Pues mientras nos tenían a todos entretenidos con que si estamos en la tercera ola de calor o la cuarta, la realidad se ha impuesto: desde las lluvias del mes de marzo, no ha vuelto a caer una gota sobre la región madrileña, salvo alguna tormenta esporádica, y desde el 1 de junio estamos soportando unas temperaturas de treintaytantos a cuarenta, el caldo de cultivo perfecto para una ola de incendios como la que estamos sufriendo (lo mismo está pasando en Francia, en la zona de Burdeos-Arcachon, que visité a comienzos de este año, y también en grandes extensiones del Canadá). Señores, esto no es una sucesión de olas de calor de tres días, esto es un verano infernal, nunca antes sufrido. Y las perspectivas son que los próximos veranos van a ser iguales, si no peores. Así que dejémonos de contar una, dos y tres olitas de calor sucesivas y llamemos a las cosas por su nombre.
Y en situaciones de emergencia grave como esta, es cuando se ven las consecuencias de las políticas neoliberales de la señora Ayuso, que cada año reduce el apoyo a la sanidad y educación públicas, estrangula a las Universidades y recorta el presupuesto de la prevención de incendios y la dotación de medios para combatirlos, a la par que dedica más dinero público a la tauromaquia y el nuevo circuito de Fórmula 1, horteramente denominado Madring, que hay que joderse qué nombre más feo que le han puesto. Tal vez alguno de ustedes, queridos lectores, pueda pensar que estoy ideologizado y predispuesto a criticar a la derecha con cualquier excusa; que este post es un ejercicio más de oportunismo y demagogia.
Pero es que, como residente en Madrid, yo vivo en directo las nefastas consecuencias de las políticas acompasadas del dúo Ayuso-Almeida. Mi barrio se ha convertido en un parque temático para turistas pedorros y les diré una cosa: menos mal que no tenemos mar por aquí, que en tal caso, esta gente construiría los muelles más grandes del mundo, para que llegaran a nuestra ciudad simultáneamente todos los cruceros gigantes del universo, a terminar de destrozar nuestra vida urbana. Y la ciudad está más sucia que nunca, porque esta dupla destina más dinero a la Fórmula 1 que a cualquier política de limpieza urbana medianamente efectiva, total al turismo pedorro le da igual que las calles estén hechas una pocilga y haya hasta ratas pululando por ahí en ciertos barrios. Vean la foto que tomé el otro día saliendo de mi clase de yoga en la plaza de Jacinto Benavente, en medio de las obras eternas de la zona.
Otro ejemplo: a mí me van a pagar 120€ por mi clase de máster del otro día, una presentación que los propios directores del curso reconocen con vergüenza que se merecería mucha mayor remuneración, pero la Universidad Complutense está estrangulada financieramente por la Comunidad de Madrid y eso les impide pagarme más. Y, desde luego, por mi terraza han volado estos días pequeñas cenizas que caen del cielo, además del olor a chamusquina que nos atufa intermitentemente. Ayer me preparé una ensalada de tomate para comérmela en la terraza y al rato estaba llena de puntitos negros y les juro que no le había echado pimienta. Lo de los bomberos no es cosa mía ni resultado de la ojeriza que le tengo a la derecha: en esta región llevan protestando por la falta de medios e incluso de vehículos desde hace más de tres años, y han sostenido huelgas indefinidas los dos últimos inviernos que, al llegar los calores, suspenden por sentido del deber. La foto que les muestro abajo, corresponde a su último acto de protesta de este año, el 24 de julio, dos días antes de que se desatasen los incendios más terribles, ante la sede de la Consejería de la que dependen.
Estos incendios que brotan por todos lados, son la consecuencia del cambio climático que ya ha llegado, aunque los negacionistas sigan diciendo que ellos no notan el calor. Junto con danas, huracanes y terremotos como el de Venezuela, son señales inequívocas de que la Tierra se está defendiendo del virus letal que es el ser humano. Frente a un desafío tan descomunal, parece claro que personajes como la señora Ayuso se ven claramente rebasados y han de pedir ayuda, aunque sea al odiado Gobierno social-comunista-bolivariano, presidido por el inicuo Sánchez, al que incluso ha tenido que darle la mano. Si se dice que Glenn Ford no se lavó la mano en varios meses después de darle la mítica bofetada a Rita Hayworth, es imaginable el asco y la rabia con que la señora Ayuso se habrá apresurado a lavarse la mano tras dicho saludo, frotando enérgicamente con Fairy o lo que haya pillado en los retretes del puesto de mando. Vean la imagen del apretón, y otras de la doña, disfrazada de Dora la Exploradora, como se han apresurado a señalar desde la izquierda patria.
Es comprensible que, en los cenáculos la izquierda, se le tenga a esta señora una merecida manía, pero yo he pedido en este blog que intentemos criticar lo que está mal y valorar lo que está bien, desglosando unas cosas de las otras sin pensar en a quién afectan. Y esos sectores de izquierdas, que masivamente se han carcajeado del atuendo de Ayuso, no son ni siquiera conscientes del sesgo machista que comporta ese cachondeo. A mí me parece que, con el calor que está haciendo en Madrid en estos meses, el pantalón corto es algo muy adecuado; yo lo llevo todo el tiempo, y si esta señora tiene las piernas bonitas de corredora (dice salir cada mañana a correr) pues no veo por qué no habría de mostrarlas. La izquierda tiene a veces un tufo puritano e inquisitorial que no comparto para nada. ¿Acaso esta señora tendría que acudir vestida de luto y cubierta de los pies a la cabeza con un sayón? También es contradictorio que a Feijoo se le ponga verde por no acudir y a Ayuso por lo contrario. Dicho todo esto en el ánimo de no contribuir desde este blog a la crispación y la polarización, que para eso ya hay muchas tribunas en las redes.
A mí lo que, en cambio, me cruje bastante, es lo que podríamos llamar la redundancia señalética, el hecho de que el chaleco de Ayuso lleve un letrero que diga PRESIDENTA, y el de su acólito el señor Novillo otro que diga CONSEJERO. Me recuerda los tiempos en que algunas papeleras urbanas ostentaban encima un cartel enorme que decía: PAPELERA. Por cierto, a este señor Novillo, para que se integrara en el comité de emergencia por los fuegos descontrolados, hubo que rescatarlo de la ronda de acontecimientos taurinos que iba presidiendo por los pueblos de toda la Comunidad, tarea a la que Ayuso destina más presupuesto que a la prevención de incendios y para la que este ínclito consejero parece predestinado por apellido.
Así que no pasa nada por reconocer que la señora Ayuso ha estado estos días donde tenía que estar y ha pedido a tiempo la ayuda que necesitaba, aunque los bomberos llevaran años pronosticando lo que iba a suceder si el grueso de los presupuestos regionales se destina a los toros y a la Fórmula 1. El que sigue superando todas las cotas de deslealtad es el señor Feijoo que, desde su presumible retiro en alguna playa gallega, ha publicado un comunicado dando las gracias a los gobiernos autonómicos por su esfuerzo contra el fuego, sin citar al Gobierno central, que es el que les está sacando las castañas del fuego con la UME, una unidad por cierto creada por el señor Zapatero entre el escepticismo y las bromas de la oposición liderada entonces por el ínclito M.Rajoy. El señor Feijoo es para mí uno de los peores políticos de la historia reciente de la democracia en España y mira que es difícil superar en este ranking a Albert Rivera, record Guiness de autodestrucción de un partido político.
Yo ya he dado mi versión sobre esto: el PP daba por ganadas las Generales de 2023 casi sin bajarse del autobús y las hubiera ganado con un candidato un poco menos feo, gafe y poco capacitado. Y ahora están a punto de repetir el error, con el agravante de que en tres años de liderazgo de este inútil, el partido se ha puesto en manos de Vox y está abrazando todos sus postulados. Podemos afirmar sin faltar a la verdad que el PP es ya un partido de extrema derecha, a la altura de los liderados por Le Pen, Meloni y la líder de AfD, de cuyo nombre no quiero acordarme. Así que vamos a ver si nos vamos concienciando a votar bien, que nos va quedando cada vez menos margen. Yo, desde luego, pienso votar a Sánchez, como ya he anunciado. En primer lugar, por exclusión, porque no me seduce nada el guirigay que hay a la izquierda del PSOE, incluyendo a la señora Belarra, que va a repetir el error de Pablo Iglesias y tiene todas las papeletas para acabar abriendo otra taberna. Pero también por los méritos en positivo del presidente, a los que me referiré en posts venideros.
Porque hoy quiero hablarles de otro tema que, seguramente se les habrá pasado por alto y que me parece paradigmático de hasta dónde llega la manipulación informativa en este país de nuestras desdichas. En las pasadas semanas, toda España ha vibrado con la trayectoria de nuestra Selección de Fútbol, que ha ganado el campeonato mundial de manera justa y brillante. En la final, consiguieron doblegar a Argentina que, sintiéndose inferior, recurrió a toda clase de tretas sucias y rastreras y estuvo a punto de llegar a la tanda de penaltis, con ese muestrario de marrullerías de la mejor escuela del señor Mourinho, ahora fichado de nuevo por el Real Madrid para que las despliegue por los campos de España.
Pero he dicho que toda España ha participado en esa especie de éxtasis eucarístico de la victoria final. ¿Toda? Pues miren ustedes que, al parecer, entre los fachas pro-taurinos y negacionistas del cambio climático, había mucha gente que habría estado encantada de que perdiéramos, para incidir en el discurso catastrofista de lo mal que va el país y luego culpar de todo a Pedro Sánchez, de quien se sugirió que no debía acudir a la final porque es gafe. Ellos querían que perdiéramos, pero no se atrevían a decirlo en público, en medio del fervor popular que se desató en los últimos días y que terminó con dos millones de personas festejando en las calles, entre ellas el que suscribe. Pero, hay un periodista de El inMundo que llegó a preparar anticipadamente una crónica de la derrota, como suele hacerse cuando se intuye que alguien famoso se va a morir y escriben la necrológica antes, para tenerla lista en cuanto suceda.
Este periodista se llama Arcadi Espada, y es un tipo repulsivo, cuyo discurso es siempre un compendio de vileza, odio y bilis mal digerida, mezclado con la soberbia del típico listillo que ve más allá que los demás seres humanos, que para él no somos más que epsilones del montón. Y resulta que este señor envió su crónica de la derrota al periódico, para ser el primero que la publicase. Y en este periodicucho amarillista son tan inútiles que nadie revisó su contenido y se publicó tal cual el lunes día 20 de julio, cuando todo el país vibraba con el éxito sideral del día anterior. Cuando se dieron cuenta, se apresuraron a eliminarlo, pero ya mucha gente lo había copiado y guardado porque, encima, salió en la edición en papel, y estas son más difíciles de corregir. Es un ridículo espantoso, monumental, estratosférico. Pero, curiosamente, nadie de la prensa ha dicho una palabra del tema, salvo el Público y elDiario.es, ambos con la boca pequeña, por si acaso; no vaya a venir MAR a cumplir la amenaza que les envió por escrito, a saber: Os vamos a triturar. Váis a tener que cerrar. Idiotas. Que os den.
Me parece un tema gravísimo, con muchas implicaciones y muy significativo de lo que es ahora mismo la prensa, que dedica cada día páginas y páginas al escándalo Zapatero y ni un renglón a este tema que es también un escándalo mayúsculo. Para que vean que no les estoy contando una historia de ciencia ficción les voy a mostrar primero una foto de este repelente caballero, por cierto, pareja actual de Cayetana Álvarez de Toledo, otra listilla llena de odio a la gente normal, cuya última intervención en el Congreso fue para lanzar el bulo de que Sánchez está gravemente enfermo, algo de lo que el aludido se rió a carcajadas. Al lado les voy a poner la foto del artículo en el diario en papel. Pero, como se ve muy pequeño, les añado abajo la transcripción y les pido que lo lean. Tal vez deben tomarse primero un anti-emético, porque la lectura de este panfleto produce unas acusadas ganas de vomitar.

Nunca es sólo futbol, recordadlo siempre
Arcadi Espada, publicado en El Mundo el
20.07.2026
NUNCA ES solo fútbol. La magnitud de la decepción española en el Mundial obliga a algo más que a un análisis táctico. No es difícil ver en este equipo –en su devoción litúrgica por el sistema, en su miedo al desequilibrio táctico, en la sumisión del talento a la coreografía– un reflejo de lo que es y de lo que amenaza seguir siendo este país en el siglo XXI: una sociedad que ha hecho de la desconfianza ante la excelencia una forma de cortesía.
Nunca es solo fútbol. Luis de la Fuente, que siempre fue un meritorio jugador de equipo, había convertido la grave falsa modestia de Alfredo Di Stéfano: «Ningún jugador es tan bueno como somos todos juntos». España tenía a Lamine Yamal, acaso el mayor talento de su historia: solo hay que ver cuál ha sido el resultado de dos años instruyéndole en el pase hacia atrás. El tikitaka de 2010 era una cultura; el tiktok de 2026 es relax. La selección española ha sido patrocinada como símbolo de una España trans: mestiza, igualitaria y risueña. Anoche descubrimos su cara b. El mestizaje sin fusión es yuxtaposición. La igualdad entre desiguales, nivelación. Y los equipos serios no sonríen mientras suena el himno, sino cuando recogen la Copa.
Nunca es solo fútbol. La estrella disuelta en el grupo, el mérito prorrateado. Una parábola nacional. Nuestra escuela iguala hacia abajo, nuestra legislación recela del mérito y nuestra conversación pública dedica a demoler reputaciones el tiempo que otros dedican a construirlas. Pedirle a este vestuario que se atreva a la excelencia es pedirle que desobedezca a su país. Los jugadores no viven en una burbuja: son hijos de un tiempo en que el largo aliento cotiza menos que la viralidad instantánea, y en que los jóvenes, sin horizonte ni proyecto, no pueden emanciparse, sobre todo de sí mismos.
Nunca es solo fútbol. El desenlace tampoco puede sorprender al que observe el clima moral del país. Es lógico que una sociedad secuestrada por la polarización, donde las reglas se tuercen al servicio de la supervivencia de las élites y donde la palabra pública es ruido, solo pueda exportar la parálisis y hasta la infelicidad que se vieron en el césped.
Nunca es fútbol. La eliminación deja lecciones urgentes de cara a 2030, cuando España organizará el Mundial junto a Portugal y Marruecos. Ninguna selección fracasa sola: fracasa el país que se proyectaba en ella. Y esos once hombres, perfectamente organizados para la mediocridad, pixelan una imagen que España debe atreverse a contemplar, sosteniendo largamente la mirada sobre sí misma.
Hasta aquí el suelto. Es algo increíble. Y discúlpenme, pero he tenido que parar de escribir por las nauseas que me ha producido transcribir un texto tan lleno de odio. Sigo después de calmar el malestar de mis entrañas. La magnitud del fallo del periódico la da el recuerdo de las celebraciones que tuvieron lugar en toda España, al tiempo que ese libelo estaba en los kioscos y, por un rato, en la Web de El inMundo. Pero esta historia tiene unas cuantas implicaciones diferentes, que me dispongo a analizar para ustedes, numeradas para ir por orden.
1.- El contenido del escrito en sí mismo. Parece mentira que alguien sea capaz de sintetizar en tan pocos párrafos toda la inquina, el odio, la ojeriza de esta gente a todo lo que huela a moderno, progresista, solidario, social o climático, adjetivos que ellos unifican en el término inglés woke. La fachosfera está obsesionada con echar a Sánchez del poder, porque saben que, en una contienda electoral limpia, pueden volver a perder, sobre todo con un candidato tan obtuso y romo como Feijoo. A partir de ese convencimiento no reconocido públicamente, a estos señores les vale todo. Hasta una columna sobre fútbol escrita por un ignorante supino de las entretelas de este deporte de masas. Dejaré para otro día los aspectos futbolísticos para no desviarme del tema principal.
Para la Brunete mediática, cualquier recurso es válido con tal de echar del poder a Sánchez y, desde luego hubieran estado encantados de que España perdiera la final. Porque para ellos, lo fundamental es eso y están dispuestos a cargarse la democracia, el prestigio de la Justicia y lo que haga falta. Feijoo no es capaz siquiera de disimular su ansiedad por llegar al poder, para lo que mejor le valdría aprender, formarse como líder, aprender inglés y elaborar un programa de gobierno. Pero todo eso le da mucha pereza, así que su programa es muy sencillo: echar a Sánchez y luego ya veremos. Y la prensa afín, esa que no informa sino que jalea, se dedica a construir un relato paralelo a la realidad, como si Sánchez ya estuviera en las últimas, relato al que el aludido responde haciendo de Don Tancredo y tratando de gobernar en el estrecho margen que le dejan. Ya les he dicho que a mí me encantaría que agotara la legislatura hasta el final.
Y esto explica que hayan metido la pata de manera tan estrepitosa. Han escrito el epitafio de alguien que todavía no se había muerto y que, para cuando la publicación, acababa de ganar el título de Campeones del Mundo, después de un partido primoroso. Arcadi Espada les es de mucha utilidad, aunque esta vez la haya cagado de forma clamorosa mandando por anticipado un artículo sobre algo que no había sucedido. A lo mejor es que le pagan por artículo entregado. De todas maneras, sabiendo quién es su pareja, no es de extrañar que esté así de amargado, porque vaya tela, la señora Cayetana, con su doctorado en Oxford, que le hace mirarnos a todos muy desde arriba, y su melena rubia de bote (ya saben: rubia de bote, chocho morenote, y disculpen la bastez, este era un dicho de cuando éramos adolescentes y la hormona desatada se nos salía por las orejas). La señora nos mira tan desde arriba que, con el photoshop, algunos se han dedicado a estilizar su imagen, en la forma que ven abajo.
2.- La profesionalidad de la prensa. ¡Madre mía! ¿Cómo es posible que se les haya colado un fallo tan tremendo. ¿Es que El inMundo no tiene presupuesto para tener unos correctores, unos revisores del material que está a punto de publicarse? Nadie se dio cuenta del fiasco hasta que se empezó a comentar en redes, justo en el día de la euforia nacional desatada, un frenesí que hizo que durante un par de días ni siquiera se hablara nada de Zapatero. Este libelo fue fundado por el señor Pedrojota R. que ahora difunde su veneno desde El Español. Yo dudo que este caballero se hubiera colado un gol en propia meta como este. Lo que pasa es que un medio tan mediocre y que se comporta con tanta bajeza, no necesita gastar mucho en la calidad periodística del producto, al fin y al cabo, sus lectores no creo que pasen de ojear los titulares.
3.- La nula repercusión en los medios de tirada nacional. Que quieren que les diga, los demás medios de la fachosfera han guardado un pudoroso silencio, la mierda es mejor no removerla; disimular y hacer como que esto no ha sucedido jamás, es una buena forma de que se vuelva invisible y se evite el bochorno. Es como si te tiras un pedo sonoro en medio de una reunión: lo mejor es disimular y seguir actuando como si tú no hubieras sido. El propio Arcadi ha publicado ya una nueva columna en la que no hace la menor alusión al descalabro. Podemos imaginar la bronca que le habrá caído en casa, ya saben: mira que eres inútil, te dije que tuvieras cuidado, que los escritos para la prensa los carga el diablo. La rubia de bote ha de tener un humor de perros.
Pero es que los demás diarios no han hecho una sola referencia al caso. El País y la SER, en su nueva deriva con Mangurrián al mando de PRISA, están ya en la misma sintonía. Los medios regionales parecen no haberse enterado. Y los de la izquierda, como se ha dicho arriba, han hablado en voz baja, por la cuenta que les trae. De todas formas, a mí me parece demasiado silencio para un tema tan grave. Me huele más a reacción gremial del mundo del periodismo: vamos a correr un tupido velo, para que la gente no se dé cuenta de lo malos profesionales que somos todos. Al fin y al cabo, Arcadi es uno del gremio, incluso con un pasado en las páginas de El País. También podemos pensar en una reacción de corte mafioso: ojo con hacer mucha sangre con esto, que tú también tienes tus trapos sucios y los podemos sacar a ventilar. No sé, elijan ustedes lo que les parezca más plausible.
4.- La explicación del propio diario. Aunque en los grandes medios el tema no se ha aireado, por redes el asunto se ha comentado y desde El InMundo han tenido que salir al paso para que no creciera la bola de nieve. Y la explicación es igual de acojonante que el hecho en sí. Dicen de fuentes de ese diario que para nada se ha tratado de un error, que ellos revisan todo y sabían perfectamente cuál era el sentido del texto que estaban publicando. Que se trata de un texto irónico, que pretende actuar como contrapunto de la euforia generalizada de la nación española, haciendo ver que uno u otro estado de ánimo dependían de una pelotita que, lo mismo que entró en la portería, podría haberse marchado fuera. Que el problema lo tenemos los lectores, sobre todo los de izquierdas, que no sabemos captar la ironía del autor.
La explicación es casi más vergonzosa que la propia metedura de pata; revela que El inMundo considera a sus lectores idiotas perdidos. Tan tontos como para tragarse semejante teoría, por no hablar del hecho cierto de que, en cuanto se dieron cuenta, lo eliminaron de su página Web. Además, ¿alguien puede encontrar una micra de ironía en el fúnebre texto que les he transcrito? Pero este tipo de excusas tiene unos cuantos antecedentes en el PP. El más famoso, cuando la señora Ayuso estaba escuchando en el Congreso a Pedro Sánchez y la cámara la enfocó en el momento en que este se refería a los negocios turbios de su hermano con las mascarillas. No hacía falta ser lector profesional de labios para ver que esta señora dijo con toda claridad qué hijo de puta. Pero luego, todo el partido cerró filas en torno a la explicación delirante de que lo que había dicho era me gusta la fruta. Incluso fabricaron camisetas con ese lema.

Y hay un caso más reciente: el del señor Rajoy cuando dijo hace unos días que la selección francesa jugaba sin franceses de verdad (le faltó añadir: son todos negros), generando un incidente diplomático, por el que no tuvo a bien disculparse. Aquí el problema también era nuestro, que no sabíamos captar la ironía de este rancio sujeto. Bien pensado, manda carallo que hayamos tenido a este señor de presidente durante seis años y medio, un tipo que según propia admisión, no leía un solo libro al año, sólo ojeaba el Marca por las noches, para ayudarse a coger el sueño. Con ese bagaje intelectual, no es de extrañar que el periódico de la derecha eclesiástica El Debate le encargara escribir una crónica de cada uno de los partidos de España en el pasado Mundial (ahí fue donde dijo lo de la selección francesa). Pues bien, el primero de estos artículos, empezaba con un párrafo que les voy a transcribir, porque creo que sintetiza perfectamente la hondura ontológica de este caballero. Ahí va.
En el fútbol, lo que de verdad importa es
meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los
casos, empatas. España fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibió ninguno y,
por eso, el resultado fue de 0-0.
Sí señor. Con dos cojones. El rey de la perogrullada ataca de nuevo. El tipo que decía que los catalanes son muy españoles y mucho españoles, o que es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quieren los vecinos que sea el alcalde, en estado puro. Le encargan una serie de columnas sobre el único tema del que parece ser un poco experto y su primer artículo empieza por el párrafo que acaban de leer. Podría haberlo cerrado con un ¡Viva el vino! Como dice un amigo mío, al final va a resultar que el misterioso señor M.Rajoy es Pedro Sánchez. Que pasen un buen verano.




























