El título de este post lleva al final tres palitos, para indicar que ya ha sido utilizado antes dos veces, la última en el pasado mes de enero, y la primera en el Post #554 de Reflexiones a la carrera, que fue publicado por mí el 11 de septiembre de 2016, ¡madre mía! Ya han pasado más de diez años, esto del tiempo es una cosa demoledora. El texto empezaba con una explicación que no me resisto a adjuntarles a continuación.
El título alude
a la frase tipo que, a modo de conjuro, pronunciábamos los jugadores de
pinball, las míticas y ruidosas máquinas de bolas predigitales que en su día
había en todos los bares del mundo. Cuando la partida iba mal y tomaba una
deriva desastrosa, aun quedaba la posibilidad de ganar por lotería, un albur
improbable, aunque a mí me sucedió más de una vez (no tengan duda de que yo era
un auténtico pinball wizard).
Lo cierto es que, en aquellas fechas, la frase del título aludía exclusivamente a mi situación personal, escribiendo desde una habitación de hotel en San Petersburgo, a donde había llegado sin maleta, por mor del mal desempeño de la compañía Air France que la había extraviado en su sistema de gestión de equipajes en París, donde habíamos hecho una escala. Es decir, que el uso del plural era entonces mayestático: el único que iba bien por lotería o, por usar una expresión más común, de culo y cuesta abajo, era yo mismo, sin ropa de abrigo, ni cargador de móvil, ni cepillo de dientes o maquinilla de afeitar. Diez años más tarde, la expresión que les pongo en el título tiene en cambio un significado colectivo, después del fracaso de los grupos de la llamada izquierda a la izquierda del PSOE, o izquierda al cuadrado, para enhebrar una propuesta única, siquiera con unos pespuntes provisionales o grapas de calidad media. Los del PPox están todavía celebrándolo con champán a destajo, cánticos del Cara al Sol, revoleras y manoletinas con la anticonstitucional bandera del pollo y gritos a coro de Pedro Sánchez hijo de puta.
Lo del PPox no es de mi cosecha, pero me parece que es una buena definición. Porque ¿ustedes, mis queridos lectores, encuentran alguna diferencia entre la ideología y el programa político de Vox y los de, por ejemplo, Cayetana Álvarez de Toledo, Miguel Tellado o Isabel Díaz Ayuso? Yo no veo ninguna; ambos partidos proponen bajar mucho los impuestos a las grandes fortunas y un poquito a los de abajo para disimular, mientras destrozan la enseñanza y la sanidad públicas para favorecer a las privadas, generalmente dirigidas por sus parientes, socios o amigos. Los dos van de la manita y se encaminan a una victoria nacional bastante segura, aunque, como suele decirse, el partido hay que jugarlo.
Por eso, en este blog, vamos a llamarlos a partir de ahora el PPox. Isabel Díaz Ayuso, figura destacada de este PPox, ha anunciado que publicará su primer libro justo después de las Elecciones Generales, libro que dice haber pensado y elaborado durante los incendios que asolaron este verano la tierra de sus abuelos, por lo que está claro que lo ha escrito mediante la Inteligencia Artificial (sería imposible de otra manera en tan poco tiempo). El ministro Puente, que es un broncas con bastante gracia, no ha usado la Inteligencia Artificial, sino el simple Photoshop, para alterar la portada desvelada del libro y convertirla en algo bastante más certero. Véanlo abajo, a la izquierda el auténtico y a la derecha el manipulado por Puente.

La manipulación es fina y el rostro alterado de la doña da bastante miedo, recordando a la famosa Annabelle, la muñeca diabólica: Annabelle Díaz Ayuso. Hace mal de sacar a la luz el bodrio el día 2 de diciembre, seguramente sus correligionarios hayan agotado tres días antes el champán y los fuegos artificiales y no habrán tenido tiempo de reponerlos. Si la izquierda al cuadrado hubiera sido más inteligente y se hubiera unido, podría haber sacado el número suficiente de escaños para sumar a los del PSOE y reeditar el gobierno de coalición que tan bien nos ha ido (en mi opinión), lo que sería estupendo para los pensionistas, estudiantes, chavales en busca de independizarse, mujeres, colectivo LGTB y otros que van a ir de culo con un gobierno del PPox. Pero nada: frente a esta idea estratégica han predominado los egos y las viejas rencillas y rencores, lo de que ya no te ajunto más en la vida, que hace cuatro años me quitaste el bocadillo en el recreo.
Por si no los han visto, les traigo un par de vídeos de unos días antes de que fracasaran las conversaciones para unir a esta izquierda al cuadrado. Corresponden a dos periodistas con una trayectoria larga e inmaculada de análisis político y les pido que los vean. Hablo de Javier Gallego, que desde 2009 lleva elaborando su podcast Carne Cruda. Para ver su reel han de pinchar AQUÍ. La segunda grabación es un extracto que corresponde a la gran periodista de RTVE Silvia Intxaurrondo, que se hizo famosa destrozando a Fake Jo-ho hace unos años. Ahora entrevista a Irene Montero y basta ver la mueca de incomodidad de la entrevistada para deducir que está pasando un mal rato, porque es consciente del papelón que ha de interpretar. Para verla han de volver a pinchar, esta vez ACÁ.
De estos dos vídeos es fácil deducir la teoría de que la culpa de este desastre es en exclusiva de Podemos y de Pablo Iglesias (el hombre que susurraba a los caballos). Comparto bastante este diagnóstico, pero creo que no podemos echar todas las culpas en un lado. Para lograr un acuerdo hubiera sido necesaria una mayor perspectiva de futuro, generosidad y mano izquierda, que han brillado por su ausencia en ambos lados. Recuerden que en 2023, todos unidos bajo la vitola Sumar, sacaron 31 diputados, que fueron suficientes para que Sánchez pudiera gobernar por los pelos. Sería cojonudo repetir algo así ahora, porque me gusta más que el PSOE gobierne con socios a su izquierda que no con mayoría absoluta, condición en la que ha perpetrado algunas fechorías históricas lamentables. Redundando en lo dicho, me sumo a la propuesta formulada por otra periodista también bastante fiable, la televisiva Sara Santaolalla: si finalmente, entre Podemos y el Frente Amplio, no sacan más de diez diputados en todo el Estado, será momento de que TODOS sus dirigentes den un paso al lado y se retiren para dejar paso a alguien que realmente defienda los intereses de la clase obrera, de los estudiantes y los jubilados.
Porque ahí está el quid de la cuestión. En toda España, la acampada de Sol ha suscitado simpatía, comprensión y apoyo. Yo creo que hay una mayoría social que apoya este movimiento. La película más vista en el cine en estos momentos es La Bola Negra, cuya ideología y dimensión es muy nítida. Y uno de los libros más leídos, La península de las casas vacías, abunda en la misma línea. La gente que ha ido a ver esta película o ha leído el libro son una mayoría que se rige por la empatía, la caridad, las ayudas y la solidaridad. ¿Y a quién van a votar estas personas? Pues técnicamente no hay muchas alternativas. Los podemitas convencidos, aquellos que piensan que el Frente Amplio es un hatajo de traidores que renegaron de su jefe supremo y cometieron el mayor pecado de todos (vetar a Irene Montero en las listas del 23), tienen claro su voto; me atrevo a aventurar que van a sacar muy malos resultados y lo siento de veras, porque tengo buenos amigos en ese grupo.
Los restantes, tenemos tres alternativas. UNA, votar a Pedro Sánchez, por aquello del voto útil (es lo que yo voy a hacer, como llevo anunciando un tiempo). DOS, votar al Frente Amplio y que sea lo que Dios quiera. Y TRES, abstenerse. No digo yo que no me pida el cuerpo la alternativa 3, pero, desde este blog les ruego encarecidamente que no recurran a ella. Cualquiera de las otras tres (incluyendo la de Podemos) es válida y respetable. La abstención le hace el caldo gordo a la avalancha fascista y es ya lo único que les falta. Porque las hordas de jóvenes franquistas están muy crecidas; ya saben que este verano, en todas las discotecas playeras de Levante, la juerga se remataba a las tantas de la mañana con el canto del Cara al Sol y los consabidos gritos de Pedro Sánchez hijo de puta.
Yo creo que estos chavales son simplemente los hijos de los franquistas, que han mamado una ideología y protegen sus intereses. Sus familias, franquistas y/o del Opus, incluyen al beaterío de lectores del ABC y El Debate, que votan como borregos y en cada cita electoral sacan a votar a los moribundos en camilla y hasta a las monjas de clausura. Pero, ¡ojo! estos no son mayoría en ningún caso. Y para nada quieren que se llegue a la violencia y se monte otra guerra civil (me consta, porque, sorprendentemente, también tengo amigos en ese sector). El problema más gordo son los fachapobres, los que se han dejado abducir por la prensa de la Brunete
mediática para votar en contra de sus propios intereses. Estos son los que pueden desequilibrar la balanza hacia su lado. Y estos son los que, en su ínfimo nivel cultural, podrían montar partidas de la porra y salir a apalizar a inmigrantes.
Entre unos y otros, es mucha la masa a la que hemos de intentar derrotar. Así que, por favor, voten, háganme caso, que el partido aún ha de jugarse. Las encuestas pronostican que vamos de culo, pero yo no lo daría todo por perdido. En primer lugar, las encuestas están todas sesgadas hacia el lado de la fachosfera, salvo el estrambótico CIS de Tezanos, que dice que va a ganar el PSOE de calle. Los del PPox están bastante nerviosos, no se les ve con la sonrisa del que tiene el triunfo asegurado. Ellos saben que el, tan denostado por ellos, CIS de Tezanos, maneja unas muestras estadísticas de cuatro a seis veces mayores que los demás medios y, además, deduce de ellas datos brutos, mientras que las empresas de la fachosfera cocinan esos datos mediante algoritmos de recuerdo de voto cruzado, simpatías declaradas y porcentaje estimado de encuestados que mienten. Cualquier truco que ayude a arrimar el ascua a su sardina.
Por eso, en 2023, las predicciones del CIS fueron las únicas que se acercaron al resultado final y el PPox se quedó con tres palmos de narices, sin entender qué les había pasado. Y a esto de las encuestas hay que añadirle, la capacidad infinita de meter la pata de ciertos personajes como Fake Jo-ho o la propia señora Ayuso que, cada vez que hablan, dan más votos al Gobierno. Ya se lo ha advertido el malvado Inda, el director de ese libelo infame llamado OK Diario. Hace tiempo que se sabe que Inda es un canalla, pero en este vídeo se muestra en toda su esencia. Si no lo han visto, no dejen de hacerlo. Para ello han de pinchar ACULLÁ.
Lo dicho: un canalla. Pero ya saben que este blog no se suele quedar en la perspectiva local, aun siendo esta tan decisiva como lo que nos jugamos todos en las elecciones del 29N. Y, desde ese punto de vista más amplio, tenemos antes varias citas internacionales igualmente decisivas. La primera, el 25 de octubre: segunda vuelta de las elecciones generales en Brasil. El hijo de Bolsonaro con ventaja y el viejo zorro Lula tratando de remontar. Veremos qué sucede, pero si pierde finalmente Lula, toda Sudamérica estará ya en manos de los ultraderechistas trumpistas, con la única excepción de Uruguay (y, en la parte del norte, nuestro querido México). ¿Cómo se explica esta debacle? Pues, en primer lugar, por un tema candente que yo pude experimentar en mi viaje de vuelta al mundo: la seguridad ciudadana, la garantía, que ahora mismo no existe, de que no aparezca por ahí un tipo con una pistola y te pegue un tiro, sin razón aparente. Es que ni en Norteamérica hay esa inseguridad.
Recuerdan que yo viajé desde Italia a Estambul y luego bajé por Corea del Sur, Japón, Malasia, Australia y Nueva Zelanda. En ninguno de esos territorios tuve la menor sensación de miedo. Yo circulaba arriba y abajo a cualquier hora del día o de la noche sin el menor problema. Pues fue llegar a Chile (uno de los países más seguros del continente) y enseguida me empezaron a dar consejos: no estés en la calle después de tal hora, no te acerques a este o a ese otro barrio, no lleves el móvil en el bolsillo de arriba de la camisa, que te dan el tirón. Cuando me toca departir en Madrid con algún alumno o alumna latinos, todos me cuentan lo mismo: que es un auténtico privilegio poder pasear por la calle sin miedo, que para ellos esto es el paraíso. En Brasil, mi amiga Gisele Medeiros me llevaba a todas partes con su coche y apenas me dejaba que saliera por ahí solo. Por cierto, Gisele me confesó que ella había votado a Bolsonaro padre en su día. ¿Por qué? le pregunté estupefacto. Pues porque Lula es un corrupto confeso y yo no puedo votar a un corrupto. Les cuento esto, queridos lectores, para que piensen al respecto.
Una segunda fecha decisiva: el 27 de octubre, elecciones generales en Israel. Hasta hace poco, se pensaba que el no menos malvado Netanyahu tendría atada y bien atada su continuidad; ya se sabe que estos autócratas suelen forzar la legalidad para quedarse en el poder indefinidamente, es lo que hace Erdogan en Turquía y lo que hizo Orban en Hungría hasta que le consiguieron dar una patada en el culo. Pero en estos últimos tiempos a Netanyahu le ha surgido un competidor de peso, un general retirado del ejército al frente de un partido que se llama Yashar (derecho). Yo creo que repetirá Netanyahu, pero las encuestas se están emparejando. Y soñar es gratis.
Si Netanyahu perdiera, se podrían reavivar los procedimientos legales que tenía antes de llegar al poder y que están suspendidos. Y se investigarían adecuadamente las responsabilidades por los fallos de la inteligencia que permitieron la salvajada de Hamas hace ya más de tres años. Los israelitas apoyan bastante mayoritariamente el genocidio de Gaza, pero es posible que en medio de ese fanatismo colectivo empiece a abrirse una cierta luz. La deriva de Netanyahu les ha obligado a vivir con mucho miedo y eso no es nada agradable. Excepto para los fanáticos, que poco a poco van colonizando la Cisjordania, echando de sus tierras a sus habitantes históricos, mientras se sigue bombardeando la franja de Gaza a diario.
Y llegamos a la tercera fecha capital: 3 de noviembre, Mid Term Elections en los USA. Estas son las que veo yo con más optimismo. Creo que el Congreso, que se renueva íntegramente, está claramente ganado por los demócratas. La partida se juega en el Senado, en el que se renueva sólo un tercio de los escaños. Aquí la cosa estará más igualada (ahora mismo, el Senado tiene una composición casi pareja, con ventaja republicana de un sillón), pero, como les digo, soñar es gratis. Y si también ganáramos el Senado, a primeros de enero podría estar iniciado un procedimiento de impeachment contra Trump. No reescribamos el cuento de la lechera, pero todas estas citas electorales son claves para valorar el avance de una tendencia que sólo podemos calificar de fascismo. Más las que vienen el año que viene, como las elcciones generales en Francia, Polonia o Italia, entre otras.
Veremos, dijo el ciego. Pero, entre tanto, en nuestra querida España, estamos ya en campaña electoral. Y este blog se suma con entusiasmo a la batalla. Como les llevo diciendo hace meses, yo voy a votar a Sánchez. Me resulta imposible votar al PPox y también a la izquierda al cuadrado, después del sainete que han protagonizado en estos días. Es decir, que yo voto a Sánchez, en primer lugar, por exclusión. Pero no es sólo eso. Para mí, Sánchez es en estos momentos el único personaje de la política nacional, con auténtica talla de estadista. No lo era cuando ganó la moción de censura, pero ha aprendido un montón en estos ocho años de mandato. Y ahora está a años luz de los demás. Por si no lo siguieron, les pido que escuchen el discurso que dio hace menos de un mes en la Asamblea General de la ONU. De verdad, merece la pena.
Qué quieren que les diga. Sánchez es un auténtico estadista. Un tipo que va a semejante foro y le dice a todo el mundo las verdades del barquero. Y sin recurrir al insulto, la descalificación, la vileza y el matonismo de los que ahora cortan el bacalao en el mundo, como Trump, Putin y Netanyahu. Sánchez es más guapo, más elegante, más alto, más simpático, más educado, más culto, más elocuente y mejor English speaker que cualquiera de los botarates que lideran nuestra derecha patria. Vean el aspecto que ha echado últimamente el señor Fake Jo-ho, ese gesto de buho al acecho, de permanente desconfianza, que en el fondo traduce su convicción íntima de que no está para nada preparado para ser el presidente del Gobierno de España.
¿Se imaginan ustedes a ESO representando a España en la ONU? ¿Tal vez llegando a balbucear aquello de it’s very dificult todo esto? Y la pregunta clave: ¿de verdad en la derecha española no tienen a nadie un poquito mejor que este cenutrio metepatas? Porque aquí está el quid de la cuestión: un tipo tan mediocre se rodea de gente aún más mediocre, para que no le hagan sombra. Véase Tellado o Esther Muñoz. A ESO se lo va a merendar entre pan el señor Abascal, que va a imponer sus políticas y sus líneas ideológicas sin apenas resistencias. Realmente yo, si fuera de derechas, me lo pensaría muy mucho antes de votar a este sujeto y eso es lo que dice un amigo mío que me envía por Facebook sus razonamientos al respecto, que igualmente les copio abajo.
El actual Gobierno está dando algunos de los frutos
más granados de la reciente historia de España (el crecimiento económico sigue
a buen ritmo, el paro baja del 10% y nuestra deuda pública está acercándose a
lo asumible), ha superado con éxito durante su legislatura importantes crisis
de muy variados orígenes, y la población está a punto de alcanzar los 50
millones, así que mucho me temo que los votantes de derechas van a tener que
pensárselo dos veces en las próximas elecciones ante la posibilidad de que un
nuevo mastuerzo, peor aún que Rajoy, venga a cortar esta dinámica tan favorable.
Porque no creo que a usted, si es de derechas como Dios
manda, le preocupen demasiado la justicia y los derechos sociales, el reparto
de la riqueza o la igualdad de oportunidades. Además, seguro que tiene la vida
resuelta económicamente, por herencia o porque le ha tocado la lotería, que
todos sabemos que trabajando duro nadie se hace rico (y si aún así lo consigue,
son otros quienes lo disfrutan), y no querrá que el sistema que le permite
vivir así de bien se derrumbe, ¿verdad?
Así que, ya lo sabe, si es usted de derechas y de verdad ama a su patria, mi consejo es que vote a Sánchez. De lo contrario, volverá a arrepentirse
En fin que, como ven, ya me tienen de lleno en campaña electoral. Queda un fleco que les cuento ahora. ¿Es Sánchez un corrupto, como Lula, según mi amiga Gisele? Curiosamente, un amigo mío bastante querido me confiesa: Yo no puedo votar a Sánchez, porque eso sería mostrar que no me importan sus corrupciones y lo que ha ido haciendo mal en estos años. Bien, yo respeto esta opinión, como todas, pero desde aquí proclamo que mi amigo es tonto, como Gisele. Desde luego que Sánchez es seguramente tan corrupto como otros, en realidad, en política todos los son. Sólo tienen que recordar que, cuando lo echaron del PSOE y se dedicó a recorrer toda España en un Peugeot 407, sus acompañantes en dicho coche eran Cerdán, Ábalos y Koldo. ¿Puede alguien creerse que nuestro guapo y elegante presidente no supiera nada de los tejemanejes de este auténtico trío de la bencina?
El problema es otro. El problema es que, con nuestros reparos, óbices y cortapisas a la hora de votar, estamos en clara desventaja con la gran masa de borregos a los que no les importa que su candidato sea feo (Fake Jo-ho), malvado (Ayuso), insignificante (Almeida) o corrupto (tantos del PPox). Con esa baraja de remilgos que nos vuelve tontos a los de izquierda, me temo que, de acuerdo con el título del post, vamos bien por lotería. Y muy probablemente muramos en la orilla y podamos parafrasear al gran Alfredo Di Stefano: jugamos como nunca, perdimos como siempre. Pero el partido hay que jugarlo y nuestras bazas son que hable mucho Fake Jo-ho y meta la pata hasta el corvejón, como de costumbre, y en segundo lugar que la abstención no sea muy alta. A este último fin va dedicado este post, cuya lectura les agradezco y asimismo les pido que lo difundan, en caso de que les haya parecido bien. Y sean buenos, como siempre.


No hay comentarios:
Publicar un comentario