Dicen los norteamericanos que, según sesudos estudios, el día más triste del año es el tercer lunes de enero, seguramente por la resaca de las fiestas, el reincorporarse al trabajo, la cuesta de enero y todo lo demás (más el punto siniestro que tienen todos los lunes). Es decir, estamos hablando de este próximo día 19 de enero. Esto es otra de sus americanadas, como el Black Friday, el Ciber Monday, el Día de los Enamorados o el de Acción de Gracias. Excusas para vender más cosas en los grandes almacenes. Y, como no podía ser de otra manera, lo han bautizado también: es el Blue Monday. Si ustedes son sensibles a este tipo de cosas, tengan cuidado con este lunes funesto. En mi caso es justo al contrario: las Navidades me resultan un coñazo estomagante y vivo su final con una apreciable sensación de alivio.
Durante las Navidades todo se
suspende, se extiende el buenismo y uno tiene que estar feliz a la fuerza. Y, si tienen ustedes la mala suerte de sufrir alguna emergencia médica, automovilística, domiciliaria,
informática o de cualquier otro tipo, ya pueden esperar sentados: hasta que no
se terminen las Navidades, nadie les va a atender. Hasta los políticos se toman
unas pequeñas vacaciones, aunque no dejen de cagarse mutuamente en sus muertos.
El único que no descansa es Donald Trump, que ha entrado en un vértigo de
ocurrencias y barrabasadas, que no le permite parar: ha de correr mucho para
destruir nuestro querido mundo antes de las Mid Term Elections, para las que
quedan todavía nueve meses y medio y en las que previsiblemente perderá el Congreso
y quizá también el Senado, generando un mega-alivio mundial, que deja chiquito
al postnavideño.
Ya lo ha dicho el propio Trump:
como sus seguidores no se pongan las pilas para esas elecciones, acabarán perdiendo
todo lo que ahora tienen y, como añade Steve Bannon, muchos de ellos acabarán probablemente en la cárcel. Pero estos nueve meses y medio van a ser terribles,
porque este hombre está enloquecido. Realmente, no se ha visto en la Historia de
los dos últimos siglos un caso como el de Trump. Yo no recuerdo un tipo con ese
grado de egolatría, narcisismo, bastez, ignorancia, prepotencia, chulería, mal gusto y falta total de escrúpulos. Al
menos en el mundo occidental; en África existieron algunos tipos así, como Idi
Amin Dadá, Jean Bedel Bokassa o Mobutu Sese Seko. Para ser como ellos, a Trump sólo le
falta practicar el canibalismo (no le demos ideas). Además, se muestra al mundo tal como es, con una desfachatez (des-facha-tez) inaudita, obscena, insufrible.
Recuerdan su famosa frase de que con
las mujeres lo que hay que hacer es echarles la mano al coño rápidamente, para
qué vamos a andar con preámbulos. Pues eso es lo que ha hecho con Venezuela:
agarrar al país por el coño, y perdonen el grado de ordinariez que está
alcanzando este post. Bueno, reconozcamos que antes de actuar va avisando,
aumentando la presión gradualmente, para preparar sus golpes. Con Venezuela, se
aseguró primero de que Putin no diría nada, en su reunión de Alaska del 15 de
agosto. Y a primeros de septiembre hundió el primero de los barcos de supuestos
narcos del Caribe y empezó a desplegar la Cuarta Flota (de las seis que tiene),
para pavonearse frente a Caracas como un carnero merino en celo retando a su oponente. Ahora
estamos en la misma fase con Groenlandia, retando a Europa, y vean el meme del inminente secuestro del presidente de Groenlandia.
El humor, que no falte; si estamos
aquí bien jodidos presenciando impotentes cómo nuestro mundo se va al carajo, encima
no nos vamos a desanimar. Así que adelante con los faroles mientras podamos,
que no nos coman el tarro con cosas como el Blue Monday y los diversos miedos
que nos intentan inculcar. Yo estoy firmemente convencido de que a Trump sólo
lo van a poder parar los propios norteamericanos, el pueblo indignado, los
hijos de los que pararon la guerra de Vietnam. Bajo el liderazgo de Bernie
Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez entre otros, esto ya está sucediendo. El
incidente en Minneapolis en el que resultó muerta la señora Renée Nicole Good, no
se ha contado en los medios españoles en toda su realidad. Esta señora no estaba
en el lugar de los hechos por casualidad, sino que formaba parte de una red
ciudadana que se dedica a vigilar las actividades de los ICE, esos tipos que
van capturando a vecinos con pinta de sudamericanos o que hablan en español.
En la mejor tradición de las
partidas de la porra fascistas, estos tipos del ICE van encapuchados, para que
la gente no los grabe con sus teléfonos. Y estos voluntarios los huelen y
denuncian su presencia para que la gente susceptible de ser detenida se esconda
o se proteja. Entre sus tropelías, está la de ir a la hora de salida de los
colegios para secuestrar a algún padre o madre que va a recoger a sus hijos; esto me lo cuentan mis amigos del otro lado del Atlántico.
Los voluntarios alertan al colegio y son los propios profesores los que llaman
a los padres para que no vengan todavía, prometiendo quedarse cuidando al crío hasta
la noche si es necesario. Renée era una activista de esa red de voluntarios.
En España, entre ciertos medios
se ha caracterizado a esta señora como madre de familia con tres hijos, de 37
años. Eso es cierto, pero creo que se debería de haber añadido que era una
verdadera activista por los derechos humanos, que tenía tres hijos de dos
diferentes relaciones anteriores, pero ahora vivía con su esposa, también
activista. Que era poeta, guitarrista y muchas más cosas. El tipo de persona a
la que odian estos fascistas desencadenados. Algo le debió de decir al policía
asesino que le pegó tres tiros en la cara cuando estaba maniobrando marcha
atrás para irse del lugar. Se ha visto así en los vídeos que llegaron primero a la
red, aunque ahora digan Trump y sus secuaces que intentó atropellar al agente y
que este disparó en defensa propia. Les pido que vean un clip donde se
habla de esa red de voluntarios y en el centro se muestra un fragmento del
vídeo de esta verdadera ejecución. Es parte de un noticiario emitido por la cadena de información en español Univisión, de San Antonio (Texas).
Terrible. Después de este noticiario, se ha publicado el vídeo grabado por la cámara reglamentaria que el propio asesino llevaba en el casco. En él se ve que la mujer se limita a decirle con una sonrisa en la cara que no está enfadada con él, mientras trata de maniobrar, ya ven que actitud más provocadora. A eso responde el tipo pegándole tres tiros en la cara. ¿Ustedes creen que el pueblo norteamericano va a consentir esto? Yo creo que no. La simple existencia de esa red de apoyo a los amenazados de extradición, es un indicador de que algo se está moviendo ya. Porque muchos de los que secuestra el ICE y reaparecen a los pocos días rapados al cero y cargados de grilletes en una cárcel de El Salvador, son gente nacida en Norteamérica, que ni siquiera saben hablar castellano.
Minneapolis es la ciudad en la que asesinaron a
George Floyd y se originó el movimiento Black Lives Matter. Ahora hay también
una respuesta, pero, como se dice en el noticiario, esto va a ser largo. Esa
presión tiene que lograr primero que Trump pierda el Congreso el 3 de noviembre
y, luego, que se inicie el proceso de impeachment,
que sería el tercero al que se le somete (los dos anteriores fueron motivados
por hechos infinitamente más inocuos que los de esta segunda presidencia enloquecida). Pero antes de todo eso, el tipo se va a apropiar de Groenlandia, porque, como lo tengamos que
evitar desde las instituciones de la Unión, con la señora von der Leiden al frente, ya podemos esperar sentados: esta señora amaga con enfadarse un poquito, varios países acaban de mandar un destacamento a la isla que no llega a 50 personas (incluyendo un solo soldado holandés, un solo soldado británico y dos de Finlandia; sí, lo han leído bien) y España dice que un momento que la están peinando, que se va a tomar su tiempo para tomar la decisión con fundamento. Mientras tanto, Trump se limpia el culo con
nuestra bandera, como muestra este otro meme.
Motivos todos para un verdadero Blue
Monday universal. Al otro lado del planeta, Trump se preparaba ya para
bombardear Irán, aprovechando las protestas ciudadanas que se han cobrado la
vida de cerca de 3.500 personas. Y qué ironía, ha sido el propio Israel
quien le ha pedido que espere un poco, que deje a los ayatollahs arreglar ellos
solos el problema, que como intervenga va a provocar una debacle regional y
mundial. El régimen iraní está muy debilitado. Ya saben que hace un año fueron
bombardeados por Israel y los USA y respondieron con un ataque pequeñito, del
que avisaron con antelación para que las bases yanquis atacadas se pusieran a
salvo, ataque que luego vendieron interiormente como una victoria que hasta se
celebró en las calles.
Ahora, los clérigos barbudos han
pedido ser tratados como Venezuela: entregar la cabeza de alguno de ellos para
sustituirlo por otro y que todo se quede igual. Venezuela como paradigma a
imitar, qué cosas. Porque cada vez se confirma más claramente que a Maduro le
hicieron la cama (como los jugadores del Real Madrid a Xabi Alonso), para
ofrecer su cabeza y quedarse con el poder. Todo eso de las liberaciones de
presos con cuentagotas es pura cosmética, Trump no les ha pedido más
democracia, sino más petróleo. Hay una foto que ya se ha comentado en este
blog, pero que quizá no han visto. Obsérvenla con atención. Es una imagen que
no tiene desperdicio.
La señora Delcy Rodríguez se
dirige a tomar posesión como nueva presidenta, desbordando satisfacción. En
primera fila, de izquierda a derecha, según se mira, aparecen el
multicondecorado ministro de Defensa Vladimir Padrino, el ministro del Interior
Diosdado Cabello enfundado en una especie de chaleco antibalas de rebajas del
SEPU, la propia Delcy y su hermano el presidente de la Asamblea Bolivariana Jorge
Rodríguez. Toda la plana mayor del chavismo. Pero, ¿saben quién es el caballero
barbado en segunda fila, que camina con una sonrisa de oreja a oreja? Pues nada
menos que Nicolás Maduro junior, el hijo del presidente secuestrado poco más de 48
horas antes de esta imagen. Puede que el movimiento de Trump haya servido para saldar alguna
deuda familiar de los Maduro, ya que Nicolasito es hijo de la primera mujer y
tal vez odiara a su madrastra Cillia, cuyo rostro magullado no nos han mostrado
aún. En cualquier caso, que todos parezcan tan contentos es bastante sospechoso.
Miren, yo nunca he presumido de
ser un analista político ni siquiera mediano. Yo únicamente aplico un cierto
sentido común, un poco de intuición para leer entre líneas, que algunos
aprendimos en el franquismo y la capacidad de sacar deducciones de las fotos
que se van publicando, porque las fotos no mienten y hablan mucho de lo que
sucede. Son herramientas para tratar de saber qué está pasando, y no volverse
loco ni caer en el desánimo, porque la situación internacional es muy
preocupante. Ahora Trump se ha dejado visitar por Delcy Rodríguez y María Corina
Machado, como un cliente de la mansión Play Boy eligiendo a su favorita. Y quiero que vean unas imágenes de ambas damas, ahora y hace unos años. Véanlas
y luego se las comento.

La foto de arriba a la izquierda
nos muestra a una joven María Corina, hija de una familia venezolana pudiente y
en toda su plenitud de mujer acomodada. Una monada. A Trump le hubiera vuelto
loco. Sin embargo, su imagen actual es la de la derecha. Yo me jugaría un brazo
a que se ha hecho una cirugía labial, algo muy de moda en esas tierras. Y se ha
desfigurado, como tantas. El caso de Delcy es el contrario. Esta señora es hija
de un guerrillero chavista y, durante años cultivó una imagen austera, no
exenta de cierta coquetería, pero ajustada a lo que se espera de una
revolucionaria bolivariana. Sin embargo, ahora ha alcanzado el poder en una
república a la que los USA bendicen y se arregla y se viste en consecuencia,
con unas gafas muy a la moda, collar de perlas y vestido seguramente de más
calidad que el rojo de la otra foto.
¿Todo esto es una frivolidad? Sin
duda. Pero estando por medio el señor Trump, putero y mujeriego reconocido, no
es de extrañar que algo de esto haya influido en su decisión final entre ambas
señoras. ¿Cómo dicen? ¿Que es un señor muy mayor, a punto de cumplir los 80? Mi
respuesta: ¿y qué? ¿Es que no han leído que un octogenario mató a palos a su
mujer en Badajoz hace apenas tres días? Como suele decirse: genio y figura. El
que es un cabrón toda su vida no deja de serlo por el simple hecho de cumplir
años. Vean también el caso del ínclito Julio Iglesias. Las dos mujeres que
trabajaron de internas en su casa y que denuncian que les tocaba el culo y
cosas peores, están hablando del año 2021. Julio tiene ahora 82 años, o sea
que, con 77 se dedicaba a perseguir a sus empleadas, a las que previamente seleccionaba
por ser guapas y apetecibles para sus deseos. Ya saben que este señor se autodefine como bamboleiro, que la vida él la ha aprendido a vivir así. Como Trump, otro bamboleiro, que seguro que le sigue tocando el culo a cualquier jovenzana que se le ponga a tiro por los pasillos de la Casa Blanca.
Los que se han quedado
descolocados con el final de la historia venezolana son los del PP, que lo
habían apostado todo a María Corina y no saben cómo dejar de hacer el papelón.
En realidad, en este partido deberían de asumir de una vez que perdieron las
elecciones de 2023, que tenían a huevo según todas las encuestas, porque Feijoo
es un tipo sieso y antipático, que no sabe hablar y que no tiene talla para ser
el líder de esa formación. Ante la predilección de Trump por Delcy, este señor
ha reaccionado pidiendo elecciones anticipadas en España, a ver si cuela. La señora
Ayuso, que lleva seis años poniendo verde a Delcy sólo porque huele a Ábalos, ahora
también se ha quedado sin respuesta.
Y en cuanto a nuestro alcaldillo
Caradeculo, ha reaccionado cerrando el Retiro otra vez, por si acaso. Por
cierto, nuestra ciudad sigue dando pena y fue precisamente Julio Iglesias quien
en 1968 anticipó la situación que vive nuestro Barrio de las Letras: al final, las obras
quedan, las gentes se van. No hay mejor radiografía de lo que pasa en mi barrio y Julio lo anticipó hace más de cincuenta años. Eran los tiempos en que le hacían trajes sin
bolsillos laterales para que no tuviera dónde meter las manos, con las que no
sabía qué hacer. Parece que pronto aprendió a usarlas de forma más provechosa.
Pueden ver abajo el vídeo de esta canción en la que se repetía machaconamente
ese estribillo. En su honor hay que decir que en 1968 eso estaba más o menos de moda.
Cando Mazón publicó el vídeo que les puse hace unos cuantos posts era ya 2011 y
este tipo de tonadas en almíbar estaba bastante desfasado.
Pero nos queda otro matiz que
destacar del asunto venezolano. Tal vez recuerden que, a finales de noviembre,
Trump y Maduro hablaron por teléfono. Y tampoco quisieron decir de qué había
ido su conversación. Con semejantes sujetos y haciendo uso de mi imaginación
calenturienta, creo poder reproducir esta conversación.
—¿Maduro?
—Al aparato.
—Que te tengo pillado, tío. Tengo un
testigo dispuesto a cantar todo sobre tus actividades en el narco. Así que te
quiero fuera de Caracas.
—De aquí no me sacas tú ni con agua caliente.
—Tienes una última oportunidad de irte
a Moscú como El Assad. Si no, iré yo a sacarte de ahí y tendrás que responder
ante nuestros tribunales.
—No hay huevos.
—¿No? Sujétame el cubata.
No es difícil imaginar algo así, entre dos tíos tan bastos.
Y, por cierto, el tipo que está dispuesto a cantar la Traviata es el ex
chavista conocido como El Pollo Carvajal, preso en Nueva York y que espera una
reducción sustancial de su condena a cambio de sus confesiones incriminatorias
contra su antiguo jefe. Llegados a este punto, me van a permitir irme por las
ramas, para dejarles un sabor de boca no tan amargo. Como habrán visto, dos de
los personajes centrales en esta farsa trágica son El Pollo Carvajal y el
general Vladimir Padrino. Si yo escribiera una novela y llamara así a dos de
mis personajes, todo el mundo pensaría: qué absurdo, cómo se van a llamar con
esos nombres disparatados. Pero es que la realidad siempre supera lo que un
escritor pueda imaginar. Y en este terreno onomástico, les voy a poner unos cuantos
ejemplos recientes.
Uno de los políticos más conocidos de Namibia es un concejal
de Ompundja (que también manda carallo con el nombrecito de la ciudad), que se
llama nada menos que Adolf Hitler Uunona. En las últimas elecciones locales,
celebradas en noviembre pasado, renovó su cargo, siendo el político más votado
de todo el país. Dice Adolf Hitler que su padre no era para nada fascista, que
le puso ese nombre porque era sonoro y pensó que así siempre se le reconocería.
Vean una foto del sujeto.
No se le ve mal alimentado. Vayamos más atrás. ¿Recuerdan
el caso de los que timaron al Ayuntamiento de Madrid con unas mascarillas
caducadas? Se llamaban Medina y Luceño. Pero ambos dijeron que detrás del
negocio estaba un empresario malayo que se llama San Chin Choon. Estoy seguro
de que era verdad: si hubiera sido un personaje imaginario, le hubieran puesto
un nombre más creíble. Unos años más tarde, el hijo del actor Rodolfo Sancho,
un niñato sin una mínima porción de cerebro, tuvo la ocurrencia de matar y
descuartizar a su amante, un médico colombiano. Pensó que no lo iban a pillar,
pero hizo una verdadera chapuza de crimen. Su padre se vio obligado a contratar
al mejor despacho de abogados criminólogos de España. El bufete se llama Balfagón
y Chippirrás. Con semejante nombre, no es de extrañar que el tipo siga en la
trena tailandesa prácticamente de por vida.
Más nombres imposibles. En octubre pasado, en un piso de
Valencia encontraron el cuerpo de un jubilado que había muerto solo. El hombre
llevaba quince años muerto, ya ni siquiera olía, y nadie lo había echado de menos.
Se llamaba Antonio Famoso. Y el actual presidente del sindicato agrario ASAJA,
atiende por Pedro Barato. En el mundo de la arquitectura estos nombres eran
corrientes, yo tuve dos profesores que se llamaban Manolo Casas y Teresa
Arenillas. Pero donde realmente suceden cosas la mar de divertidas es en el
mundo del fútbol. El actual portero titular del Sevilla, es griego y se llama
Odisseas Vlachodimos. Pero teniendo en cuenta que, en el griego moderno, la uve
inicial no se pronuncia, y la ch se dice como una jota, pues ya ven cómo lo
llaman en las retransmisiones radiofónicas: Lajodimos.
Hace años hubo un futbolista brasileño internacional que se
llamaba Elano. Estuvo a punto de fichar por el Atlético de Madrid, pero el club
no le firmó finalmente, al parecer por el nombre, para evitar el cachondeo de la
grada. En la selección brasileña, solía intercambiar su posición con otro medio
famoso, que atendía por Kaká. Lo que llevaba a los locutores a anunciar: va a
salir Kaká por Elano. Todas estas cosas las pueden comprobar en Internet si no
me creen. En Andalucía son muy propensos a sacarle punta a este tipo de casos.
En el Betis tuvieron un medio centro croata que se llamaba Hadzibejic. Pero,
como ese nombre era muy difícil, la afición lo bautizó como Pepe y al final
llevaba ese nombre en la camiseta.
Más casos. De nuevo en el Sevilla, ficharon a un supuesto
crack africano, que se llamaba Koné y venía para ser el nuevo Biri-Biri (que
tampoco es mal nombre). Sobraron unos pocos partidos para comprobar que el
tipo era un fiasco; que era malo con avaricia. Y muy pronto la afición le puso
el nombre de Kasemo. Porque todos se preguntaban: y ahora, ¿Kasemo Koné?
También el caso del ayudante de Guardiola que se llamaba Juan Manuel Lillo. Al
final lo tuvo que despedir, porque era conocido por Juanma Lillo, y la afición
lo convirtió en Juan Malillo. Podría seguir y llenar otro post entero con casos
similares. Pero lo dejaremos aquí.
Espero que se hayan divertido un poco con estas curiosidades y ello les haya permitido alejarse un poco de la situación mundial tenebrosa. Es mejor que nos lo tomemos con humor. Si no, el Blue Monday va a durar mucho tiempo. Para conjurarlo, les cuento que este domingo me voy unos días a Burdeos, ciudad que no conozco excepto de pasada. Es uno de los pocos destinos no gélidos que se pueden encontrar en enero. Posiblemente alquilaré un coche para acercarme a Arcachon a tomar unas ostras y recorrer los viñedos de los que se obtiene el famoso vino de la zona. Deséenme buen viaje, seguimos a la vuelta. Y sean buenos, si pueden.


























