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miércoles, 24 de diciembre de 2025

39. Felices fiestas con caldo gallego

Nada, que el tiempo parece acelerarse en determinados momentos de nuestras vidas y ahora mismo a mí me ha atropellado la Navidad y ya estoy preparando vituallas y pertrechos para resistir el primer round, el de la Nochebuena, que como en años anteriores pasaré con la familia de mi hermano Antonio. En consecuencia, intentaré escribir un post no muy largo, aunque la actualidad no da tregua. En el ámbito nacional, el señor Fake Jo-ho sigue haciéndolo muy mal, es un tipo muy torpe en las formas y en el fondo y el asunto de las elecciones extremeñas así lo demuestra. No debemos olvidar la historia de la que surge esa convocatoria. La señora Guardiola accedió a la presidencia de Extremadura cuando las elecciones locales y regionales de 2023 a pesar de que la lista más votada fue la del PSOE y Fake Jo-ho se había mostrado partidario de que gobernara el que ganase las elecciones. A la vista de los resultados, este señor se tragó la lengua y cambió radicalmente de postura. Guardiola se destapó entonces con unas declaraciones en las que proclamaba que antes muerta que con Vox, partido al que acusó de machista, anti LGTBI y maltratador de emigrantes.

Pero rápidamente la llamaron al orden desde Génova y tuvo que desdecirse y tragarse el sapo de dejar entrar a Vox en su Gobierno, en línea con el cambio de opinión de su jefe. Como parte del acuerdo alcanzado, Guardiola tuvo que aceptar la eliminación de la Consejería de Igualdad, las leyes para apoyar la caza, incluso en parques naturales como el de Monfragüe, y otras ruedas de molino intragables. Aun así, un año después, Vox abandonó el gobierno, por una instrucción de la dirección nacional del partido, que hizo que se salieran de todos los gobiernos regionales al unísono. Abascal es muy listo y sabe que la posibilidad de que su partido siga creciendo está ligada a que no estén en el poder, que es algo que desgasta mucho, y que por el contrario conserven un sesgo antisistema que es lo que les hace tan atractivos para los jóvenes. Guardiola se queda entonces sin socios y empieza a gobernar en precario. Y este año, al ver que no consigue ni aprobar los presupuestos, convoca elecciones anticipadas.

¿Resultado de las elecciones? Pues que Guardiola pierde 9.000 votos, aunque aumenta en un diputado por el desplome del PSOE. Y que Vox duplica sus números, tanto de votos como de diputados. Es decir, que Guardiola va a quedarse en una situación de mucha más debilidad que antes de las elecciones, con Vox crecido y dominando todo el panorama. Esperemos que no tenga que aprobar una ley de caza del emigrante, disculpen el exabrupto y no les demos ideas. Una auténtica victoria pírrica, pues, la de esta señora o, parafraseando el refranero popular, para este burro no se necesitaban alforjas. Guardiola ha hecho una apuesta y la ha perdido, algo que entra dentro de lo normal en el juego de la política, pero no podemos evitar pensar que la han animado y jaleado desde Génova a que convocara elecciones ya. ¿Por qué? Pues por dos razones. Una, la torpeza proverbial de Fake Jo-ho, que cada vez que habla o toma alguna decisión, se equivoca y mete la pata hasta la ingle.

Pero esto no es sólo un error. Es también parte de un plan de celebrar un goteo de elecciones en todas las regiones para que el PSOE vaya perdiendo y se siga deteriorando la figura de Sánchez. Los de la fachosfera están tan cegados en su odio a este señor, que el resto les importa un rábano. Y en ese resto se incluye dejar bien jodida a la señora Guardiola o a quién sea (por supuesto, los problemas de Extremadura se la bufan ampliamente). Todo vale en la ofensiva por tierra mar y aire contra el sanchismo, ese concepto que se han inventado y que consiste en un conjunto de conductas reprobables, bastante más leves que las que ellos mismos suelen desarrollar. Pero Sánchez no se va, y no se irá mientras no le fallen los puigdemoníacos o los de Jodemos. Haga lo que haga la caverna y su Brunete mediática, este señor está dispuesto a resistir las sucesivas andanadas y eso es lo que les hace rabiar hasta perder el conocimiento. Algún día lograrán desalojarle de la silla y no tardaremos en empezar a echarlo de menos. Mientras tanto, podemos usar la Inteligencia Artificial para elaborar imágenes satíricas como esta.

Una imagen muy navideña, con la zambomba de ETA: zumba-zumba-zumba. Los de Jodemos han duplicado también sus números, aunque siguen siendo irrelevantes, pero están eufóricos, porque han hecho desaparecer a Sumar en la Comunidad. Ya saben: en la iconografía mental de esta gente, Pablo Iglesias es el único político español no corrupto y por eso le persiguieron de aquella manera cruel. Todos los que se fueron saliendo de su partido son unos Judas y unos traidores. Y Sumar es precisamente el movimiento que agrupa a todos los traidores. Así que leña con ellos. Que hayan pasado de 3 diputados a 7 es un éxito sin duda, pero si la izquierda se uniera en una candidatura conjunta, a lo mejor sacaban 14, además de recuperar a muchos de los desencantados del PSOE y ya no serían tan irrelevantes. Pero el odio también les ciega a ellos. Yo les llamo Jodemos, pero también podrían llamarse el PQVASSPSR. Para Qué Vamos A Sumar Si Podemos Seguir Restando.

Y en cuanto a la situación internacional, el odio y el rencor ciegan también a Donald Trump, que está dispuesto a liarla parda en Venezuela, a ver si con eso consigue el Nobel de la Paz, que se lo podrían dar compartido con Putin y Netanyahu. Por si no lo saben ustedes, este señor ha declarado como organización non-grata al Tribunal Internacional de La Haya, cuyos miembros se ven tratados como terroristas y no pueden ya ni hacer operaciones bancarias de rutina, han de funcionar sólo con efectivo. Es increíble ¿verdad? Pues pueden comprobar que es cierto pinchando AQUÍ. Y esta misma mañana se ha sabido que el veto se extiende también a algunas de las figuras internacionales que trabajan para la paz y la distensión mundial. Qué quieren que les diga, a mí este señor me da mucho miedo.

Para entrar en los USA, yo me saqué la ESTA el 18 de junio de 2024, en medio de mi viaje de vuelta al mundo. Como siempre, me indicaron que la validez de este procedimiento de entrada era de dos años. Pues me acaban de informar de que ya caduca, apenas año y medio después, y que es improrrogable. Yo ahora no tengo la menor intención de volver a ese país, pero, si cambiase de opinión, tendría que pedir una nueva ESTA, lo que daría pie a que revisaran el contenido de mis comentarios en redes sociales (según una Ley que acaba de firmar Trump con el rotulador gordo), entre ellos todo lo publicado en este blog, y probablemente no me la concedieran. Para despejarles las dudas en caso de que lleguemos a eso, abajo incluyo otra imagen generada por la IA.

En fin, que vamos de culo en este mundo postcapitalista y despiadado, en el que la ultraderecha populista crece como la espuma. La victoria de Kast en Chile es una noticia bastante mala, como evidencia el hecho de que su primer movimiento como presidente ha sido viajar a Argentina a hacerse una foto con Milei ayudándole a sujetar la motosierra. Pero no hemos de desanimarnos. Por algún lugar saldremos. De momento, se trata de aguantar once meses hasta las elecciones Mid Term de los USA, donde tal vez se pueda empezar a controlar a Trump. En relación con todo esto, viene al pelo la reflexión del filósofo coreano-alemán Byung-Chul Han, autor de libros de culto como La sociedad del cansancio. Dice este señor que, en estos momentos, lo más revolucionario es meterse cada uno en su casa, huir de la hiperactividad y el ruido que nos rodea y generar espacios de silencio, que serían como refugios contra la sociedad hiperconectada y basada en el rendimiento continuo.

Dice Han que el hogar es una trinchera clave para enfrentar esa obligación de estar siempre haciendo algo, un entorno que nos permite aislarnos del estruendo exterior, para recuperar la reflexión, la autenticidad, la contemplación y el silencio. Un lugar desde donde organizar la resistencia a la exigencia de rendimiento continuo del mundo postcapitalista. Recogernos con los nuestros para charlar sin prisas, con los móviles apagados y recuperar así nuestra verdadera esencia. Es lo que este señor denomina hogarterapia, el disfrute de una casa funcional y tranquila donde no hacer nada productivo, sin que nadie te lo eche en cara. La casa pasa a ser una especie de exoesqueleto, que nos protege y nos deja desarrollar nuestro yo verdadero. Quedarse en casa se convierte entonces en un gesto político de resistencia a la presión de la autoexplotación y el rendimiento máximo constante. En realidad, desde mi jubilación, yo practico bastante esta filosofía, aunque ustedes puedan pensar que hago muchas cosas. Pero yo tengo aquí mi escondite, con mis libros, mis discos y el bueno de Tarik Marcelino Martínez y les puedo asegurar que no perdono una siesta.

Como, además, en las ciudades han acabado con la mayor parte de los bares, salas de exposiciones o lugares de reunión bajo el agobio del turismo masivo, yo cada vez salgo menos a pasear a la deriva y sólo me ausento para recados a tiro fijo. Esta nueva perspectiva me está permitiendo recuperar otros hobbies como la cocina y aquí es donde entra la historia del caldo gallego que les he anunciado en el encabezamiento. Una historia que parte de una excepción a la desaparición masiva de los bares de la que les hablaba al principio de este párrafo. En efecto, en mi barrio quedan todavía unos pocos bares de los de antes, en cuya barra una señora rumana te pone unas tapas estupendas y donde acude un público muy mezclado, pues allí paran tanto las señoras mayores del barrio, como todos los currantes de los diferentes oficios que trabajan en las obras que han brotado por doquier como hongos.

Entre estos bares, a mí me gusta especialmente A Cañada, un bar gallego en la calle Fúcar 20, en el que a menudo hago una parada cuando vuelvo de la compra para tomarme un vermú aprovechando los generosos aperitivos que te sirve la mesonera, que suele hacerte un mix con partes de los guisos que compone el menú del día (porque aquí también se come por un buen precio). El caso es que, el día en que debía volar a La Coruña, recalé en A Cañada a mediodía y la señora rumana me puso de tapa un platito pequeño de caldo gallego de reglamento, que estaba para chuparse los dedos. Es que no había probado algo tan delicioso desde hacía mucho tiempo. Mi madre cocinaba así el caldo gallego y fue como encontrarme con los sabores y los aromas de mi infancia.

Así que volé a Coruña firmemente decidido a que alguien me diera la receta de manjar tan maravilloso. Y aquí intervino mi querido amigo Alfred, seguidor ilustre de este blog, con quien me reuní en varias ocasiones y que me explicó la receta que les voy a añadir más abajo, como si fuera de mi propia cosecha, aunque el mérito es de Alfred. En primer lugar, han de hacerse ustedes con los ingredientes pertinentes, algo que no es fácil en Madrid, especialmente el unto. Por si las moscas, yo compré una rodaja de un dedo de grueso de una masa de unto en una carnicería coruñesa, con lo que tengo para al menos una década, porque ha de ponerse muy poquito en los guisos.

Para el resto de los ingredientes, he encontrado un lugar muy recomendable, donde tienen cerdo salado, otro producto típicamente gallego, además de grelos frescos y patatas gallegas que no tienen comparación con ninguna otra. Se llama A Nosa Terra, es una tienda muy pequeñita y se encuentra en Doctor Esquerdo 201, a tres paradas de Metro de mi casa. Allí se encuentran todos estos productos, si bien grelos y patatas vienen llegando los miércoles y hay que estar al tanto. El cerdo salado tiene diversas piezas: pata, morro, oreja, espinazo, costilla y jamón con hueso. Lo ideal es usar una mezcla de todos ellos y, para una comida de seis personas, usar la mitad de todas y cada una de esas piezas. La otra mitad se puede guardar en la nevera para otro caldo.

La noche antes de elaborar el guiso, se deja todo el cerdo sumergido en agua para desalarlo y se le cambia el agua al menos una vez por la mañana. También se ponen un par de puñados de alubias blancas en otro cazo a remojar la noche antes. Y comienza la elaboración propiamente dicha, para lo que se necesita una olla a presión, a ser posible de las ultrarrápidas. En el fondo se ha de poner un poquito de unto, como las dos primeras falanges del dedo índice. Encima las piezas de cerdo desalado. Sobre ello se ponen las patatas, previamente peladas, lavadas y cascadas en trozos pequeños, para que suelten bien el almidón. Y luego las alubias remojadas de la noche anterior. Cuatro cosas: unto, cerdo, patatas y alubias. Se cubre con agua, se cierra la olla y, siguiendo las instrucciones, se cuece todo 45 minutos.

Al cumplirse el tiempo, se apaga el fuego y se deja que baje la presión. Entonces se abre y se saca todo el cerdo a un plato. Es el momento de gestionarlo, es decir, tirar a la basura los huesos, las partes grasientas poco presentables y lo que se estime oportuno tirar. Con el resto se hacen dos partes. Una se echa de nuevo al caldo y la otra se guarda como tapa para otro día en la nevera. Entonces se echan los grelos y el chorizo. Un manojo de grelos bien lavados y un chorizo gallego previamente pinchado por los lados para que suelte el juguito. Se cierra otra vez la olla y se deja cocer otros 15 minutos. Después se apaga, se deja enfriar y, cuando está ya completamente frio, se abre un momento para darle unas vueltas con una cuchara de madera y se guarda bien tapado en la nevera. Porque este plato, cuando está bueno es al día siguiente.

El día en que se ha de comer, se descubre y se le quita la capa de grasaza que se suele quedar arriba, para hacerlo más digestivo. Se calienta ligeramente y a la mesa. Es un plato sencillo, que yo he hecho ya una vez y del que hemos comido mis hijos y yo durante dos días, incluyendo a un amigo de ellos que nunca había probado este manjar. Mi hijo Lucas afirmó que era el mejor que había probado en su vida. Y el gourmet Kike le dio su aprobación. Así que esta mañana he estado preparando una segunda tanda de caldo, para que mañana vengan a comer a mi casa los de la familia de mi hermano que se hayan quedado por aquí y no tengan mejores compromisos. Hoy he tenido un día muy atareado, que he empezado con una sesión completa de yoga en casa a primera hora. Luego he desayunado, me he vestido y me he ido al mercado, a recoger las gambas de Huelva cocidas que había encargado ayer.

Después me he puesto a cocinar el caldo y a escribir este post simultáneamente, tareas que he interrumpido para salir a mediodía a recoger la empanada de zamburiñas que había encargado para hoy hace un par de días. Luego me he tomado un vermú en A Cañada, he comido ligeramente, me he echado una pequeña siesta y he reanudado mis tareas matutinas. El caldo ya está terminado y el post a punto de cerrarse. Como ven, sigo bastante a rajatabla los consejos de Byung-Chul Han: aquí de cocinillas, en compañía del gato y escuchando a Samantha Fish, por supuesto. Si recuerdan el Post #1 de The Road Runner Trip, eran las dos principales ocupaciones de mi vida antes de lanzarme a dar la vuelta al mundo: Samantha y Tarik Marcelino. Ahora he añadido mi nuevo hobby culinario, a sumar al yoga, el blues y el inglés. La curiosidad es lo último que debe perderse si quiere uno sobrevivir en un mundo tan hostil como el que viene. Samantha ha felicitado las Pascuas de este año con la foto que ven abajo, donde se evidencia que ella también cuida su hogar y su refugio frente al ruido exterior.  


No sé cómo se llama su gato, esta chica protege su intimidad al máximo y hace bien, que no están los tiempos para indiscreciones. Pero yo quiero cerrar hoy con mi propia felicitación. Como ya les he contado, el año pasado recuperé después de mucho tiempo la tradición de poner un árbol de Navidad, que este año he repetido porque es de plástico. Lo de instalar un Belén, me parece que ya no me va a pillar, pero este año he añadido otra típica tradición: he visitado a Papá Noel. Abajo tienen la foto que les dejo de despedida. Algunos dirán que se trata de Jurgen, el peluquero alemán de mi barrio, pero yo les aseguro que es el genuino Santa Claus. Así que lo dicho: que pasen ustedes una feliz Nochebuena, un buen día de Navidad y un venturoso resto de estas fiestas, prólogo de un año 2026 que esperemos que no resulte tan desastroso como inquietante se muestra en estos momentos. Hasta pronto.









lunes, 15 de diciembre de 2025

38. Salvar al soldado Sánchez (y una vuelta a las raíces)

Vaya por Dios, aquí estamos ya inmersos en las odiosas navidades que sufrimos los del centro de Madrid, acosados por todas partes por los paletos de la región entera (con mención especial a los alcoranos, gentilicio de los de Villarejo de Salvanés), que abarrotan las calles en torno a Sol, en grupos familiares extensos, dedicados a cumplir fielmente con todas las ocupaciones que les enumeré en el post anterior y una más que se me olvidó reseñar: la de hacer colas de dos horas ante el mostrador de venta de lotería de Doña Manolita, en donde les venderán una vez más un décimo que no saldrá premiado, aunque los locutores de las diferentes cadenas se empeñen en salir el día 23 a entrevistar a los habituales expertos del tema, que volverán a proclamar que El Gordo ha estado mu repartío, qué hartura.

Como en años anteriores, mi gasto en el Black Friday y el Ciber Monday ha ascendido exactamente a 0€ y, con objeto de hacer más llevadero este trance navideño, me he hecho una escapada a La Coruña para acompañar a mi hermano Pepe en su 83 cumpleaños, y de ahí la vuelta a las raíces que se indica en el título de este post. Más adelante les comento este viaje a los orígenes, a la espera de que vengan a casa mis dos hijos como acostumbran a hacer por estas fechas y poco a poco se vayan disipando los aires festivos de estos días finales del año, las comidas de empresa, las calles atestadas de personal invasivo, los villancicos, el turrón, el champán y los chavales tirando petardos por las esquinas. El Ayuntamiento del Alcalde Caradeculo ha tirado la casa por la ventana con una iluminación en la que mezcla todo lo que tenía en los almacenes municipales, sin orden ni concierto, intercalando delicados motivos de Gallardón, con estilizadas figuras de Carmena y angelotes horteras de los tiempos de Manzano, todo así revuelto como en una especie de ensaladilla rusa lumínica bastante estomagante, pero que parece hacer las delicias del personal que viene de los pueblos.

Este hombre y su equipo ponen luminarias de la misma forma que hacen las obras: como pollos sin cabeza y en modo torrencial. Pero vayamos por partes. El día 6, antes de viajar a mi tierra, participé en una comida familiar en Madrid, en la que nos reunimos con varias personas de todas las edades. Y resultó que los más jóvenes empezaron a comentar que ellos ya habían hecho su Wrapped, algo que parecía ser motivo de bastante hilaridad. ¿Que no saben ustedes lo que es el Wrapped? No se preocupen, yo tampoco había oído hablar jamás de semejante concepto, que ahora les explico. Para empezar, han de saber ustedes cómo se pronuncia, para lo que les he grabado un miniclip que les muestro.

Bien, lo primero es precisar que el Wrapped es algo personal e intransferible de cada uno, cada persona tiene su Wrapped anual, que se puede consultar y averiguar al final de cada año, es decir que precisamente es ahora el momento de hacerlo. Eso sí, han de tener ustedes la aplicación de Spotify y utilizarla con asiduidad. Porque el Wrapped no es otra cosa que un análisis que hace Spotify sobre qué tipo de música ha escuchado usted a lo largo del año. Es algo que confecciona un algoritmo y que se puede consultar. Como parte del Wrapped, le sale a usted la lista de los músicos que más ha escuchado y otra serie de constantes bastante curiosas. Por ejemplo, la edad que sugieren sus gustos musicales. No les extrañará saber que mi artista más escuchada en el año que cierra haya sido Samantha Fish. A los más jóvenes les salían Bad Bunny y otros reguetoneros, y a los mayores Luz Casal o Serrat.

Pero lo más cojonudo es el tema de la edad que sugiere el gusto musical de cada uno. Todos los de la comida familiar obtenían edades de 40 para arriba. Hasta que entré yo a averiguar cuál era mi Wrapped. ¿Resultado? Pues nada menos que 26 años. En fin, déjenme presumir un poco, al fin y al cabo, desde siempre les he dicho que en lo único que me considero un poco entendido es en materia de rock y de blues. Por eso mis gustos son los más avanzados y pueden ustedes seguir mis recomendaciones, con el añadido de que artistas como Samantha Fish o Larkin Poe son muy poco conocidos y se pueden ver sus estupendos conciertos por no más de 35€. Pero una de las razones por las que este año se ha hecho especialmente popular esto del Wrapped, es porque Pedro Sánchez ha revelado en sus redes que se lo ha hecho y le ha resultado una edad musical de 83 años. No sé qué escuchará este hombre, tal vez viejos boleros o farrucas de principios del siglo pasado. Como ustedes estarán pensando, como de costumbre, que les estoy colando una bola, pues pinchen AQUÍ y verán que no les engaño (recuerden activar el sonido, en la esquina superior izquierda).

Como ven, el Presidente sigue a lo suyo, incombustible en su resistencia al ataque por tierra mar y aire que le dedican las fuerzas de la fachosfera con su Brunete mediática a toda máquina. Y, por desgracia y tal como yo me temía desde el cambio de dirección en El País, este medio parece sumarse claramente a esa campaña. La jugada empezó cesando a la gran Pepa Bueno, que le resultaba demasiado independiente al nuevo presidente de PRISA, un tal Mangurrián o algo así (ya sé que se llama Oughourlian, miren qué nombrecito, lo que pasa es que a mí, que soy gallego, me resulta más fácil llamarle Mangurrián y así lo voy a nombrar a partir de ahora en el blog). Lo que pasa es que este cambio de timón han de hacerlo de forma muy sutil, para que los suscriptores históricos no nos demos de baja en masa. Ya tienen un precedente claro de cambio de rumbo fallido, como les explico a continuación.

La historia de El País es larga y compleja, pero podemos simplificarla un poco para no aburrirles a ustedes. Lanzado en 1974, se convirtió enseguida en el medio de referencia para la gente progresista de España, en los estertores del franquismo. En febrero de 1981, fue el único medio de ámbito nacional que salió a la calle valientemente a defender la democracia frente al intento de Golpe del 23F, con una edición nocturna anterior al mensaje tranquilizador del Rey. El diario, entonces en papel, fue una creación de Jesús de Polanco, que se mantuvo al frente de la empresa editora PRISA, hasta su decadencia física. Sus primeros directores fueron Juan Luis Cebrián, Joaquín Estefanía y Jesús Ceberio. Cuando Polanco empezó a ceder su poder, se generó una lucha hereditaria entre Cebrián, que tenía parte del accionariado de PRISA y la familia Polanco. Cebrián impuso sus tesis y vendió el diario al fondo yanqui Liberty. Desde entonces, las cosas no han sido igual.

A finales de 2012, el periódico anunció un ERE. Haciendo suyas las políticas de Rajoy y aprovechando la legislación laboral restrictiva aprobada por este señor (que había sido largamente criticada en el diario), Cebrián, que había sido nombrado en julio de ese año Presidente Ejecutivo de PRISA, sale a la palestra a decir que el periódico tiene más gastos que ingresos y que es necesario un ERE, que eche a la calle a 129 trabajadores. Entre ellos se señala a Ramón Lobo, Enric González, Javier Valenzuela, José Yoldi y todos los que habían apoyado la movilización anti ERE, con Forges entre paréntesis (había apoyado, pero poquito, a sus 70 años y al final no lo echaron). Unos meses después, a primeros de 2013, echan también a Maruja Torres. Es decir: las plumas más críticas del periódico, a la puta calle.

Mucha gente empezó a comprar menos el periódico, entre ellos yo. Estábamos disconformes con esa nueva línea menos independiente que se olía nada más comprar un ejemplar (recuerdo su insistencia en que Rajoy pidiera a Europa el rescate, como Irlanda, Portugal y Grecia; eso no era informar, sino presionar por una intención sesgada. Al final Rajoy no pidió el rescate, a pesar de esa presión sostenida). ¿Quién está detrás de este cambio de línea? Pues yo creo que grandes poderes económicos locales y multinacionales. Con presencia del gran Copito de Nieve, nuestro presidente más longevo, que cambió radicalmente de opiniones después de hacer uso de la puerta giratoria que le llevó a varios Consejos de Administración, como el de ENDESA. Por aquel entonces. Copito de Nieve apoyaba sin disimulo la línea menos radical del PSOE, encarnada en Susanita de Andalucía, frente al no-es-no de Sánchez. Por si no saben quién es en este blog Copito de Nieve, aquí les muestro una foto.  

El caso es que, culminando el giro ideológico del diario, en el verano de 2014 cesan al director Javier Moreno (un interino gris de la casa que a su vez había sustituido a Jesús Ceberio no mucho antes) y nombran a Antonio Caño, un fascista de libro, anterior corresponsal en los USA en donde solía deshacerse en elogios a Bush, Kissinger y similares. Durante la malhadada presidencia de este señor, la fuga de lectores fue ya clamorosa. Y, en paralelo, la prensa en papel empezaba a desaparecer, por la presión de las ediciones digitales. En una operación de emergencia, la dirección del periódico decidió pedirle por favor a Soledad Gallego Díaz, una histórica de la prensa española de trayectoria independiente inmaculada, que se hiciera cargo del medio para lanzar una campaña de suscripciones digitales. Soledad no quería ese puesto, lo suyo es el periodismo, no la gestión, pero aceptó finalmente con una condición: que estaría sólo dos años en el puesto.

Soledad dio el ansiado golpe de timón hacia la independencia y la información de calidad, los suscriptores se multiplicaron (yo fui uno de los que se suscribieron entonces) y, con la empresa ya saneada, presentó la dimisión pactada. Tras unos meses de transición bajo la dirección del interino de siempre, Javier Moreno, el periódico ofreció la dirección a la prestigiosa periodista radiofónica Pepa Bueno, que mantuvo el tipo, la línea y el negocio hasta hace dos días. Pero este período feliz para los lectores independientes como yo, ha terminado con la llegada a la cabeza de PRISA de Mangurrián. Para este caballero, Pepa Bueno es demasiado de izquierdas y ha nombrado a un periodista del medio de toda la vida, que se caracteriza por su docilidad y obediencia a los de arriba. Y, como yo me maliciaba, han empezado la tarea de dejar caer a Sánchez, con mucha sutileza, no sea que les pase como con el fascista Caño y el número de lectores empiece a disminuir. Pero las señales son inequívocas, como les explico.

Un primer tema. ¿Saben ustedes que hace diez días Pedro Sanchez fue galardonado con el premio internacional Mario Benedetti a la lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad 2025? Cómo iban a saberlo si apenas se ha publicado en ningún medio nacional de nuestro país. Les pido que hagan un ejercicio. Pongan en el buscador Google Pedro Sánchez premio Mario Benedetti y vean que páginas les salen. Se las reseño yo: El HuffPost, SWI (una página suiza), El Periódico de Cataluña, El Plural, Infobae, Almaplus TV y El Heraldo de Aragón. Hombre, es normal que los medios de la fachosfera ignoren en bloque este galardón que se ha ganado el Presidente de nuestro País, al que tratan de okupa de La Moncloa desde el primer día.

Pero que esta información no haya aparecido en El País, constituye un silencio clamoroso, bastante significativo. El Premio Mario Benedetti no es un galardón de primera línea, cierto, no es el Nobel. El premio lo da la Fundación del escritor, que premia a dirigentes que se significan en la lucha por los derechos humanos. Esta vez, el premio, ex-aequo con Francesca Albanese, relatora de la ONU para Palestina, se otorga a Sánchez por su defensa de la dignidad humana y la justicia en el conflicto de Gaza (sic). Yo creo que es algo realmente importante. Y, ya ven que El País no ha informado al respecto. Vean la información de El HuffPost, para comprobar la fecha y por si quieren otros detalles del tema. Han de pinchar AQUÍ. Pero no es el único caso. Porque hace tres días, la revista italiana L’Expresso, ha considerado a Sánchez personaje del año y lo pueden comprobar viendo la portada de su último número.

En este caso, la distinción se basa en su postura única en Europa de no aceptar las imposiciones de Trump. ¿Y que han hecho los medios al respecto? Pues la fachosfera se ha lanzado en tromba a denunciar que se trata de un semanario de izquierdas, al ABC la rabia le impide hasta usar bien el castellano y se refiere a él como semanario izquierdo (sic) y el ponzoñoso Voz Populi incluso se pregunta en portada cuánto nos habrá costado a los españoles esta portada, dando por hecho que Moncloa ha sobornado a L’Expresso. Son patéticos. Pero no menos patético es, de nuevo, el clamoroso silencio al respecto de El País. Mientras nuestro Presidente cosecha elogios en todo el mundo, El País saca en su portada digital de ayer domingo toda una andanada de artículos diciendo que el gobierno está en las últimas.

Aporta incluso un confuso artículo de un tal Vallespín, que dice que Sánchez debería dimitir y presentarse otra vez. Jajajajajaja. Este es un listillo, que sabe que el presidente ahora mismo perdería seguramente, acosado como está por la corrupción y los casos de acoso sexual en sus filas. Y qué opino yo de todo esto. Pues obviamente que es penoso que la mitad de los miembros del PSOE se haya dedicado a forrarse a dos manos y la otra mitad a tocarle el culo a sus secretarias y ayudantes. El PP y Vox podrían haber sacado muchísimo partido de esto, pero como son unos torpes, han sobreactuado atacando a la mujer, el hermano, el suegro del presidente e incluso al Fiscal General, sólo porque lo nombró Sánchez. Y ni con esa sobreactuación han conseguido echarlo.

Sánchez sólo se irá si le fallan sus socios, como Jodemos o Junts-pel-tres-per-cent. Y estos, de momento, lo sostienen, porque la alternativa de que gobierne el PPVox es terrorífica para ellos. Entre paréntesis: ¿no les parece a ustedes raro que precisamente en este momento hayan empezado a salir denuncias de tocamientos de culo por toda España al unísono? A mí sí me lo parece. Porque sé cómo funciona la prensa. Los periodistas acumulan informaciones y sólo las publican cuando el jefe les da la orden. Aquí yo me puedo creer que toda esta avalancha de denuncias de acoso sexual (que, ¡OJO! yo considero ciertas y fundamentadas), se ha lanzado ahora para aumentar la presión. Que MAR ha dado la señal a los suyos y Mangurrián y su lacayo director han entrado también a ese trapo.

Así que, al loro, que vienen tiempos difíciles. Sánchez caerá antes o después y tenemos que tener claro cómo actuar para intentar evitar que el PPVox y la fachosfera nos arrasen y acaben con nuestra democracia, a la manera en que lo está haciendo Trump. Hemos de ponernos las pilas porque, si todo lo que tenemos para enfrentar esa avalancha, es la Taberna Garibaldi, mal vamos. Y lo mismo en Europa. Si todo lo que ha conseguido Von der Leyden en estos años es que los tapones de las botellas de plástico se queden pegados al cuello (por cierto, qué coñazo para los que como yo gustan de beber a morro), y ni siquiera ha sabido evitar que los puntos con que te sancionan por una multa de tráfico en Francia, no te los lleguen a quitar de verdad nunca en España, pues eso explica la mierda de defensa de Ucrania que estamos perpetrando y como Putin se ríe de nosotros y nos manda drones a cascoporro, sólo por divertirse.

Así que, lo dicho: sostengamos al soldado Sánchez mientras se pueda, que ya lo echaremos de menos. Para librarme de toda esta presión entre las navidades y las guerras políticas, me he escapado unos días a La Coruña y les voy a contar un par de cosas, que ya no me queda demasiado espacio libre. Para empezar, como les dije, el día 6 yo tenía un festejo en Madrid a mediodía y por el contrario, la gran reunión con mis hermanos era el 7, en Coruña, también a mediodía. Ante ello entré a mirar cuánto me costaba ir en avión, y me llevé una sorpresa. Vuelo de ida y vuelta por 90,40€. Menos de lo que me gastaría yo en gasolina si me voy en coche. El horario de ambos vuelos era en torno a las nueve de la noche y me venía muy bien. Así que volé finalmente y fue un trayecto grato, de apenas hora y cuarto. Les muestro primero una foto con mis dos hermanos. 


Antonio, a punto de cumplir 91, es el de la derecha. Y Pepe, que cumplía 83, el del centro. Pero además del banquete familiar en el que nos reunimos 27 personas, he tenido otras actividades sociales en Coruña en estos cinco gozosos días. Por ejemplo, he bajado a correr por el Paseo Marítimo dos veces, con el mismo recorrido: salida desde la zona de Riazor y final en Puerta Real. El lunes corrí con mi sobrino José y el miércoles yo solo. El primer día nos hicimos el selfie que ven abajo, para inmortalizar la ocasión y dejar constancia de que estábamos efectivamente en Puerta Real, tan frescos después de correr cerca de 7 kilómetros.


También me encontré un día con mi querido amigo Berto, con quien di un largo paseo por la Ciudad Vieja, en el que mi amigo me enseñó multitud de historias relacionadas con el lugar, que tal vez les cuente otro día. Acabamos comiendo en el Chicote, un restaurante cercano a su casa, elegido estratégicamente para que luego pudiéramos subir a echarnos una siesta en su sala de estar. Su mujer Ángeles nos despertó ya bien entrada la tarde, momento al que corresponde la foto de abajo.


También me encontré en varias ocasiones con el gran Alfred, seguidor como Berto de mi blog, que me llevó un día a comer a Casa Ponte, un lugar antiguo reconvertido en vinoteca, donde se come como Dios. A Alfred le enseñé a hacer selfies y pueden ver abajo qué bien se le da.


Por último, les cuento que de nuevo me he hospedado estos días en casa de mis queridos sobrinos Javi y Vanessa, de quienes ya les he mostrado fotos en otras ocasiones. Así que esta vez les mostraré a su perro Bosco, que me quiere también mucho y es un encanto, aunque está algo abuelo, puesto que tiene quince años. 

Todos buena gente, como pueden ver, incluido el perro, porque yo les insisto en que la gente es lo que parece y parece lo que es. Y a veces uno ve a dos personas que no tienen nada que ver entre ellos, pero cuya imagen muestra que son bastante idénticos. Y les traigo aquí un ejemplo. Ya me dirán ustedes si tengo razón o no. Uno de ellos es José Manuel Cuenca, el jefe de gabinete del inefable Mazón, ese cantante melódico almibarado metido a presidente, al que la dana le pilló con las manos en la masa que ustedes se imaginan, con resultado de 237 muertos. El otro es Carlos Mur, el tipo que firmó y rubricó los llamados protocolos de la vergüenza, en virtud de los cuales se abandonó a su suerte a 7.291 ancianos en las residencias de la Comunidad de Madrid. Estos dos señores seguramente ni se conocen entre sí. Pero vean sus fotos.


Joder, es que son, como decimos en Galicia, cuspidiños. Parecen gemelos. Gemelos en la torpeza, la ruindad, la abyección y la vileza. Los tribunales darán cuenta de ambos, espero. Pero no quiero terminar este post sin contarles una historia curiosa surgida en mis deliciosos días de vuelta a las raíces coruñesas. En el banquete familiar, nos sacaron entre otras exquisiteces autóctonas, varias raciones de pulpo a feira, en sus correspondientes platos de madera. Y yo probé de uno y lo encontré insospechadamente insulso. Era como comer goma de mascar sin saborizante. Se lo comenté a mi hermano Pepe y añadí: este debe de ser pulpo de Marruecos. Mi hermano negó con la mano y dijo: no señor, los de Marruecos son ahora los buenos, porque los de aquí se los llevan todos a Madrid y a los restaurantes caros; los que no saben a nada los traen de Nigeria.

Unos días después, pidiendo de comer con Alfred en Casa Ponte, mi amigo propuso pedir también pulpo, que parece que es una de las especialidades de la casa. Así medio en broma, le dije al maitre: oiga, el pulpo no será de Nigeria ¿verdad? Respuesta: usted pruébelo y luego me dice; de todas formas, es muy probable que el que se come por aquí no venga de Nigeria, sino de Sudáfrica, que, como el de Marruecos o el de Galicia, son todos pulpos de agua muy fría y desarrollan el músculo y el sabor del buen pulpo, mientras que, en Nigeria, el mar es como sopa y el pulpo sale malo. Ya ven ustedes qué cosas tiene esto de la globalización. Así que, de nuevo, se acostarán hoy ustedes con algunas cosas nuevas aprendidas. Pórtense bien y estén listos para los malos tiempos que vienen.

sábado, 6 de diciembre de 2025

37. Las polillas, el saco primordial y otras rarezas

Bien, casi sin enterarnos, nos integramos ya en el período navideño, un tiempo bastante desagradable para los que vivimos en el centro de esta ciudad dejada de la mano de Dios y sin nadie que le aplique los más mínimos conceptos del urbanismo social y medioambiental, pilotada por un alcalde incompetente que tiene todo el suelo levantado y una señora al mando de la región bastante tremenda también. Aquí nadie piensa en los ciudadanos, las calles están llenas de vagabundos y el personal circula entre las montañas de basura que no se recogen debidamente. Pero, eso sí, el pasado día 22 se procedió al encendido de la iluminación navideña, para que no se diga que aquí no podemos igualar las luces de Vigo y otros lugares.

Como si no tuviéramos bastante con las hordas de turistas extranjeros que atestan nuestro barrio durante todo el año, ahora se les suman los batallones de alcoranos y similares, las familias de los barrios del extrarradio y los pueblos cercanos, como Villarejo de Salvanés, que llegan en tren hasta la mismísima Puerta del Sol, la plaza más fea del mundo, o bien acuden embutidos en el Metro como sardinas en lata, para desparramarse por las calles del centro y ver las luces y los escaparates. Acuden a las luces como las polillas, circulan extasiados ante tanta magnificencia lumínica, recorren El Corte Inglés y el Primark para comprarse ya los regalos de Navidad y Reyes, hacen cola para tomarse un chocolate con churros en San Ginés, abarrotan la Plaza Mayor para ver los puestos de venta de figuritas del Belén y regresan luego a sus cubiles, bien entrada la noche, con la sensación de haber cumplido con una tradición ancestral.

Con este panorama al otro lado de la puerta, uno no puede menos que encerrarse un poco, con alguna lectura, buena música, practicar con la guitarra eléctrica, las clases de inglés on line y la compañía incomparable del gran Tarik Marcellino Martínez. Yo ya le llamo siempre marcellino, a la manera italiana, porque así es como se referían a él mis consuegros italianos, con los que hizo excelentes migas el año pasado. Por cierto, Tarik tiene una especie de delantal colgante de piel y grasa, que le cuelga debajo de la barriga y se bambolea cuando camina majestuoso por la casa. La última vez que hablé con Javi, su veterinario, le pregunté al respecto, no fuera a ser algo malo. Me dijo que es normal, que unos gatos lo tienen y otros no, independientemente de que estén más o menos gordos, y que en veterinaria se conoce eso como el saco primordial. Entre ustedes y yo, hay también algunas personas, sobre todo mayores, que están provistas de un auténtico saco primordial, no me digan que no conocen a ninguna.

Aquí desde casa, uno se mantiene informado de lo que sucede fuera, como por ejemplo esa peste porcina que amenaza con cargarse el mercado internacional del jamón. La Generalitat dijo primero (luego se han barajado otras teorías) que el foco podría haberse generado por un bocata que se compró algún turista y que, como no le estaba bueno, lo tiró al suelo, donde se lo comió (presuntamente) alguno de esos jabalíes que pululan por las montañas y que de tanto en tanto bajan por hambre a la ciudad, destrozan el césped de los jardines y remueven las basuras buscando comida. En Madrid se pondrían las botas. La cosa es peligrosa porque, en esta época de globalización, el jamón se ha popularizado en todo el mundo y este sector de mercado está ahora amenazado. Los chinos, por ejemplo, ya han reaccionado suspendiendo preventivamente la importación de jamón español. ¿Que no sabían ustedes que los chinos se pirran por nuestro embutido estrella? Pues, aunque no se lo crean, les encanta, sobre todo el de jabugo. Vean si no esta imagen de una campa de almacenaje en las afueras de alguna de las grandes ciudades chinas.

Pero, para peste porcina de manual, la que afecta a la clase política española. Es que se acerca uno a un político de cualquier partido o tendencia y apesta a corrupción a dos metros. Es una peste totalmente porcina la que desprenden unos y otros. Los dos grandes partidos han emprendido una contienda de escarbarse la mierda unos a otros, como monos espulgándose y no sabemos quién conseguirá que el otro se rinda. De momento yo sigo siendo sanchista, y a mucha honra, porque pienso que Sánchez lleva siete años y medio de presidente y, a pesar del ataque furibundo que lleva sufriendo desde el día siguiente a la moción de censura, está consiguiendo gobernar, frente a una oposición que no propone nada, que se limita a rabiar porque quieren hacerse con el poder a toda costa. Si no le fallan los catalinos, o los de Jodemos, Sánchez se mantendrá en el cargo hasta el final de la legislatura presente, a menos que decida adelantar las elecciones por conveniencia propia.

Fake Jo-ho, es un tipo sieso y malasombra, que demuestra una torpeza supina en todas sus actuaciones, como la de mantener en su cargo durante un año al impresentable de Mazón. Que, por cierto, cada día parece más claro a qué se estuvieron dedicando él y la señora Vilaplana durante el largo período de desaparición en lo peor de la catástrofe de la dana. Yo lo había subestimado con otra teoría, pero debo rectificar. En cualquier caso, es palmario que lo que fuera que hiciesen, no lo pueden contar, por eso se inventan embustes en cadena que ya nadie se cree. En cuanto a Fake Jo-ho, no da la impresión de tener el más mínimo control sobre su propio partido, en donde la señora Ayuso se lo come entre pan a diario. Y como orador parlamentario probablemente sea el tipo más torpe que ha hablado en Las Cortes desde la restauración de la democracia. Cuando uno cree que ya no puede hacer más el ridículo, va este señor y se supera.

Lo de su ya viral anotop-at, es algo increíble. El tipo hace evidente que no se escribe sus discursos, que los chistes se los escribe otro (quizá el marulo Tellado) y que ni siquiera es capaz de trabajarse sus intervenciones, para memorizar lo que ha de decir. Todo el mundo le vio hacer el ridículo una vez más, pero, por si acaso se lo perdieron, abajo lo tienen. El tipo intenta cerrar su parlamento con una salida supuestamente ingeniosa. Como no se la sabe, se trabuca, pide perdón y, cuando intenta decirlo bien, se queda sin voz porque las intervenciones están tasadas y se regulan por una aplicación digital que quita el sonido al agotarse el tiempo predeterminado del que dispone cada orador.

Es una pena que los de Martes y Trece se hayan retirado para siempre. Puede uno imaginarse el partido que le sacarían a este botarate, con su voz desagradable y llena de gallos. A falta de Millán y Josema, yo me he permitido hacer lo que ahora se llama una cover, aunque los susodichos son inimitables.

Hemos de admitir que los del PSOE echan una peste (porcina) considerable, con sus innumerables casos de corrupción, y que, si Fake Jo-ho no fuera tan torpe, podría haber sacado petróleo de personajes como Ábalos, Cerdán, Koldo, Leire y los demás. Pero, en su torpeza, se ha lanzado también contra la propia familia de Sánchez: su señora, su hermano, su suegro fallecido y eso le hace perder puntos y termina por desactivar el potencial de los casos flagrantes que rodean a Sánchez. En este segundo apartado, hay que situar sin duda el insólito ataque al Fiscal General del Estado, condenado sin pruebas por una supuesta filtración de una información que ya tenía desde antes toda la prensa. En el colmo del surrealismo, la sentencia no está ni redactada, pero ya se ha filtrado. Sobre esto, me parece muy oportuna la reacción de Guillermo Fesser, de quien les muestro una foto y la serie de tres textos que publicó al respecto en Facebook. Como me apunta mi querida amiga CML, los textos son de la pluma de su hermano Javier, el director de cine.




No es necesario decir más. Un problema adicional de los dirigentes peperos más destacados es que son aburridos, cansinos, que ya se sabe lo que van a decir, antes de que lo digan. Por ejemplo, el caso de la funesta peste porcina. Si todos siguen el guion habitual, Fake Jo-ho no tardará en decir que el que se comió el bocata de chopped fue un primo segundo de Sánchez, o que todo esto no es si no una maniobra de distracción para que nos olvidemos del caso Ábalos. La señora Ayuso saldrá a la palestra para proclamar que todo es culpa de ETA, que se lo ha dicho MAR tras consultar fuentes de toda solvencia, que la dispersión de un virus tan tóxico es una estrategia complementaria de la inminente conquista del País Vasco y Navarra. Y en cuanto a nuestro alcalde Caradeculo, reaccionará inmediatamente procediendo a cerrar el Retiro, por si acaso.

En estos días de confinamiento domiciliario, he dedicado un tiempo a releer algunos de mis posts del viaje de vuelta al mundo y he llegado a una conclusión: qué pena que el tirador que le disparó a Trump el 13 de julio de 2024, mientras yo paseaba por Vancouver, no gozara de una mayor puntería. La de calamidades que se hubiera ahorrado el mundo si en vez de rozarle la oreja le hubiera dado de lleno en su cabezota de naranja. La que está liando este señor es algo tremendo y muy peligroso. A pesar de su sueño delirante de que le den el Nobel de la Paz, no ha arreglado lo de Ucrania (algo que iba a hacer en 24 horas), ni lo de Gaza (salvo por el hecho de que ya no se habla de ello) y ha creado de la nada un nuevo foco de tensión mundial en Venezuela, mientras Putin y todos los demás autócratas campan por sus respetos sin traba o límite alguno. Lo dicho: qué pena que no le acertaran al naranjito en toda la chola.

Todas estas cosas ocupan mi tiempo de confinamiento, si bien, como ya se imaginarán, sigo saliendo bastante a la calle y, como a cualquiera, me suceden calamidades que he de resolver y que finalmente me dan material para contar en el blog y que ustedes se entretengan y saquen las moralejas pertinentes. El pasado sábado por la noche, regresaba yo de uno de esos saraos que no se cuentan en el blog, conduciendo mi Toyota Corolla en la oscuridad de las calles madrileñas, cuando llegué a un ceda el paso que me daba acceso a la Avenida Ciudad de Barcelona, que va como un tiro hasta Atocha. El caso es que no paraban de pasar coches y no encontraba yo el momento y ocasión de intercalarme en la riada de los que se dirigían al centro llenos de gente dispuesta a disfrutar del Saturday night.

En un momento dado, vislumbré un hueco no muy grande y maniobré rápido en ángulo recto. No calcule bien, me subí un poco al bordillo con la rueda trasera derecha y, al caer la rueda de nuevo sobre la calzada en la que debía de haber un agujero que yo no vi, sentí un pequeño estampido. Inmediatamente, un letrero en el salpicadero me conminó a parar en el primer sitio seguro y revisar la rueda. Estaba a unos seiscientos metros de casa y decidí seguir muy despacio. Logré llegar al garaje, aparqué y me bajé. La rueda estaba visiblemente deshinchada, con la llanta como a la mitad de distancia del suelo de la normal. Les recuerdo que era sábado noche, mal momento para una avería, y yo estaba muy cansado. Cerré el coche y subí a casa.

El domingo por la mañana, bajé a ver la rueda y me pareció que se había aplastado un poco más. Repetí la jugada por la noche y ya estaba casi con la llanta en el suelo. Así que subí a casa y llamé al seguro que tengo, que tiene un teléfono de atención de 24 horas. Le conté a la chica que me atendió lo que me había pasado. E, inmediatamente, esta chica me informó de que mi seguro cubre pinchazos, pero no reventones. Pensé que estaba de broma y así se lo dije. Pero no bromeaba. Según la letra pequeña de la póliza No-sé-qué-plus, mi seguro cubre pinchazos, pero no reventones. Pregunté: ¿Y cómo saben ustedes si es una cosa u otra? Es muy sencillo: si aparece un clavo, tornillo o similar, es un pinchazo. Si no, es un reventón.

Esto de los seguros, es acojonante, qué quieren que les diga. Lo que sí tengo cubierto es un servicio de grúa que podría recoger mi coche y llevarlo al taller, pero luego me tocaría pagar la reparación. En ese caso, ¿puedo elegir yo el taller? No, señor, nuestra grúa sólo lo puede llevar a uno de los talleres que están concertados con nosotros. Pero es que yo tengo un Midas a 500 metros de mi garaje y son de mi confianza; ¿no me lo podrían llevar allí? No, señor, esas son nuestras normas. La cabeza me hervía y entonces se me ocurrió una idea. ¿Y si ustedes me mandan a un mecánico que me hinche la rueda y me ponga un parche provisional, suficiente para que yo llegue rodando al Midas? Eso sí era factible. Quedamos en que yo llamaría a Midas el lunes temprano, para pedir hora y, cuando tuviera la cita les llamaría a ellos para que me mandaran a un mecánico que me inflara la rueda.

El lunes a las 8 de la mañana, la hora de apertura, llamé a Midas. Me dieron hora para las dos y media. Me dijeron que tenía doce delante, que habían pedido cita a través de la aplicación, el mundo es de los listillos. Llamé al seguro y me prometieron enviar un mecánico a las dos en punto. Finalmente llegó a las tres menos cuarto. Era un mexicano veterano. Puso a hinchar la rueda con un aparato que conectó a mi propio coche con unas pinzas. Observamos el resultado. En un lateral había un agujero del ancho de un dedo, por el que salía el aire a chorro. El tipo me dijo que él no me recomendaba circular así, que me podía cargar fácilmente la llanta metálica. Pero yo soy cabezota y le insistí. Entonces, metió por el agujero un trozo grueso de goma que tenía entre sus cosas y luego le puso varias vueltas de cinta americana.

Le sondeé sobre si podría venir detrás de mí hasta el taller por si necesitaba ayuda, y me dijo que no, que tenía un montón de coches que atender y que iba muy retrasado. Era obvio que iba retrasado. Así que me monté, y eché a andar despacito y con el doble intermitente puesto. Cuando llegué a Midas, la llanta estaba casi en el suelo y la cinta americana colgaba totalmente despegada. Pero llegué. Eran las tres de la tarde. Los de Midas me dijeron que la rueda había que tirarla y cambiar también la otra rueda trasera. Allí mismo no tenían ningún neumático como los que yo necesitaba, pero podían pedirlos al almacén, que seguramente tenía algunos en stock. Elegí unos Continental, que costaban 240€ los dos, completamente montados. Di el OK y regresé caminando a casa.

Comí algo que tenía medio preparado y me dispuse a echar una pequeña siesta. Pero aun no me había dormido, cuando me llamaron. Miré el reloj: las cuatro y media. Ya podía pasar a recoger el coche. Me calcé, bajé al Metro y me dirigí a la estación Menéndez Pelayo. Pagué y asunto concluido. De verdad, estos de Midas funcionan muy bien, ya los conocía de otras historias anteriores. Ahora, lo de los seguros es la estafa del siglo en este mundo capitalista en el que nos movemos. Todos: los de hogar, los médicos y los del automóvil. Todos una vil estafa. Pero ya saben que bien está lo que bien acaba. Mi historia con la rueda terminó bien. Requirió echarle imaginación, para que no me mandaran el coche a un taller en Villaverde o en Parla, de modo que me quedase sin coche varios días y luego tuviera que coger el tren para ir a recogerlo al culo del mundo.

Mientras tanto, el mundo sigue su curso, al menos hasta que Trump y Putin lo hagan descarrilar. El domingo asistí a un free-tour de dos horas por el Puente de Vallecas, comandado por mi amigo Alberto, compañero de clase de guitarra, que te va contando la historia que hay detrás de cada rincón. Los tiempos en que era un pueblo, con su Ayuntamiento y su Alcalde. Por si no lo saben, todos los pueblos del extrarradio fueron incorporados al término municipal de Madrid entre 1949 y 1950. Por orden directa de Franco-Franco-Franco, que no podía tolerar que Barcelona tuviera más habitantes que Madrid. Su sueño de la capital del Imperio requirió la absorción de Vallecas, Carabanchel Alto y Bajo, Fuencarral, Vicálvaro, Canillas, Canillejas, Hortaleza, Villaverde, Aravaca, Chamartín, El Pardo y Barajas. Entre las cosas curiosas que vimos destaco la estatua de Ángeles Rodríguez, la llamada Abuela del Rock, que en los setenta y ochenta no se perdía un solo concierto. Fallecida en 1993, se le erigió en el Bulevar la estatua que pueden ver abajo.

Y, ya que hablamos de rock, pues les mostraré la portada del número 119 de la revista francesa Blues Magazine, que se publicará en todo el mundo el próximo día 11 de diciembre.

Nuestra querida Sam, la musa de este blog, es muy vistosa y queda muy bien en las portadas. Este año, su gira excluye una vez más el paso por España. La posibilidad de verla en directo en Madrid el pasado mes de junio, fue realmente una excepción. Ir caminando desde mi casa hasta el Joy Eslava, asistir al concierto y saludarla después, fue un privilegio; el punto álgido de este año en el que no me he ido a dar la vuelta al mundo, aunque tampoco he dejado de hacer mis viajecitos por Europa. Un artista local ha elaborado un cartel conmemorativo de ese concierto, en el que también queda muy guapa. Se lo dejo de propina. Sean buenos y tengan paciencia, que esto de la Navidad acaba por pasar.