Bien, casi sin enterarnos, nos
integramos ya en el período navideño, un tiempo bastante desagradable para los
que vivimos en el centro de esta ciudad dejada de la mano de Dios y sin nadie que le aplique los más
mínimos conceptos del urbanismo social y medioambiental, pilotada por un
alcalde incompetente que tiene todo el suelo levantado y una señora al mando de
la región bastante tremenda también. Aquí nadie piensa en los ciudadanos, las
calles están llenas de vagabundos y el personal circula entre las montañas de
basura que no se recogen debidamente. Pero, eso sí, el pasado día 22 se
procedió al encendido de la iluminación navideña, para que no se diga que aquí
no podemos igualar las luces de Vigo y otros lugares.
Como si no tuviéramos bastante
con las hordas de turistas extranjeros que atestan nuestro barrio durante todo
el año, ahora se les suman los batallones de alcoranos y similares, las familias
de los barrios del extrarradio y los pueblos cercanos, como Villarejo de
Salvanés, que llegan en tren hasta la mismísima Puerta del Sol, la plaza más
fea del mundo, o bien acuden embutidos en el Metro como sardinas en lata, para
desparramarse por las calles del centro y ver las luces y los escaparates.
Acuden a las luces como las polillas, circulan extasiados ante tanta
magnificencia lumínica, recorren El Corte Inglés y el Primark para
comprarse ya los regalos de Navidad y Reyes, hacen cola para tomarse un
chocolate con churros en San Ginés, abarrotan la Plaza Mayor para ver los
puestos de venta de figuritas del Belén y regresan luego a sus cubiles, bien
entrada la noche, con la sensación de haber cumplido con una tradición ancestral.
Con este panorama al otro lado de
la puerta, uno no puede menos que encerrarse un poco, con alguna lectura, buena
música, practicar con la guitarra eléctrica, las clases de inglés on line y la compañía
incomparable del gran Tarik Marcellino Martínez. Yo ya le llamo siempre marcellino, a la manera italiana, porque
así es como se referían a él mis consuegros italianos, con los que hizo
excelentes migas el año pasado. Por cierto, Tarik tiene una especie de delantal
colgante de piel y grasa, que le cuelga debajo de la barriga y se bambolea
cuando camina majestuoso por la casa. La última vez que hablé con Javi, su veterinario,
le pregunté al respecto, no fuera a ser algo malo. Me dijo que es normal, que
unos gatos lo tienen y otros no, independientemente de que estén más o menos
gordos, y que en veterinaria se conoce eso como el saco primordial. Entre
ustedes y yo, hay también algunas personas, sobre todo mayores, que están
provistas de un auténtico saco primordial, no me digan que no conocen a ninguna.
Aquí desde casa, uno se mantiene informado de lo que sucede fuera, como por ejemplo esa peste porcina que amenaza con cargarse el mercado internacional del jamón. La Generalitat dijo primero (luego se han barajado otras teorías) que el foco podría haberse generado por un bocata que se compró algún turista y que, como no le estaba bueno, lo tiró al suelo, donde se lo comió (presuntamente) alguno de esos jabalíes que pululan por las montañas y que de tanto en tanto bajan por hambre a la ciudad, destrozan el césped de los jardines y remueven las basuras buscando comida. En Madrid se pondrían las botas. La cosa es peligrosa porque, en esta época de globalización, el jamón se ha popularizado en todo el mundo y este sector de mercado está ahora amenazado. Los chinos, por ejemplo, ya han reaccionado suspendiendo preventivamente la importación de jamón español. ¿Que no sabían ustedes que los chinos se pirran por nuestro embutido estrella? Pues, aunque no se lo crean, les encanta, sobre todo el de jabugo. Vean si no esta imagen de una campa de almacenaje en las afueras de alguna de las grandes ciudades chinas.
Pero, para peste porcina de manual,
la que afecta a la clase política española. Es que se acerca uno a un político
de cualquier partido o tendencia y apesta a corrupción a dos metros. Es una
peste totalmente porcina la que desprenden unos y otros. Los dos grandes
partidos han emprendido una contienda de escarbarse la mierda unos a otros,
como monos espulgándose y no sabemos quién conseguirá que el otro se rinda. De
momento yo sigo siendo sanchista, y a mucha honra, porque pienso que Sánchez
lleva siete años y medio de presidente y, a pesar del ataque furibundo que
lleva sufriendo desde el día siguiente a la moción de censura, está
consiguiendo gobernar, frente a una oposición que no propone nada, que se
limita a rabiar porque quieren hacerse con el poder a toda costa. Si no le
fallan los catalinos, o los de Jodemos,
Sánchez se mantendrá en el cargo hasta el final de la legislatura presente, a
menos que decida adelantar las elecciones por conveniencia propia.
Fake Jo-ho, es un tipo sieso y
malasombra, que demuestra una torpeza supina en todas sus actuaciones, como la
de mantener en su cargo durante un año al impresentable de Mazón. Que, por
cierto, cada día parece más claro a qué se estuvieron dedicando él y la señora
Vilaplana durante el largo período de desaparición en lo peor de la catástrofe
de la dana. Yo lo había subestimado con otra teoría, pero debo rectificar. En
cualquier caso, es palmario que lo que fuera que hiciesen, no lo pueden contar,
por eso se inventan embustes en cadena que ya nadie se cree. En cuanto a Fake
Jo-ho, no da la impresión de tener el más mínimo control sobre su propio
partido, en donde la señora Ayuso se lo come entre pan a diario. Y como orador parlamentario probablemente sea el tipo más torpe que ha hablado en Las Cortes desde la restauración de
la democracia. Cuando uno cree que ya no puede hacer más el ridículo, va este
señor y se supera.
Lo de su ya viral anotop-at, es algo increíble. El tipo
hace evidente que no se escribe sus discursos, que los chistes se los escribe
otro (quizá el marulo Tellado) y que
ni siquiera es capaz de trabajarse sus intervenciones, para memorizar lo que ha de decir. Todo el mundo le vio hacer el ridículo una vez más, pero, por si acaso se lo perdieron, abajo
lo tienen. El tipo intenta cerrar su parlamento con una salida supuestamente
ingeniosa. Como no se la sabe, se trabuca, pide perdón y, cuando intenta
decirlo bien, se queda sin voz porque las intervenciones están tasadas y se
regulan por una aplicación digital que quita el sonido al agotarse el tiempo
predeterminado del que dispone cada orador.
Es una pena que los de Martes y
Trece se hayan retirado para siempre. Puede uno imaginarse el partido que le
sacarían a este botarate, con su voz desagradable y llena de gallos. A falta de
Millán y Josema, yo me he permitido hacer lo que ahora se llama una cover, aunque los susodichos son
inimitables.
Hemos de admitir que los del PSOE echan una peste (porcina) considerable, con sus innumerables casos de corrupción, y que, si Fake Jo-ho no fuera tan torpe, podría haber sacado petróleo de personajes como Ábalos, Cerdán, Koldo, Leire y los demás. Pero, en su torpeza, se ha lanzado también contra la propia familia de Sánchez: su señora, su hermano, su suegro fallecido y eso le hace perder puntos y termina por desactivar el potencial de los casos flagrantes que rodean a Sánchez. En este segundo apartado, hay que situar sin duda el insólito ataque al Fiscal General del Estado, condenado sin pruebas por una supuesta filtración de una información que ya tenía desde antes toda la prensa. En el colmo del surrealismo, la sentencia no está ni redactada, pero ya se ha filtrado. Sobre esto, me parece muy oportuna la reacción de Guillermo Fesser, de quien les muestro una foto y la serie de tres textos que publicó al respecto en Facebook. Como me apunta mi querida amiga CML, los textos son de la pluma de su hermano Javier, el director de cine.
No es necesario decir más. Un
problema adicional de los dirigentes peperos más destacados es que son
aburridos, cansinos, que ya se sabe lo que van a decir, antes de que lo digan.
Por ejemplo, el caso de la funesta peste porcina. Si todos siguen el guion
habitual, Fake Jo-ho no tardará en decir que el que se comió el bocata de
chopped fue un primo segundo de Sánchez, o que todo esto no es si no una
maniobra de distracción para que nos olvidemos del caso Ábalos. La señora Ayuso
saldrá a la palestra para proclamar que todo es culpa de ETA, que se lo ha
dicho MAR tras consultar fuentes de toda solvencia, que la dispersión de un
virus tan tóxico es una estrategia complementaria de la inminente conquista del
País Vasco y Navarra. Y en cuanto a nuestro alcalde Caradeculo, reaccionará inmediatamente
procediendo a cerrar el Retiro, por si acaso.
En estos días de confinamiento domiciliario, he dedicado un tiempo a releer algunos de mis posts del viaje
de vuelta al mundo y he llegado a una conclusión: qué pena que el tirador que
le disparó a Trump el 13 de julio de 2024, mientras yo paseaba por Vancouver,
no gozara de una mayor puntería. La de calamidades que se hubiera ahorrado el
mundo si en vez de rozarle la oreja le hubiera dado de lleno en su cabezota de
naranja. La que está liando este señor es algo tremendo y muy peligroso. A
pesar de su sueño delirante de que le den el Nobel de la Paz, no ha arreglado
lo de Ucrania (algo que iba a hacer en 24 horas), ni lo de Gaza (salvo por el
hecho de que ya no se habla de ello) y ha creado de la nada un nuevo foco de
tensión mundial en Venezuela, mientras Putin y todos los demás autócratas campan por sus
respetos sin traba o límite alguno. Lo dicho: qué pena que no le acertaran al naranjito en toda la chola.
Todas estas cosas ocupan mi tiempo
de confinamiento, si bien, como ya se imaginarán, sigo saliendo bastante a la
calle y, como a cualquiera, me suceden calamidades que he de resolver y que finalmente
me dan material para contar en el blog y que ustedes se entretengan y saquen
las moralejas pertinentes. El pasado sábado por la noche, regresaba yo de uno de
esos saraos que no se cuentan en el blog, conduciendo mi Toyota Corolla en la
oscuridad de las calles madrileñas, cuando llegué a un ceda el paso que me daba
acceso a la Avenida Ciudad de Barcelona, que va como un tiro hasta Atocha. El
caso es que no paraban de pasar coches y no encontraba yo el momento y ocasión
de intercalarme en la riada de los que se dirigían al centro llenos de gente
dispuesta a disfrutar del Saturday night.
En un momento dado, vislumbré un hueco
no muy grande y maniobré rápido en ángulo recto. No calcule bien, me subí un
poco al bordillo con la rueda trasera derecha y, al caer la rueda de nuevo
sobre la calzada en la que debía de haber un agujero que yo no vi, sentí un
pequeño estampido. Inmediatamente, un letrero en el salpicadero me conminó a
parar en el primer sitio seguro y revisar la rueda. Estaba a unos seiscientos
metros de casa y decidí seguir muy despacio. Logré llegar al garaje, aparqué y
me bajé. La rueda estaba visiblemente deshinchada, con la llanta como a la
mitad de distancia del suelo de la normal. Les recuerdo que era sábado noche,
mal momento para una avería, y yo estaba muy cansado. Cerré el coche y subí a
casa.
El domingo por la mañana, bajé a
ver la rueda y me pareció que se había aplastado un poco más. Repetí la jugada
por la noche y ya estaba casi con la llanta en el suelo. Así que subí a casa y
llamé al seguro que tengo, que tiene un teléfono de atención de 24 horas. Le
conté a la chica que me atendió lo que me había pasado. E, inmediatamente, esta
chica me informó de que mi seguro cubre pinchazos, pero no reventones. Pensé
que estaba de broma y así se lo dije. Pero no bromeaba. Según la letra pequeña
de la póliza No-sé-qué-plus, mi seguro cubre pinchazos, pero no reventones.
Pregunté: ¿Y cómo saben ustedes si es una cosa u otra? Es muy sencillo: si
aparece un clavo, tornillo o similar, es un pinchazo. Si no, es un reventón.
Esto de los seguros, es
acojonante, qué quieren que les diga. Lo que sí tengo cubierto es un servicio
de grúa que podría recoger mi coche y llevarlo al taller, pero luego me
tocaría pagar la reparación. En ese caso, ¿puedo elegir yo el taller? No,
señor, nuestra grúa sólo lo puede llevar a uno de los talleres que están
concertados con nosotros. Pero es que yo tengo un Midas a 500 metros de mi
garaje y son de mi confianza; ¿no me lo podrían llevar allí? No, señor, esas
son nuestras normas. La cabeza me hervía y entonces se me ocurrió una idea. ¿Y
si ustedes me mandan a un mecánico que me hinche la rueda y me ponga un parche
provisional, suficiente para que yo llegue rodando al Midas? Eso sí era
factible. Quedamos en que yo llamaría a Midas el lunes temprano, para pedir
hora y, cuando tuviera la cita les llamaría a ellos para que me mandaran a un
mecánico que me inflara la rueda.
El lunes a las 8 de la mañana, la
hora de apertura, llamé a Midas. Me dieron hora para las dos y media. Me
dijeron que tenía doce delante, que habían pedido cita a través de la
aplicación, el mundo es de los listillos. Llamé al seguro y me prometieron
enviar un mecánico a las dos en punto. Finalmente llegó a las tres menos
cuarto. Era un mexicano veterano. Puso a hinchar la rueda con un aparato que
conectó a mi propio coche con unas pinzas. Observamos el resultado. En un lateral
había un agujero del ancho de un dedo, por el que salía el aire a chorro. El
tipo me dijo que él no me recomendaba circular así, que me podía cargar fácilmente
la llanta metálica. Pero yo soy cabezota y le insistí. Entonces, metió por el agujero un trozo grueso de goma que tenía entre sus cosas y luego le puso
varias vueltas de cinta americana.
Le sondeé sobre si podría venir detrás
de mí hasta el taller por si necesitaba ayuda, y me dijo que no, que tenía un montón de coches que
atender y que iba muy retrasado. Era obvio que iba retrasado. Así que me monté,
y eché a andar despacito y con el doble intermitente puesto. Cuando llegué a
Midas, la llanta estaba casi en el suelo y la cinta americana colgaba totalmente
despegada. Pero llegué. Eran las tres de la tarde. Los de Midas me dijeron que
la rueda había que tirarla y cambiar también la otra rueda trasera. Allí mismo
no tenían ningún neumático como los que yo necesitaba, pero podían pedirlos al
almacén, que seguramente tenía algunos en stock. Elegí unos Continental, que
costaban 240€ los dos, completamente montados. Di el OK y regresé caminando a
casa.
Comí algo que tenía medio
preparado y me dispuse a echar una pequeña siesta. Pero aun no me había dormido,
cuando me llamaron. Miré el reloj: las cuatro y media. Ya podía pasar a recoger
el coche. Me calcé, bajé al Metro y me dirigí a la estación Menéndez Pelayo. Pagué
y asunto concluido. De verdad, estos de Midas funcionan muy bien, ya los
conocía de otras historias anteriores. Ahora, lo de los seguros es la estafa
del siglo en este mundo capitalista en el que nos movemos. Todos: los de hogar,
los médicos y los del automóvil. Todos una vil estafa. Pero ya saben que bien
está lo que bien acaba. Mi historia con la rueda terminó bien. Requirió echarle
imaginación, para que no me mandaran el coche a un taller en Villaverde o en
Parla, de modo que me quedase sin coche varios días y luego tuviera que coger
el tren para ir a recogerlo al culo del mundo.
Mientras tanto, el mundo sigue su
curso, al menos hasta que Trump y Putin lo hagan descarrilar. El domingo asistí
a un free-tour de dos horas por el
Puente de Vallecas, comandado por mi amigo Alberto, compañero de clase de
guitarra, que te va contando la historia que hay detrás de cada rincón. Los
tiempos en que era un pueblo, con su Ayuntamiento y su Alcalde. Por si no lo
saben, todos los pueblos del extrarradio fueron incorporados al término
municipal de Madrid entre 1949 y 1950. Por orden directa de
Franco-Franco-Franco, que no podía tolerar que Barcelona tuviera más habitantes
que Madrid. Su sueño de la capital del Imperio requirió la absorción de
Vallecas, Carabanchel Alto y Bajo, Fuencarral, Vicálvaro, Canillas, Canillejas,
Hortaleza, Villaverde, Aravaca, Chamartín, El Pardo y Barajas. Entre las cosas
curiosas que vimos destaco la estatua de Ángeles Rodríguez, la llamada Abuela
del Rock, que en los setenta y ochenta no se perdía un solo concierto.
Fallecida en 1993, se le erigió en el Bulevar la estatua que pueden ver abajo.
Y, ya que hablamos de rock, pues
les mostraré la portada del número 119 de la revista francesa Blues Magazine,
que se publicará en todo el mundo el próximo día 11 de diciembre.
Nuestra querida Sam, la musa de este blog, es muy vistosa y queda muy bien en las portadas. Este año, su gira excluye una vez más el paso por España. La posibilidad de verla en directo en Madrid el pasado mes de junio, fue realmente una excepción. Ir caminando desde mi casa hasta el Joy Eslava, asistir al concierto y saludarla después, fue un privilegio; el punto álgido de este año en el que no me he ido a dar la vuelta al mundo, aunque tampoco he dejado de hacer mis viajecitos por Europa. Un artista local ha elaborado un cartel conmemorativo de ese concierto, en el que también queda muy guapa. Se lo dejo de propina. Sean buenos y tengan paciencia, que esto de la Navidad acaba por pasar.









Me he divertido un montón con este post.
ResponderEliminarMe parece muy acertada la metáfora de las polillas, porque es verdad que las hordas que se mueven en estas fechas proliferan en las ciudades más iluminadas; gustan de andar a codazos al caminar y pululan por donde hay tejidos y alimentos. Su antídoto es la desaparición del "ambiente". El parecido con las polillas es perfecto.
El cover está muy simpático, pero como tú mismo reconoces, imitar a esta gentuza es muy difícil. Si no fuera por los miles de turiferarios mantenidos por la "pasta", esta gente no serviría ni para dirigir un kiosko.
Gracias por el post y un abrazote.
Gracias a ti, querido Berto. Te reconozco por lo del abrazote. Me encantó encontrarme contigo en Coruña. Cuídate mucho y Feliz Navidad.
EliminarJajaja muy gracioso el cover...
ResponderEliminarGracias amigo y Feliz Navidad para ti también.
EliminarHola Emilio, me ha divertido leerte como siempre! y esta vez he localizado un pequeño error, la foto que cuelgas corresponde a Guillermo Fesser, periodista y hermano de Javier, algo mayor que él y no tan guapo como él, por si la quieres cambiar ! Bss y abrazos CML
ResponderEliminarQuerida, ya te lo expliqué en persona, pero lo cuento aquí. Alguno de mis contactos de Facebook le dio a un "me gusta" a una publicación de Guillermo Fesser, en la que estaban las cuatro imágenes que yo publico. Me gustaron las frases que aparecen en esas imágenes y las reproduje tal cual. Luego, repasando el post en busca de erratas, observé que en el ángulo superior izquierdo de esas imágenes, aparecía el nombre de Javier Fesser y cambié el texto.
EliminarAl final parece que Guillermo, ex miembro de Gomaespuma y actual corresponsal en New York de varios medios, publicó unas frases que eran de la pluma de su hermano Javier, director de cine y autor de maravillas como El milagro de P.Tinto.
Como esto es todo un lío, contra mi costumbre he corregido el texto para que no haya dudas. Gracias por tu advertencia, el post está mucho mejor ahora.