástrofes; son los propios seres humanos los que se esmeran para destruirse mutuamente, unos a otros: Ucrania, Gaza, Irán y otras guerras en marcha, por no hablar de otras formas de exterminio como la que se está practicando minuciosamente en Cuba. El asesino Netanyahu, yo creo que es el peor de todos los agentes del mal y, después de casi tres años de destrucción y bombardeos indiscriminados y cerca de 75.000 víctimas mortales entre la población civil, resulta que Israel únicamente controla el 50% del suelo de Gaza. La población superviviente se hacina en el otro 50%, sometida a un acoso similar al que sufre Cuba. Aprovechando que ya no hay tanto bombardeo, algunos han regresado a sus casas, o a lo que queda de sus casas. No sé si conocen esta imagen que les muestro abajo.  


Una familia superviviente ha decidido cenar al fresco en el resto de vivienda que les queda, e incluso han tenido la delicadeza de ponerse un mantel amarillo. Ya ven por dónde marcha este mundo, ahora amenazado también por la locura de la Inteligencia Artificial, que no sabemos adónde nos va a llevar en unos pocos años. Así que yo, desde luego, no puedo quejarme de haber pasado un verano de mierda porque, al menos, no se me ha caído el cielo sobre la cabeza, como temía el jefe Abraracurcix en las viejas tiras de Axtérix y Obélix. Dentro de ese mal rollo veraniego que me ha tocado este año, por una carambola me pude sumar a un viaje de seis días a tierras irlandesas; en realidad a Dublín, con una interesante escapada de un día a Belfast. Era un viaje centrado en escenarios urbanos y, aunque saben ustedes que yo prefiero lo urbano a lo rural, en este caso concreto vuelvo con la idea de que lo mejor para conocer Irlanda es llegar a Dublín, alquilar un coche y dedicarse a recorrer las carreterillas y pueblos de la costa.

Irlanda es un país tradicionalmente machacado por los ingleses y que, como consecuencia de ello, hace unos cien años sufrió una hambruna terrible y buena parte de su población se vio obligada a emigrar, sobre todo a Estados Unidos. Además de la guerra de independencia y la posterior guerra civil, de la que surgió la división entre el norte pro-británico y el resto nacionalista e independiente. Eso hace que su capital, Dublín sea una ciudad de interés medio, modesta y poco monumental, nada comparable a las grandes capitales europeas. Cuando la crisis económica de 2008, Irlanda fue incluida en los llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain-España), los patitos feos de la Unión a los que había que ayudar y a los que se masacró con un austericidio indecente. Por cierto, el ingenioso que nos tildó de cerdos, es ese mismo Mark Rutte que ahora, al frente de la OTAN, le hace la pelota a Trump llamándole daddy. Abajo unas imágenes del memorial que recuerda a la citada hambruna. 

 

Lo mejor de Dublín son los pubs y el ambiente callejero de ciertos barrios. En tiempos más recientes, tiempos post-crisis, Irlanda ha logrado atraer con beneficios fiscales a las grandes multinacionales tecnológicas, como Google, Microsoft y otras, que han instalado en Dublín sus sedes corporativas para toda la Unión Europea. Eso se nota también en el personal, en el que no es difícil detectar una fauna de jóvenes ejecutivos agresivos que tienen sus propios bares y restaurantes gourmet, sus tiendas de ropa cara y sus lugares de reunión en los nuevos barrios. Estas sedes de las grandes tecnológicas se han construido a las orillas del río Liffey, en nuevos edificios de los llamados inteligentes y también aprovechando los viejos edificios portuarios de ladrillo, como pueden ver abajo.

En realidad, lo que me resultó más interesante de este viaje fue la visita a Belfast, una ciudad dividida entre dos comunidades que se odian y se miran de reojo, separadas por los mismos altos muros que se construyeron durante los 30 años de guerra urbana entre los católicos y los protestantes, lo que en Gran Bretaña se conoce eufemísticamente como The Troubles. Durante los años que van desde el primer atentado del IRA en 1968, hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, el conflicto produjo un saldo de muertos de 3.500. Callejeando por el centro de Belfast, una ciudad pujante y llena de vida, parece increíble que hace poco tiempo se estuvieran pegando entre ellos a tiros y bombazos. A ese extremo llevan los nacionalismos, las religiones y las ideologías, y toquen ustedes madera de que las cosas en Ceuta no terminen igual.

Nuestra excursión incluía una visita en autobús a los barrios católicos y unionistas, algo que me resultó impresionante. Los muros que separan a unos de otros tienen como cinco metros de alto y están coronados por verjas para hacerlos más difíciles de cruzar. En ambos lados hay innumerables murales, que los turistas fotografían sin parar. Pero los del lado católico incluyen imágenes a favor de Palestina, Gaza y Ucrania. Retratos de personajes como Nelson Mandela, Yasser Arafat o el Che Guevara. Mientras que en el lado unionista sólo hay retratos del Rey Carlos y de su madre la reina Isabel, con cientos de banderas de la Gran Bretaña y hasta alguna pintada a favor de Israel. El famoso Acuerdo de Viernes Santo consiguió que dejen  de pegarse, que no es poco, pero aquello es un polvorín que puede estallar en cualquier momento (como Ceuta y Melilla). Abajo unas imágenes sacadas desde el bus en la parte católica; en la otra, me quedé tan anonadado que no saqué ninguna.



Y no es este el único punto del globo terráqueo en el que conviven dos comunidades que se odian. A veces, separadas por una frontera. Como Chipre y la República pro-turca del norte de la isla. Otras veces, separados por comunidades como en Irlanda del Norte. Por ejemplo, Bosnia, que en realidad son dos estados, uno musulmán con capital en Sarajevo y otro pro-serbio, con capital en Banja Luka. Y lo mismo entre Moldavia y la región separatista pro-rusa de Transnistria. Por no extenderme, no digo nada de los numerosos casos similares que hay en África. En general, esto suele suceder más frecuentemente en zonas pobres o atrasadas. Pero lo sorprendente aquí en Belfast  es que este odio se desatara en plena Unión Europea. También saben que en la rica Bélgica, hubo que dividir la prestigiosa universidad de Lovaina en otras dos: una en la zona flamenca, que se llama Leuven y una nueva construida en la zona francófona, denominada  Lovaine la neuve.  

Si quieren ustedes saber algo bien narrado y fundamentado sobre el conflicto en estas tierras, les recomiendo ver la trilogía de películas que realizaron los cineastas Jim Sheridan y Terry George entre 1993 y 1997. Son tres cintas tremendas en las que ambos intercambian sus papeles como director y guionista. La primera y tal vez la más conocida, se llama En el nombre del padre y creo que es una de las películas que más me ha impactado en mi vida. Narra la historia de los llamados Cuatro de Guildford, unos ciudadanos de la parte católica de Irlanda del Norte, que fueron falsamente acusados de haber puesto una bomba en un pub de Londres y condenados a prisión. Buena parte de la película transcurre en la cárcel de KilmaInham, que yo visité en este viaje. Vean un par de fotos.


De verdad, si no han visto En el nombre del padre, ya están tardando en recuperarla. La segunda de la trilogía se llamó originalmente Some mother’s son, que sería algo así como el hijo de algunas madres, y que en España bautizaron con su tradicional ingenio rancio como En el nombre del hijo. Es también una película impresionante, que narra la famosa huelga de hambre de los presos del IRA para reivindicar que no les pusieran los mismos uniformes de los presos comunes. La recién elegida Margareth Thatcher se puso burra, no dio su brazo a torcer y hasta diez presos murieron de hambre. Por cierto, desde entonces las huelgas de hambre no son de verdad, puesto que, aunque se nieguen a comer, les ponen suero intravenoso, con lo cual se quedan hechos polvo, pero no se mueren.

La película se centra en la madre de uno de estos presos, de clase media alta, que se entera de que su hijo es un miembro del IRA sólo cuando lo detienen. La interpreta una espectacular Helen Mirren, una de mis actrices favoritas y la cámara la sigue todo el rato en su particular descenso a los infiernos. Es una película muy poco conocida en España, pero que les recomiendo sin dudarlo. Por último, la tercera se llama The Boxer y narra la historia de un ex boxeador que vuelve a Belfast tras cumplir condena como miembro del IRA e intenta dedicarse a lo suyo (una escuela de boxeo) sin involucrarse más en la contienda política, algo que el entorno presiona para que no lo consiga. También les recomiendo una película más reciente, Belfast, en la que el famoso Kenneth Branagh plasma sus recuerdos de infancia en dicha ciudad, con una omnipresente música a cargo de Van Morrison.  

Y ya que estamos de recomendaciones fílmicas, otra de las películas que me han gustado más en mi vida, es irlandesa y se llama The Commitments. Narra la historia de un grupo de chavales de Dublín que quieren formar un grupo musical para hacer soul, la música más auténticamente negra. Siendo ellos blanquitos y rubios, la historia de las dificultades que van sufriendo para hacerse un hueco en el mundo del rock, no tiene precio. Buena parte de esa película se rodó en un pub precioso de Dublín, que yo visité y que se llama The Hairy Lemon, o sea el limón peludo. Es un lugar muy recomendable, donde se comen buenos platos de la cocina irlandesa, siempre mejor que la británica, especialmente el Iris Stew, el mítico estofado de cordero, que está para chuparse los dedos.

En realidad, este viaje relámpago a Irlanda ha sido un pequeño fogonazo de brillo en medio de uno de los peores veranos que he pasado en los últimos años. A nivel personal y colectivo. En este terreno, ya hemos citado un par de veces la crisis de Ceuta. Como saben, yo me he declarado sanchista empedernido, en primer lugar por exclusión (no encuentro a nadie que me genere un poquito de ilusión de futuro), pero también en positivo, porque me parece que un tipo que lleva ocho años haciendo una política coherente, en medio de una continua avalancha de la peor oposición de Europa, por tierra, mar y aire, pues revela una talla de estadista que yo no veo ahora mismo en nadie. Pero, sin bajarme de esa burra, tengo que admitir que su actuación en el tema de Ceuta es bastante penosa. Un asunto tan candente y peligroso como ese se merecía una actitud activa, no quedarse de vacaciones en Lanzarote cinco semanas, a ver si la cosa se arregla sola.

Yo tengo muy claro que la avalancha del 31 de julio fue provocada, o azuzada o consentida por el régimen marroquí. 80.000 sujetos no se ponen en marcha de forma coordinada arriesgando su vida si alguien no les induce a ello. Algún bulo les calzaron, extendido por las redes sociales, y se dirigieron todos al matadero como borregos. Cierto que 70.000 volvieron al día siguiente con el rabo entre las piernas. El error del Gobierno español fue pensar que el tema ya estaba resuelto. No. Los 10.000 que quedan son un problema muy gordo, que se ha enfrentado tarde y mal. Yo, que siempre he visto a Sánchez afrontar problemas graves (pandemias, incendios, volcanes) con cierta rapidez, esta vez estoy pasmado ante su pasividad y falta de reflejos. Quizá está cansado después de lo que ha sufrido en estos años. O es que ya no da para más.

Ahora bien, ¿por qué se produjo esa movilización masiva? Pues yo no lo sé. Tal vez fue un simple ensayo de Marcha Verde, para el día que decidan ir a por Ceuta y Melilla, ahora que tienen el beneplácito de los USA y de Israel. Parece demostrado que la policía marroquí no hizo nada por impedirlo, incluso les ayudaba a subir a los camiones que les llevaban a la frontera. ¿Estaba el rey al tanto? Yo no estoy seguro, es un tipo que vive aislado en un castillo de París la mayor parte del año y es posible que no se entere de nada. Pero, al menos, su camarilla estaba detrás de la avalancha humana. Ceuta y Melilla son históricamente españolas, ya lo eran antes de la creación del reino de Marruecos. Pero geográficamente, son África. Y a mí me parece que van de culo, lo mismo que el estado de Taiwan y otros similares, en este mundo geopolíticamenmte enfermo que hemos tenido la mala suerte de llegar a sufrir.

Sánchez se ha enfrentado a Trump y Netanyahu y se lo están haciendo pagar, a través de Marruecos, el estado firmante de los acuerdos de Abraham. El estrecho tiene un valor estratégico incalculable y Trump quiere controlarlo. Y no descarten ustedes, queridos lectores que todo este sarao tenga como objetivo más inmediato que la final del próximo Mundial de fútbol se juegue finalmente en Rabat. Por si no lo saben, la organización de ese Mundial se concedió inicialmente a España y Portugal. Luego se invitó a sumarse a Marruecos como comparsa, pero enseguida empezaron a construir el súper estadio que tienen a medias. ¿Por qué se les invitó? Tampoco lo sé, fue una decisión de Sánchez en la línea de su cambio de chaqueta en el tema del Sahara, tal vez impuestos ambos por los Estados Unidos.

No sabemos qué hay detrás de todo este asunto, tal vez esos acuerdos secretos son los que están impidiendo a Sánchez una respuesta más firme frente a Marruecos. En cualquier caso, no me parece muy conspiranoico ver la mano de USA e Israel detrás de la avalancha sobre Ceuta. Las reacciones de ambos fueron muy rápidas, Trump se mostró consternado con las imágenes de la invasión y ustedes saben lo que le importa un asunto humanitario como este en la periferia de su imperio. En cuanto a Israel, tal vez ustedes no se hayan enterado de la reacción, también inmediata, del hijo de Netanyahu, un sujeto que vive en Miami a cuerpo de rey, donde hasta se ha cambiado el nombre. El mismo 31 de julio, publicó en la red X el tuit que les dejo de despedida. Hay que ser desgraciado para burlarse de la solución de dos estados (Israel y Palestina) transponiéndola a España y añadiendo que, los que no estén de acuerdo, serán tachados de violadores de los derechos humanos. Vayan con Dios, queridos lectores, que nos viene un año marinero de verdad.


   

lunes, 17 de agosto de 2026

52. Hablemos de fútbol

En pleno final del ferragosto, como llaman en Italia a este fin de semana en que se yuxtaponen los que se van, con los que todavía no han vuelto de la playa o la montaña, lo que hace que las ciudades estén tan vacías como en la pandemia, me encuentro yo en la víspera de un viaje de seis días a Dublín, que no tenía en programa, pero que me ha caído en suerte por los azares de la diosa Fortuna, que ha impedido que la persona que debía de estar ahora preparando el equipaje, se pueda mover de Madrid y haya tenido la generosidad de ofrecerme su puesto. Mañana tengo un vuelo tempranito, ya tengo todo preparado y son ahora las cuatro de la tarde, por lo que dispongo de cinco horas hasta que empiece el primer partido de mi querido Deportivo de La Coruña en su regreso a Primera División después de ocho años de ostracismo. A falta de mejores entretenimientos, pues les voy a contar algunas cosas relacionadas con el mundo del fútbol, algo que hace tiempo mueve pasiones y dinero a nivel planetario.

Se ha visto eso en el larguísimo Mundial de este verano, que nos ha tenido a todos enganchados, por el buen papel del equipo de España. Me referí a este campeonato con motivo del inaudito reportaje del señor Arcadi Espada, que dio por hecho que perderíamos en la final, y del que ya hemos hablado lo suficiente. Este caballero, además, demostró una ignorancia supina de los aspectos puramente futbolísticos. Primero, diciendo que Lamine Yamal estaba destinado a ser el mejor jugador español de la Historia (algo ya de por sí disparatado, que revela que no sabe nada de fútbol), pero que el entrenador de España le había enseñado a hacer un juego más conservador, a no intentar el regate, a pasar siempre el balón para atrás. El futbol es un juego de engaño. Lamine es un chaval que destacó hace año y pico haciendo unos regates que le permitían irse de cualquier contrario.

Pero ahora, todo el mundo conoce ese regate, le han pillado el truco y todo el rato le ponen a dos jugadores encima para que no lo haga y, como es un chaval muy listo, pues aprovecha para atraer a esos dos contrarios, dejando libre de marca a un compañero. Así lo hizo en la jugada del gol que nos dio el triunfo en la final, que supongo que han visto cien veces, pero pueden repasar en el clip que les pongo abajo. Con los dos contrarios encima, Lamine decide no intentar el regate, sino servirle el balón a Pedro Porro, que centra de primer toque. El balón se iba directamente fuera, Nico Williams no llegaba, pero su marcador argentino Nahuel Molina le da un empujón (como estuvieron haciendo durante todo el campeonato) y, gracias a ese empujón, cosas del karma, Nico puede llegar por los pelos de cabeza y dejarle el balón franco a Ferrán que viene de frente. Y este Ferrán, en lugar de reventarla con el empeine (se hubiera ido fuera) le da con el interior del pie abierto, con calidad, con precisión, con sutileza, directo a la portería. Vean la jugada, les he buscado un clip sin el sonido estomagante de los locutores, para que no se les haga tan duro.  

Eso que Arcadi considera un desperdicio del talento de Lamine, inducido por su seleccionador, resulta que es la demostración del crecimiento táctico de este chico, que llegará lejos y ya veremos si es el mejor jugador. Pero, con la repercusión que ha tenido este Mundial en nuestro país, mucha gente se ha puesto a ver los partidos sin saber nada de fútbol y eso se vio sobre todo en la final, donde Argentina usó sus armas, un juego violento, al borde de lo ilegal, pero muy típico del fútbol, cuando un equipo se sabe inferior al contrario y no le queda otra que jugar al antifútbol, en este caso, ante la quimera de llegar al desempate por penaltis, disciplina en la que los argentinos sabían que cuentan con un portero mejor que el de España. Y no les funcionó por apenas diez minutos. El fútbol es un juego de engaño y también de engaño al árbitro.

Por eso, el que entra fuerte y derriba al contrario, lo primero que hace es levantar los dos brazos, como diciendo: yo no he hecho nada. Y el que sufre la entrada, aunque apenas le hayan rozado, se derrumba dando vueltas de campaña desmadejado, como si le hubieran pegado un tiro. Es muy difícil ser árbitro, a pesar de las nuevas ayudas tecnológicas, como el VAR. Encima, equipos como el argentino, le someten al árbitro a una presión enorme, reclamándole todo el rato sus decisiones. Hay un ejemplo en este mismo partido, de todo lo guarros que pueden ser los argentinos. Enzo Fernández le hace una entrada terrorífica a un español y el árbitro lo expulsa. Pero, nada más suceder esta entrada, otro argentino, Tagliafico, a muchos metros de distancia, se tira al suelo él solo, como si le hubieran hecho una entrada. Entonces, los argentinos con Messi a la cabeza rodean al árbitro y señalan a su compañero caído, para que el árbitro anule la tarjeta roja, por haber una falta anterior. Véanlo.

Realmente, Messi (este sí que puede ser reconocido como el mejor futbolista de la Historia) hizo un papelón en este Mundial, en el que se movió por los campos sucesivos caminando, al paso. Aún así, metió no sé cuántos goles, porque el que tuvo, retuvo y todo el equipo jugaba para él. Pero en cuanto a deportividad mostró una cara bastante menos presentable y yo creo que hubiera sido mejor para él haberse retirado de la selección antes. De todas formas, ese antifútbol (más o menos violento), con el que los equipos inferiores tratan de evitar que un equipo mejor les gane por goleada, ha existido siempre. Pero en este Mundial, que ha desatado tantas pasiones, se han rebasado algunas líneas rojas. Por ejemplo, cuando Donald Trump hizo que se le eliminara la tarjeta roja a un jugador de los USA, para que pudiera jugar contra Bélgica. Vean un par de imágenes del esperpento.


El señor Infantino, que acompaña a Trump en estas fotos, enseñándole lo que es y lo que significa una tarjeta roja en el fútbol, también se ha lucido en este Mundial. Y ahora continúa conspirando para que la final del próximo (organizado por España, Portugal y Marruecos), se juegue finalmente en Rabat, en donde llevan meses construyendo un estadio mucho más grande que el Bernabeu. La pugna por conseguir la final de este próximo Mundial está detrás de la invasión marroquí de Ceuta, el 31 de julio, aunque no es la única causa de este tremendo episodio, del que tal vez les hable en otro post menos futbolero. El caso es que, finalmente, el partido Bélgica-USA se jugó con la participación del jugador expulsado anteriormente, aunque esta ilegalidad no impidió la victoria de Bélgica por 4-1, lo que provocó algunos memes geniales del personal belga. 

A Bélgica le tocó después España, partido que yo vi en Béjar en un intermedio del Festival de Blues que les conté, y les ganamos sin trampas, jugando mejor que ellos. El último grupo que actuaba en el Festival ese día era un combo belga de rockabilly, que reconocieron esa derrota en el escenario y felicitaron a la selección española. Y, como nosotros tampoco andamos mancos a la hora de idear memes, abajo tienen uno que circuló por nuestros whatsaps antes del partido.  

Pero hemos hablado aquí de fútbol y antifútbol. Y resulta que el campeón del antifútbol, según lo que yo entiendo de este deporte, es el señor Mourinho, actual entrenador del Real Madrid, al que el señor Florentino ha revivido desde su situación anterior de momia futbolística para entregarle de nuevo el mando de su equipo, trece años después de su despedida del club, al que dejó totalmente desarmado, como suele hacer con todos los equipos que dirige. En La Coruña le tenemos una justificada manía a este caballero, a quien debemos la decadencia del Súper Dépor de los años 90 y primeros 2.000, que ganó una Liga, dos Copas del Rey y estuvo cerca de llevarse otros trofeos nacionales, en un tiempo en que les hacía sombra a Real Madrid y Barça, como nunca antes se había visto. Eran los años del presidente Lendoiro y de entrenadores como Arsenio e Irureta, que le llevó a ganar la ansiada Liga.

En los medios madridistas por los que yo a veces me muevo, se suele ligar ese período de esplendor al poderío del narcotráfico en Galicia, algo que es una falsedad completa: nunca se ha podido probar nada que relacione a Lendoiro con esa lacra regional. Lo que sí es cierto es que ese presidente arriesgó financieramente mucho, fiando la continuidad del club a la consecución de la Copa de Europa. Al fallarle ese órdago, el club se vino abajo. Pero estuvo a punto de conseguirse. En 2004, llegaron a semifinales cuatro equipos: Dépor, Porto, Mónaco y Chelsea. Todos los pronosticadores daban favorito al Dépor, por entonces el mejor de los cuatro. La semifinal contra el Porto se jugó, en la ida, en el estadio portugués. Y el Dépor sacó un prometedor empate a cero, aunque perdió por tarjetas a dos jugadores clave para la vuelta.

¿Saben quién era el entrenador de ese Porto? Sí, han acertado. Un por entonces desconocido José Mourinho, el rey del antifútbol. Jugando como Argentina en la reciente final, logró ese empate a cero y se presentó en Coruña, malhumorado y hosco como siempre, declarando: están ustedes muy crescidiños, aún no han ganado nada. En la vuelta, el Dépor tampoco pudo marcarle ni un gol al Porto, que hasta logró sacar un penalti a favor y ganar 0-1. Luego ganó la final al Mónaco y Mourinho subió al Olimpo de los elegidos. Siguió su carrera en Inglaterra e Italia, logrando unos cuantos títulos, y acabó en el Real Madrid. Florentino lo llamó para que armara un equipo que compitiera con el invencible Barça de Guardiola.

Por cierto, Guardiola también me cae mal como persona, pero reconozco que es un gran entrenador, quizá el mejor. Mourinho hizo lo único que sabe: jugar como si fuera un equipo inferior, hacer antifútbol para contrarrestar el juego perfecto del Barça. El encono entre ambos clubes llegó en ese tiempo al paroxismo, en los partidos se daban cera de lo lindo y el mal ambiente estuvo a punto de contaminar a la selección, lo que evitó el madridista Casillas con una llamada telefónica al barcelonista Xavi. Cuando Mourinho se enteró, marginó a Casillas, que era el ídolo de todo el país, y se dedicó minuciosamente a destruir su carrera y su reputación, hasta el punto que se tuvo que ir del Madrid. Al Porto, precisamente.

El incidente que simboliza esos años de locura, es el día en que Mourinho, como se vio en el vídeo correspondiente, le metió el dedo en un ojo al nuevo entrenador del Barça (Guardiola ya se había ido, harto). Desde atrás y a traición. Podría haberlo dejado tuerto. En las siguientes jornadas, los ultras del Real exhibieron en su tribuna una pancarta ominosa: Mourinho, tu dedo nos señala el camino a seguir. Ese es el caballero que el Tito Florentino ha rescatado de su decadencia para que ponga orden en su vestuario. Porque el Real lleva dos años sin conseguir un solo título y Floren está nervioso. El año pasado, para ver si remontaba el rumbo, contrató al exitoso Xabi Alonso, actualmente entrenando en Inglaterra. Y el tipo apenas duró unos meses. Yo creo que hubiera hecho un gran trabajo. Pero era demasiado educado.

En estos años, el Barça sí ha tenido la puntería de buscarse un buen entrenador, que está tirando de la cantera y haciendo un buen equipo de futuro. Y Florentino no lo soporta. Este año, volveremos a ver al Real practicando ese antifútbol de equipo inferior, contra un Barça que jugará al fútbol. Por eso Rodri, el mejor jugador del Mundial, se ha decantado por fichar por el Barça, desechando un acuerdo que ya tenía hecho con el Real. Rodri es de Madrid y hubiera estado encantado de volver a su ciudad. Pero lo que le ha echado para atrás es la presencia de Mourinho, que realmente no se ha mostrado muy interesado en traerlo, seguramente hubiera preferido a un argentino leñero.

En medio de eso, el Dépor ha vuelto a Primera División, después de peregrinar ocho años por divisiones inferiores, cuatro de ellos en Tercera. De allí lo rescató el banco ABANCA, que lo ha traído de vuelta. Los cuñaos madridistas vuelven a hablar de narcotráfico, pero es igualmente falso. ABANCA es una empresa de capital venezolano, que hace ya bastantes años se hizo cargo de la entidad Caixagalicia, que estaba en quiebra técnica. Con su capital, reflotaron la Caja para crear un banco solvente. El presidente de su Consejo de Administración, y también presidente actual del Dépor se llama Juan Carlos Escotet y, según la revista Forbes, su fortuna es superior a la de Florentino. ABANCA lo que hizo es comprar la deuda del club, que creo que andaba por los 160 millones de euros en 2013. Esa deuda no ha desaparecido de la noche a la mañana (es imposible). Lo que pasa es que el club ya no se la debe a sus acreedores, sino a ABANCA, es decir, a sí mismo.

Estas son las jugadas que propicia el capitalismo salvaje en el que nos desenvolvemos. Escotet no sabía nada de fútbol, pero tiene una sobrina que fue futbolista venezolana y jugó en el Dépor. Actualmente es directiva del club y le ha insuflado a su tío el gusanillo del fútbol. Una historia de película. Escotet no suele ir al palco del estadio, sino que se camufla entre los hinchas del club (lo pueden ver abajo), a veces incluso enfundado en una bufanda blanquiazul. Al final de la temporada pasada, cuando se consumó el ascenso a Primera en el estadio del Valladolid, los jugadores hicieron bajar a Escotet al césped y lo mantearon. Ese es el ambiente que hay en La Coruña, una ciudad de 200.000 habitantes, todos detrás de un club que vuelve con el ánimo de recuperar la vieja gloria. Vean al presi.

Fútbol y capitalismo. Cuando bajamos hace ocho años, el cántico que se extendió por la ciudad tenía un estribillo que decía: nos van a ver volver. Bueno, pues ya hemos vuelto. Son las siete y media y dentro de hora y media el Dépor jugará en casa contra el Elche. Primer partido de una temporada en la que nuestro objetivo es lograr la permanencia en Primera. Es decir, que haya tres equipos más malos. Si logramos salvarnos, al año que viene ya podremos empezar a pensar en otras metas. En este blog no es muy frecuente hablar de fútbol, pero hoy ha tocado. Al fin y al cabo, el fútbol no es más que un entretenimiento que nos ayuda a olvidarnos de lo mal que está todo.

Con la Tierra defendiéndose de nosotros, el virus del ser humano, mediante terremotos, incendios, inundaciones y riadas de barro. Y con Trump haciendo toda clase de perrerías cósmicas. Dicen los científicos que estamos disfrutando del verano más fresco de lo que nos queda de vida. Esperemos que, al menos, las próximas Mid-Term Elections marquen el inicio del declive del señor Trump, el jodido Agente Naranja. No sería un mal signo de reversión de esta situación de mierda. Mientras tanto, toquemos madera: a ver si gana luego el Dépor y deséenme buen viaje. Y pórtense bien.