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jueves, 25 de septiembre de 2025

32. Cerrando flecos

Bien, mi último post, que denunciaba que estamos en manos de auténticos gañanes, mereció la reprobación de mi querida África (reconocería su prosa insuperable, por mucho que se camufle de Anónima), que me dice que debo de sustituir el epíteto gañanes por el de patanes, por ser este último más ajustado al significado infamante que yo le asigno: ignorantes, paletos, iletrados y borricos. Ello me ha llevado a hacer una pequeña indagación lingüística. Según el Diccionario de la RAE, gañán tiene dos acepciones: 1.- Mozo de labranza y 2.- Hombre fuerte y rudo. Más adelante, patán se define como: 1.- Aldeano o rústico y 2.- Hombre zafio y tosco. Como ven, los matices diferenciales entre ambos conceptos son mínimos, lo que nos llevaría a no considerar la sugerencia de África. Pero es conveniente contrastar con otras fuentes.

Consultando la Wikipedia, el origen de la palabra gañán puede localizarse en los tiempos inmediatamente posteriores a la Edad Media, cuando se dio en llamar así a los jornaleros eventuales, que se contrataban para labores temporales en el campo (siembra, cosecha, siega, vendimia, poda, escarda o vareo de los olivos) y que a menudo debían dormir en catres infectos, junto a los animales o directamente al aire libre, a cambio de salarios de hambre. En los tiempos actuales, este adjetivo se ha venido a usar para designar a la gente tosca y bruta del campo, con un significado bastante próximo al de patán o palurdo. Busquemos ahora sinónimos de ambas palabras en la página Wordreference.com. Gañán: labriego, peón, bracero, arriero, jornalero, destripaterrones, costalero, patán, paleto.  Por el contrario, para Patán se citan los siguientes: tosco, basto, cateto, ordinario, zafio, rudo, paleto, palurdo, gañán, grosero, soez, villano, aldeano, basto, bestia, bruto, rústico, grullo, zote.

Vemos que ambos epítetos se utilizan indistintamente con intención peyorativa, e incluso figuran ambos cruzados como sinónimos del otro. No tengo ahora mismo el María Moliner; lo tuve, pero se me extravió en alguna mudanza o tribulación similar, perdida en la noche de los tiempos. Una pena, porque sería interesante consultarlo también. A cambio, tengo un ejemplar del Gran Libro de los Insultos, de Pancracio Celdrán, firmado y dedicado por el propio autor, obra excelsa de la que ya hablé en más de un post de Reflexiones a la Carrera. Su definición de gañán es precisa y aporta información definitiva sobre las diferencias entre ambas palabrejas. Cito textualmente.

Gañán. Mozo de labranza, hombre tosco y primitivo, que no sólo carece de modales, sino que le importan poco, en el sentido actual del término. En los siglos XVI y XVII no era voz insultante, sino descriptiva de la condición social de labrador, jornalero del campo, persona que se gana la vida con las manos. (…) El matiz peyorativo fue ganando en negatividad a lo largo del XIX. En el teatro se le ve como individuo que sólo se complace con los asuntos zafios, y por doquier se le considera un simple ganapán que carece de valor social. De Juan Eugenio Hartzenbusch es la siguiente estrofa: Los de ilustre jerarquía/y los míseros gañanes/todos viven entre afanes/recelando cada día… Hoy es intercambiable con patán, palurdo o ganapán, entre otras voces que tienen en el aspecto rudo y la cortedad de entendimiento su base semántica.

En la entrada correspondiente a patán, no está tan brillante y divertido el amigo Pancracio, así que les liberaré de leerla. Sitúa el origen del término también en el siglo XVI y dice que se deriva de pata, algo que no me acabo de creer del todo. Atribuye al Tesoro (Covarrubias, 1611) esta definición: patán es el villano que trae grandes patas y las hace mayores con el calzado tosco. Dice también que, en el mundo del teatro, el patán era un arquetipo, igual que el bufón o el galán, un tipo tosco y bruto, que a menudo recibía bofetadas en el escenario. En fin, creo que con esto queda suficientemente analizado y aclarado el asunto y, desde luego, no me importa reconocer que la palabra patán es más adecuada para caracterizar a los Trump, Putin, Xi Jinping o Netanyahu, a los que se refería mi post anterior.

En Galicia existen al menos dos apelativos para referirse a los gañanes o patanes, si bien ambos con matices. Así, el pailán es un tipo ignorante y simple, al que todos timan en la gran ciudad, porque ya su aspecto delata su condición. Y luego está el marulo, generalmente un zagal fuertote, sano y colorado, carente de toda habilidad social para cualquier empeño que requiera algo más que la fuerza bruta. Ambos estereotipos carecen de maldad primigenia, por lo que no son equivalentes a los vocablos castellanos. Bien, después de un post como el anterior en el que me lanzaba a dar mi opinión sobre temas políticos o de actualidad, tal vez no venga mal bajar un poco el diapasón y quedarnos en estos aspectos de otro orden más ligero. Aunque a mí me parece fundamental afinar el lenguaje, un terreno en permanente evolución. Por ejemplo, hasta hace unos años, una señora que enseña el culo y difunde las imágenes en redes, era sólo eso: una señora que enseña el culo y lo difunde. Pues ahora ya no. Ahora es una creadora de contenido para adultos. Y a menudo se hace millonaria con dicha profesión.

Entrados ya en el delicioso otoño (qué alivio sacar otra vez los abrigos del armario), repaso los textos en los que les he contado mis peripecias veraniegas y encuentro una serie de pequeños detalles adicionales que me he dejado en el tintero y que paso a relatarles. Les dije que me habían puesto dos multas por conducir en Francia, que la primera la había pagado Alain Sinou (con pérdida de un punto en su carnet de conducir) y la segunda me había ofrecido yo a asumirla. Muy bien, pues la policía franchute me consiguió enviar finalmente la notificación casi cuatro meses después de la infracción. Me ofrecieron la reducción por pronto pago y les hice una transferencia de 45€. Y se acabó el problema. Es decir, que a mí no me van a quitar punto alguno, lo que dice mucho del grado de coordinación interna de esta Unión Europea que nos venden como cojonuda, pero está todavía tan en mantillas que no puede organizar algo tan sencillo.

En relación con este tema, les conté también que a mediados de junio recuperé tres de los cuatro puntos con los que me castigó un agente de movilidad del Topillo abusivo, arbitrario, injusto y pedorro, cuya orden claramente desmedida e injustificada me negué a cumplir. Después de dos años sin recibir una sola multa, el Ministerio me restituyó los 12 puntos iniciales del carnet, que son los que tengo ahora. Bien, pues me interesé por saber que medios hay para que recupere más puntos y verifiqué que, para que me restituyan otros dos puntos, hasta los 14, he de estar ¡tres años! sin que me quiten ninguno. Teniendo en cuenta que, a mis 74 años, se me da una higa que me quiten los puntos que quieran, pues tengo claro que voy a seguir conduciendo de la misma forma acelerada y faltona que hasta ahora. Dice mi hijo Lucas que, desde que me he enamorado, conduzco como un quinceañero. Por algo será.

Otro asunto relacionado con estos temas. Durante mi viaje ayúsico a Noruega, a menudo me situaba en el asiento justo detrás del conductor del bus, un gañán o marulo vikingo, que nos llevó por todo el recorrido de manera exquisita y siempre con una sonrisa en la cara. Así observé que, a su izquierda, sujeto en un soporte adosado en el interior de la carrocería, había un extraño aparato que emitía continuamente pequeñas señales luminosas. Interesado en el artilugio, le pregunté al gañán, quien me explicó que se trata de un alcoholímetro, conectado al sistema electrónico que gobierna el vehículo. Al salir de su garaje para un viaje de varios días, otro empleado de su empresa lo conecta y el conductor ya no puede manipularlo más, si no quiere perder su trabajo. Y, cada vez que el bus hace una parada superior a media hora, el conductor ha de soplar en el aparato y demostrar que no ha bebido nada. Porque, si da positivo, el bus no arranca. Para mostrarme el funcionamiento, el tipo sopló delante de mí después de una parada para comer y me mostró el resultado de cero.

No sé a ustedes, pero a mí me parece acojonante. Todos los autobuses noruegos están obligados por Ley a disponer de ese artilugio; no tengo ni idea de si en España es lo mismo. Un indicativo más de este mundo súper-controlado en que ha devenido la sociedad neocapitalista. A mí me gustaban más los tiempos en que las familias circulábamos cinco en un seiscientos, sin cinturones de seguridad ni nada, los niños brincando y chillando al unísono y el padre conductor aguantando y aguantando, hasta que la situación le superaba y empezaba a dar bofetones a ciegas hacia atrás con un riesgo añadido para la estabilidad del vehículo. Mira, es que, de verdad, esos sí eran buenos tiempos. Pero esto de de verdad han de pronunciarlo ustedes con el acento tipo de las niñas pijas. ¡Ah! ¿Que no saben cómo es eso? Pues vean este video selfie.

Otro tema del que no les informé. Saben que en su día compré acciones del Deportivo de La Coruña, en lo que invertí 2.400€, y que en agosto del año pasado me informaron en las oficinas del club que el valor de esa inversión se había reducido a 3,20€. Así que este verano me acerqué de nuevo a dichas oficinas a preguntar qué hay de lo mío. Las acciones siguen valiendo lo mismo. Pregunté si puedo comprar más, ahora que están tan bajas. Respuesta: no. Pregunté si se las puedo revender al club y poner el decremento de capital en mi próxima Declaración de la Renta. Respuesta: no. Entonces, ¿qué puedo hacer? Respuesta: nada, esperar. Así está la situación. Y eso es lo que yo hago: esperar. Como les dije, están ustedes siguiendo el blog de un auténtico millonario.

Otro fleco más. Samantha Fish sigue su gira por los USA, que interrumpirá brevemente a final de octubre para tocar en Tokyo donde tiene dos fechas reservadas y volverá a Europa a finales de febrero, pero sin ninguna fecha en España. Bien, pues hace unas semanas llegó a mis ojos una entrevista con ella que se puede seguir en Youtube. El periodista australiano le pregunta cómo fueron sus inicios en la música y ella relata lo de siempre, que su padre y sus tíos se reunían a tocar rock and roll los fines de semana, que ella empezó con la batería a los 13 años, pero dos años después se pasó a la guitarra. Y que empezó con guitarras acústicas, de las que cita varias. Entre ellas se puede escuchar perfectamente que habla de una Álvarez. Sucede en el minuto 2.22 de la grabación, les pido que vean hasta ahí, no hace falta que escuchen la entrevista entera, a menos que quieran practicar inglés.

Bien, resulta que Juan Álvarez fue un lutier vallecano que fabricaba unas guitarras estupendas. Su hijo Juanmi es amigo mío y he hablado de él muchas veces en mis blogs. Juanmi tiene el taller a cinco minutos de mi casa y una Álvarez es la primera guitarra que le compramos a mi hijo Kike cuando tenía unos quince años. Y esa es la guitarra española que yo tengo en casa y con la que estuve recibiendo dos años y medio clases con Henry Guitar, antes de pasarnos a la eléctrica. Juanmi ha tenido últimamente problemas de salud, por lo que no viene mucho por su taller de la Corredera de San Pedro. Pero yo tengo su teléfono y le llamé muy emocionado para decirle que mi adorada Sam había empezado con una de sus guitarras. Agradeció la llamada, me dijo que está mejor, pero me fastidió la historia. Por lo visto hay unos checos que fabrican guitarras con ese nombre, Álvarez, a los que él ha demandado en los tribunales innumerables veces, pero no consigue que dejen de usar esa marca, que se ha hecho muy popular en Estados Unidos.

Él está seguro de que la vieja guitarra de Sam era de los checos, aunque me consta que, tanto su padre como él, fabricaban guitarras españolas que les encargaban desde los USA por teléfono; más de una vez le llamaron por conferencia mientras comía conmigo en La Pitarra o en el Matilda, los restaurantes del barrio. Si mi adorada Samantha hubiera empezado con una guitrarra fabricada por mi amigo Juanmi, hubiera sido una historia bloguera del todo, pero por desgracia sólo fue una ilusión. A cambio, Juanmi me dijo que Eric Clapton sí tiene una de las guitarras de su taller, firmada por su padre. Ese taller tiene una página Web que pueden consultar AQUÍ, aunque sea sólo para ver los santos. Si pinchan en Nosotros, encontrarán la historia del taller, que es interesante y está contada con mucho cariño.

Historietas para entretener el otoño (este finde vuelve el calor con motivo del veranillo de San Miguel). Mientras tanto el horror sigue en Gaza aunque parece que el mundo se empieza a mover. En Italia se ha hecho una huelga general de un día, que acabo a hostias en Milan, para protestar contra la indiferencia al respecto de la señora Meloni. Y en Madrid, como saben, la gente salió a la calle e impidió que terminara la Vuelta Ciclista a España, en la que corría un equipo de Israel, a pesar de que se había organizado un despliegue policial nunca visto desde la cumbre de la OTAN. Nadie pudo contener a la gente indignada, que tiró las vallas y no dejó pasar a los ciclistas.

Yo, a mis 74, ya no tuve energías de acercarme al tumulto, pero luego bajé a tomar algo a un bar del barrio y vi volver a la gente con banderas palestinas. Y les juro que no eran perroflautas, viejos comunistas ni viejos a secas. Por aquí circulaban señoras de clase media y edad no menos media, encantadas de portar una bandera palestina de vuelta de la mani. A mí me llena de orgullo que en Madrid haya tanta gente a la que no le gusta la fruta. Y creo que hay que salir a la calle a defenderse, porque la situación mundial, al mando de los gañanes o patanes en jefe, es muy delicada y da mucho miedo. Y en este mundo postcapitalista o neoliberal, no siempre ganan los que tienen la razón de su parte, como puntualizaba la vieja cuarteta de Muñoz Seca:

Vinieron los sarracenos

Y nos molieron a palos

Que Dios ayuda a los malos

Cuando son más que los buenos.

Como se ha sabido, la señora Ayuso, también conocida como Frutty Woman, tiene enormes lazos con Israel. Especialmente con David Hatchwell, un capitoste de la comunidad hispano-judía, de origen sefardí. Este sujeto, principal donante de la campaña electoral de Netanyahu y que estaba detrás del Eurovegas que, por fortuna, nunca se llegó a construir en la Comunidad de Madrid, es también el productor del espectáculo de Nacho Cano Malinche, simpatizante de Vox y amigo personal de la Frutty Woman. Por eso le cuesta tanta a esta señora condenar la masacre de Israel en Gaza. Por si no lo conocen, les pido que vean un vídeo al respecto, que ha circulado por los Whatsapps patrios. 

La señora Ayuso tiene mucho peligro, casi tanto como Trump. Y Fake Jo-oh es un inepto y un vago, incapaz de controlarla. Miren, yo no era para nada admirador de Sánchez. Pero la presión continuada de esta gentuza, ha logrado que me convierta en sanchista irredimible. Ahora mismo me parece un señor que está consiguiendo gobernar, a pesar de que le están atacando por todos los flancos (esposa, hermano, etc.). Respecto a Gaza, Sanchez se ha lanzado a una campaña de apoyo, que en parte ha sido pionera de lo que están haciendo ahora Francia, Gran Bretaña, Canadá y Australia, pero que a nivel interno ha descolocado totalmente a Fake Jo-Ho. Como la única directriz política de este señor es hacer lo contrario de lo que hace Sánchez, se ha lanzado a ponerle verde por su apoyo a Gaza y se ha quedado en la nada más absoluta, como esos futbolistas que les hacen un regate preciso y se caen de culo. Cuando muchos de sus votantes están aterrorizados con lo que está pasando en Oriente Medio.

Les juro que yo sería feliz si el PP fuera capaz de generar un líder de la derecha civilizado, formado, tranquilo, constructivo y educado, que no insultara. Hasta me plantearía si votarle. Pero es que este señor es feo, desmañado, torpe, inculto, incompetente, vago, obtuso, cenizo y ni siquiera es capaz de cantar eso de mi limón mi limonero con un poquito de gracia. Un tipo nefasto; una desgracia incluso para su propio partido que me temo que nunca va a ganar con él al frente y ya está la caverna poniéndose nerviosa con su deriva. De la señora Ayuso no podemos decir lo mismo, ella va p’alante con una línea muy definida. Respecto a sus relaciones con Israel, en una de sus últimas visitas, antes de que empezara la guerra, tuvo a bien hacerse la foto que les voy a mostrar abajo y les juro que es auténtica. Que El País no haya sacado todavía esta foto en sus páginas, es un indicativo de esa deriva equidistante del diario, que muchos hemos intuido.

Les juro que esta foto es auténtica, aquí no hay trampa ni cartón ni Photoshop. La señora Ayuso, durante una de sus visitas a su adorado Israel se fotografió orgullosa junto a un tanque, en los Altos del Golán, tomados a Siria. Tal vez sea uno de los tanques que se están usando ahora para arrasar la Ciudad de Gaza y su entorno. Pero hemos hablado de Fake Jo-ho y de la Frutty Woman. Nos queda la tercera pata del banco, el ínclito señor Almeida, el único alcalde del mundo que cierra los parques del centro urbano por el calor. Y el tipo que tiene Madrid lleno de obras, porque su único objetivo en el cargo es hacer muuuuuuuuchas obras, sin planificación alguna. Almeida hace obras como pollo sin cabeza, porque por cada obra, por mínima que sea, hay una empresa que factura y da trabajo a sus operarios, el Ayuntamiento se lleva su parte por la licencia de obras y el Estado se lleva también el IVA: todos contentos.

Yo me he guardado mucho de llamarle Carapolla, como le dicen por la ciudad, porque creo que el auténtico Carapolla es Luis Rubiales, como ya les dije. De una manera un poco menos bestia, y hasta con cierto cariño, a este señor se le ha llamado en este blog tradicionalmente El Topillo, mote cuyo copyright no es mío, sino de mi querido amigo Boni, de cuyo ingenio me apropié como hago con todo el mundo. Pero ya me he cansado de tratarle con tanto mimo. Sus declaraciones tratando de explicar por qué lo de Gaza no es un genocidio, dan ganas de vomitar. Así que, desde ahora le voy a llamar Caradeculo, que es lo que sugiere su rostro. Caradeculo cierra el Retiro cada dos por tres y ha conseguido hacer de la Puerta del Sol la plaza más fea y más inhóspita del mundo, coronada con los toldillos del Topillo.

Esta plaza va a la contra de la tendencia mundial de renaturalizar las ciudades y, si no me creen, vean lo que ha hecho París con la plaza delante de su Ayuntamiento: llenarla de verde en todo lo posible. La Puerta de Sol podría reconvertirse igual, llenarse de parterres y de bancos de madera para que descansemos los mayores. Las plazas del centro de Nueva York son así, e incluso hay ardillas. Pero aquí tenemos un alcalde muy tonto (se ha visto en su declaración sobre Gaza). Pero esta opinión mía, que comparte la mayoría de los viandantes que intentan cruzar por la plaza, no se les puede decir a los arquitectos. ¿Saben por qué? Pues porque la reforma, que ha costado 8 millones, más dos y medio de los toldillos, la ha firmado el señor Linazasoro, una vieja gloria del gremio. Y cuando le dices algo al respecto a un arquitecto, pone voz grave para responderte: Lo ha hecho LInazasorooo, y pone la boca en la forma necesaria para resaltar el respeto a este figurón. No saben cómo se hace eso ¿verdad? Pues vean el segundo videoselfie.

Frente a esta banda de impresentables, yo creo que Sánchez está decidido a terminar la legislatura e incluso a presentarse a las elecciones de 2027. El PP haría bien en cambiar de líder si quiere tener alguna chance. El mayor peligro para el presidente proviene de sus socios de legislatura, en concreto de dos: Junts y Podemos. La izquierda española a la izquierda del PSOE podría ser una fuerza poderosa si se uniera. Es lo que intentó Yolanda Díaz, hasta que se cansó y decidió volverse al Ministerio. ¿Por qué no salió? Pues yo lo tengo claro. Pues porque al frente de Podemos sigue el Cheposo, el amargado que se cargó el invento y el espíritu del 11M. Encima ahora vive tranquilo en la sombra. Tiene unas chicas que siguen puntualmente sus directrices. Ya han visto con la foto de Ayuso, que una imagen vale más que mil palabras. Pues no se pierdan la siguiente.

Las huríes del Cheposo cogiditas de la mano. Hay que ver la satisfacción que destilan, lo que se están divirtiendo dando por culo al gobierno. Desde ciertos sectores dicen que el partido debería de dejar de llamarse Podemos para llamarse Jodemos, porque eso es lo que hacen. Yo no sé si Sánchez será capaz de resistir año y medio al frente de esta banda tan heterogénea. Pero tanto estas chicas como la troupe de los puigdemoníacos, saben que, como dejen caer a Sánchez, sus carreras políticas habrán terminado. Y a todos les encanta seguir cobrando del erario público.

Los de Junts ya no ocultan su carácter de partido de derechas y es admirable la forma en que hacen equilibrios para que no se les venga abajo el tinglado. El tema catalán era un avispero cuando llegó Sánchez al poder y este es otro asunto que ha logrado enderezar. Ahora los tiene entretenidos con esto de que se acepte el idioma catalán en la Unión Europea. Sánchez les apoya porque sabe que nunca va a salir. Pero nunca se puede decir de esta agua no beberé, ni este cura no es mi padre. Así que por si acaso, yo he empezado a practicar catalán en la intimidad, como Aznar en su día. Ya sé que no me creen pero, como hoy estoy sembrao con los videoselfies, pues les dejo uno más de cierre, a ver si se lo empiezan a creer. Sean buenos, no como yo.

 

3 comentarios:

  1. Emilio, excelente trabajo de erudición encabeza tu artículo de hoy. Pero yo no cuestiono en modo alguno la segunda acepción de gañán, tal como figura en el DRAE. Sólo te reprocho que la elijas, porque a los mozos de labranza les duele, te lo puedo asegurar. De igual forma que la acepción de mujer pública es ofensiva para figuras políticas relevantes de sexo femenino, o que los gitanos han pedido a la Academia que suprima acepciones que consideran insultantes para su etnia. Ya quisiera Trump tener la categoría moral de un gañán de Carranque, sin ir más lejos!

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  2. Y conste que no me oculto en el anónimo. Es que en el teléfono no puedo publicar con mi nombre. Pero no hace falta, verdad? África ✓

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  3. Querida África, ya sabes que nada más lejos de mi intención que molestar y ofender a tus queridos paisanos de Carranque, legítimamente orgullosos de su condición de gañanes, según la acepción clásica del termino, hoy menos conocida que la segunda, que se suele usar indistintamente con la de patanes.
    Un abrazo fuerte.

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