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lunes, 17 de agosto de 2026

52. Hablemos de fútbol

En pleno final del ferragosto, como llaman en Italia a este fin de semana en que se yuxtaponen los que se van, con los que todavía no han vuelto de la playa o la montaña, lo que hace que las ciudades estén tan vacías como en la pandemia, me encuentro yo en la víspera de un viaje de seis días a Dublín, que no tenía en programa, pero que me ha caído en suerte por los azares de la diosa Fortuna, que ha impedido que la persona que debía de estar ahora preparando el equipaje, se pueda mover de Madrid y haya tenido la generosidad de ofrecerme su puesto. Mañana tengo un vuelo tempranito, ya tengo todo preparado y son ahora las cuatro de la tarde, por lo que dispongo de cinco horas hasta que empiece el primer partido de mi querido Deportivo de La Coruña en su regreso a Primera División después de ocho años de ostracismo. A falta de mejores entretenimientos, pues les voy a contar algunas cosas relacionadas con el mundo del fútbol, algo que hace tiempo mueve pasiones y dinero a nivel planetario.

Se ha visto eso en el larguísimo Mundial de este verano, que nos ha tenido a todos enganchados, por el buen papel del equipo de España. Me referí a este campeonato con motivo del inaudito reportaje del señor Arcadi Espada, que dio por hecho que perderíamos en la final, y del que ya hemos hablado lo suficiente. Este caballero, además, demostró una ignorancia supina de los aspectos puramente futbolísticos. Primero, diciendo que Lamine Yamal estaba destinado a ser el mejor jugador español de la Historia (algo ya de por sí disparatado, que revela que no sabe nada de fútbol), pero que el entrenador de España le había enseñado a hacer un juego más conservador, a no intentar el regate, a pasar siempre el balón para atrás. El futbol es un juego de engaño. Lamine es un chaval que destacó hace año y pico haciendo unos regates que le permitían irse de cualquier contrario.

Pero ahora, todo el mundo conoce ese regate, le han pillado el truco y todo el rato le ponen a dos jugadores encima para que no lo haga y, como es un chaval muy listo, pues aprovecha para atraer a esos dos contrarios, dejando libre de marca a un compañero. Así lo hizo en la jugada del gol que nos dio lel triunfo en la final, que supongo que han visto cien veces, pero pueden repasar en el clip que les pongo abajo. Con los dos contrarios encima, Lamine decide no intentar el regate, sino servirle el balón a Pedro Porro, que centra de primer toque. El balón se iba directamente fuera, Nico Williams no llegaba, pero su marcador argentino Nahuel Molina le da un empujón (como estuvieron haciendo durante todo el campeonato) y, gracias a ese empujón, cosas del karma, Nico puede llegar por los pelos de cabeza y dejarle el balón franco a Ferrán que viene de frente. Y este Ferrán, en lugar de reventarla con el empeine (se hubiera ido fuera) le da con el interior del pie abierto, con calidad, con precisión, con sutileza, directo a la portería. Vean la jugada, les he buscado un clip sin el sonido estomagante de los locutores, para que no se les haga tan duro.  

Eso que Arcadi considera un desperdicio del talento de Lamine, inducido por su seleccionador, resulta que es la demostración del crecimiento táctico de este chico, que llegará lejos y ya veremos si es el mejor jugador. Pero, con la repercusión que ha tenido este Mundial en nuestro país, mucha gente se ha puesto a ver los partidos sin saber nada de fútbol y eso se vio sobre todo en la final, donde Argentina usó sus armas, un juego violento, al borde de lo ilegal, pero muy típico del fútbol, cuando un equipo se sabe inferior al contrario y no le queda otra que jugar al antifútbol, en este caso, ante la quimera de llegar al desempate por penaltis, disciplina en la que los argentinos sabían que cuentan con un portero mejor que el de España. Y no les funcionó por apenas diez minutos. El fútbol es un juego de engaño y también de engaño al árbitro.

Por eso, el que entra fuerte y derriba al contrario, lo primero que hace es levantar los dos brazos, como diciendo: yo no he hecho nada. Y el que sufre la entrada, aunque apenas le hayan rozado, se derrumba dando vueltas de campaña desmadejado, como si le hubieran pegado un tiro. Es muy difícil ser árbitro, a pesar de las nuevas ayudas tecnológicas, como el VAR. Encima, equipos como el argentino, le someten al árbitro a una presión enorme, reclamándole todo el rato sus decisiones. Hay un ejemplo en este mismo partido, de todo lo guarros que pueden ser los argentinos. Enzo Fernández le hace una entrada terrorífica a un español y el árbitro lo expulsa. Pero, nada más suceder esta entrada, otro argentino, Tagliafico, a muchos metros de distancia, se tira al suelo él solo, como si le hubieran hecho una entrada. Entonces, los argentinos con Messi a la cabeza rodean al árbitro y señalan a su compañero caído, para que el árbitro anule la tarjeta roja, por haber una falta anterior. Véanlo.

Realmente, Messi (este sí que puede ser reconocido como el mejor futbolista de la Historia) hizo un papelón en este Mundial, en el que se movió por los campos sucesivos caminando, al paso. Aún así, metió no sé cuántos goles, porque el que tuvo, retuvo y todo el equipo jugaba para él. Pero en cuanto a deportividad mostró una cara bastante menos presentable y yo creo que hubiera sido mejor para él haberse retirado de la selección antes. De todas formas, ese antifútbol (más o menos violento), con el que los equipos inferiores tratan de evitar que un equipo mejor les gane por goleada, ha existido siempre. Pero en este Mundial, que ha desatado tantas pasiones, se han rebasado algunas líneas rojas. Por ejemplo, cuando Donald Trump hizo que se le eliminara la tarjeta roja a un jugador de los USA, para que pudiera jugar contra Bélgica. Vean un par de imágenes del esperpento.


El señor Infantino, que acompaña a Trump en estas fotos, enseñándole lo que es y lo que significa una tarjeta roja en el fútbol, también se ha lucido en este Mundial. Y ahora continúa conspirando para que la final del próximo (organizado por España, Portugal y Marruecos), se juegue finalmente en Rabat, en donde llevan meses construyendo un estadio mucho más grande que el Bernabeu. La pugna por conseguir la final de este próximo Mundial está detrás de la invasión marroquí de Ceuta, el 31 de julio, aunque no es la única causa de este tremendo episodio, del que tal vez les hable en otro post menos futbolero. El caso es que, finalmente, el partido Bélgica-USA se jugó con la participación del jugador expulsado anteriormente, aunque esta ilegalidad no impidió la victoria de Bélgica por 4-1, lo que provocó algunos memes geniales del personal belga. 

A Bélgica le tocó después España, partido que yo vi en Béjar en un intermedio del Festival de Blues que les conté, y les ganamos sin trampas, jugando mejor que ellos. El último grupo que actuaba en el Festival ese día era un combo belga de rockabilly, que reconocieron esa derrota en el escenario y felicitaron a la selección española. Y, como nosotros tampoco andamos mancos a la hora de idear memes, abajo tienen uno que circuló por nuestros whatsaps antes del partido.  

Pero hemos hablado aquí de fútbol y antifútbol. Y resulta que el campeón del antifútbol, según lo que yo entiendo de este deporte, es el señor Mourinho, actual entrenador del Real Madrid, al que el señor Florentino ha revivido desde su situación anterior de momia futbolística para entregarle de nuevo el mando de su equipo, trece años después de su despedida del club, al que dejó totalmente desarmado, como suele hacer con todos los equipos que dirige. En La Coruña le tenemos una justificada manía a este caballero, a quien debemos la decadencia del Súper Dépor de los años 90 y primeros 2.000, que ganó una Liga, dos Copas del Rey y estuvo cerca de llevarse otros trofeos nacionales, en un tiempo en que les hacía sombra a Real Madrid y Barça, como nunca antes se había visto. Eran los años del presidente Lendoiro y de entrenadores como Arsenio e Irureta, que le llevó a ganar la ansiada Liga.

En los medios madridistas por los que yo a veces me muevo, se suele ligar ese período de esplendor al poderío del narcotráfico en Galicia, algo que es una falsedad completa: nunca se ha podido probar nada que relacione a Lendoiro con esa lacra regional. Lo que sí es cierto es que ese presidente arriesgó financieramente mucho, fiando la continuidad del club a la consecución de la Copa de Europa. Al fallarle ese órdago, el club se vino abajo. Pero estuvo a punto de conseguirse. En 2004, llegaron a semifinales cuatro equipos: Dépor, Porto, Mónaco y Chelsea. Todos los pronosticadores daban favorito al Dépor, por entonces el mejor de los cuatro. La semifinal contra el Porto se jugó, en la ida, en el estadio portugués. Y el Dépor sacó un prometedor empate a cero, aunque perdió por tarjetas a dos jugadores clave para la vuelta.

¿Saben quién era el entrenador de ese Porto? Sí, han acertado. Un por entonces desconocido José Mourinho, el rey del antifútbol. Jugando como Argentina en la reciente final, logró ese empate a cero y se presentó en Coruña, malhumorado y hosco como siempre, declarando: están ustedes muy crescidiños, aún no han ganado nada. En la vuelta, el Dépor tampoco pudo marcarle ni un gol al Porto, que hasta logró sacar un penalti a favor y ganar 0-1. Luego ganó la final al Mónaco y Mourinho subió al Olimpo de los elegidos. Siguió su carrera en Inglaterra e Italia, logrando unos cuantos títulos, y acabó en el Real Madrid. Florentino lo llamó para que armara un equipo que compitiera con el invencible Barça de Guardiola.

Por cierto, Guardiola también me cae mal como persona, pero reconozco que es un gran entrenador, quizá el mejor. Mourinho hizo lo único que sabe: jugar como si fuera un equipo inferior, hacer antifútbol para contrarrestar el juego perfecto del Barça. El encono entre ambos clubes llegó en ese tiempo al paroxismo, en los partidos se daban cera de lo lindo y el mal ambiente estuvo a punto de contaminar a la selección, lo que evitó el madridista Casillas con una llamada telefónica al barcelonista Xavi. Cuando Mourinho se enteró, marginó a Casillas, que era el ídolo de todo el país, y se dedicó minuciosamente a destruir su carrera y su reputación, hasta el punto que se tuvo que ir del Madrid. Al Porto, precisamente.

El incidente que simboliza esos años de locura, es el día en que Mourinho, como se vio en el vídeo correspondiente, le metió el dedo en un ojo al nuevo entrenador del Barça (Guardiola ya se había ido, harto). Desde atrás y a traición. Podría haberlo dejado tuerto. En las siguientes jornadas, los ultras del Real exhibieron en su tribuna una pancarta ominosa: Mourinho, tu dedo nos señala el camino a seguir. Ese es el caballero que el Tito Florentino ha rescatado de su decadencia para que ponga orden en su vestuario. Porque el Real lleva dos años sin conseguir un solo título y Floren está nervioso. El año pasado, para ver si remontaba el rumbo, contrató al exitoso Xabi Alonso, actualmente entrenando en Inglaterra. Y el tipo apenas duró unos meses. Yo creo que hubiera hecho un gran trabajo. Pero era demasiado educado.

En estos años, el Barça sí ha tenido la puntería de buscarse un buen entrenador, que está tirando de la cantera y haciendo un buen equipo de futuro. Y Florentino no lo soporta. Este año, volveremos a ver al Real practicando ese antifútbol de equipo inferior, contra un Barça que jugará al fútbol. Por eso Rodri, el mejor jugador del Mundial, se ha decantado por fichar por el Barça, desechando un acuerdo que ya tenía hecho con el Real. Rodri es de Madrid y hubiera estado encantado de volver a su ciudad. Pero lo que le ha echado para atrás es la presencia de Mourinho, que realmente no se ha mostrado muy interesado en traerlo, seguramente hubiera preferido a un argentino leñero.

En medio de eso, el Dépor ha vuelto a Primera División, después de peregrinar ocho años por divisiones inferiores, cuatro de ellos en Tercera. De allí lo rescató el banco ABANCA, que lo ha traído de vuelta. Los cuñaos madridistas vuelven a hablar de narcotráfico, pero es igualmente falso. ABANCA es una empresa de capital venezolano, que hace ya bastantes años se hizo cargo de la entidad Caixagalicia, que estaba en quiebra técnica. Con su capital, reflotaron la Caja para crear un banco solvente. El presidente de su Consejo de Administración, y también presidente actual del Dépor se llama Juan Carlos Escotet y, según la revista Forbes, su fortuna es superior a la de Florentino. ABANCA lo que hizo es comprar la deuda del club, que creo que andaba por los 160 millones de euros en 2013. Esa deuda no ha desaparecido de la noche a la mañana (es imposible). Lo que pasa es que el club ya no se la debe a sus acreedores, sino a ABANCA, es decir, a sí mismo.

Estas son las jugadas que propicia el capitalismo salvaje en el que nos desenvolvemos. Escotet no sabía nada de fútbol, pero tiene una sobrina que fue futbolista venezolana y jugó en el Dépor. Actualmente es directiva del club y le ha insuflado a su tío el gusanillo del fútbol. Una historia de película. Escotet no suele ir al palco del estadio, sino que se camufla entre los hinchas del club (lo pueden ver abajo), a veces incluso enfundado en una bufanda blanquiazul. Al final de la temporada pasada, cuando se consumó el ascenso a Primera en el estadio del Valladolid, los jugadores hicieron bajar a Escotet al césped y lo mantearon. Ese es el ambiente que hay en La Coruña, una ciudad de 200.000 habitantes, todos detrás de un club que vuelve con el ánimo de recuperar la vieja gloria. Vean al presi.

Fútbol y capitalismo. Cuando bajamos hace ocho años, el cántico que se extendió por la ciudad tenía un estribillo que decía: nos van a ver volver. Bueno, pues ya hemos vuelto. Son las siete y media y dentro de hora y media el Dépor jugará en casa contra el Elche. Primer partido de una temporada en la que nuestro objetivo es lograr la permanencia en Primera. Es decir, que haya tres equipos más malos. Si logramos salvarnos, al año que viene ya podremos empezar a pensar en otras metas. En este blog no es muy frecuente hablar de fútbol, pero hoy ha tocado. Al fin y al cabo, el fútbol no es más que un entretenimiento que nos ayuda a olvidarnos de lo mal que está todo.

Con la Tierra defendiéndose de nosotros, el virus del ser humano, mediante terremotos, incendios, inundaciones y riadas de barro. Y con Trump haciendo toda clase de perrerías cósmicas. Dicen los científicos que estamos disfrutando del verano más fresco de lo que nos queda de vida. Esperemos que, al menos, las próximas Mid-Term Elections marquen el inicio del declive del señor Trump, el jodido Agente Naranja. No sería un mal signo de reversión de esta situación de mierda. Mientras tanto, toquemos madera: a ver si gana luego el Dépor y deséenme buen viaje. Y pórtense bien.

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