Por diferentes circunstancias
personales que no voy a comentar aquí, me he visto obligado a permanecer en
Madrid durante este largo verano de mierda, en el que llevamos bajo un calor insoportable
desde mediados de mayo hasta estos otros mediados, los de septiembre, en los
que al menos refresca algo por las noches. Hace unos pocos años, a mí me gustaba
quedarme en Madrid en agosto, por pasar un tiempo tranquilo, sin las
aglomeraciones y los agobios del resto del año, pero hace ya un tiempo que el
cambio climático ha hecho esta rutina bastante desagradable para alguien que
vive en un ático. Dicen algunos que aprovechemos, que estamos disfrutando del
mejor verano del resto de nuestras vidas, Pero, frente a estos agoreros, me ha
tocado escuchar a algún listillo climático, que dice que lo de este año es
especialmente duro por la incidencia de El Niño y que el año que viene, ya sin
Niño, el verano será caluroso pero no tanto. Lo que sea lo veremos.
Dentro del tiempo libre que me ha
dejado este lapsus de bochorno sofocante, me he acordado de un ilustre vecino
de mi barrio, al que solía tropezarme en los bares y las exposiciones, hasta
que nos dejó, allá por el año 2015. Estoy hablando del gran Javier Krahe, ese
poeta urbano, admirador de Brassens y de Leonard Cohen, que en los ochenta daba
recitales delirantes acompañado a veces por Sabina y Alberto Pérez. El disco La Mandrágora, de 1981, es un
imprescindible en cualquier colección de vinilos que se precie. Más tarde, fue vetado
en TVE por Felipe González, a cuenta de su canción Cuervo ingenuo, con sus
inolvidables ripios: Tú decir que si te
votan, tú sacarnos de la OTAN. Les voy a pedir que escuchen un tema menos
conocido, pero igualmente hilarante: Dónde
se habrá metido esta mujer.
Es difícil encontrar en nuestros
días un grado de ironía de este calibre. A Krahe me lo encontraba yo tomándose
una cerveza en el Parrondo y otros bares del entorno de la calle Santa Isabel,
la mayoría desaparecidos y sustituidos por locales de brunch y similares, oferta
para el turismo pedorro que, encima, no suelen durar y rápidamente son
sustituidos por otros. Pero hoy me he acordado de este divertido y clarividente
caballero, porque alguien ha colgado en Facebook una frase profética suya,
pronunciada hace más de 40 años, en la que diseccionaba la recién iniciada
Transición Democrática, que nos llevó desde el franquismo hasta este escenario
en el que nos movemos ahora, a la espera del revolcón definitivo, en cuanto
logren echar a Pedro Sánchez. Merece la pena que la lean y piensen sobre ella.
Demoledor. La cosa es que el otro
día pasó por Madrid mi amigo Werner, que hace no mucho solía contar conmigo
para darles alguna charla a los grupos de arquitectos o promotores extranjeros
que traía por aquí de visita. Nos tomamos algo en las Bodegas Rosell y nos
pusimos al día. Ya con algunas cervezas al cuerpo, le pregunté qué estaba pasando,
que por qué contaba menos conmigo ahora. Me dijo que las visitas han descendido
de forma clara, que esta ciudad empieza a no tener nada que contar a los
profesionales de otros lugares, que hace un calor del demonio y que, encima, los
hoteles se ponen por las nubes cada vez que hay un sarao de los que últimamente
organizan el Topillo y la señora Ayuso, por lo que los pocos que lo intentan,
lo acaban cancelando. Estos días, con motivo de la Fórmula Uno, los hoteles han
subido los precios de forma increíble. Pero es que antes fue la serie de
conciertos de Bad Bunny y la visita del Papa. Y ahora viene Shakira.
Muy triste todo esto: se están
cargando esta ciudad, convertida en alojamiento para turistas pedorros y
escenario de shows para ricachones
venezolanos y similares, con entradas a precios prohibitivos para el personal
de a pie. Un reflejo del mundo este que nos rodea, liderado por el señor Trump
y sus amigos Putin y Netanyahu. Por cierto, eso de venir un artista y dar una
serie de conciertos en diez o doce fechas consecutivas, se vende ahora como
algo innovador e imaginativo. Como la gente no tiene la mínima cultura y se
traga lo que le diga el algoritmo, se lo toman como lo más moderno, ignorantes
de que, allá por los años setenta primeros, Elvis Presley firmó un contrato
para hacer dos shows diarios en el Hilton de Las Vegas y se fue a vivir allí
durante más de siete años, en los que dio más de 640 conciertos.
Lo de la Fórmula Uno, a mí me
parece un coñazo, como el golf, pero realmente para lo que sirve es para que la
gente haga contactos, cierre negocios y presuma de guay. Porque, el espectáculo
en directo es un simple estruendo en el que apenas se ve a los coches, de lo rápido
que van. Y en televisión es algo soporífero: tal como salen así se quedan, en
ese mismo orden, porque es imposible adelantar. Por ejemplo, el motociclismo es
algo mucho más vistoso en Tv, con adelantamientos continuos. Pero en este mundo
postcapitalista decadente, parece que es un gran negocio para una serie de
ricachones. Y, si la cosa falla, le dejan el pufo a la administración que lo
organiza y lo acabamos pagando entre todos, como sucedió en Valencia y en muchos
otros lugares: la ciudad de Melbourne estuvo décadas pagando las deudas que le
dejó la Olimpiada de 1956.
Pero este tipo de saraos le dan
lustre al Topillo y por eso se tramitan en tiempo record. Por el contrario, el
nuevo polideportivo de mi barrio, en la calle Fúcar, tiene las obras terminadas
desde antes del verano de 2025 y sigue sin abrirse. Según las previsiones más
optimistas, es posible que se abra después de Navidad. En una hipótesis más
realista, seguramente será después de Semana Santa. ¿Cómo se explica esto? Pues
porque se trata de una instalación para los ciudadanos, no para un sarao de
esos que gustan de organizar últimamente por estos lares. Para los saraos se
dan toda la prisa posible.
Se preguntarán ustedes ¿entonces
por qué corren con las obras? Ya se lo he dicho muchas veces: porque en cada
obra hay una empresa que factura, paga a sus empleados, se combate el paro etc.
El Ayuntamiento se lleva un pico por los permisos, el Estado otro por el IVA.
Todo el mundo se beneficia. Y esos son votos. Ya les he dicho también que
Carmena perdió, entre otras razones, porque no hizo más obras que la Gran Vía y
empezar la Plaza de España. El Topillo tiene bien aprendida esa lección y hace
obras como un loco. La ciudad está realmente hecha una pena, de ruidos, polvo,
sacos de escombros y calles cortadas. Por ejemplo, la plaza de Jacinto
Benavente, al lado de mi escuela de yoga, está toda levantada. Están arreglando
también el parking subterráneo y, de forma increíble, usan las rampas de acceso
para acumular esos sacos de escombros de los que les hablo. El otro día grabé
allí el vídeo que les pongo abajo.
El edificio que ven al final al
fondo, enfoscado en un amarillo clarito, es el que alberga los cines Ideal. Esa
escombrera lleva allí más de un mes y yo he visto vagabundos meando y cagando
entre los sacos, además de gente que tira allí sus basuras. Ese es el estado
del centro urbano. Imagino que, para las elecciones locales terminarán todos
los tajos y harán una limpieza a fondo. Mientras tanto, a los vecinos que vamos
quedando por el centro, nos tienen fritos. Pero vamos sobreviviendo en medio de
las perspectivas más negras: el calentamiento global hará seguramente
inhabitable España hacia la mitad de este desdichado siglo, si es que la
Inteligencia Artificial no nos lleva antes a la extinción.
Imagino que la negrura de mis
reflexiones viene inducida por el hecho de llevar cuatro meses en la sartén
madrileña, excepto dos mínimas salidas, a Bejar para el festival de blues y a
Irlanda en tiempo más reciente. Con esa
convicción, me he organizado para encontrar una tercera ventana y ya les
adelanto que mañana viajaré a la zona sur de la provincia de Pontevedra, donde
he logrado reservar una habitación doble en una casa rural habilitada en una
antigua abadía, con vistas a la desembocadura del Miño. Tierras privilegiadas y
aptas para desconectar y aliviarse un poco del agobio existencial. La cosa ha
surgido inesperadamente y la preparación me ha impedido disponer de más tiempo
para escribir para ustedes.
Así que este será finalmente un post
demediado que cierro a toda prisa, con la promesa de que a mi vuelta retomaré
el ritmo que estaba manteniendo últimamente y les contaré algunas cosas de más
calado, que me rondan por la cabeza (y a todos ustedes) en relación con las
perspectivas locales, nacionales y mundiales. A lo mejor la negrura colectiva
se debe a lo largo que se nos está haciendo el tiempo hasta las elecciones de medio
mandato de Trump, en las que esperemos que le den el merecido revolcón y eso le
impida seguir haciendo lo que le da la gana en los dos años que le quedan. Me voy a preparar una cenita, que tengo un hambre de la hostia. Así que: aquí les pillo aquí les mato. Sean buenos a pesar de todo.
En fin, ahora que empezamos a
pasar unas noches más fresquitas, que hace como quince días que no conecto el
aire acondicionado y ya ni siquiera extiendo los toldos de mi terraza, es
momento para proclamarlo bien alto: este ha sido un verano de mierda. Si no sé
qué científico ha dicho que nos preparemos, porque este ha sido el verano más
fresco de lo que nos queda de vida, pues ya ven ustedes qué panorama. Y yo
tengo la suerte de que sólo he sufrido el calor y la sobredosis de turistas pedorros
que atestan mi barrio, pero al menos no se me ha caído el techo sobre la
cabeza. Las imágenes de algunas de las tragedias colectivas sufridas por los
diferentes pueblos en estos días, son suficientemente explícitas. Veamos
algunas. Empezando por la tremenda riada de barro que ha sepultado toda una
zona habitada en la frontera de Nepal con el Tíbet ocupado por el gigante chino.
Debajo de esa masa de barro hay
edificios, vehículos, cultivos, personas. Terrible. Veamos ahora una imagen del
terremoto en Venezuela (hubo otros en Colombia y diferentes lugares del globo,
incluido uno pequeño en Granada).
Pruebas suficientes de algo que
les vengo repitiendo hace tiempo: la Tierra se está defendiendo con todas sus
armas de ese virus altamente tóxico que es el ser humano. Los incendios,
riadas, huracanes y terremotos suman sus esfuerzos en ese sentido. Pero, encima,
a veces no es ni siquiera la Tierra la que determina esas catástrofes; son los propios
seres humanos los que se esmeran para
destruirse mutuamente, unos a otros: Ucrania, Gaza, Irán y otras guerras en
marcha, por no hablar de otras formas de exterminio como la que se está
practicando minuciosamente en Cuba. El asesino Netanyahu, yo creo que es el
peor de todos los agentes del mal y, después de casi tres años de destrucción y
bombardeos indiscriminados y cerca de 75.000 víctimas mortales entre la
población civil, resulta que Israel únicamente controla el 50% del suelo de
Gaza. La población superviviente se hacina en el otro 50%, sometida a un acoso
similar al que sufre Cuba. Aprovechando que ya no hay tanto bombardeo, algunos
han regresado a sus casas, o a lo que queda de sus casas. No sé si conocen esta
imagen que les muestro abajo.
Una familia superviviente ha
decidido cenar al fresco en el resto de vivienda que les queda, e incluso han
tenido la delicadeza de ponerse un mantel amarillo. Ya ven por dónde marcha
este mundo, ahora amenazado también por la locura de la Inteligencia
Artificial, que no sabemos adónde nos va a llevar en unos pocos años. Así que
yo, desde luego, no puedo quejarme de haber pasado un verano de mierda porque,
al menos, no se me ha caído el cielo sobre la cabeza, como temía el jefe Abraracurcix
en las viejas tiras de Axtérix y Obélix. Dentro de ese mal rollo veraniego que
me ha tocado este año, por una carambola me pude sumar a un viaje de seis días
a tierras irlandesas; en realidad a Dublín, con una interesante escapada de un
día a Belfast. Era un viaje centrado en escenarios urbanos y, aunque saben
ustedes que yo prefiero lo urbano a lo rural, en este caso concreto vuelvo con
la idea de que lo mejor para conocer Irlanda es llegar a Dublín, alquilar un
coche y dedicarse a recorrer las carreterillas y pueblos de la costa.
Irlanda es un país tradicionalmente
machacado por los ingleses y que, como consecuencia de ello, hace unos cien
años sufrió una hambruna terrible y buena parte de su población se vio obligada
a emigrar, sobre todo a Estados Unidos. Además de la guerra de independencia y
la posterior guerra civil, de la que surgió la división entre el norte
pro-británico y el resto nacionalista e independiente. Eso hace que su capital,
Dublín sea una ciudad de interés medio, modesta y poco monumental, nada comparable
a las grandes capitales europeas. Cuando la crisis económica de 2008, Irlanda
fue incluida en los llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain-España),
los patitos feos de la Unión a los que había que ayudar y a los que se masacró
con un austericidio indecente. Por cierto, el ingenioso que nos tildó de
cerdos, es ese mismo Mark Rutte que ahora, al frente de la OTAN, le hace la
pelota a Trump llamándole daddy.
Abajo unas imágenes del memorial que recuerda a la citada hambruna.
Lo mejor de Dublín son los pubs y
el ambiente callejero de ciertos barrios. En tiempos más recientes, tiempos
post-crisis, Irlanda ha logrado atraer con beneficios fiscales a las grandes
multinacionales tecnológicas, como Google, Microsoft y otras, que han instalado
en Dublín sus sedes corporativas para toda la Unión Europea. Eso se nota
también en el personal, en el que no es difícil detectar una fauna de jóvenes
ejecutivos agresivos que tienen sus propios bares y restaurantes gourmet, sus
tiendas de ropa cara y sus lugares de reunión en los nuevos barrios. Estas
sedes de las grandes tecnológicas se han construido a las orillas del río Liffey,
en nuevos edificios de los llamados inteligentes y también aprovechando los
viejos edificios portuarios de ladrillo, como pueden ver abajo.
En realidad, lo que me resultó
más interesante de este viaje fue la visita a Belfast, una ciudad dividida
entre dos comunidades que se odian y se miran de reojo, separadas por los
mismos altos muros que se construyeron durante los 30 años de guerra urbana entre los católicos y los protestantes, lo que en Gran Bretaña se conoce eufemísticamente como The Troubles. Durante los años que van desde el primer atentado del IRA en
1968, hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, el conflicto produjo un saldo
de muertos de 3.500. Callejeando por el centro de Belfast, una ciudad pujante y
llena de vida, parece increíble que hace poco tiempo se estuvieran pegando
entre ellos a tiros y bombazos. A ese extremo llevan los nacionalismos, las religiones
y las ideologías, y toquen ustedes madera de que las cosas en Ceuta no terminen
igual.
Nuestra excursión incluía una
visita en autobús a los barrios católicos y unionistas, algo que me resultó
impresionante. Los muros que separan a unos de otros tienen como cinco metros de
alto y están coronados por verjas para hacerlos más difíciles de cruzar. En
ambos lados hay innumerables murales, que los turistas fotografían sin parar.
Pero los del lado católico incluyen imágenes a favor de Palestina, Gaza y
Ucrania. Retratos de personajes como Nelson Mandela, Yasser Arafat o el Che
Guevara. Mientras que en el lado unionista sólo hay retratos del Rey Carlos y
de su madre la reina Isabel, con cientos de banderas de la Gran Bretaña y hasta
alguna pintada a favor de Israel. El famoso Acuerdo de Viernes Santo consiguió
que dejende pegarse, que no es poco,
pero aquello es un polvorín que puede estallar en cualquier momento (como Ceuta
y Melilla). Abajo unas imágenes sacadas desde el bus en la parte católica; en la otra, me quedé tan anonadado que no saqué ninguna.
Y no es este el único punto del
globo terráqueo en el que conviven dos comunidades que se odian. A veces,
separadas por una frontera. Como Chipre y la República pro-turca del norte de
la isla. Otras veces, separados por comunidades como en Irlanda del Norte. Por ejemplo,
Bosnia, que en realidad son dos estados, uno musulmán con capital en Sarajevo y
otro pro-serbio, con capital en Banja Luka. Y lo mismo entre Moldavia y la
región separatista pro-rusa de Transnistria. Por no extenderme, no digo nada de
los numerosos casos similares que hay en África. En general, esto suele suceder
más frecuentemente en zonas pobres o atrasadas. Pero lo sorprendente aquí en
Belfast es que este odio se desatara en plena
Unión Europea. También saben que en la rica Bélgica, hubo que dividir la prestigiosa
universidad de Lovaina en otras dos: una en la zona flamenca, que se llama
Leuven y una nueva construida en la zona francófona, denominada Lovaine la neuve.
Si quieren ustedes saber algo bien
narrado y fundamentado sobre el conflicto en estas tierras, les recomiendo ver
la trilogía de películas que realizaron los cineastas Jim Sheridan y Terry
George entre 1993 y 1997. Son tres cintas tremendas en las que ambos
intercambian sus papeles como director y guionista. La primera y tal vez la más
conocida, se llama En el nombre del padre
y creo que es una de las películas que más me ha impactado en mi vida. Narra la
historia de los llamados Cuatro de Guildford, unos ciudadanos de la parte
católica de Irlanda del Norte, que fueron falsamente acusados de haber puesto
una bomba en un pub de Londres y condenados a prisión. Buena parte de la
película transcurre en la cárcel de KilmaInham, que yo visité en este viaje. Vean un par de fotos.
De verdad, si no han visto En el nombre del padre, ya están
tardando en recuperarla. La segunda de la trilogía se llamó originalmente Some mother’s son, que sería algo así
como el hijo de algunas madres, y que en España bautizaron con su tradicional
ingenio rancio como En el nombre del hijo.
Es también una película impresionante, que narra la famosa huelga de hambre de
los presos del IRA para reivindicar que no les pusieran los mismos uniformes de
los presos comunes. La recién elegida Margareth Thatcher se puso burra, no dio
su brazo a torcer y hasta diez presos murieron de hambre. Por cierto, desde
entonces las huelgas de hambre no son de verdad, puesto que, aunque se nieguen
a comer, les ponen suero intravenoso, con lo cual se quedan hechos polvo, pero no
se mueren.
La película se centra en la madre
de uno de estos presos, de clase media alta, que se entera de que su hijo es un
miembro del IRA sólo cuando lo detienen. La interpreta una espectacular Helen
Mirren, una de mis actrices favoritas y la cámara la sigue todo el rato en su
particular descenso a los infiernos. Es una película muy poco conocida en
España, pero que les recomiendo sin dudarlo. Por último, la tercera se llama The Boxer y narra la historia de un ex
boxeador que vuelve a Belfast tras cumplir condena como miembro del IRA e
intenta dedicarse a lo suyo (una escuela de boxeo) sin involucrarse más en la
contienda política, algo que el entorno presiona para que no lo consiga.
También les recomiendo una película más reciente, Belfast, en la que el famoso
Kenneth Branagh plasma sus recuerdos de infancia en dicha ciudad, con una
omnipresente música a cargo de Van Morrison.
Y ya que estamos de
recomendaciones fílmicas, otra de las películas que me han gustado más en mi
vida, es irlandesa y se llama The
Commitments. Narra la historia de un grupo de chavales de Dublín que
quieren formar un grupo musical para hacer soul,
la música más auténticamente negra. Siendo ellos blanquitos y rubios, la
historia de las dificultades que van sufriendo para hacerse un hueco en el
mundo del rock, no tiene precio. Buena parte de esa película se rodó en un pub
precioso de Dublín, que yo visité y que se llama The Hairy Lemon, o sea el limón peludo. Es un lugar muy
recomendable, donde se comen buenos platos de la cocina irlandesa, siempre
mejor que la británica, especialmente el Iris
Stew, el mítico estofado de cordero, que está para chuparse los dedos.
En realidad, este viaje relámpago
a Irlanda ha sido un pequeño fogonazo de brillo en medio de uno de los peores
veranos que he pasado en los últimos años. A nivel personal y colectivo. En
este terreno, ya hemos citado un par de veces la crisis de Ceuta. Como saben,
yo me he declarado sanchista empedernido, en primer lugar por exclusión (no encuentro
a nadie que me genere un poquito de ilusión de futuro), pero también en positivo,
porque me parece que un tipo que lleva ocho años haciendo una política
coherente, en medio de una continua avalancha de la peor oposición de Europa,
por tierra, mar y aire, pues revela una talla de estadista que yo no veo ahora
mismo en nadie. Pero, sin bajarme de esa burra, tengo que admitir que su
actuación en el tema de Ceuta es bastante penosa. Un asunto tan candente y
peligroso como ese se merecía una actitud activa, no quedarse de vacaciones en
Lanzarote cinco semanas, a ver si la cosa se arregla sola.
Yo tengo muy claro que la
avalancha del 31 de julio fue provocada, o azuzada o consentida por el régimen
marroquí. 80.000 sujetos no se ponen en marcha de forma coordinada arriesgando
su vida si alguien no les induce a ello. Algún bulo les calzaron, extendido por
las redes sociales, y se dirigieron todos al matadero como borregos. Cierto que
70.000 volvieron al día siguiente con el rabo entre las piernas. El error del
Gobierno español fue pensar que el tema ya estaba resuelto. No. Los 10.000 que
quedan son un problema muy gordo, que se ha enfrentado tarde y mal. Yo, que
siempre he visto a Sánchez afrontar problemas graves (pandemias, incendios,
volcanes) con cierta rapidez, esta vez estoy pasmado ante su pasividad y falta
de reflejos. Quizá está cansado después de lo que ha sufrido en estos años. O
es que ya no da para más.
Ahora bien, ¿por qué se produjo
esa movilización masiva? Pues yo no lo sé. Tal vez fue un simple ensayo de
Marcha Verde, para el día que decidan ir a por Ceuta y Melilla, ahora que
tienen el beneplácito de los USA y de Israel. Parece demostrado que la policía
marroquí no hizo nada por impedirlo, incluso les ayudaba a subir a los camiones
que les llevaban a la frontera. ¿Estaba el rey al tanto? Yo no estoy seguro, es
un tipo que vive aislado en un castillo de París la mayor parte del año y es
posible que no se entere de nada. Pero, al menos, su camarilla estaba detrás de
la avalancha humana. Ceuta y Melilla son históricamente españolas, ya lo eran antes
de la creación del reino de Marruecos. Pero geográficamente, son África. Y a mí
me parece que van de culo, lo mismo que el estado de Taiwan y otros similares,
en este mundo geopolíticamenmte enfermo que hemos tenido la mala suerte de
llegar a sufrir.
Sánchez se ha enfrentado a Trump
y Netanyahu y se lo están haciendo pagar, a través de Marruecos, el estado
firmante de los acuerdos de Abraham. El estrecho tiene un valor estratégico
incalculable y Trump quiere controlarlo. Y no descarten ustedes, queridos
lectores que todo este sarao tenga como objetivo más inmediato que la final del
próximo Mundial de fútbol se juegue finalmente en Rabat. Por si no lo saben, la
organización de ese Mundial se concedió inicialmente a España y Portugal. Luego
se invitó a sumarse a Marruecos como comparsa, pero enseguida empezaron a
construir el súper estadio que tienen a medias. ¿Por qué se les invitó? Tampoco
lo sé, fue una decisión de Sánchez en la línea de su cambio de chaqueta en el
tema del Sahara, tal vez impuestos ambos por los Estados Unidos.
No sabemos qué hay detrás de todo
este asunto, tal vez esos acuerdos secretos son los que están impidiendo a
Sánchez una respuesta más firme frente a Marruecos. En cualquier caso, no me
parece muy conspiranoico ver la mano de USA e Israel detrás de la avalancha
sobre Ceuta. Las reacciones de ambos fueron muy rápidas, Trump se mostró
consternado con las imágenes de la invasión y ustedes saben lo que le importa
un asunto humanitario como este en la periferia de su imperio. En cuanto a
Israel, tal vez ustedes no se hayan enterado de la reacción, también inmediata, del hijo de Netanyahu, un sujeto que vive en Miami a cuerpo de rey, donde hasta
se ha cambiado el nombre. El mismo 31 de julio, publicó en la red X el tuit que
les dejo de despedida. Hay que ser desgraciado para burlarse de la solución de
dos estados (Israel y Palestina) transponiéndola a España y añadiendo que, los
que no estén de acuerdo, serán tachados de violadores de los derechos humanos.
Vayan con Dios, queridos lectores, que nos viene un año marinero de verdad.
En pleno final del ferragosto, como llaman en Italia a este
fin de semana en que se yuxtaponen los que se van, con los que todavía no han
vuelto de la playa o la montaña, lo que hace que las ciudades estén tan vacías
como en la pandemia, me encuentro yo en la víspera de un viaje de seis días a
Dublín, que no tenía en programa, pero que me ha caído en suerte por los azares
de la diosa Fortuna, que ha impedido que la persona que debía de estar ahora
preparando el equipaje, se pueda mover de Madrid y haya tenido la generosidad
de ofrecerme su puesto. Mañana tengo un vuelo tempranito, ya tengo todo
preparado y son ahora las cuatro de la tarde, por lo que dispongo de cinco
horas hasta que empiece el primer partido de mi querido Deportivo de La Coruña en
su regreso a Primera División después de ocho años de ostracismo. A falta de
mejores entretenimientos, pues les voy a contar algunas cosas relacionadas con
el mundo del fútbol, algo que hace tiempo mueve pasiones y dinero a nivel planetario.
Se ha visto eso en el larguísimo
Mundial de este verano, que nos ha tenido a todos enganchados, por el buen papel del
equipo de España. Me referí a este campeonato con motivo del inaudito reportaje
del señor Arcadi Espada, que dio por hecho que perderíamos en la final, y del
que ya hemos hablado lo suficiente. Este caballero, además, demostró una
ignorancia supina de los aspectos puramente futbolísticos. Primero, diciendo
que Lamine Yamal estaba destinado a ser el mejor jugador español de la Historia
(algo ya de por sí disparatado, que revela que no sabe nada de fútbol), pero
que el entrenador de España le había enseñado a hacer un juego más conservador, a no
intentar el regate, a pasar siempre el balón para atrás. El futbol es un juego
de engaño. Lamine es un chaval que destacó hace año y pico haciendo unos
regates que le permitían irse de cualquier contrario.
Pero ahora, todo el mundo conoce
ese regate, le han pillado el truco y todo el rato le ponen a dos
jugadores encima para que no lo haga y, como es un chaval muy listo, pues
aprovecha para atraer a esos dos contrarios, dejando libre de marca a un
compañero. Así lo hizo en la jugada del gol que nos dio el triunfo en la final, que supongo
que han visto cien veces, pero pueden repasar en el clip que les pongo abajo.
Con los dos contrarios encima, Lamine decide no intentar el regate, sino
servirle el balón a Pedro Porro, que centra de primer toque. El balón se iba
directamente fuera, Nico Williams no llegaba, pero su marcador argentino Nahuel
Molina le da un empujón (como estuvieron haciendo durante todo el campeonato)
y, gracias a ese empujón, cosas del karma, Nico puede llegar por los pelos de
cabeza y dejarle el balón franco a Ferrán que viene de frente. Y este Ferrán,
en lugar de reventarla con el empeine (se hubiera ido fuera) le da con el
interior del pie abierto, con calidad, con precisión, con sutileza, directo a la portería.
Vean la jugada, les he buscado un clip sin el sonido estomagante de los
locutores, para que no se les haga tan duro.
Eso que Arcadi considera un
desperdicio del talento de Lamine, inducido por su seleccionador, resulta que
es la demostración del crecimiento táctico de este chico, que llegará lejos y
ya veremos si es el mejor jugador. Pero, con la repercusión que ha tenido este
Mundial en nuestro país, mucha gente se ha puesto a ver los partidos sin saber
nada de fútbol y eso se vio sobre todo en la final, donde Argentina usó sus
armas, un juego violento, al borde de lo ilegal, pero muy típico del fútbol,
cuando un equipo se sabe inferior al contrario y no le queda otra que jugar al
antifútbol, en este caso, ante la quimera de llegar al desempate por penaltis,
disciplina en la que los argentinos sabían que cuentan con un portero mejor que
el de España. Y no les funcionó por apenas diez minutos. El fútbol es un juego
de engaño y también de engaño al árbitro.
Por eso, el que entra fuerte y
derriba al contrario, lo primero que hace es levantar los dos brazos, como
diciendo: yo no he hecho nada. Y el que sufre la entrada, aunque apenas le
hayan rozado, se derrumba dando vueltas de campaña desmadejado, como si le
hubieran pegado un tiro. Es muy difícil ser árbitro, a pesar de las nuevas
ayudas tecnológicas, como el VAR. Encima, equipos como el argentino, le someten
al árbitro a una presión enorme, reclamándole todo el rato sus decisiones. Hay
un ejemplo en este mismo partido, de todo lo guarros que pueden ser los
argentinos. Enzo Fernández le hace una entrada terrorífica a un español y el
árbitro lo expulsa. Pero, nada más suceder esta entrada, otro argentino,
Tagliafico, a muchos metros de distancia, se tira al suelo él solo, como si le
hubieran hecho una entrada. Entonces, los argentinos con Messi a la cabeza
rodean al árbitro y señalan a su compañero caído, para que el árbitro anule la
tarjeta roja, por haber una falta anterior. Véanlo.
Realmente, Messi (este sí que
puede ser reconocido como el mejor futbolista de la Historia) hizo un papelón
en este Mundial, en el que se movió por los campos sucesivos caminando, al
paso. Aún así, metió no sé cuántos goles, porque el que tuvo, retuvo y todo el
equipo jugaba para él. Pero en cuanto a deportividad mostró una cara bastante
menos presentable y yo creo que hubiera sido mejor para él haberse retirado de
la selección antes. De todas formas, ese antifútbol (más o menos violento), con
el que los equipos inferiores tratan de evitar que un equipo mejor les gane por
goleada, ha existido siempre. Pero en este Mundial, que ha desatado tantas
pasiones, se han rebasado algunas líneas rojas. Por ejemplo, cuando Donald Trump
hizo que se le eliminara la tarjeta roja a un jugador de los USA, para que
pudiera jugar contra Bélgica. Vean un par de imágenes del esperpento.
El señor Infantino, que acompaña
a Trump en estas fotos, enseñándole lo que es y lo que significa una tarjeta
roja en el fútbol, también se ha lucido en este Mundial. Y ahora continúa
conspirando para que la final del próximo (organizado por España, Portugal y
Marruecos), se juegue finalmente en Rabat, en donde llevan meses construyendo
un estadio mucho más grande que el Bernabeu. La pugna por conseguir la final de
este próximo Mundial está detrás de la invasión marroquí de Ceuta, el 31 de
julio, aunque no es la única causa de este tremendo episodio, del que tal vez
les hable en otro post menos futbolero. El caso es que, finalmente, el partido Bélgica-USA
se jugó con la participación del jugador expulsado anteriormente, aunque esta
ilegalidad no impidió la victoria de Bélgica por 4-1, lo que provocó algunos
memes geniales del personal belga.
A Bélgica le tocó después España,
partido que yo vi en Béjar en un intermedio del Festival de Blues que les
conté, y les ganamos sin trampas, jugando mejor que ellos. El último grupo que
actuaba en el Festival ese día era un combo belga de rockabilly, que
reconocieron esa derrota en el escenario y felicitaron a la selección española.
Y, como nosotros tampoco andamos mancos a la hora de idear memes, abajo tienen
uno que circuló por nuestros whatsaps antes del partido.
Pero hemos hablado aquí de fútbol
y antifútbol. Y resulta que el campeón del antifútbol, según lo que yo entiendo
de este deporte, es el señor Mourinho, actual entrenador del Real Madrid, al
que el señor Florentino ha revivido desde su situación anterior de momia
futbolística para entregarle de nuevo el mando de su equipo, trece años después
de su despedida del club, al que dejó totalmente desarmado, como suele hacer
con todos los equipos que dirige. En La Coruña le tenemos una justificada manía
a este caballero, a quien debemos la decadencia del Súper Dépor de los años 90
y primeros 2.000, que ganó una Liga, dos Copas del Rey y estuvo cerca de
llevarse otros trofeos nacionales, en un tiempo en que les hacía sombra a Real
Madrid y Barça, como nunca antes se había visto. Eran los años del presidente
Lendoiro y de entrenadores como Arsenio e Irureta, que le llevó a ganar la
ansiada Liga.
En los medios madridistas por los
que yo a veces me muevo, se suele ligar ese período de esplendor al poderío del
narcotráfico en Galicia, algo que es una falsedad completa: nunca se ha podido
probar nada que relacione a Lendoiro con esa lacra regional. Lo que sí es cierto
es que ese presidente arriesgó financieramente mucho, fiando la continuidad del
club a la consecución de la Copa de Europa. Al fallarle ese órdago, el
club se vino abajo. Pero estuvo a punto
de conseguirse. En 2004, llegaron a semifinales cuatro equipos: Dépor, Porto,
Mónaco y Chelsea. Todos los pronosticadores daban favorito al Dépor, por entonces
el mejor de los cuatro. La semifinal contra el Porto se jugó, en la ida, en el
estadio portugués. Y el Dépor sacó un prometedor empate a cero, aunque perdió
por tarjetas a dos jugadores clave para la vuelta.
¿Saben quién era el entrenador de
ese Porto? Sí, han acertado. Un por entonces desconocido José Mourinho, el rey
del antifútbol. Jugando como Argentina en la reciente final, logró ese empate a
cero y se presentó en Coruña, malhumorado y hosco como siempre, declarando:
están ustedes muy crescidiños, aún no han ganado nada. En la vuelta, el Dépor
tampoco pudo marcarle ni un gol al Porto, que hasta logró sacar un penalti a
favor y ganar 0-1. Luego ganó la final al Mónaco y Mourinho subió al Olimpo de
los elegidos. Siguió su carrera en Inglaterra e Italia, logrando unos cuantos
títulos, y acabó en el Real Madrid. Florentino lo llamó para que armara un
equipo que compitiera con el invencible Barça de Guardiola.
Por cierto, Guardiola también me
cae mal como persona, pero reconozco que es un gran entrenador, quizá el mejor.
Mourinho hizo lo único que sabe: jugar como si fuera un equipo inferior, hacer
antifútbol para contrarrestar el juego perfecto del Barça. El encono entre ambos
clubes llegó en ese tiempo al paroxismo, en los partidos se daban cera de lo
lindo y el mal ambiente estuvo a punto de contaminar a la selección, lo que
evitó el madridista Casillas con una llamada telefónica al barcelonista Xavi.
Cuando Mourinho se enteró, marginó a Casillas, que era el ídolo de todo el
país, y se dedicó minuciosamente a destruir su carrera y su reputación, hasta
el punto que se tuvo que ir del Madrid. Al Porto, precisamente.
El incidente que simboliza esos
años de locura, es el día en que Mourinho, como se vio en el vídeo correspondiente,
le metió el dedo en un ojo al nuevo entrenador del Barça (Guardiola ya se había
ido, harto). Desde atrás y a traición. Podría haberlo dejado tuerto. En las
siguientes jornadas, los ultras del Real exhibieron en su tribuna una pancarta
ominosa: Mourinho, tu dedo nos señala el camino a seguir. Ese es el caballero
que el Tito Florentino ha rescatado de su decadencia para que ponga orden en su
vestuario. Porque el Real lleva dos años sin conseguir un solo título y Floren
está nervioso. El año pasado, para ver si remontaba el rumbo, contrató al
exitoso Xabi Alonso, actualmente entrenando en Inglaterra. Y el tipo apenas
duró unos meses. Yo creo que hubiera hecho un gran trabajo. Pero era demasiado
educado.
En estos años, el Barça sí ha
tenido la puntería de buscarse un buen entrenador, que está tirando de la
cantera y haciendo un buen equipo de futuro. Y Florentino no lo soporta. Este año,
volveremos a ver al Real practicando ese antifútbol de equipo inferior, contra
un Barça que jugará al fútbol. Por eso Rodri, el mejor jugador del Mundial, se
ha decantado por fichar por el Barça, desechando un acuerdo que ya tenía hecho
con el Real. Rodri es de Madrid y hubiera estado encantado de volver a su
ciudad. Pero lo que le ha echado para atrás es la presencia de Mourinho, que
realmente no se ha mostrado muy interesado en traerlo, seguramente hubiera
preferido a un argentino leñero.
En medio de eso, el Dépor ha
vuelto a Primera División, después de peregrinar ocho años por divisiones inferiores,
cuatro de ellos en Tercera. De allí lo rescató el banco ABANCA, que lo ha
traído de vuelta. Los cuñaos madridistas vuelven a hablar de narcotráfico, pero
es igualmente falso. ABANCA es una empresa de capital venezolano, que hace ya
bastantes años se hizo cargo de la entidad Caixagalicia, que estaba en quiebra
técnica. Con su capital, reflotaron la Caja para crear un banco solvente. El
presidente de su Consejo de Administración, y también presidente actual del
Dépor se llama Juan Carlos Escotet y, según la revista Forbes, su fortuna es
superior a la de Florentino. ABANCA lo que hizo es comprar la deuda del club,
que creo que andaba por los 160 millones de euros en 2013. Esa deuda no ha
desaparecido de la noche a la mañana (es imposible). Lo que pasa es que el
club ya no se la debe a sus acreedores, sino a ABANCA, es decir, a sí mismo.
Estas son las jugadas que
propicia el capitalismo salvaje en el que nos desenvolvemos. Escotet no sabía
nada de fútbol, pero tiene una sobrina que fue futbolista venezolana y jugó en
el Dépor. Actualmente es directiva del club y le ha insuflado a su tío el
gusanillo del fútbol. Una historia de película. Escotet no suele ir al palco
del estadio, sino que se camufla entre los hinchas del club (lo pueden ver
abajo), a veces incluso enfundado en una bufanda blanquiazul. Al final de la
temporada pasada, cuando se consumó el ascenso a Primera en el estadio del
Valladolid, los jugadores hicieron bajar a Escotet al césped y lo mantearon. Ese
es el ambiente que hay en La Coruña, una ciudad de 200.000 habitantes, todos
detrás de un club que vuelve con el ánimo de recuperar la vieja gloria. Vean al
presi.
Fútbol y capitalismo. Cuando
bajamos hace ocho años, el cántico que se extendió por la ciudad tenía un
estribillo que decía: nos van a ver volver. Bueno, pues ya hemos vuelto. Son
las siete y media y dentro de hora y media el Dépor jugará en casa contra el
Elche. Primer partido de una temporada en la que nuestro objetivo es lograr la permanencia
en Primera. Es decir, que haya tres equipos más malos. Si logramos salvarnos, al año
que viene ya podremos empezar a pensar en otras metas. En este blog no es muy
frecuente hablar de fútbol, pero hoy ha tocado. Al fin y al cabo, el fútbol no es más que un
entretenimiento que nos ayuda a olvidarnos de lo mal que está todo.
Con la Tierra defendiéndose de
nosotros, el virus del ser humano, mediante terremotos, incendios, inundaciones
y riadas de barro. Y con Trump haciendo toda clase de perrerías cósmicas. Dicen
los científicos que estamos disfrutando del verano más fresco de lo que nos
queda de vida. Esperemos que, al menos, las próximas Mid-Term Elections marquen
el inicio del declive del señor Trump, el jodido Agente Naranja. No sería un
mal signo de reversión de esta situación de mierda. Mientras tanto, toquemos
madera: a ver si gana luego el Dépor y deséenme buen viaje. Y pórtense bien.
Uso como título esta locución
coloquial, falsamente imperativa, muy usada en ciertas zonas del norte
peninsular, que viene a significar que continuaremos un día más con los temas
suscitados en el post anterior. Los incendios, de manera colateral, pero, sobre
todo, el alucinante caso del señor que escribió por anticipado la crónica de la
derrota de España en el Mundial, el inaudito error periodístico de que esa
crónica llegara a publicarse y, lo más increíble de todo, que no se haya hablado nada
de este asunto en los medios generalistas de la prensa nacional. Un asunto que es para mí extraordinariamente significativo, puesto que desvela con precisión las tácticas de
manipulación informativa que se llevan utilizando contra el Gobierno de la
Nación, desde el día siguiente a que Sánchez se hiciera con el poder por el
procedimiento, previsto en la Constitución, de la Moción de Censura (El inMundo no
esperó ni 24 horas para empezar a hablar de gobierno ilegítimo, del okupa de la
Moncloa, etc.).
El inMundo, un medio arquetípico de manipulación de
masas, ya había dado la medida exacta de su calaña y de la profundidad de su vileza y deslealtad, con motivo de los terribles atentados
del 11-M, tras los que estuvo más de un año hablando de La Mochila, un elemento a la vez real e inventado (La Mochila de Schrodinger), destinado a mantener viva la sospecha de que ETA tenía alguna implicación en el asunto, cuando desde el minuto uno todo el mundo
entendió que detrás de esa barbarie estaban únicamente los yihadistas islámicos, luego abatidos en una casa de Leganés. Los señores Aznar, Acebes, etc. sostuvieron
que esos atentados estaban dirigidos a cambiar el signo de las elecciones, para
que ganara Zapatero. Y nunca reconocieron que habían perdido esas elecciones precisamente
por la mala gestión informativa de los
atentados, porque todo el mundo más o menos buscaba información en las entonces incipientes redes sociales, en donde se daba por indudable la autoría de los
islamistas, mientras el Gobierno seguía insistiendo en que la cosa no estaba clara.
Un año después de los atentados,
El inMundo seguía dando la turra con La
Mochila cada día en su portada de papel, cuando ya nadie les seguía por esa senda
manipuladora (por aquellos años yo todavía compraba la prensa en papel y tengo
en mi memoria la imagen de los kioscos con la portada de El inMundo, dale que
te pego con La Mochila de las narices). En esa senda siguen ahora, dedicados a
demostrar que este país es un desastre, que España va muy mal y eso es culpa de Sánchez (cuando España está
bastante mejor de lo que dicen estos manipuladores, aunque por supuesto se
podría mejorar en muchos aspectos). Y para eso vale todo: hasta fabular con una inexistente derrota de la selección de fútbol.
Pero, repito, lo más alucinante de
este asunto es que nadie haya hecho sangre con ello, que ningún medio de la
prensa haya sacado partido a una metedura de pata tan descomunal. Me dice una
amiga lectora de esta tribuna, que ella se ha enterado del tema por mi blog y
que luego ha buscado en Internet y no ha encontrado apenas referencias, que nadie
saca partido del escándalo potencial. El autor de la tropelía sigue publicando
sus columnas llenas de odio y rencor, sin la más mínima alusión a su error garrafal.
Como el que se tira un pedo en una reunión y luego disimula como si no hubiera
sucedido nada. Sólo en Facebook y otras redes circulan imágenes como esta.
¿Llegaremos a conocer algún día
las claves del estruendoso silencio (discúlpenme por utilizar un oximorón tan
manido) que rodea a este caso? Pues miren ustedes que hay una clave que está
ahí mismo, a la vista de quien quiera apreciarla. Recuerden el viejo dicho cherchez la femme y enseguida lo van a entender. Del silencio de los medios, digamos, de la izquierda, podemos deducir que MAR les habrá amenazado con sus tácticas habituales: ojo, que el que no se esté calladito, puede ir p'alante. Los medios regionales como La Voz de Galicia, sigo sin entender por qué no han hecho alguna referencia a un tema tan escandaloso. Pero es el silencio de El País el que resulta más especialmente llamativo: ni un renglón
dedicado al asunto. Hagamos una breve reseña histórica para entender en qué contexto nos movemos. El País es un medio que creó la
familia Polanco con notable acierto y éxito, hasta convertirse en el mejor
periódico de España. Apareció luego el siniestro Cebrián, que le dio una vuelta
de tuerca hacia un tipo de prensa más de manipular que de informar. Fueron los
años negros del director Antonio Caño, un fascista de libro, que llevó el
periódico a sus cotas periodísticas y éticas más bajas, llegando a perder un montón de seguidores.
Yo dejé de comprar el periódico
de papel por esas fechas, como muchos otros lectores fieles desde la fundación
del medio. Ante la ruina que amenazaba, tuvieron el buen ojo de llamar a Soledad
Gallego-Díaz, una periodista de verdad que se comprometió a estar sólo dos años
al frente, porque ese tipo de rol no le gustaba especialmente. En esos dos años
se remontó el rumbo, se lanzó la versión digital y ahí fue cuando muchos
lectores accedimos a suscribirnos para leerlo todas las mañanas con el café con
leche. Cumplida su misión, Soledad dejó el periódico en manos de Pepa Bueno,
que sostuvo el timón con buen pulso durante unos años más. Hasta que llegó el
nuevo jefe de PRISA, a quien en este foro se conoce como Mangurrián, por simplificar
su apellido real impronunciable. Y, siento decirlo, pero, ahora mismo, el periódico está en
proceso de igualarse a la baja con El inMundo, el ABC, El Español y los demás, volviendo a los siniestros tiempos de Caño.
Soledad murió hace poco y
Mangurrián ha echado a Pepa Bueno y también a Angels Barceló y otros que hacían
un tipo de información periodística y radiofónica crítica y de calidad. Les
diré que yo acabo de suscribirme a elDiario.es, que se acerca más
a mi modo de pensar, y estoy valorando la posibilidad de anular la
suscripción de El País, como ya han hecho algunos de mis amigos. En ese contexto,
volvamos al artículo de Arcadi Espada. En El País, como cada mes de agosto, la
edición diaria incluye una serie de entrevistas largas a personajes de interés,
que se engloban en una sección llamada Historias de Agosto. Este año empezaron
el día 2 con una interesante entrevista de Elvira Lindo a un arquitecto
valenciano al que no conocía. Pero, miren por dónde, el día 3 se descuelgan con
una primera plana dedicada ¿saben a quién? Pues nada menos que a doña Cayetana
Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos. ¿La recuerdan del post anterior?
Exactamente, la del cuello larguísimo y el presunto chocho morenote. Vean una
captura de pantalla de ese artículo de fondo.
Aquí tienen la clave del asunto que
estábamos comentando. En el mundo de la información y la desinformación nada es
casual. Esta entrevista no aparece ahora por casualidad. Esto es el disparo de
salida de una campaña de relanzamiento de esta señora que, reconozcámoslo,
vale diez veces más que el incapaz de Fake Jo-ho, y todavía no sabemos hasta dónde se la
quiere promocionar. No hay más que ver el escenario elegido, el mítico Hipódromo de la Zarzuela, el atuendo de la doña, lo cuidado del encuadre. La entrevista, publicada el día 3 de agosto, seguramente estaba
ya preparada y maquetada desde bastantes días antes. Posiblemente estuviera ya
lista el mismo día 20 de julio en que el maromo de esta señora perpetró su metedura
de pata cósmica, justo el día en que toda España celebraba por las calles la victoria
de nuestra selección.
Cayetana es poderosa, tiene
detrás a El del Bigote y quizá no sea
mucha fabulación pensar que le llamó para pedirle ayuda: ¡Ay, José Mari! Que mi
maromo ha metido la pata hasta el corvejón; tienes que hacer algo, que si no lo
paramos va a hacer el ridículo y eso nos va a afectar indirectamente a mí y a la campaña que estamos a punto de lanzar.
Y, puestos a fabular, podemos ya pensar que El
del Bigote le llamó a Copito de Nieve,
que tiene hilo directo con Mangurrián y los demás próceres de la información
patria. En fin, reconozco que todo esto es una fabulación conspiranoica, pero a mí me parece más creíble que muchas de las teorías delirantes que se cree la gente por ahí adelante. Después de ver la que ha
liado Zapatero, es bastante llamativo que los otros ex-presidentes (incluido el misterioso M.Rajoy, que mira que si al final va a resultar que es Pedro Sánchez) se estén yendo de rositas.
Con la Inteligencia Artificial se hacen verdaderas maravillas. Como convertir a
estos tres en trasuntos de los miembros de Extremoduro. Véanlo.
Esto es lo que se llama ahora un Reel.
Si se les ocurre leer el largo artículo de fondo sobre La del chocho morenote, constatarán que es de una sosería
infumable; esta señora no tiene nada interesante que decir (su insignificancia
destaca más al compararla con la calidad de los otros artículos de la colección
de Historias de agosto de este año: los dedicados al arquitecto valenciano, o al
ex alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, a quien los jueces metieron en el trullo
por sostener que La Justicia de este país
es un cachondeo, afirmación que, ahora mismo, sostendríamos muchos). ¿Por
qué entonces lo han publicado en lugar preferente y casi en la primera fecha
disponible? Bueno, ya les he dicho que esto huele a disparo de salida de una
campaña para relanzar la figura de esta señora. Pero hay algo más.
Me refiero a que la entradilla del
reportaje destaca en lugar preferente una de sus respuestas: Lo del ático de Ayuso no lo entiendo todavía.
¡Eureka! O, como decía mi padre: ¡Ángela María! Este es el quid de la cuestión.
Hace mucho tiempo, mi querido amigo Mariano pronosticaba con total seguridad: Ayuso morirá por fuego amigo. Mariano
lleva tres años muerto y enterrado y hasta ahora no había visos de que se
cumpliera esa profecía. En este blog, hemos puesto a parir a Feijoo, a
Almeida y a algunos otros, pero, en concreto, a la señora Ayuso se la ha
tratado con algo más de deferencia. Sin ir más lejos, en el último post pueden
ustedes leer que, en el caso de los terroríficos incendios que se declararon en
Madrid, su actitud fue la correcta: estar en primera línea y pedir ayuda
enseguida. Eso es lo que yo opino.
Pero alguno de los lectores más
izquierdistas de este blog me ha hecho llegar por mail una opinión contraria.
Según sus fuentes, la petición de ayuda no fue tan inmediata y, por el
contrario, se decidió después de un amargo debate con los partidarios de no
pedirla (obviamente, para que se quemara la mayor superficie posible y así poder
incidir en la turra de lo mal que está todo por culpa de Pedro Sánchez). Si
esto fue así (yo no puedo saberlo), estoy convencido de que Ayuso fue la que se
mostró partidaria de pedir la ayuda enseguida. En el otro bando podemos
adivinar a Feijoo, Tellado y los demás. ¿Por qué creo esto? Pues por un dato
que no les he contado. Yo tengo un buen amigo con casa en Sotillo de la Adrada,
valle del Tiétar, cuya parcela se libró por los pelos del fuego. Y este amigo
dice que Ayuso es de esa zona, que todo el mundo en la comarca conoce a su
familia y que estaba de verdad aterrada. El otro día les puse la foto del
apretón de manos con Sánchez. Hoy les pongo una toma unos segundos posterior,
para que se fijen en la expresión de la doña.
¿Qué deducen ustedes de la cara
de esta señora? Para mí, obviamente, revela una gran incomodidad, no en vano le
está dando la mano a un señor al que ha llamado hijo de puta (y no me gusta la fruta), ha atacado por todos
los medios y ha responsabilizado de todos los males del país. Está incómoda
pero, a la vez, muestra un agradecimiento profundo, un reconocimiento de que,
sin la ayuda de la UME, los pueblos del valle del Tiétar hubieran quedado
arrasados, incluyendo los de sus familiares más directos. No se olviden de que en
esta peligrosa catástrofe no se registró finalmente ni un solo herido. Pero es
posible que esta actitud de reconocimiento hacia Sánchez haya sido la gota que
ha colmado la irritación de El del Bigote, que al fin y al cabo es el que
controla los hilos de todas estas situaciones. Porque Ayuso, a su manera está
lejos del modelo político y familiar que propugna la parte más rancia y casposa
de los votantes del PP, los que suelen leer el ABC y van a misa cada domingo.
Mi amigo Mariano era una persona
con una gran intuición para estas cosas. Y, como él, yo creo que Ayuso es una
persona joven, descarada y valiente, que no se ajusta al modelo Isabel Tocino,
que tanto gusta a los franquistas. Para empezar, cuando resultó elegida presidenta,
mantenía una relación íntima, gozosa y desprejuiciada con su peluquero, al que
reconoció que apreciaba mucho. Luego rompió con él y se lió con su actual novio
que, con todos los respetos, a mí me parece un cutre. Un tipo que aprovecha su
relación con ella para embolsarse cuatro millones de euros en intermediaciones
para negocios sanitarios con el grupo Quirón. Y encima, trata de ahorrarse 300.000
en impuestos con un sistema chapucero de facturas falsas, y le pillan. Desde el entorno
de El del Bigote es posible que todo esto no guste mucho.
Durante estos últimos años, Ayuso
se ha posicionado en el lado más a la derecha de su partido, casi como si fuera
de Vox. Pero esto podría deberse al mismo fenómeno que hace que los hijos de
los emigrantes de Castilla en el País Vasco se muestren como los más radicales
y abertxales. Cuando eres consciente de que no eres uno de los suyos, has de
extremar tu radicalismo para que te acepten. En esa misma línea, el papel de
MAR, como mentor, pudiera ser también una jugada al despiste. Yo mismo he dicho
aquí que MAR moriría a su lado cuando llegara el fuego amigo o enemigo. Pero a
lo mejor estoy equivocado. A lo mejor, MAR no es más que un tipo al que ha puesto en ese lugar El del
Bigote, para que vigile de cerca a una señora de la que no se fía del todo, porque
tiene la suficiente personalidad como para pensar por su cuenta. ¿Están
promocionando ahora a Cayetana (dejemos ya lo del chocho morenote) como alternativa a
Ayuso y hasta al inútil de Feijoo? Lo sabremos antes o después.
Pero, para esta teoría mía,
totalmente inscribible en las conspiranoias que nos rodean por todos lados, hay
una discordancia de fechas, que debemos aclarar. La metedura de pata de Arcadi
tuvo lugar el lunes 20 de julio (España ganó el Mundial el 19). El incendio de
la zona del Tiétar-suroeste de Madrid brotó el día 23, cerca de San Martín de
Valdeiglesias, causado por un coche eléctrico cuyas baterías echaron a arder.
Esa misma tarde, Ayuso pide ayuda, el delegado del Gobierno en Madrid se adelanta esbozando unas excusas impresentables, una metedura de pata obvia, antes de que Sánchez le desautorice y declare el
estado de emergencia. El 25 se encuentran ambos líderes y se suscita la foto de arriba.
El 28 publico yo mi post anterior. El miércoles 29 de julio por la mañana, El País publica su primera información sobre el ático que la Comunidad ha comprado, reventándole a la presidenta
la rueda de prensa en la que iba a anunciar su plan de recuperación de las
zonas quemadas. Y el 3 de agosto se publica el gran artículo sobre Cayetana.
Algo no cuadra. Pero vayamos por
partes. Lo del ático, alguien se lo ha filtrado a El País. Si ustedes creen que
la prensa investiga temas y los publica por su cuenta cuando quiere, es que son unos
ingenuos. La prensa actual en España se nutre de chivatazos, investiga más
bien poco y, si encuentra algún tema susceptible de potencial escándalo, atesora pacientemente el material a la espera de que alguien les dé la salida. Yo creo que la filtración
de lo del ático viene de las propias filas del PP. Tal vez ya le venían buscando
las cosquillas a esta señora; se comenta por ahí que le han sugerido que deje al
impresentable de su novio para no verse perjudicada por las imágenes del juicio y una eventual condena por
defraudador, pero que ella se niega porque le quiere.
Y en eso llega el incendio, ella
pide ayuda al Gobierno contra la opinión de los que querrían aprovechar el tema
para seguir desgastando a Sánchez (ya lo hicieron con la pandemia y demás
desgracias recientes) y esto es la gota que colma el vaso. Encima se fotografía
mirando con cara de arrobo al odiado okupa de la Moncloa, mostrando en su
rostro el agradecimiento por que le haya sacado las castañas del fuego, y nunca
mejor dicho. Pero yo he aventurado que la entrevista a Cayetana llevaba un tiempo
cuidadosamente preparada, fotos y temas incluidos. ¿Cómo se explica entonces que opine
sobre el ático de Ayuso, escándalo que ha brotado apenas unos días antes? Pues ya
puestos a fabular podemos imaginar que ya tenían toda la entrevista preparada y maquetada y que, al salir el escándalo del ático, la llamaron otra vez para preguntarle al
respecto y tener así la guinda de la sosa entrevista, utilizable para la
entradilla. Releyendo la entrevista, resulta evidente que la pregunta sobre el ático de Ayuso no tiene una relación directa ni con la anterior ni con la siguiente; bien pudiera haberse incluido ahí con calzador, para forzar un titular para la entradilla.
Lo cierto es que las reacciones
de Ayuso al tema del ático han sido erráticas, impropias de la seguridad con la que
suele preparar sus contraataques. Se puede conjeturar que MAR ya no la está ayudando.
Primero, que no pasa nada, que necesita un lugar para trabajar, mientras se
hacen unas obras en Sol, que al parecer no estaban todavía ni licitadas. Después, que pone el ático en venta. A continuación, el metepatas del novio pone en
venta el otro ático, donde viven ambos, y la página Idealista muestra a todo el mundo las imágenes del interior de su
nidito de amor. Y luego, retiran el anuncio de Idealista. Como colofón, la
señora declara que ella no sabe nada de este tema, que se lo pregunten al
Consejero que le ha montado semejante quilombo. A todo esto, El País y los
medios de la izquierda siguen dale que te pego con este tema en portada cada día. El asunto
empieza a recordar al acoso que sufrió Cristina Cifuentes, otra que tampoco era
una de los suyos.
Tras apretarle las tuercas con
los másteres falsos, acabaron sacando el vídeo del robo de cremas en un Eroski.
¿Tendrán guardado algo así de Ayuso? Quién sabe. Conviene no perder la memoria de las
maniobras en el PP, desde que El del Bigote decidió no presentarse a un tercer
mandato (decisión que es de alabar, como la de eliminar la mili y otras). Siguiendo la
tradición del PP, el nombramiento de sucesor fue digital: con el dedo lo señaló el lider, eligiendo entre la terna que él mismo había escrito en el cuaderno azul. Menos
mal que no eligió a ninguno de los otros dos (Rodrigo Rato y Mayor Oreja, qué
peligro). El dedo recayó en el ínclito M.Rajoy, tal vez porque parecía ser el más mediocre
y más fácil de manipular desde FAES, aunque luego les salió rana. Para suceder a
M.Rajoy, en el partido se quisieron hacer los modernos y lo eligieron por un proceso
de votación. Aunque el núcleo duro de M.Rajoy apostaba por Soraya, resultó elegido
Pablo Casado.
Años después, a Casado lo
defenestraron y desde la izquierda se suele dar por hecho que este señor cayó
por enfrentarse a Ayuso y señalar a su hermano el sedicente vendedor de mascarillas. Yo nunca
he compartido esa teoría, aunque quizá sea cierta en parte. Yo creo que a
Casado lo acabaron echando por intentar (a su manera) desmarcarse de Vox. No sé
si recuerdan un discurso suyo demoledor en el Congreso, que se escribió él sólo
y nadie conocía hasta que lo pronunció. Si lo buscan en Internet, verán a
Abascal lívido al escuchar semejante ataque. Y aquí aparece también Cayetana.
Esta señora es del núcleo duro de FAES y fue el propio Del Bigote quien la
promocionó a diputada y portavoz del PP en el Congreso. Y, cuando llegó Casado, la cesó como portavoz y la relegó a la tribuna.
En cuanto defenestraron a Casado,
la volvieron a nombrar portavoz. Por breve tiempo. Feijoo la quitó enseguida, esta
vez por otro motivo: un tipo tan mediocre como él necesita rodearse de gente
aún más mediocre, para que no le hagan sombra. Tipos como Tellado. Esta señora
nos puede caer mejor o peor, pero es licenciada en Oxford y habla inglés de corrido,
entre otros idiomas. Se lo podía comer con patatas (por cierto: las mejores patatas, las de Coristanco).
Precisamente, al buscar a Feijoo y traérselo de su retiro dorado gallego, El
del Bigote ha querido dejar el partido en manos de un tipo tan gris como M.Rajoy y esta vez le
está dando mejor resultado. En cuanto llegó y dijo que quería hacer una
oposición educada y sin insultos, lo callaron rápido. Tal vez le gritaran eso
de Cómete la fruta atontao. El del
Bigote es el que sigue manejando los hilos y, cuando toca, les da un
aldabonazo: el que pueda hacer, que haga.
En fin, cuando menos se lo
esperaban ustedes, estoy recuperando un poco el pulso de este blog, que se
encaminaba a su desaparición. No les he mentido: después de estar un mes o más
sin ordenador, descubrí lo fácil que se vive sin mantener un blog y me dejé
llevar. Y cuando uno deja de practicar cualquier disciplina, luego resulta
complicado retomarla. Este post no es más que un ejercicio de fabulación
conspiranoica y me he divertido mucho escribiéndolo. Pero es que este mundo,
gobernado ya por algoritmos y a la espera de que la Inteligencia Artificial se
haga con todo, camina por esa senda. Para que tengan una especie de contrapunto, voy a
concluir con una historia real (En otro post les hablaré de Ceuta, un tema para mí claro y meridiano).
La historia real. Hace unos días,
estoy acodado en la barra del bar A Cañada, de mi barrio, tomando un vermú. Un par de calvos musculosos, de aire vagamente
amenazante, entran en el bar, se acomodan a mi derecha en la barra y empiezan a hablar. Lo hacen en voz bastante baja, contra lo que
pudiera esperarse de unos sujetos de ese talante, generalmente vociferantes y
cargados de razón. Su tono bajo suscita mi curiosidad y aguzo el oído. Resumen
de lo escuchado: para que este país salga del merdé en que lo ha metido la izquierda, es
imprescindible tener la garantía de que Vox, una vez que llegue al poder, no traicione sus
principios fundacionales acomodándose y vendiéndose a intereses espurios, como hacen siempre todos los partidos. Para garantizar eso, es necesario crear un grupo más a
la derecha, que les genere una tensión y vigile que siguen luchando por
los ideales correctos.
Les juro que escuché eso y que me
da un miedo atroz. Y ese modelo ya está en Cataluña, donde a la vista de que
los puigdemoníacos se están volviendo irrelevantes y los de ERC parecen estar
primando su carácter obrero por encima del nacionalista, se ha creado un grupo
ultra, Alianza Catalana, que está arrasando. Así que, manténganse ustedes
también vigilantes, para que no les den gato por liebre. Que nos tienen aquí
entretenidos con cosas como la visita del Papa, el Mundial y ahora el eclipse.
He sondeado las posibilidades de viajar a Coruña para verlo, pero no hay ni una sola plaza
de alojamiento: el eclipse coincide con el trofeo Teresa Herrera (el Dépor se
enfrenta nada menos que al Real Madrid), las fiestas de María Pita y el
inminente inicio de la Liga con el Dépor en Primera División. Así que seguiré por
aquí, al caloret, que dijo la
inefable Rita Barberá. Pórtense bien.
Pues mientras nos tenían a todos
entretenidos con que si estamos en la tercera ola de calor o la cuarta, la
realidad se ha impuesto: desde las lluvias del mes de marzo, no ha vuelto a
caer una gota sobre la región madrileña, salvo alguna tormenta esporádica, y desde el 1 de
junio estamos soportando unas temperaturas de treintaytantos a cuarenta, el caldo de cultivo perfecto para una ola de incendios como la que estamos sufriendo (lo mismo está pasando en Francia, en la zona de Burdeos-Arcachon,
que visité a comienzos de este año, y también en grandes extensiones del Canadá). Señores, esto no es una sucesión de olas de calor de tres días, esto es un verano infernal, nunca antes sufrido. Y las perspectivas son que los próximos veranos van a ser iguales, si no peores. Así que dejémonos de contar una, dos y tres olitas de calor sucesivas y llamemos a las cosas por su nombre.
Y en situaciones de emergencia grave como
esta, es cuando se ven las consecuencias de las políticas neoliberales de la
señora Ayuso, que cada año reduce el apoyo a la sanidad y educación públicas,
estrangula a las Universidades y recorta el presupuesto de la prevención de
incendios y la dotación de medios para combatirlos, a la par que dedica más dinero público a la tauromaquia y el nuevo circuito de Fórmula 1, horteramente denominado Madring, que hay que joderse qué nombre más feo que le han puesto. Tal vez alguno de ustedes,
queridos lectores, pueda pensar que estoy ideologizado y predispuesto a criticar a
la derecha con cualquier excusa; que este post es un ejercicio más de oportunismo y demagogia.
Pero es que, como residente en
Madrid, yo vivo en directo las nefastas consecuencias de las políticas acompasadas
del dúo Ayuso-Almeida. Mi barrio se ha convertido en un parque temático para
turistas pedorros y les diré una cosa: menos mal que no tenemos mar por aquí,
que en tal caso, esta gente construiría los muelles más grandes del mundo, para que llegaran a nuestra
ciudad simultáneamente todos los cruceros gigantes del universo, a terminar de
destrozar nuestra vida urbana. Y la ciudad está más sucia que nunca, porque
esta dupla destina más dinero a la Fórmula 1 que a cualquier política de
limpieza urbana medianamente efectiva, total al turismo pedorro le da igual que
las calles estén hechas una pocilga y haya hasta ratas pululando por ahí en
ciertos barrios. Vean la foto que tomé el otro día saliendo de mi clase de yoga
en la plaza de Jacinto Benavente, en medio de las obras eternas de la zona.
Otro ejemplo: a mí me van a pagar
120€ por mi clase de máster del otro día, una presentación que los propios
directores del curso reconocen con vergüenza que se merecería mucha mayor
remuneración, pero la Universidad Complutense está estrangulada financieramente
por la Comunidad de Madrid y eso les impide pagarme más. Y, desde luego, por mi terraza han volado estos
días pequeñas cenizas que caen del cielo, además del olor a chamusquina que
nos atufa intermitentemente. Ayer me preparé una ensalada de tomate
para comérmela en la terraza y al rato estaba llena de puntitos negros y les
juro que no le había echado pimienta. Lo de los bomberos no es cosa mía ni
resultado de la ojeriza que le tengo a la derecha: en esta región llevan protestando por la falta de medios e incluso de vehículos desde hace más
de tres años, y han sostenido huelgas indefinidas los dos últimos inviernos
que, al llegar los calores, suspenden por sentido del deber. La foto que les
muestro abajo, corresponde a su último acto de protesta de este año, el 24 de
julio, dos días antes de que
se desatasen los incendios más terribles, ante la sede de la Consejería de la que dependen.
Estos incendios que brotan por
todos lados, son la consecuencia del cambio climático que ya ha llegado, aunque
los negacionistas sigan diciendo que ellos no notan el calor. Junto con danas,
huracanes y terremotos como el de Venezuela, son señales inequívocas de que la
Tierra se está defendiendo del virus letal que es el ser humano. Frente a un
desafío tan descomunal, parece claro que personajes como la señora Ayuso se ven
claramente rebasados y han de pedir ayuda, aunque sea al odiado Gobierno
social-comunista-bolivariano, presidido por el inicuo Sánchez, al que incluso
ha tenido que darle la mano. Si se dice que Glenn Ford no se lavó la mano en
varios meses después de darle la mítica bofetada a Rita Hayworth, es imaginable
el asco y la rabia con que la señora Ayuso se habrá apresurado a lavarse la
mano tras dicho saludo, frotando enérgicamente con Fairy o lo que haya pillado
en los retretes del puesto de mando. Vean la imagen del apretón, y otras de la
doña, disfrazada de Dora la Exploradora, como se han apresurado a señalar desde la izquierda patria.
Es comprensible que, en los cenáculos de la
izquierda, se le tenga a esta señora una merecida manía, pero yo he pedido en
este blog que intentemos criticar lo que está mal y valorar lo que está bien, desglosando unas cosas de las otras sin pensar en a quién afectan. Y
esos sectores de izquierdas, que masivamente se han carcajeado del atuendo de
Ayuso, no son ni siquiera conscientes del sesgo machista que comporta
ese cachondeo. A mí me parece que, con el calor que está haciendo en Madrid en estos
meses, el pantalón corto es algo muy adecuado; yo lo llevo todo el tiempo, y si
esta señora tiene las piernas bonitas de corredora (dice salir cada mañana a correr) pues no veo por qué no habría de mostrarlas. La izquierda
tiene a veces un tufo puritano e inquisitorial que no comparto para nada. ¿Acaso esta
señora tendría que acudir vestida de luto y cubierta de los pies a la cabeza
con un sayón? También es contradictorio que a Feijoo se le ponga verde por no
acudir y a Ayuso por lo contrario. Dicho todo esto en el ánimo de no contribuir desde este blog a la crispación y la polarización, que para eso ya hay muchas tribunas en las redes.
A mí lo que, en cambio, me cruje
bastante, es lo que podríamos llamar la redundancia señalética, el hecho de que
el chaleco de Ayuso lleve un letrero que diga PRESIDENTA, y el de su acólito el
señor Novillo otro que diga CONSEJERO. Me recuerda los tiempos en que algunas
papeleras urbanas ostentaban encima un cartel enorme que decía: PAPELERA. Por
cierto, a este señor Novillo, para que se integrara en el comité de emergencia
por los fuegos descontrolados, hubo que rescatarlo de la ronda de
acontecimientos taurinos que iba presidiendo por los pueblos de toda la
Comunidad, tarea a la que Ayuso destina más presupuesto que a la prevención de
incendios y para la que este ínclito consejero parece predestinado por
apellido.
Así que no pasa nada por reconocer que la señora
Ayuso ha estado estos días donde tenía que estar y ha pedido a tiempo la ayuda que
necesitaba, aunque los bomberos llevaran años pronosticando lo que iba
a suceder si el grueso de los presupuestos regionales se destina a los toros y a la Fórmula
1. El que sigue superando todas las cotas de deslealtad es el señor Feijoo que,
desde su presumible retiro en alguna playa gallega, ha publicado un comunicado
dando las gracias a los gobiernos autonómicos por su esfuerzo contra el fuego,
sin citar al Gobierno central, que es el que les está sacando las castañas del
fuego con la UME, una unidad por cierto creada por el señor Zapatero entre el escepticismo y las
bromas de la oposición liderada entonces por el ínclito M.Rajoy. El señor
Feijoo es para mí uno de los peores políticos de la historia reciente de la
democracia en España y mira que es difícil superar en este ranking a Albert Rivera, record Guiness de autodestrucción de un partido político.
Yo ya he dado mi versión sobre esto: el PP daba
por ganadas las Generales de 2023 casi sin bajarse del autobús y las hubiera
ganado con un candidato un poco menos feo, gafe y poco capacitado. Y ahora
están a punto de repetir el error, con el agravante de que en tres años de
liderazgo de este inútil, el partido se ha puesto en manos de Vox y está
abrazando todos sus postulados. Podemos afirmar sin faltar a la verdad que el PP es ya
un partido de extrema derecha, a la altura de los liderados por Le Pen, Meloni y
la líder de AfD, de cuyo nombre no quiero acordarme. Así que vamos a ver si nos
vamos concienciando a votar bien, que nos va quedando cada vez menos margen. Yo,
desde luego, pienso votar a Sánchez, como ya he anunciado. En primer lugar, por
exclusión, porque no me seduce nada el guirigay que hay a la izquierda del PSOE, incluyendo a la señora Belarra, que va a repetir el error de Pablo
Iglesias y tiene todas las papeletas para acabar abriendo otra taberna. Pero también por los méritos en positivo del presidente, a los que me referiré en posts venideros.
Porque hoy quiero hablarles de
otro tema que, seguramente se les habrá pasado por alto y que me parece
paradigmático de hasta dónde llega la manipulación informativa en este país de
nuestras desdichas. En las pasadas semanas, toda España ha vibrado con la
trayectoria de nuestra Selección de Fútbol, que ha ganado el campeonato mundial
de manera justa y brillante. En la final, consiguieron doblegar a Argentina
que, sintiéndose inferior, recurrió a toda clase de tretas sucias y rastreras y
estuvo a punto de llegar a la tanda de penaltis, con ese muestrario de
marrullerías de la mejor escuela del señor Mourinho, ahora fichado de
nuevo por el Real Madrid para que las despliegue por los campos de España.
Pero he dicho que toda España ha
participado en esa especie de éxtasis eucarístico de la victoria final. ¿Toda?
Pues miren ustedes que, al parecer, entre los fachas pro-taurinos y
negacionistas del cambio climático, había mucha gente que habría estado encantada
de que perdiéramos, para incidir en el discurso catastrofista de lo mal que va
el país y luego culpar de todo a Pedro Sánchez, de quien se sugirió
que no debía acudir a la final porque es gafe. Ellos querían que perdiéramos, pero no se atrevían a decirlo en
público, en medio del fervor popular que se desató en los últimos días y que
terminó con dos millones de personas festejando en las calles, entre ellas el
que suscribe. Pero, hay un periodista de El inMundo que llegó a preparar anticipadamente
una crónica de la derrota, como suele hacerse cuando se intuye que alguien
famoso se va a morir y escriben la necrológica antes, para tenerla lista
en cuanto suceda.
Este periodista se llama Arcadi Espada, y es un tipo repulsivo, cuyo discurso es siempre un compendio de vileza, odio y bilis mal digerida, mezclado con
la soberbia del típico listillo que ve más allá que los demás seres humanos, que para él no
somos más que epsilones del montón. Y resulta que este señor envió su crónica
de la derrota al periódico, para ser el primero que la publicase. Y en este
periodicucho amarillista son tan inútiles que nadie revisó su contenido y se publicó tal
cual el lunes día 20 de julio, cuando todo el país vibraba con el éxito sideral del día
anterior. Cuando se dieron cuenta, se apresuraron a eliminarlo, pero ya mucha gente lo había copiado y guardado porque, encima, salió en la edición en papel,
y estas son más difíciles de corregir. Es un ridículo espantoso, monumental,
estratosférico. Pero, curiosamente, nadie de la prensa ha dicho una palabra del tema, salvo
el Público y elDiario.es, ambos con la boca pequeña, por si acaso; no vaya a venir
MAR a cumplir la amenaza que les envió por escrito, a saber: Os vamos a triturar. Váis a tener que cerrar. Idiotas. Que os den.
Me parece un tema gravísimo, con
muchas implicaciones y muy significativo de lo que es ahora mismo la prensa,
que dedica cada día páginas y páginas al escándalo Zapatero y ni un renglón a
este tema que es también un escándalo mayúsculo. Para que vean que no les estoy
contando una historia de ciencia ficción les voy a mostrar primero una foto de
este repelente caballero, por cierto, pareja actual de Cayetana Álvarez de
Toledo, otra listilla llena de odio a la gente normal, cuya última intervención
en el Congreso fue para lanzar el bulo de que Sánchez está gravemente enfermo, algo de lo que el aludido se rió a carcajadas.
Al lado les voy a poner la foto del artículo en el diario en papel. Pero, como
se ve muy pequeño, les añado abajo la transcripción y les pido que lo lean. Tal
vez deben tomarse primero un anti-emético, porque la lectura de este panfleto
produce unas acusadas ganas de vomitar.
Nunca es sólo futbol, recordadlo siempre
Arcadi Espada, publicado en El Mundo el
20.07.2026
NUNCA ES solo
fútbol. La magnitud de la decepción española en el Mundial obliga a algo más
que a un análisis táctico. No es difícil ver en este equipo –en su devoción
litúrgica por el sistema, en su miedo al desequilibrio táctico, en la sumisión
del talento a la coreografía– un reflejo de lo que es y de lo que amenaza
seguir siendo este país en el siglo XXI: una sociedad que ha hecho de la
desconfianza ante la excelencia una forma de cortesía.
Nunca es solo
fútbol. Luis de la Fuente, que siempre fue un meritorio jugador de equipo, había convertido la grave falsa modestia de Alfredo Di Stéfano: «Ningún
jugador es tan bueno como somos todos juntos». España tenía a Lamine Yamal,
acaso el mayor talento de su historia: solo hay que ver cuál ha sido el
resultado de dos años instruyéndole en el pase hacia atrás. El tikitaka de 2010
era una cultura; el tiktok de 2026 es relax. La selección española ha sido
patrocinada como símbolo de una España trans: mestiza, igualitaria y risueña.
Anoche descubrimos su cara b. El mestizaje sin fusión es yuxtaposición. La
igualdad entre desiguales, nivelación. Y los equipos serios no sonríen mientras
suena el himno, sino cuando recogen la Copa.
Nunca es solo
fútbol. La estrella disuelta en el grupo, el mérito prorrateado. Una parábola
nacional. Nuestra escuela iguala hacia abajo, nuestra legislación recela del
mérito y nuestra conversación pública dedica a demoler reputaciones el tiempo
que otros dedican a construirlas. Pedirle a este vestuario que se atreva a la
excelencia es pedirle que desobedezca a su país. Los jugadores no viven en una burbuja: son
hijos de un tiempo en que el largo aliento cotiza menos que la viralidad instantánea,
y en que los jóvenes, sin horizonte ni proyecto, no pueden emanciparse, sobre
todo de sí mismos.
Nunca es solo
fútbol. El desenlace tampoco puede sorprender al que observe el clima moral del
país. Es lógico que una sociedad secuestrada por la polarización, donde las
reglas se tuercen al servicio de la supervivencia de las élites y donde la
palabra pública es ruido, solo pueda exportar la parálisis y hasta la
infelicidad que se vieron en el césped.
Nunca es solo fútbol. La eliminación deja lecciones urgentes de cara a 2030, cuando España
organizará el Mundial junto a Portugal y Marruecos. Ninguna selección fracasa
sola: fracasa el país que se proyectaba en ella. Y esos once hombres,
perfectamente organizados para la mediocridad, pixelan una imagen que España
debe atreverse a contemplar, sosteniendo largamente la mirada sobre sí misma.
Hasta aquí el suelto. Es algo
increíble. Y discúlpenme, pero he tenido que parar de escribir por las nauseas
que me ha producido transcribir un texto tan lleno de odio. Sigo después de
calmar el malestar de mis entrañas. La magnitud del fallo del periódico la da el recuerdo de las celebraciones que tuvieron lugar en toda España, al tiempo que ese libelo estaba en los kioscos y, por un rato, en la Web de El inMundo. Pero esta historia tiene unas
cuantas implicaciones diferentes, que me dispongo a analizar para ustedes,
numeradas para ir por orden.
1.- El contenido del escrito en sí mismo. Parece mentira que alguien sea capaz de sintetizar en tan pocos párrafos toda la inquina, el odio,
la ojeriza de esta gente a todo lo que huela a moderno, progresista, solidario, social o
climático, adjetivos que ellos unifican en el término inglés woke. La fachosfera está obsesionada con
echar a Sánchez del poder, porque saben que, en una contienda electoral limpia, pueden volver a perder, sobre todo con un candidato tan obtuso y romo como
Feijoo. A partir de ese convencimiento no reconocido públicamente, a estos
señores les vale todo. Hasta una columna sobre fútbol escrita por un ignorante
supino de las entretelas de este deporte de masas. Dejaré para otro día los
aspectos futbolísticos para no desviarme del tema principal.
Para la Brunete mediática,
cualquier recurso es válido con tal de echar del poder a Sánchez y, desde luego
hubieran estado encantados de que España perdiera la final. Porque para ellos,
lo fundamental es eso y están dispuestos a cargarse la democracia, el prestigio de la Justicia
y lo que haga falta. Feijoo no es capaz siquiera de disimular su ansiedad por
llegar al poder, para lo que mejor le valdría aprender, formarse como líder,
aprender inglés y elaborar un programa de gobierno. Pero todo eso le da mucha
pereza, así que su programa es muy sencillo: echar a Sánchez y luego ya
veremos. Y la prensa afín, esa que no informa sino que jalea, se dedica a
construir un relato paralelo a la realidad, como si Sánchez ya estuviera en las
últimas, relato al que el aludido responde haciendo de Don Tancredo y tratando
de gobernar en el estrecho margen que le dejan. Ya les he dicho que a mí me encantaría
que agotara la legislatura hasta el final.
Y esto explica que hayan metido
la pata de manera tan estrepitosa. Han escrito el epitafio de alguien que
todavía no se había muerto y que, para cuando la publicación, acababa de ganar
el título de Campeones del Mundo, después de un partido primoroso. Arcadi
Espada les es de mucha utilidad, aunque esta vez la haya cagado de forma clamorosa mandando
por anticipado un artículo sobre algo que no había sucedido. A lo mejor es que
le pagan por artículo entregado. De todas maneras, sabiendo quién es su pareja,
no es de extrañar que esté así de amargado, porque vaya tela, la señora
Cayetana, con su doctorado en Oxford, que le hace mirarnos a todos muy desde
arriba, y su melena rubia de bote (ya saben: rubia de bote, chocho morenote, y disculpen la bastez, este era un
dicho de cuando éramos adolescentes y la hormona desatada se nos salía por las
orejas). La señora nos mira tan desde arriba que, con el photoshop, algunos se han dedicado a estilizar su imagen, en la forma que ven abajo.
2.- La profesionalidad de la prensa. ¡Madre mía! ¿Cómo es posible
que se les haya colado un fallo tan tremendo. ¿Es que El inMundo no tiene
presupuesto para tener unos correctores, unos revisores del material que está a
punto de publicarse? Nadie se dio cuenta del fiasco hasta que se empezó a
comentar en redes, justo en el día de la euforia nacional desatada, ese frenesí
que hizo que durante un par de días ni
siquiera se hablara nada de Zapatero. Este libelo fue fundado por el señor
Pedrojota R. que ahora difunde su veneno desde El Español. Yo dudo que este
caballero se hubiera colado un gol en propia meta de este calibre. Lo que pasa es que
un medio tan mediocre y que se comporta con tanta bajeza, no necesita gastar mucho en depurar la calidad
periodística del producto, al fin y al cabo, sus lectores no creo que pasen de
ojear los titulares.
3.- La nula repercusión en los medios de tirada nacional. Qué quieren que les diga, los demás medios de la fachosfera han guardado un
pudoroso silencio, la mierda es mejor no removerla; disimular y hacer como que
esto no ha sucedido jamás, es una buena forma de que se vuelva invisible y se
evite el bochorno. Es como si te tiras un pedo sonoro en medio de una reunión:
lo mejor es disimular y seguir actuando como si tú no hubieras sido. El propio
Arcadi ha publicado ya una nueva columna en la que no hace la menor alusión al descalabro. Podemos imaginar la bronca que le habrá caído en
casa, ya saben: mira que eres inútil, te dije que tuvieras cuidado, que los
escritos para la prensa los carga el diablo. La rubia de bote ha de tener un humor de
perros.
Pero es que los demás diarios no
han hecho una sola referencia al caso. El País y la SER, en su nueva deriva con Mangurrián al mando de PRISA, están ya en la misma sintonía. Los medios regionales parecen no
haberse enterado. Y los de la izquierda, como se ha dicho arriba, han hablado
en voz baja, por la cuenta que les trae. De todas formas, a mí me parece
demasiado silencio para un tema tan grave. Me huele más a reacción gremial del
mundo del periodismo: vamos a correr un tupido velo, para que la gente no se dé
cuenta de lo malos profesionales que somos todos. Al fin y al cabo, Arcadi es uno del gremio, incluso con
un pasado en las páginas de El País. También podemos pensar en una reacción de
corte mafioso: ojo con hacer mucha sangre con esto, que tú también tienes tus
trapos sucios y los podemos sacar a ventilar. No sé, elijan ustedes lo que les
parezca más plausible.
4.- La explicación del propio diario. Aunque en los grandes medios
el tema no se ha aireado, por redes el asunto se ha comentado y desde El InMundo
han tenido que salir al paso para que no creciera la bola de nieve. Y la explicación es igual de acojonante que el
hecho en sí. Dicen de fuentes de ese diario que para nada se ha tratado de un
error, que ellos revisan todo y sabían perfectamente cuál era el sentido del
texto que estaban publicando. Que se trata de un texto irónico, que pretende
actuar como contrapunto de la euforia generalizada de la nación española,
haciendo ver que uno u otro estado de ánimo dependían de una pelotita que, lo
mismo que entró en la portería, podría haberse marchado fuera. Que el problema
lo tenemos los lectores, sobre todo los de izquierdas, que no sabemos captar la
ironía del autor.
La explicación es casi más
vergonzosa que la propia metedura de pata; revela que El inMundo considera a
sus lectores idiotas perdidos. Tan tontos como para tragarse semejante teoría, por no
hablar del hecho cierto de que, en cuanto se dieron cuenta, lo eliminaron de su
página Web. Además, ¿alguien puede encontrar una micra de ironía en el fúnebre texto que les he transcrito? Pero este tipo de excusas tiene unos cuantos antecedentes en el PP. El más
famoso, cuando la señora Ayuso estaba escuchando en el Congreso a Pedro Sánchez
y la cámara la enfocó en el momento en que este se refería a los negocios turbios de su
hermano con las mascarillas. No hacía falta ser lector profesional de labios
para ver que esta señora dijo con toda claridad qué hijo de puta. Pero luego, todo el partido cerró filas en torno
a la explicación delirante de que lo que había dicho era me gusta la fruta. Incluso fabricaron camisetas con ese lema.
Y hay un caso más reciente: el del señor Rajoy cuando dijo hace unos días que la selección francesa jugaba sin
franceses de verdad (le faltó añadir: son todos negros), generando un
incidente diplomático, por el que no tuvo a bien disculparse. Aquí el problema
también era nuestro, que no sabíamos captar la ironía de este rancio sujeto.
Bien pensado, manda carallo que hayamos tenido a este señor de presidente
durante seis años y medio, un tipo que según propia admisión, no leía un solo
libro al año, sólo ojeaba el Marca por las noches, para ayudarse a coger el sueño.
Con ese bagaje intelectual, no es de extrañar que el periódico de la
derecha eclesiástica El Debate le encargara escribir una crónica de cada uno de
los partidos de España en el pasado Mundial (ahí fue donde dijo lo de la selección
francesa). Pues bien, el primero de estos artículos, empezaba con un párrafo
que les voy a transcribir, porque creo que sintetiza perfectamente la hondura
ontológica de este caballero. Ahí va.
En el fútbol, lo que de verdad importa es
meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los
casos, empatas. España fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibió ninguno y,
por eso, el resultado fue de 0-0.
Sí señor. Con dos cojones. El rey
de la perogrullada ataca de nuevo. El tipo que decía que los catalanes son muy españoles y
mucho españoles, o que es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el
que quieren los vecinos que sea el alcalde, en estado puro. Le encargan una serie
de columnas sobre el único tema del que parece ser un poco experto y su primer artículo empieza por el párrafo que acaban de leer. Podría haberlo cerrado con un ¡Viva el
vino! Como dice un amigo mío, al final va a resultar que el misterioso señor
M.Rajoy es Pedro Sánchez. Que pasen un buen verano.