Vaya por Dios, aquí estamos ya inmersos en las odiosas navidades que sufrimos los del centro de Madrid, acosados por todas partes por los paletos de la región entera (con mención especial a los alcoranos, gentilicio de los de Villarejo de Salvanés), que abarrotan las calles en torno a Sol, en grupos familiares extensos, dedicados a cumplir fielmente con todas las ocupaciones que les enumeré en el post anterior y una más que se me olvidó reseñar: la de hacer colas de dos horas ante el mostrador de venta de lotería de Doña Manolita, en donde les venderán una vez más un décimo que no saldrá premiado, aunque los locutores de las diferentes cadenas se empeñen en salir el día 23 a entrevistar a los habituales expertos del tema, que volverán a proclamar que El Gordo ha estado mu repartío, qué hartura.
Como en años
anteriores, mi gasto en el Black Friday y el Ciber Monday ha ascendido exactamente
a 0€ y, con objeto de hacer más llevadero este trance navideño, me he hecho una
escapada a La Coruña para acompañar a mi hermano Pepe en su 83 cumpleaños, y de
ahí la vuelta a las raíces que se indica en el título de este post. Más adelante les comento este viaje a los orígenes, a la espera de que
vengan a casa mis dos hijos como acostumbran a hacer por estas fechas y poco a
poco se vayan disipando los aires festivos de estos días finales del año, las comidas
de empresa, las calles atestadas de personal invasivo, los villancicos, el turrón,
el champán y los chavales tirando petardos por las esquinas. El Ayuntamiento
del Alcalde Caradeculo ha tirado la casa por la ventana con una iluminación en
la que mezcla todo lo que tenía en los almacenes municipales, sin orden ni
concierto, intercalando delicados motivos de Gallardón, con estilizadas figuras de
Carmena y angelotes horteras de los tiempos de Manzano, todo así revuelto como
en una especie de ensaladilla rusa lumínica bastante estomagante, pero que
parece hacer las delicias del personal que viene de los pueblos.
Este hombre y su equipo ponen luminarias de la misma forma que hacen las obras: como pollos sin cabeza y en modo torrencial. Pero vayamos por partes. El día 6,
antes de viajar a mi tierra, participé en una comida familiar en Madrid, en la
que nos reunimos con varias personas de todas las edades. Y resultó que los más
jóvenes empezaron a comentar que ellos ya habían hecho su Wrapped, algo que parecía ser motivo de bastante
hilaridad. ¿Que no saben ustedes lo que es el Wrapped? No se preocupen, yo
tampoco había oído hablar jamás de semejante concepto, que ahora les explico.
Para empezar, han de saber ustedes cómo se pronuncia, para lo que les he
grabado un miniclip que les muestro.
Bien, lo primero es precisar que el Wrapped
es algo personal e intransferible de cada uno, cada persona tiene su Wrapped
anual, que se puede consultar y averiguar al final de cada año, es decir que precisamente es
ahora el momento de hacerlo. Eso sí, han de tener ustedes la aplicación de Spotify y
utilizarla con asiduidad. Porque el Wrapped no es otra cosa que un análisis que
hace Spotify sobre qué tipo de música ha escuchado usted a lo largo del año. Es
algo que confecciona un algoritmo y que se puede consultar. Como parte del Wrapped, le
sale a usted la lista de los músicos que más ha escuchado y otra serie de
constantes bastante curiosas. Por ejemplo, la edad que sugieren sus gustos
musicales. No les extrañará saber que mi artista más escuchada en el año que
cierra haya sido Samantha Fish. A los más jóvenes les salían Bad Bunny y otros reguetoneros,
y a los mayores Luz Casal o Serrat.
Pero lo más cojonudo es el tema
de la edad que sugiere el gusto musical de cada uno. Todos los de la comida
familiar obtenían edades de 40 para arriba. Hasta que entré yo a averiguar cuál
era mi Wrapped. ¿Resultado? Pues nada menos que 26 años. En fin, déjenme presumir
un poco, al fin y al cabo, desde siempre les he dicho que en lo único que me
considero un poco entendido es en materia de rock y de blues. Por eso mis gustos son
los más avanzados y pueden ustedes seguir mis recomendaciones, con el añadido
de que artistas como Samantha Fish o Larkin Poe son muy poco conocidos y se
pueden ver sus estupendos conciertos por no más de 35€. Pero una de las razones
por las que este año se ha hecho especialmente popular esto del Wrapped, es porque Pedro
Sánchez ha revelado en sus redes que se lo ha hecho y le ha resultado una edad musical de 83
años. No sé qué escuchará este hombre, tal vez viejos boleros o farrucas de
principios del siglo pasado. Como ustedes estarán pensando, como de costumbre, que les estoy
colando una bola, pues pinchen AQUÍ y verán que no les engaño (recuerden activar el sonido, en la esquina superior izquierda).
Como ven, el Presidente sigue a
lo suyo, incombustible en su resistencia al ataque por tierra mar y aire que le
dedican las fuerzas de la fachosfera con su Brunete mediática a toda máquina.
Y, por desgracia y tal como yo me temía desde el cambio de dirección en El
País, este medio parece sumarse claramente a esa campaña. La jugada empezó
cesando a la gran Pepa Bueno, que le resultaba demasiado independiente al nuevo
presidente de PRISA, un tal Mangurrián o algo así (ya sé que se llama
Oughourlian, miren qué nombrecito, lo que pasa es que a mí, que soy gallego, me
resulta más fácil llamarle Mangurrián y así lo voy a nombrar a partir de ahora
en el blog). Lo que pasa es que este cambio de timón han de hacerlo de forma muy
sutil, para que los suscriptores históricos no nos demos de baja en masa. Ya
tienen un precedente claro de cambio de rumbo fallido, como les explico a
continuación.
La historia de El País es larga y
compleja, pero podemos simplificarla un poco para no aburrirles a ustedes. Lanzado en 1974, se convirtió enseguida en el medio de referencia para la
gente progresista de España, en los estertores del franquismo. En febrero de 1981,
fue el único medio de ámbito nacional que salió a la calle valientemente a
defender la democracia frente al intento de Golpe del 23F, con una edición
nocturna anterior al mensaje tranquilizador del Rey. El diario, entonces en
papel, fue una creación de Jesús de Polanco, que se mantuvo al frente de la
empresa editora PRISA, hasta su decadencia física. Sus primeros directores
fueron Juan Luis Cebrián, Joaquín Estefanía y Jesús Ceberio. Cuando Polanco empezó
a ceder su poder, se generó una lucha hereditaria entre Cebrián, que tenía parte
del accionariado de PRISA y la familia Polanco. Cebrián impuso sus tesis y
vendió el diario al fondo yanqui Liberty. Desde entonces, las cosas no han sido
igual.
A finales de 2012, el periódico
anunció un ERE. Haciendo suyas las políticas de Rajoy y aprovechando la legislación
laboral restrictiva aprobada por este señor (que había sido largamente criticada en el diario), Cebrián, que había sido nombrado en julio de ese año Presidente
Ejecutivo de PRISA, sale a la palestra a decir que el periódico tiene más
gastos que ingresos y que es necesario un ERE, que eche a la calle a 129
trabajadores. Entre ellos se señala a Ramón Lobo, Enric González, Javier Valenzuela,
José Yoldi y todos los que habían apoyado la movilización anti ERE, con Forges
entre paréntesis (había apoyado, pero poquito, a sus 70 años y al final no lo
echaron). Unos meses después, a primeros de 2013, echan también a Maruja
Torres. Es decir: las plumas más críticas del periódico, a la puta calle.
Mucha gente empezó a comprar
menos el periódico, entre ellos yo. Estábamos disconformes con esa nueva línea
menos independiente que se olía nada más comprar un ejemplar (recuerdo su
insistencia en que Rajoy pidiera a Europa el rescate, como Irlanda, Portugal y
Grecia; eso no era informar, sino presionar por una intención sesgada. Al
final Rajoy no pidió el rescate, a pesar de esa presión sostenida). ¿Quién está
detrás de este cambio de línea? Pues yo creo que grandes poderes económicos
locales y multinacionales. Con presencia del gran Copito de Nieve, nuestro
presidente más longevo, que cambió radicalmente de opiniones después de hacer
uso de la puerta giratoria que le llevó a varios Consejos de Administración,
como el de ENDESA. Por aquel entonces. Copito de Nieve apoyaba sin disimulo la
línea menos radical del PSOE, encarnada en Susanita de Andalucía, frente al no-es-no de Sánchez. Por si no saben
quién es en este blog Copito de Nieve, aquí les muestro una foto.
El caso es que, culminando el
giro ideológico del diario, en el verano de 2014 cesan al director Javier
Moreno (un interino gris de la casa que a su vez había sustituido a Jesús
Ceberio no mucho antes) y nombran a Antonio Caño, un fascista de libro,
anterior corresponsal en los USA en donde solía deshacerse en elogios a Bush, Kissinger y similares.
Durante la malhadada presidencia de este señor, la fuga de lectores fue ya
clamorosa. Y, en paralelo, la prensa en papel empezaba a desaparecer, por la
presión de las ediciones digitales. En una operación de emergencia, la
dirección del periódico decidió pedirle por favor a Soledad Gallego Díaz, una
histórica de la prensa española de trayectoria independiente inmaculada, que se
hiciera cargo del medio para lanzar una campaña de suscripciones digitales.
Soledad no quería ese puesto, lo suyo es el periodismo, no la gestión, pero aceptó
finalmente con una condición: que estaría sólo dos años en el puesto.
Soledad dio el ansiado golpe de
timón hacia la independencia y la información de calidad, los suscriptores se
multiplicaron (yo fui uno de los que se suscribieron entonces) y, con la
empresa ya saneada, presentó la dimisión pactada. Tras unos meses de transición
bajo la dirección del interino de siempre, Javier Moreno, el periódico ofreció
la dirección a la prestigiosa periodista radiofónica Pepa Bueno, que mantuvo el
tipo, la línea y el negocio hasta hace dos días. Pero este período feliz para los lectores independientes
como yo, ha terminado con la llegada a la cabeza de PRISA de Mangurrián. Para
este caballero, Pepa Bueno es demasiado de izquierdas y ha nombrado a un
periodista del medio de toda la vida, que se caracteriza por su docilidad y
obediencia a los de arriba. Y, como yo me maliciaba, han empezado la tarea de
dejar caer a Sánchez, con mucha sutileza, no sea que les pase como con el fascista
Caño y el número de lectores empiece a disminuir. Pero las señales son
inequívocas, como les explico.
Un primer tema. ¿Saben ustedes que hace
diez días Pedro Sanchez fue galardonado con el premio internacional Mario
Benedetti a la lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad 2025? Cómo iban
a saberlo si apenas se ha publicado en ningún medio nacional de nuestro país.
Les pido que hagan un ejercicio. Pongan en el buscador Google Pedro Sánchez premio Mario Benedetti y
vean que páginas les salen. Se las reseño yo: El HuffPost, SWI (una página
suiza), El Periódico de Cataluña, El Plural, Infobae, Almaplus TV y El Heraldo
de Aragón. Hombre, es normal que los medios de la fachosfera ignoren en bloque este
galardón que se ha ganado el Presidente de nuestro País, al que tratan de okupa
de La Moncloa desde el primer día.
Pero que esta información no haya
aparecido en El País, constituye un silencio clamoroso, bastante significativo.
El Premio Mario Benedetti no es un galardón de primera línea, cierto, no es el
Nobel. El premio lo da la Fundación del escritor, que premia a dirigentes que
se significan en la lucha por los derechos humanos. Esta vez, el premio, ex-aequo
con Francesca Albanese, relatora de la ONU para Palestina, se otorga a Sánchez
por su defensa de la dignidad humana y la justicia en el conflicto de Gaza
(sic). Yo creo que es algo realmente importante. Y, ya ven que El País no ha
informado al respecto. Vean la información de El HuffPost, para comprobar la
fecha y por si quieren otros detalles del tema. Han de pinchar AQUÍ. Pero no es el único caso. Porque hace tres días, la revista italiana L’Expresso,
ha considerado a Sánchez personaje del año y lo pueden comprobar viendo la
portada de su último número.
En este caso, la distinción se
basa en su postura única en Europa de no aceptar las imposiciones de Trump. ¿Y
que han hecho los medios al respecto? Pues la fachosfera se ha lanzado en
tromba a denunciar que se trata de un semanario de izquierdas, al ABC la rabia
le impide hasta usar bien el castellano y se refiere a él como semanario
izquierdo (sic) y el ponzoñoso Voz Populi incluso se pregunta en portada cuánto
nos habrá costado a los españoles esta portada, dando por hecho que Moncloa ha
sobornado a L’Expresso. Son patéticos. Pero no menos patético es, de nuevo, el
clamoroso silencio al respecto de El País. Mientras nuestro Presidente cosecha
elogios en todo el mundo, El País saca en su portada digital de ayer domingo
toda una andanada de artículos diciendo que el gobierno está en las últimas.
Aporta incluso un confuso
artículo de un tal Vallespín, que dice que Sánchez debería dimitir y
presentarse otra vez. Jajajajajaja. Este es un listillo, que sabe que el presidente ahora mismo perdería seguramente, acosado como está por la corrupción y los casos de
acoso sexual en sus filas. Y qué opino yo de todo esto. Pues obviamente que es penoso
que la mitad de los miembros del PSOE se haya dedicado a forrarse a dos manos y
la otra mitad a tocarle el culo a sus secretarias y ayudantes. El PP y Vox
podrían haber sacado muchísimo partido de esto, pero como son unos torpes, han
sobreactuado atacando a la mujer, el hermano, el suegro del presidente e
incluso al Fiscal General, sólo porque lo nombró Sánchez. Y ni con esa
sobreactuación han conseguido echarlo.
Sánchez sólo se irá si le fallan
sus socios, como Jodemos o Junts-pel-tres-per-cent. Y estos, de momento, lo
sostienen, porque la alternativa de que gobierne el PPVox es terrorífica para ellos. Entre paréntesis: ¿no les parece a
ustedes raro que precisamente en este momento hayan empezado a salir denuncias
de tocamientos de culo por toda España al unísono? A mí sí me lo parece. Porque
sé cómo funciona la prensa. Los periodistas acumulan informaciones y sólo las
publican cuando el jefe les da la orden. Aquí yo me puedo creer que toda esta
avalancha de denuncias de acoso sexual (que, ¡OJO! yo considero ciertas y
fundamentadas), se ha lanzado ahora para aumentar la presión. Que MAR ha dado
la señal a los suyos y Mangurrián y su lacayo director han entrado también a
ese trapo.
Así que, al loro, que vienen tiempos difíciles. Sánchez caerá antes o después y tenemos que tener claro cómo
actuar para intentar evitar que el PPVox y la fachosfera nos arrasen y acaben
con nuestra democracia, a la manera en que lo está haciendo Trump. Hemos de ponernos las pilas
porque, si todo lo que tenemos para enfrentar esa avalancha, es la Taberna
Garibaldi, mal vamos. Y lo mismo en Europa. Si todo lo que ha conseguido Von
der Leyden en estos años es que los tapones de las botellas de plástico se
queden pegados al cuello (por cierto, qué coñazo para los que como yo gustan de
beber a morro), y ni siquiera ha sabido evitar que los puntos con que te
sancionan por una multa de tráfico en Francia, no te los lleguen a quitar de
verdad nunca en España, pues eso explica la mierda de defensa de Ucrania que
estamos perpetrando y como Putin se ríe de nosotros y nos manda drones a
cascoporro, sólo por divertirse.
Así que, lo dicho: sostengamos al
soldado Sánchez mientras se pueda, que ya lo echaremos de menos. Para librarme
de toda esta presión entre las navidades y las guerras políticas, me he
escapado unos días a La Coruña y les voy a contar un par de cosas, que ya no me
queda demasiado espacio libre. Para empezar, como les dije, el día 6 yo tenía
un festejo en Madrid a mediodía y por el contrario, la gran reunión con mis
hermanos era el 7, en Coruña, también a mediodía. Ante ello entré a mirar
cuánto me costaba ir en avión, y me llevé una sorpresa. Vuelo de ida y vuelta
por 90,40€. Menos de lo que me gastaría yo en gasolina si me voy en coche. El
horario de ambos vuelos era en torno a las nueve de la noche y me venía muy
bien. Así que volé finalmente y fue un trayecto grato, de apenas hora y cuarto.
Les muestro primero una foto con mis dos hermanos.
Todos buena gente, como pueden
ver, incluido el perro, porque yo les insisto en que la gente es lo que parece
y parece lo que es. Y a veces uno ve a dos personas que no tienen nada que ver
entre ellos, pero cuya imagen muestra que son bastante idénticos. Y les traigo
aquí un ejemplo. Ya me dirán ustedes si tengo razón o no. Uno de ellos es José
Manuel Cuenca, el jefe de gabinete del inefable Mazón, ese cantante melódico
almibarado metido a presidente, al que la dana le pilló con las manos en la masa
que ustedes se imaginan, con resultado de 237 muertos. El otro es Carlos Mur,
el tipo que firmó y rubricó los llamados protocolos de la vergüenza, en virtud
de los cuales se abandonó a su suerte a 7.291 ancianos en las residencias de la
Comunidad de Madrid. Estos dos señores seguramente ni se conocen entre sí. Pero
vean sus fotos.

Joder, es que son, como decimos
en Galicia, cuspidiños. Parecen gemelos. Gemelos en la torpeza, la
ruindad, la abyección y la vileza. Los tribunales darán cuenta de ambos,
espero. Pero no quiero terminar este post sin contarles una historia curiosa
surgida en mis deliciosos días de vuelta a las raíces coruñesas. En el
banquete familiar, nos sacaron entre otras exquisiteces autóctonas, varias raciones
de pulpo a feira, en sus correspondientes platos de madera. Y yo probé de uno y
lo encontré insospechadamente insulso. Era como comer goma de mascar sin saborizante.
Se lo comenté a mi hermano Pepe y añadí: este debe de ser pulpo de Marruecos.
Mi hermano negó con la mano y dijo: no señor, los de Marruecos son ahora los
buenos, porque los de aquí se los llevan todos a Madrid y a los restaurantes
caros; los que no saben a nada los traen de Nigeria.
Unos días después, pidiendo de comer con Alfred en Casa Ponte, mi amigo propuso pedir también pulpo, que parece que es una de las especialidades de la casa. Así medio en broma, le dije al maitre: oiga, el pulpo no será de Nigeria ¿verdad? Respuesta: usted pruébelo y luego me dice; de todas formas, es muy probable que el que se come por aquí no venga de Nigeria, sino de Sudáfrica, que, como el de Marruecos o el de Galicia, son todos pulpos de agua muy fría y desarrollan el músculo y el sabor del buen pulpo, mientras que, en Nigeria, el mar es como sopa y el pulpo sale malo. Ya ven ustedes qué cosas tiene esto de la globalización. Así que, de nuevo, se acostarán hoy ustedes con algunas cosas nuevas aprendidas. Pórtense bien y estén listos para los malos tiempos que vienen.








Amigo, los dos personajes nefastos que muestra usted al final, se parecen como un huevo a una castaña, pero efectivamente comparten un aire de suficiencia/superioridad muy clase alta. Son como esos burócratas que te maltratan en las ventanillas, o los dependientes de tiendas de ropa que saben mejor que tú lo que te sienta bien. Secundarios imprescindibles para el poder: alguien tiene que preparar los papeles para que el jefe firme las órdenes más dañinas. Luego, cuando el de arriba les echa el marrón, aguantan el tipo sin perder la compostura.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con usted, firmaría debajo. Ya sé que los dos tipos no se paecen físicamente, sólo comparten ese aire de superioridad y atildamiento de ciertos secundarios y me viene ahora a la memoria el aspecto de Rafael Vera, el que acabó comiéndose el gran marrón del PSOE.
EliminarFue un placer nuestro encuentro y espero que se repita.
ResponderEliminarRespecto del genocidio de Gaza y la posición de nuestra fachosfera sobre dicha tragedia, me gustaria resaltar el silencio mediático que ha caído sobre las manifestaciones de esa gentuza. Por ejemplo, Ayuso llamó kale borroca a toda manifestación que pidiese el fin de la matanza, y ADOCTRINAMIENTO si este tema era tratado en las aulas universitarias o de cualquier centro educativo; y sin reparo alguno manifestarse diciendo que el Rey reina pero no gobierna cuando le pareció que su discurso se inclinaba a favor de un mejor trato a los palestinos.
Es la libertad, amigo. La libertad de los que quieren silenciarnos.
Un abrazote y feliz navidad para los amigos de este blog.
El placer fue mutuo, querido Berto. Respecto a lo de Gaza no hay mucho que añadir. Y, por supuesto, felices pascuas.
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