Buenos días, queridos lectores y seguidores de este mi blog de Reflexiones al tran-tran. Hoy les reenvío mi post anterior, que muy pocos de ustedes han leído, junto con este, que hace el número 45 del blog. En ese post precedente se explicaba cuál era la problemática sobrevenida a mi equipo de producción bloguera y mi esperanza de salvarlo frente al deterioro que sufría. Hoy ya les anuncio que he tenido que tirar mi Lenovo y que les estoy escribiendo con un nuevo ordenador, en este caso un HP, que espero que me dure al menos diez o doce años y no como los dos anteriores. Y que, en adelante, no quiero volver a saber nada de la marca Lenovo, a la vista de que mi antepenúltimo aparato me duró unos cuatro años (bien es cierto que su deterioro se aceleró el día en que se me cayó al suelo y aterrizó de esquinazo, lo que suele ser letal para este tipo de devices) y el penúltimo no me ha durado ni tres años, puesto que ese tercer cumpleaños lo va a celebrar en el próximo mes de mayo, si es que queda algo de él en el Punto Limpio adonde ya lo he llevado y donde duerme el sueño, en este caso de los injustos, puesto que su trato conmigo ha sido, no ya injusto, sino directamente indecente.
Así que les pido por favor que lean primero el Post #44 (es muy cortito), para que se hagan cargo de por dónde ha ido el proceso y por qué he estado un tiempo tan largo en silencio (por suerte para mí, no se ha tratado de ningún problema de salud) ¿Lo han leído ya? Pues seguimos. El 14 de marzo yo escribí ese post con el teléfono móvil y traté de enviarlo al mailing colectivo que tengo con ustedes. A pesar de mis esfuerzos, pronto comprobé que mi habitual mail colectivo en el que se adjunta el link de cada post recién escrito, se perdía en la inmensidad del universo informático, sin llegar a sus destinatarios. En esa lista de seguidores, yo tengo exactamente 31 direcciones de correo. Y mis textos suelen recibir una media de visitas por encima de las 50, incremento que yo atribuyo a que algunos de ustedes entran varias veces para leerlos por partes, o repasarlos, más alguno que quizá se lo reenvía a su vez a otros amigos por haberle gustado tanto como para recomendárselo. Bien, pues, unos días más tarde, el número de visitas de dicho Post #44 era exactamente de 13, correspondientes a algunos de ustedes que, extrañados de que no escribiera nada, entraron en el blog por su cuenta para ver qué estaba pasando.
El jueves 19, me llamaron por fin del taller y, esta vez con malas noticias. La tarjeta gráfica deteriorada no se podía sustituir por estar soldada con no sé qué otras piezas del aparato, cuya sustitución conjunta me llevaría ya a unos precios desorbitados que convertían el arreglo en poco recomendable, frente a la alternativa de adquirir uno nuevo. El sábado fui a recogerlo y, de acuerdo con lo pactado, no me cobraron nada por el trabajo. Les pregunté qué hacer para conseguir un ordenador disponible y me recomendaron adquirir uno de segunda mano, puesto que los nuevos se han puesto por las nubes, por la subida de las memorias RAM, inducida por el auge de la Inteligencia artificial (más abajo se lo intento explicar). Ellos tenían diversas ofertas, a las que les hice fotos para mostrárselas a mis nuevos asesores para este mundo tan ajeno para mí, que es la informática.
A estas alturas, yo ya llevaba tres semanas sin ordenador y he de confesarles que los primeros días me encontré algo incómodo por la falta de costumbre, pero muy pronto me adapté y empecé a sentirme fenomenal. Tenía todo el tiempo del mundo para leer, organizar mi casa, hacer yoga, ensayar con la guitarra y cuidar a mis amigos. Les diré que, si no llega a ser por mantener vivo el blog, algo inviable sólo con el teléfono, hubiera mandado a la reverenda mierda a Lenovo, HP, Samsung y demás multinacionales dedicadas con esmero a generarnos un mundo de falsas necesidades. Si no llega a ser por una cierta forma de sentido del deber que me impide dejarles a ustedes huérfanos de blog, hubiera dado un paso atrás y me habría acomodado a esa nueva realidad analógica felizmente recuperada. Además, este asunto vino a recordarme que estamos pendientes de unos hilos más frágiles de lo que creemos y hemos de tener recursos por si un día nos cortan la luz o el agua, o bien nos empiezan a caer pepinazos letales por la extensión de esa guerra insensata que ha desatado el señor Trump y de la que también les hablo más abajo. De momento, confórmense con una imagen icónica, de ese pseudoayatollah yanqui, que nos está llevando al desastre.
No es mala la imagen, generada por supuesto con Inteligencia Artificial y cuyo mensaje viene a igualar, en términos morales, al señor Trump con esos clérigos chiitas que dominan en Irán desde hace décadas (en mi opinión, Trump es claramente peor, y encima estúpido, pero cada uno que piense lo que quiera). Pero volviendo a mis penas domésticas, les diré que mi recién generada tirria a la marca Lenovo se amplía también al amigo que me recomendó esos dos aparatos y con quien no tengo ya una relación muy fluida. Así que recurrí a unos asesores áulicos alternativos, a saber, el marido y el hijo de una muy querida amiga, cuyas identidades no les voy a revelar, que yo lo cuento todo sobre mí (aparentemente), pero trato de ser cuidadoso con la intimidad de mis seres queridos y amigos: si ellos, que siguen mi blog, quieren salir de detrás de las bambalinas, allá ellos.
Mis dos amigos coincidieron en refrendar la opinión de los señores de la tienda: en estos momentos no es buena idea comprarse un ordenador nuevo, en El Corte Inglés o Media Markt, por decir un par de tiendas icónicas del sector. El precio de las memorias RAM se ha duplicado o triplicado desde la irrupción de la Inteligencia Artificial, sobre todo a partir de declararse la pandemia. ¿Por qué? Pues porque ordenadores caseros y servidores de la IA comparten componentes de materiales raros (de esos que están sobre todo en China), y al ser mucho mayor la demanda de los grandes magnates que están desarrollando la IA, casi toda la producción de semiconductores (o lo que sean) se centra en este sector en expansión, dejando lo que podríamos llamar la purrela, para estos aparatejos que, al no tener preferencia, se encuentran con problemas de suministro, que han derivado en subidas grandes de precios. No olviden que una de las empresas ahora mismo más punteras es Nvidia, que yo suelo llamar Nvidia-Kochina, y que se dedica precisamente a fabricar y comercializar esos componentes para el mundo de la informática.
Mis nuevos asesores eligieron, entre los ordenadores de la oferta de segunda mano de la tienda, uno que es ya este desde el que les escribo y que, nuevo, me habría costado el doble. Y la verdad es que va como un tiro. Me contaron también que el gran problema, tanto de los ordenadores como de esos servidores gigantescos que requiere la IA, es la refrigeración. Los componentes raros de este aparataje, se deterioran cuando se calientan y se echan a perder definitivamente. Eso es lo que le ha sucedido a mi Lenovo, que yo me ponía a veces sobre las piernas, tapadas con una mantita de sofá, para leer o trabajar. Así que yo tengo también mi parte de culpa, no solo es cosa de la marca Lenovo. Y en esto radica también el encocoramiento de Trump con Groenlandia: un lugar desolado, sin siquiera árboles, donde hay sitio de sobra para instalar cientos de esos servidores gigantes, sin necesidad de gastar millonadas en refrigerarlos, porque hace un frío que pela. Ya ven qué cosas se aprenden cuando uno trata con verdaderos especialistas y no con especialistos que te recomiendan Lenovos y mierdas similares.
El Lenovo era malo, yo hacía a veces la tontería de no ponerlo sobre una superficie lisa, y tengo también el convencimiento de que mi viaje de vuelta al mundo le sentó bastante mal. Entre cambios de temperatura, diferentes tipos de corriente alterna, también algún bajón de energía de la red. Los ordenadores también tienen jet-lag, y este exteriorizó su malestar desmembrando la carcasa como ya les conté y, apenas un año después estropeándose del todo. Así que esto es lo que hay. Pero les repito que yo he estado encantado todo este tiempo de regreso al mundo analógico en el que se ha desarrollado la mayor parte de mi vida. En estos días, me he dedicado a leer, al yoga, a correr por el Retiro y a tratar de mejorar con la guitarra, además de disfrutar de mi pareja, mis amigos y el bueno de Tarick Marcellino. Y hablando de mi gato, les cuento algo que ya les anuncié hace tiempo.
Como saben ustedes, hay por este mundo de nuestros pecados una serie de chicas de conducta, digamos ligera o desahogada, que se están literalmente forrando, a base de tomarse videoselfies enseñando el culo o lo que se tercie. Antes se las llamaba putas y otros epítetos infamantes similares. Ahora no. Ahora son influencers y su profesión, con la que se hacen de oro es la de creadoras de contenido para adultos. Pensando en esto, se me ocurrió que, dado que mis ingresos se han visto claramente demediados con la jubilación, tal vez podría yo también dedicarme a lo mismo. Quiero decir, creador de contenido para amantes de los gatos. Y aquí tienen mi primer producto. Les aviso que esto es porno duro, tengan cuidado. Les pido que lo vean y me digan si creen que puedo yo hacer algún dinero enseñando esto. Ahí les va.
En fin. En estos días de dolce far niente, he leído bastante y me he tragado un par de tochos. En primer lugar, el libro sobre la hambruna en España durante la posguerra, que firma el historiador Miguel Ángel del Arco. Es un libro interesante, que aporta muchos datos y testimonios y que viene a sostener la tesis de que el hambre desatada en España entre 1939 y 1942 tras el desastre de la Guerra Civil, y el posterior rebrote en 1946 inducido por la pertinaz sequía, fueron consecuencia de la mala política del franquismo, derivada de la llamada autarquía, más la corrupción de los estamentos del régimen, que acaparaban alimentos para derivarlos luego al estraperlo. En un contexto de Guerra Mundial, las cosas no eran fáciles para el país, pero el libro viene a decir que esta escasez fue potenciada por Franco para castigar aún más a los vencidos.
El libro tiene un tono muy sesgado (los franquistas son todos malísimos y los republicanos buenísimos) y adolece de un exceso de adjetivos. Ya sabemos que la vida en las cárceles era terrible pero no hace falta decir todas las veces la horrible situación de los presos. A mí me parece que sería interesante escuchar también a los del otro bando. No niego que una parte de lo que dice este libro es cierta, pero no me gustan los planteamientos maniqueos. Finalmente, la situación del país mejoró con la desaparición del racionamiento y el estraperlo, más o menos en 1951, el año en que yo nací. El libro no es de literatura, sino de Historia, no es especialmente ameno pero es de interés, salvando el sesgo ideológico, para cualquiera que como yo tenga curiosidad por saber cosas de esa época, de la que venimos todos. Les diré que también he terminado el libro de Cercas sobre el Papa Francisco, otro tocho importante del que les hablaré en algún post sucesivo.
También les cuento que en este mes después de mi cumpleaños, mis colegas músicos con los que toqué en la fiesta se han animado mucho, dicen que si salió bien sin haber ensayado, tal vez podemos mejorar con un poco de trabajo y dedicarnos a tocar por ahí en cumpleaños o festejos privados. Y nos estamos reuniendo casi todos los domingos en la escuela de música, en torno a las siete de la tarde, para afinar nuestro repertorio. Solemos acabar a las diez, momento en que nos vamos a tomar unos vinos a la Palomeras profunda. Una forma estupenda de terminar las semanas. Por otro lado, yo sigo con mis clases de los miércoles con el profe que sustituyó a Henry Guitar, así que esfuerzo no me falta. Así empezaron muchos grupos, si bien hay que admitir que tenían 20 años y no 70. Uno de estos días he llevado mi guitarra eléctrica a unos luthiers vallecanos llenos de tatuajes, para que me la pongan a punto.
Con esto y el yoga voy tirando. Pero llega la Semana Santa y ya tengo preparada una escapada con el coche para pasarla en un hotel con encanto en la montaña de Cantabria. A la vuelta les contaré. Si es que para entonces el señor Trump no la ha liado parda. No tengo muchas ganas hoy de hablar de este señor que, aparte de sus defectos que hemos destacado en este foro, está demostrando ser muy tonto, de modo que Putin le chulea y Netanyahu (un verdadero criminal) le ha liado a meter el pie en un avispero del que no sabe cómo salir. En los USA empiezan a estar hartos de este caballero, a quien muchos votaron para que no se metiera en guerras y se dedicara a la política interior. La elecciones del Mid Term pueden ser una debacle para él, pero cuidado que no las vaya a anular o tergiversar. Un tipo sin escrúpulos ni cortapisas morales de ningún tipo es capaz de eso y más y ya está dando pasos para intentarlo. Lo dicho, sean buenos y tiren para adelante. No creo que hayan tenido mucho problema para vivir sin mi blog, pero ya estoy otra vez aquí. Abrazos a puñados.

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