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jueves, 25 de septiembre de 2025

32. Cerrando flecos

Bien, mi último post, que denunciaba que estamos en manos de auténticos gañanes, mereció la reprobación de mi querida África (reconocería su prosa insuperable, por mucho que se camufle de Anónima), que me dice que debo de sustituir el epíteto gañanes por el de patanes, por ser este último más ajustado al significado infamante que yo le asigno: ignorantes, paletos, iletrados y borricos. Ello me ha llevado a hacer una pequeña indagación lingüística. Según el Diccionario de la RAE, gañán tiene dos acepciones: 1.- Mozo de labranza y 2.- Hombre fuerte y rudo. Más adelante, patán se define como: 1.- Aldeano o rústico y 2.- Hombre zafio y tosco. Como ven, los matices diferenciales entre ambos conceptos son mínimos, lo que nos llevaría a no considerar la sugerencia de África. Pero es conveniente contrastar con otras fuentes.

Consultando la Wikipedia, el origen de la palabra gañán puede localizarse en los tiempos inmediatamente posteriores a la Edad Media, cuando se dio en llamar así a los jornaleros eventuales, que se contrataban para labores temporales en el campo (siembra, cosecha, siega, vendimia, poda, escarda o vareo de los olivos) y que a menudo debían dormir en catres infectos, junto a los animales o directamente al aire libre, a cambio de salarios de hambre. En los tiempos actuales, este adjetivo se ha venido a usar para designar a la gente tosca y bruta del campo, con un significado bastante próximo al de patán o palurdo. Busquemos ahora sinónimos de ambas palabras en la página Wordreference.com. Gañán: labriego, peón, bracero, arriero, jornalero, destripaterrones, costalero, patán, paleto.  Por el contrario, para Patán se citan los siguientes: tosco, basto, cateto, ordinario, zafio, rudo, paleto, palurdo, gañán, grosero, soez, villano, aldeano, basto, bestia, bruto, rústico, grullo, zote.

Vemos que ambos epítetos se utilizan indistintamente con intención peyorativa, e incluso figuran ambos cruzados como sinónimos del otro. No tengo ahora mismo el María Moliner; lo tuve, pero se me extravió en alguna mudanza o tribulación similar, perdida en la noche de los tiempos. Una pena, porque sería interesante consultarlo también. A cambio, tengo un ejemplar del Gran Libro de los Insultos, de Pancracio Celdrán, firmado y dedicado por el propio autor, obra excelsa de la que ya hablé en más de un post de Reflexiones a la Carrera. Su definición de gañán es precisa y aporta información definitiva sobre las diferencias entre ambas palabrejas. Cito textualmente.

Gañán. Mozo de labranza, hombre tosco y primitivo, que no sólo carece de modales, sino que le importan poco, en el sentido actual del término. En los siglos XVI y XVII no era voz insultante, sino descriptiva de la condición social de labrador, jornalero del campo, persona que se gana la vida con las manos. (…) El matiz peyorativo fue ganando en negatividad a lo largo del XIX. En el teatro se le ve como individuo que sólo se complace con los asuntos zafios, y por doquier se le considera un simple ganapán que carece de valor social. De Juan Eugenio Hartzenbusch es la siguiente estrofa: Los de ilustre jerarquía/y los míseros gañanes/todos viven entre afanes/recelando cada día… Hoy es intercambiable con patán, palurdo o ganapán, entre otras voces que tienen en el aspecto rudo y la cortedad de entendimiento su base semántica.

En la entrada correspondiente a patán, no está tan brillante y divertido el amigo Pancracio, así que les liberaré de leerla. Sitúa el origen del término también en el siglo XVI y dice que se deriva de pata, algo que no me acabo de creer del todo. Atribuye al Tesoro (Covarrubias, 1611) esta definición: patán es el villano que trae grandes patas y las hace mayores con el calzado tosco. Dice también que, en el mundo del teatro, el patán era un arquetipo, igual que el bufón o el galán, un tipo tosco y bruto, que a menudo recibía bofetadas en el escenario. En fin, creo que con esto queda suficientemente analizado y aclarado el asunto y, desde luego, no me importa reconocer que la palabra patán es más adecuada para caracterizar a los Trump, Putin, Xi Jinping o Netanyahu, a los que se refería mi post anterior.

En Galicia existen al menos dos apelativos para referirse a los gañanes o patanes, si bien ambos con matices. Así, el pailán es un tipo ignorante y simple, al que todos timan en la gran ciudad, porque ya su aspecto delata su condición. Y luego está el marulo, generalmente un zagal fuertote, sano y colorado, carente de toda habilidad social para cualquier empeño que requiera algo más que la fuerza bruta. Ambos estereotipos carecen de maldad primigenia, por lo que no son equivalentes a los vocablos castellanos. Bien, después de un post como el anterior en el que me lanzaba a dar mi opinión sobre temas políticos o de actualidad, tal vez no venga mal bajar un poco el diapasón y quedarnos en estos aspectos de otro orden más ligero. Aunque a mí me parece fundamental afinar el lenguaje, un terreno en permanente evolución. Por ejemplo, hasta hace unos años, una señora que enseña el culo y difunde las imágenes en redes, era sólo eso: una señora que enseña el culo y lo difunde. Pues ahora ya no. Ahora es una creadora de contenido para adultos. Y a menudo se hace millonaria con dicha profesión.

Entrados ya en el delicioso otoño (qué alivio sacar otra vez los abrigos del armario), repaso los textos en los que les he contado mis peripecias veraniegas y encuentro una serie de pequeños detalles adicionales que me he dejado en el tintero y que paso a relatarles. Les dije que me habían puesto dos multas por conducir en Francia, que la primera la había pagado Alain Sinou (con pérdida de un punto en su carnet de conducir) y la segunda me había ofrecido yo a asumirla. Muy bien, pues la policía franchute me consiguió enviar finalmente la notificación casi cuatro meses después de la infracción. Me ofrecieron la reducción por pronto pago y les hice una transferencia de 45€. Y se acabó el problema. Es decir, que a mí no me van a quitar punto alguno, lo que dice mucho del grado de coordinación interna de esta Unión Europea que nos venden como cojonuda, pero está todavía tan en mantillas que no puede organizar algo tan sencillo.

En relación con este tema, les conté también que a mediados de junio recuperé tres de los cuatro puntos con los que me castigó un agente de movilidad del Topillo abusivo, arbitrario, injusto y pedorro, cuya orden claramente desmedida e injustificada me negué a cumplir. Después de dos años sin recibir una sola multa, el Ministerio me restituyó los 12 puntos iniciales del carnet, que son los que tengo ahora. Bien, pues me interesé por saber que medios hay para que recupere más puntos y verifiqué que, para que me restituyan otros dos puntos, hasta los 14, he de estar ¡tres años! sin que me quiten ninguno. Teniendo en cuenta que, a mis 74 años, se me da una higa que me quiten los puntos que quieran, pues tengo claro que voy a seguir conduciendo de la misma forma acelerada y faltona que hasta ahora. Dice mi hijo Lucas que, desde que me he enamorado, conduzco como un quinceañero. Por algo será.

Otro asunto relacionado con estos temas. Durante mi viaje ayúsico a Noruega, a menudo me situaba en el asiento justo detrás del conductor del bus, un gañán o marulo vikingo, que nos llevó por todo el recorrido de manera exquisita y siempre con una sonrisa en la cara. Así observé que, a su izquierda, sujeto en un soporte adosado en el interior de la carrocería, había un extraño aparato que emitía continuamente pequeñas señales luminosas. Interesado en el artilugio, le pregunté al gañán, quien me explicó que se trata de un alcoholímetro, conectado al sistema electrónico que gobierna el vehículo. Al salir de su garaje para un viaje de varios días, otro empleado de su empresa lo conecta y el conductor ya no puede manipularlo más, si no quiere perder su trabajo. Y, cada vez que el bus hace una parada superior a media hora, el conductor ha de soplar en el aparato y demostrar que no ha bebido nada. Porque, si da positivo, el bus no arranca. Para mostrarme el funcionamiento, el tipo sopló delante de mí después de una parada para comer y me mostró el resultado de cero.

No sé a ustedes, pero a mí me parece acojonante. Todos los autobuses noruegos están obligados por Ley a disponer de ese artilugio; no tengo ni idea de si en España es lo mismo. Un indicativo más de este mundo súper-controlado en que ha devenido la sociedad neocapitalista. A mí me gustaban más los tiempos en que las familias circulábamos cinco en un seiscientos, sin cinturones de seguridad ni nada, los niños brincando y chillando al unísono y el padre conductor aguantando y aguantando, hasta que la situación le superaba y empezaba a dar bofetones a ciegas hacia atrás con un riesgo añadido para la estabilidad del vehículo. Mira, es que, de verdad, esos sí eran buenos tiempos. Pero esto de de verdad han de pronunciarlo ustedes con el acento tipo de las niñas pijas. ¡Ah! ¿Que no saben cómo es eso? Pues vean este video selfie.

Otro tema del que no les informé. Saben que en su día compré acciones del Deportivo de La Coruña, en lo que invertí 2.400€, y que en agosto del año pasado me informaron en las oficinas del club que el valor de esa inversión se había reducido a 3,20€. Así que este verano me acerqué de nuevo a dichas oficinas a preguntar qué hay de lo mío. Las acciones siguen valiendo lo mismo. Pregunté si puedo comprar más, ahora que están tan bajas. Respuesta: no. Pregunté si se las puedo revender al club y poner el decremento de capital en mi próxima Declaración de la Renta. Respuesta: no. Entonces, ¿qué puedo hacer? Respuesta: nada, esperar. Así está la situación. Y eso es lo que yo hago: esperar. Como les dije, están ustedes siguiendo el blog de un auténtico millonario.

Otro fleco más. Samantha Fish sigue su gira por los USA, que interrumpirá brevemente a final de octubre para tocar en Tokyo donde tiene dos fechas reservadas y volverá a Europa a finales de febrero, pero sin ninguna fecha en España. Bien, pues hace unas semanas llegó a mis ojos una entrevista con ella que se puede seguir en Youtube. El periodista australiano le pregunta cómo fueron sus inicios en la música y ella relata lo de siempre, que su padre y sus tíos se reunían a tocar rock and roll los fines de semana, que ella empezó con la batería a los 13 años, pero dos años después se pasó a la guitarra. Y que empezó con guitarras acústicas, de las que cita varias. Entre ellas se puede escuchar perfectamente que habla de una Álvarez. Sucede en el minuto 2.22 de la grabación, les pido que vean hasta ahí, no hace falta que escuchen la entrevista entera, a menos que quieran practicar inglés.

Bien, resulta que Juan Álvarez fue un lutier vallecano que fabricaba unas guitarras estupendas. Su hijo Juanmi es amigo mío y he hablado de él muchas veces en mis blogs. Juanmi tiene el taller a cinco minutos de mi casa y una Álvarez es la primera guitarra que le compramos a mi hijo Kike cuando tenía unos quince años. Y esa es la guitarra española que yo tengo en casa y con la que estuve recibiendo dos años y medio clases con Henry Guitar, antes de pasarnos a la eléctrica. Juanmi ha tenido últimamente problemas de salud, por lo que no viene mucho por su taller de la Corredera de San Pedro. Pero yo tengo su teléfono y le llamé muy emocionado para decirle que mi adorada Sam había empezado con una de sus guitarras. Agradeció la llamada, me dijo que está mejor, pero me fastidió la historia. Por lo visto hay unos checos que fabrican guitarras con ese nombre, Álvarez, a los que él ha demandado en los tribunales innumerables veces, pero no consigue que dejen de usar esa marca, que se ha hecho muy popular en Estados Unidos.

Él está seguro de que la vieja guitarra de Sam era de los checos, aunque me consta que, tanto su padre como él, fabricaban guitarras españolas que les encargaban desde los USA por teléfono; más de una vez le llamaron por conferencia mientras comía conmigo en La Pitarra o en el Matilda, los restaurantes del barrio. Si mi adorada Samantha hubiera empezado con una guitrarra fabricada por mi amigo Juanmi, hubiera sido una historia bloguera del todo, pero por desgracia sólo fue una ilusión. A cambio, Juanmi me dijo que Eric Clapton sí tiene una de las guitarras de su taller, firmada por su padre. Ese taller tiene una página Web que pueden consultar AQUÍ, aunque sea sólo para ver los santos. Si pinchan en Nosotros, encontrarán la historia del taller, que es interesante y está contada con mucho cariño.

Historietas para entretener el otoño (este finde vuelve el calor con motivo del veranillo de San Miguel). Mientras tanto el horror sigue en Gaza aunque parece que el mundo se empieza a mover. En Italia se ha hecho una huelga general de un día, que acabo a hostias en Milan, para protestar contra la indiferencia al respecto de la señora Meloni. Y en Madrid, como saben, la gente salió a la calle e impidió que terminara la Vuelta Ciclista a España, en la que corría un equipo de Israel, a pesar de que se había organizado un despliegue policial nunca visto desde la cumbre de la OTAN. Nadie pudo contener a la gente indignada, que tiró las vallas y no dejó pasar a los ciclistas.

Yo, a mis 74, ya no tuve energías de acercarme al tumulto, pero luego bajé a tomar algo a un bar del barrio y vi volver a la gente con banderas palestinas. Y les juro que no eran perroflautas, viejos comunistas ni viejos a secas. Por aquí circulaban señoras de clase media y edad no menos media, encantadas de portar una bandera palestina de vuelta de la mani. A mí me llena de orgullo que en Madrid haya tanta gente a la que no le gusta la fruta. Y creo que hay que salir a la calle a defenderse, porque la situación mundial, al mando de los gañanes o patanes en jefe, es muy delicada y da mucho miedo. Y en este mundo postcapitalista o neoliberal, no siempre ganan los que tienen la razón de su parte, como puntualizaba la vieja cuarteta de Muñoz Seca:

Vinieron los sarracenos

Y nos molieron a palos

Que Dios ayuda a los malos

Cuando son más que los buenos.

Como se ha sabido, la señora Ayuso, también conocida como Frutty Woman, tiene enormes lazos con Israel. Especialmente con David Hatchwell, un capitoste de la comunidad hispano-judía, de origen sefardí. Este sujeto, principal donante de la campaña electoral de Netanyahu y que estaba detrás del Eurovegas que, por fortuna, nunca se llegó a construir en la Comunidad de Madrid, es también el productor del espectáculo de Nacho Cano Malinche, simpatizante de Vox y amigo personal de la Frutty Woman. Por eso le cuesta tanta a esta señora condenar la masacre de Israel en Gaza. Por si no lo conocen, les pido que vean un vídeo al respecto, que ha circulado por los Whatsapps patrios. 

La señora Ayuso tiene mucho peligro, casi tanto como Trump. Y Fake Jo-oh es un inepto y un vago, incapaz de controlarla. Miren, yo no era para nada admirador de Sánchez. Pero la presión continuada de esta gentuza, ha logrado que me convierta en sanchista irredimible. Ahora mismo me parece un señor que está consiguiendo gobernar, a pesar de que le están atacando por todos los flancos (esposa, hermano, etc.). Respecto a Gaza, Sanchez se ha lanzado a una campaña de apoyo, que en parte ha sido pionera de lo que están haciendo ahora Francia, Gran Bretaña, Canadá y Australia, pero que a nivel interno ha descolocado totalmente a Fake Jo-Ho. Como la única directriz política de este señor es hacer lo contrario de lo que hace Sánchez, se ha lanzado a ponerle verde por su apoyo a Gaza y se ha quedado en la nada más absoluta, como esos futbolistas que les hacen un regate preciso y se caen de culo. Cuando muchos de sus votantes están aterrorizados con lo que está pasando en Oriente Medio.

Les juro que yo sería feliz si el PP fuera capaz de generar un líder de la derecha civilizado, formado, tranquilo, constructivo y educado, que no insultara. Hasta me plantearía si votarle. Pero es que este señor es feo, desmañado, torpe, inculto, incompetente, vago, obtuso, cenizo y ni siquiera es capaz de cantar eso de mi limón mi limonero con un poquito de gracia. Un tipo nefasto; una desgracia incluso para su propio partido que me temo que nunca va a ganar con él al frente y ya está la caverna poniéndose nerviosa con su deriva. De la señora Ayuso no podemos decir lo mismo, ella va p’alante con una línea muy definida. Respecto a sus relaciones con Israel, en una de sus últimas visitas, antes de que empezara la guerra, tuvo a bien hacerse la foto que les voy a mostrar abajo y les juro que es auténtica. Que El País no haya sacado todavía esta foto en sus páginas, es un indicativo de esa deriva equidistante del diario, que muchos hemos intuido.

Les juro que esta foto es auténtica, aquí no hay trampa ni cartón ni Photoshop. La señora Ayuso, durante una de sus visitas a su adorado Israel se fotografió orgullosa junto a un tanque, en los Altos del Golán, tomados a Siria. Tal vez sea uno de los tanques que se están usando ahora para arrasar la Ciudad de Gaza y su entorno. Pero hemos hablado de Fake Jo-ho y de la Frutty Woman. Nos queda la tercera pata del banco, el ínclito señor Almeida, el único alcalde del mundo que cierra los parques del centro urbano por el calor. Y el tipo que tiene Madrid lleno de obras, porque su único objetivo en el cargo es hacer muuuuuuuuchas obras, sin planificación alguna. Almeida hace obras como pollo sin cabeza, porque por cada obra, por mínima que sea, hay una empresa que factura y da trabajo a sus operarios, el Ayuntamiento se lleva su parte por la licencia de obras y el Estado se lleva también el IVA: todos contentos.

Yo me he guardado mucho de llamarle Carapolla, como le dicen por la ciudad, porque creo que el auténtico Carapolla es Luis Rubiales, como ya les dije. De una manera un poco menos bestia, y hasta con cierto cariño, a este señor se le ha llamado en este blog tradicionalmente El Topillo, mote cuyo copyright no es mío, sino de mi querido amigo Boni, de cuyo ingenio me apropié como hago con todo el mundo. Pero ya me he cansado de tratarle con tanto mimo. Sus declaraciones tratando de explicar por qué lo de Gaza no es un genocidio, dan ganas de vomitar. Así que, desde ahora le voy a llamar Caradeculo, que es lo que sugiere su rostro. Caradeculo cierra el Retiro cada dos por tres y ha conseguido hacer de la Puerta del Sol la plaza más fea y más inhóspita del mundo, coronada con los toldillos del Topillo.

Esta plaza va a la contra de la tendencia mundial de renaturalizar las ciudades y, si no me creen, vean lo que ha hecho París con la plaza delante de su Ayuntamiento: llenarla de verde en todo lo posible. La Puerta de Sol podría reconvertirse igual, llenarse de parterres y de bancos de madera para que descansemos los mayores. Las plazas del centro de Nueva York son así, e incluso hay ardillas. Pero aquí tenemos un alcalde muy tonto (se ha visto en su declaración sobre Gaza). Pero esta opinión mía, que comparte la mayoría de los viandantes que intentan cruzar por la plaza, no se les puede decir a los arquitectos. ¿Saben por qué? Pues porque la reforma, que ha costado 8 millones, más dos y medio de los toldillos, la ha firmado el señor Linazasoro, una vieja gloria del gremio. Y cuando le dices algo al respecto a un arquitecto, pone voz grave para responderte: Lo ha hecho LInazasorooo, y pone la boca en la forma necesaria para resaltar el respeto a este figurón. No saben cómo se hace eso ¿verdad? Pues vean el segundo videoselfie.

Frente a esta banda de impresentables, yo creo que Sánchez está decidido a terminar la legislatura e incluso a presentarse a las elecciones de 2027. El PP haría bien en cambiar de líder si quiere tener alguna chance. El mayor peligro para el presidente proviene de sus socios de legislatura, en concreto de dos: Junts y Podemos. La izquierda española a la izquierda del PSOE podría ser una fuerza poderosa si se uniera. Es lo que intentó Yolanda Díaz, hasta que se cansó y decidió volverse al Ministerio. ¿Por qué no salió? Pues yo lo tengo claro. Pues porque al frente de Podemos sigue el Cheposo, el amargado que se cargó el invento y el espíritu del 11M. Encima ahora vive tranquilo en la sombra. Tiene unas chicas que siguen puntualmente sus directrices. Ya han visto con la foto de Ayuso, que una imagen vale más que mil palabras. Pues no se pierdan la siguiente.

Las huríes del Cheposo cogiditas de la mano. Hay que ver la satisfacción que destilan, lo que se están divirtiendo dando por culo al gobierno. Desde ciertos sectores dicen que el partido debería de dejar de llamarse Podemos para llamarse Jodemos, porque eso es lo que hacen. Yo no sé si Sánchez será capaz de resistir año y medio al frente de esta banda tan heterogénea. Pero tanto estas chicas como la troupe de los puigdemoníacos, saben que, como dejen caer a Sánchez, sus carreras políticas habrán terminado. Y a todos les encanta seguir cobrando del erario público.

Los de Junts ya no ocultan su carácter de partido de derechas y es admirable la forma en que hacen equilibrios para que no se les venga abajo el tinglado. El tema catalán era un avispero cuando llegó Sánchez al poder y este es otro asunto que ha logrado enderezar. Ahora los tiene entretenidos con esto de que se acepte el idioma catalán en la Unión Europea. Sánchez les apoya porque sabe que nunca va a salir. Pero nunca se puede decir de esta agua no beberé, ni este cura no es mi padre. Así que por si acaso, yo he empezado a practicar catalán en la intimidad, como Aznar en su día. Ya sé que no me creen pero, como hoy estoy sembrao con los videoselfies, pues les dejo uno más de cierre, a ver si se lo empiezan a creer. Sean buenos, no como yo.

 

miércoles, 10 de septiembre de 2025

31. En manos de unos auténticos gañanes

Disculpen que haya tardado un poco más que otras veces, ni siquiera voy a argüir disculpa alguna, simplemente no he encontrado el momento de escribir algo medianamente interesante una vez terminados mis viajes veraniegos y entrados ya en la recta del maravilloso otoño madrileño, a pesar de la masa de turistas pedorros que invade el barrio en el que yo vivo, algo que no me impide disfrutar de este tiempo de transición entre los calores asfixiantes y los fríos que vienen, cada vez más templados por mor del cambio climático. A esto del cambio climático no nos va a quedar más remedio que adaptarnos, porque no hay visos de que los poderes reales vayan a hacer algo para modificar esta deriva, cuando ni siquiera están dispuestos a parar el genocidio de Gaza o la agresión continua a Ucrania.  

La situación a nivel internacional y nacional es vomitiva, peligrosa y atemorizante y no es fácil encontrar un hueco para cultivar un poco de esperanza, siempre ligada al sentido del humor que caracteriza a esta tribuna, adonde ya les he dicho más de una vez que aquí se viene llorado, que no quiero que mi blog se convierta en otro muro de las lamentaciones más. En ese sentido, estaba yo preparando un post con el título que ven arriba, para meterme con Trump, Putin, Fake-jo ho y otros seres ridículos; incluso requerí la ayuda de mi amigo Juan de la P. para que me ayudara a elaborar un meme sobre una foto real de este personal. Pero hete aquí que la situación en Gaza se está llevando a un paroxismo tan insoportable que no podemos seguir alimentando la tortícolis derivada de nuestro empeño en mirar para otro lado y no ver el horror que está sucediendo en estos momentos en nuestras mismas narices.

Así que antes de hablar de esos gañanes que gobiernan nuestro mundo, les voy a confesar algo. No soy muy partidario de acudir a las manifestaciones, salvo que sean tan mayoritarias que produzcan algún efecto concreto. Por ejemplo, acudí a la que tuvo lugar después del intento de golpe de Estado del 23F (un millón de personas protestando de algo que no se podía consentir), o la celebrada al día siguiente de los atentados del 11M en Atocha, que puso de relieve la mentira de la interpretación de Aznar y sus secuaces, lo que condujo a que perdieran las elecciones unos días después. También participé en algunas contra la crisis económica de 2008 y los recortes de Rajoy, pero sin mucha asiduidad. El tema de Gaza (como el de Ucrania) me ha horrorizado desde el primer momento, pero me he resistido a salir a manifestarme.

¿Por qué? Pues porque me da pereza y me aburre bastante eso de salir un domingo a dar una vuelta coreando unos eslóganes que alguien dirige con un megáfono, para después terminar y acercarse a un bar a tomar una caña con algo de picar, antes de regresar a nuestros refugios hogareños con la falsa sensación del deber cumplido, de que ya hemos hecho nuestra parte y podemos volver a centrar la atención en nuestros asuntos particulares, profesionales o familiares con la conciencia tranquila, tras lavarla con el Omo de la solidaridad mostrada durante un par de horas. Hasta ahora, por el tema de Gaza sólo había bajado una vez a manifestarme, porque la marcha empezaba en Atocha, a cinco minutos de mi casa, y algunos amigos muy cercanos estaban abajo, delante del bar El Brillante y me llamaron por teléfono para afear mi pasotismo impresentable.

Así que bajé a sumarme a aquella mani, que tuvo lugar el domingo 15 de octubre de 2023, tal como se dejó constancia en el Post #1.252 de Reflexiones a la Carrera, que pueden repasar pinchando AQUÍ. Me encontré con mi grupo de amigos y emprendí la marcha, en medio de un personal bastante escaso y con profusión de familias musulmanas con las señoras cubiertas por pañuelos y embozos aun peores. Pero entonces me llamó mi amiga África que estaba también en la mani con otro grupo, sólo que más adelante, para ver si nos encontrábamos. Me adelanté a mi grupo, no encontré a África, intenté volver al grupo inicial sin éxito y entonces, completando mi comportamiento vergonzante de ese día, me salí por un lado y me subí a mi casa.

Esa noche, África me envió un mensaje en el que me contaba que no le había gustado nada aquella demostración, bastante escasa de público, en la que “no había más que perroflautas, viejos comunistas, viejos a secas y musulmanes a cascoporro”. El diagnóstico de mi amiga, tan certero como de costumbre, radiografiaba lo que yo había observado, pero no hubiera sido capaz de describir con tanta precisión. Hace un par de domingos, el 31 de agosto, estaba convocada una gran manifestación de protesta por los crímenes contra la Humanidad que se están cometiendo en Gaza. Era en Madrid Río, un lugar muy grato para mí y quedé allí con Henry Guitar y otros amigos. Vean primero el cartel de la convocatoria tal como circuló por las redes.

¿Y qué fue lo que me impulsó a salir a protestar de nuevo, casi dos años y una vuelta al mundo después de mi anterior y decepcionante experiencia? Pues es muy sencillo. Aparte de que fuera en Madrid Río, hiciera una mañana de otoño estupenda y fuera ésta una buena excusa para pasar un rato con mis amigos, pues es que yo creo que esto ya no se puede consentir, que el silencio de la Comunidad Internacional es indefendible y que la Historia con mayúsculas contará lo que está pasando y el papel que están jugando aquí los USA y la Comunidad Europea con la señora von der Leyen al frente. La sociedad civil tiene que alzar la voz y denunciar las tropelías del señor Netanyahu y sus conmilitones radicales.

Además, desde un punto de vista estrictamente militar, son unos perfectos inútiles porque, después de machacar impunemente un territorio que es como la mitad de la Comunidad de Madrid, no han conseguido enterarse de dónde tiene Hamas a los rehenes, que están allí mismo, en Gaza; que tienen que ser hospedados, alimentados y atendidos, con toda la infraestructura que eso comporta, que encima de vez en cuando son filmados para mostrar esos vídeos al mundo, lo que comporta una infraestructura adicional. Pues nada, el ejército de Israel no tiene la más mínima idea de dónde están y se dedica a bombardear escuelas, hospitales y edificios de apartamentos, además de ametrallar las colas de los que esperan la ayuda humanitaria. Unos crímenes por los que el señor Netanyahu debería ser juzgado y ahorcado, según esta imagen soñada por alguno de sus haters árabes y diseñada mediante la inteligencia artificial.

Pero Netanyahu no es el que ha inventado este tipo de guerra. Las guerras, que son la más horrible de las prácticas del ser humano, han ido evolucionando en la Historia, al ritmo de los inventos que se iban desarrollando para matar más y mejor al enemigo y con prácticas más crueles. Cuando se luchaba con lanzas y catapultas, las guerras eran de una forma, pero, con el descubrimiento de las armas de fuego, las rutinas de la guerra se modificaron y entraron en lo que podemos llamar la guerra clásica, un sistema que se explica visualmente muy bien en la película Barry Lindon (Kubrick, 1975) y que culminó en la Primera Guerra Mundial, que por algo es conocida como La Gran Guerra. Era esa una guerra que se libraba entre dos ejércitos, en batallas gigantescas a campo abierto donde los batallones luchaban cuerpo a cuerpo y a menudo ganaba el ejército más numeroso, salvo casos de heroísmo notorio.

Para la gente de los pueblos la cosa era enojosa y les hacía pasar mucho miedo, pero en principio no se atacaba a la población civil. De vez en cuando, aparecía un retén y se llevaba por la fuerza a los mozos del lugar, para que hicieran de carne de cañón, pero a las mujeres, los niños y los ancianos se les solía dejar en paz. Lo peor era recibir después los cuerpos de los caídos en combate y tener que enterrarlos. Todo cambió con la Segunda Guerra Mundial, en donde el desarrollo de la aviación y las enormes bombas convencionales cambiaron esas rutinas y por primera vez se empezó a atacar a las poblaciones civiles con objeto de desmoralizar a los países contrincantes. Hitler arrasó Rotterdam en una noche y dijo que, o se rendían los holandeses, o la siguiente sería Utrecht. También bombardeó Londres, Coventry, Southampton y otras ciudades inglesas. 

Pero luego, a los alemanes les dieron a probar su misma medicina y tuvieron que ver cómo los aliados arrasaban Berlín, Dusseldorf, Colonia, Dortmund, Frankfurt y todas las grandes ciudades. Y, en último lugar, Dresde, la joya de las ciudades teutonas, que fue arrasada cuando Alemania prácticamente ya se había rendido, con el pretexto de que allí, bajo los hermosos edificios barrocos, se escondían los últimos nazis a la fuga, el mismo que ahora esgrime Netanyahu para destruir los últimos edificios de Gaza. Y también a los japoneses les arrasaron completamente Tokyo con bombardeos convencionales, antes de las terribles bombas atómicas que finiquitaron la guerra en el Pacífico. Lo que está haciendo Israel no es ni siquiera original, ya estaba inventado hace cerca de 100 años.

La Segunda Guerra Mundial inauguró la nueva tendencia de lo que se dio en llamar bombardeos estratégicos, que consistía en atacar escuelas, puentes, centros de generación de energía, hospitales y lo que se terciara. Machacar a la población civil para que los países se rindieran. Pues esto mismo está haciendo Israel: machacar los centros neurálgicos de Gaza a ciegas, para ver si los de Hamas se rinden y revelan dónde tienen los rehenes. Porque sus generales son tan inútiles que no son capaces de encontrarlos. Y así llevan ya dos años, con un saldo de cerca de 65.000 muertos gazatíes. Y el mundo alrededor no hace nada, se ha acostumbrado a normalizar la masacre. La Historia juzgará a los genocidas y también a los que guardaron silencio. Por eso me parece bien la iniciativa de la flotilla que pretende acercarse por mar a repartir alimentos, o los pronunciamientos como el de Sánchez. Por algo se empieza, aunque a buenas horas mangas verdes. Y por eso fui yo a la manifestación del 31 de agosto, venciendo a la pereza y las reticencias. Vean algunas fotos de ese día, con algunos de los amigos que me encontré.


La descripción de África del personal que se concentró en Atocha hace dos años, no concuerda para nada con lo que yo observé el otro día. En Madrid Río había una verdadera multitud, que llenaba el parque por los dos lados del río y que era ciertamente transversal: gentes de todas las edades, parejas mayores, grupos de jóvenes, familias con niños. Y gente de todos los barrios, desde algunas señoras emperifolladas de Salamanca hasta tipos con aire de sindicalistas de Villaverde. Y dentro de esa observación general que yo hice para relatarla en el blog para ustedes, he de destacar dos ausencias notorias. Una: los musulmanes de hace dos años con los hiyabs a la cabeza. Aquí no es que ya no hubiera musulmanes a cascoporro, es que yo estuve buscándolos y no me encontré con ninguno.

Esto me lleva a una reflexión cruel. ¿Qué están haciendo los países árabes? ¿Qué queda de la vieja solidaridad de Nasser, de la República Árabe Unida? ¿Qué opinan de lo que está pasando Arabia Saudí, Qatar, los Emiratos o Bahrein? Pues no veo yo que estén moviendo ni un dedo. Su silencio es tan estruendoso como el de Occidente. El dinero lo mueve todo y a los pobres palestinos los han dejado de lado, tenemos que ser los occidentales, con personajes como Greta Thunberg o Ada Colau al frente, los que salgamos en su defensa. Lo dicho: un mundo de mierda. No me extraña que los jóvenes voten cada vez más a Vox o a la señora Le Pene. Que sí, que ya sé que está mal escrito, es el corrector del Word el que me lo pone de esa forma.

La otra cosa que eché de menos en ese domingo venturoso: algún helicóptero o dron que filmara la muchedumbre desde arriba, para que luego se pudiera evaluar la cantidad de gente que acudió. Es la primera vez que voy a una manifestación y no hay un helicóptero encima de nuestras cabezas. Es más, es que cuando estoy en mi casa y empieza a mosconear el helicóptero sobre mi terraza, yo sé positivamente que hay una manifestación cerca, a veces minúscula. Había policía en Madrid Río, vigilando las evoluciones de la gente. O sea que la policía lo sabía. ¿Por qué no había helicóptero? Pues es muy fácil de imaginar: porque desde arriba se había dado la orden de que no apareciera en la prensa una sola imagen de la concentración ni una cifra de asistentes. Así fue: en ningún periódico se mencionó siquiera este evento. La directriz huele a Ayuso y a MAR, que echa para atrás. En mayo hubo una protesta monstruo en La Haya y es difícil encontrar alguna referencia en Youtube o en la prensa. Únicamente esta información de la cadena Euronews. 

Pues algo así, menos numeroso, fue lo de Madrid Río. Pero lo de la prensa de este país es penoso; la llamada fachosfera controla la mayor parte de los medios. Únicamente queda fuera El País (por ahora) y el bloque más izquierdista que componen eldiario.es, Público, CTXT y algún otro. El País, al que he sido bastante fiel a lo largo de su historia, está ahora en un momento en que quiere situarse en un punto equidistante, lo cual es bastante difícil. En su tiempo hubo un período terrible en que el periódico era dirigido por Antonio Caño y no se diferenciaba mucho de El inMundo. Yo estuve a punto de dejar de leerlo y así se contó en mi blog. En esa época nefasta, despidieron a alguna de la gente que yo seguía, como Maruja Torres, Ramón Lobo o Enric González. Pero entonces hubo un golpe de timón, accedió a la dirección Soledad Gallego Díaz y fue en ese período redentor cuando yo me hice suscriptor.

Esa temporada ha durado hasta hace muy poco, hasta que ha llegado un nuevo presidente de PRISA y ha echado a la directora, la excelente Pepa Bueno. Ahora han empezado a templar gaitas, yo creo que están decididos a dejar caer a Sánchez, pero no quieren que la cosa sea tan descarada como en los tiempos de Caño, para no arriesgarse otra vez a quedarse sin lectores, así que van con mucho tiento. Pero, de entrada, es muy mosqueante que el presidente de PRISA no se llame Rodríguez o Pérez, sino Oughourlian. ¿A ustedes no les parece raro? Yo voy a seguir leyéndolo por ahora, pero no tienen un cheque en blanco por mi parte. Si se escoran mucho, me doy de baja. Ser imparcial es muy difícil en España en este momento, porque el bloque fachosférico, o lo que alguien denominó la Brunete Mediática, es poderoso. Yo me he dedicado a elaborar para ustedes un listado de los libelos de ese conglomerado franquista y casposo. Es el siguiente:

El Mundo

                                                         ABC

                                                         El Debate

                                                         Voz Populi

                                                         OK Diario

                                                         La Gaceta

                                                         The Objective

                                                          Libertad Digital

                                                          EDATV

                                                          La Razón

                                                          El Español

                                                          El Confidencial

                                                          Periodista Digital

                                                          Es Radio

                                                          Trece TV

De nada. Si saben de algún otro, indíquenmelo en los comentarios. Y si quieren un buen consejo, apártense ustedes de esa cloaca. Apenas El Mundo, ABC y La Razón son medio legibles, cuando no hablan de política. El resto: puros libelos. Y habrán visto que no he sido muy radical y, por ejemplo, he excluido la COPE, que representa un conservadurismo eclesiástico de otro tipo. Comprenderán que, con esa inversión en medios de propaganda, esta gente deja chiquito al mismísimo Goebbles. El mundo de la prensa está muy baqueteado en los últimos tiempos. Al despido de Pepa Bueno, hay que añadir el de Alfredo Relaño, el decano de los periodistas deportivos, al que han echado del As y la SER, tal vez por viejo, como sucedió con Maruja Torres que, diez años después de su salida de El País, sigue escribiendo sus crónicas impagables. Y El inMundo ha echado a sus dibujantes de cabecera de los últimos 30 años, los excelentes Gallego y Rey. Entrevistados en la radio, uno de ellos dijo textualmente: nos rendimos, los ayusistas han ganado en la dirección del periódico. Más claro, el agua.

Es una pena que no haya por aquí una prensa decente, porque estaría bien que nos informaran de la verdad, en un momento mundial muy deprimente y peligroso. Literalmente estamos en manos de gañanes. El señor Trump, además de ser un gañán, un putero y un mosqueón colérico, resulta que es muy tonto. Y el otro gañán en jefe, el Hijo de Putin, lo está chuleando de la forma más descarada. Así resultó que el bobalicón de Trump cayó en la trampa de ir a Alaska a reunirse con el otro, en una sesión que iba a durar seis horas, pero finalmente quedó reducida a menos de dos, lo justo para que se preguntaran entre ellos qué tal el verano, tus hijas bien ¿no?, la ciática y los juanetes, bien también. Allí les hicieron unas fotos, que es lo que buscaba el Hijo de Putin, aunque luego parece que no le sentó nada bien la insistencia de los fotógrafos, como se ve en la imagen.


Como ven, dos genuinos gañanes, al mando del mundo. La foto es auténtica, les puedo garantizar que sí. Pero, en cuanto la vi, empecé a imaginar un meme con ella. El problema es que yo no sé cómo añadir unos bocadillos de diálogos y pensamientos a una imagen, a la manera de los que aparecían en los tebeos. Así que no me quedó más remedio que recurrir a mi joven amigo Juan de la P. que no tardó ni quince minutos en darle forma a mi idea. Abajo la tienen. 

De esa cumbre, Putin sacó lo único que quería: esas fotos bajo un letrero en el que se dice en inglés: persiguiendo la paz. Porque nunca tuvo intención de negociar nada. Le faltó tiempo para volver a Moscú y ordenar que se recrudecieran los ataques sobre las ciudades ucranianas. Por cierto, en el entorno de esa cierta izquierda dogmática, podemita y bien adoctrinada, nunca se habla de Ucrania, parece que lo del Hijo de Putin no fuera una barbaridad similar a la de Gaza. La izquierda no ha convocado una sola marcha contra la agresión rusa, y cuando en ese entorno a mí se me ocurre condenar por igual ambas barrabasadas, a menudo surge alguna voz que me echa en cara un supuesto intento de equidistancia. Para mí son dos agresiones intolerables. La problemática suscitada es ciertamente diferente, porque en Ucrania hay un ejército regular defendiendo a su país, por lo que podemos considerar que es una guerra. Desigual, pero guerra al fin y al cabo. En Gaza, por el contrario, sólo hay un ejército masacrando a la aterrorizada población civil y contestado por fantasmagóricos ataques esporádicos de terroristas aislados.

Pero volvamos a los gañanes. Yo ya tenía elaborado mi meme con los bocadillos, cuando Xi Jinping convocó en Pekín al Hijo de Putin y otros mandatarios. Y, caminando de vuelta después de uno de los actos protocolarios, se dejaron el micrófono abierto (estas cosas les pasan sobre todo a los inútiles como ellos) y el mundo entero pudo escuchar su asombrosa conversación. Por si no la han oído, aquí abajo la tienen.

Lo dicho: el mundo está en manos de una panda de gañanes iletrados, ignorantes supinos y autoritarios. Que nos pillen confesados, madre mía qué miedo. Pero las cosas cambian y nunca se sabe por dónde van a ir finalmente los tiros. Ahora mismo hay turbulencias graves en Francia, Argentina y Japón. La extensión planetaria de las llamadas redes sociales garantiza que toda la gente que quiera estar enterada de lo que está sucediendo, lo conozca en tiempo real. Y un tema colateral que nos puede servir de advertencia. El primer ministro de Nepal tuvo hace unos días la maldita ocurrencia de prohibir en su país esas mismas redes sociales. La gente joven reaccionó saliendo a la calle, quemando coches, aporreando tiendas y montando un pollo monumental, con resultado de 19 muertos en la represión de las protestas.

La respuesta de la gente a esa represión fue quemar el Parlamento y la casa del primer ministro, además de asaltar la vivienda de una de las ministras más implicadas en la prohibición, para darle una paliza. Ante esto, el primer ministro decidió anular la medida aprobada, pero dio igual. Luego presentó su dimisión, pero también dio igual. Ahora mismo, Katmandú, la capital, es una olla a presión, que a duras penas se mantiene bajo estricto control militar, a la espera de que el personal se calme. Yo creo que esto es un aviso para todo el mundo. La población está muy cabreada por todas partes. En un primer nivel de cabreo y enojo, se apuntan a votar a Vox, a Milei o a la señora Meloni. Pero, como se les sigan tocando las narices, propiciando políticas que cada vez hacen más ricos a los ricos y más jodidos a los de abajo, la situación puede estallar en cualquier momento. Quedan ustedes advertidos, luego no digan que no les avisé. Y sean buenos, por Dios.