Bien, aquí me tienen otra vez sin ordenador, esto es ya un clásico. Repaso mis textos blogueros y encuentro que el ordenador de marras fue adquirido por mí en mayo de 2023, o sea, que no tiene ni tres años. Decididamente, este Lenovo no me ha salido bueno; a la gente le duran los PCs doce o catorce años. El viernes 6 de marzo, el aparato funcionó normalmente y lo apagué antes de acostarme. Pero el sábado 7 ya no funcionaba. Observé que estaba muy caliente y se me ocurrió meterlo un rato en la nevera. Ya frío, arrancó bien y funcionó correctamente unos veinte minutos. Luego se volvió a joder.
Estás cosas suceden en fin de semana por la Ley de Murphy, así que tuve que esperar al lunes para llevarlo a un taller que me han recomendado. El hombre que me atendió, me escuchó con paciencia y dijo que lo que yo le contaba tenía una lógica: que cuando la tarjeta gráfica se empieza a deteriorar, deja de funcionar al calentarse y tira todavía cuando se enfría, aunque ya va cada vez peor. Dejé allí el aparato y el jueves me llamaron. Efectivamente, es la tarjeta gráfica.
La pueden sustituir seguramente (no me lo aseguran al 100%). En caso de que sea técnicamente factible, me costaría 125€. Si no se puede, no me cobrarán nada. Les dije que adelante. Pero a partir de ahí, tenían que pedir a fábrica la nueva tarjeta. Y con el fin de semana enmedio, no la tendrán hasta el martes. Entonces tienen que sustituirla y tener el aparato allí un par de días más, para comprobar que funciona bien. Paciencia.
Mientras no tenga ordenador, no puedo cumplir con ustedes. Así que tengan ustedes también paciencia. Escribir en el móvil es como un dolor, y yo creo que tenemos que esperar una semanita para que les pueda atender en condiciones. Hasta pronto.
Una vez más (one more time) tengo
que empezar por pedirles disculpas por un silencio de casi un mes. La cosa está
justificada por una circunstancia que enseguida les preciso, que me ha
dejado sin margen para escribir, porque, sumada al inglés, el yoga, el running
y lo demás, ha ocupado todo mi tiempo libre en este Mes del Señor, de febrero
de 2016. La circunstancia es que el día 19 cumplí 75 años y, ante cifra tan
redonda, se me ocurrió organizar una celebración, que más abajo les cuento y cuya
logística acaparó toda mi energía mental sobrante. Más abajo les cuento los
detalles de esta aventura, que me ha llevado a un lapsus de silencio mayor del
habitual, por el que les pido encarecidamente disculpas. Una vez más. La cosa
de ponerlo en inglés, no es sólo por mi proverbial esnobismo, que también, sino
porque últimamente uso la melodía de la canción de ese nombre, para mis salidas
a correr por el Retiro. Es un tema sensacional, que firmó el gran músico
británico Joe Jackson, nada menos que en 1978 y que es perfecta para correr a
una buena velocidad. Escúchenla, porfa.
Bueno, tras este chute de energía
musiquera, pasemos a lo cotidiano, un pequeño repaso de algunas de las cosas
más destacadas que han sucedido en este mes. Empezando por el intermedio de la
Superbowl en América, en donde la actuación del portorriqueño Bad Bunny dejó a
todo el mundo boquiabierto. Y saben que Donald Trump había contraprogramado con
una actuación retransmitida por otra cadena, con un show patriótico de alguien afín. Pero a
la hora de la verdad le pudo la curiosidad y vio completo por la tele el show de Bad
Bunny. E inmediatamente lo comentó en su red social, de la manera compulsiva
habitual, con estas palabras: Esta
actuación ha sido TERRIBLE, nadie entiende lo que dice ese tío.
A este respecto, tengo que
confesarles que yo tampoco entiendo nada de la dicción de este señor, a quien
tengo un cierto respeto como músico, aunque el reguetón no es lo mío. Hace años
que mi hijo Kike me está hablando en los mejores términos de Bad Bunny, pero,
qué quieren que les diga, yo prefiero a los Beatles y a los Stones (y a Joe Jackson). De este
hombre sólo me gusta media canción, esa que dice: Pol la mañana café, pol la talde ron. El arranque, cuando entona
ese estribillo, es buenísmo; luego el tema se va por otros vericuetos que ya me
gustan menos, aunque reconozco que no están mal tampoco. Escúchenlo hasta donde
quieran y córtenlo entonces, porque a medio tema se pone un poco cansino.
Pero lo cierto es que a mí, como
a Donald Trump, me cuesta entender lo que canta este señor, de quien admito que
sus letras constituyen un valor añadido, puesto que han suprimido el viejo imaginario machista del
reguetón original. Pero sentado esto, me asalta una gran preocupación: ¿es
posible que yo llegue a coincidir con Trump en algo? Sería algo TERRIBLE para
el blog y permítanme que use las mayúsculas a la manera trumpista. Por cierto,
Trump se cree que poniendo mayúsculas se enfatiza el valor de una palabra,
cuando no es así. Para enfatizar un término, se utilizan universalmente la
cursiva o el ponerlo entre comillas. Las mayúsculas significan que esa palabra
se grita, se vocifera, se proclama a voces. A lo mejor es eso precisamente lo
que pretende este maleducado proverbial, pero me temo que la sobredosis de
mayúsculas en sus tuits se debe más a la ignorancia de su valor semántico. Pero,
como les digo, yo estaba preocupado por coincidir en algo con Trump, así que he
recurrido a las fuentes. Es decir, al gran José Mota. En uno de sus sketchs
navideños (de hace dos años), este estupendo cómico pone en contexto el problema de
por qué los boomers no entendemos a Bad Bunny. Véanlo, es desternillante.
La deriva de Donald Trump es muy
peligrosa, como les llevo pronosticando desde hace mucho y confirmando día a
día. Yo confío en que los americanos salven las Mid Term Elections, que desde
ya está tratando de torpedear, prostituir o directamente anular. Nos jugamos
mucho todos en esas elecciones para las que quedan poco más de ocho meses. Lo que me gustaría resaltar es que mi opinión respecto a este impresentable no es en absoluto única y aislada; todo el mundo está horrorizado con la deriva de semejante personaje. Ya les he contado que, tanto en Canadá, como en Australia, los partidos socialdemócratas han ganado las últimas elecciones presidenciales, para las que partían en amplia desventaja según los sondeos. Algo parecido ha sucedido en Portugal y otros lugares, y la propia opinión pública norteamericana registra unos ínfimos valores de popularidad sin precedentes en otros presidentes anteriores. Tal vez la irrupción de Trump pueda servir al mundo como una especie de vacuna contra el fascismo. Supongo que saben también que durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina d'Ampezzo, el desfile de la delegación norteamericana fue acogido con un abucheo sonoro y unánime de todos los presentes. Vean también el chiste de un humorista británico.
A mí cada vez me resulta más incomprensible que un pueblo como el americano haya elegido presidente
a un patán, iletrado, colérico, compulsivo, maleducado, histriónico, ególatra,
vengativo, abusón, machista, putero, corrupto, incapaz para la empatía… se me
acaban los adjetivos; creo que este señor sería acreedor de todos los epítetos reseñados
en el Gran Libro de los Insultos, de Pancracio Celdrán, del que ya les he
hablado muchas veces. Lo más reciente de este energúmeno es el discurso de casi
dos horas sobre el Estado de la Unión. Les voy a pedir que escuchen la
respuesta inmediata de Bernie Sanders. Les pongo la versión original en el delicioso inglés de Sanders y una traducción automática al español de Sudamérica, directamente perpetrada
con Inteligencia Artificial, para que elijan la que mejor les vaya.
Vaya, les estoy poniendo muchos
deberes visuales en este post, pero no se quejen, que podría ser peor. Después
de un mes de silencio, hay muchos temas sobre la mesa por los que poner verde a
Donald Trump y, por supuesto, también a Feijoo, que es el otro deporte habitual
de este blog. No quiero ser pesado, pero a mí me intranquiliza mucho la posibilidad
de que este tipo llegue a ser presidente en España, y encima con Abascal de
vicepresidente. A mí me parece que no está capacitado, es un vago (en la línea
de Rajoy, sólo que este tenía más gracia) y es un sieso, adjetivo que creo que
le cuadra como anillo al dedo, según define el término el Libro de los Insultos arriba citado, es
decir, desagradable, antipático y desabrido (en Andalucía, suele utilizarse más
la palabra malaje). Y, como le pasa a todos los siesos, su presencia suscita toda clase de burlas,
chanzas y cuchufletas. Por ejemplo, los de El Mundo Today, lo proponen como
sucesor de El Mencho, al frente del Cartel Jalisco Nueva Generación. Si no se lo
creen, pueden leerlo pinchando AQUÍ.
Es también
una noticia desternillante. Es oportuno que lo moten de Frijolito Feijoo,
porque ese es precisamente el significado de su apellido; por ejemplo, en
portugués se dice feijão para
designar toda clase de alubias: blancas, pintas, negras o verdinas, con
especial referencia alfeijão frade,que es el menos valorado para elaborar
guisos calientes y, por el contrario, se usa para hacer una de las ensaladas
más tradicionales de Portugal. Este feijão frade se llama en Norteamérica black-eyed pea
y es muy popular en el sur profundo, especialmente en la cocina cajun y
criolla. Por otro lado, la feijoada es el plato nacional de Brasil, yo probé
una buenísima en Curitiba con mi querida amiga Gisele. La feijoada proviene de
los guisos que elaboraban los esclavos negros, aprovechando las sobras que se
tiraban de la comida de sus amos, para cocinarlos de nuevo con frijol negro y
arroz blanco. Es una exquisitez. Pero nuestro Feijoo, más bien responde al
modelo del feijão frade, listo
para la ensalada con Abascal. A un tipo tan sieso, como les digo, todo el rato
le hacen cuchufletas como la que ven abajo.
Pero es que no hace falta recurrir a
la manipulación de imágenes para reírse de este señor. Basta poner una imagen
como la que les muestro abajo, en las Cortes. O el vídeo que aparece aun más abajo, que es también auténtico. Se trata de un acto durante la campaña aragonesa, en el que le
invitan a hablar de una empresa de Binefar, y el tipo se aprende mal el nombre
y lo dice ocho veces mal, delante de un cartel en el que está bien escrito. Díganme:
¿ustedes querrían a un sujeto tan gafe como presidente? Encima es que se lo van a
comer entre Ayuso y Abascal. Vean lo que les digo.
Brifín. Ya lo han escuchado. Este
lapsus no supera lo de Anotop at, que
es insuperable, pero abunda en la misma línea. Quizá recuerden también un
tercer episodio, cuando en las Cortes proclamó con su solemnidad impostada que
él, en cuanto llegara a presidente, encargaría la resolución del problema de la
vivienda en España a su primer vicepresidente. Todos en el Congreso, menos los
del PP, empezaron a reírse a carcajadas, sin que él se enterara del motivo de
la hilaridad, que no era otro que el hecho cierto de que quien tiene todas las
papeletas para ocupar esa primera vicepresidencia es el señor Abascal. Aviados
vamos si el problema de la vivienda lo tiene que arreglar este caballero.
Por lo demás, Feijoo ha diseñado esta
cascada de elecciones regionales, para que el PSOE las pierda todas y así ir
deteriorando poco a poco la posición de Sánchez, a ver si se va. Pero le está
saliendo el tiro por la culata, porque tanto en Extremadura como en Aragón, el
PP ha perdido peso y ha pasado a depender aún más de Abascal, que ahora le
chulea retrasando sine die la
constitución de ambos parlamentos. Le está bien empleado: convocar elecciones
en Extremadura y Aragón no era necesario desde un punto de vista estrictamente
local, ambos comicios se han ordenado desde Génova, en clave nacional. Y
Abascal responde también en clave nacional. Los problemas de extremeños y
aragoneses son irrelevantes para ambos partidos de la derecha, dedicados full time a derribar a Sánchez.
En fin, ya ven que la actualidad no
se detiene aunque yo no escriba en el blog. Por cierto, ya me da pereza meterme
también con Almeida; además ya me he adaptado a correr por fuera del Retiro,
cuando a este hombre le da por cerrarlo y hasta podría admitir que cerrar el
parque por una climatología como la que hemos sufrido el último mes puede tener
una cierta lógica (aunque se han caído árboles por toda la ciudad y no tendría
sentido prohibir a la gente que salga a la calle). Lo que sigue siendo
indescifrable es que cierren el parque cuando hace mucho calor, cuando en las
demás ciudades del mundo hacen justo lo contrario: ampliar el horario para que
los ciudadanos puedan estar más frescos. También me molesta que en la Web del
Ayuntamiento digan que los cierres sólo suceden un 1% de los días: en lo que va
de 2026, el Retiro ha estado más días cerrado que abierto.
Pero vayamos ya con el tema de mi
cumpleaños 75. Manda carallo, tres cuartos de siglo me contemplan. La cosa es
que estas cifras redondas son una excusa perfecta para hacer una fiesta y
reunirse con los amigos. Yo lo hice cuando cumplí 60. Por aquel entonces, era
yo Subdirector General, corría carreras de 10 kilómetros sin inmutarme, tenía
una pareja nueva que me gustaba mucho y me sentía poderoso y contento: el rey
del mundo. Con ese motivo, cerré durante dos horas una discoteca bastante de
moda entonces, el Honky Tonk, por la zona de Olavide. De diez a doce de la
noche. Vino mucha gente, en especial de los servicios técnicos del Urbanismo
municipal a los que yo pertenecía. Yo pagué al club un tanto por todo, según lo
que me dijeron, y por allí pasaban todo el rato camareros uniformados portando
bandejas con pinchos y cosas de picar. La bebida era libre y ellos se
encargaban de la música. A las doce, abrían las puertas al público, entraba
todo el mundo y las copas posteriores había ya que pagarlas. No recuerdo cuánto
me costó, pero era una propuesta cara, un lujo.
Cuando cumplí 65, mi situación había cambiado.
En el Ayuntamiento me habían cesado como jefazo, gracias a la imbecilidad de
una concejala inane nombrada por la señora Botella. En otro orden de cosas, mi
chica también me había cesado, aunque yo me resistía a asumirlo. Así que no
estaba la cosa para muchas fiestas. Y menos mal que no organicé nada porque, la
misma mañana de mi cumpleaños, me rompí el brazo izquierdo, en un incidente
nefasto, del que se dio debida cuenta en el blog, que ya llevaba un tiempo
abierto. Por fin, cuando cumplí 70, mis expectativas eran muy amplias, me
jubilaba y planeaba iniciar una nueva vida, empezando por la idea de hacer un
viaje de vuelta al mundo. Pero se cruzó por medio la maldita pandemia, de modo
que ni siquiera pudimos hacer la habitual fiesta de despedida en el trabajo. En
realidad, la hicimos, pero en versión on line. El viaje mundial quedó también
suspendido, aunque finalmente lo hice a los 73, como saben, animado por mis
hijos, que me dijeron que, o lo hacía ya, o no lo haría nunca. Es cierto, creo
que ahora no emprendería un viaje como ese; yo estoy más viejo y el mundo
también ha cambiado, por culpa de El Agente Naranja, del que no quiero hablar
más.
Ahora, para los 75, no tenía excusa
para saltarme la celebración. Pero me pareció que una fiesta tipo Honky Tonk no
era procedente. Yo no tengo ya el dinero que manejaba a los 60, soy un jubilado
y la gente que podía reunir no es ya tan noctámbula como hace quince años. Y encontré
una solución maravillosa: el Mona Club, en pleno centro de Madrid, a 50 metros
de la plaza de Cascorro, cabecera del Rastro. La fiesta se celebró el sábado 21
y resultó muy bien. Les cuento algo del lugar. Este club se llamaba hace unos
años Mona Pinkerton y era bastante exitoso, especialmente los fines de semana,
por el Rastro. El alma de este club, que se anuncia como cultural y vegano, es
el gran Julián, ya mi nuevo amigo para siempre. A Julián le traspasaron el
negocio como bar y club. Y fue como un tiro: daban comidas de menú vegetariano,
había conciertos y actos de todo tipo y era un negocio floreciente. El local
tiene una planta baja amplia y, por una escalera empinada se baja a una especie
de cueva, perfecta para la música.
Todo fue bien durante cinco años, el
negocio era rentable, cada año pasaban unos policías municipales que
comprobaban los papeles del lugar y, en esa situación lograron hasta superar
los encierros de la pandemia. Hasta que, de pronto, un aparejador municipal
descubrió que el local carecía de licencia de actividad. Se la pidieron a
Julián, que no la encontró. El tipo que le había traspasado el negocio le había
estafado. Le clausuraron el sitio y le pusieron 60.000€ de multa. Pero el
problema es que el rollo del lugar le había atrapado, se lo pasaba muy bien
allí, ganaba dinero y decidió reflotarlo. Pidió una licencia de actividad. Y
entonces descubrió que su bar estaba en una ZPAE. Zonas de Protección Acústica
Especial. Son zonas en las que, en 2012 se estableció que no se podrían abrir
nuevos bares, para responder a las quejas vecinales por el ruido. Sólo se dan
licencias de actividad para lugares donde antes ha habido un bar legal, con
todos sus papeles en regla. Mi casa está también en una ZPAE.
Ante esto, a Julián le queda sólo una
solución: legalizarlo como club cultural. Está en ello con un arquitecto y a
través de una ECU, esas empresas a las que Gallardón externalizó la gestión de
estas licencias. Mientras consigue los papeles, va organizando saraos como el
mío, con los que mantiene vivo el asunto, además de jam sessions, mercadillos,
conferencias y similares. Todo eso, de la forma más silenciosa posible porque,
como le denuncie un vecino, se le puede caer el pelo. Él podría argüir que ya
ha pedido la licencia y no se la han dado todavía por ineptitud municipal, pero
con estas cosas es mejor no jugar. Con motivo de esta situación provisional,
los asistentes a la fiesta debían entrar por el portal y buscar una puerta
lateral para acceder al local, lo que le daba al tema un mayor nivel de aventura y rollo
misterioso.
Pero esta vez yo no podía contar con
camareros de levita sirviendo comida. Había que organizar muchas cosas. Julián
ofrece un catering vegano, pero yo lo completé con jamón, queso y empanadas
gallegas, mi chica y mi compañera Cristina Moreno aportaron diversas
exquisiteces. Compré una caja de vino blanco para tenerlo bien frío. Esto en
cuanto a la manduca. Además tenía que ocuparme de la música, a través de
Spotify. Y ayudar a recolocar los muebles del bar para poner las mesas a un
lado. Pensar en unos percheros donde la gente dejara los abrigos y los bolsos.
Más las tartas de cumpleaños y las velitas. Y pensar en la organización general
del evento. Y encima, la gente se empeñó en que teníamos que tocar algo en el
escenario de la cueva, lo que supone revisar el equipo de amplificación, hacer
pruebas de sonido, etcétera. Al final, todo salió bien.
El programa era que, a las 19.00, se
iba recibiendo a la gente, dejaban sus cosas, pedían bebidas en la barra y
tenían a su disposición las cosas de comer en las mesas del fondo. Yo tenía que
saludarlos a todos, recibir los regalos y amontonarlos en un rincón. Al final
nos reunimos 42 personas, que no está nada mal. Gente transversal, diversa,
entre la que nadie conocía a casi nadie. Mis hijos y algunos de sus amigos, mi
pareja y su grupo más próximo, más algunos amigos antiguos, compañeras de mis 40
años de trabajo en el Ayuntamiento, profesoras de las escuelas de arquitectura
que aún me siguen llamando para dar clases magistrales, mis colegas músicos de
Vallecas, gente del yoga, el pequeño grupo de vecinos de la calle Almadén que
nos solemos encontrar por el barrio. La cosa era divertida.
En un momento dado, Henry Guitar,
Críspulo y yo bajamos a la cueva, ajustamos los instrumentos y empezamos a
tocar. La gente bajó enseguida y yo tuve que dar un pequeño speech agradeciendo
la presencia de todos y presentando al grupo. Ahí iniciamos un conciertillo
improvisado, del que tengo algunas imágenes. Al final, mi hijo Kike me presentó
la tarta con las velas y pusimos la música para bailar, distinta de la que
habíamos puesto arriba, que era mayormente blues. Arriba de nuevo, atacamos las
tartas con nuevas bebidas y la gente empezó a desfilar. Una de las ventajas del
lugar es su localización, muy cerca del Metro Latina o la Plaza Mayor. Los
últimos cerramos el lugar a las doce de la noche y caminamos a nuestras
guaridas, agotados pero felices. Y ahora vamos con las imágenes. Primero, el
escenario desde el fondo.
Cronológicamente, ahora viene un video de nuestra actuación. Me grabaron muchos, pero ya saben que con los teléfonos móviles el resultado es muy malo y el sonido regular, con el barullo que monta la gente. Entre todos los que me grabaron, les he seleccionado este, porque realmente es un momento mágico, a pesar del sonido ratonero. Es la interpretación que perpetramos del Stand by me, del gran Ben E. King, año 1961. Les juro que no habíamos ensayado nada, la canción surgió espontánea, pero Henry y Crispulo son unos músicos excepcionales y yo hice lo posible por estar a la altura. El rock es una cultura que pasa de padres a hijos y esta canción se la sabe todo el mundo y la cantaron allí a coro. No se la pierdan. Y pantalla grande, por favor.
Espectacular, ¿verdad ustedes? Bien, vean ahora una imagen del momento en que me sacan la tarta.
Y, al final, nos hicimos todos los presentes una foto emulando la portada del Sargent Peppers, para que quede para la posteridad. También les he seleccionado dos entre las muchas versiones que se hicieron.
Nada, que fue una noche inolvidable para mí. Desde que me fui por ahí a dar la vuelta al mundo, no había vivido unos momentos tan intensos. Así que, que ustedes lo pasen bien. Quieran a sus amigos, déjense querer por ellos, y disfruten en suma de la vida: sólo tenemos una.
Por primera vez en muchos años,
estamos teniendo un invierno como Dios manda, yo he tenido que sacar mis
abrigos más calentitos, arrumbados hace tiempo en los armarios, para protegerme
del frío que ha hecho en enero y ahora con la lluvia que nos está anegando y
convierte en incómoda la vida urbana. Se consuela uno con eso de que a ver si
de una vez nos dejan de hablar de la sequía, los pantanos deben de estar a
desbordar, aunque los garrulos rurales siguen torciendo el gesto y dicen entre
dientes: ya verás, ya verás cuando pare; nos va a venir un verano seco que nos va a
joder. Los del campo siempre se están quejando y por eso no es de extrañar que
acaben votando a Vox, que capitaliza ese malestar permanente y les promete que
va a echar a todos los inmigrantes, para que puedan volver a ser felices en
sus campos.
Entre unas cosas y otras está el
mundo como está y a mí me da hasta pereza ponerme a escribir para ustedes, que
no sé cómo me siguen aguantando, teniendo en cuenta que mi discurso es siempre
el mismo, es repetitivo y conforma una especie de bucle infinito. Algunos de mis lectores piensan que no tengo abuela, pero les diré que yo empecé a escribir
estas reflexiones, primero a la carrera y ahora más pausadas, allá por el mes
de septiembre de 2012, que ya ha llovido desde entonces. A veces, por entretener mi ocio, entro a repasar alguno de mis textos antiguos y
sucede que, me crean o no, no encuentro una sola afirmación o apreciación que
no seguiría firmando ahora mismo. Catorce años después, sigo opinando lo mismo.
Cierto que nunca he ejercido de adivino, yo no hago pronósticos, me limito a
analizar lo pasado y lo que está pasando. Si no fuera así, seguro que me habría
equivocado todo el rato.
Vean, al respecto, lo que cantaba
una jovencísima Tracy Chapman en el concierto homenaje a Nelson Mandela por su
70 cumpleaños. Pongámonos en contexto. Junio de 1988. Nelson Mandela sigue en
la cárcel, donde lleva más de 25 años, y el mundo del rock se congrega en el
estadio de Wembley en Londres, para un macroconcierto con las estrellas más
famosas del momento. Tracy Chapman es una chica negra, pobre y lesbiana que, después
de años de cantar por las calles, ha conseguido un contrato con una
discográfica minúscula y acaba de publicar un disco hace menos de un mes, que
nadie parece interesado en comprar. Por una casualidad, le llega la oferta de
viajar a Londres y sumarse al concierto en lista de espera. Pululando por el
backstage, la organización le avisa de que una megaestrella acaba de cancelar su
actuación por un problema vocal grave, y le ofrece salir a escena inmediatamente. Se arma
de valor y, casi sin tiempo para peinarse, agarra su guitarra acústica y sale ante la
multitud. Y se convierte en la sensación del evento, el momento que décadas después se sigue recordando. Vean esa grabación. Pantalla grande, por favor, esto es Historia.
Es difícil no emocionarse
escuchando esto. Casi cuarenta años después, Tracy tiene 61 y mal que bien ha
logrado vivir de la música y que la dejen a su bola. Pero como profeta no se
hubiera comido una rosca. De todo aquello que cantaba apenas queda nada. Los
jóvenes no hicieron la revolución y los que intentaron luchar fueron
arrasados. Yo los vi en mi paso por los USA hace ya año y medio, tumbados en
las calles con colchonetas y sacos de dormir, devastados por el crack y otras sustancias. También en los baños del albergue de la YMCA donde pasé la última noche de mi viaje de vuelta
al mundo, cuando salí de madrugada a inspeccionar los baños comunes, armado con
mi toalla y mi pastilla de jabón. Allí había unos cuantos, rumiando su derrota mientras se aseaban por partes, con la mirada
vacía de los expulsados del paraíso yanqui. Ese paraíso al que no sé si yo podría
volver, suponiendo que quisiera, porque ya les conté que me han anulado la ESTA
y, para pedir otra, he de permitir que revisen mis redes, incluyendo las opiniones que se vierten en este
blog.
Si mis escritos de hace catorce
años me siguen pareciendo vigentes, qué decir de los que llevan año y medio goteando de este mi tercer blog. Del peligro que traía el segundo triunfo de
Donald Trump les alerté desde el principio. El 18 de marzo, hace casi un año
titulé mi Post #17: El fascismo ya está aquí. No me digan que no estaban
advertidos. Las imágenes de los asesinatos de Renée Good y Alex Pretti no se
habían visto en el mundo occidental desde las razzias de la Gestapo en los años
40. Estos vídeos de dos crímenes a sangre fría en plena calle igualan la
presidencia de Trump con el régimen de los ayatollahs de Irán o la tiranía del gordo de Corea
del Norte. También les llevo avisando de que Trump hará todo lo posible por que
las elecciones Mid Term no se celebren. Pues ya ha empezado a enseñar la
patita.
Hace unos días, perpetró un
discurso de conmemoración de su primer año de mandato. Todo está mucho mejor en
los USA desde que él llegó, faltaría más. Los neoyorkinos han visto cómo el
precio del café que se toman camino al trabajo a primera hora de la mañana, en esos vasos de
plástico con tapadera y pajita que les sirven para calentarse las manos, se ha
duplicado gracias a las guerras arancelarias de su presidente. Pero su discurso
fue una retahíla de triunfos, logros y mejoras para los ciudadanos. La mejor
definición de la verborrea de Trump es la que aporta el periodista Martín Caparrós:
cada vez que a este señor le ponen un micrófono delante, aprovecha la ocasión y
se habla encima. Tal cual. Pues el
otro día, tras media hora de hablarse encima, enumerando la retahíla de enormes victorias de su primer año, se permitió
un chiste, de esos que él mismo se ríe a continuación: Está todo tan bien, que
no sé para qué queremos unas elecciones a final de este año. Poquita broma con esto.
Es difícil escribir algo en este
momento sin centrarse en Trump y su enloquecida deriva. Y el peligro que se
cierne sobre todos nosotros, ustedes y yo. Pero a la vez es agotador. Es
cansino. Intento hablar de otras cosas y no puedo. Pero ha quedado claro que el mundo del
rock está en el lado correcto de la Historia. Junto con el cine, el teatro y la
cultura en general. El gran Bruce Springsteen se sentó ante el pentagrama y compuso
en dos días una canción sobre los sucesos de Minneapolis, que apenas tardó
otros dos días en arreglar, grabar y subir a las redes. El mensaje y la fuerza
del tema hablan por sí solos. Pero yo quiero destacar algo que nadie ha dicho.
El tema suena a Bob Dylan por todos sus rincones. Dylan creó una manera de componer
y de cantar. El Boss admira y mucho a Dylan y no hay nada mejor que el estilo
de este señor para un auténtico himno, que es lo que es esta canción. Se la he seleccionado
para ustedes con subtítulos en español e inglés para que la puedan seguir mejor.
Muy acongojante también este
tema. Por cierto, el tipo que dirigió la represión en Minneapolis, cuya imagen
se ve en este vídeo, el único del ICE que no va enmascarado, se llama Greg
Bovino, en la línea de nombres impagables de la que les hablaba en mi anterior
post. El tipo es realmente un animal de pezuña. Les supongo igualmente al tanto
de que el domingo pasado se entregaron los premios Grammy, los más importantes
del mundo del rock. Yo estuve viendo un rato la llegada de los artistas, hasta
que por Facebook me confirmaron que Samantha Fish se quedaba por segundo año
consecutivo sin el premio para el que estaba nominada, mejor álbum de
Blues Contemporáneo. No tenía yo esta vez muchas esperanzas en que Sam
consiguiera ese premio, la cosa no pintaba bien y mi olfato se confirmó. Así
que apagué la pantalla y me dediqué a otros entretenimientos. Esto de la
llegada de los artistas y sus posados en el photocall, es un tostón importante.
Aunque a mí me llamó la atención el vestido que llevaba una chica y que tal vez
han visto ya también. Un par de fotos.
No sé cómo se llama la chica, ni
me interesa. Como ven, el vestido cuelga de un par de piercings anulares que
atraviesan sus pezones. Esto es otro indicativo del mundo en el que vivimos. Lo
cierto es que a la chica no se la ve muy feliz con semejante atuendo. Tal vez
está preocupada pensando: como dé un tropezón y me pise el vestido por delante,
me voy a hacer una avería importante, aunque así seguro que saldría en todas las
primeras planas. Bien, lo interesante de esta gala es que muchos de los
artistas premiados, en lugar de dedicar su galardón a sus familias, amigos,
colegas, músicos, productores y demás técnicos, aprovecharon su instante de
gloria para darle cera a Donald Trump y sus matones del ICE. En el vídeo de
abajo se ve un resumen de las frases de Bad Bunny, Billie Eillys y otros
premiados, más la broma del presentador, que dice que Trump quiere Groenlandia
porque ya no tiene la isla de Epstein, broma por la que el presidente ha
amenazado con ponerle una querella criminal apoteósica. A lo mejor acaba
poniéndoles unos aranceles a los Grammys.
En fin, como les vengo diciendo,
yo confío en que el pueblo norteamericano pueda frenar la deriva de este
presidente desquiciado. Sólo ellos pueden hacerlo, porque los demás países están
aterrorizados. Todos estos artistas que se han pronunciado, tienen bastante
predicamento entre la gente y yo estoy seguro de que las elecciones del Mid
Term, si se consiguen celebrar limpiamente, supondrán el control de Congreso y
Senado por el Partido Demócrata. Veremos. Dice Pablo Iglesias que los que
creemos que a este señor se le puede frenar con unas elecciones, somos unos
ingenuos. Yo, por mi parte, estoy más con el discurso que pronunció el primer
ministro de Canadá en el foro de Davos (si tienen interés en escucharlo, no es
difícil de encontrar en redes). Este señor, cuya imagen tienen abajo, se llama
Mark Carney y es un banquero, es decir, un hombre de derechas, como Mario Draghi.
Mark Carney no era favorito en
las elecciones generales de su país, las encuestas señalaban a un trumpista
como ganador. Pero El Agente Naranja
empezó enseguida a perpetrar sus tropelías y eso revirtió el signo de las
elecciones canadienses y también de las australianas, entre otras. La gente no
quiere tiranos al frente de sus países. En Davos y en presencia del propio
Trump, Carney se largó un discurso escrito por él solito en la soledad de su
hotel y dejó boquiabierto al mundo con una propuesta de alianza de los países
de tamaño medio para resistir juntos la presión de los grandes. Se refería a la
Unión Europea, la India, Japón, Canadá, Brasil. Una línea a seguir. No se
pueden imaginar cuánto anhelo que surja en nuestro país un líder de derechas
de esta talla. Hasta me pensaría si votarle.
Porque lo de Feijoo es algo
increíble. A pesar de la presión constante de los medios afines (la famosa
fachosfera), el tipo sigue haciendo el ridículo cada vez que tiene una mínima
ocasión. Algunos de mis seguidores dicen que es que le tengo manía. Desde luego
que se la tengo y creo que el PP adelantará mucho cuando admita que las últimas
elecciones generales las perdió este señor, por sieso y por mediocre. Además,
es un vago, no se prepara las comparecencias ni los discursos, alguien se los
escribe y por eso le pasan cosas como lo de anotop-at. Yo creo que ha debido de dar unas lecciones de foniatría para mejorar su facilidad de palabra. A mí
ahora me recuerda al que hace los anuncios de la Agencia Negociadora del
Alquiler. He intentado hacerme con algún audio de estos anuncios, para ponérselo
en el blog, pero no lo he conseguido (si se conectan a la SER, están saliendo
todo el rato). Pues con esa misma grandilocuencia impostada habla el señor
Feijoo en las Cortes y en todos lados. Le falta cerrar sus discursos proclamando:
llame usted al 900 20 20 11.
Con el tema este de la
revalorización de las pensiones, le han vuelto a pillar. Sánchez lo llevaba en
uno de esos llamados decretos-ómnibus, una práctica que a mí no me gusta nada, entre
otras cosas porque la usaba cada año Esperanza Aguirre para colarnos diversos
gatos en el paquete de liebres. El año pasado, ya tuvimos la misma historia y
el PP votó en contra con la disculpa de que se incluía la venta de no sé qué
palacete del PNV en París. La verdad es que votaban en contra, sólo por ponerle
palos en las ruedas al gobierno, como hacen durante todo el año. Al final,
separaron las votaciones: la revalorización de las pensiones por un lado y el
resto por otro y así se salvó nuestra subida. Por cierto, hablando de
pensiones, les recomiendo que lean un artículo reciente de un catedrático de
Historia de la Economía de la Universidad de las Islas Baleares y Consejero del
Banco de España, que se llama Carles Manera, sobre la falacia de que nuestro
sistema de pensiones está en riesgo. Se publicó hace unos días en el medio
balear Última Hora, sólo para suscriptores, pero pueden leerlo pinchando AQUÍ.
Este año, con el antecedente del
anterior, ya se sabía lo que iba a pasar. Yo en ningún momento he temido por la
subida de mi pensión; estaría acojonado si estuviera el PPVox en el gobierno.
Entonces, si se sabía lo que iba a pasar, ¿por qué ha repetido Sánchez la jugada?
Pues para mí está muy claro: para ponerle un anzuelo a Feijoo. Que este se ha
tragado hasta la garganta. Esta vez no había ningún palacete del PNV en danza,
todas las medidas incluidas en el ómnibus estaban relacionadas y componían lo
que se ha dado en llamar el escudo social. Así que se ha hecho el paripé, el PP
ha votado no y a los pocos días lo han llevado separado. Entre ambas
votaciones, el gobierno ha podido proclamar a voz en grito que el PP quiere
quitarnos la subida a los abuelos que tenemos la suerte de tener pensión. A ver
si con eso atenúan la hostia que se van a llevar en las inminentes elecciones
aragonesas.
Porque lo de Aragón va a ser una estación más del vía crucis que le están haciendo pasar a Sánchez, aunque yo confío en que aguante lo que le queda, poco más de un año para
las siguientes generales. La verdad es que tiene mucho mérito que este señor
siga gobernando mientras la oposición se dedica a acorralar a su mujer, su
hermano, sus ayudantes y hasta los que pasaron por delante de la Moncloa y se
cruzaron con él un día. Yo desde luego prefiero que siga en el poder todo lo
que pueda, porque ese es tiempo de bonanza que podremos disfrutar, antes de que
llegue el PPVox y empiece a ponernos leyes-mordaza. Porque, finalmente, se
harán con el poder. ¿Saben por qué? Pues porque nuestra gran lacra colectiva es la corrupción,
tanto en un lado como en el otro. Lo que pasa es que a los votantes de derechas
no les importa, ellos van a seguir votando a los mismos, aunque huelan a
podrido. Los de izquierdas, en cambio, somos más exquisitos, más remilgados y, ante
personajes como Ábalos o Cerdán, nos retraemos y no vamos a votar. Y así nos
va.
Tenemos que irnos preparando para
aguantar un gobierno de derechas, no pasa nada, en Madrid ya los llevamos
aguantando mucho tiempo, tanto en el Ayuntamiento, como en la Comunidad. Yo lo
único que pediría es que se buscasen a unos dirigentes un poco más
presentables, al estilo de Mark Carney. Feijoo es penoso. Ayuso es lo que todo
el mundo ve, y eso que a veces parece que va aprendiendo, pero tiene un lastre
importante con ese novio que se ha buscado. Y qué decir de Almeidiña-Caradeculo.
Ustedes creen que exagero, pero el Retiro lleva casi desde primeros de enero
cerrado por el temporal. Los que fiamos nuestro mantenimiento físico a poder
salir a trotar un rato por el parque, nos tenemos que joder. Las calles
circundantes están abarrotadas de corredores, porque somos una raza de
resistentes y estamos equipados para la lluvia. Pero si nos cierran el parque un
mes, no podemos hacer nada.
Como ya hemos entrado en terrenos
más personales, voy a cerrar con una anécdota reciente, por si les sirve de enseñanza.
Yo tengo una cocina de gas, porque no me gusta cocinar con placa eléctrica,
pero ese es mi único consumo de la red de gas. Cada dos meses me llega un
recibo de unos 30 o 40€, que ya me parece caro, pero es lo que hay. Pues a
primeros de enero, me llegó uno de 95. Abrí la factura y venía un cuadro de
barras donde se veía la desproporción entre la última columna y las de todos
los meses anteriores. Había un teléfono de reclamaciones al que llamé enseguida
(por cierto, mi compañía es Naturgy). Tuve que dar una serie de datos a un
interlocutor automático de esos que te dicen que pulses almohadilla y enseguida
me pasaron con una chica sudamericana bastante simpática.
Le expliqué lo que me sucedía y
estuvo de acuerdo en que parecía un poco extraño. Indagó en el sistema y sacó
una primera conclusión: el nuevo recibo partía de una estimación de consumo. Es
decir, que a mí nadie me ha leído el contador y por el contrario ha sido un
algoritmo quien ha decidido que yo tenía un consumo por valor de 95€. No pude
evitar un comentario: esa estimación está muy mal hecha. La chica me preguntó
si yo podía acercarme al contador y decirle que cifras marcaba. Así lo hice y a
la vista del consumo real, decidió que íbamos a hacer una reclamación allí
mismo, on line. Me pidió que le diera un tiempo. Al ratito volvió y me dijo
que mi reclamación estaba ya cursada y aceptada. Que, con los datos de mi
contador, me correspondía una devolución de 73€ (como lo oyen). Le di
encarecidamente las gracias y pasé a la encuesta de satisfacción en la que le
puse a la chica un diez. Ahora estoy esperando que me lleguen ambos recibos al banco,
el de 95€ y el de -73€.
La moraleja es múltiple. Los
algoritmos son muy peligrosos; hay que revisar con cuidado todas las cuentas
que paguemos, hasta en el supermercado. Porque el algoritmo nunca se equivoca a
tu favor, siempre es en tu contra. Y parece obvio que las grandes compañías ya
se han dado cuenta de que eso de tenerle que hablar a un loro mecánico sin alma
es algo que irrita muchísimo al cliente. Por ejemplo, he podido comprobar que
Apple, DIGI o el BBVA tienen servicios de atención en los que enseguida te
atiende alguien cualificado, con paciencia y empatía. El mundo está organizado
para que la gente tenga servicios y los pague y eso no lo van a destruir Trump
ni Putin, pero hay que pelear todas las batallas, hasta las más pequeñas. Así
que, como siempre les digo, sean buenos y estén atentos para que no se la cuelen doblada. Y, por
supuesto: ¡¡¡¡FUCK ICE!!!!
Dicen los norteamericanos que,
según sesudos estudios, el día más triste del año es el tercer lunes de enero,
seguramente por la resaca de las fiestas, el reincorporarse al trabajo, la
cuesta de enero y todo lo demás (más el punto siniestro que tienen todos los
lunes). Es decir, estamos hablando de este próximo día 19 de enero. Esto es
otra de sus americanadas, como el Black Friday, el Ciber Monday, el Día de los Enamorados o el de
Acción de Gracias. Excusas para vender más cosas en
los grandes almacenes. Y, como no podía ser de otra manera, lo han bautizado
también: es el Blue Monday. Si ustedes son sensibles a este tipo de cosas,
tengan cuidado con este lunes funesto. En mi caso es justo al contrario: las
Navidades me resultan un coñazo estomagante y vivo su final con una apreciable sensación de alivio.
Durante las Navidades todo se
suspende, se extiende el buenismo y uno tiene que estar feliz a la fuerza. Y, si tienen ustedes la mala suerte de sufrir alguna emergencia médica, automovilística, domiciliaria,
informática o de cualquier otro tipo, ya pueden esperar sentados: hasta que no
se terminen las Navidades, nadie les va a atender. Hasta los políticos se toman
unas pequeñas vacaciones, aunque no dejen de cagarse mutuamente en sus muertos.
El único que no descansa es Donald Trump, que ha entrado en un vértigo de
ocurrencias y barrabasadas, que no le permite parar: ha de correr mucho para
destruir nuestro querido mundo antes de las Mid Term Elections, para las que
quedan todavía nueve meses y medio y en las que previsiblemente perderá el Congreso
y quizá también el Senado, generando un mega-alivio mundial, que deja chiquito
al postnavideño.
Ya lo ha dicho el propio Trump:
como sus seguidores no se pongan las pilas para esas elecciones, acabarán perdiendo
todo lo que ahora tienen y, como añade Steve Bannon, muchos de ellos acabarán probablemente en la cárcel. Pero estos nueve meses y medio van a ser terribles,
porque este hombre está enloquecido. Realmente, no se ha visto en la Historia de
los dos últimos siglos un caso como el de Trump. Yo no recuerdo un tipo con ese
grado de egolatría, narcisismo, bastez, ignorancia, prepotencia, chulería, mal gusto y falta total de escrúpulos. Al
menos en el mundo occidental; en África existieron algunos tipos así, como Idi
Amin Dadá, Jean Bedel Bokassa o Mobutu Sese Seko. Para ser como ellos, a Trump sólo le
falta practicar el canibalismo (no le demos ideas). Además, se muestra al mundo tal como es, con una desfachatez (des-facha-tez) inaudita, obscena, insufrible.
Recuerdan su famosa frase de que con
las mujeres lo que hay que hacer es echarles la mano al coño rápidamente, para
qué vamos a andar con preámbulos. Pues eso es lo que ha hecho con Venezuela:
agarrar al país por el coño, y perdonen el grado de ordinariez que está
alcanzando este post. Bueno, reconozcamos que antes de actuar va avisando,
aumentando la presión gradualmente, para preparar sus golpes. Con Venezuela, se
aseguró primero de que Putin no diría nada, en su reunión de Alaska del 15 de
agosto. Y a primeros de septiembre hundió el primero de los barcos de supuestos
narcos del Caribe y empezó a desplegar la Cuarta Flota (de las seis que tiene),
para pavonearse frente a Caracas como un carnero merino en celo retando a su oponente. Ahora
estamos en la misma fase con Groenlandia, retando a Europa, y vean el meme del inminente secuestro del presidente de Groenlandia.
El humor, que no falte; si estamos
aquí bien jodidos presenciando impotentes cómo nuestro mundo se va al carajo, encima
no nos vamos a desanimar. Así que adelante con los faroles mientras podamos,
que no nos coman el tarro con cosas como el Blue Monday y los diversos miedos
que nos intentan inculcar. Yo estoy firmemente convencido de que a Trump sólo
lo van a poder parar los propios norteamericanos, el pueblo indignado, los
hijos de los que pararon la guerra de Vietnam. Bajo el liderazgo de Bernie
Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez entre otros, esto ya está sucediendo. El
incidente en Minneapolis en el que resultó muerta la señora Renée Nicole Good, no
se ha contado en los medios españoles en toda su realidad. Esta señora no estaba
en el lugar de los hechos por casualidad, sino que formaba parte de una red
ciudadana que se dedica a vigilar las actividades de los ICE, esos tipos que
van capturando a vecinos con pinta de sudamericanos o que hablan en español.
En la mejor tradición de las
partidas de la porra fascistas, estos tipos del ICE van encapuchados, para que
la gente no los grabe con sus teléfonos. Y estos voluntarios los huelen y
denuncian su presencia para que la gente susceptible de ser detenida se esconda
o se proteja. Entre sus tropelías, está la de ir a la hora de salida de los
colegios para secuestrar a algún padre o madre que va a recoger a sus hijos; esto me lo cuentan mis amigos del otro lado del Atlántico.
Los voluntarios alertan al colegio y son los propios profesores los que llaman
a los padres para que no vengan todavía, prometiendo quedarse cuidando al crío hasta
la noche si es necesario. Renée era una activista de esa red de voluntarios.
En España, entre ciertos medios
se ha caracterizado a esta señora como madre de familia con tres hijos, de 37
años. Eso es cierto, pero creo que se debería de haber añadido que era una
verdadera activista por los derechos humanos, que tenía tres hijos de dos
diferentes relaciones anteriores, pero ahora vivía con su esposa, también
activista. Que era poeta, guitarrista y muchas más cosas. El tipo de persona a
la que odian estos fascistas desencadenados. Algo le debió de decir al policía
asesino que le pegó tres tiros en la cara cuando estaba maniobrando marcha
atrás para irse del lugar. Se ha visto así en los vídeos que llegaron primero a la
red, aunque ahora digan Trump y sus secuaces que intentó atropellar al agente y
que este disparó en defensa propia. Les pido que vean un clip donde se
habla de esa red de voluntarios y en el centro se muestra un fragmento del
vídeo de esta verdadera ejecución. Es parte de un noticiario emitido por la cadena de información en español Univisión, de San Antonio (Texas).
Terrible. Después de este noticiario, se ha publicado el vídeo grabado por la cámara reglamentaria que el propio asesino llevaba en el casco. En él se ve que la mujer se limita a decirle con una sonrisa en la cara que no está enfadada con él, mientras trata de maniobrar, ya ven que actitud más provocadora. A eso responde el tipo pegándole tres tiros en la cara. ¿Ustedes creen que el
pueblo norteamericano va a consentir esto? Yo creo que no. La simple existencia
de esa red de apoyo a los amenazados de extradición, es un indicador de que algo se está moviendo ya. Porque muchos de los que secuestra el ICE y reaparecen a los pocos días rapados al cero y cargados de grilletes en una cárcel de El Salvador, son gente nacida en Norteamérica, que ni siquiera saben hablar castellano.
Minneapolis es la ciudad en la que asesinaron a
George Floyd y se originó el movimiento Black Lives Matter. Ahora hay también
una respuesta, pero, como se dice en el noticiario, esto va a ser largo. Esa
presión tiene que lograr primero que Trump pierda el Congreso el 3 de noviembre
y, luego, que se inicie el proceso de impeachment,
que sería el tercero al que se le somete (los dos anteriores fueron motivados
por hechos infinitamente más inocuos que los de esta segunda presidencia enloquecida). Pero antes de todo eso, el tipo se va a apropiar de Groenlandia, porque, como lo tengamos que
evitar desde las instituciones de la Unión, con la señora von der Leiden al frente, ya podemos esperar sentados: esta señora amaga con enfadarse un poquito, varios países acaban de mandar un destacamento a la isla que no llega a 50 personas (incluyendo un solo soldado holandés, un solo soldado británico y dos de Finlandia; sí, lo han leído bien) y España dice que un momento que la están peinando, que se va a tomar su tiempo para tomar la decisión con fundamento. Mientras tanto, Trump se limpia el culo con
nuestra bandera, como muestra este otro meme.
Motivos todos para un verdadero Blue
Monday universal. Al otro lado del planeta, Trump se preparaba ya para
bombardear Irán, aprovechando las protestas ciudadanas que se han cobrado la
vida de cerca de 3.500 personas. Y qué ironía, ha sido el propio Israel
quien le ha pedido que espere un poco, que deje a los ayatollahs arreglar ellos
solos el problema, que como intervenga va a provocar una debacle regional y
mundial. El régimen iraní está muy debilitado. Ya saben que hace un año fueron
bombardeados por Israel y los USA y respondieron con un ataque pequeñito, del
que avisaron con antelación para que las bases yanquis atacadas se pusieran a
salvo, ataque que luego vendieron interiormente como una victoria que hasta se
celebró en las calles.
Ahora, los clérigos barbudos han
pedido ser tratados como Venezuela: entregar la cabeza de alguno de ellos para
sustituirlo por otro y que todo se quede igual. Venezuela como paradigma a
imitar, qué cosas. Porque cada vez se confirma más claramente que a Maduro le
hicieron la cama (como los jugadores del Real Madrid a Xabi Alonso), para
ofrecer su cabeza y quedarse con el poder. Todo eso de las liberaciones de
presos con cuentagotas es pura cosmética, Trump no les ha pedido más
democracia, sino más petróleo. Hay una foto que ya se ha comentado en este
blog, pero que quizá no han visto. Obsérvenla con atención. Es una imagen que
no tiene desperdicio.
La señora Delcy Rodríguez se
dirige a tomar posesión como nueva presidenta, desbordando satisfacción. En
primera fila, de izquierda a derecha, según se mira, aparecen el
multicondecorado ministro de Defensa Vladimir Padrino, el ministro del Interior
Diosdado Cabello enfundado en una especie de chaleco antibalas de rebajas del
SEPU, la propia Delcy y su hermano el presidente de la Asamblea Bolivariana Jorge
Rodríguez. Toda la plana mayor del chavismo. Pero, ¿saben quién es el caballero
barbado en segunda fila, que camina con una sonrisa de oreja a oreja? Pues nada
menos que Nicolás Maduro junior, el hijo del presidente secuestrado poco más de 48
horas antes de esta imagen. Puede que el movimiento de Trump haya servido para saldar alguna
deuda familiar de los Maduro, ya que Nicolasito es hijo de la primera mujer y
tal vez odiara a su madrastra Cillia, cuyo rostro magullado no nos han mostrado
aún. En cualquier caso, que todos parezcan tan contentos es bastante sospechoso.
Miren, yo nunca he presumido de
ser un analista político ni siquiera mediano. Yo únicamente aplico un cierto
sentido común, un poco de intuición para leer entre líneas, que algunos
aprendimos en el franquismo y la capacidad de sacar deducciones de las fotos
que se van publicando, porque las fotos no mienten y hablan mucho de lo que
sucede. Son herramientas para tratar de saber qué está pasando, y no volverse
loco ni caer en el desánimo, porque la situación internacional es muy
preocupante. Ahora Trump se ha dejado visitar por Delcy Rodríguez y María Corina
Machado, como un cliente de la mansión Play Boy eligiendo a su favorita. Y quiero que vean unas imágenes de ambas damas, ahora y hace unos años. Véanlas
y luego se las comento.
La foto de arriba a la izquierda
nos muestra a una joven María Corina, hija de una familia venezolana pudiente y
en toda su plenitud de mujer acomodada. Una monada. A Trump le hubiera vuelto
loco. Sin embargo, su imagen actual es la de la derecha. Yo me jugaría un brazo
a que se ha hecho una cirugía labial, algo muy de moda en esas tierras. Y se ha
desfigurado, como tantas. El caso de Delcy es el contrario. Esta señora es hija
de un guerrillero chavista y, durante años cultivó una imagen austera, no
exenta de cierta coquetería, pero ajustada a lo que se espera de una
revolucionaria bolivariana. Sin embargo, ahora ha alcanzado el poder en una
república a la que los USA bendicen y se arregla y se viste en consecuencia,
con unas gafas muy a la moda, collar de perlas y vestido seguramente de más
calidad que el rojo de la otra foto.
¿Todo esto es una frivolidad? Sin
duda. Pero estando por medio el señor Trump, putero y mujeriego reconocido, no
es de extrañar que algo de esto haya influido en su decisión final entre ambas
señoras. ¿Cómo dicen? ¿Que es un señor muy mayor, a punto de cumplir los 80? Mi
respuesta: ¿y qué? ¿Es que no han leído que un octogenario mató a palos a su
mujer en Badajoz hace apenas tres días? Como suele decirse: genio y figura. El
que es un cabrón toda su vida no deja de serlo por el simple hecho de cumplir
años. Vean también el caso del ínclito Julio Iglesias. Las dos mujeres que
trabajaron de internas en su casa y que denuncian que les tocaba el culo y
cosas peores, están hablando del año 2021. Julio tiene ahora 82 años, o sea
que, con 77 se dedicaba a perseguir a sus empleadas, a las que previamente seleccionaba
por ser guapas y apetecibles para sus deseos. Ya saben que este señor se autodefine como bamboleiro, que la vida él la ha aprendido a vivir así. Como Trump, otro bamboleiro, que seguro que le sigue tocando el culo a cualquier jovenzana que se le ponga a tiro por los pasillos de la Casa Blanca.
Los que se han quedado
descolocados con el final de la historia venezolana son los del PP, que lo
habían apostado todo a María Corina y no saben cómo dejar de hacer el papelón.
En realidad, en este partido deberían de asumir de una vez que perdieron las
elecciones de 2023, que tenían a huevo según todas las encuestas, porque Feijoo
es un tipo sieso y antipático, que no sabe hablar y que no tiene talla para ser
el líder de esa formación. Ante la predilección de Trump por Delcy, este señor
ha reaccionado pidiendo elecciones anticipadas en España, a ver si cuela. La señora
Ayuso, que lleva seis años poniendo verde a Delcy sólo porque huele a Ábalos, ahora
también se ha quedado sin respuesta.
Y en cuanto a nuestro alcaldillo
Caradeculo, ha reaccionado cerrando el Retiro otra vez, por si acaso. Por
cierto, nuestra ciudad sigue dando pena y fue precisamente Julio Iglesias quien
en 1968 anticipó la situación que vive nuestro Barrio de las Letras: al final, las obras
quedan, las gentes se van. No hay mejor radiografía de lo que pasa en mi barrio y Julio lo anticipó hace más de cincuenta años. Eran los tiempos en que le hacían trajes sin
bolsillos laterales para que no tuviera dónde meter las manos, con las que no
sabía qué hacer. Parece que pronto aprendió a usarlas de forma más provechosa.
Pueden ver abajo el vídeo de esta canción en la que se repetía machaconamente
ese estribillo. En su honor hay que decir que en 1968 eso estaba más o menos de moda.
Cuando Mazón publicó el vídeo que les puse hace unos cuantos posts era ya 2011 y
este tipo de tonadas en almíbar estaba bastante desfasado.
Pero nos queda otro matiz que
destacar del asunto venezolano. Tal vez recuerden que, a finales de noviembre,
Trump y Maduro hablaron por teléfono. Y tampoco quisieron decir de qué había
ido su conversación. Con semejantes sujetos y haciendo uso de mi imaginación
calenturienta, creo poder reproducir esta conversación.
—¿Maduro?
—Al aparato.
—Que te tengo pillado, tío. Tengo un
testigo dispuesto a cantar todo sobre tus actividades en el narco. Así que te
quiero fuera de Caracas.
—De aquí no me sacas tú ni con agua caliente.
—Tienes una última oportunidad de irte
a Moscú como El Assad. Si no, iré yo a sacarte de ahí y tendrás que responder
ante nuestros tribunales.
—No hay huevos.
—¿No? Sujétame el cubata.
No es difícil imaginar algo así, entre dos tíos tan bastos.
Y, por cierto, el tipo que está dispuesto a cantar la Traviata es el ex
chavista conocido como El Pollo Carvajal, preso en Nueva York y que espera una
reducción sustancial de su condena a cambio de sus confesiones incriminatorias
contra su antiguo jefe. Llegados a este punto, me van a permitir irme por las
ramas, para dejarles un sabor de boca no tan amargo. Como habrán visto, dos de
los personajes centrales en esta farsa trágica son El Pollo Carvajal y el
general Vladimir Padrino. Si yo escribiera una novela y llamara así a dos de
mis personajes, todo el mundo pensaría: qué absurdo, cómo se van a llamar con
esos nombres disparatados. Pero es que la realidad siempre supera lo que un
escritor pueda imaginar. Y en este terreno onomástico, les voy a poner unos cuantos
ejemplos recientes.
Uno de los políticos más conocidos de Namibia es un concejal
de Ompundja (que también manda carallo con el nombrecito de la ciudad), que se
llama nada menos que Adolf Hitler Uunona. En las últimas elecciones locales,
celebradas en noviembre pasado, renovó su cargo, siendo el político más votado
de todo el país. Dice Adolf Hitler que su padre no era para nada fascista, que
le puso ese nombre porque era sonoro y pensó que así siempre se le reconocería.
Vean una foto del sujeto.
No se le ve mal alimentado. Vayamos más atrás. ¿Recuerdan
el caso de los que timaron al Ayuntamiento de Madrid con unas mascarillas
caducadas? Se llamaban Medina y Luceño. Pero ambos dijeron que detrás del
negocio estaba un empresario malayo que se llama San Chin Choon. Estoy seguro
de que era verdad: si hubiera sido un personaje imaginario, le hubieran puesto
un nombre más creíble. Unos años más tarde, el hijo del actor Rodolfo Sancho,
un niñato sin una mínima porción de cerebro, tuvo la ocurrencia de matar y
descuartizar a su amante, un médico colombiano. Pensó que no lo iban a pillar,
pero hizo una verdadera chapuza de crimen. Su padre se vio obligado a contratar
al mejor despacho de abogados criminólogos de España. El bufete se llama Balfagón
y Chippirrás. Con semejante nombre, no es de extrañar que el tipo siga en la
trena tailandesa prácticamente de por vida.
Más nombres imposibles. En octubre pasado, en un piso de
Valencia encontraron el cuerpo de un jubilado que había muerto solo. El hombre
llevaba quince años muerto, ya ni siquiera olía, y nadie lo había echado de menos.
Se llamaba Antonio Famoso. Y el actual presidente del sindicato agrario ASAJA,
atiende por Pedro Barato. En el mundo de la arquitectura estos nombres eran
corrientes, yo tuve dos profesores que se llamaban Manolo Casas y Teresa
Arenillas. Pero donde realmente suceden cosas la mar de divertidas es en el
mundo del fútbol. El actual portero titular del Sevilla, es griego y se llama
Odisseas Vlachodimos. Pero teniendo en cuenta que, en el griego moderno, la uve
inicial no se pronuncia, y la ch se dice como una jota, pues ya ven cómo lo
llaman en las retransmisiones radiofónicas: Lajodimos.
Hace años hubo un futbolista brasileño internacional que se
llamaba Elano. Estuvo a punto de fichar por el Atlético de Madrid, pero el club
no le firmó finalmente, al parecer por el nombre, para evitar el cachondeo de la
grada. En la selección brasileña, solía intercambiar su posición con otro medio
famoso, que atendía por Kaká. Lo que llevaba a los locutores a anunciar: va a
salir Kaká por Elano. Todas estas cosas las pueden comprobar en Internet si no
me creen. En Andalucía son muy propensos a sacarle punta a este tipo de casos.
En el Betis tuvieron un medio centro croata que se llamaba Hadzibejic. Pero,
como ese nombre era muy difícil, la afición lo bautizó como Pepe y al final
llevaba ese nombre en la camiseta.
Más casos. De nuevo en el Sevilla, ficharon a un supuesto
crack africano, que se llamaba Koné y venía para ser el nuevo Biri-Biri (que
tampoco es mal nombre). Sobraron unos pocos partidos para comprobar que el
tipo era un fiasco; que era malo con avaricia. Y muy pronto la afición le puso
el nombre de Kasemo. Porque todos se preguntaban: y ahora, ¿Kasemo Koné?
También el caso del ayudante de Guardiola que se llamaba Juan Manuel Lillo. Al
final lo tuvo que despedir, porque era conocido por Juanma Lillo, y la afición
lo convirtió en Juan Malillo. Podría seguir y llenar otro post entero con casos
similares. Pero lo dejaremos aquí.
Espero que se hayan divertido un poco con estas curiosidades y ello les haya permitido alejarse un poco de la situación mundial tenebrosa. Es mejor que nos lo tomemos
con humor. Si no, el Blue Monday va a durar mucho tiempo. Para conjurarlo, les
cuento que este domingo me voy unos días a Burdeos, ciudad que no conozco
excepto de pasada. Es uno de los pocos destinos no gélidos que se pueden
encontrar en enero. Posiblemente alquilaré un coche para acercarme a Arcachon a
tomar unas ostras y recorrer los viñedos de los que se obtiene el famoso vino
de la zona. Deséenme buen viaje, seguimos a la vuelta. Y sean buenos, si
pueden.
Pongo dos palitos al final del
título, para subrayar que este es el segundo post que escribo con semejante
encabezamiento. En efecto, el día 11 de septiembre de 2016, yo titulé así un
escrito que elaboré desde mi habitación de la octava planta del Park Inn
Pribaltiyskaya Hotel, un mamotreto de tiempos soviéticos erigido cerca del
extremo oeste de la isla Vasilyevskiy, que compone uno de los distritos históricos
de la ciudad de San Petersburgo. Estaba allí para participar con una
ponencia sobre Madrid Río en un congreso sobre el llamado urbanismo subterráneo
y les reseñaba para Reflexiones a la Carrera la peripecia de mi llegada a esta ciudad,
en un vuelo en el que me perdieron el equipaje y de ahí el nombre del post. El
título alude a la frase tipo que, a modo de conjuro, pronunciábamos los
jugadores de pinball, aquellas
míticas y ruidosas máquinas de bolas predigitales, que en su día había en todos
los bares de España, e imagino que de todo el mundo occidental.
Cuando la partida iba mal y tomaba
una deriva desastrosa, aún quedaba la posibilidad de ganar por lotería, un
albur improbable, aunque a mí me sucedió más de una vez. Uno peleaba con todas
sus artimañas para conseguir una partida gratis que le permitiera seguir jugando, pero, cuando
la cosa se tornaba imposible, los optimistas aún confiábamos en el sorteo final
en el que tal vez la lotería de la máquina te daba esa partida gratis y exteriorizábamos nuestra remota esperanza con la frasecita: Vamos bien por lotería.
No tengan duda de que yo era un auténtico pinball wizard y he de
decirles que mi admirada Samantha Fish, la musa de este blog, también adora
estas maquinitas, como ven en la foto de abajo, aunque dudo que sea tan ducha
como yo lo era. En algún momento de los primeros 80, estas máquinas
desaparecieron súbita y misteriosamente de todos los bares, para ser sustituidas por esas horribles
ruletas en las que los jubilados se juegan la paga, confiando sólo en la
suerte, no en ninguna habilidad; sólo hay que bajar una palanca y esperar. No
he arriesgado jamás un solo euro en esas máquinas diabólicas.
Pues este comienzo de año no ha
podido ser peor, con el inverosímil ataque del señor Trump a Venezuela, del que
hablaremos enseguida y que augura el peor de los futuros para nuestro mundo. En
fin, hace ya cinco años de otro principio de año nefasto, el de 2021, con el
ataque al Congreso en Washington y la nieve de la Filomena enterrando Madrid
bajo un manto blanco también inverosímil, pero igualmente real. Luego, el año
no fue tan desastroso como apuntaba y conseguimos seguir tirando con
nuestras vidas. Confiemos en superar también ahora el trago. En el horizonte,
un evento del que les vengo advirtiendo hace meses: las Mid Term Elections en
los USA, en donde se renovará totalmente el Congreso, además de un tercio del
Senado. Esas elecciones tienen ya fecha definida: el martes 3 de noviembre de
este año del Señor de 2026. Quedan, pues, algo menos de diez meses.
Yo creo que Trump puede perder el
control de ambas cámaras, lo que recortaría bastante la libertad de actuar de
la que ahora goza. Lo mismo que le sucedió a Obama, que después de esas
primeras Mid Term se vio atado de pies y manos. Luego volvería a ganar las
generales para ser reelegido pero, durante seis de sus ocho años de mandato,
apenas pudo desarrollar sus políticas. Aun así, hizo cosas de más enjundia que
dar medallas a Bruce Springsteen y otros, como suelen decir sus críticos: en
esas condiciones logró sacar adelante el Obamacare, que ahora Trump está
descafeinando. El ejercicio del poder desgasta y yo confío mucho en el
pueblo americano, al menos en la gente culta de ambas costas y de Chicago.
Ese pueblo, tan alejado de los garrulos de Arkansas y de Idaho, se está
empezando a movilizar ya y quiero que escuchen la declaración de nuestro muy
admirado Bernie Sanders, a raíz del ataque de Trump a Venezuela. Creo que sabrán ponerle subtítulos en castellano si los necesitan.
Respecto a esto de Trump y
Venezuela, no hace falta que les insista en la condena, es un hecho insólito
y un indicativo de lo que nos viene. Al menos hasta noviembre. Yo creo que
Trump va a hacer lo posible por anular esas elecciones o manipularlas de todas
las maneras posibles (habremos de estar atentos), pero también sabe que es muy
probable que las pierda, así que estos diez meses pueden ser terribles, porque
el tipo se va a poner a correr para hacer todas las barrabasadas que tenga
planeadas, mientras disponga de margen para hacerlas. Lo de Venezuela es un horror garrafal y
discúlpenme, pero no entiendo por qué ese adjetivo sólo se puede utilizar con
los errores. Es garrafal, es peligroso y es para que nos echemos a temblar. Y no sólo Bernie Sanders se ha pronunciado al respecto en los USA. Por ejemplo, vean una foto de las concentraciones que desde ese día se organizan frente a la Casa Blanca.
Pero yo quiero resaltarles algunos
matices en los que tal vez no hayan reparado. En primer lugar, la secuencia
temporal. El pasado 15 de agosto, Trump y Putin se reunieron en Alaska.
Salieron los dos muy satisfechos, pero no concretaron lo que habían hablado o
acordado y por qué les satisfacía tanto. La guerra de Ucrania, sobre la que en teoría iban a hablar, siguió
después al mismo ritmo, si no más encarnizada. Cuando dos se reúnen y no
cuentan lo que han hablado, es porque no se puede contar (el mismo caso que
Mazón y Vilaplana: no cuentan lo que hicieron en el Ventorro, porque no se puede
contar). Sin embargo (pueden comprobarlo), fue a partir de esa fecha cuando
Trump empezó a jugar a los barcos frente a las costas de Venezuela.
Supongo que ustedes, de niños,
jugaban a los barcos en el recreo, eran tiempos predigitales. Sólo se requerían
un par de papeles cuadriculados. Cada uno pintaba su gran barco, de cuatro
cuadraditos, y otros de tres, dos y uno. Y empezaba a bombardear al otro. Las
frases eran míticas: tocado uno de dos; hundido uno de uno. Al final ganaba el
que primero conseguía acabar con la flota del otro. Pues a eso ha estado jugando
Trump, que no tiene una complejidad mental muy superior a la de un niño. Lo
único, es que, cada vez que hundían uno de dos, o uno de tres cuadraditos, se cargaban
a unos cuantos marineros y tripulantes (ya superan el centenar los asesinados
desde el aire, en algún caso incluso volviendo a por ellos para rematarlos, lo
que ya constituye un auténtico crimen de guerra).
Todo esto era una
preparación para la captura de Maduro, a quien querían quitar de en medio a
toda costa. Pero, como pueden comprobar, el juego de los barcos no empezó hasta después
de la cumbre de Alaska. Eso sugiere que allí se tomaron decisiones. Mira, tú
vas a seguir machacando Ucrania, que no vamos a hacer nada para evitarlo, pero
tú, igual de calladito si a mí me da por atacar Venezuela, o Cuba o Nicaragua
(que pueden ser las siguientes). Al chino no le contamos nada, pero esta
historia le va a venir bien, porque legitimaría que, cuando quiera, se apodere de
Taiwan. Es la ley de los más fuertes. Cada uno de los tres se autoasigna una
zona de influencia en la que domina con mano de hierro. Y lo tremendo es que
esta Europa en la que estamos tan a gusto (salvo los fachas), se puede quedar
desvalida frente a Putin, que puede acabar de machacar Ucrania, apropiarse de Estonia, Letonia y Lituania de un solo bocado y continuar luego si le apetece con
Polonia o Rumanía. Tremendo. Vean una portada reciente del semanario alemán Der
Spiegel.
La traducción sería algo así: dos
cabrones y un solo objetivo. La nómina mundial de cabrones es amplia: Xi Jinping,
Netanyahu, Erdogan, Kim Jong-un, Ortega, Bin Salman y tantos otros. De la mano
de Trump, el mundo parece haber retrocedido hasta el siglo XIX, antes de las dos
guerras mundiales, y esperemos que no termine de la misma manera. El orden
instaurado a partir de 1945 por los ganadores de la guerra, que garantizaba al
menos una cierta apariencia de legalidad internacional bajo la tutela de la
ONU, ha saltado en pedazos, y el papelón que están haciendo, tanto la citada
ONU como la Unión Europea, es ciertamente patético. Las previsiones para el año
que empieza son, pues, muy preocupantes y así lo refleja una imagen creada con
Photoshop, que ha circulado estos días por los whatsapps, y que remite a una de
las, para mí, mejores películas de la historia del cine.
North by Northwest se llamaba originalmente esta obra maestra que,
en España, vio modificado su título, como de costumbre, para llamarse Con la muerte en los talones. Pero
permítanme que insista en algunos otros matices de la Operación Resolución
Absoluta, como pomposamente han bautizado los yanquis su razzia venezolana. Un
nombre pomposo y también falso, porque estas cosas nunca resuelven nada, y no tienen más que ver los antecedentes de Sadam Hussein o Gadafi: tanto en Irak, como en Libia, se
vivía mucho mejor bajo los regímenes de estos dos personajes. Bien, hay una
cosa que parece clara: esta operación no se podría haber acometido sin apoyo
interior. Recuerden que, hace no mucho, Estados Unidos subió la recompensa por
ayudar a capturar a Maduro hasta 50 millones de dólares. Por ese dinero, más de
un venezolano vendería a su madre. Aparte de que el señor Maduro debía de tener bastantes enemigos en su propio entorno.
¿Será Delcy Rodríguez la que ha
actuado como quintacolumnista? Ciertamente, no lo sabemos. Yo más bien me
inclino a pensar que la situación la ha atropellado y se ha visto obligada a templar
gaitas para que no se monte una guerra civil. La foto de los nuevos dirigentes del país con ella al frente y el propio hijo de Maduro, muy sonriente, a un lado, da bastantes pistas sobre lo que ha sucedido. Sus movimientos futuros nos confirmarán el resto. De momento, hay una cifra de muertos que no se da a conocer,
entre ellos toda la guardia personal de Maduro, a la que Trump se refiere
despectivamente como cubanos, la deshumanización habitual del enemigo real o
inventado. No sé si lo saben, pero la esposa de Maduro ha comparecido ante el
juez de Brooklyn con la cabeza fuertemente vendada y un ojo morado, algo cuyas imágenes han
cuidado minuciosamente de ocultar. Ni la mala cara de la señora Maduro, ni la cifra de muertos en el ataque se nos han revelado, dentro de la batalla por servirnos la información enlatada, para que no nos indignemos aun más.
Pero la captura no debió de ser
sencilla, Maduro es un hombretón de 1.90 y parece en bastante buena forma. El ejército venezolano debe de ser potente y su inoperancia en este caso sólo puede explicarse por algún elemento infiltrado con bastante autoridad como para ordenar que todos quietos. Tal vez los únicos fieles fueron los cubanos y por eso se los cargaron. Además, Maduro contaba con un bunker, al que se dirigió apresuradamente cuando empezó a oír las explosiones, pero no le dio tiempo a llegar, porque la operación fue muy rápida. Escucho a un experto militar, que afirma que, en Irak, por ejemplo, cualquier pastor con poco más que un simple tirachinas era capaz de derribar un helicóptero de los invasores y es muy sorprendente que ni uno solo de los aviones y helicópteros usados ahora haya tenido un mínimo rasguño. Esto huele bastante a chamusquina o, como dicen en mi tierra, algo ten o cordeiro baixo o rabo.
¡Así que todo se reducía a quitar de enmedio a Maduro, como parece deducirse de las últimas imágenes! Yo tengo una opinión bastante
desfavorable de este gigantón chavista, creo que su manera chulesca de hablar
lo delata. Lo cierto es que el chavismo nacionalizó el petróleo y eso es lo que
le duele a los USA, pero no es menos cierto que desde que llegó Chaves con su
revolución bolivariana, siete millones de venezolanos se han exiliado. En esta
diáspora hay un sector de ricachones ofendidos, que se han ido a los propios
USA, o a España, donde se están comprando edificios enteros en los mejores
barrios de Madrid, por ejemplo. Por cierto, Ayuso, Fake Jo-oh y sus corifeos no
paran de decir que el gobierno de Sánchez es una tiranía, su política es dictatorial, bananera y bolivariana y nuestro país va como el culo. ¿No se darán cuenta de la
contradicción que esto supone con la llegada de miles de venezolanos a España? Porque,
si se trata de huir de una república bananera y bolivariana, no tendría ningún
sentido que justo se vengan a otra igual. La tontuna de los peperos se eleva al
cubo todo el rato, pero a sus votantes les da igual.
Pero de Venezuela no se han ido
sólo los ricachones. Durante mi periplo por el mundo del año pasado, me tocó hablar
al menos con tres taxistas venezolanos, que recuerde: uno en Chile, otro en
Perú y otro en Estados Unidos. Y los tres eran simples trabajadores que se habían
tenido que largar de su tierra porque ya no podían más. Su discurso era también
común: estaban muy esperanzados con que Maduro perdiera las inminentes
elecciones, que luego manipuló y cuyas actas nunca mostró. Esa victoria de la
oposición les alimentaba la esperanza de poder volver pronto a su país. Las
cosas no son nunca totalmente negras o blancas. Pero, de aquí a noviembre, hemos de estar muy atentos, porque con Trump al frente del mundo es como para estar preocupados.
Estaremos, pues, al loro a la espera de las siguientes barbaridades que se le vayan ocurriendo a este caballero, a quien desde ahora vamos a bautizar como El Agente Naranja, porque es
igual de tóxico que ese compuesto usado por los yanquis en Vietnam y otros
lugares. Les pongo abajo otra imagen en la que se juega con diversas palabras
que en inglés terminan todas en ist:
racista, violador, fascista, terrorista, misógino y narcisista. Habría que
añadir putero; a lo mejor por eso la Delcy se entiende con él, porque recuerden
que estuvo pelando la pava en el aeropuerto de Barajas con el prototipo de los
puteros, el ínclito señor Ábalos. No hace falta que diga que a mí, la señora Rodríguez me da tan poca confianza como sus dos antecesores al frente de Venezuela, señores Chaves y Maduro. ¡Pobres venezolanos!
El caso es que estaba yo
preparando un post a medio camino entre resumen de lo acontecido en el año ya
difunto y deseos de un próspero año nuevo para todos ustedes mis lectores
supervivientes, que cada vez van siendo menos. Lo que pasa es que la realidad
nos atropella en este mundo líquido que se mueve a toda pastilla. Una solución
es la que nos propone Byung-Chul Han: quedarnos en casa y dedicarnos a levitar,
reflexionar y escuchar música clásica. Les puedo asegurar que yo lo intento,
pero hasta nuestro último refugio nos llega el ruido de la alterada actualidad
que nos deparan El Agente Naranja, el auténtico Hijo de Putin y los demás
conmilitones. Y, si nos van a bombardear para secuestrar a Pedro Sánchez (como
ha sugerido el idiota de Fran Rivera), pues hay que estar atentos para que nos
dé tiempo a llegar al bunker, en mi caso la estación de Metro de Antón Martín.
En la Navidad, felizmente
finiquitada, todo parece pasar a un segundo plano. Bueno, estamos en un mundo
que se nos sirve a la medida de los poderosos, para que estemos anestesiados y
no nos enteremos de lo que pasa en la realidad. Porque ahora vienen las
rebajas, luego San Valentín y luego el Carnaval y la Semana Santa. Con esto y
un bizcocho, otra vez al verano y enseguida vuelta a la Navidad, qué hartura.
Pero cumpliré con mi propósito, aunque de forma breve. En el año que termina he
continuado felizmente con mis carreras por el Retiro, el yoga, la guitarra y el
inglés.
Corté definitivamente con el
Billar de Letras y estoy feliz por ello. Esa tribuna, que empezó en formato presencial,
dejó de ser interesante para mí cuando se pasó a modo on-line por la pandemia y
ya no recuperó el formato original. Ahora era un foro en el que su mentor, el
escritor cubano Ronaldo Menéndez, ocupaba bastante más de la mitad de las dos
horas que duraba. Los participantes, entre los que yo era el único varón, disponían
de algo más de cinco minutos para intervenir, la mitad de cuyo tiempo empleaban
en dar gracias a Ronaldo, dar gracias al autor del libro que se analizaba y
también al editor y hasta a los traductores, por haberles permitido llegar a
disfrutar de la indiscutible belleza del libro en cuestión. Yo trataba a veces de ser más
crítico, pero entonces me ponían todas verde.
Y, lo cierto es que, a la vuelta
de mi viaje de vuelta al mundo, los libros que nos tocó leer eran bastante
malos en mi opinión. Y, con la cantidad de otras actividades que desarrollo, no
me quedaba tiempo de leer otras cosas que las determinadas desde el club. Le escribí
a Ronaldo un mail, anunciándole que me borraba y le dije que me llamara por
teléfono para explicarle mis razones, que no le quería poner por escrito. Nunca me llamó, lo cual confirma lo poco que
pintaba yo en ese foro femenino, atrapado en un gineceo de adoradoras. Como nunca se lo pude explicar, ahora lo hago mediante
el blog.
Y, después de un
tiempo sin leer absolutamente nada, por higiene mental, he empezado de nuevo
mis lecturas. Ahora mismo me estoy terminando Alcaravea, de Irene
Reyes-Noguerol, una chica de veintitantos que asombra por la intensidad de su
temática y su forma precisa de escribir. Y tengo en cola el libro de Cercas
sobre el Papa Francisco y La Hambruna Española, una investigación del
historiador Miguel Ángel del Arco, en donde se demuestra que Franco-Franco-Franco
utilizó el hambre deliberadamente para desmoralizar aun más a los perdedores de
la guerra que no se exiliaron, especialmente en el período 1939-1942, donde
hasta se retenían convoyes con alimentos, igual que se hace ahora en Gaza.
Parece que a partir de 1942, la cosa se relajó un poco, ya se daba por derrotados
del todo a los pobres que habían osado defender a su gobierno legítimamente
constituido. En fin, libros que no hubiera podido disfrutar si hubiera
permanecido preso en la jaula de oro del Billar de Letras.
En el yoga, he completado mi
primer año con la academia Ashtanga Madrid, en la calle Espoz y Mina, que me
gusta más que la anterior y en la que estoy profundizando mucho en mis
prácticas. También he cambiado de maestro guitarrero y estoy contento con Oscar
mi nuevo profesor, aunque no negaré que echo bastante de menos a Henry Guitar y
el estupendo grupo que formábamos con Carlos y Borjita, con los que hacíamos
combo después de las clases hasta terminar en unas cañas en el bar Los Cuñaos,
a donde no he vuelto a ir desde entonces. Las cosas han de evolucionar. Por lo
demás, en el año que acaba de terminar, he continuado haciendo viajes, no ya de
vuelta al mundo, pero igualmente interesantes.
Este año he viajado con mi pareja
a Atenas, Soria, Budapest, París (para la boda de mi hijo Kike), Noruega y
Praga. También me recorrí la Borgoña con mi querido amigo Alain Sinou, y acudí
al festival de blues de Béjar con Henry Guitar y Críspulo, mis amigos
musiqueros vallecanos. Entre los conciertos de rock a los que he asistido,
por supuesto, destacar la primera actuación en Madrid de nuestra adorada
Samantha Fish, en el mes de junio, séptimo de sus conciertos que presencio,
con la que pude charlar un buen rato y renovar nuestra amistad. También asistí a bastantes otros conciertos de rock, sobre
todo de ámbito local, si bien me gustaría destacar los de Jess Dayton en marzo
y Larkin Poe, en noviembre, este último realmente fabuloso, a la altura del de
Sam. Pero no cabe duda que mi encuentro con ella el 24 de junio fue el punto cumbre de mi deriva bloguera de este año y les recuerdo dos de las fotos que nos tomaron, donde se puede ver el cariño mutuo.
Con este bagaje me alcanzaron las
fiestas navideñas, la llegada de mis hijos y la interrupción de las rutinas
entre las que me suelo mover, obligado a quedarme en casa por la invasión de
turistas del entorno más inmediato, que vienen a ver las luces, como las
polillas, y atiborran el espacio público de mi barrio. En relación con esto,
he de decir que por fin han acabado las obras de la Plaza de Santa Ana y tengo
que reconocer que al final no han quedado tan mal, la plaza se parece bastante
a la anterior, hay algunos árboles más grandes que se han sustituido por otros
más pequeños, pero el concepto es el mismo y esos arbolitos irán creciendo poco
a poco. Al menos no ha quedado tan mal como la horrible Puerta del Sol.
Como novedad, he de contar
también que, por primera vez desde que era estudiante, no he jugado un solo
euro a la Lotería Nacional. A lo largo de mis casi cuarenta años de trabajo en
el Ayuntamiento, siempre solía participar de los números que se repartían en
el curre, más los bares y otros lugares. Pero nunca me tocaba nada. Situación
que he mantenido después de jubilarme, con idéntico resultado. Además, leí un
artículo de un economista que decía que es muy improbable que te toque ningún
sorteo y que finalmente, la lotería es el impuesto de los pobres y de los
tontos. Confirmado esto viendo el careto de los que hacen colas kilométricas a
la puerta de Doña Manolita, he decidido este año no jugar nada. Y estoy
encantado.
Hay que evolucionar: se acabó el
Billar de Letras, nuevo profe de guitarra, nueva academia de yoga, cero gastos
en lotería. También este año, me cambié el WiFi a DIGI y dejé de consentir que
me estafaran cada mes los de ORANGE. Y arreglé el hardware de mi ordenador que
se estaba esmendrellando peligrosamente, lo que conseguí que me saliera gratis
por estar cubierto por la garantía. También tengo que reconocer con tristeza
que, por tercer año consecutivo, continúa la escabechina de amigos que se me van
muriendo, este año Partearroyo y El Coronel Groucho, pero de esto no quiero
hablar hoy, que ya bastante tenemos con el Agente Naranja y sus tropelías. Hoy es día de comenzar el año con una sonrisa y a ello nos puede ayudar la Inteligencia Artificial, capaz de convertir los miedos y penumbras del momento en motivo de sonrisas, como en el vídeo que pueden ver abajo.
La omnipresencia de la Inteligencia Artificial es otra de las novedades que nos ha traido el 2025. Pero hay rutinas que continúan, como
el hecho de que mis hijos vengan de visita por Navidad, como el Calvo del
anuncio de loterías. Kike ya está de vuelta en París y Lucas se vuelve a
Londres en unos días. Terminaré por mostrarles la foto que nos hicimos un día
en la Casa de las Torrijas. Imagen que les dejo con un ardiente deseo: que
tengan ustedes un Feliz Año 2026. Aunque vamos bien por lotería, con el
esfuerzo mental de todos conseguiremos llegar a estas fechas del año que viene.
Pórtense bien y estén al loro.