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sábado, 11 de octubre de 2025

33. ¿POTUS o FOTUS?

Me levanté ayer viernes asustado y sobresaltado y, nada más abrir el ojo, corrí a ver las noticias y comprobé con enorme alivio que no le habían dado el Nobel de la Paz a Donald Trump. ¡Uf! Qué susto. Me había acostado el jueves con un oscuro presentimiento, una especie de barrunto funesto: ¿Mira que si le dan el premio a este energúmeno? Cosas más raras se han visto, como el propio Nobel de la Paz a Kissinger, responsable de dar unas órdenes que supusieron la muerte de miles de personas. Y, por si no lo saben, el Nobel de Literatura se le concedió en 1953 a Winston Churchill, por su libro de memorias y (sic) por la brillantez oratoria de sus discursos. Para mí, el mayor escándalo en la historia de estos premios, creados por el inventor de la dinamita, para calmar su mala conciencia planetaria. 

Con antecedentes como estos, era normal que estuviéramos inquietos. Y ya les advierto de que, como se consolide la paz en Oriente Medio, el año próximo volverá la matraca de que Trump se merece ese galardón tan desprestigiado. Acuérdense que se dijo en este foro. El tipo del pelo naranja está encaprichado o encocorado con que le den dicho premio; lo de presidente de los USA se ha quedado minúsculo para su desmedido ego y ahora quiere más. Que este mastuerzo haya llegado a presidente es ya algo inconcebible y los propios americanos están sufriendo sus políticas represivas que le han llevado a mandar el ejército a Los Ángeles y últimamente también a Portland y a Chicago, dos de las ciudades con mejor rollo de Estados Unidos, tal como yo mismo tuve ocasión de comprobar. 

Sólo le falta enviar tropas también a Seattle otra de las ciudades más libres y creativas de los USA, como San Francisco y Nueva York. En Seattle surgió a finales de los ochenta el movimiento musical grunge, con Nirvana y Pearl Jam a la cabeza, que revolucionó el mundo del rock como hacía tiempo que no se veía. Y, ya mediados los noventa, en la ola del post-grunge, surgió un grupo en Seattle que rescataba las esencias más gamberras y rompedoras del mejor punk. El grupo se llamaba precisamente The Presidents of the United States of America. Además, sus temas se promocionaban con unos vídeos que realmente eran una bomba. Les voy a pedir que vean uno de ellos. El tema se llama Peaches, o sea, melocotones. Al pie de un árbol en el que los melocotones crecen ya envasados en latas (se supone que en almíbar) estos sujetos despliegan unas letras con mensaje, como todo el punk: me voy al campo, voy a comer un montón de melocotones, y luego el estribillo: melocotones a millones, melocotones gratis, melocotones pa’ mí.

Les hago una pregunta. ¿Ustedes creen que un grupo con ese nombre y con unas letras tan gamberras sería autorizado a publicar sus discos en el momento actual? Yo creo que no. Los noventa fueron una década de bastante libertad en los USA y ahora todo el mundo está aterrorizado con las decisiones y la deriva del actual inquilino de la Casa Blanca. Que está enfurruñado por no haberse llevado el Nobel de la Paz, con todo lo que se ha apresurado para forzar un acuerdo en Gaza, que no se sabe hasta donde llegará (la paz la da la justicia y mientras Netanyahu no sea juzgado por crímenes contra la Humanidad, no habrá ni un gramo de justicia). Ya que estamos, les pido que vean otro vídeo del grupo citado, uno de sus mayores éxitos. En este caso, no les digo nada de la letra, ininteligible para mí. Pero merece la pena verlo.

Bien, el acuerdo sobre Gaza no sé qué alcance tendrá, pero, si sirve para que dejen de morir niños bajo las bombas o por hambre, pues bienvenido sea. Aunque lo promuevan Trump y Netanyahu y lo aprueben con la boca pequeña los activistas de Hamas, que no dejan de ser unos criminales también. Esa es mi opinión y cada uno de ustedes puede tener la suya, porque, como les he dicho mil veces, las opiniones son como los culos, que cada uno tiene el suyo. Lo que quiero resaltar es que, si yo condenara este acuerdo sólo porque lo promueve Trump, estaría cayendo simétricamente en el error de Fake Jo-ho, que se opone a cualquier iniciativa del gobierno sólo porque la promueve Sánchez, antes de analizarla ni ver qué repercusiones tiene esa oposición. 

Como Sánchez ya se lo sabe, ahora lanza anzuelos al agua, diciendo cosas como que el derecho al aborto libre, gratuito y por la Seguridad Social debería recogerse en la Constitución. Y el otro pica el anzuelo, entra al trapo, se pasa de frenada y se mete en un jardín, porque en España la gente que está contra el aborto es muy minoritaria y además ya votan a Vox. Y en este paso de frenada, le sigue el tonto del Alcalde Caradeculo, que es un simple. Pero a este ya le daré caña al final de este post, que me tiene contento con su nueva tasa de basuras. De Sánchez baste decir que, a pesar de la presión a la que están sometidos su familia y sus más cercanos, el tipo da la impresión de estarse divirtiendo, al tener que lidiar con un enemigo tan cortito e incapaz (de ahí lo de Ánimo Alberto). Pero aquí estábamos centrados en Trump, un auténtico vampiro que nos va a chupar la sangre, junto con sus colegas al frente de los estados más grandes que dominan el mundo.  



Ya ven qué cosas se hacen con la Inteligencia Artificial. Trump es como un bebé cabreado porque su madre no le compra el juguete más caro en El Corte Inglés y se tira al suelo a patalear y berrear. Él quería su juguete, el Nobel de la Paz, y no se lo han dado. Y hoy ha reaccionado ya, subiéndole los aranceles a China hasta el 130%, por un quítame allá esas tierras raras. Como si eso le importara algo al gigante pilotado por el vampiro en jefe Xi Jinping. Y el lunes viajará a Egipto para presidir la firma del acuerdo con Hamas. Un experto en la telerrealidad como él, no puede dejar pasar esa solemne ocasión. Recuerden que, tras la final del Mundial de Clubes de futbol, los responsables del protocolo le dijeron que no podía seguir allí en la primera fila junto a los futbolistas que iban a levantar la copa. Pero le dio igual: allí estaban los campeones, con Trump al lado, feliz como una perdiz. Por algo es el actual POTUS.

¿Cómo dicen? ¿Que no saben que significan esas siglas? Pues pregúntenselo al Chat GPT. Vaaaaaaaale, es mi habitual vacile. POTUS es un acrónimo bastante usado en Norteamérica para designar a su presidente, por sus iniciales en inglés: President Of The United States. POTUS. O sea, que el grupo de punk post-grunge que les he descubierto más arriba, podrían haberse llamado los POTUS. Trump está tan feliz de ser el POTUS, que lideró una auténtica insurrección para tomar el Capitolio en enero de 2021 y no ceder el puesto que había perdido en las elecciones. En esos días, nos caía por aquí la Filomena. Y ahora hará lo posible por falsear, entorpecer y hasta suspender las Mid Term Elections, a celebrar a finales del año que viene. Les vengo previniendo de esa fecha clave, en la que el Congreso podría pasar a manos demócratas y empezar a ejercer un mínimo control al presidente majareta. Al que ya los sectores críticos han cambiado su acrónimo por el de FOTUS: Felon Of The United States. Para los que, a estas alturas, ya se estén preguntando si les estoy tomando el pelo, por favor pinchen AQUÍ y vean el titular de un artículo del prestigioso Newsweek.

La verdad es que, a lo largo de más de trece años de blog, creo que sólo les he engañado de verdad una vez. Fue al principio del todo, cuando me inventé un personaje que se llamaba Lisardo, supuesto ordenanza de mi oficina del Ayuntamiento, con quien tenía largas discusiones centradas en mi ignorancia del mundo informático, universo que mi amigo dominaba. Mantuve vivo ese personaje durante casi cuatro años, hasta que me inventé una muerte para él. Y conté un proceso inventado, que empezaba cuando lo visitaba, ya jubilado, en la UVI de un hospital, hasta su despedida en el tanatorio. Se narró esta historia en el Post #511 de Reflexiones a la Carrera, post que finalizaba revelando que era todo una superchería que les había colado. Si tienen curiosidad, pueden releer ese post pinchando AQUÍ.

Las restantes ocasiones en que ustedes han creído que les estaba metiendo una bola al estilo de El Mundo Today, resulta que les estaba diciendo la verdad. Salvo en algunos posts en los que desde el principio se podía deducir que estaba contando una historia imaginada. Pero ya saben el dicho: por un perro que maté, mataperros me llamaron. Por cierto, no hace mucho escuché a un paisano de La Coruña una versión chusca de ese dicho, que me parece muy graciosa y que desde aquí le brindo al bueno del Ateo Piadoso para que la incorpore a la colección de refranes, dimes y diretes que cultiva desde hace años con mimo de jardinero: pa’ una vez que me agaché, todo el culo se me vio. Queda consignada.

Lo cierto es que la realidad supera siempre lo que una mente humana pueda inventarse. No me digan que no resulta increíble, por ejemplo, que el señor Macron siga empeñado en nombrar primer ministro una y otra vez a un tipo que se llama Lecornu y que el otro día batió un record Guiness: le nombraron el lunes 6 de octubre por la mañana y dimitió por la tarde, cosa que, con semejante apellido no es muy de extrañar. Bueno, pues esta mañana le ha vuelto a nombrar otra vez y el tipo ha cogido fuerzas para proseguir en ese calvario, haciendo el gesto que ven abajo, en el que no se sabe si está haciendo fuerzas para tirarse un pedo, eventualidad que los que le rodean con cara de funeral no parecen esperarse. 


En la película El gran Lebowsky, uno de los personajes episódicos de la historia era un pobre hombre que se dedicaba al teatro amateur y se daba ánimos con ese mismo gesto de Monsieur Lecornu, a pesar de que a sus pésimas performances únicamente acudía el propio Lebowsky y sólo porque el actor frustrado era en realidad su casero y le debía unas cuantas mensualidades. En fin, con cosas como estas me voy entreteniendo mientras espero la llegada real del otoño, con cuarenta actividades que no tiene sentido que les recuerde: el inglés, el yoga, mis carreras por el Retiro, las clases de guitarra con el nuevo profesor y mis cañas con los diferentes amigos y amigas. Ya saben que desde que abrí este mi tercer blog le estoy dando preferencia a vivir, por encima de contar lo vivido. Y por supuesto, también tengo mis ratos de relax, con el bueno de Tarick Marcelino, como pueden ver en la foto de abajo.

El mundo exterior es nefasto y a veces uno no puede menos que refugiarse en su guarida. Este finde, a falta de grandes planes, estoy aquí pendiente de la nueva dana que, como de costumbre, ha suscitado que se promulgue la alerta roja en Valencia, Murcia, Baleares y Este de Andalucía. Y, por supuesto, también en El Retiro. Hace tiempo que les vengo dando la matraca sobre el hecho de que tenemos al frente de nuestro Ayuntamiento al único alcalde del mundo que cierra los parques por el calor. Y que tiene la ciudad llena de obras en espacios públicos, carreteras y edificios públicos y privados. Por eso se le llamaba en este blog, caritativamente, El Topillo. Pero ya hace días que este señor ha rebasado mi paciencia y he pasado a llamarle el Alcalde Caradeculo.

¿Por qué? Bueno, pues porque hay que ser muy tonto para salir a la palestra a explicar que lo de Israel en Gaza no es un genocidio; todos ustedes pudieron escucharlo. Y ya rota la barrera que separa lo simple de lo ridículo, hace unos días volvió a equivocarse apoyando la moción de Vox de que a las mujeres que quieran abortar se les avise de que esa operación las puede provocar alcoholismo, depresión, no sé cuántas infecciones, agresividad, insomnio, pesadillas, sentimiento de culpa, esterilidad y dificultades para orinar. Deberían haber añadido la posibilidad de que les caiga un tiesto en la cabeza, o el riesgo de que las atropelle un camión. Cuando se dieron cuenta de lo que acababan de aprobar, entraron en pánico y tuvo que salir el Caradeculo a hacer el ridículo de nuevo para decir que es que no lo habíamos entendido bien.

Este inútil, este mequetrefe, este botarate, en vez de dedicarse a mejorar la gobernabilidad de la ciudad, sigue las consignas de Fake Jo-ho y la Frutty Woman y se lanza a hablar de lo que no sabe. Por cierto, los adjetivos mequetrefe y botarate, suelen ir asociados no sólo a la imbecilidad supina del calificado, sino también a su escasa estatura. Este señor no gobierna nada, tiene la ciudad llena de mierda y también de obras sin cuento, que empieza sin ninguna planificación, como pollo sin cabeza; el transporte público va fatal y las calles están invadidas por hordas de turistas sin límite, que se mueven como pueden entre las basuras y los montones de escombros de las obras. La ciudad se está convirtiendo en un lugar hostil y desagradable. Ayer, después del alivio del Nobel de la Paz, me bebí medio litro de agua y un café solo y caminé hasta mi academia de yoga. Todas las fotos que les muestro abajo están tomadas en mi camino al yoga. Vean.




En esta última pueden ver los escombros de una de las mil obras del Topillo. Estos llevan abandonados en esa esquina bastante tiempo. Pero quiero mostrarles otra imagen, en este caso de una montaña de desechos en la mismísima calle de Atocha, que a mi vuelta del yoga ya había sido recogida. Sólo para que se hagan una idea de la escala del frenesí que le ha entrado al personal después de la pandemia por demoler las casas del centro para reconvertirlas en apartamentos turísticos (no es raro que haya derrumbes con desgracias personales, como el de hace unos días, tema del que no quiero hacer sangre, pero que cabe atribuir a la precipitación).

Y, con la calle como se ve en estas imágenes, este señor, en vez de hacer algo para mejorar la recogida de residuos, lo que ha hecho es ponernos a los ciudadanos una nueva tasa de basuras. A mí ya me ha llegado el aviso y he de pagar nada menos que 233€ en un solo pago anual. No es que sea mucho es que llega en el momento más inoportuno, cuando la suciedad nos invade. Pero qué se puede esperar de un tipo que cierra los parques por el calor. Continuando con mi paseo de ayer, me pasé por la Puerta del Sol, para reponer café natural de la tienda de La Mexicana en la calle Preciados. Y la plaza más fea del mundo estaba okupada en su mitad Este por un gigantesco escenario, preparado para los fastos de la Hispanidad de la Frutty Woman. Un conjunto que interpretaba boleros acaramelados de cualquier país latino, estaba atronando la zona a un volumen ensordecedor, no sé si probando el sonido o ya como parte de los fastos, aunque era viernes a media mañana.

Con mi café en la mochila, reculé hacia mi casa, atravesando a duras penas la masa de turistas tóxicos con el ánimo ya bastante bajo, pero me esperaba la propina. En el Paseo del Prado estaban probando la megafonía para el desfile militar de mañana, Día de la Patria y este año de la Hispanidad. Y, también a todo volumen, sonaba esa marcha militar bizarra y retrechera que dice: ¡¡Banderita tú eres roja!! ¡¡Banderita tú eres gualda!! Lo que me faltaba. Un anticipo de las fanfarrias y chundaratas de mañana. Como el vino de Jerez/y el vinito de Rioja/son los cólores que tiene/la bandérita española. ¿Cómo dicen? ¿Que he puesto mal los acentos? No, no, no. Para nada. Los he puesto exactamente en las sílabas tónicas de la canción.

¡Ah! Que tampoco saben qué es eso de chundaratas. No es una palabra que aparezca en el Diccionario de la RAE, pero es una voz onomatopéyica bastante fiel a lo que describe. Piensen en cualquier marcha militar y comprueben cuál es su ritmo: CHUN-darata CHUN-darata CHUN-da CHUN-da-CHUN. En fin, que mañana me espera una mañana en la que creo que ni me voy a quitar el pijama, haciendo honor a la famosa canción de Brassens que (según la estupenda adaptación de Paco Ibáñez) rezaba: Cuando la fiesta naciónal/yo me quedo en la cama igual/que la música militar/nunca me supo levantar. Supongo que me quedaré por aquí leyendo, con buenos tapones en los oídos para que no me ensordezcan las fanfarrias y los aviones que suelen pasar todo el rato y que ya han hecho sus ensayos en esta semana. Por lo demás, que pasen ustedes un buen finde, si pueden.

2 comentarios:

  1. POR ALUSIONES:

    Muchas gracias por tu colaboración. En efecto, yo no conocía ese dicho que, por supuesto, ya ha quedado incorporado a la colección, acompañado de su significado correspondiente. Por cierto: He leído estas reflexiones tuyas con la satisfacción que produce apreciar cierta recuperación temático-formal en relación con las últimas que venías ofreciéndonos, que parecían resentirse de cierta desgana, acaso derivada de la escasez de temas, o vaya usted a saber de qué. Sigue retomando el vuelo, por favor.
    Un abrazo.

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    1. Gracias a ti por seguirme y también por observar esa mejoría, que yo no veo muy clara: a mí me parece que este post es como todos los demás. Un fuerte abrazo, buen amigo.

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