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miércoles, 4 de febrero de 2026

42. A resguardo de la lluvia, atentos al mundo exterior

Por primera vez en muchos años, estamos teniendo un invierno como Dios manda, yo he tenido que sacar mis abrigos más calentitos, arrumbados hace tiempo en los armarios, para protegerme del frío que ha hecho en enero y ahora con la lluvia que nos está anegando y convierte en incómoda la vida urbana. Se consuela uno con eso de que a ver si de una vez nos dejan de hablar de la sequía, los pantanos deben de estar a desbordar, aunque los garrulos rurales siguen torciendo el gesto y dicen entre dientes: ya verás, ya verás cuando pare; nos va a venir un verano seco que nos va a joder. Los del campo siempre se están quejando y por eso no es de extrañar que acaben votando a Vox, que capitaliza ese malestar permanente y les promete que va a echar a todos los inmigrantes, para que puedan volver a ser felices en sus campos.

Entre unas cosas y otras está el mundo como está y a mí me da hasta pereza ponerme a escribir para ustedes, que no sé cómo me siguen aguantando, teniendo en cuenta que mi discurso es siempre el mismo, es repetitivo y conforma una especie de bucle infinito. Algunos de mis lectores piensan que no tengo abuela, pero les diré que yo empecé a escribir estas reflexiones, primero a la carrera y ahora más pausadas, allá por el mes de septiembre de 2012, que ya ha llovido desde entonces. A veces, por entretener mi ocio, entro a repasar alguno de mis textos antiguos y sucede que, me crean o no, no encuentro una sola afirmación o apreciación que no seguiría firmando ahora mismo. Catorce años después, sigo opinando lo mismo. Cierto que nunca he ejercido de adivino, yo no hago pronósticos, me limito a analizar lo pasado y lo que está pasando. Si no fuera así, seguro que me habría equivocado todo el rato.

Vean, al respecto, lo que cantaba una jovencísima Tracy Chapman en el concierto homenaje a Nelson Mandela por su 70 cumpleaños. Pongámonos en contexto. Junio de 1988. Nelson Mandela sigue en la cárcel, donde lleva más de 25 años, y el mundo del rock se congrega en el estadio de Wembley en Londres, para un macroconcierto con las estrellas más famosas del momento. Tracy Chapman es una chica negra, pobre y lesbiana que, después de años de cantar por las calles, ha conseguido un contrato con una discográfica minúscula y acaba de publicar un disco hace menos de un mes, que nadie parece interesado en comprar. Por una casualidad, le llega la oferta de viajar a Londres y sumarse al concierto en lista de espera. Pululando por el backstage, la organización le avisa de que una megaestrella acaba de cancelar su actuación por un problema vocal grave, y le ofrece salir a escena inmediatamente. Se arma de valor y, casi sin tiempo para peinarse, agarra su guitarra acústica y sale ante la multitud. Y se convierte en la sensación del evento, el momento que décadas después se sigue recordando. Vean esa grabación. Pantalla grande, por favor, esto es Historia.

Es difícil no emocionarse escuchando esto. Casi cuarenta años después, Tracy tiene 61 y mal que bien ha logrado vivir de la música y que la dejen a su bola. Pero como profeta no se hubiera comido una rosca. De todo aquello que cantaba apenas queda nada. Los jóvenes no hicieron la revolución y los que intentaron luchar fueron arrasados. Yo los vi en mi paso por los USA hace ya año y medio, tumbados en las calles con colchonetas y sacos de dormir, devastados por el crack y otras sustancias. También en los baños del albergue de la YMCA donde pasé la última noche de mi viaje de vuelta al mundo, cuando salí de madrugada a inspeccionar los baños comunes, armado con mi toalla y mi pastilla de jabón. Allí había unos cuantos, rumiando su derrota mientras se aseaban por partes, con la mirada vacía de los expulsados del paraíso yanqui. Ese paraíso al que no sé si yo podría volver, suponiendo que quisiera, porque ya les conté que me han anulado la ESTA y, para pedir otra, he de permitir que revisen mis redes, incluyendo las opiniones que se vierten en este blog.

Si mis escritos de hace catorce años me siguen pareciendo vigentes, qué decir de los que llevan año y medio goteando de este mi tercer blog. Del peligro que traía el segundo triunfo de Donald Trump les alerté desde el principio. El 18 de marzo, hace casi un año titulé mi Post #17: El fascismo ya está aquí. No me digan que no estaban advertidos. Las imágenes de los asesinatos de Renée Good y Alex Pretti no se habían visto en el mundo occidental desde las razzias de la Gestapo en los años 40. Estos vídeos de dos crímenes a sangre fría en plena calle igualan la presidencia de Trump con el régimen de los ayatollahs de Irán o la tiranía del gordo de Corea del Norte. También les llevo avisando de que Trump hará todo lo posible por que las elecciones Mid Term no se celebren. Pues ya ha empezado a enseñar la patita.

Hace unos días, perpetró un discurso de conmemoración de su primer año de mandato. Todo está mucho mejor en los USA desde que él llegó, faltaría más. Los neoyorkinos han visto cómo el precio del café que se toman camino al trabajo a primera hora de la mañana, en esos vasos de plástico con tapadera y pajita que les sirven para calentarse las manos, se ha duplicado gracias a las guerras arancelarias de su presidente. Pero su discurso fue una retahíla de triunfos, logros y mejoras para los ciudadanos. La mejor definición de la verborrea de Trump es la que aporta el periodista Martín Caparrós: cada vez que a este señor le ponen un micrófono delante, aprovecha la ocasión y se habla encima. Tal cual. Pues el otro día, tras media hora de hablarse encima, enumerando la retahíla de enormes victorias de su primer año, se permitió un chiste, de esos que él mismo se ríe a continuación: Está todo tan bien, que no sé para qué queremos unas elecciones a final de este año. Poquita broma con esto.

Es difícil escribir algo en este momento sin centrarse en Trump y su enloquecida deriva. Y el peligro que se cierne sobre todos nosotros, ustedes y yo. Pero a la vez es agotador. Es cansino. Intento hablar de otras cosas y no puedo. Pero ha quedado claro que el mundo del rock está en el lado correcto de la Historia. Junto con el cine, el teatro y la cultura en general. El gran Bruce Springsteen se sentó ante el pentagrama y compuso en dos días una canción sobre los sucesos de Minneapolis, que apenas tardó otros dos días en arreglar, grabar y subir a las redes. El mensaje y la fuerza del tema hablan por sí solos. Pero yo quiero destacar algo que nadie ha dicho. El tema suena a Bob Dylan por todos sus rincones. Dylan creó una manera de componer y de cantar. El Boss admira y mucho a Dylan y no hay nada mejor que el estilo de este señor para un auténtico himno, que es lo que es esta canción. Se la he seleccionado para ustedes con subtítulos en español e inglés para que la puedan seguir mejor.

Muy acongojante también este tema. Por cierto, el tipo que dirigió la represión en Minneapolis, cuya imagen se ve en este vídeo, el único del ICE que no va enmascarado, se llama Greg Bovino, en la línea de nombres impagables de la que les hablaba en mi anterior post. El tipo es realmente un animal de pezuña. Les supongo igualmente al tanto de que el domingo pasado se entregaron los premios Grammy, los más importantes del mundo del rock. Yo estuve viendo un rato la llegada de los artistas, hasta que por Facebook me confirmaron que Samantha Fish se quedaba por segundo año consecutivo sin el premio para el que estaba nominada, mejor álbum de Blues Contemporáneo. No tenía yo esta vez muchas esperanzas en que Sam consiguiera ese premio, la cosa no pintaba bien y mi olfato se confirmó. Así que apagué la pantalla y me dediqué a otros entretenimientos. Esto de la llegada de los artistas y sus posados en el photocall, es un tostón importante. Aunque a mí me llamó la atención el vestido que llevaba una chica y que tal vez han visto ya también. Un par de fotos.


No sé cómo se llama la chica, ni me interesa. Como ven, el vestido cuelga de un par de piercings anulares que atraviesan sus pezones. Esto es otro indicativo del mundo en el que vivimos. Lo cierto es que a la chica no se la ve muy feliz con semejante atuendo. Tal vez está preocupada pensando: como dé un tropezón y me pise el vestido por delante, me voy a hacer una avería importante, aunque así seguro que saldría en todas las primeras planas. Bien, lo interesante de esta gala es que muchos de los artistas premiados, en lugar de dedicar su galardón a sus familias, amigos, colegas, músicos, productores y demás técnicos, aprovecharon su instante de gloria para darle cera a Donald Trump y sus matones del ICE. En el vídeo de abajo se ve un resumen de las frases de Bad Bunny, Billie Eillys y otros premiados, más la broma del presentador, que dice que Trump quiere Groenlandia porque ya no tiene la isla de Epstein, broma por la que el presidente ha amenazado con ponerle una querella criminal apoteósica. A lo mejor acaba poniéndoles unos aranceles a los Grammys.

En fin, como les vengo diciendo, yo confío en que el pueblo norteamericano pueda frenar la deriva de este presidente desquiciado. Sólo ellos pueden hacerlo, porque los demás países están aterrorizados. Todos estos artistas que se han pronunciado, tienen bastante predicamento entre la gente y yo estoy seguro de que las elecciones del Mid Term, si se consiguen celebrar limpiamente, supondrán el control de Congreso y Senado por el Partido Demócrata. Veremos. Dice Pablo Iglesias que los que creemos que a este señor se le puede frenar con unas elecciones, somos unos ingenuos. Yo, por mi parte, estoy más con el discurso que pronunció el primer ministro de Canadá en el foro de Davos (si tienen interés en escucharlo, no es difícil de encontrar en redes). Este señor, cuya imagen tienen abajo, se llama Mark Carney y es un banquero, es decir, un hombre de derechas, como Mario Draghi.

Mark Carney no era favorito en las elecciones generales de su país, las encuestas señalaban a un trumpista como ganador. Pero El Agente Naranja empezó enseguida a perpetrar sus tropelías y eso revirtió el signo de las elecciones canadienses y también de las australianas, entre otras. La gente no quiere tiranos al frente de sus países. En Davos y en presencia del propio Trump, Carney se largó un discurso escrito por él solito en la soledad de su hotel y dejó boquiabierto al mundo con una propuesta de alianza de los países de tamaño medio para resistir juntos la presión de los grandes. Se refería a la Unión Europea, la India, Japón, Canadá, Brasil. Una línea a seguir. No se pueden imaginar cuánto anhelo que surja en nuestro país un líder de derechas de esta talla. Hasta me pensaría si votarle.

Porque lo de Feijoo es algo increíble. A pesar de la presión constante de los medios afines (la famosa fachosfera), el tipo sigue haciendo el ridículo cada vez que tiene una mínima ocasión. Algunos de mis seguidores dicen que es que le tengo manía. Desde luego que se la tengo y creo que el PP adelantará mucho cuando admita que las últimas elecciones generales las perdió este señor, por sieso y por mediocre. Además, es un vago, no se prepara las comparecencias ni los discursos, alguien se los escribe y por eso le pasan cosas como lo de anotop-at. Yo creo que ha debido de dar unas lecciones de foniatría para mejorar su facilidad de palabra. A mí ahora me recuerda al que hace los anuncios de la Agencia Negociadora del Alquiler. He intentado hacerme con algún audio de estos anuncios, para ponérselo en el blog, pero no lo he conseguido (si se conectan a la SER, están saliendo todo el rato). Pues con esa misma grandilocuencia impostada habla el señor Feijoo en las Cortes y en todos lados. Le falta cerrar sus discursos proclamando: llame usted al 900 20 20 11.

Con el tema este de la revalorización de las pensiones, le han vuelto a pillar. Sánchez lo llevaba en uno de esos llamados decretos-ómnibus, una práctica que a mí no me gusta nada, entre otras cosas porque la usaba cada año Esperanza Aguirre para colarnos diversos gatos en el paquete de liebres. El año pasado, ya tuvimos la misma historia y el PP votó en contra con la disculpa de que se incluía la venta de no sé qué palacete del PNV en París. La verdad es que votaban en contra, sólo por ponerle palos en las ruedas al gobierno, como hacen durante todo el año. Al final, separaron las votaciones: la revalorización de las pensiones por un lado y el resto por otro y así se salvó nuestra subida. Por cierto, hablando de pensiones, les recomiendo que lean un artículo reciente de un catedrático de Historia de la Economía de la Universidad de las Islas Baleares y Consejero del Banco de España, que se llama Carles Manera, sobre la falacia de que nuestro sistema de pensiones está en riesgo. Se publicó hace unos días en el medio balear Última Hora, sólo para suscriptores, pero pueden leerlo pinchando AQUÍ.

Este año, con el antecedente del anterior, ya se sabía lo que iba a pasar. Yo en ningún momento he temido por la subida de mi pensión; estaría acojonado si estuviera el PPVox en el gobierno. Entonces, si se sabía lo que iba a pasar, ¿por qué ha repetido Sánchez la jugada? Pues para mí está muy claro: para ponerle un anzuelo a Feijoo. Que este se ha tragado hasta la garganta. Esta vez no había ningún palacete del PNV en danza, todas las medidas incluidas en el ómnibus estaban relacionadas y componían lo que se ha dado en llamar el escudo social. Así que se ha hecho el paripé, el PP ha votado no y a los pocos días lo han llevado separado. Entre ambas votaciones, el gobierno ha podido proclamar a voz en grito que el PP quiere quitarnos la subida a los abuelos que tenemos la suerte de tener pensión. A ver si con eso atenúan la hostia que se van a llevar en las inminentes elecciones aragonesas.

Porque lo de Aragón va a ser una estación más del vía crucis que le están haciendo pasar a Sánchez, aunque yo confío en que aguante lo que le queda, poco más de un año para las siguientes generales. La verdad es que tiene mucho mérito que este señor siga gobernando mientras la oposición se dedica a acorralar a su mujer, su hermano, sus ayudantes y hasta los que pasaron por delante de la Moncloa y se cruzaron con él un día. Yo desde luego prefiero que siga en el poder todo lo que pueda, porque ese es tiempo de bonanza que podremos disfrutar, antes de que llegue el PPVox y empiece a ponernos leyes-mordaza. Porque, finalmente, se harán con el poder. ¿Saben por qué? Pues porque nuestra gran lacra colectiva es la corrupción, tanto en un lado como en el otro. Lo que pasa es que a los votantes de derechas no les importa, ellos van a seguir votando a los mismos, aunque huelan a podrido. Los de izquierdas, en cambio, somos más exquisitos, más remilgados y, ante personajes como Ábalos o Cerdán, nos retraemos y no vamos a votar. Y así nos va.

Tenemos que irnos preparando para aguantar un gobierno de derechas, no pasa nada, en Madrid ya los llevamos aguantando mucho tiempo, tanto en el Ayuntamiento, como en la Comunidad. Yo lo único que pediría es que se buscasen a unos dirigentes un poco más presentables, al estilo de Mark Carney. Feijoo es penoso. Ayuso es lo que todo el mundo ve, y eso que a veces parece que va aprendiendo, pero tiene un lastre importante con ese novio que se ha buscado. Y qué decir de Almeidiña-Caradeculo. Ustedes creen que exagero, pero el Retiro lleva casi desde primeros de enero cerrado por el temporal. Los que fiamos nuestro mantenimiento físico a poder salir a trotar un rato por el parque, nos tenemos que joder. Las calles circundantes están abarrotadas de corredores, porque somos una raza de resistentes y estamos equipados para la lluvia. Pero si nos cierran el parque un mes, no podemos hacer nada.

Como ya hemos entrado en terrenos más personales, voy a cerrar con una anécdota reciente, por si les sirve de enseñanza. Yo tengo una cocina de gas, porque no me gusta cocinar con placa eléctrica, pero ese es mi único consumo de la red de gas. Cada dos meses me llega un recibo de unos 30 o 40€, que ya me parece caro, pero es lo que hay. Pues a primeros de enero, me llegó uno de 95. Abrí la factura y venía un cuadro de barras donde se veía la desproporción entre la última columna y las de todos los meses anteriores. Había un teléfono de reclamaciones al que llamé enseguida (por cierto, mi compañía es Naturgy). Tuve que dar una serie de datos a un interlocutor automático de esos que te dicen que pulses almohadilla y enseguida me pasaron con una chica sudamericana bastante simpática.

Le expliqué lo que me sucedía y estuvo de acuerdo en que parecía un poco extraño. Indagó en el sistema y sacó una primera conclusión: el nuevo recibo partía de una estimación de consumo. Es decir, que a mí nadie me ha leído el contador y por el contrario ha sido un algoritmo quien ha decidido que yo tenía un consumo por valor de 95€. No pude evitar un comentario: esa estimación está muy mal hecha. La chica me preguntó si yo podía acercarme al contador y decirle que cifras marcaba. Así lo hice y a la vista del consumo real, decidió que íbamos a hacer una reclamación allí mismo, on line. Me pidió que le diera un tiempo. Al ratito volvió y me dijo que mi reclamación estaba ya cursada y aceptada. Que, con los datos de mi contador, me correspondía una devolución de 73€ (como lo oyen). Le di encarecidamente las gracias y pasé a la encuesta de satisfacción en la que le puse a la chica un diez. Ahora estoy esperando que me lleguen ambos recibos al banco, el de 95€ y el de -73€.

La moraleja es múltiple. Los algoritmos son muy peligrosos; hay que revisar con cuidados todas las cuentas que paguemos, hasta en el supermercado. Porque el algoritmo nunca se equivoca a tu favor, siempre es en tu contra. Y parece obvio que las grandes compañías ya se han dado cuenta de que eso de tenerle que hablar a un loro mecánico sin alma es algo que irrita muchísimo al cliente. Por ejemplo, he podido comprobar que Apple, DIGI o el BBVA tienen servicios de atención en los que enseguida te atiende alguien cualificado, con paciencia y empatía. El mundo está organizado para que la gente tenga servicios y los pague y eso no lo van a destruir Trump ni Putin, pero hay que pelear todas las batallas, hasta las más pequeñas. Así que, como siempre les digo, sean buenos y estén atentos para que no se la cuelen doblada. Y, por supuesto: ¡¡¡¡FUCK ICE!!!!

viernes, 16 de enero de 2026

41. El día más triste del año.

Dicen los norteamericanos que, según sesudos estudios, el día más triste del año es el tercer lunes de enero, seguramente por la resaca de las fiestas, el reincorporarse al trabajo, la cuesta de enero y todo lo demás (más el punto siniestro que tienen todos los lunes). Es decir, estamos hablando de este próximo día 19 de enero. Esto es otra de sus americanadas, como el Black Friday, el Ciber Monday, el Día de los Enamorados o el de Acción de Gracias. Excusas para vender más cosas en los grandes almacenes. Y, como no podía ser de otra manera, lo han bautizado también: es el Blue Monday. Si ustedes son sensibles a este tipo de cosas, tengan cuidado con este lunes funesto. En mi caso es justo al contrario: las Navidades me resultan un coñazo estomagante y vivo su final con una apreciable sensación de alivio.

Durante las Navidades todo se suspende, se extiende el buenismo y uno tiene que estar feliz a la fuerza. Y, si tienen ustedes la mala suerte de sufrir alguna emergencia médica, automovilística, domiciliaria, informática o de cualquier otro tipo, ya pueden esperar sentados: hasta que no se terminen las Navidades, nadie les va a atender. Hasta los políticos se toman unas pequeñas vacaciones, aunque no dejen de cagarse mutuamente en sus muertos. El único que no descansa es Donald Trump, que ha entrado en un vértigo de ocurrencias y barrabasadas, que no le permite parar: ha de correr mucho para destruir nuestro querido mundo antes de las Mid Term Elections, para las que quedan todavía nueve meses y medio y en las que previsiblemente perderá el Congreso y quizá también el Senado, generando un mega-alivio mundial, que deja chiquito al postnavideño.

Ya lo ha dicho el propio Trump: como sus seguidores no se pongan las pilas para esas elecciones, acabarán perdiendo todo lo que ahora tienen y, como añade Steve Bannon, muchos de ellos acabarán probablemente en la cárcel. Pero estos nueve meses y medio van a ser terribles, porque este hombre está enloquecido. Realmente, no se ha visto en la Historia de los dos últimos siglos un caso como el de Trump. Yo no recuerdo un tipo con ese grado de egolatría, narcisismo, bastez, ignorancia, prepotencia, chulería, mal gusto y falta total de escrúpulos. Al menos en el mundo occidental; en África existieron algunos tipos así, como Idi Amin Dadá, Jean Bedel Bokassa o Mobutu Sese Seko. Para ser como ellos, a Trump sólo le falta practicar el canibalismo (no le demos ideas). Además, se muestra al mundo tal como es, con una desfachatez (des-facha-tez) inaudita, obscena, insufrible.

Recuerdan su famosa frase de que con las mujeres lo que hay que hacer es echarles la mano al coño rápidamente, para qué vamos a andar con preámbulos. Pues eso es lo que ha hecho con Venezuela: agarrar al país por el coño, y perdonen el grado de ordinariez que está alcanzando este post. Bueno, reconozcamos que antes de actuar va avisando, aumentando la presión gradualmente, para preparar sus golpes. Con Venezuela, se aseguró primero de que Putin no diría nada, en su reunión de Alaska del 15 de agosto. Y a primeros de septiembre hundió el primero de los barcos de supuestos narcos del Caribe y empezó a desplegar la Cuarta Flota (de las seis que tiene), para pavonearse frente a Caracas como un carnero merino en celo retando a su oponente. Ahora estamos en la misma fase con Groenlandia, retando a Europa, y vean el meme del inminente secuestro del presidente de Groenlandia.

El humor, que no falte; si estamos aquí bien jodidos presenciando impotentes cómo nuestro mundo se va al carajo, encima no nos vamos a desanimar. Así que adelante con los faroles mientras podamos, que no nos coman el tarro con cosas como el Blue Monday y los diversos miedos que nos intentan inculcar. Yo estoy firmemente convencido de que a Trump sólo lo van a poder parar los propios norteamericanos, el pueblo indignado, los hijos de los que pararon la guerra de Vietnam. Bajo el liderazgo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez entre otros, esto ya está sucediendo. El incidente en Minneapolis en el que resultó muerta la señora Renée Nicole Good, no se ha contado en los medios españoles en toda su realidad. Esta señora no estaba en el lugar de los hechos por casualidad, sino que formaba parte de una red ciudadana que se dedica a vigilar las actividades de los ICE, esos tipos que van capturando a vecinos con pinta de sudamericanos o que hablan en español.

En la mejor tradición de las partidas de la porra fascistas, estos tipos del ICE van encapuchados, para que la gente no los grabe con sus teléfonos. Y estos voluntarios los huelen y denuncian su presencia para que la gente susceptible de ser detenida se esconda o se proteja. Entre sus tropelías, está la de ir a la hora de salida de los colegios para secuestrar a algún padre o madre que va a recoger a sus hijos; esto me lo cuentan mis amigos del otro lado del Atlántico. Los voluntarios alertan al colegio y son los propios profesores los que llaman a los padres para que no vengan todavía, prometiendo quedarse cuidando al crío hasta la noche si es necesario. Renée era una activista de esa red de voluntarios.

En España, entre ciertos medios se ha caracterizado a esta señora como madre de familia con tres hijos, de 37 años. Eso es cierto, pero creo que se debería de haber añadido que era una verdadera activista por los derechos humanos, que tenía tres hijos de dos diferentes relaciones anteriores, pero ahora vivía con su esposa, también activista. Que era poeta, guitarrista y muchas más cosas. El tipo de persona a la que odian estos fascistas desencadenados. Algo le debió de decir al policía asesino que le pegó tres tiros en la cara cuando estaba maniobrando marcha atrás para irse del lugar. Se ha visto así en los vídeos que llegaron primero a la red, aunque ahora digan Trump y sus secuaces que intentó atropellar al agente y que este disparó en defensa propia. Les pido que vean un clip donde se habla de esa red de voluntarios y en el centro se muestra un fragmento del vídeo de esta verdadera ejecución. Es parte de un noticiario emitido por la cadena de información en español Univisión, de San Antonio (Texas).

Terrible. Después de este noticiario, se ha publicado el vídeo grabado por la cámara reglamentaria que el propio asesino llevaba en el casco. En él se ve que la mujer se limita a decirle con una sonrisa en la cara que no está enfadada con él, mientras trata de maniobrar, ya ven que actitud más provocadora. A eso responde el tipo pegándole tres tiros en la cara. ¿Ustedes creen que el pueblo norteamericano va a consentir esto? Yo creo que no. La simple existencia de esa red de apoyo a los amenazados de extradición, es un indicador de que algo se está moviendo ya. Porque muchos de los que secuestra el ICE y reaparecen a los pocos días rapados al cero y cargados de grilletes en una cárcel de El Salvador, son gente nacida en Norteamérica, que ni siquiera saben hablar castellano.

Minneapolis es la ciudad en la que asesinaron a George Floyd y se originó el movimiento Black Lives Matter. Ahora hay también una respuesta, pero, como se dice en el noticiario, esto va a ser largo. Esa presión tiene que lograr primero que Trump pierda el Congreso el 3 de noviembre y, luego, que se inicie el proceso de impeachment, que sería el tercero al que se le somete (los dos anteriores fueron motivados por hechos infinitamente más inocuos que los de esta segunda presidencia enloquecida). Pero antes de todo eso, el tipo se va a apropiar de Groenlandia, porque, como lo tengamos que evitar desde las instituciones de la Unión, con la señora von der Leiden al frente, ya podemos esperar sentados: esta señora amaga con enfadarse un poquito, varios países acaban de mandar un destacamento a la isla que no llega a 50 personas (incluyendo un solo soldado holandés, un solo soldado británico y dos de Finlandia; sí, lo han leído bien) y España dice que un momento que la están peinando, que se va a tomar su tiempo para tomar la decisión con fundamento. Mientras tanto, Trump se limpia el culo con nuestra bandera, como muestra este otro meme.

Motivos todos para un verdadero Blue Monday universal. Al otro lado del planeta, Trump se preparaba ya para bombardear Irán, aprovechando las protestas ciudadanas que se han cobrado la vida de cerca de 3.500 personas. Y qué ironía, ha sido el propio Israel quien le ha pedido que espere un poco, que deje a los ayatollahs arreglar ellos solos el problema, que como intervenga va a provocar una debacle regional y mundial. El régimen iraní está muy debilitado. Ya saben que hace un año fueron bombardeados por Israel y los USA y respondieron con un ataque pequeñito, del que avisaron con antelación para que las bases yanquis atacadas se pusieran a salvo, ataque que luego vendieron interiormente como una victoria que hasta se celebró en las calles.

Ahora, los clérigos barbudos han pedido ser tratados como Venezuela: entregar la cabeza de alguno de ellos para sustituirlo por otro y que todo se quede igual. Venezuela como paradigma a imitar, qué cosas. Porque cada vez se confirma más claramente que a Maduro le hicieron la cama (como los jugadores del Real Madrid a Xabi Alonso), para ofrecer su cabeza y quedarse con el poder. Todo eso de las liberaciones de presos con cuentagotas es pura cosmética, Trump no les ha pedido más democracia, sino más petróleo. Hay una foto que ya se ha comentado en este blog, pero que quizá no han visto. Obsérvenla con atención. Es una imagen que no tiene desperdicio.

La señora Delcy Rodríguez se dirige a tomar posesión como nueva presidenta, desbordando satisfacción. En primera fila, de izquierda a derecha, según se mira, aparecen el multicondecorado ministro de Defensa Vladimir Padrino, el ministro del Interior Diosdado Cabello enfundado en una especie de chaleco antibalas de rebajas del SEPU, la propia Delcy y su hermano el presidente de la Asamblea Bolivariana Jorge Rodríguez. Toda la plana mayor del chavismo. Pero, ¿saben quién es el caballero barbado en segunda fila, que camina con una sonrisa de oreja a oreja? Pues nada menos que Nicolás Maduro junior, el hijo del presidente secuestrado poco más de 48 horas antes de esta imagen. Puede que el movimiento de Trump haya servido para saldar alguna deuda familiar de los Maduro, ya que Nicolasito es hijo de la primera mujer y tal vez odiara a su madrastra Cillia, cuyo rostro magullado no nos han mostrado aún. En cualquier caso, que todos parezcan tan contentos es bastante sospechoso.

Miren, yo nunca he presumido de ser un analista político ni siquiera mediano. Yo únicamente aplico un cierto sentido común, un poco de intuición para leer entre líneas, que algunos aprendimos en el franquismo y la capacidad de sacar deducciones de las fotos que se van publicando, porque las fotos no mienten y hablan mucho de lo que sucede. Son herramientas para tratar de saber qué está pasando, y no volverse loco ni caer en el desánimo, porque la situación internacional es muy preocupante. Ahora Trump se ha dejado visitar por Delcy Rodríguez y María Corina Machado, como un cliente de la mansión Play Boy eligiendo a su favorita. Y quiero que vean unas imágenes de ambas damas, ahora y hace unos años. Véanlas y luego se las comento.


  

La foto de arriba a la izquierda nos muestra a una joven María Corina, hija de una familia venezolana pudiente y en toda su plenitud de mujer acomodada. Una monada. A Trump le hubiera vuelto loco. Sin embargo, su imagen actual es la de la derecha. Yo me jugaría un brazo a que se ha hecho una cirugía labial, algo muy de moda en esas tierras. Y se ha desfigurado, como tantas. El caso de Delcy es el contrario. Esta señora es hija de un guerrillero chavista y, durante años cultivó una imagen austera, no exenta de cierta coquetería, pero ajustada a lo que se espera de una revolucionaria bolivariana. Sin embargo, ahora ha alcanzado el poder en una república a la que los USA bendicen y se arregla y se viste en consecuencia, con unas gafas muy a la moda, collar de perlas y vestido seguramente de más calidad que el rojo de la otra foto.

¿Todo esto es una frivolidad? Sin duda. Pero estando por medio el señor Trump, putero y mujeriego reconocido, no es de extrañar que algo de esto haya influido en su decisión final entre ambas señoras. ¿Cómo dicen? ¿Que es un señor muy mayor, a punto de cumplir los 80? Mi respuesta: ¿y qué? ¿Es que no han leído que un octogenario mató a palos a su mujer en Badajoz hace apenas tres días? Como suele decirse: genio y figura. El que es un cabrón toda su vida no deja de serlo por el simple hecho de cumplir años. Vean también el caso del ínclito Julio Iglesias. Las dos mujeres que trabajaron de internas en su casa y que denuncian que les tocaba el culo y cosas peores, están hablando del año 2021. Julio tiene ahora 82 años, o sea que, con 77 se dedicaba a perseguir a sus empleadas, a las que previamente seleccionaba por ser guapas y apetecibles para sus deseos. Ya saben que este señor se autodefine como bamboleiro, que la vida él la ha aprendido a vivir así. Como Trump, otro bamboleiro, que seguro que le sigue tocando el culo a cualquier jovenzana que se le ponga a tiro por los pasillos de la Casa Blanca.

Los que se han quedado descolocados con el final de la historia venezolana son los del PP, que lo habían apostado todo a María Corina y no saben cómo dejar de hacer el papelón. En realidad, en este partido deberían de asumir de una vez que perdieron las elecciones de 2023, que tenían a huevo según todas las encuestas, porque Feijoo es un tipo sieso y antipático, que no sabe hablar y que no tiene talla para ser el líder de esa formación. Ante la predilección de Trump por Delcy, este señor ha reaccionado pidiendo elecciones anticipadas en España, a ver si cuela. La señora Ayuso, que lleva seis años poniendo verde a Delcy sólo porque huele a Ábalos, ahora también se ha quedado sin respuesta.

Y en cuanto a nuestro alcaldillo Caradeculo, ha reaccionado cerrando el Retiro otra vez, por si acaso. Por cierto, nuestra ciudad sigue dando pena y fue precisamente Julio Iglesias quien en 1968 anticipó la situación que vive nuestro Barrio de las Letras: al final, las obras quedan, las gentes se van. No hay mejor radiografía de lo que pasa en mi barrio y Julio lo anticipó hace más de cincuenta años. Eran los tiempos en que le hacían trajes sin bolsillos laterales para que no tuviera dónde meter las manos, con las que no sabía qué hacer. Parece que pronto aprendió a usarlas de forma más provechosa. Pueden ver abajo el vídeo de esta canción en la que se repetía machaconamente ese estribillo. En su honor hay que decir que en 1968 eso estaba más o menos de moda. Cando Mazón publicó el vídeo que les puse hace unos cuantos posts era ya 2011 y este tipo de tonadas en almíbar estaba bastante desfasado.

Pero nos queda otro matiz que destacar del asunto venezolano. Tal vez recuerden que, a finales de noviembre, Trump y Maduro hablaron por teléfono. Y tampoco quisieron decir de qué había ido su conversación. Con semejantes sujetos y haciendo uso de mi imaginación calenturienta, creo poder reproducir esta conversación.

—¿Maduro?

—Al aparato.

—Que te tengo pillado, tío. Tengo un testigo dispuesto a cantar todo sobre tus actividades en el narco. Así que te quiero fuera de Caracas.

—De aquí no me sacas tú ni con agua caliente.

—Tienes una última oportunidad de irte a Moscú como El Assad. Si no, iré yo a sacarte de ahí y tendrás que responder ante nuestros tribunales.

—No hay huevos.

—¿No? Sujétame el cubata.

No es difícil imaginar algo así, entre dos tíos tan bastos. Y, por cierto, el tipo que está dispuesto a cantar la Traviata es el ex chavista conocido como El Pollo Carvajal, preso en Nueva York y que espera una reducción sustancial de su condena a cambio de sus confesiones incriminatorias contra su antiguo jefe. Llegados a este punto, me van a permitir irme por las ramas, para dejarles un sabor de boca no tan amargo. Como habrán visto, dos de los personajes centrales en esta farsa trágica son El Pollo Carvajal y el general Vladimir Padrino. Si yo escribiera una novela y llamara así a dos de mis personajes, todo el mundo pensaría: qué absurdo, cómo se van a llamar con esos nombres disparatados. Pero es que la realidad siempre supera lo que un escritor pueda imaginar. Y en este terreno onomástico, les voy a poner unos cuantos ejemplos recientes.

Uno de los políticos más conocidos de Namibia es un concejal de Ompundja (que también manda carallo con el nombrecito de la ciudad), que se llama nada menos que Adolf Hitler Uunona. En las últimas elecciones locales, celebradas en noviembre pasado, renovó su cargo, siendo el político más votado de todo el país. Dice Adolf Hitler que su padre no era para nada fascista, que le puso ese nombre porque era sonoro y pensó que así siempre se le reconocería. Vean una foto del sujeto.

No se le ve mal alimentado. Vayamos más atrás. ¿Recuerdan el caso de los que timaron al Ayuntamiento de Madrid con unas mascarillas caducadas? Se llamaban Medina y Luceño. Pero ambos dijeron que detrás del negocio estaba un empresario malayo que se llama San Chin Choon. Estoy seguro de que era verdad: si hubiera sido un personaje imaginario, le hubieran puesto un nombre más creíble. Unos años más tarde, el hijo del actor Rodolfo Sancho, un niñato sin una mínima porción de cerebro, tuvo la ocurrencia de matar y descuartizar a su amante, un médico colombiano. Pensó que no lo iban a pillar, pero hizo una verdadera chapuza de crimen. Su padre se vio obligado a contratar al mejor despacho de abogados criminólogos de España. El bufete se llama Balfagón y Chippirrás. Con semejante nombre, no es de extrañar que el tipo siga en la trena tailandesa prácticamente de por vida.

Más nombres imposibles. En octubre pasado, en un piso de Valencia encontraron el cuerpo de un jubilado que había muerto solo. El hombre llevaba quince años muerto, ya ni siquiera olía, y nadie lo había echado de menos. Se llamaba Antonio Famoso. Y el actual presidente del sindicato agrario ASAJA, atiende por Pedro Barato. En el mundo de la arquitectura estos nombres eran corrientes, yo tuve dos profesores que se llamaban Manolo Casas y Teresa Arenillas. Pero donde realmente suceden cosas la mar de divertidas es en el mundo del fútbol. El actual portero titular del Sevilla, es griego y se llama Odisseas Vlachodimos. Pero teniendo en cuenta que, en el griego moderno, la uve inicial no se pronuncia, y la ch se dice como una jota, pues ya ven cómo lo llaman en las retransmisiones radiofónicas: Lajodimos.

Hace años hubo un futbolista brasileño internacional que se llamaba Elano. Estuvo a punto de fichar por el Atlético de Madrid, pero el club no le firmó finalmente, al parecer por el nombre, para evitar el cachondeo de la grada. En la selección brasileña, solía intercambiar su posición con otro medio famoso, que atendía por Kaká. Lo que llevaba a los locutores a anunciar: va a salir Kaká por Elano. Todas estas cosas las pueden comprobar en Internet si no me creen. En Andalucía son muy propensos a sacarle punta a este tipo de casos. En el Betis tuvieron un medio centro croata que se llamaba Hadzibejic. Pero, como ese nombre era muy difícil, la afición lo bautizó como Pepe y al final llevaba ese nombre en la camiseta.

Más casos. De nuevo en el Sevilla, ficharon a un supuesto crack africano, que se llamaba Koné y venía para ser el nuevo Biri-Biri (que tampoco es mal nombre). Sobraron unos pocos partidos para comprobar que el tipo era un fiasco; que era malo con avaricia. Y muy pronto la afición le puso el nombre de Kasemo. Porque todos se preguntaban: y ahora, ¿Kasemo Koné? También el caso del ayudante de Guardiola que se llamaba Juan Manuel Lillo. Al final lo tuvo que despedir, porque era conocido por Juanma Lillo, y la afición lo convirtió en Juan Malillo. Podría seguir y llenar otro post entero con casos similares. Pero lo dejaremos aquí.

Espero que se hayan divertido un poco con estas curiosidades y ello les haya permitido alejarse un poco de la situación mundial tenebrosa. Es mejor que nos lo tomemos con humor. Si no, el Blue Monday va a durar mucho tiempo. Para conjurarlo, les cuento que este domingo me voy unos días a Burdeos, ciudad que no conozco excepto de pasada. Es uno de los pocos destinos no gélidos que se pueden encontrar en enero. Posiblemente alquilaré un coche para acercarme a Arcachon a tomar unas ostras y recorrer los viñedos de los que se obtiene el famoso vino de la zona. Deséenme buen viaje, seguimos a la vuelta. Y sean buenos, si pueden. 

miércoles, 7 de enero de 2026

40. Vamos bien por lotería II

Pongo dos palitos al final del título, para subrayar que este es el segundo post que escribo con semejante encabezamiento. En efecto, el día 11 de septiembre de 2016, yo titulé así un escrito que elaboré desde mi habitación de la octava planta del Park Inn Pribaltiyskaya Hotel, un mamotreto de tiempos soviéticos erigido cerca del extremo oeste de la isla Vasilyevskiy, que compone uno de los distritos históricos de la ciudad de San Petersburgo. Estaba allí para participar con una ponencia sobre Madrid Río en un congreso sobre el llamado urbanismo subterráneo y les reseñaba para Reflexiones a la Carrera la peripecia de mi llegada a esta ciudad, en un vuelo en el que me perdieron el equipaje y de ahí el nombre del post. El título alude a la frase tipo que, a modo de conjuro, pronunciábamos los jugadores de pinball, aquellas míticas y ruidosas máquinas de bolas predigitales, que en su día había en todos los bares de España, e imagino que de todo el mundo occidental.

Cuando la partida iba mal y tomaba una deriva desastrosa, aún quedaba la posibilidad de ganar por lotería, un albur improbable, aunque a mí me sucedió más de una vez. Uno peleaba con todas sus artimañas para conseguir una partida gratis que le permitiera seguir jugando, pero, cuando la cosa se tornaba imposible, los optimistas aún confiábamos en el sorteo final en el que tal vez la lotería de la máquina te daba esa partida gratis y exteriorizábamos nuestra remota esperanza con la frasecita: Vamos bien por lotería. No tengan duda de que yo era un auténtico pinball wizard y he de decirles que mi admirada Samantha Fish, la musa de este blog, también adora estas maquinitas, como ven en la foto de abajo, aunque dudo que sea tan ducha como yo lo era. En algún momento de los primeros 80, estas máquinas desaparecieron súbita y misteriosamente de todos los bares, para ser sustituidas por esas horribles ruletas en las que los jubilados se juegan la paga, confiando sólo en la suerte, no en ninguna habilidad; sólo hay que bajar una palanca y esperar. No he arriesgado jamás un solo euro en esas máquinas diabólicas.

Pues este comienzo de año no ha podido ser peor, con el inverosímil ataque del señor Trump a Venezuela, del que hablaremos enseguida y que augura el peor de los futuros para nuestro mundo. En fin, hace ya cinco años de otro principio de año nefasto, el de 2021, con el ataque al Congreso en Washington y la nieve de la Filomena enterrando Madrid bajo un manto blanco también inverosímil, pero igualmente real. Luego, el año no fue tan desastroso como apuntaba y conseguimos seguir tirando con nuestras vidas. Confiemos en superar también ahora el trago. En el horizonte, un evento del que les vengo advirtiendo hace meses: las Mid Term Elections en los USA, en donde se renovará totalmente el Congreso, además de un tercio del Senado. Esas elecciones tienen ya fecha definida: el martes 3 de noviembre de este año del Señor de 2026. Quedan, pues, algo menos de diez meses.

Yo creo que Trump puede perder el control de ambas cámaras, lo que recortaría bastante la libertad de actuar de la que ahora goza. Lo mismo que le sucedió a Obama, que después de esas primeras Mid Term se vio atado de pies y manos. Luego volvería a ganar las generales para ser reelegido pero, durante seis de sus ocho años de mandato, apenas pudo desarrollar sus políticas. Aun así, hizo cosas de más enjundia que dar medallas a Bruce Springsteen y otros, como suelen decir sus críticos: en esas condiciones logró sacar adelante el Obamacare, que ahora Trump está descafeinando. El ejercicio del poder desgasta y yo confío mucho en el pueblo americano, al menos en la gente culta de ambas costas y de Chicago. Ese pueblo, tan alejado de los garrulos de Arkansas y de Idaho, se está empezando a movilizar ya y quiero que escuchen la declaración de nuestro muy admirado Bernie Sanders, a raíz del ataque de Trump a Venezuela. Creo que sabrán ponerle subtítulos en castellano si los necesitan.

Respecto a esto de Trump y Venezuela, no hace falta que les insista en la condena, es un hecho insólito y un indicativo de lo que nos viene. Al menos hasta noviembre. Yo creo que Trump va a hacer lo posible por anular esas elecciones o manipularlas de todas las maneras posibles (habremos de estar atentos), pero también sabe que es muy probable que las pierda, así que estos diez meses pueden ser terribles, porque el tipo se va a poner a correr para hacer todas las barrabasadas que tenga planeadas, mientras disponga de margen para hacerlas. Lo de Venezuela es un horror garrafal y discúlpenme, pero no entiendo por qué ese adjetivo sólo se puede utilizar con los errores. Es garrafal, es peligroso y es para que nos echemos a temblar. Y no sólo Bernie Sanders se ha pronunciado al respecto en los USA. Por ejemplo, vean una foto de las concentraciones que desde ese día se organizan frente a la Casa Blanca.

Pero yo quiero resaltarles algunos matices en los que tal vez no hayan reparado. En primer lugar, la secuencia temporal. El pasado 15 de agosto, Trump y Putin se reunieron en Alaska. Salieron los dos muy satisfechos, pero no concretaron lo que habían hablado o acordado y por qué les satisfacía tanto. La guerra de Ucrania, sobre la que en teoría iban a hablar, siguió después al mismo ritmo, si no más encarnizada. Cuando dos se reúnen y no cuentan lo que han hablado, es porque no se puede contar (el mismo caso que Mazón y Vilaplana: no cuentan lo que hicieron en el Ventorro, porque no se puede contar). Sin embargo (pueden comprobarlo), fue a partir de esa fecha cuando Trump empezó a jugar a los barcos frente a las costas de Venezuela.

Supongo que ustedes, de niños, jugaban a los barcos en el recreo, eran tiempos predigitales. Sólo se requerían un par de papeles cuadriculados. Cada uno pintaba su gran barco, de cuatro cuadraditos, y otros de tres, dos y uno. Y empezaba a bombardear al otro. Las frases eran míticas: tocado uno de dos; hundido uno de uno. Al final ganaba el que primero conseguía acabar con la flota del otro. Pues a eso ha estado jugando Trump, que no tiene una complejidad mental muy superior a la de un niño. Lo único, es que, cada vez que hundían uno de dos, o uno de tres cuadraditos, se cargaban a unos cuantos marineros y tripulantes (ya superan el centenar los asesinados desde el aire, en algún caso incluso volviendo a por ellos para rematarlos, lo que ya constituye un auténtico crimen de guerra).

Todo esto era una preparación para la captura de Maduro, a quien querían quitar de en medio a toda costa. Pero, como pueden comprobar, el juego de los barcos no empezó hasta después de la cumbre de Alaska. Eso sugiere que allí se tomaron decisiones. Mira, tú vas a seguir machacando Ucrania, que no vamos a hacer nada para evitarlo, pero tú, igual de calladito si a mí me da por atacar Venezuela, o Cuba o Nicaragua (que pueden ser las siguientes). Al chino no le contamos nada, pero esta historia le va a venir bien, porque legitimaría que, cuando quiera, se apodere de Taiwan. Es la ley de los más fuertes. Cada uno de los tres se autoasigna una zona de influencia en la que domina con mano de hierro. Y lo tremendo es que esta Europa en la que estamos tan a gusto (salvo los fachas), se puede quedar desvalida frente a Putin, que puede acabar de machacar Ucrania, apropiarse de Estonia, Letonia y Lituania de un solo bocado y continuar luego si le apetece con Polonia o Rumanía. Tremendo. Vean una portada reciente del semanario alemán Der Spiegel. 

La traducción sería algo así: dos cabrones y un solo objetivo. La nómina mundial de cabrones es amplia: Xi Jinping, Netanyahu, Erdogan, Kim Jong-un, Ortega, Bin Salman y tantos otros. De la mano de Trump, el mundo parece haber retrocedido hasta el siglo XIX, antes de las dos guerras mundiales, y esperemos que no termine de la misma manera. El orden instaurado a partir de 1945 por los ganadores de la guerra, que garantizaba al menos una cierta apariencia de legalidad internacional bajo la tutela de la ONU, ha saltado en pedazos, y el papelón que están haciendo, tanto la citada ONU como la Unión Europea, es ciertamente patético. Las previsiones para el año que empieza son, pues, muy preocupantes y así lo refleja una imagen creada con Photoshop, que ha circulado estos días por los whatsapps, y que remite a una de las, para mí, mejores películas de la historia del cine.

North by Northwest se llamaba originalmente esta obra maestra que, en España, vio modificado su título, como de costumbre, para llamarse Con la muerte en los talones. Pero permítanme que insista en algunos otros matices de la Operación Resolución Absoluta, como pomposamente han bautizado los yanquis su razzia venezolana. Un nombre pomposo y también falso, porque estas cosas nunca resuelven nada, y no tienen más que ver los antecedentes de Sadam Hussein o Gadafi: tanto en Irak, como en Libia, se vivía mucho mejor bajo los regímenes de estos dos personajes. Bien, hay una cosa que parece clara: esta operación no se podría haber acometido sin apoyo interior. Recuerden que, hace no mucho, Estados Unidos subió la recompensa por ayudar a capturar a Maduro hasta 50 millones de dólares. Por ese dinero, más de un venezolano vendería a su madre. Aparte de que el señor Maduro debía de tener bastantes enemigos en su propio entorno.

¿Será Delcy Rodríguez la que ha actuado como quintacolumnista? Ciertamente, no lo sabemos. Yo más bien me inclino a pensar que la situación la ha atropellado y se ha visto obligada a templar gaitas para que no se monte una guerra civil. La foto de los nuevos dirigentes del país con ella al frente y el propio hijo de Maduro, muy sonriente, a un lado, da bastantes pistas sobre lo que ha sucedido. Sus movimientos futuros nos confirmarán el resto. De momento, hay una cifra de muertos que no se da a conocer, entre ellos toda la guardia personal de Maduro, a la que Trump se refiere despectivamente como cubanos, la deshumanización habitual del enemigo real o inventado. No sé si lo saben, pero la esposa de Maduro ha comparecido ante el juez de Brooklyn con la cabeza fuertemente vendada y un ojo morado, algo cuyas imágenes han cuidado minuciosamente de ocultar. Ni la mala cara de la señora Maduro, ni la cifra de muertos en el ataque se nos han revelado, dentro de la batalla por servirnos la información enlatada, para que no nos indignemos aun más.

Pero la captura no debió de ser sencilla, Maduro es un hombretón de 1.90 y parece en bastante buena forma. El ejército venezolano debe de ser potente y su inoperancia en este caso sólo puede explicarse por algún elemento infiltrado con bastante autoridad como para ordenar que todos quietos. Tal vez los únicos fieles fueron los cubanos y por eso se los cargaron. Además, Maduro contaba con un bunker, al que se dirigió apresuradamente cuando empezó a oír las explosiones, pero no le dio tiempo a llegar, porque la operación fue muy rápida. Escucho a un experto militar, que afirma que, en Irak, por ejemplo, cualquier pastor con poco más que un simple tirachinas era capaz de derribar un helicóptero de los invasores y es muy sorprendente que ni uno solo de los aviones y helicópteros usados ahora haya tenido un mínimo rasguño. Esto huele bastante a chamusquina o, como dicen en mi tierra, algo ten o cordeiro baixo o rabo.

¡Así que todo se reducía a quitar de enmedio a Maduro, como parece deducirse de las últimas imágenes! Yo tengo una opinión bastante desfavorable de este gigantón chavista, creo que su manera chulesca de hablar lo delata. Lo cierto es que el chavismo nacionalizó el petróleo y eso es lo que le duele a los USA, pero no es menos cierto que desde que llegó Chaves con su revolución bolivariana, siete millones de venezolanos se han exiliado. En esta diáspora hay un sector de ricachones ofendidos, que se han ido a los propios USA, o a España, donde se están comprando edificios enteros en los mejores barrios de Madrid, por ejemplo. Por cierto, Ayuso, Fake Jo-oh y sus corifeos no paran de decir que el gobierno de Sánchez es una tiranía, su política es dictatorial, bananera y bolivariana y nuestro país va como el culo. ¿No se darán cuenta de la contradicción que esto supone con la llegada de miles de venezolanos a España? Porque, si se trata de huir de una república bananera y bolivariana, no tendría ningún sentido que justo se vengan a otra igual. La tontuna de los peperos se eleva al cubo todo el rato, pero a sus votantes les da igual.

Pero de Venezuela no se han ido sólo los ricachones. Durante mi periplo por el mundo del año pasado, me tocó hablar al menos con tres taxistas venezolanos, que recuerde: uno en Chile, otro en Perú y otro en Estados Unidos. Y los tres eran simples trabajadores que se habían tenido que largar de su tierra porque ya no podían más. Su discurso era también común: estaban muy esperanzados con que Maduro perdiera las inminentes elecciones, que luego manipuló y cuyas actas nunca mostró. Esa victoria de la oposición les alimentaba la esperanza de poder volver pronto a su país. Las cosas no son nunca totalmente negras o blancas. Pero, de aquí a noviembre, hemos de estar muy atentos, porque con Trump al frente del mundo es como para estar preocupados.

Estaremos, pues, al loro a la espera de las siguientes barbaridades que se le vayan ocurriendo a este caballero, a quien desde ahora vamos a bautizar como El Agente Naranja, porque es igual de tóxico que ese compuesto usado por los yanquis en Vietnam y otros lugares. Les pongo abajo otra imagen en la que se juega con diversas palabras que en inglés terminan todas en ist: racista, violador, fascista, terrorista, misógino y narcisista. Habría que añadir putero; a lo mejor por eso la Delcy se entiende con él, porque recuerden que estuvo pelando la pava en el aeropuerto de Barajas con el prototipo de los puteros, el ínclito señor Ábalos. No hace falta que diga que a mí, la señora Rodríguez me da tan poca confianza como sus dos antecesores al frente de Venezuela, señores Chaves y Maduro. ¡Pobres venezolanos! 

El caso es que estaba yo preparando un post a medio camino entre resumen de lo acontecido en el año ya difunto y deseos de un próspero año nuevo para todos ustedes mis lectores supervivientes, que cada vez van siendo menos. Lo que pasa es que la realidad nos atropella en este mundo líquido que se mueve a toda pastilla. Una solución es la que nos propone Byung-Chul Han: quedarnos en casa y dedicarnos a levitar, reflexionar y escuchar música clásica. Les puedo asegurar que yo lo intento, pero hasta nuestro último refugio nos llega el ruido de la alterada actualidad que nos deparan El Agente Naranja, el auténtico Hijo de Putin y los demás conmilitones. Y, si nos van a bombardear para secuestrar a Pedro Sánchez (como ha sugerido el idiota de Fran Rivera), pues hay que estar atentos para que nos dé tiempo a llegar al bunker, en mi caso la estación de Metro de Antón Martín.

En la Navidad, felizmente finiquitada, todo parece pasar a un segundo plano. Bueno, estamos en un mundo que se nos sirve a la medida de los poderosos, para que estemos anestesiados y no nos enteremos de lo que pasa en la realidad. Porque ahora vienen las rebajas, luego San Valentín y luego el Carnaval y la Semana Santa. Con esto y un bizcocho, otra vez al verano y enseguida vuelta a la Navidad, qué hartura. Pero cumpliré con mi propósito, aunque de forma breve. En el año que termina he continuado felizmente con mis carreras por el Retiro, el yoga, la guitarra y el inglés.

Corté definitivamente con el Billar de Letras y estoy feliz por ello. Esa tribuna, que empezó en formato presencial, dejó de ser interesante para mí cuando se pasó a modo on-line por la pandemia y ya no recuperó el formato original. Ahora era un foro en el que su mentor, el escritor cubano Ronaldo Menéndez, ocupaba bastante más de la mitad de las dos horas que duraba. Los participantes, entre los que yo era el único varón, disponían de algo más de cinco minutos para intervenir, la mitad de cuyo tiempo empleaban en dar gracias a Ronaldo, dar gracias al autor del libro que se analizaba y también al editor y hasta a los traductores, por haberles permitido llegar a disfrutar de la indiscutible belleza del libro en cuestión. Yo trataba a veces de ser más crítico, pero entonces me ponían todas verde.

Y, lo cierto es que, a la vuelta de mi viaje de vuelta al mundo, los libros que nos tocó leer eran bastante malos en mi opinión. Y, con la cantidad de otras actividades que desarrollo, no me quedaba tiempo de leer otras cosas que las determinadas desde el club. Le escribí a Ronaldo un mail, anunciándole que me borraba y le dije que me llamara por teléfono para explicarle mis razones, que no le quería poner por escrito. Nunca me llamó, lo cual confirma lo poco que pintaba yo en ese foro femenino, atrapado en un gineceo de adoradoras. Como nunca se lo pude explicar, ahora lo hago mediante el blog.

Y, después de un tiempo sin leer absolutamente nada, por higiene mental, he empezado de nuevo mis lecturas. Ahora mismo me estoy terminando Alcaravea, de Irene Reyes-Noguerol, una chica de veintitantos que asombra por la intensidad de su temática y su forma precisa de escribir. Y tengo en cola el libro de Cercas sobre el Papa Francisco y La Hambruna Española, una investigación del historiador Miguel Ángel del Arco, en donde se demuestra que Franco-Franco-Franco utilizó el hambre deliberadamente para desmoralizar aun más a los perdedores de la guerra que no se exiliaron, especialmente en el período 1939-1942, donde hasta se retenían convoyes con alimentos, igual que se hace ahora en Gaza. Parece que a partir de 1942, la cosa se relajó un poco, ya se daba por derrotados del todo a los pobres que habían osado defender a su gobierno legítimamente constituido. En fin, libros que no hubiera podido disfrutar si hubiera permanecido preso en la jaula de oro del Billar de Letras.

En el yoga, he completado mi primer año con la academia Ashtanga Madrid, en la calle Espoz y Mina, que me gusta más que la anterior y en la que estoy profundizando mucho en mis prácticas. También he cambiado de maestro guitarrero y estoy contento con Oscar mi nuevo profesor, aunque no negaré que echo bastante de menos a Henry Guitar y el estupendo grupo que formábamos con Carlos y Borjita, con los que hacíamos combo después de las clases hasta terminar en unas cañas en el bar Los Cuñaos, a donde no he vuelto a ir desde entonces. Las cosas han de evolucionar. Por lo demás, en el año que acaba de terminar, he continuado haciendo viajes, no ya de vuelta al mundo, pero igualmente interesantes.

Este año he viajado con mi pareja a Atenas, Soria, Budapest, París (para la boda de mi hijo Kike), Noruega y Praga. También me recorrí la Borgoña con mi querido amigo Alain Sinou, y acudí al festival de blues de Béjar con Henry Guitar y Críspulo, mis amigos musiqueros vallecanos. Entre los conciertos de rock a los que he asistido, por supuesto, destacar la primera actuación en Madrid de nuestra adorada Samantha Fish, en el mes de junio, séptimo de sus conciertos que presencio, con la que pude charlar un buen rato y renovar nuestra amistad. También asistí a bastantes otros conciertos de rock, sobre todo de ámbito local, si bien me gustaría destacar los de Jess Dayton en marzo y Larkin Poe, en noviembre, este último realmente fabuloso, a la altura del de Sam. Pero no cabe duda que mi encuentro con ella el 24 de junio fue el punto cumbre de mi deriva bloguera de este año y les recuerdo dos de las fotos que nos tomaron, donde se puede ver el cariño mutuo.


Con este bagaje me alcanzaron las fiestas navideñas, la llegada de mis hijos y la interrupción de las rutinas entre las que me suelo mover, obligado a quedarme en casa por la invasión de turistas del entorno más inmediato, que vienen a ver las luces, como las polillas, y atiborran el espacio público de mi barrio. En relación con esto, he de decir que por fin han acabado las obras de la Plaza de Santa Ana y tengo que reconocer que al final no han quedado tan mal, la plaza se parece bastante a la anterior, hay algunos árboles más grandes que se han sustituido por otros más pequeños, pero el concepto es el mismo y esos arbolitos irán creciendo poco a poco. Al menos no ha quedado tan mal como la horrible Puerta del Sol.

Como novedad, he de contar también que, por primera vez desde que era estudiante, no he jugado un solo euro a la Lotería Nacional. A lo largo de mis casi cuarenta años de trabajo en el Ayuntamiento, siempre solía participar de los números que se repartían en el curre, más los bares y otros lugares. Pero nunca me tocaba nada. Situación que he mantenido después de jubilarme, con idéntico resultado. Además, leí un artículo de un economista que decía que es muy improbable que te toque ningún sorteo y que finalmente, la lotería es el impuesto de los pobres y de los tontos. Confirmado esto viendo el careto de los que hacen colas kilométricas a la puerta de Doña Manolita, he decidido este año no jugar nada. Y estoy encantado.

Hay que evolucionar: se acabó el Billar de Letras, nuevo profe de guitarra, nueva academia de yoga, cero gastos en lotería. También este año, me cambié el WiFi a DIGI y dejé de consentir que me estafaran cada mes los de ORANGE. Y arreglé el hardware de mi ordenador que se estaba esmendrellando peligrosamente, lo que conseguí que me saliera gratis por estar cubierto por la garantía. También tengo que reconocer con tristeza que, por tercer año consecutivo, continúa la escabechina de amigos que se me van muriendo, este año Partearroyo y El Coronel Groucho, pero de esto no quiero hablar hoy, que ya bastante tenemos con el Agente Naranja y sus tropelías. Hoy es día de comenzar el año con una sonrisa y a ello nos puede ayudar la Inteligencia Artificial, capaz de convertir los miedos y penumbras del momento en motivo de sonrisas, como en el vídeo que pueden ver abajo.

La omnipresencia de la Inteligencia Artificial es otra de las novedades que nos ha traido el 2025. Pero hay rutinas que continúan, como el hecho de que mis hijos vengan de visita por Navidad, como el Calvo del anuncio de loterías. Kike ya está de vuelta en París y Lucas se vuelve a Londres en unos días. Terminaré por mostrarles la foto que nos hicimos un día en la Casa de las Torrijas. Imagen que les dejo con un ardiente deseo: que tengan ustedes un Feliz Año 2026. Aunque vamos bien por lotería, con el esfuerzo mental de todos conseguiremos llegar a estas fechas del año que viene. Pórtense bien y estén al loro.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

39. Felices fiestas con caldo gallego

Nada, que el tiempo parece acelerarse en determinados momentos de nuestras vidas y ahora mismo a mí me ha atropellado la Navidad y ya estoy preparando vituallas y pertrechos para resistir el primer round, el de la Nochebuena, que como en años anteriores pasaré con la familia de mi hermano Antonio. En consecuencia, intentaré escribir un post no muy largo, aunque la actualidad no da tregua. En el ámbito nacional, el señor Fake Jo-ho sigue haciéndolo muy mal, es un tipo muy torpe en las formas y en el fondo y el asunto de las elecciones extremeñas así lo demuestra. No debemos olvidar la historia de la que surge esa convocatoria. La señora Guardiola accedió a la presidencia de Extremadura cuando las elecciones locales y regionales de 2023 a pesar de que la lista más votada fue la del PSOE y Fake Jo-ho se había mostrado partidario de que gobernara el que ganase las elecciones. A la vista de los resultados, este señor se tragó la lengua y cambió radicalmente de postura. Guardiola se destapó entonces con unas declaraciones en las que proclamaba que antes muerta que con Vox, partido al que acusó de machista, anti LGTBI y maltratador de emigrantes.

Pero rápidamente la llamaron al orden desde Génova y tuvo que desdecirse y tragarse el sapo de dejar entrar a Vox en su Gobierno, en línea con el cambio de opinión de su jefe. Como parte del acuerdo alcanzado, Guardiola tuvo que aceptar la eliminación de la Consejería de Igualdad, las leyes para apoyar la caza, incluso en parques naturales como el de Monfragüe, y otras ruedas de molino intragables. Aun así, un año después, Vox abandonó el gobierno, por una instrucción de la dirección nacional del partido, que hizo que se salieran de todos los gobiernos regionales al unísono. Abascal es muy listo y sabe que la posibilidad de que su partido siga creciendo está ligada a que no estén en el poder, que es algo que desgasta mucho, y que por el contrario conserven un sesgo antisistema que es lo que les hace tan atractivos para los jóvenes. Guardiola se queda entonces sin socios y empieza a gobernar en precario. Y este año, al ver que no consigue ni aprobar los presupuestos, convoca elecciones anticipadas.

¿Resultado de las elecciones? Pues que Guardiola pierde 9.000 votos, aunque aumenta en un diputado por el desplome del PSOE. Y que Vox duplica sus números, tanto de votos como de diputados. Es decir, que Guardiola va a quedarse en una situación de mucha más debilidad que antes de las elecciones, con Vox crecido y dominando todo el panorama. Esperemos que no tenga que aprobar una ley de caza del emigrante, disculpen el exabrupto y no les demos ideas. Una auténtica victoria pírrica, pues, la de esta señora o, parafraseando el refranero popular, para este burro no se necesitaban alforjas. Guardiola ha hecho una apuesta y la ha perdido, algo que entra dentro de lo normal en el juego de la política, pero no podemos evitar pensar que la han animado y jaleado desde Génova a que convocara elecciones ya. ¿Por qué? Pues por dos razones. Una, la torpeza proverbial de Fake Jo-ho, que cada vez que habla o toma alguna decisión, se equivoca y mete la pata hasta la ingle.

Pero esto no es sólo un error. Es también parte de un plan de celebrar un goteo de elecciones en todas las regiones para que el PSOE vaya perdiendo y se siga deteriorando la figura de Sánchez. Los de la fachosfera están tan cegados en su odio a este señor, que el resto les importa un rábano. Y en ese resto se incluye dejar bien jodida a la señora Guardiola o a quién sea (por supuesto, los problemas de Extremadura se la bufan ampliamente). Todo vale en la ofensiva por tierra mar y aire contra el sanchismo, ese concepto que se han inventado y que consiste en un conjunto de conductas reprobables, bastante más leves que las que ellos mismos suelen desarrollar. Pero Sánchez no se va, y no se irá mientras no le fallen los puigdemoníacos o los de Jodemos. Haga lo que haga la caverna y su Brunete mediática, este señor está dispuesto a resistir las sucesivas andanadas y eso es lo que les hace rabiar hasta perder el conocimiento. Algún día lograrán desalojarle de la silla y no tardaremos en empezar a echarlo de menos. Mientras tanto, podemos usar la Inteligencia Artificial para elaborar imágenes satíricas como esta.

Una imagen muy navideña, con la zambomba de ETA: zumba-zumba-zumba. Los de Jodemos han duplicado también sus números, aunque siguen siendo irrelevantes, pero están eufóricos, porque han hecho desaparecer a Sumar en la Comunidad. Ya saben: en la iconografía mental de esta gente, Pablo Iglesias es el único político español no corrupto y por eso le persiguieron de aquella manera cruel. Todos los que se fueron saliendo de su partido son unos Judas y unos traidores. Y Sumar es precisamente el movimiento que agrupa a todos los traidores. Así que leña con ellos. Que hayan pasado de 3 diputados a 7 es un éxito sin duda, pero si la izquierda se uniera en una candidatura conjunta, a lo mejor sacaban 14, además de recuperar a muchos de los desencantados del PSOE y ya no serían tan irrelevantes. Pero el odio también les ciega a ellos. Yo les llamo Jodemos, pero también podrían llamarse el PQVASSPSR. Para Qué Vamos A Sumar Si Podemos Seguir Restando.

Y en cuanto a la situación internacional, el odio y el rencor ciegan también a Donald Trump, que está dispuesto a liarla parda en Venezuela, a ver si con eso consigue el Nobel de la Paz, que se lo podrían dar compartido con Putin y Netanyahu. Por si no lo saben ustedes, este señor ha declarado como organización non-grata al Tribunal Internacional de La Haya, cuyos miembros se ven tratados como terroristas y no pueden ya ni hacer operaciones bancarias de rutina, han de funcionar sólo con efectivo. Es increíble ¿verdad? Pues pueden comprobar que es cierto pinchando AQUÍ. Y esta misma mañana se ha sabido que el veto se extiende también a algunas de las figuras internacionales que trabajan para la paz y la distensión mundial. Qué quieren que les diga, a mí este señor me da mucho miedo.

Para entrar en los USA, yo me saqué la ESTA el 18 de junio de 2024, en medio de mi viaje de vuelta al mundo. Como siempre, me indicaron que la validez de este procedimiento de entrada era de dos años. Pues me acaban de informar de que ya caduca, apenas año y medio después, y que es improrrogable. Yo ahora no tengo la menor intención de volver a ese país, pero, si cambiase de opinión, tendría que pedir una nueva ESTA, lo que daría pie a que revisaran el contenido de mis comentarios en redes sociales (según una Ley que acaba de firmar Trump con el rotulador gordo), entre ellos todo lo publicado en este blog, y probablemente no me la concedieran. Para despejarles las dudas en caso de que lleguemos a eso, abajo incluyo otra imagen generada por la IA.

En fin, que vamos de culo en este mundo postcapitalista y despiadado, en el que la ultraderecha populista crece como la espuma. La victoria de Kast en Chile es una noticia bastante mala, como evidencia el hecho de que su primer movimiento como presidente ha sido viajar a Argentina a hacerse una foto con Milei ayudándole a sujetar la motosierra. Pero no hemos de desanimarnos. Por algún lugar saldremos. De momento, se trata de aguantar once meses hasta las elecciones Mid Term de los USA, donde tal vez se pueda empezar a controlar a Trump. En relación con todo esto, viene al pelo la reflexión del filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han, autor de libros de culto como La sociedad del cansancio. Dice este señor que, en estos momentos, lo más revolucionario es meterse cada uno en su casa, huir de la hiperactividad y el ruido que nos rodea y generar espacios de silencio, que serían como refugios contra la sociedad hiperconectada y basada en el rendimiento continuo.

Dice Han que el hogar es una trinchera clave para enfrentar esa obligación de estar siempre haciendo algo, un entorno que nos permite aislarnos del estruendo exterior, para recuperar la reflexión, la autenticidad, la contemplación y el silencio. Un lugar desde donde organizar la resistencia a la exigencia de rendimiento continuo del mundo postcapitalista. Recogernos con los nuestros para charlar sin prisas, con los móviles apagados y recuperar así nuestra verdadera esencia. Es lo que este señor denomina hogarterapia, el disfrute de una casa funcional y tranquila donde no hacer nada productivo, sin que nadie te lo eche en cara. La casa pasa a ser una especie de exoesqueleto, que nos protege y nos deja desarrollar nuestro yo verdadero. Quedarse en casa se convierte entonces en un gesto político de resistencia a la presión de la autoexplotación y el rendimiento máximo constante. En realidad, desde mi jubilación, yo practico bastante esta filosofía, aunque ustedes puedan pensar que hago muchas cosas. Pero yo tengo aquí mi escondite, con mis libros, mis discos y el bueno de Tarik Marcelino Martínez y les puedo asegurar que no perdono una siesta.

Como, además, en las ciudades han acabado con la mayor parte de los bares, salas de exposiciones o lugares de reunión bajo el agobio del turismo masivo, yo cada vez salgo menos a pasear a la deriva y sólo me ausento para recados a tiro fijo. Esta nueva perspectiva me está permitiendo recuperar otros hobbies como la cocina y aquí es donde entra la historia del caldo gallego que les he anunciado en el encabezamiento. Una historia que parte de una excepción a la desaparición masiva de los bares de la que les hablaba al principio de este párrafo. En efecto, en mi barrio quedan todavía unos pocos bares de los de antes, en cuya barra una señora rumana te pone unas tapas estupendas y donde acude un público muy mezclado, pues allí paran tanto las señoras mayores del barrio, como todos los currantes de los diferentes oficios que trabajan en las obras que han brotado por doquier como hongos.

Entre estos bares, a mí me gusta especialmente A Cañada, un bar gallego en la calle Fúcar 20, en el que a menudo hago una parada cuando vuelvo de la compra para tomarme un vermú aprovechando los generosos aperitivos que te sirve la mesonera, que suele hacerte un mix con partes de los guisos que compone el menú del día (porque aquí también se come por un buen precio). El caso es que, el día en que debía volar a La Coruña, recalé en A Cañada a mediodía y la señora rumana me puso de tapa un platito pequeño de caldo gallego de reglamento, que estaba para chuparse los dedos. Es que no había probado algo tan delicioso desde hacía mucho tiempo. Mi madre cocinaba así el caldo gallego y fue como encontrarme con los sabores y los aromas de mi infancia.

Así que volé a Coruña firmemente decidido a que alguien me diera la receta de manjar tan maravilloso. Y aquí intervino mi querido amigo Alfred, seguidor ilustre de este blog, con quien me reuní en varias ocasiones y que me explicó la receta que les voy a añadir más abajo, como si fuera de mi propia cosecha, aunque el mérito es de Alfred. En primer lugar, han de hacerse ustedes con los ingredientes pertinentes, algo que no es fácil en Madrid, especialmente el unto. Por si las moscas, yo compré una rodaja de un dedo de grueso de una masa de unto en una carnicería coruñesa, con lo que tengo para al menos una década, porque ha de ponerse muy poquito en los guisos.

Para el resto de los ingredientes, he encontrado un lugar muy recomendable, donde tienen cerdo salado, otro producto típicamente gallego, además de grelos frescos y patatas gallegas que no tienen comparación con ninguna otra. Se llama A Nosa Terra, es una tienda muy pequeñita y se encuentra en Doctor Esquerdo 201, a tres paradas de Metro de mi casa. Allí se encuentran todos estos productos, si bien grelos y patatas vienen llegando los miércoles y hay que estar al tanto. El cerdo salado tiene diversas piezas: pata, morro, oreja, espinazo, costilla y jamón con hueso. Lo ideal es usar una mezcla de todos ellos y, para una comida de seis personas, usar la mitad de todas y cada una de esas piezas. La otra mitad se puede guardar en la nevera para otro caldo.

La noche antes de elaborar el guiso, se deja todo el cerdo sumergido en agua para desalarlo y se le cambia el agua al menos una vez por la mañana. También se ponen un par de puñados de alubias blancas en otro cazo a remojar la noche antes. Y comienza la elaboración propiamente dicha, para lo que se necesita una olla a presión, a ser posible de las ultrarrápidas. En el fondo se ha de poner un poquito de unto, como las dos primeras falanges del dedo índice. Encima las piezas de cerdo desalado. Sobre ello se ponen las patatas, previamente peladas, lavadas y cascadas en trozos pequeños, para que suelten bien el almidón. Y luego las alubias remojadas de la noche anterior. Cuatro cosas: unto, cerdo, patatas y alubias. Se cubre con agua, se cierra la olla y, siguiendo las instrucciones, se cuece todo 45 minutos.

Al cumplirse el tiempo, se apaga el fuego y se deja que baje la presión. Entonces se abre y se saca todo el cerdo a un plato. Es el momento de gestionarlo, es decir, tirar a la basura los huesos, las partes grasientas poco presentables y lo que se estime oportuno tirar. Con el resto se hacen dos partes. Una se echa de nuevo al caldo y la otra se guarda como tapa para otro día en la nevera. Entonces se echan los grelos y el chorizo. Un manojo de grelos bien lavados y un chorizo gallego previamente pinchado por los lados para que suelte el juguito. Se cierra otra vez la olla y se deja cocer otros 15 minutos. Después se apaga, se deja enfriar y, cuando está ya completamente frio, se abre un momento para darle unas vueltas con una cuchara de madera y se guarda bien tapado en la nevera. Porque este plato, cuando está bueno es al día siguiente.

El día en que se ha de comer, se descubre y se le quita la capa de grasaza que se suele quedar arriba, para hacerlo más digestivo. Se calienta ligeramente y a la mesa. Es un plato sencillo, que yo he hecho ya una vez y del que hemos comido mis hijos y yo durante dos días, incluyendo a un amigo de ellos que nunca había probado este manjar. Mi hijo Lucas afirmó que era el mejor que había probado en su vida. Y el gourmet Kike le dio su aprobación. Así que esta mañana he estado preparando una segunda tanda de caldo, para que mañana vengan a comer a mi casa los de la familia de mi hermano que se hayan quedado por aquí y no tengan mejores compromisos. Hoy he tenido un día muy atareado, que he empezado con una sesión completa de yoga en casa a primera hora. Luego he desayunado, me he vestido y me he ido al mercado, a recoger las gambas de Huelva cocidas que había encargado ayer.

Después me he puesto a cocinar el caldo y a escribir este post simultáneamente, tareas que he interrumpido para salir a mediodía a recoger la empanada de zamburiñas que había encargado para hoy hace un par de días. Luego me he tomado un vermú en A Cañada, he comido ligeramente, me he echado una pequeña siesta y he reanudado mis tareas matutinas. El caldo ya está terminado y el post a punto de cerrarse. Como ven, sigo bastante a rajatabla los consejos de Byung-Chul Han: aquí de cocinillas, en compañía del gato y escuchando a Samantha Fish, por supuesto. Si recuerdan el Post #1 de The Road Runner Trip, eran las dos principales ocupaciones de mi vida antes de lanzarme a dar la vuelta al mundo: Samantha y Tarik Marcelino. Ahora he añadido mi nuevo hobby culinario, a sumar al yoga, el blues y el inglés. La curiosidad es lo último que debe perderse si quiere uno sobrevivir en un mundo tan hostil como el que viene. Samantha ha felicitado las Pascuas de este año con la foto que ven abajo, donde se evidencia que ella también cuida su hogar y su refugio frente al ruido exterior.  


No sé cómo se llama su gato, esta chica protege su intimidad al máximo y hace bien, que no están los tiempos para indiscreciones. Pero yo quiero cerrar hoy con mi propia felicitación. Como ya les he contado, el año pasado recuperé después de mucho tiempo la tradición de poner un árbol de Navidad, que este año he repetido porque es de plástico. Lo de instalar un Belén, me parece que ya no me va a pillar, pero este año he añadido otra típica tradición: he visitado a Papá Noel. Abajo tienen la foto que les dejo de despedida. Algunos dirán que se trata de Jurgen, el peluquero alemán de mi barrio, pero yo les aseguro que es el genuino Santa Claus. Así que lo dicho: que pasen ustedes una feliz Nochebuena, un buen día de Navidad y un venturoso resto de estas fiestas, prólogo de un año 2026 que esperemos que no resulte tan desastroso como inquietante se muestra en estos momentos. Hasta pronto.