En pleno final del ferragosto, como llaman en Italia a este
fin de semana en que se yuxtaponen los que se van, con los que todavía no han
vuelto de la playa o la montaña, lo que hace que las ciudades estén tan vacías
como en la pandemia, me encuentro yo en la víspera de un viaje de seis días a
Dublín, que no tenía en programa, pero que me ha caído en suerte por los azares
de la diosa Fortuna, que ha impedido que la persona que debía de estar ahora
preparando el equipaje, se pueda mover de Madrid y haya tenido la generosidad
de ofrecerme su puesto. Mañana tengo un vuelo tempranito, ya tengo todo
preparado y son ahora las cuatro de la tarde, por lo que dispongo de cinco
horas hasta que empiece el primer partido de mi querido Deportivo de La Coruña en
su regreso a Primera División después de ocho años de ostracismo. A falta de
mejores entretenimientos, pues les voy a contar algunas cosas relacionadas con
el mundo del fútbol, algo que hace tiempo mueve pasiones y dinero a nivel planetario.
Se ha visto eso en el larguísimo
Mundial de este verano, que nos ha tenido a todos enganchados, por el buen papel del
equipo de España. Me referí a este campeonato con motivo del inaudito reportaje
del señor Arcadi Espada, que dio por hecho que perderíamos en la final, y del
que ya hemos hablado lo suficiente. Este caballero, además, demostró una
ignorancia supina de los aspectos puramente futbolísticos. Primero, diciendo
que Lamine Yamal estaba destinado a ser el mejor jugador español de la Historia
(algo ya de por sí disparatado, que revela que no sabe nada de fútbol), pero
que el entrenador de España le había enseñado a hacer un juego más conservador, a no
intentar el regate, a pasar siempre el balón para atrás. El futbol es un juego
de engaño. Lamine es un chaval que destacó hace año y pico haciendo unos
regates que le permitían irse de cualquier contrario.
Pero ahora, todo el mundo conoce
ese regate, le han pillado el truco y todo el rato le ponen a dos
jugadores encima para que no lo haga y, como es un chaval muy listo, pues
aprovecha para atraer a esos dos contrarios, dejando libre de marca a un
compañero. Así lo hizo en la jugada del gol que nos dio lel triunfo en la final, que supongo
que han visto cien veces, pero pueden repasar en el clip que les pongo abajo.
Con los dos contrarios encima, Lamine decide no intentar el regate, sino
servirle el balón a Pedro Porro, que centra de primer toque. El balón se iba
directamente fuera, Nico Williams no llegaba, pero su marcador argentino Nahuel
Molina le da un empujón (como estuvieron haciendo durante todo el campeonato)
y, gracias a ese empujón, cosas del karma, Nico puede llegar por los pelos de
cabeza y dejarle el balón franco a Ferrán que viene de frente. Y este Ferrán,
en lugar de reventarla con el empeine (se hubiera ido fuera) le da con el
interior del pie abierto, con calidad, con precisión, con sutileza, directo a la portería.
Vean la jugada, les he buscado un clip sin el sonido estomagante de los
locutores, para que no se les haga tan duro.
Eso que Arcadi considera un
desperdicio del talento de Lamine, inducido por su seleccionador, resulta que
es la demostración del crecimiento táctico de este chico, que llegará lejos y
ya veremos si es el mejor jugador. Pero, con la repercusión que ha tenido este
Mundial en nuestro país, mucha gente se ha puesto a ver los partidos sin saber
nada de fútbol y eso se vio sobre todo en la final, donde Argentina usó sus
armas, un juego violento, al borde de lo ilegal, pero muy típico del fútbol,
cuando un equipo se sabe inferior al contrario y no le queda otra que jugar al
antifútbol, en este caso, ante la quimera de llegar al desempate por penaltis,
disciplina en la que los argentinos sabían que cuentan con un portero mejor que
el de España. Y no les funcionó por apenas diez minutos. El fútbol es un juego
de engaño y también de engaño al árbitro.
Por eso, el que entra fuerte y
derriba al contrario, lo primero que hace es levantar los dos brazos, como
diciendo: yo no he hecho nada. Y el que sufre la entrada, aunque apenas le
hayan rozado, se derrumba dando vueltas de campaña desmadejado, como si le
hubieran pegado un tiro. Es muy difícil ser árbitro, a pesar de las nuevas
ayudas tecnológicas, como el VAR. Encima, equipos como el argentino, le someten
al árbitro a una presión enorme, reclamándole todo el rato sus decisiones. Hay
un ejemplo en este mismo partido, de todo lo guarros que pueden ser los
argentinos. Enzo Fernández le hace una entrada terrorífica a un español y el
árbitro lo expulsa. Pero, nada más suceder esta entrada, otro argentino,
Tagliafico, a muchos metros de distancia, se tira al suelo él solo, como si le
hubieran hecho una entrada. Entonces, los argentinos con Messi a la cabeza
rodean al árbitro y señalan a su compañero caído, para que el árbitro anule la
tarjeta roja, por haber una falta anterior. Véanlo.
Realmente, Messi (este sí que
puede ser reconocido como el mejor futbolista de la Historia) hizo un papelón
en este Mundial, en el que se movió por los campos sucesivos caminando, al
paso. Aún así, metió no sé cuántos goles, porque el que tuvo, retuvo y todo el
equipo jugaba para él. Pero en cuanto a deportividad mostró una cara bastante
menos presentable y yo creo que hubiera sido mejor para él haberse retirado de
la selección antes. De todas formas, ese antifútbol (más o menos violento), con
el que los equipos inferiores tratan de evitar que un equipo mejor les gane por
goleada, ha existido siempre. Pero en este Mundial, que ha desatado tantas
pasiones, se han rebasado algunas líneas rojas. Por ejemplo, cuando Donald Trump
hizo que se le eliminara la tarjeta roja a un jugador de los USA, para que
pudiera jugar contra Bélgica. Vean un par de imágenes del esperpento.
El señor Infantino, que acompaña
a Trump en estas fotos, enseñándole lo que es y lo que significa una tarjeta
roja en el fútbol, también se ha lucido en este Mundial. Y ahora continúa
conspirando para que la final del próximo (organizado por España, Portugal y
Marruecos), se juegue finalmente en Rabat, en donde llevan meses construyendo
un estadio mucho más grande que el Bernabeu. La pugna por conseguir la final de
este próximo Mundial está detrás de la invasión marroquí de Ceuta, el 31 de
julio, aunque no es la única causa de este tremendo episodio, del que tal vez
les hable en otro post menos futbolero. El caso es que, finalmente, el partido Bélgica-USA
se jugó con la participación del jugador expulsado anteriormente, aunque esta
ilegalidad no impidió la victoria de Bélgica por 4-1, lo que provocó algunos
memes geniales del personal belga.
A Bélgica le tocó después España,
partido que yo vi en Béjar en un intermedio del Festival de Blues que les
conté, y les ganamos sin trampas, jugando mejor que ellos. El último grupo que
actuaba en el Festival ese día era un combo belga de rockabilly, que
reconocieron esa derrota en el escenario y felicitaron a la selección española.
Y, como nosotros tampoco andamos mancos a la hora de idear memes, abajo tienen
uno que circuló por nuestros whatsaps antes del partido.
Pero hemos hablado aquí de fútbol
y antifútbol. Y resulta que el campeón del antifútbol, según lo que yo entiendo
de este deporte, es el señor Mourinho, actual entrenador del Real Madrid, al
que el señor Florentino ha revivido desde su situación anterior de momia
futbolística para entregarle de nuevo el mando de su equipo, trece años después
de su despedida del club, al que dejó totalmente desarmado, como suele hacer
con todos los equipos que dirige. En La Coruña le tenemos una justificada manía
a este caballero, a quien debemos la decadencia del Súper Dépor de los años 90
y primeros 2.000, que ganó una Liga, dos Copas del Rey y estuvo cerca de
llevarse otros trofeos nacionales, en un tiempo en que les hacía sombra a Real
Madrid y Barça, como nunca antes se había visto. Eran los años del presidente
Lendoiro y de entrenadores como Arsenio e Irureta, que le llevó a ganar la
ansiada Liga.
En los medios madridistas por los
que yo a veces me muevo, se suele ligar ese período de esplendor al poderío del
narcotráfico en Galicia, algo que es una falsedad completa: nunca se ha podido
probar nada que relacione a Lendoiro con esa lacra regional. Lo que sí es cierto
es que ese presidente arriesgó financieramente mucho, fiando la continuidad del
club a la consecución de la Copa de Europa. Al fallarle ese órdago, el
club se vino abajo. Pero estuvo a punto
de conseguirse. En 2004, llegaron a semifinales cuatro equipos: Dépor, Porto,
Mónaco y Chelsea. Todos los pronosticadores daban favorito al Dépor, por entonces
el mejor de los cuatro. La semifinal contra el Porto se jugó, en la ida, en el
estadio portugués. Y el Dépor sacó un prometedor empate a cero, aunque perdió
por tarjetas a dos jugadores clave para la vuelta.
¿Saben quién era el entrenador de
ese Porto? Sí, han acertado. Un por entonces desconocido José Mourinho, el rey
del antifútbol. Jugando como Argentina en la reciente final, logró ese empate a
cero y se presentó en Coruña, malhumorado y hosco como siempre, declarando:
están ustedes muy crescidiños, aún no han ganado nada. En la vuelta, el Dépor
tampoco pudo marcarle ni un gol al Porto, que hasta logró sacar un penalti a
favor y ganar 0-1. Luego ganó la final al Mónaco y Mourinho subió al Olimpo de
los elegidos. Siguió su carrera en Inglaterra e Italia, logrando unos cuantos
títulos, y acabó en el Real Madrid. Florentino lo llamó para que armara un
equipo que compitiera con el invencible Barça de Guardiola.
Por cierto, Guardiola también me
cae mal como persona, pero reconozco que es un gran entrenador, quizá el mejor.
Mourinho hizo lo único que sabe: jugar como si fuera un equipo inferior, hacer
antifútbol para contrarrestar el juego perfecto del Barça. El encono entre ambos
clubes llegó en ese tiempo al paroxismo, en los partidos se daban cera de lo
lindo y el mal ambiente estuvo a punto de contaminar a la selección, lo que
evitó el madridista Casillas con una llamada telefónica al barcelonista Xavi.
Cuando Mourinho se enteró, marginó a Casillas, que era el ídolo de todo el
país, y se dedicó minuciosamente a destruir su carrera y su reputación, hasta
el punto que se tuvo que ir del Madrid. Al Porto, precisamente.
El incidente que simboliza esos
años de locura, es el día en que Mourinho, como se vio en el vídeo correspondiente,
le metió el dedo en un ojo al nuevo entrenador del Barça (Guardiola ya se había
ido, harto). Desde atrás y a traición. Podría haberlo dejado tuerto. En las
siguientes jornadas, los ultras del Real exhibieron en su tribuna una pancarta
ominosa: Mourinho, tu dedo nos señala el camino a seguir. Ese es el caballero
que el Tito Florentino ha rescatado de su decadencia para que ponga orden en su
vestuario. Porque el Real lleva dos años sin conseguir un solo título y Floren
está nervioso. El año pasado, para ver si remontaba el rumbo, contrató al
exitoso Xabi Alonso, actualmente entrenando en Inglaterra. Y el tipo apenas
duró unos meses. Yo creo que hubiera hecho un gran trabajo. Pero era demasiado
educado.
En estos años, el Barça sí ha
tenido la puntería de buscarse un buen entrenador, que está tirando de la
cantera y haciendo un buen equipo de futuro. Y Florentino no lo soporta. Este año,
volveremos a ver al Real practicando ese antifútbol de equipo inferior, contra
un Barça que jugará al fútbol. Por eso Rodri, el mejor jugador del Mundial, se
ha decantado por fichar por el Barça, desechando un acuerdo que ya tenía hecho
con el Real. Rodri es de Madrid y hubiera estado encantado de volver a su
ciudad. Pero lo que le ha echado para atrás es la presencia de Mourinho, que
realmente no se ha mostrado muy interesado en traerlo, seguramente hubiera
preferido a un argentino leñero.
En medio de eso, el Dépor ha
vuelto a Primera División, después de peregrinar ocho años por divisiones inferiores,
cuatro de ellos en Tercera. De allí lo rescató el banco ABANCA, que lo ha
traído de vuelta. Los cuñaos madridistas vuelven a hablar de narcotráfico, pero
es igualmente falso. ABANCA es una empresa de capital venezolano, que hace ya
bastantes años se hizo cargo de la entidad Caixagalicia, que estaba en quiebra
técnica. Con su capital, reflotaron la Caja para crear un banco solvente. El
presidente de su Consejo de Administración, y también presidente actual del
Dépor se llama Juan Carlos Escotet y, según la revista Forbes, su fortuna es
superior a la de Florentino. ABANCA lo que hizo es comprar la deuda del club,
que creo que andaba por los 160 millones de euros en 2013. Esa deuda no ha
desaparecido de la noche a la mañana (es imposible). Lo que pasa es que el
club ya no se la debe a sus acreedores, sino a ABANCA, es decir, a sí mismo.
Estas son las jugadas que
propicia el capitalismo salvaje en el que nos desenvolvemos. Escotet no sabía
nada de fútbol, pero tiene una sobrina que fue futbolista venezolana y jugó en
el Dépor. Actualmente es directiva del club y le ha insuflado a su tío el
gusanillo del fútbol. Una historia de película. Escotet no suele ir al palco
del estadio, sino que se camufla entre los hinchas del club (lo pueden ver
abajo), a veces incluso enfundado en una bufanda blanquiazul. Al final de la
temporada pasada, cuando se consumó el ascenso a Primera en el estadio del
Valladolid, los jugadores hicieron bajar a Escotet al césped y lo mantearon. Ese
es el ambiente que hay en La Coruña, una ciudad de 200.000 habitantes, todos
detrás de un club que vuelve con el ánimo de recuperar la vieja gloria. Vean al
presi.
Fútbol y capitalismo. Cuando
bajamos hace ocho años, el cántico que se extendió por la ciudad tenía un
estribillo que decía: nos van a ver volver. Bueno, pues ya hemos vuelto. Son
las siete y media y dentro de hora y media el Dépor jugará en casa contra el
Elche. Primer partido de una temporada en la que nuestro objetivo es lograr la permanencia
en Primera. Es decir, que haya tres equipos más malos. Si logramos salvarnos, al año
que viene ya podremos empezar a pensar en otras metas. En este blog no es muy
frecuente hablar de fútbol, pero hoy ha tocado. Al fin y al cabo, el fútbol no es más que un
entretenimiento que nos ayuda a olvidarnos de lo mal que está todo.
Con la Tierra defendiéndose de
nosotros, el virus del ser humano, mediante terremotos, incendios, inundaciones
y riadas de barro. Y con Trump haciendo toda clase de perrerías cósmicas. Dicen
los científicos que estamos disfrutando del verano más fresco de lo que nos
queda de vida. Esperemos que, al menos, las próximas Mid-Term Elections marquen
el inicio del declive del señor Trump, el jodido Agente Naranja. No sería un
mal signo de reversión de esta situación de mierda. Mientras tanto, toquemos
madera: a ver si gana luego el Dépor y deséenme buen viaje. Y pórtense bien.
Uso como título esta locución
coloquial, falsamente imperativa, muy usada en ciertas zonas del norte
peninsular, que viene a significar que continuaremos un día más con los temas
suscitados en el post anterior. Los incendios, de manera colateral, pero, sobre
todo, el alucinante caso del señor que escribió por anticipado la crónica de la
derrota de España en el Mundial, el inaudito error periodístico de que esa
crónica llegara a publicarse y, lo más increíble de todo, que no se haya hablado nada
de este asunto en los medios generalistas de la prensa nacional. Un asunto que es para mí extraordinariamente significativo, puesto que desvela con precisión las tácticas de
manipulación informativa que se llevan utilizando contra el Gobierno de la
Nación, desde el día siguiente a que Sánchez se hiciera con el poder por el
procedimiento, previsto en la Constitución, de la Moción de Censura (El inMundo no
esperó ni 24 horas para empezar a hablar de gobierno ilegítimo, del okupa de la
Moncloa, etc.).
El inMundo, un medio arquetípico de manipulación de
masas, ya había dado la medida exacta de su calaña y de la profundidad de su vileza y deslealtad, con motivo de los terribles atentados
del 11-M, tras los que estuvo más de un año hablando de La Mochila, un elemento a la vez real e inventado (La Mochila de Schrodinger), destinado a mantener viva la sospecha de que ETA tenía alguna implicación en el asunto, cuando desde el minuto uno todo el mundo
entendió que detrás de esa barbarie estaban únicamente los yihadistas islámicos, luego abatidos en una casa de Leganés. Los señores Aznar, Acebes, etc. sostuvieron
que esos atentados estaban dirigidos a cambiar el signo de las elecciones, para
que ganara Zapatero. Y nunca reconocieron que habían perdido esas elecciones precisamente
por la mala gestión informativa de los
atentados, porque todo el mundo más o menos buscaba información en las entonces incipientes redes sociales, en donde se daba por indudable la autoría de los
islamistas, mientras el Gobierno seguía insistiendo en que la cosa no estaba clara.
Un año después de los atentados,
El inMundo seguía dando la turra con La
Mochila cada día en su portada de papel, cuando ya nadie les seguía por esa senda
manipuladora (por aquellos años yo todavía compraba la prensa en papel y tengo
en mi memoria la imagen de los kioscos con la portada de El inMundo, dale que
te pego con La Mochila de las narices). En esa senda siguen ahora, dedicados a
demostrar que este país es un desastre, que España va muy mal y eso es culpa de Sánchez (cuando España está
bastante mejor de lo que dicen estos manipuladores, aunque por supuesto se
podría mejorar en muchos aspectos). Y para eso vale todo: hasta fabular con una inexistente derrota de la selección de fútbol.
Pero, repito, lo más alucinante de
este asunto es que nadie haya hecho sangre con ello, que ningún medio de la
prensa haya sacado partido a una metedura de pata tan descomunal. Me dice una
amiga lectora de esta tribuna, que ella se ha enterado del tema por mi blog y
que luego ha buscado en Internet y no ha encontrado apenas referencias, que nadie
saca partido del escándalo potencial. El autor de la tropelía sigue publicando
sus columnas llenas de odio y rencor, sin la más mínima alusión a su error garrafal.
Como el que se tira un pedo en una reunión y luego disimula como si no hubiera
sucedido nada. Sólo en Facebook y otras redes circulan imágenes como esta.
¿Llegaremos a conocer algún día
las claves del estruendoso silencio (discúlpenme por utilizar un oximorón tan
manido) que rodea a este caso? Pues miren ustedes que hay una clave que está
ahí mismo, a la vista de quien quiera apreciarla. Recuerden el viejo dicho cherchez la femme y enseguida lo van a entender. Del silencio de los medios, digamos, de la izquierda, podemos deducir que MAR les habrá amenazado con sus tácticas habituales: ojo, que el que no se esté calladito, puede ir p'alante. Los medios regionales como La Voz de Galicia, sigo sin entender por qué no han hecho alguna referencia a un tema tan escandaloso. Pero es el silencio de El País el que resulta más especialmente llamativo: ni un renglón
dedicado al asunto. Hagamos una breve reseña histórica para entender en qué contexto nos movemos. El País es un medio que creó la
familia Polanco con notable acierto y éxito, hasta convertirse en el mejor
periódico de España. Apareció luego el siniestro Cebrián, que le dio una vuelta
de tuerca hacia un tipo de prensa más de manipular que de informar. Fueron los
años negros del director Antonio Caño, un fascista de libro, que llevó el
periódico a sus cotas periodísticas y éticas más bajas, llegando a perder un montón de seguidores.
Yo dejé de comprar el periódico
de papel por esas fechas, como muchos otros lectores fieles desde la fundación
del medio. Ante la ruina que amenazaba, tuvieron el buen ojo de llamar a Soledad
Gallego-Díaz, una periodista de verdad que se comprometió a estar sólo dos años
al frente, porque ese tipo de rol no le gustaba especialmente. En esos dos años
se remontó el rumbo, se lanzó la versión digital y ahí fue cuando muchos
lectores accedimos a suscribirnos para leerlo todas las mañanas con el café con
leche. Cumplida su misión, Soledad dejó el periódico en manos de Pepa Bueno,
que sostuvo el timón con buen pulso durante unos años más. Hasta que llegó el
nuevo jefe de PRISA, a quien en este foro se conoce como Mangurrián, por simplificar
su apellido real impronunciable. Y, siento decirlo, pero, ahora mismo, el periódico está en
proceso de igualarse a la baja con El inMundo, el ABC, El Español y los demás, volviendo a los siniestros tiempos de Caño.
Soledad murió hace poco y
Mangurrián ha echado a Pepa Bueno y también a Angels Barceló y otros que hacían
un tipo de información periodística y radiofónica crítica y de calidad. Les
diré que yo acabo de suscribirme a elDiario.es, que se acerca más
a mi modo de pensar, y estoy valorando la posibilidad de anular la
suscripción de El País, como ya han hecho algunos de mis amigos. En ese contexto,
volvamos al artículo de Arcadi Espada. En El País, como cada mes de agosto, la
edición diaria incluye una serie de entrevistas largas a personajes de interés,
que se engloban en una sección llamada Historias de Agosto. Este año empezaron
el día 2 con una interesante entrevista de Elvira Lindo a un arquitecto
valenciano al que no conocía. Pero, miren por dónde, el día 3 se descuelgan con
una primera plana dedicada ¿saben a quién? Pues nada menos que a doña Cayetana
Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos. ¿La recuerdan del post anterior?
Exactamente, la del cuello larguísimo y el presunto chocho morenote. Vean una
captura de pantalla de ese artículo de fondo.
Aquí tienen la clave del asunto que
estábamos comentando. En el mundo de la información y la desinformación nada es
casual. Esta entrevista no aparece ahora por casualidad. Esto es el disparo de
salida de una campaña de relanzamiento de esta señora que, reconozcámoslo,
vale diez veces más que el incapaz de Fake Jo-ho, y todavía no sabemos hasta dónde se la
quiere promocionar. No hay más que ver el escenario elegido, el mítico Hipódromo de la Zarzuela, el atuendo de la doña, lo cuidado del encuadre. La entrevista, publicada el día 3 de agosto, seguramente estaba
ya preparada y maquetada desde bastantes días antes. Posiblemente estuviera ya
lista el mismo día 20 de julio en que el maromo de esta señora perpetró su metedura
de pata cósmica, justo el día en que toda España celebraba por las calles la victoria
de nuestra selección.
Cayetana es poderosa, tiene
detrás a El del Bigote y quizá no sea
mucha fabulación pensar que le llamó para pedirle ayuda: ¡Ay, José Mari! Que mi
maromo ha metido la pata hasta el corvejón; tienes que hacer algo, que si no lo
paramos va a hacer el ridículo y eso nos va a afectar indirectamente a mí y a la campaña que estamos a punto de lanzar.
Y, puestos a fabular, podemos ya pensar que El
del Bigote le llamó a Copito de Nieve,
que tiene hilo directo con Mangurrián y los demás próceres de la información
patria. En fin, reconozco que todo esto es una fabulación conspiranoica, pero a mí me parece más creíble que muchas de las teorías delirantes que se cree la gente por ahí adelante. Después de ver la que ha
liado Zapatero, es bastante llamativo que los otros ex-presidentes (incluido el misterioso M.Rajoy, que mira que si al final va a resultar que es Pedro Sánchez) se estén yendo de rositas.
Con la Inteligencia Artificial se hacen verdaderas maravillas. Como convertir a
estos tres en trasuntos de los miembros de Extremoduro. Véanlo.
Esto es lo que se llama ahora un Reel.
Si se les ocurre leer el largo artículo de fondo sobre La del chocho morenote, constatarán que es de una sosería
infumable; esta señora no tiene nada interesante que decir (su insignificancia
destaca más al compararla con la calidad de los otros artículos de la colección
de Historias de agosto de este año: los dedicados al arquitecto valenciano, o al
ex alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, a quien los jueces metieron en el trullo
por sostener que La Justicia de este país
es un cachondeo, afirmación que, ahora mismo, sostendríamos muchos). ¿Por
qué entonces lo han publicado en lugar preferente y casi en la primera fecha
disponible? Bueno, ya les he dicho que esto huele a disparo de salida de una
campaña para relanzar la figura de esta señora. Pero hay algo más.
Me refiero a que la entradilla del
reportaje destaca en lugar preferente una de sus respuestas: Lo del ático de Ayuso no lo entiendo todavía.
¡Eureka! O, como decía mi padre: ¡Ángela María! Este es el quid de la cuestión.
Hace mucho tiempo, mi querido amigo Mariano pronosticaba con total seguridad: Ayuso morirá por fuego amigo. Mariano
lleva tres años muerto y enterrado y hasta ahora no había visos de que se
cumpliera esa profecía. En este blog, hemos puesto a parir a Feijoo, a
Almeida y a algunos otros, pero, en concreto, a la señora Ayuso se la ha
tratado con algo más de deferencia. Sin ir más lejos, en el último post pueden
ustedes leer que, en el caso de los terroríficos incendios que se declararon en
Madrid, su actitud fue la correcta: estar en primera línea y pedir ayuda
enseguida. Eso es lo que yo opino.
Pero alguno de los lectores más
izquierdistas de este blog me ha hecho llegar por mail una opinión contraria.
Según sus fuentes, la petición de ayuda no fue tan inmediata y, por el
contrario, se decidió después de un amargo debate con los partidarios de no
pedirla (obviamente, para que se quemara la mayor superficie posible y así poder
incidir en la turra de lo mal que está todo por culpa de Pedro Sánchez). Si
esto fue así (yo no puedo saberlo), estoy convencido de que Ayuso fue la que se
mostró partidaria de pedir la ayuda enseguida. En el otro bando podemos
adivinar a Feijoo, Tellado y los demás. ¿Por qué creo esto? Pues por un dato
que no les he contado. Yo tengo un buen amigo con casa en Sotillo de la Adrada,
valle del Tiétar, cuya parcela se libró por los pelos del fuego. Y este amigo
dice que Ayuso es de esa zona, que todo el mundo en la comarca conoce a su
familia y que estaba de verdad aterrada. El otro día les puse la foto del
apretón de manos con Sánchez. Hoy les pongo una toma unos segundos posterior,
para que se fijen en la expresión de la doña.
¿Qué deducen ustedes de la cara
de esta señora? Para mí, obviamente, revela una gran incomodidad, no en vano le
está dando la mano a un señor al que ha llamado hijo de puta (y no me gusta la fruta), ha atacado por todos
los medios y ha responsabilizado de todos los males del país. Está incómoda
pero, a la vez, muestra un agradecimiento profundo, un reconocimiento de que,
sin la ayuda de la UME, los pueblos del valle del Tiétar hubieran quedado
arrasados, incluyendo los de sus familiares más directos. No se olviden de que en
esta peligrosa catástrofe no se registró finalmente ni un solo herido. Pero es
posible que esta actitud de reconocimiento hacia Sánchez haya sido la gota que
ha colmado la irritación de El del Bigote, que al fin y al cabo es el que
controla los hilos de todas estas situaciones. Porque Ayuso, a su manera está
lejos del modelo político y familiar que propugna la parte más rancia y casposa
de los votantes del PP, los que suelen leer el ABC y van a misa cada domingo.
Mi amigo Mariano era una persona
con una gran intuición para estas cosas. Y, como él, yo creo que Ayuso es una
persona joven, descarada y valiente, que no se ajusta al modelo Isabel Tocino,
que tanto gusta a los franquistas. Para empezar, cuando resultó elegida presidenta,
mantenía una relación íntima, gozosa y desprejuiciada con su peluquero, al que
reconoció que apreciaba mucho. Luego rompió con él y se lió con su actual novio
que, con todos los respetos, a mí me parece un cutre. Un tipo que aprovecha su
relación con ella para embolsarse cuatro millones de euros en intermediaciones
para negocios sanitarios con el grupo Quirón. Y encima, trata de ahorrarse 300.000
en impuestos con un sistema chapucero de facturas falsas, y le pillan. Desde el entorno
de El del Bigote es posible que todo esto no guste mucho.
Durante estos últimos años, Ayuso
se ha posicionado en el lado más a la derecha de su partido, casi como si fuera
de Vox. Pero esto podría deberse al mismo fenómeno que hace que los hijos de
los emigrantes de Castilla en el País Vasco se muestren como los más radicales
y abertxales. Cuando eres consciente de que no eres uno de los suyos, has de
extremar tu radicalismo para que te acepten. En esa misma línea, el papel de
MAR, como mentor, pudiera ser también una jugada al despiste. Yo mismo he dicho
aquí que MAR moriría a su lado cuando llegara el fuego amigo o enemigo. Pero a
lo mejor estoy equivocado. A lo mejor, MAR no es más que un tipo al que ha puesto en ese lugar El del
Bigote, para que vigile de cerca a una señora de la que no se fía del todo, porque
tiene la suficiente personalidad como para pensar por su cuenta. ¿Están
promocionando ahora a Cayetana (dejemos ya lo del chocho morenote) como alternativa a
Ayuso y hasta al inútil de Feijoo? Lo sabremos antes o después.
Pero, para esta teoría mía,
totalmente inscribible en las conspiranoias que nos rodean por todos lados, hay
una discordancia de fechas, que debemos aclarar. La metedura de pata de Arcadi
tuvo lugar el lunes 20 de julio (España ganó el Mundial el 19). El incendio de
la zona del Tiétar-suroeste de Madrid brotó el día 23, cerca de San Martín de
Valdeiglesias, causado por un coche eléctrico cuyas baterías echaron a arder.
Esa misma tarde, Ayuso pide ayuda, el delegado del Gobierno en Madrid se adelanta esbozando unas excusas impresentables, una metedura de pata obvia, antes de que Sánchez le desautorice y declare el
estado de emergencia. El 25 se encuentran ambos líderes y se suscita la foto de arriba.
El 28 publico yo mi post anterior. El miércoles 29 de julio por la mañana, El País publica su primera información sobre el ático que la Comunidad ha comprado, reventándole a la presidenta
la rueda de prensa en la que iba a anunciar su plan de recuperación de las
zonas quemadas. Y el 3 de agosto se publica el gran artículo sobre Cayetana.
Algo no cuadra. Pero vayamos por
partes. Lo del ático, alguien se lo ha filtrado a El País. Si ustedes creen que
la prensa investiga temas y los publica por su cuenta cuando quiere, es que son unos
ingenuos. La prensa actual en España se nutre de chivatazos, investiga más
bien poco y, si encuentra algún tema susceptible de potencial escándalo, atesora pacientemente el material a la espera de que alguien les dé la salida. Yo creo que la filtración
de lo del ático viene de las propias filas del PP. Tal vez ya le venían buscando
las cosquillas a esta señora; se comenta por ahí que le han sugerido que deje al
impresentable de su novio para no verse perjudicada por las imágenes del juicio y una eventual condena por
defraudador, pero que ella se niega porque le quiere.
Y en eso llega el incendio, ella
pide ayuda al Gobierno contra la opinión de los que querrían aprovechar el tema
para seguir desgastando a Sánchez (ya lo hicieron con la pandemia y demás
desgracias recientes) y esto es la gota que colma el vaso. Encima se fotografía
mirando con cara de arrobo al odiado okupa de la Moncloa, mostrando en su
rostro el agradecimiento por que le haya sacado las castañas del fuego, y nunca
mejor dicho. Pero yo he aventurado que la entrevista a Cayetana llevaba un tiempo
cuidadosamente preparada, fotos y temas incluidos. ¿Cómo se explica entonces que opine
sobre el ático de Ayuso, escándalo que ha brotado apenas unos días antes? Pues ya
puestos a fabular podemos imaginar que ya tenían toda la entrevista preparada y maquetada y que, al salir el escándalo del ático, la llamaron otra vez para preguntarle al
respecto y tener así la guinda de la sosa entrevista, utilizable para la
entradilla. Releyendo la entrevista, resulta evidente que la pregunta sobre el ático de Ayuso no tiene una relación directa ni con la anterior ni con la siguiente; bien pudiera haberse incluido ahí con calzador, para forzar un titular para la entradilla.
Lo cierto es que las reacciones
de Ayuso al tema del ático han sido erráticas, impropias de la seguridad con la que
suele preparar sus contraataques. Se puede conjeturar que MAR ya no la está ayudando.
Primero, que no pasa nada, que necesita un lugar para trabajar, mientras se
hacen unas obras en Sol, que al parecer no estaban todavía ni licitadas. Después, que pone el ático en venta. A continuación, el metepatas del novio pone en
venta el otro ático, donde viven ambos, y la página Idealista muestra a todo el mundo las imágenes del interior de su
nidito de amor. Y luego, retiran el anuncio de Idealista. Como colofón, la
señora declara que ella no sabe nada de este tema, que se lo pregunten al
Consejero que le ha montado semejante quilombo. A todo esto, El País y los
medios de la izquierda siguen dale que te pego con este tema en portada cada día. El asunto
empieza a recordar al acoso que sufrió Cristina Cifuentes, otra que tampoco era
una de los suyos.
Tras apretarle las tuercas con
los másteres falsos, acabaron sacando el vídeo del robo de cremas en un Eroski.
¿Tendrán guardado algo así de Ayuso? Quién sabe. Conviene no perder la memoria de las
maniobras en el PP, desde que El del Bigote decidió no presentarse a un tercer
mandato (decisión que es de alabar, como la de eliminar la mili y otras). Siguiendo la
tradición del PP, el nombramiento de sucesor fue digital: con el dedo lo señaló el lider, eligiendo entre la terna que él mismo había escrito en el cuaderno azul. Menos
mal que no eligió a ninguno de los otros dos (Rodrigo Rato y Mayor Oreja, qué
peligro). El dedo recayó en el ínclito M.Rajoy, tal vez porque parecía ser el más mediocre
y más fácil de manipular desde FAES, aunque luego les salió rana. Para suceder a
M.Rajoy, en el partido se quisieron hacer los modernos y lo eligieron por un proceso
de votación. Aunque el núcleo duro de M.Rajoy apostaba por Soraya, resultó elegido
Pablo Casado.
Años después, a Casado lo
defenestraron y desde la izquierda se suele dar por hecho que este señor cayó
por enfrentarse a Ayuso y señalar a su hermano el sedicente vendedor de mascarillas. Yo nunca
he compartido esa teoría, aunque quizá sea cierta en parte. Yo creo que a
Casado lo acabaron echando por intentar (a su manera) desmarcarse de Vox. No sé
si recuerdan un discurso suyo demoledor en el Congreso, que se escribió él sólo
y nadie conocía hasta que lo pronunció. Si lo buscan en Internet, verán a
Abascal lívido al escuchar semejante ataque. Y aquí aparece también Cayetana.
Esta señora es del núcleo duro de FAES y fue el propio Del Bigote quien la
promocionó a diputada y portavoz del PP en el Congreso. Y, cuando llegó Casado, la cesó como portavoz y la relegó a la tribuna.
En cuanto defenestraron a Casado,
la volvieron a nombrar portavoz. Por breve tiempo. Feijoo la quitó enseguida, esta
vez por otro motivo: un tipo tan mediocre como él necesita rodearse de gente
aún más mediocre, para que no le hagan sombra. Tipos como Tellado. Esta señora
nos puede caer mejor o peor, pero es licenciada en Oxford y habla inglés de corrido,
entre otros idiomas. Se lo podía comer con patatas (por cierto: las mejores patatas, las de Coristanco).
Precisamente, al buscar a Feijoo y traérselo de su retiro dorado gallego, El
del Bigote ha querido dejar el partido en manos de un tipo tan gris como M.Rajoy y esta vez le
está dando mejor resultado. En cuanto llegó y dijo que quería hacer una
oposición educada y sin insultos, lo callaron rápido. Tal vez le gritaran eso
de Cómete la fruta atontao. El del
Bigote es el que sigue manejando los hilos y, cuando toca, les da un
aldabonazo: el que pueda hacer, que haga.
En fin, cuando menos se lo
esperaban ustedes, estoy recuperando un poco el pulso de este blog, que se
encaminaba a su desaparición. No les he mentido: después de estar un mes o más
sin ordenador, descubrí lo fácil que se vive sin mantener un blog y me dejé
llevar. Y cuando uno deja de practicar cualquier disciplina, luego resulta
complicado retomarla. Este post no es más que un ejercicio de fabulación
conspiranoica y me he divertido mucho escribiéndolo. Pero es que este mundo,
gobernado ya por algoritmos y a la espera de que la Inteligencia Artificial se
haga con todo, camina por esa senda. Para que tengan una especie de contrapunto, voy a
concluir con una historia real (En otro post les hablaré de Ceuta, un tema para mí claro y meridiano).
La historia real. Hace unos días,
estoy acodado en la barra del bar A Cañada, de mi barrio, tomando un vermú. Un par de calvos musculosos, de aire vagamente
amenazante, entran en el bar, se acomodan a mi derecha en la barra y empiezan a hablar. Lo hacen en voz bastante baja, contra lo que
pudiera esperarse de unos sujetos de ese talante, generalmente vociferantes y
cargados de razón. Su tono bajo suscita mi curiosidad y aguzo el oído. Resumen
de lo escuchado: para que este país salga del merdé en que lo ha metido la izquierda, es
imprescindible tener la garantía de que Vox, una vez que llegue al poder, no traicione sus
principios fundacionales acomodándose y vendiéndose a intereses espurios, como hacen siempre todos los partidos. Para garantizar eso, es necesario crear un grupo más a
la derecha, que les genere una tensión y vigile que siguen luchando por
los ideales correctos.
Les juro que escuché eso y que me
da un miedo atroz. Y ese modelo ya está en Cataluña, donde a la vista de que
los puigdemoníacos se están volviendo irrelevantes y los de ERC parecen estar
primando su carácter obrero por encima del nacionalista, se ha creado un grupo
ultra, Alianza Catalana, que está arrasando. Así que, manténganse ustedes
también vigilantes, para que no les den gato por liebre. Que nos tienen aquí
entretenidos con cosas como la visita del Papa, el Mundial y ahora el eclipse.
He sondeado las posibilidades de viajar a Coruña para verlo, pero no hay ni una sola plaza
de alojamiento: el eclipse coincide con el trofeo Teresa Herrera (el Dépor se
enfrenta nada menos que al Real Madrid), las fiestas de María Pita y el
inminente inicio de la Liga con el Dépor en Primera División. Así que seguiré por
aquí, al caloret, que dijo la
inefable Rita Barberá. Pórtense bien.
Pues mientras nos tenían a todos
entretenidos con que si estamos en la tercera ola de calor o la cuarta, la
realidad se ha impuesto: desde las lluvias del mes de marzo, no ha vuelto a
caer una gota sobre la región madrileña, salvo alguna tormenta esporádica, y desde el 1 de
junio estamos soportando unas temperaturas de treintaytantos a cuarenta, el caldo de cultivo perfecto para una ola de incendios como la que estamos sufriendo (lo mismo está pasando en Francia, en la zona de Burdeos-Arcachon,
que visité a comienzos de este año, y también en grandes extensiones del Canadá). Señores, esto no es una sucesión de olas de calor de tres días, esto es un verano infernal, nunca antes sufrido. Y las perspectivas son que los próximos veranos van a ser iguales, si no peores. Así que dejémonos de contar una, dos y tres olitas de calor sucesivas y llamemos a las cosas por su nombre.
Y en situaciones de emergencia grave como
esta, es cuando se ven las consecuencias de las políticas neoliberales de la
señora Ayuso, que cada año reduce el apoyo a la sanidad y educación públicas,
estrangula a las Universidades y recorta el presupuesto de la prevención de
incendios y la dotación de medios para combatirlos, a la par que dedica más dinero público a la tauromaquia y el nuevo circuito de Fórmula 1, horteramente denominado Madring, que hay que joderse qué nombre más feo que le han puesto. Tal vez alguno de ustedes,
queridos lectores, pueda pensar que estoy ideologizado y predispuesto a criticar a
la derecha con cualquier excusa; que este post es un ejercicio más de oportunismo y demagogia.
Pero es que, como residente en
Madrid, yo vivo en directo las nefastas consecuencias de las políticas acompasadas
del dúo Ayuso-Almeida. Mi barrio se ha convertido en un parque temático para
turistas pedorros y les diré una cosa: menos mal que no tenemos mar por aquí,
que en tal caso, esta gente construiría los muelles más grandes del mundo, para que llegaran a nuestra
ciudad simultáneamente todos los cruceros gigantes del universo, a terminar de
destrozar nuestra vida urbana. Y la ciudad está más sucia que nunca, porque
esta dupla destina más dinero a la Fórmula 1 que a cualquier política de
limpieza urbana medianamente efectiva, total al turismo pedorro le da igual que
las calles estén hechas una pocilga y haya hasta ratas pululando por ahí en
ciertos barrios. Vean la foto que tomé el otro día saliendo de mi clase de yoga
en la plaza de Jacinto Benavente, en medio de las obras eternas de la zona.
Otro ejemplo: a mí me van a pagar
120€ por mi clase de máster del otro día, una presentación que los propios
directores del curso reconocen con vergüenza que se merecería mucha mayor
remuneración, pero la Universidad Complutense está estrangulada financieramente
por la Comunidad de Madrid y eso les impide pagarme más. Y, desde luego, por mi terraza han volado estos
días pequeñas cenizas que caen del cielo, además del olor a chamusquina que
nos atufa intermitentemente. Ayer me preparé una ensalada de tomate
para comérmela en la terraza y al rato estaba llena de puntitos negros y les
juro que no le había echado pimienta. Lo de los bomberos no es cosa mía ni
resultado de la ojeriza que le tengo a la derecha: en esta región llevan protestando por la falta de medios e incluso de vehículos desde hace más
de tres años, y han sostenido huelgas indefinidas los dos últimos inviernos
que, al llegar los calores, suspenden por sentido del deber. La foto que les
muestro abajo, corresponde a su último acto de protesta de este año, el 24 de
julio, dos días antes de que
se desatasen los incendios más terribles, ante la sede de la Consejería de la que dependen.
Estos incendios que brotan por
todos lados, son la consecuencia del cambio climático que ya ha llegado, aunque
los negacionistas sigan diciendo que ellos no notan el calor. Junto con danas,
huracanes y terremotos como el de Venezuela, son señales inequívocas de que la
Tierra se está defendiendo del virus letal que es el ser humano. Frente a un
desafío tan descomunal, parece claro que personajes como la señora Ayuso se ven
claramente rebasados y han de pedir ayuda, aunque sea al odiado Gobierno
social-comunista-bolivariano, presidido por el inicuo Sánchez, al que incluso
ha tenido que darle la mano. Si se dice que Glenn Ford no se lavó la mano en
varios meses después de darle la mítica bofetada a Rita Hayworth, es imaginable
el asco y la rabia con que la señora Ayuso se habrá apresurado a lavarse la
mano tras dicho saludo, frotando enérgicamente con Fairy o lo que haya pillado
en los retretes del puesto de mando. Vean la imagen del apretón, y otras de la
doña, disfrazada de Dora la Exploradora, como se han apresurado a señalar desde la izquierda patria.
Es comprensible que, en los cenáculos de la
izquierda, se le tenga a esta señora una merecida manía, pero yo he pedido en
este blog que intentemos criticar lo que está mal y valorar lo que está bien, desglosando unas cosas de las otras sin pensar en a quién afectan. Y
esos sectores de izquierdas, que masivamente se han carcajeado del atuendo de
Ayuso, no son ni siquiera conscientes del sesgo machista que comporta
ese cachondeo. A mí me parece que, con el calor que está haciendo en Madrid en estos
meses, el pantalón corto es algo muy adecuado; yo lo llevo todo el tiempo, y si
esta señora tiene las piernas bonitas de corredora (dice salir cada mañana a correr) pues no veo por qué no habría de mostrarlas. La izquierda
tiene a veces un tufo puritano e inquisitorial que no comparto para nada. ¿Acaso esta
señora tendría que acudir vestida de luto y cubierta de los pies a la cabeza
con un sayón? También es contradictorio que a Feijoo se le ponga verde por no
acudir y a Ayuso por lo contrario. Dicho todo esto en el ánimo de no contribuir desde este blog a la crispación y la polarización, que para eso ya hay muchas tribunas en las redes.
A mí lo que, en cambio, me cruje
bastante, es lo que podríamos llamar la redundancia señalética, el hecho de que
el chaleco de Ayuso lleve un letrero que diga PRESIDENTA, y el de su acólito el
señor Novillo otro que diga CONSEJERO. Me recuerda los tiempos en que algunas
papeleras urbanas ostentaban encima un cartel enorme que decía: PAPELERA. Por
cierto, a este señor Novillo, para que se integrara en el comité de emergencia
por los fuegos descontrolados, hubo que rescatarlo de la ronda de
acontecimientos taurinos que iba presidiendo por los pueblos de toda la
Comunidad, tarea a la que Ayuso destina más presupuesto que a la prevención de
incendios y para la que este ínclito consejero parece predestinado por
apellido.
Así que no pasa nada por reconocer que la señora
Ayuso ha estado estos días donde tenía que estar y ha pedido a tiempo la ayuda que
necesitaba, aunque los bomberos llevaran años pronosticando lo que iba
a suceder si el grueso de los presupuestos regionales se destina a los toros y a la Fórmula
1. El que sigue superando todas las cotas de deslealtad es el señor Feijoo que,
desde su presumible retiro en alguna playa gallega, ha publicado un comunicado
dando las gracias a los gobiernos autonómicos por su esfuerzo contra el fuego,
sin citar al Gobierno central, que es el que les está sacando las castañas del
fuego con la UME, una unidad por cierto creada por el señor Zapatero entre el escepticismo y las
bromas de la oposición liderada entonces por el ínclito M.Rajoy. El señor
Feijoo es para mí uno de los peores políticos de la historia reciente de la
democracia en España y mira que es difícil superar en este ranking a Albert Rivera, record Guiness de autodestrucción de un partido político.
Yo ya he dado mi versión sobre esto: el PP daba
por ganadas las Generales de 2023 casi sin bajarse del autobús y las hubiera
ganado con un candidato un poco menos feo, gafe y poco capacitado. Y ahora
están a punto de repetir el error, con el agravante de que en tres años de
liderazgo de este inútil, el partido se ha puesto en manos de Vox y está
abrazando todos sus postulados. Podemos afirmar sin faltar a la verdad que el PP es ya
un partido de extrema derecha, a la altura de los liderados por Le Pen, Meloni y
la líder de AfD, de cuyo nombre no quiero acordarme. Así que vamos a ver si nos
vamos concienciando a votar bien, que nos va quedando cada vez menos margen. Yo,
desde luego, pienso votar a Sánchez, como ya he anunciado. En primer lugar, por
exclusión, porque no me seduce nada el guirigay que hay a la izquierda del PSOE, incluyendo a la señora Belarra, que va a repetir el error de Pablo
Iglesias y tiene todas las papeletas para acabar abriendo otra taberna. Pero también por los méritos en positivo del presidente, a los que me referiré en posts venideros.
Porque hoy quiero hablarles de
otro tema que, seguramente se les habrá pasado por alto y que me parece
paradigmático de hasta dónde llega la manipulación informativa en este país de
nuestras desdichas. En las pasadas semanas, toda España ha vibrado con la
trayectoria de nuestra Selección de Fútbol, que ha ganado el campeonato mundial
de manera justa y brillante. En la final, consiguieron doblegar a Argentina
que, sintiéndose inferior, recurrió a toda clase de tretas sucias y rastreras y
estuvo a punto de llegar a la tanda de penaltis, con ese muestrario de
marrullerías de la mejor escuela del señor Mourinho, ahora fichado de
nuevo por el Real Madrid para que las despliegue por los campos de España.
Pero he dicho que toda España ha
participado en esa especie de éxtasis eucarístico de la victoria final. ¿Toda?
Pues miren ustedes que, al parecer, entre los fachas pro-taurinos y
negacionistas del cambio climático, había mucha gente que habría estado encantada
de que perdiéramos, para incidir en el discurso catastrofista de lo mal que va
el país y luego culpar de todo a Pedro Sánchez, de quien se sugirió
que no debía acudir a la final porque es gafe. Ellos querían que perdiéramos, pero no se atrevían a decirlo en
público, en medio del fervor popular que se desató en los últimos días y que
terminó con dos millones de personas festejando en las calles, entre ellas el
que suscribe. Pero, hay un periodista de El inMundo que llegó a preparar anticipadamente
una crónica de la derrota, como suele hacerse cuando se intuye que alguien
famoso se va a morir y escriben la necrológica antes, para tenerla lista
en cuanto suceda.
Este periodista se llama Arcadi Espada, y es un tipo repulsivo, cuyo discurso es siempre un compendio de vileza, odio y bilis mal digerida, mezclado con
la soberbia del típico listillo que ve más allá que los demás seres humanos, que para él no
somos más que epsilones del montón. Y resulta que este señor envió su crónica
de la derrota al periódico, para ser el primero que la publicase. Y en este
periodicucho amarillista son tan inútiles que nadie revisó su contenido y se publicó tal
cual el lunes día 20 de julio, cuando todo el país vibraba con el éxito sideral del día
anterior. Cuando se dieron cuenta, se apresuraron a eliminarlo, pero ya mucha gente lo había copiado y guardado porque, encima, salió en la edición en papel,
y estas son más difíciles de corregir. Es un ridículo espantoso, monumental,
estratosférico. Pero, curiosamente, nadie de la prensa ha dicho una palabra del tema, salvo
el Público y elDiario.es, ambos con la boca pequeña, por si acaso; no vaya a venir
MAR a cumplir la amenaza que les envió por escrito, a saber: Os vamos a triturar. Váis a tener que cerrar. Idiotas. Que os den.
Me parece un tema gravísimo, con
muchas implicaciones y muy significativo de lo que es ahora mismo la prensa,
que dedica cada día páginas y páginas al escándalo Zapatero y ni un renglón a
este tema que es también un escándalo mayúsculo. Para que vean que no les estoy
contando una historia de ciencia ficción les voy a mostrar primero una foto de
este repelente caballero, por cierto, pareja actual de Cayetana Álvarez de
Toledo, otra listilla llena de odio a la gente normal, cuya última intervención
en el Congreso fue para lanzar el bulo de que Sánchez está gravemente enfermo, algo de lo que el aludido se rió a carcajadas.
Al lado les voy a poner la foto del artículo en el diario en papel. Pero, como
se ve muy pequeño, les añado abajo la transcripción y les pido que lo lean. Tal
vez deben tomarse primero un anti-emético, porque la lectura de este panfleto
produce unas acusadas ganas de vomitar.
Nunca es sólo futbol, recordadlo siempre
Arcadi Espada, publicado en El Mundo el
20.07.2026
NUNCA ES solo
fútbol. La magnitud de la decepción española en el Mundial obliga a algo más
que a un análisis táctico. No es difícil ver en este equipo –en su devoción
litúrgica por el sistema, en su miedo al desequilibrio táctico, en la sumisión
del talento a la coreografía– un reflejo de lo que es y de lo que amenaza
seguir siendo este país en el siglo XXI: una sociedad que ha hecho de la
desconfianza ante la excelencia una forma de cortesía.
Nunca es solo
fútbol. Luis de la Fuente, que siempre fue un meritorio jugador de equipo, había convertido la grave falsa modestia de Alfredo Di Stéfano: «Ningún
jugador es tan bueno como somos todos juntos». España tenía a Lamine Yamal,
acaso el mayor talento de su historia: solo hay que ver cuál ha sido el
resultado de dos años instruyéndole en el pase hacia atrás. El tikitaka de 2010
era una cultura; el tiktok de 2026 es relax. La selección española ha sido
patrocinada como símbolo de una España trans: mestiza, igualitaria y risueña.
Anoche descubrimos su cara b. El mestizaje sin fusión es yuxtaposición. La
igualdad entre desiguales, nivelación. Y los equipos serios no sonríen mientras
suena el himno, sino cuando recogen la Copa.
Nunca es solo
fútbol. La estrella disuelta en el grupo, el mérito prorrateado. Una parábola
nacional. Nuestra escuela iguala hacia abajo, nuestra legislación recela del
mérito y nuestra conversación pública dedica a demoler reputaciones el tiempo
que otros dedican a construirlas. Pedirle a este vestuario que se atreva a la
excelencia es pedirle que desobedezca a su país. Los jugadores no viven en una burbuja: son
hijos de un tiempo en que el largo aliento cotiza menos que la viralidad instantánea,
y en que los jóvenes, sin horizonte ni proyecto, no pueden emanciparse, sobre
todo de sí mismos.
Nunca es solo
fútbol. El desenlace tampoco puede sorprender al que observe el clima moral del
país. Es lógico que una sociedad secuestrada por la polarización, donde las
reglas se tuercen al servicio de la supervivencia de las élites y donde la
palabra pública es ruido, solo pueda exportar la parálisis y hasta la
infelicidad que se vieron en el césped.
Nunca es solo fútbol. La eliminación deja lecciones urgentes de cara a 2030, cuando España
organizará el Mundial junto a Portugal y Marruecos. Ninguna selección fracasa
sola: fracasa el país que se proyectaba en ella. Y esos once hombres,
perfectamente organizados para la mediocridad, pixelan una imagen que España
debe atreverse a contemplar, sosteniendo largamente la mirada sobre sí misma.
Hasta aquí el suelto. Es algo
increíble. Y discúlpenme, pero he tenido que parar de escribir por las nauseas
que me ha producido transcribir un texto tan lleno de odio. Sigo después de
calmar el malestar de mis entrañas. La magnitud del fallo del periódico la da el recuerdo de las celebraciones que tuvieron lugar en toda España, al tiempo que ese libelo estaba en los kioscos y, por un rato, en la Web de El inMundo. Pero esta historia tiene unas
cuantas implicaciones diferentes, que me dispongo a analizar para ustedes,
numeradas para ir por orden.
1.- El contenido del escrito en sí mismo. Parece mentira que alguien sea capaz de sintetizar en tan pocos párrafos toda la inquina, el odio,
la ojeriza de esta gente a todo lo que huela a moderno, progresista, solidario, social o
climático, adjetivos que ellos unifican en el término inglés woke. La fachosfera está obsesionada con
echar a Sánchez del poder, porque saben que, en una contienda electoral limpia, pueden volver a perder, sobre todo con un candidato tan obtuso y romo como
Feijoo. A partir de ese convencimiento no reconocido públicamente, a estos
señores les vale todo. Hasta una columna sobre fútbol escrita por un ignorante
supino de las entretelas de este deporte de masas. Dejaré para otro día los
aspectos futbolísticos para no desviarme del tema principal.
Para la Brunete mediática,
cualquier recurso es válido con tal de echar del poder a Sánchez y, desde luego
hubieran estado encantados de que España perdiera la final. Porque para ellos,
lo fundamental es eso y están dispuestos a cargarse la democracia, el prestigio de la Justicia
y lo que haga falta. Feijoo no es capaz siquiera de disimular su ansiedad por
llegar al poder, para lo que mejor le valdría aprender, formarse como líder,
aprender inglés y elaborar un programa de gobierno. Pero todo eso le da mucha
pereza, así que su programa es muy sencillo: echar a Sánchez y luego ya
veremos. Y la prensa afín, esa que no informa sino que jalea, se dedica a
construir un relato paralelo a la realidad, como si Sánchez ya estuviera en las
últimas, relato al que el aludido responde haciendo de Don Tancredo y tratando
de gobernar en el estrecho margen que le dejan. Ya les he dicho que a mí me encantaría
que agotara la legislatura hasta el final.
Y esto explica que hayan metido
la pata de manera tan estrepitosa. Han escrito el epitafio de alguien que
todavía no se había muerto y que, para cuando la publicación, acababa de ganar
el título de Campeones del Mundo, después de un partido primoroso. Arcadi
Espada les es de mucha utilidad, aunque esta vez la haya cagado de forma clamorosa mandando
por anticipado un artículo sobre algo que no había sucedido. A lo mejor es que
le pagan por artículo entregado. De todas maneras, sabiendo quién es su pareja,
no es de extrañar que esté así de amargado, porque vaya tela, la señora
Cayetana, con su doctorado en Oxford, que le hace mirarnos a todos muy desde
arriba, y su melena rubia de bote (ya saben: rubia de bote, chocho morenote, y disculpen la bastez, este era un
dicho de cuando éramos adolescentes y la hormona desatada se nos salía por las
orejas). La señora nos mira tan desde arriba que, con el photoshop, algunos se han dedicado a estilizar su imagen, en la forma que ven abajo.
2.- La profesionalidad de la prensa. ¡Madre mía! ¿Cómo es posible
que se les haya colado un fallo tan tremendo. ¿Es que El inMundo no tiene
presupuesto para tener unos correctores, unos revisores del material que está a
punto de publicarse? Nadie se dio cuenta del fiasco hasta que se empezó a
comentar en redes, justo en el día de la euforia nacional desatada, ese frenesí
que hizo que durante un par de días ni
siquiera se hablara nada de Zapatero. Este libelo fue fundado por el señor
Pedrojota R. que ahora difunde su veneno desde El Español. Yo dudo que este
caballero se hubiera colado un gol en propia meta de este calibre. Lo que pasa es que
un medio tan mediocre y que se comporta con tanta bajeza, no necesita gastar mucho en depurar la calidad
periodística del producto, al fin y al cabo, sus lectores no creo que pasen de
ojear los titulares.
3.- La nula repercusión en los medios de tirada nacional. Qué quieren que les diga, los demás medios de la fachosfera han guardado un
pudoroso silencio, la mierda es mejor no removerla; disimular y hacer como que
esto no ha sucedido jamás, es una buena forma de que se vuelva invisible y se
evite el bochorno. Es como si te tiras un pedo sonoro en medio de una reunión:
lo mejor es disimular y seguir actuando como si tú no hubieras sido. El propio
Arcadi ha publicado ya una nueva columna en la que no hace la menor alusión al descalabro. Podemos imaginar la bronca que le habrá caído en
casa, ya saben: mira que eres inútil, te dije que tuvieras cuidado, que los
escritos para la prensa los carga el diablo. La rubia de bote ha de tener un humor de
perros.
Pero es que los demás diarios no
han hecho una sola referencia al caso. El País y la SER, en su nueva deriva con Mangurrián al mando de PRISA, están ya en la misma sintonía. Los medios regionales parecen no
haberse enterado. Y los de la izquierda, como se ha dicho arriba, han hablado
en voz baja, por la cuenta que les trae. De todas formas, a mí me parece
demasiado silencio para un tema tan grave. Me huele más a reacción gremial del
mundo del periodismo: vamos a correr un tupido velo, para que la gente no se dé
cuenta de lo malos profesionales que somos todos. Al fin y al cabo, Arcadi es uno del gremio, incluso con
un pasado en las páginas de El País. También podemos pensar en una reacción de
corte mafioso: ojo con hacer mucha sangre con esto, que tú también tienes tus
trapos sucios y los podemos sacar a ventilar. No sé, elijan ustedes lo que les
parezca más plausible.
4.- La explicación del propio diario. Aunque en los grandes medios
el tema no se ha aireado, por redes el asunto se ha comentado y desde El InMundo
han tenido que salir al paso para que no creciera la bola de nieve. Y la explicación es igual de acojonante que el
hecho en sí. Dicen de fuentes de ese diario que para nada se ha tratado de un
error, que ellos revisan todo y sabían perfectamente cuál era el sentido del
texto que estaban publicando. Que se trata de un texto irónico, que pretende
actuar como contrapunto de la euforia generalizada de la nación española,
haciendo ver que uno u otro estado de ánimo dependían de una pelotita que, lo
mismo que entró en la portería, podría haberse marchado fuera. Que el problema
lo tenemos los lectores, sobre todo los de izquierdas, que no sabemos captar la
ironía del autor.
La explicación es casi más
vergonzosa que la propia metedura de pata; revela que El inMundo considera a
sus lectores idiotas perdidos. Tan tontos como para tragarse semejante teoría, por no
hablar del hecho cierto de que, en cuanto se dieron cuenta, lo eliminaron de su
página Web. Además, ¿alguien puede encontrar una micra de ironía en el fúnebre texto que les he transcrito? Pero este tipo de excusas tiene unos cuantos antecedentes en el PP. El más
famoso, cuando la señora Ayuso estaba escuchando en el Congreso a Pedro Sánchez
y la cámara la enfocó en el momento en que este se refería a los negocios turbios de su
hermano con las mascarillas. No hacía falta ser lector profesional de labios
para ver que esta señora dijo con toda claridad qué hijo de puta. Pero luego, todo el partido cerró filas en torno
a la explicación delirante de que lo que había dicho era me gusta la fruta. Incluso fabricaron camisetas con ese lema.
Y hay un caso más reciente: el del señor Rajoy cuando dijo hace unos días que la selección francesa jugaba sin
franceses de verdad (le faltó añadir: son todos negros), generando un
incidente diplomático, por el que no tuvo a bien disculparse. Aquí el problema
también era nuestro, que no sabíamos captar la ironía de este rancio sujeto.
Bien pensado, manda carallo que hayamos tenido a este señor de presidente
durante seis años y medio, un tipo que según propia admisión, no leía un solo
libro al año, sólo ojeaba el Marca por las noches, para ayudarse a coger el sueño.
Con ese bagaje intelectual, no es de extrañar que el periódico de la
derecha eclesiástica El Debate le encargara escribir una crónica de cada uno de
los partidos de España en el pasado Mundial (ahí fue donde dijo lo de la selección
francesa). Pues bien, el primero de estos artículos, empezaba con un párrafo
que les voy a transcribir, porque creo que sintetiza perfectamente la hondura
ontológica de este caballero. Ahí va.
En el fútbol, lo que de verdad importa es
meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los
casos, empatas. España fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibió ninguno y,
por eso, el resultado fue de 0-0.
Sí señor. Con dos cojones. El rey
de la perogrullada ataca de nuevo. El tipo que decía que los catalanes son muy españoles y
mucho españoles, o que es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el
que quieren los vecinos que sea el alcalde, en estado puro. Le encargan una serie
de columnas sobre el único tema del que parece ser un poco experto y su primer artículo empieza por el párrafo que acaban de leer. Podría haberlo cerrado con un ¡Viva el
vino! Como dice un amigo mío, al final va a resultar que el misterioso señor
M.Rajoy es Pedro Sánchez. Que pasen un buen verano.
Sí señor, doce días de blues y
fútbol a todo trapo, que me dispongo a contarles en plan diario. Doce días en
los que me he centrado en diversos temas, olvidándome del calorazo que nos
agobia, así como del coñazo del caso Zapatero, dos circunstancias que nos
tienen agobiados y que hoy martes han renacido como la mala hierba. Me hace gracia que
se hable ahora de la tercera ola de calor: pero qué tercera ola ni que niño
muerto (expresión esta en desuso pero muy corriente cuando yo era uno de esos niños
de la casi posguerra). Repito: qué tercera ola ni que niño muerto, si llevamos
mes y medio con un calor insufrible. Prácticamente desde el uno de junio, aquí
en Madrid no hay quien pare; yo me paso los días encerrado en mi ático,
protegido por el aire acondicionado que he de tener conectado todo el día. No
les extrañe, pues, que me apunte a todos los bombardeos bluesísticos y
futboleros que pueda. Pero, después de estos doce días de alivio, aquí estamos otra vez, bajo el calor asfixiante y con la radio hablando todo el rato de Zapatero. Vayamos pues con el diario.
Jueves 8 de julio. Después de un miércoles típico, en que madrugué
para salir a correr al Retiro a la única hora en que resulta recomendable ese
ejercicio y luego caminé hasta Chueca para comer con mi última jefa Silvia y mi
querida compañera M. a modo de despedida hasta la vuelta del verano, el jueves me
levanté algo más tarde y asistí a mi habitual clase de inglés on line hasta las
10.30. Necesité una hora más para diversas tareas: terminar de hacer mi maleta
para una salida de cuatro días, tender los toldos de la terraza, asegurarme de
que el riego estaba en orden y que las plantas de interior tenían agua suficiente
y dejarle comida y bebida a Tarick Marcelino en tres puntos diferentes de la
casa para prevenir la eventualidad de que vuelque alguno de ellos y se quede
sin agua. El bueno de Tarick llevaba ya desde el día anterior con un mosqueo regular,
como siempre que me ve empezar a ordenar mis cosas para la maleta, ceremonial
que le entristece visiblemente.
Provisto de mi maleta pequeña (la
que me regalaron mis colegas de trabajo con motivo de la jubilación, hace ya
más de cinco años) y también con la guitarra española en su funda, bajé al
garaje, arranqué el Toyota y me dirigí a Vallecas a recoger a mis colegas
musiqueros, Henry Guitar y Críspulo el batería, que ya me esperaban al fondo de
la Avenida de la Albufera. Cogimos carretera y nos dirigimos hacia Béjar,
municipio mediano del sur de la provincia de Salamanca, que muchos consideran
un pueblo, aunque tiene el título de ciudad desde hace varios siglos. Allí se
viene celebrando anualmente uno de los mejores festivales de blues de España al
que ya es la tercera vez que asistimos. Este año, el cartel del Festival de
Cazorla, en Jaén, era mucho más interesante, con motivo de su treinta
aniversario: Walter Trout, Charlie Musselwhite, Mike Zito, Ghalia Volt y otros.
El problema de Cazorla, a donde
fuimos Henry y yo en 2022 para ver a Samantha Fish, es que tiene el inconveniente para
nosotros de que no conocemos ningún alojamiento cercano a la plaza de toros del
pueblo, donde tiene lugar el festival. En el año 22, nos alojamos en un hotel a
diez kilómetros, lo que nos suponía hacer ese recorrido de vuelta a las cuatro
de la mañana, bien servidos de alcohol, con el riesgo de encontrarnos con un
control antidoping, o bien pasarnos toda la velada bebiendo menos para
conducir después con garantía. En Béjar, como les he contado otras veces, controlamos
una casita a cinco minutos a pie de la plaza de toros y con magníficas vistas a
la sierra, lo que hace todo más llevadero. En 2023 la localizamos por primera
vez y vivimos un festival genial. No pudimos repetir en 2024, a cuenta de mi
viaje de vuelta al mundo y teniendo en cuenta que soy yo el conductor oficial, o gorrilla, del trío.
El año pasado llamamos a la dueña
y nos dijo que nos reservaba otra vez la casa, así que repetimos la jugada. Al
despedirnos, nos la ofreció también para este año, salvo que la llamáramos para
cancelar, y lo mismo este año para el que viene; somos ya como de la familia.
En fin, hicimos el recorrido de un tirón, apenas tres horas de carretera y
llegamos a tiempo de comer en el restaurante Casa Senén-La Alegría del Castañar,
a donde nos fuimos directamente. Es un lugar fresco, con una terraza bajo un
emparrado magnífico y donde se come estupendamente, con especial mención al
morro de cerdo con tomate, bien cargado de pimentón de la Vera, capaz de
recuperar a un muerto. Abajo unas fotos de nuestro almuerzo. Luego fuimos a casa
de Cristina, nuestra anfitriona, que nos hizo entrega de la llave. Tomamos
posesión y nos obsequiamos con una siesta de reglamento.
Duchados y acicalados, cogimos el
coche para ir al centro urbano, donde aparcamos sin problemas. Allí, delante
del bar La Alquitara, se celebran los conciertos complementarios del festival,
y el jueves había ya un primer concierto de bienvenida a los viajeros.
Visitamos primero a nuestra amiga Susi, a la que conocimos en 2023 y que este
año trabaja en otro bar cerca de la Alquitara. Susi tiene un hermano que
regenta un restaurante español en Londres donde yo fui a comer un día, durante mi última
visita a la City. Continuamos la ronda en el bar Eladio, que tiene unos pinchos
de buena calidad. Y escuchamos a la banda que tocaba en la calle, formada por
dos hermanos gordos y barbudos que interpretaban a Jimmy Hendrix con cierta
soltura. Finalizado el concierto y las copas, buscamos el coche y nos retiramos
a nuestros aposentos.
Viernes 9 de julio. Iniciamos ese día nuestra rutina habitual de
cada año. Alertados por la alarma que habíamos preparado por la noche, nos
levantamos a las siete, para ver el encierro de San Fermín, una tradición que
no desatendemos nunca, porque Críspulo es taurino y no perdona un encierro.
Después nos tomamos un café con unas galletas que nos había dejado Cristina,
estuvimos un rato improvisando con las guitarras y luego nos fuimos de
excursión. En años anteriores, habíamos visitado Candelario, Hervás y La
Alberca. Decididos a no repetir, escogimos esta vez Baños de Montemayor, un
pueblo con balneario bastante bonito, con dos iglesias diferentes,
correspondientes al momento histórico medieval, cuando la parte norte del
pueblo pertenecía a Salamanca y la parte sur a Extremadura. Ahora es un solo
municipio extremeño, igual que Hervás, un poco más al sur.
Después de dar una vuelta por los
lugares de más interés, nos fuimos a un bar junto al balneario principal,
rodeado de abuelos disfrutando del lugar, a mejorar nuestro desayuno, con otro
café con leche y lo que en el sur de España se conoce como media tostada, con aceite, tomate, sal y jamón. Compramos rosquillas para acompañar nuestros cafés post-sanfermines. Hicimos una parada en un
restaurante del camino de vuelta, que se llama El Solitario y tiene unas
magníficas vistas a todo el valle. Allí nos sentamos un buen rato a tomar un
refresco y contemplar el paisaje. Y yo me hice la típica foto haciendo el mono,
ya pensando en subirla a mi crónica.
De vuelta en Béjar, puntuales a
la una para ver otra actuación frente a la Alquitara, nos tomamos las copas
correspondientes en el bar de Susi y en el Eladio, mientras escuchábamos a un
grupo encabezado por una cantante, a la que acompañaban un bajo y nuestros
conocidos Pablo Sampa a la guitarra y Antonio Pax a la batería, a los que saludamos.
A mediodía cogimos el coche a nuestro alojamiento y caminamos hasta Casa Senén,
para darnos otra comilona y tener la casa cerca para la siesta reglamentaria.
Después, nuestra rutina: guitarreos, duchas y otros entretenimientos, antes de
salir, bien maqueados y perfumados, en dirección a la plaza de toros de Béjar, que
presume de ser la más vieja de España. En la entrada, nos pusieron la pulsera
azul fosforito, que te permite entrar y salir del recinto todas las veces que quieras y accedimos al coso, donde daba un sol poniente amoratado y débil. Allí
nos hicimos la foto para la Historia.
Nos encontramos por allí a mi
amigo José Luis, de Jaén, que cada año organiza con su hermano Rafa el festival
de blues de Torreperogil, al que nunca hemos ido porque es el 15 de agosto, una
fecha muy mala. Hablamos un rato y comprobamos que todos veníamos al festival
para ver a Jackie Venson, de la que luego les hablo y que tocaba por primera
vez en España. Nos fuimos a la primera fila y asistimos al primero de los
conciertos, un negro de Texas cuyo nombre no recuerdo y que era bastante bueno
para abrir boca. A las diez empezaba el segundo artista y se nos planteó un
dilema. Teníamos que cenar algo, no nos íbamos a acostar en ayunas. Y además,
si salíamos en ese momento, podíamos ver el segundo tiempo del España-Bélgica.
Así que nos acercamos al Senén, el único lugar decente del entorno y allí nos
picamos algunas cosas con unas cervezas, mientras veíamos el partido, de medio
lado en una pantalla grande que habían instalado.
Les confieso que, de este Mundial
recientemente terminado, he visto únicamente los partidos de España, excepto el
de Uruguay, que era a las dos de la mañana. Con Bélgica acabamos ganando y,
nada más terminar, volvimos al festival a ver el final de la actuación del
veterano Elliot Murphy. Es este un cantautor de setentaytantos años, a quien yo
vi de joven en la desaparecida sala MM y me pareció un triste. Después, he leído
que se instaló en París, porque un cantante protesta no tiene mucho que hacer
en los USA y menos ahora. Eso explica el hecho de que venga por aquí casi
todos los años. Escuchamos su última canción y dos propinas, bastante
brillantes, porque le acompañaba un grupo potente, con una violinista virtuosa
que le daba mucho cuerpo al asunto. Terminado el anciano Murphy, volvimos a
coger sitio adelante para ver a la estrella de la noche, de quien no sabíamos
nada.
El tipo atiende por Eric Sardinas
y es un hortera refinado, que toca a un volumen ensordecedor, acompañado
solamente por un bajo con aires de zombie y un batería explosivo, ambos negros.
Su música es una especie de barullo descomunal tocada de forma vertiginosa, en la
que no se advierte si falla una nota, y además da igual. A mí no me gustó nada,
pero, para mi estupefacción, había parejitas de rockeros que se sabían las letras
y se las coreaban entre ellos con arrobo de enamorados. Que haya gente que se sabe sus letras
supone que este sujeto graba discos con ese ruido demoníaco y que hay gente que
los compra y se los pone en su casa hasta que se los aprende. Todo ello muy
sorprendente. Nos dejó tan agotados, que nos subimos a las gradas para ver al último
grupo de la noche.
Eran estos un trío clásico de
rockabilly: guitarra y voz, contrabajo y batería, que estaba formado por tres
músicos belgas veteranos, muy buenos y muy animosos y simpáticos. Un bálsamo,
después del coñazo del Sardinas. Mostraron su pena por haber perdido con
España, y nos desearon suerte en el resto del campeonato. Su música era
bastante refrescante y nos quedamos hasta el final de su actuación. Luego
desfilamos con toda la concurrencia y nos fuimos a casa, a donde llegamos a las
tres de la madrugada y volvimos a poner el despertador a las siete. Globalmente,
el primer día de festival no fue demasiado brillante. Nada que ver con el
cartel de Cazorla de este año. Pero recuerden que nosotros veníamos a ver a
Jackie Venson.
Sábado 11 de julio. Después de haber dormido tan poco, no teníamos
el cuerpo para otra excursión mañanera, así que, tras el encierro de turno,
entretuvimos parte de la mañana con las guitarras y nos obsequiamos con un merecido
desayuno con media tostada en el hotel Los Duques, que está por allí al alcance.
Bajamos luego al centro de Béjar y estuvimos viendo el mercadillo de los sábados,
donde rebuscamos en busca de regalos para nuestros respectivos compromisos. A
la hora del vermú, repetimos de lugares, volvimos a escuchar a Sampa, Pax y los
demás, nos despedimos de Susi y enfilamos para el Senén y la siesta
correspondiente. Por la tarde teníamos la gran cita por la que habíamos venido
a Béjar. La gran Jackie Venson. Vean en primer lugar una foto actual de la
chica.
Jackie es de Austin, Texas, y
tiene como treintaytantos. Conscientes de su potencial talento musical, sus
padres la mandaron a la prestigiosa Berkeley Music School, de Boston, al otro
lado de los USA, para que estudiara piano y composición. Se graduó tres años después, en
2018, pero ya ese último año descubrió la guitarra eléctrica y decidió que era
mucho más divertida que el piano. Empezó entonces a componer, cantar y
desarrollar su arte, que no se parece al de nadie. Su música es original,
alegre, poderosa y se nota mucho su formación clásica. Además, esta chica pasa
ampliamente de las grandes discográficas multinacionales. Con su hermana
Christina ha montado una pequeña productora propia, en la que va a su bola. En
su primera visita a España, ha tocado en sitios tan raros como Bergara,
Palencia y Zaragoza.
Así que el viernes repetimos nuestra
deriva del día anterior: vimos la primera actuación, de una inglesa de origen
jamaicano que hacía un soul bastante estándar, y salimos a cenar al Senén,
aunque ese día no había partido. De vuelta, pillamos un tramo largo de la
segunda performance. Sus responsables eran el gran guitarrista Vasti Jackson, a
quien vimos el año anterior, como parte del súper grupo The Kings of the Blues, esta vez acompañado por la veterana
cantante de soul Toni Green. Sonaban bien y les grabé un pequeño clip que les
reproduzco abajo, con la calidad de sonido que se obtiene normalmente con un
móvil en medio del barullo de la gente, pero que les dará una idea del tipo de
cosas que se pueden ver en esta clase de festivales.
Al acabar estos dos grandes y
veteranos músicos, la gran mayoría de los asistentes se fueron a pillar
cervezas y lo que pudieran. Y nosotros tres aprovechamos para situarnos en la
primera fila, agarrados a las vallas, para escuchar a nuestra admirada Jackie.
Miramos alrededor y al lado estaban nuestros colegas de Torreperogil. La
expectación era máxima. Christina, la hermana de Jackie estaba en el escenario
dirigiendo todo el asunto técnico, pruebas de sonido, conexiones, etc. Es
idéntica a Jackie, no sé si son gemelas, hasta el punto que llevaba una
camiseta con un gran letrero que rezaba: no soy Jackie. Esta artista toca a
menudo con un teclista, un bajo y una batería. Pero en su venida a España, sólo
la acompañaba el batería; toda la parte de bajo y teclados la trae pregrabada y
la desarrolla ella con sus aparatos, lo que comporta una coordinación bastante
difícil.
Salió Jackie a escena, con el batería, que está completamente ciego; de hecho, Christina lo guió hasta su
asiento, en donde tanteó entre los platillos para orientarse. Y empezó el show.
Ciertamente asistimos a una actuación portentosa, que hizo que nos mereciera la
pena este viaje. Jackie desarrolla una música original, única, que bebe del blues,
de Jimmy Hendrix, de Laurie Anderson y de muchos otros. A veces, intercalaba
algún mínimo silencio y no se escuchaba ni una mosca, con el barullo que suele
haber en estos festivales a esas horas de la noche y con la gente bien puesta
de alcohol y lo demás. El público estaba estupefacto ante tanta belleza. Le
pregunté a Henry qué le parecía y me dijo que se estaba reprimiendo para no
llorar. Algo así sentíamos todos. José Luis, el hombre de Torreperogil, estaba
lívido, escuchando con la máxima atención. Le grabé varios clips, pero ustedes
no se merecen escuchar a Jackie Venson con esa calidad ínfima, así que les voy
a pedir que vean un video de Youtube de hace tres años. Es un blues clásico, no es el corte más
original de esta mujer, pero da una idea de su arte, de su virtuosismo, de su alegría, de su personalidad arrolladora. Pantalla grande, por favor.
En el escenario emplazó a los que
quisieran a reunirse con ella después, para comprar sus discos, camisetas y
demás merchandising, además de charlar un rato y hacerse fotos con ella. La
actuación fue apoteósica y, sin decir nada, nos fuimos a buscar unas cervezas
en los puestos de venta dentro de la plaza de toros. La necesitábamos, porque
estábamos alucinados. Mientras, se organizó una larga cola para las fotos y la
firma de discos. Comentando lo que acabábamos de ver, los tres decidimos que ya
no queríamos quedarnos a ver al cuarto artista, que cerraba el festival. Después de lo que acabábamos de ver, ninguna otra música nos podía interesar. Nos
sentamos por allí, mientras preparaban el escenario. La cola con Jackie se iba
reduciendo, así que nos pusimos al final.
El cuarto artista había empezado
ya su actuación, cuando abordé a Jackie (soy el único que habla un poco de inglés) y le dije
que nosotros éramos un trío muy veterano de músicos, que no le habíamos
comprado nada, pero que nos había encantado su forma de cantar y queríamos una
foto con ella. Se rió mucho, dijo que por supuesto y nos dio unos abrazos tan
pasionales como su música. A instancia de Críspulo le aclaré que él era nuestro
batería y que apenas ve nada tampoco. Eso le valió a mi colega un abrazo
adicional aun más sentido. A propósito, habíamos oído por ahí que Jackie
vendría a Madrid para presentar el Festival de Blues de Moratalaz, pero no
sabíamos si era un bulo. Nos confirmó que era cierto, quedamos en vernos de
nuevo en Moratalaz y nos hicimos la foto deseada. Abajo la tienen. Después
caminamos hasta nuestro cubil, bajo una hermosa noche estrellada extremeña,
sumidos en una sensación muy cercana a la felicidad suprema.
Domingo 12 de julio. Después del portento al que habíamos asistido
la noche anterior, el domingo no tuvo mucho que contar. Vimos el encierro,
tomamos nuestro café con rosquillas, hicimos las maletas, las llevamos al coche
y pasamos a despedirnos de nuestra anfitriona Cristina (y a pagarle el
alojamiento). Nos aseguró que para el año que viene tenemos la casa reservada.
Cruzamos al hotel Los Duques, donde desayunamos con José Luis y su hermano, que
cada año se alojan allí. Y cogimos la carretera. Hasta el bar gallego El Dolmen,
en Vallecas Villa, junto a la casa de Críspulo, donde nos tomamos unos dobles
que nos entraron fenomenal. Dejé luego a Henry en su puerta y me fui a casa.
Tarick Marcelino, que en ocasiones similares suele empezar a maullar en cuanto
escucha el ascensor, esta vez me castigó con un silencio sepulcral. Pero le
duró poco: enseguida se puso tan cariñoso y remolón como de costumbre y
descansamos juntos toda la tarde.
Lunes 13 de junio. Día de transición sin grandes novedades. Inmersión en el calor extremo y recopilación de recuerdos tras unos días tan intensos.
Los lunes suelo ir a yoga por la tarde y comer luego en el restaurante Viet Nam,
donde soy ya un cliente habitual. Ese día, la chica que suele atenderme decidió
invitarme a la cerveza. Revisé la cuenta y le dije que no tenía por qué.
Entonces me dijo que yo le recordaba a su abuelo y ella nunca le cobraría una
cerveza a su abuelo. Esto que les cuento es un paso más en mi decadencia como smooth operator, o ligón respetuoso.
Hace años que muchas chicas de las que me gustan empezaron a decirme que les
recordaba a sus padres respectivos; ya saben lo que decía Campoamor: las hijas de las
mujeres que amé tanto, me besan ya como se besa a un santo. Pero ninguna me
había dicho que le recordara a su abuelo. La vida.
Martes 14 de julio. Ese día recuperé mi clase de inglés, hice
varias compras y me preparé para ver el partido España-Francia en casa de mi
chica, a la que no le gusta el fútbol, pero esto era algo que trascendía al
mero fútbol: eran las semifinales del Mundial, el día de la Fiesta Nacional en
Francia, el adversario presumía de ser el favorito y todo el país estaba pendiente
de este partido, con el inmenso alivio para mí de que no se hablara de Zapatero
y otras desgracias. El partido fue fabuloso, como supongo saben o vieron;
España dominó de principio a fin y remató con un gol espectacular de Pedro
Porro, a quien llama la gente Pedro Canuto, Porrito de Don Benito y otros motes hilarantes, pero es un futbolista superlativo.
Miércoles 15 de julio. Salí a correr a las siete de la
mañana y aun así hacía bastante calor, por lo que terminé bastante agotado.
Normalmente, habría visto el otro partido de semifinales, Argentina-Inglaterra,
que hubiera sido el primero que viese sin que jugara España. Pero yo tenía ese día otro
compromiso. A las nueve de la noche tocaba en la Sala Villanos, a diez minutos
de mi casa, mi querida amiga Ghalia Volt, la chiquita belga que vive en Nueva
Orleans y a la que hace unos años guardé las guitarras en mi casa. En 2023
viajé a Baeza sólo para verla actuar en el Teatro-Café Central y el año pasado la vimos en la sala
Rockville. Mis amigos no me acompañaron esta vez, pero yo tenía que ir y caminé solo hasta el lugar, en medio del calor sofocante. Había muy poca gente en la sala, tal vez estaba todo el mundo
viendo el fútbol. Me situé en la primera línea, como me gusta, y nos saludamos con un gesto y una sonrisa nada más salir a escena.
Ghalia hace un blues muy típico
del Mississippi y toca con una energía grande, si bien como es lógico, prefiere
que haya más gente para recibir el feedback y venirse arriba. Estuvo bastante
bien, tocó varios de sus clásicos y, en un momento dado, proclamó que ella
venía a Madrid porque quería y que le daba igual que hubiera lleno o media
entrada, porque ella iba a seguir viniendo por aquí siempre. En otro momento
empezó a gritar: ¡¡Emilio!! ¡¡Emilio!! Pensé que se dirigía a otro y me señalé
el pecho incrédulo. Sí, Emilio, no conozco a ningún otro Emilio. No esperaba
que se acordara de mi nombre. Luego preguntó: ¿Cuándo vas a venir a América de una vez? Le
aclaré también a voces que ya había hecho el viaje del que le hablé, hacía dos
años y se quedó de piedra. Al final del concierto le compré un vinilo de su
último disco; me lo firmó (para mi Emilio), me regaló un vaso de chupito y nos hicimos las consabidas fotos
que les muestro.
En la última pueden ver que no
les miento respecto a su dedicatoria. Me dijo que le había gustado mucho verme,
como siempre y que volvería por Madrid el año que viene. Un encanto de mujer. Y
ahora la pregunta del millón: ¿me verá ella también como a su abuelo? Ahí lo
dejo. El caso es que volví caminando tranquilamente a mi casa. Al salir de la
Sala Villanos miré mi móvil: Inglaterra ganaba 1-0 casi al final del partido,
de lo que me alegré porque pensé que sería un rival más fácil para nosotros en
la final. Pero, llegando al frente del Reina Sofía, sonó un alarido que venía
de muchas ventanas y locales: había empatado Argentina. Me acerqué a un bar de la plaza en el que tenían una pantalla
exterior. Y entonces se duplicó el alarido. Argentina había ganado y sería
nuestro rival en la Final. El partido del siglo.
Jueves 15 de julio. Otro día para la locura. Por la mañana tuve
inglés de nuevo, pero por la tarde no tenía derecho a descansar, en medio de la
expectación generalizada por el partido del siglo. La presencia de Jackie
Venson en Moratalaz era de verdad. A las siete estábamos convocados en el
Centro Cultural El Torito, donde he dado yo unas cuantas charlas organizadas
por la Junta de Distrito. El festival de Blues de Moratalaz se suele celebrar
en septiembre, con acceso gratis en un parque del distrito y tal vez recuerden
que yo he asistido varias veces y se ha reseñado en el blog. Pero el año pasado
no se celebró. Este año han decidido recuperarlo y han tirado la casa por la
ventana organizando un concierto de Jackie Venson para el acto de presentación.
El concierto era gratuito, pero
había que sacar entradas en el lugar, no más de dos por persona, que se
pondrían a la venta dos días antes. Mis amigos se encargaron de ponerse en la
cola y allí nos vimos para presenciar otro concierto fabuloso, aunque esta vez
ya sin el factor sorpresa. La sala tiene una cabida de 200 personas y estaba a
reventar. Y allí aparecieron Christina conectando todo el equipo y acompañando
a Rodney, el batería ciego. Y la gran Jackie con su guitarra y sus teclados. Al
final, de nuevo nos reunimos con ella y abajo tienen el testimonio de nuestro
nuevo encuentro.
Todas estas fotos las tomé yo para inmortalizar el momento, pero después quise salir también para que nadie pensara que no estaba. Y abajo tienen el resultado.
Viernes 17 de julio. Después de haber dormido lo justo, madrugue de
nuevo este día por un motivo discordante con lo que vengo contando en este
post. A las nueve en punto debía estar en un aula de la Facultad de Ciencias de
la Información, para dar una clase de dos horas a los titulados de diversas
carreras que han venido de toda Latinoamérica a cursar el Máster de Urbanismo y Gestión Urbana de la Complutense. Ya he dado esta clase
otros años y me alegra que me sigan llamando. Este año incorporé a mi discurso
un tramo sobre Madrid Nuevo Norte, antes Operación Chamartín, y otro final
sobre el nuevo Plan Estratégico Municipal que prepara el Topillo, en
coordinación con la Ley LIDER que está elaborando la señora Ayuso. Este es un
tema que dejaré para desarrollar en otro post, que este ya está siendo muy
largo.
Sábado 18 de julio. Tampoco pude descansar demasiado ese día,
porque eran las fiestas del Distrito de Puente de Vallecas y mis dos colegas
quisieron estar en la celebración y asistir al concierto de Santiago
Auserón. No hay mucho que contar aquí, apenas vimos el concierto, pero logramos
encontrar una mesa libre en la terraza de The Godfather, donde he visto yo
varios conciertos locales de rock. En medio de la masa que atestaba las calles,
fue todo un triunfo encontrarla y disponer de un lugar en donde comentar tranquilamente los acontecimientos vividos en los días anteriores.
Domingo 19 de julio. Y llegamos al gran día, el del mejor partido
de futbol de todos los tiempos. Fui a yoga por la mañana, acudí a una comida
familiar a mediodía y ya me quedé para ver el gran espectáculo. España volvió a
jugar fenomenal, pero le costó doblegar a una Argentina correosa que,
consciente de ser inferior, lo fió todo a llegar a la tanda de penaltis, en
donde llevaban ventaja por tener un portero especialista en pararlos. Por diez
minutos no lo lograron y pudimos dar rienda a toda la tensión acumulada (recuerden que el Mundial empezó el 11 de junio). Esta forma de jugar ante equipos superiores practicando el antifútbol, es la especialidad del señor Mourinho, de quien espero que se estrelle este año en el Madrís. Volví
a casa en un taxi, por no haber ya a esas horas servicio de autobuses. El taxista atravesó
con dificultad la masa de automovilistas haciendo sonar sus cláxones con las banderas al
viento.
Lunes 20 de julio. Ultimo día de esta docena de fechas de locura. Al ser
lunes, volví a hacer una sesión vespertina de yoga, de la que salí sudando a
chorro. En el restaurante vietnamita me volvieron a invitar a la cerveza con la
que acompañé unas gyozas y un pho, que me recuperaron las energías. Y, al salir,
me atrapó una especie de onda gravitatoria que me llevó en sentido contrario a
mi casa. Una masa de gentes de todas las edades caminaba decidida, enfundados
en sus camisetas de la selección española, en dirección a Cibeles. Pensando que
el bus de la selección llegaría por Gran Vía como en otras ocasiones similares,
me dirigí allí, pero en la Gran Vía sólo había otro río de gente vestida de
rojo. Consulté el móvil y me enteré de que el bus llegaría por Serrano. Así que
bajé hasta Libertad, luego tomé Barquillo y Prim, a duras penas logré cruzar la
abarrotada Castellana y llegué a la Puerta de Alcalá, a coger un buen punto de
observación.
Llegaron primero una batería de
furgones de la policía. Y enseguida el bus, con Rodri subido en el frontal, y
Cucurella y Borja Iglesias y todos los demás. Me sumé al alarido general
mientras el bus pasaba despacio por la plaza. Detrás del bus, un batallón de
policías a caballo resguardando un espacio libre de seguridad. Y luego la masa
avanzando decidida, como si no hubiera un mañana. Intenté cruzar la riada, pero
apenas podía moverme. Con algunos compañeros hicimos cuña y empezamos a avanzar
muy despacio. Una chica se desmayó por el calor y la gente la llevó en volandas a un
lateral en busca de una silla de terraza. A cámara lenta, logramos llegar a la
acera este de Serrano. Allí la cosa se aliviaba y pude seguir hasta meterme en un
abarrotado Retiro, en donde busqué los caminos que la gente no conoce. Llegué a
casa bastante cansado, pero también feliz. Según la prensa, dos millones de
gentes se lanzaron a la calle, de los poco más de siete que tiene el Área
Metropolitana de la ciudad. Y yo formé parte de semejante locura.
Hoy es ya martes, la locura se ha
terminado y hemos vuelto al calor asfixiante y al tema Zapatero, qué hartura. La
nueva normalidad. Sinceramente, no me hubiera importado seguir unos días más con el blues y el fútbol. Como no se puede ni
salir a la calle por el calor, pues he decidido aprovechar el encierro para
escribir para ustedes. Lo único es que estoy terminando después de las doce de
la noche. Así que ya lo dejo para publicar mañana. Con el calor no sé si podré
salir a correr. Mañana se lo cuento.
* * *
P.D. Ya es miércoles, finalmente he salido a correr a las siete y aun así he pasado bastante calor. Luego he desayunado, he repasado este texto y estoy listo para publicarlo. El bochorno es hoy especialmente agobiante y la radio la he tenido que apagar, que no quiero saber nada más de Zapatero, hombre. Ahora hay dos versiones, la del amigo traidor y los corruptores que han optado por la llamada via Aldama, a ver si se libran del trullo, y la del propio Zapatero. Si quieren que les diga la verdad, yo me inclino más por creer la primera. ¿Quieren saber por qué? Pues precisamente por los nombres dados a las empresas pantalla: Análisis Relevante e Inteligencia Prospectiva. Estos nombres recuerdan a la Alianza de Civilizaciones, lo de que bajar los impuestos es de izquierdas y otras lindezas. No es difícil llegar a la presunción de que todo viene de la misma pluma. Y encima con un juez dilucidadando quién miente y quién dice la verdad. Qué Dios le ampare a este señor. Sánchez deberá dejarlo caer en algún momento si quiere llegar al final de la legislatura. Asi que: que ustedes lo pasen bien. Y no se quejen del calor, que no hay mal que cien años dure.