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martes, 18 de marzo de 2025

17. El fascismo ya está aquí

Mis queridos seguidores, a punto de desarrollar unas branquias a los lados del cuello después de casi un mes de lluvia continuada, encuentro por fin un rato en mi apretada agenda de jubilado hiperactivo para contarles algo acerca de mis preocupaciones. Quiero en primer lugar ponerles al día sobre la actualidad de Samantha Fish, a la espera de la publicación de su nuevo álbum el 25 de abril y su actuación en Madrid del 14 de junio, para la que ya tengo mi entrada reservada. Si creían ustedes que iba a dejar de darles la murga con mi querida Sam, es que no me conocen. Solamente un par de apuntes. Por un lado, les pongo el clip que le dedicó el otro día Radio 5 Todo Noticias, breve como todo lo que emite esa emisora, pero que evidencia que a esta señora ya se la empieza a conocer por estas tierras. No como cuando yo la descubrí para todos ustedes en los meses de encierro pandémico de 2020. Para escuchar el audio han de pinchar AQUÍ y luego en el triangulito que indica el Play abajo en el centro. Y ahora les pido que escuchen la segunda canción del nuevo disco, que se ha dado a conocer como primicia reciente. 

Pero yo quería dedicar este post básicamente a hablar de un tema que nos preocupa a todos: ¿es la llegada de Donald Trump por segunda vez a la presidencia USA un peligro real para nuestras vidas? No hay que caer en el pánico, pero conviene estar informado. Para ayudar en esa información, les traigo aquí dos documentos. Uno de ellos es un artículo escrito en francés por Jean Louis Missika, del que ahora les hablo, y el otro una entrevista mantenida por el periodista estrella de la BBC Alexis Conran con el catedrático de economía Yanis Varoufakis, que se hizo famoso cuando encabezó por breve tiempo el Ministerio de Finanzas del gobierno de izquierdas de Alexis Tsipras al que el mundo financiero internacional estranguló para que no pudiera llevar a cabo su programa de reformas.

Ambos abordan el tema Trump con enfoques muy diferentes, pero con una cosa en común: los dos dejan claro que Trump actúa como un bufón, camina como un bufón, se expresa como un bufón, pero hay que tomárselo muy en serio, porque eso es sólo una pose de alguien que maneja muy bien la telerrealidad. Vamos, que deja pequeñito al Montoya ese que salió corriendo por una playa simulando que le habían puesto unos cuernos, tal como le marcaron en un guion televisivo que cumplió a rajatabla. Mal iremos si nos dedicamos a reírnos de Trump, a hacer memes y a tratarle con la condescendencia que se reserva a los locos. Una amiga mía dice que no hay que hacer nada, que Trump caerá por su propio peso. Algo así dijo de Ayuso mi añorado amigo Mariano, que pronosticó que esta señora acabaría cayendo por fuego amigo y ahí la tienen, vivita y coleando mientras mi amigo cría malvas en el cementerio.

He de decirles que conocí personalmente a Jean Louis Missika, cuyo teléfono de contacto conservo, cuando era concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de París. La señora Hidalgo tuvo a bien nombrar para el cargo a este señor, licenciado en Ciencias Políticas por la prestigiosa facultad conocida como Siences-Po, lo que en cierta forma arrebataba el urbanismo de las manos de la casta de los urbanistas de toda la vida. Estuvo en el cargo entre 2008 y 2020 y vino a Madrid encabezando la delegación de París para el acto de presentación de Reinventing Cities 1, momento en que me tocó compartir con él varios días de saraos y encuentros. Desde 2020 se ha pasado al ámbito privado y entre otras cosas dirige una revista cultural on line, en la que ha publicado el artículo que les voy a transcribir abajo y que he traducido para ustedes porque me parece de interés.

Missika establece una serie de paralelismos entre la forma de actuar de Trump y la de Hitler (el otro día comparaba yo las formas de Trump con las de Mussolini, pero este señor va a comparativas más de fondo). El artículo tiene ya un par de semanas pero es curioso cómo se van cumpliendo algunas cosas que se anunciaban aquí, como el no cumplimiento de sentencias de un poder judicial al que desprecia, o el gran circo que se ha montado con los mafiosos venezolanos a los que ha uniformado con monos de presidiario y ha empaquetado con destino a El Salvador, para que su amigo Bukele les dé el trato que merecen. Comparen estas escenas con las de los judíos en la Alemania nazi y verán que ambos grupos son tratados como alimañas. Creo que la lectura de este artículo es de interés, para que vayamos viendo lo que puede venir.

Donald Trump y Adolf Hitler

 

Por Jean-Louis Missika

Director editorial de La Grande Conversation

 

Nunca se dirá lo suficiente cuánto daño hizo Mike Godwin, abogado y especialista en nuevas tecnologías de la información, cuando inventó el punto Godwin, el famoso punto al que se llega en una conversación cuando se empieza a hablar de nazismo para descalificar las ideas del interlocutor. El nazismo es un episodio político, monstruoso sin duda, pero forma parte de una sucesión de regímenes políticos en Europa y en todo el mundo. Como tal, es legítimo incluirlo en las comparaciones históricas para comprender mejor los regímenes actuales. Pero cuando uno intenta hacerlo, es inmediatamente descalificado por un despectivo Godwin o incluso por una desdeñosa reductio ad Hitlerum.

 

Y, sin embargo, como nos recuerdan explícitamente los saludos nazis de Elon Musk y Steve Bannon, la comparación con el nazismo es esencial para entender el trumpismo en su versión 2.0. Sin ponernos demasiado psicológicos, podemos establecer un paralelismo entre dos estrategias políticas que utilizan la violencia para doblegar a la Administración, desafiar al Estado de Derecho, demonizar a los extranjeros y practicar el expansionismo imperial. Godwin se debería morder los dedos.

 

Alimañas

 

Al igual que Adolf Hitler, Donald Trump llegó al poder principalmente por medios legales. Al igual que él, se ganó a sus votantes con una retórica ultranacionalista, glorificando la grandeza pasada (y futura) y movilizando el odio y el miedo a los extranjeros, igual que Hitler movilizó estas pasiones contra los judíos, presentándose como víctima de una conspiración. Todo ello en una verborrea repetitiva e irracional que recuerda la logorrea informe del autor de Mein Kampf, tan bien descrita por Olivier Mannoni. Porque, como ha demostrado Viktor Klemperer, el fascismo se manifiesta ante todo a través de la destrucción del lenguaje. Hay incluso similitudes inquietantes en el vocabulario utilizado, en particular el uso de la palabra alimaña para describir a sus oponentes políticos.

 

Nada más ser elegido, Trump expresó su deseo de extender el territorio de Estados Unidos por la fuerza y el chantaje, en una concepción imperialista de las relaciones internacionales, en la que los imperios controlan zonas de influencia y someten a los Estados que las ocupan: el Lebensraum (espacio vital) se envuelve ahora simplemente en los supuestos imperativos de la seguridad nacional estadounidense. Como Hitler, Trump tiene preferencia por las alianzas con dictadores, en particular rusos: el pacto Trump-Putin para sellar el destripamiento de Ucrania se parece al pacto Ribbentrop-Molotov para sellar el destripamiento de Polonia.

 

El primer intento golpista de Trump fracasó el 6 de enero de 2020, igual que fracasó el putsch de Múnich el 8 de noviembre de 1923. La justicia alemana resultó más eficaz que la estadounidense, ya que Hitler fue condenado a cinco años de prisión, de los que sólo cumplió trece meses, tiempo durante el cual escribió los dos volúmenes de Mein Kampf, mientras que en Estados Unidos los amotinados del 6 de enero acaban de ser indultados. También hay un paralelismo inquietante en la forma en que estos dos putsches igualmente patéticos se han convertido en elementos clave de los mitos fundacionales tanto del nazismo como del trumpismo. Hitler y Trump aprendieron de estos fracasos para preparar y triunfar en su segundo golpe de Estado, tras su conquista del poder a través de las urnas.

 

Gleichschaltung

 

Una vez conquistado el poder, lo que ocurre en Washington también se parece a lo que pasó en Berlín. El DOGE de Elon Musk pretende aterrorizar a los funcionarios y doblegarlos, especialmente a los que trabajan para causas ajenas al nuevo régimen, como las agencias medioambientales o de ayuda humanitaria. Los supuestos objetivos de ahorro presupuestario son una farsa: son inalcanzables mientras los gastos militares y sociales (Medicare y Medicaid) no se vean afectados, y no se pretende que así sea: Hitler también perdonó al Estado del bienestar alemán. Por tanto, Musk miente en las cifras que publica, y no es de extrañar.

 

Mientras tanto, los brutales despidos, las amenazas y los chantajes se asemejan a lo que la administración nazi llamaba Gleichschaltung, que puede traducirse como «alineación», para doblegar a los opositores, aterrorizar a todos los que no piensan (y votan) bien y seducir a unos pocos. El hecho de que todos los funcionarios que cuentan sus desventuras a los grandes medios de comunicación lo hagan de forma anónima es un síntoma de este clima de terror. Los grandes medios de comunicación son los siguientes en la lista, y pronto les llegará su turno. Trump ha despojado a Associated Press de su acceso a las ruedas de prensa de la Casa Blanca en favor de partidarios de MAGA cuyas habilidades periodísticas aún están por demostrar.

 

Cuando Jeff Bezos interviene en la política editorial del Washington Post y prohíbe la publicación de artículos que representen determinadas opiniones, uno recuerda lo que la administración nazi llamaba autoalineación en el contexto de la Gleichschaltung, es decir, la sumisión voluntaria a la línea definida por el Führer. Ciertamente, por el momento, hay una diferencia considerable entre lo que hacen los esbirros de Musk y lo que hacían las SS en 1933 en términos de violencia política (pensemos en el incendio del Reichstag, en la Kristallnacht o en los asesinatos sumarios perpetrados por las SA), pero el espíritu es el mismo. En el siglo XXI, la violencia psicológica ha sustituido a la violencia física como medio de subyugar las mentes, pero la intención y el resultado son similares. El uso de la fuerza simplemente ha cambiado de objetivo en un siglo: tomar el control de los sistemas de información y los archivos de todos los ciudadanos es un nuevo tipo de golpe de Estado, pero sigue siendo un golpe de Estado. Y esto es sólo el principio de la subyugación de la sociedad estadounidense.

 

Otra etapa clave es la sumisión de una gran parte de la comunidad empresarial y de los capitanes de la industria al nuevo régimen, como los Krupp o los Thyssen al Tercer Reich. Su flexibilidad es tan fascinante como siempre. Bastaron unas semanas para que decenas de grandes empresas estadounidenses pusieran fin a sus programas antidiscriminatorios, ensalzaran las virtudes de la energía masculina y, en general, se plegaran a la nueva etiqueta. Con algunas excepciones, las principales figuras de la tecnología se han apresurado especialmente a mostrar su lealtad a los amos de MAGA.

 

La forma en que la administración Trump está atacando a la ciencia también es sintomática de un objetivo totalitario, en el que la ideología prevalece sobre los hechos. En febrero de 2025, dejó de financiar investigaciones científicas que mencionaran la palabra «clima» o términos relacionados. Datos científicos cruciales sobre el clima han sido eliminados de las páginas web gubernamentales, destruyendo años de investigación e impidiendo a los investigadores continuar su trabajo. La Fundación Nacional de la Ciencia ha suspendido el acceso a la financiación de muchos proyectos en curso porque no cumplen las directivas presidenciales que prohíben financiar investigaciones sobre teoría de género, diversidad, equidad o inclusión. En los estados republicanos, más de 10.000 libros fueron prohibidos en las escuelas públicas en 2024. Esta ola de censura está siendo impulsada por grupos MAGA que cuestionan libros que abordan temas como el racismo, el antisemitismo o los derechos LGBTQ+. Entre los libros prohibidos se encuentran Maus, un cómic clásico sobre el Holocausto, Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y El ojo más azul, de la premio Nobel Toni Morrison. Son señales débiles, pero no deben ignorarse.

 

Por último, al igual que su siniestro predecesor, Trump no tiene reparos en alabar la deportación como medio para resolver los problemas del mundo. Como los polacos de Prusia Oriental o Silesia, o los franceses de Alsacia, el inquilino de la Casa Blanca cree que Gaza sería mucho más hermosa sin sus palestinos, y que Estados Unidos sería más grande sin sus 11 millones de inmigrantes recientes. Hay que decir que el siglo XX no esperó a Hitler para organizar este tipo de purgas: el difunto Imperio Otomano experimentó terribles purgas en Anatolia y los Balcanes. Pero al reanudar este tipo de prácticas, Trump podría romper definitivamente las promesas hechas en 1945 sobre las ruinas del Tercer Reich y autorizar a muchos otros a cruzar los mismos límites morales que él.

 

Una ideología fascista

 

Los medios de comunicación se centran en las payasadas y los tuits surrealistas de Donald Trump. Tienden a pasar por alto los textos teóricos que sustentan la ideología fascista del nuevo régimen. El payaso esconde al dictador. Y, sin embargo, todo está ahí, ante nuestros ojos. Hay que leer esos textos. Pero no basta con leerlos, también hay que tomárselos en serio, como debería haberse tomado en serio Mein Kampf en 1925.

 

Hay que leer y tomar en serio a Peter Thiel cuando escribe que «ya no cree que la libertad y la democracia sean compatibles, o cuando anuncia el apocalipsis en un artículo de opinión en el Financial Times. Peter Thiel es el antiguo jefe del vicepresidente J. D. Vance, que financió su campaña senatorial en Ohio y convenció a Trump para que lo contratara como vicepresidente. Hay que leer a los teóricos del Dark Enligthment, en particular a Curtis Yarvin, el gurú de Silicon Valley, apoyado por Peter Thiel, que influyó en J. D. Vance, el nuevo ideólogo del régimen. Yarvin sostiene que el experimento democrático de los dos últimos siglos ha fracasado, que Estados Unidos debe superar su fobia a los dictadores y que una nueva aristocracia debe gobernar el mundo, formada por empresarios multimillonarios e ingenieros tecnológicos.

 

También deberíamos leer a Patrick J. Deneen, filósofo católico ultraconservador, otro de los autores de referencia de J. D. Vance, que aboga por el advenimiento de una nueva élite «aristo-populista», y cree que la democracia liberal ha conducido a la disolución de las estructuras sociales tradicionales (familia, comunidad, religión) y a la concentración del poder en manos de una élite tecnocrática y progresista. La nueva élite será virtuosa en esencia y permitirá al pueblo librarse de la oligarquía que gobierna actualmente, utilizando la democracia liberal como pantalla.

 

Detrás de las referencias teóricas, históricas o religiosas, todos estos textos expresan una aversión a la democracia liberal, al Estado de derecho y al pluralismo, y reclaman una nueva forma de dictadura puesta en manos de los gigantes tecnológicos, una aristocracia que habrá demostrado su superioridad por su éxito en los negocios y la tecnología digital, y que por tanto tendrá legitimidad para gobernar sin la unción del sufragio universal. Desde un punto de vista, la troika Trump/Musk/Vance es la encarnación perfecta de esta nueva aristocracia.

 

La agenda golpista

 

Adolf Hitler necesitó una serie de leyes y tomas de poder para superar la estructura federal de la República de Weimar. El término Gleichschaltung se derivó originalmente del deseo de abolir las competencias de los estados federales y establecer un sistema vertical de poder y unidad de mando. Este proceso duró dos años. Donald Trump se enfrenta a un problema similar: estados y ciudades estadounidenses con sus propios poderes y elecciones, y un poder judicial independiente. En cuanto a la justicia, la estrategia de la Administración es simple: ganar tiempo multiplicando los recursos y no aplicando las sentencias judiciales.

 

Llegado el momento, declarará claramente que se niega a tenerlas en cuenta si le son desfavorables. Las primeras escaramuzas ya se han producido a nivel estatal y local. Trump está aplicando las mismas recetas: chantaje, amenazas y corrupción. El chantaje por las subvenciones federales es un clásico. Gavin Newson, gobernador de California, ha recibido la orden de cambiar las normas medioambientales del Estado si quiere financiación federal para luchar contra los megaincendios. Janet Mills, la Gobernadora de Maine, ha recibido un chantaje similar por la cuestión de la participación de estudiantes transexuales en competiciones deportivas, unido a una investigación federal sobre el Departamento de Educación de Maine. Las amenazas son cada vez más concretas, sobre todo en relación con los alcaldes demócratas que utilizan sus ciudades como refugio de inmigrantes. Después de que Mike Johnston, alcalde de Denver, expresara su disposición a proteger a los migrantes en su ciudad, Tom Homan, el zar de la frontera de la administración Trump, declaró: El alcalde de Denver y yo estamos de acuerdo en una cosa: está listo para ir a la cárcel; yo estoy listo para enviarlo allí

 

Por último, la corrupción, que permite ceder a los más vulnerables. El alcalde de Nueva York, Eric Adams, se libró de ser procesado por corrupción al aceptar que el gobierno federal acorralara a los inmigrantes en su ciudad. Los gobernadores y alcaldes demócratas están atrapados en una trampa mortal: frente a las intromisiones ilegales del gobierno federal en sus competencias, sólo pueden recurrir a los tribunales, pero éstos también están siendo puestos en entredicho por la administración, que confía en su control del Tribunal Supremo para ganar la mayoría de los casos actuales. Además, habrá que juzgar miles de casos, lo que hace la situación incomprensible para el público e inmanejable para el poder judicial.

 

Pero la cuestión esencial está en otra parte. Hitler necesitó menos de un mes, entre su llegada a la Cancillería y el incendio del Reichstag, para imponer su poder. Donald Trump tiene dos años para dar su golpe de Estado, y conocemos el plazo: el 3 de noviembre de 2026 se celebrarán las elecciones de mitad de mandato para renovar toda la Cámara de Representantes y parte del Senado. O bien estas elecciones serán limpias y los demócratas recuperarán el control de la Cámara de Representantes y quizás del Senado, o estarán amañadas y Donald Trump habrá triunfado en su golpe de Estado. En el primer escenario, la democracia estadounidense habrá sobrevivido al intento de putsch, aunque la reconstrucción del Estado de Derecho será larga y difícil. En el segundo, Estados Unidos se habrá vuelto fascista, Donald Trump será presidente vitalicio, el Congreso se parecerá a la Duma y la putinización de Estados Unidos estará a punto de completarse.




No me digan que la cosa no es para que se les pongan los pelos de punta. Pero vamos con el segundo de los documentos prometidos. Varoufakis responde al periodista de esta radio pública de la BBC con bastante precisión. Abajo tienen el vídeo que les pido que vean (doy por supuesto que ya saben cómo ponerle subtítulos en español). Por destacar algunos conceptos, lo que este señor dice es que Trump tiene tras él un grupo de consejeros del tema económico que son de mucho peso. Y que todo este delirio arancelario tiene un objetivo preciso y concreto: hacer que el dólar baje, para que se encarezcan las importaciones y se abaraten las exportaciones, lo que a medio plazo provocaría que la gran industria, que en las últimas décadas deslocalizó la producción a países con costes laborales o sociales más bajos, se vea impulsada a regresar a los USA y ello induzca la reindustrialización del Medio Oeste y los demás estados de la América profunda. Al fin y al cabo, en estos estados es donde se ha votado más a Trump, que les prometió un renacer de su tejido industrial tradicional.

Pero eso lo quiere hacer Trump sin que el dólar pierda su carácter de patrón monetario internacional, papel en el que un día ya muy lejano vino a sustituir al patrón oro. Si el dólar baja mucho, tal como está provocando Trump, podría verse sustituido en esa función por el euro, el yuan, la libra o cualquier otra moneda. Y esto no le conviene a nuestro personaje del pelo naranja, por la mala imagen que daría y la pérdida de poder que supondría. En resumen, que este señor pretende hacer una especie de orfebrería fina para recuperar la industria sin que el dólar deje de ser el referente monetario mundial. Algo así como lo que se expresa en el refrán extremeño de mi querido amigo Críspulo que ya cité en el blog: todos queremos el cochino gordo, pero que pese poco para que no sea tan caro. Y esa especie de cuadratura del círculo la podría conseguir Trump recurriendo a las criptomonedas, que por eso las quiere potenciar. Interesante tesis esta de Varoufakis, en el vídeo que ya les pido que vean.

En fin, creo que con estas dos aproximaciones al fenómeno del trumpismo sabemos algo más sobre él y podemos estar listos para defendernos, por la cuenta que nos trae. Lo demás es teatro y telerrealidad. Como el show que montaron Trump y Musk delante de la Casa Blanca, para promocionar la venta de automóviles eléctricos Tesla. Las ventas de estos coches han caído en picado. ¿Por qué? Pues está muy claro. Los compradores de estos vehículos son todos gente concienciada con el tema climático y a la vez con mucho dinero, porque un coche eléctrico Tesla es mucho más caro que uno estándar. Es decir, son lo que se llama en Francia bobos (bourgeois bohemes), o lo que la ultraderecha denomina izquierdistas woke. Que el gurú de estos automóviles haga el saludo nazi no les gusta y por eso no llegan nuevos compradores. En el esperpento de los jardines presidenciales no faltó siquiera el niño Equiscito, como pueden ver en la foto.

En cuanto a las promesas de Trump de acabar con la guerra de Ucrania en 24 horas, de momento ya han pasado dos meses desde su toma de posesión y lo más que ha logrado es hablar por separado con Zelensky y Putin, sin resultados visibles. Los contendientes en este desigual combate se siguen zurrando de lo lindo y, mientras las dos guerras que había en marcha hace dos meses siguen de la manera más encarnizada, Trump ha creado nuevos focos de tensión con Groenlandia, Canadá y otros lugares. Por si las moscas, Putin ya tiene preparada la mesa para una eventual negociación (no hay que hacer memes sobre estas cosas, pero yo voy a seguir haciéndolos porque este blog es más de esta línea que de unos análisis políticos sobre los que siempre les insisto que no estoy debidamente preparado para hacer). Con esta imagen les dejo que se sigan calando bajo la lluvia. Ya saben que nunca choveu que non escampara, pero el segundo paso de Trump por el poder puede que no sea tan fácil de revertir. A Hitler hubo que echarlo a bombazo limpio. Sigan siendo buenos, pero mantengan los ojos bien abiertos. Por si las moscas.

sábado, 8 de marzo de 2025

16. La lluvia, los autoaranceles, el calvito y otras inconsistencias

Aquí seguimos Tarick Marcellino y yo, haciendo las cucharitas, y lo demás que no se cuenta en este foro, a resguardo de las lluvias más o menos finas pero muy persistentes, que nos llevan anegando desde hace un par de semanas y amenazan con seguir otras dos. Para el campo, esto es buenísimo y también para los urbanitas de las áreas centrales, porque la lluvia espanta ligeramente a los turistas pedorros que nos impiden disfrutar de nuestros barrios, o lo que queda de ellos, desde los viernes a mediodía hasta los domingos al atardecer. Parece que hasta el Manzanares está en riesgo de desbordarse y es momento de que comprobemos si los dos gigantescos estanques de tormentas, construidos durante las obras de la M30-Madrid Río, sirven para algo más que como escenario de ciertas series de éxito, como La Casa de Papel, en cuya segunda temporada la banda de ladrones protagonistas se escondía en las instalaciones del estanque del norte.

Aprovechando el encierro, yo ya me he sacado mi entrada para ver a Samantha Fish el 14 de junio. Y tal vez no tarde mucho en comprarme la del concierto del 3 de abril en la Sala Clamores, en donde tocará por primera vez en Madrid el gran Jesse Dayton, que acompañó a Samantha como cabeza de cartel compartida durante más de un año, por lo que yo tuve la ocasión de verlo en París y Londres y también en Melbourne. Allí me reconoció y me reuní con él al final del concierto. Me dio bastantes abrazos y espero que no se le haya olvidado mi cara. Samantha en cambio no se mostró muy impresionada de que la siguiera al otro lado del mundo, aunque también me reconoció y me regaló su púa, que luego perdí en un infausto episodio narrado en este blog. Samantha empezó en esto de la música con 19 años y es la dueña de su propia empresa por lo que ha de cuidar de su carrera, que va viento en popa. Ahora es una mujer espléndida de 36 años, como evidencia esta foto reciente.

Samantha fue recientemente galardonada con uno de los She Rocks Awards, los premios que cada mes de enero concede la NAMM, Asociación Nacional de Comerciantes de Música, para premiar a las mujeres más emprendedoras en el mundo de la producción musical. Samantha aprovechó parte de los dos minutos y pico de que dispuso al recibir el galardón para contar cómo fueron sus inicios. Ya saben que ella, siendo casi una adolescente, llamaba por teléfono a todos los locales de Kansas City, se presentaba como la secretaria de la Samantha Fish Band y decía: ¿de verdad no los conocen? Les puedo garantizar que son muy buenos y van a llenar su local. Poco a poco se fueron dando a conocer y sus shows se empezaron a llenar, en Kansas City y por todo el entorno. Sam cuenta esto con humor y sin darse mucha importancia y luego dedica un instante a dar las gracias fugazmente a su familia en general y más detalladamente a todos los que trabajan en equipo con ella.

Los asistentes al acto se creen que ya ha terminado y rompen en aplausos. Pero aun le queda lo mejor, su discurso más ideológico y rompedor. Esta chica es consciente del valor de la brecha que ella ha abierto en el muy masculino mundo del rock, una brecha que servirá para las artistas que vengan detrás, como ya hacen Ghalia Volt, Ally Venable y otras muchas. Les pido que lo vean, es un discurso muy adecuado para escucharlo en el día de hoy 8 de marzo, en el que la lluvia pertinaz no ha conseguido evitar que las mujeres de Madrid salgan a la calle a reivindicar su lucha, ahora amenazada por la ola ultraderechista que lideran Trump y otros. Por cierto, les repito que es muy sencillo poner los subtítulos en español, yo los puse una vez en un vídeo de Youtube y ya los tengo predeterminados, me salen sólo con pinchar en el icono de abajo a la derecha.

Ya ven que esta chica tiene la cabeza bien asentada sobre los hombros. Por cierto, la ciudad a la que da gracias al final es, por supuesto Los Ángeles, a la que se refiere como LA, lo que hace que el traductor automático se quede in albis. En cualquier caso, está bien que se digan estas cosas a día de hoy en los USA, donde unos 77 millones de ciudadanos (entre los que hay sin duda muchas mujeres, igual que muchos latinos) acaban de entregarle el poder al energúmeno del pelo naranja, con los resultados que estamos viendo y que son muy peligrosos para el mundo en su conjunto, igual que cuando Alemania votó mayoritariamente a Hitler. Este señor tiene cerca de 80 años, pero se ha cuidado de poner de vicepresidente a un tipo aún más impresentable, para la eventualidad de que le pueda dar un perreque antes del fin de mandato. Por cierto, si no cambia la Constitución americana, no se puede presentar por tercera vez. Pero ya vimos hace cuatro años qué mal llevaba eso de tener que abandonar la Casa Blanca.

Como ya les he dicho, hay una cosa que no se le puede negar a Trump: está cumpliendo con lo que prometió en su campaña electoral. 77 millones de yanquis le votaron con ese programa y esas formas, que ahora está desarrollando. Y otra cosa en la que está siendo consecuente: cuando surgieron las guerras de Ucrania y Gaza, Biden (y Occidente en general), apoyaron en el primer caso al agredido y en el segundo al agresor, lo cual era una incoherencia, que yo denuncié en el blog. Ahora todo casa: Trump apoya al agresor en los dos casos. Está a partir un piñón con Netanyahu y Putin, así como con Meloni, Orban, Farage, Milei, Bukele y demás gobernantes autoritarios y poco democráticos. Además de Abascal, que hace de bufón del grupo. Trump reconoció su papel en un discurso en el que trató de decir su nombre, aunque no se lo sabía muy bien y sonó San Diego Obiscal.

Trump se entiende con todos estos porque utiliza el mismo lenguaje gangsteril y las mismas tácticas de matón de colegio que ellos. Toda su gestualidad denota exactamente lo que es, incluso de una manera obscena, como se vio el otro día con la encerrona que le prepararon a Zelensky. Realmente esa reunión estuvo perfectamente orquestada como un reallity show, la especialidad de Trump. Ya nada más entrar y en riguroso directo, le insultaron por ir en traje de faena y sin corbata, para ver si lo intimidaban, aunque no consiguieron que firmara el acuerdo que pretendían imponerle. Ya les he dicho muchas veces que yo no soy un analista político, pero sí soy un buen observador de conductas y formas. Y la gestualidad de Trump es, como he dicho más arriba, obscena. El orgullo, la prestancia impostada, el carácter mosqueón, la amenaza permanente de violencia, la ostentación de poder, la vanidad, el gusto por el halago. Yo creo que no se ha visto nada así desde Mussolini, salvando algunos dictadores africanos como Bokassa o Idi Amín. Vean un vídeo del Duce, a ver si encuentran esas similitudes que yo veo.

Con gestos como esos se pueden decir obviedades como que el Mediterráneo es un mar ciertamente meridional, sin que nadie rechiste, por la cuenta que les trae. Yo había pensado en esa similitud con Mussolini, pero buscando imágenes de ambos compruebo que el parecido ya ha sido observado por muchos usuarios de redes sociales y es fácil encontrar parejas de fotos como la que les pongo abajo.

La encerrona que le montaron a Zelensky en la Casa Blanca, no tiene parangón en los tiempos recientes y remite a la actitud agresiva de Juan Pablo II (otro experto en reallity shows, que llegaba a los países por primera vez y se tiraba a besar el suelo de forma muy aparente), cuando llegó a Managua en 1983 y le recibió en el aeropuerto el sacerdote poeta Ernesto Cardenal que era por entonces Ministro de Cultura. Cardenal se arrodilló ante el Papa e intentó besarle la mano, pero este retiró la mano y le regañó severamente con el dedo índice extendido, igual que Trump y Vance ante Zelensky. De vuelta en Roma lo suspendió como religioso y el tipo no pudo decir misa hasta que, 35 años después, el Papa Francisco le perdonó oficialmente. Estaba por entonces ingresado en un hospital esperando la muerte, pero tuvo el coraje de revestirse con una casulla para decir una última misa antes de su fallecimiento. Vean una imagen de la famosa escena del aeropuerto.

Trump es un tipo colérico con tendencia a cogerse unos cabreos supinos, uno de estos que dice sujétame el cubata que ahora mismo te pongo unos aranceles que te vas a cagar. Porque esa es su arma intimidatoria principal, ponerle aranceles a todo el mundo a diestro y siniestro. Después de jugar con México, Canadá y China al jueguecito ese de Alirondo-alirondo-alirondo el arancel te lo quito y te lo pongo, ahora amenaza a la mismísima Rusia con ponerle también aranceles como no espabilen y se sienten rápido a negociar la paz en Ucrania. Sólo le queda ya un paso pendiente: ponerse aranceles a sí mismo, es decir, a los USA. El tipo está tan charamita que sería capaz de ponerle aranceles a las exportaciones de su país. Este señor, desde luego se merece el mural de Bansky que les muestro.

Qué debe hacer Europa ante un tipo tan peligroso y volátil. Pues andar con mucho tiento. Desde luego, lo que no se puede hacer es bajarse los pantalones como se hizo ante Hitler. Por si no lo recuerden, en 1938, Inglaterra y Francia firmaron un tratado con Hitler y Mussolini que implicaba de hecho mirar hacia otro lado ante la anexión de los Sudetes y de paso acordar la no intervención en la guerra española, considerada como un asunto interno. Por parte inglesa y francesa firmaron Lord Chamberlain y Daladier, dos políticos de infausto recuerdo, que volvieron a sus países proclamando que habían sellado la paz.

Después se sabe lo que pasó. Un año después, Hitler invadió Polonia. Y en cuanto a España, Hitler y Mussolini incumplieron lo firmado y continuaron ayudando a Franco. Francia y Gran Bretaña no movieron un dedo por la República, a la que sólo ayudó Rusia, vendiéndole armamento de segunda mano y munición caducada. Daladier y Chamberlain pasaron a la Historia como dos imbéciles. Pero quiero que contemplen la portada que les dedicó el ABC cuando firmaron su tratado con el que creían blindar la pax europea. El ABC ha sido siempre un medio de información totalmente baboso.

¿Cómo se explica que un tipo como Trump haya ganado claramente las elecciones USA? Pues yo tengo sobre esto una teoría que se puede aplicar a cualquier ganador insólito de unas elecciones. El tipo ha ganado su competición, en términos deportivos, por incomparecencia del contrario. Porque su enemigo es muy malo como contendiente. En este caso, la terquería de Biden de volverse a presentar cuando no estaba en condiciones físicas ni mentales para ello, lastró definitivamente las posibilidades de los Demócratas, que tuvieron que improvisar deprisa y corriendo la candidatura de Kamala, mujer y negra, condiciones que hubieran requerido una larga preparación del electorado. Kamala hizo lo que pudo, pero no fue suficiente. Esta teoría mía es aplicable a muchos otros casos, como veremos.

Por ejemplo, el de Pedro Sánchez. Este señor es un político no demasiado brillante, aunque cada vez va mejor en mi opinión, pero gana porque las figuras que le opone el PP son penosas. El fraCasado era de muy poquito recorrido y por eso lo defenestraron desde dentro, porque pensaron: con este pobre chaval no ganamos nunca. Pero es que Feijoo es malísimo también. Después de presentarse como alguien que iba a hacer una oposición fundamentada y trabajada, y también educada, no tardó en copiar lo que hacía su antecesor: el boicot permanente del gobierno a ver si cae, la oposición a todas sus propuestas antes incluso de estudiárselas, sólo porque las presenta Sánchez, la utilización de la hipérbole (cada pasito del Gobierno va a causar un terrible desastre, cuando luego nunca pasa nada). Este tipo es muy malo como político y en el PP empiezan a decir bajito que para este viaje no necesitaban tantas alforjas.

Y lo mismo pasa con el alcaldillo que tenemos en Madrid, ese personaje que tiene la cara dura de presumir de que ha bajado la contaminación desde que está él al mando. Es cierto que la contaminación ha bajado, pero ello se debe a múltiples factores. Como la permanencia de Madrid Central, el plan de Carmena que él había prometido revertir y ya en el poder no lo hizo, bajo la triple presión europea, jurídica y popular. Carmena planificaba a largo plazo, su problema es que descuidaba el plazo corto y la gente no la entendía. A esto hay que añadirle que el parque automovilista cada vez es menos contaminante, se renueva mucho y hay muchos coches híbridos y eléctricos circulando. Y que después de la pandemia se ha generalizado el teletrabajo en empresas y administraciones, por lo que el tráfico no es tan masivo como antes. Pero ninguna de estas razones tiene relación con una sola medida que haya propuesto o implementado el actual equipo de gobierno municipal.

Pero, a lo que vamos: este señor ha ganado ya dos veces las elecciones. ¿Por qué? Pues porque la izquierda le pone enfrente a unos candidatos mediocres y flojos, peores que él. ¿Acaso recuerdan ustedes quién fue el candidato del PSOE en Madrid en las últimas ocasiones? Yo la última que recuerdo fue Trinidad Jiménez, que perdió contra Gallardón, que ya ha llovido. Por cierto, al alcaldillo este que tenemos, la izquierda más podemita le puso un mote muy injusto en mi opinión: Carapolla. A mí no me gusta llamarlo así, prefiero motarlo de El Topillo, porque va haciendo obritas por todas partes, levantando el firme como hacen los topillos con el césped. Es cierto que es muy feo (feo de cojones) pero su cara recuerda más a la de un roedor como el topillo, que a lo otro. Tal vez, los Errejón y Monedero estaban tan obsesionados tocándole el culo a sus seguidoras y alumnas, que no se miraron nunca su propio órgano, para ver cómo era.

Yo creo que en nuestra actualidad hay otro personaje que se merece mucho más ese epíteto infamante de Carapolla, ahora les digo quién. Tal vez hayan visto la película The Inside Man, que aquí se llamó Plan Oculto. En ella, el policía principal que intenta solucionar un atraco a un banco en Nueva York, interpretado por Denzel Washington, aprovecha los pocos momentos de descanso que tiene para telefonear a su novia que es también policía y le espera en una comisaría. Y la chica, todas las veces empieza por preguntarle cómo está, para, a renglón seguido preguntarle: ¿y cómo está mi amigo el calvito? Y él responde: echándote de menos, como de costumbre. Es el código secreto que tiene esta pareja muy enamorada para referirse a eso en lo que están pensando. Sentado esto, creo que el epíteto en cuestión se lo merece mucho más el personaje cuya foto les pongo más abajo. Es que yo veo esa imagen e inmediatamente me la imagino embutida en un preservativo.


En fin, que este post se ha ido de madre y vamos a cambiar de tercio para terminar, que en este blog pueden entrar niños y no es cuestión de seguir por esta vereda. Tal vez venga a cuento como colofón un poema de Ernesto Cardenal, que expresa cuanto detesta el poeta el implacable paso del tiempo. La verdad es que no hay forma de oponerse a esto. Trump pasará y todas las demás calamidades. Pero el tiempo seguirá fluyendo a su ritmo imposible de detener, acercándonos cada día más a la hora final. Yo, sin ir más lejos, acabo de cumplir los 74 y ninguno de los seguidores de mi blog se ha acordado de felicitarme por ello. Ya ven cómo son las cosas. Intenten ser buenos y de esa forma aprovecharán mejor su tiempo. Les dejo con el poema en cuestión.

                                   Tiempo, yo te odio. Aunque sin ti no existiera                                                                     Y por tu pasar moriré, aunque por tu pasar nací                                                                  Como San Francisco de Borja yo quiero ahora

 Amar a alguien a quien no toque el tiempo

 Y que alquilemos un cuarto donde la noche no pase                                   Ni se apaguen uno a uno los anuncios de neón

miércoles, 26 de febrero de 2025

15. Las cucharitas y una noticia bomba

Pues andaba yo reflexionando acerca de las ventajas de vivir acompañado, en comparación con esa soledad que tanto he promocionado y reivindicado en mis más de doce años de blogger, en donde la he vendido casi como un sinónimo de libertad; esa cualidad que le permite hacer a uno lo que le da la gana, sin tener que discutir ni negociar ninguna decisión concreta, puesto que el solitario adopta todas sus decisiones por unanimidad absoluta. Es obvio que es mucho mejor estar solo que mal acompañado, pero es igual de evidente que todavía es mejor estar bien acompañado.

Lo que pasa es que, como ya les he dicho en alguna ocasión, la soledad tiene algunos inconvenientes, entre los que no es el menor el que comporta despertarte a media noche y, aun medio adormilado, extender un brazo y no encontrar a tu lado, por ejemplo, un culo hospitalario y hogareño antes de volverte a quedar frito. Estoy yo ahora disfrutando de una compañía deliciosa, con la que hago las cucharitas, y en este punto preciso tenía ya preparada una foto para mostrársela, pero hete aquí que se me ha cruzado una noticia ciertamente bomba, que me obliga a dejar esa imagen para otro momento, tal vez al final del post. Así que los cotillas han de tener un poquito de paciencia.

La noticia es un auténtico bombazo: Samantha Fish viene a Madrid. Sí, como lo oyen. ¡¡¡POR FIN!!! Se anuncia su primer concierto en la capital para el próximo 14 de junio en la sala Joy Eslava. Vamos, que puedo ir desde mi casa caminando en unos 20 minutos. Qué emoción. Las entradas se acaban de poner a la venta y ya les digo que se apresuren, no vaya a ser que se queden sin ellas y no puedan asistir al portento. Bueno, les estoy mintiendo: a mi querida Sam no la conoce ni Dios en esta paleta Villa y Corte; el Joy Eslava es un recinto con bastante aforo y dudo que entre mis amigos, lectores del blog y conocidos consigamos colgar el cartel de sold out, pero por algo se empieza. Samantha tocó por primera vez en España en el festival de blues de Hondarribia de 2011, con 22 añitos, en medio de una gira por toda Europa con otras dos jóvenes guitarristas, la primera vez que salía de los USA.

No volvió hasta 2022, esta vez con cinco fechas: Cazorla, dos en Canarias, Jerez de la Frontera y Pontevedra. Y hasta ahora. Yo he visto ya seis conciertos suyos: Cazorla, Jerez de la Frontera, Bruselas, París, Londres y Melbourne. Este será mi séptimo concierto, pero esta vez sin tener que salir de viaje para ver a mi diva. Sam sigue de manera ortodoxa los pasos que marca la industria discográfica. Tiene un nuevo disco recién grabado, que se lanzará el 25 de abril y del que acaba de publicar el primer corte, oportunamente mostrado en el post anterior de este blog. Tras la publicación del álbum, iniciará su correspondiente gira de promoción, en la que ha incluido algunas fechas en España. El 13 de junio está anunciada en el BBK festival de Bilbao, al día siguiente en Madrid y el 15 en el Razzmatazz de Barcelona. Bien, aquí tienen el cartel del concierto del Joy Eslava.

Estoy yo muy musiquero desde mi regreso de tierras lejanas y el otro día, como les anuncié, acudí al Moviestar Arena, hasta hace poco llamado Wizink Center y antiguamente Palacio de los Deportes de Madrid, para ver a mi colega Ramoncín. Me acerqué al lugar en el bus 26 y nada más bajarme me encontré con unas colas kilométricas que llegaban hasta la calle Narváez, desde cada una de las puertas del gran auditorio, compuestas íntegramente por gente de menos de 20 años. Le pregunté a una chica al azar y me enteré de que la gran afluencia era motivada por la actuación de un rapero/reaggetonero argentino que atiende indistintamente por Gotti o por Tiago PZK. El pollo tiene 23 años, según pude saber luego, y había conseguido colgar el cartel de sold out hace días. El gran auditorio del Moviestar Arena tiene un aforo de unas 15.000 personas y, unos días después, volvió a llenarse para ver a otro pollo similar, conocido por Quevedo.

Este es el mundo que tenemos. Pregunté otra vez a un segurata y me enteré de que mi entrada de Ramoncín era para el local denominado La Sala del Moviestar Arena, al que se entra por detrás y donde caben unos 1.000 asistentes. Llegué al lugar y me encontré el habitual personal de moteros, barbudos canosos, calvorotas y señoras entradas también en años, la mayoría vestidos de cuero, el mismo personal que suele acudir a los conciertos de Samantha Fish. Porque Ramón, por si no lo saben, tiene nada menos que 69 años. A pesar de ello hace conciertos de dos horas y media en los que desarrolla una energía más o menos como la de Bruce Springsteen, salvando las distancias artísticas. Ahora tiene un grupo muy potente, con tres guitarristas, teclado, bajo y batería. Él toca la armónica y, ocasionalmente una cuarta guitarra.

La salida a escena fue ciertamente espectacular. En un momento dado, se apaga la música de fondo, bajan las luces y empieza a sonar el tema en el que se aprovecha la voz de Donald Trump para samplear su intervención en el único debate electoral, en la que proclamó que los inmigrantes de Springfield se estaban comiendo los gatos y los perros del vecindario. They're eating the dogs, they're eating the cats. Este tema, que ya traje al blog en el Post #9, el último del año pasado, sirve de fondo sonoro para que vayan saliendo a escena todos los miembros de la banda. Cuando se acaba el tema de los gatos de Trump, aparece Ramón, saluda y presenta su primera canción, 10 segundos, un tema de composición propia en el que describe el horror de los bombardeos sobre Gaza. 10 segundos es lo que tarda en estallar una bomba lanzada desde el aire, convirtiendo la tranquila vida de la población civil en un infierno. Curiosamente, este tema lo compuso Ramón en 2017. Porque desde siempre Israel ha estado perpetrando bombardeos selectivos sobre la ratonera de la Franja. La salida a escena de Ramón y su primera canción se grabaron y se han publicado ya en el Youtube. Les pido que lo vean.

Ya saben que Donald Trump tiene el plan de echar a toda la población de Gaza, realojarlos en Egipto y Jordania y edificar sobre las ruinas una especie de Marina d’Or para que recalen allí los supercruceros del Mediterráneo. Yo ya hice hace tiempo en el blog una propuesta simétrica de esta: que se realoje a todos los judíos de Israel en alguna zona desértica de Arizona o Nuevo México, para que desarrollen allí sus habilidades para construir vergeles y kibutzs, bajo la protección americana. Esto permitiría que sus primos de New York pudieran visitarlos libremente, además de dejar Oriente Medio pacificado para siempre y evitar la sangría económica de mantener contra viento y marea a un estado implantado artificialmente en una tierra que no es suya. Yo creo que es una idea estupenda, mejor que la de Trump. ¿No quieren hacer limpieza étnica? Pues háganla al revés.

Pero el tipo del pelo naranja sigue implacable, perpetrando decretos que pretenden cambiar el orden mundial por otro aún más favorable para los multimillonarios. Tal vez ustedes no se hayan enterado, pero hay muchos famosos que han decidido marcharse de los USA mientras este señor esté al mando del país, con el peligro que ello comporta. Por ejemplo, el actor Robert De Niro, que se ha mudado a Canadá. O el gran Bruce Springsteen que ha anunciado que se va también a las tierras del norte. También la presentadora de TV Opra Winfrey, la conductora del programa líder en audiencia desde hace años, que ha dicho que suspende el programa y se va a Italia hasta que los USA estén en mejores manos. Son ejemplos puntuales que constituyen un síntoma de la gravedad de lo que viene. 

Aunque, en este caso, yo creo que es mejor quedarse y luchar desde dentro contra esta banda de energúmenos multimillonarios. Eso es lo que ha hecho el gran Bernie Sanders, una de las mentes más lúcidas de la política yanqui. Hace unos días, el veterano senador por Vermont no aguantó más, pidió la palabra en el Senado y lanzó una diatriba demoledora, que les voy a pedir que vean ahora. Es un poquito larga, pero no tiene desperdicio. No es difícil ponerle al vídeo unos subtítulos en español, es bastante sencillo. Bernie es uno de mis ídolos desde hace años, pero su pensamiento está demasiado a la izquierda como para que en el Partido Demócrata le permitieran ser candidato a la Presidencia. Primero lo desplazaron para dejar sitio a Hillary, y luego para promover a Biden. En estas últimas elecciones ya ni lo intentó, pero sigue al pie del cañón. Vean el vídeo.

Como ya les he dicho también, este capitalismo post-tecnológico salvaje se empezó a liberar de las normas para un mercado justo que había establecido Roosevelt después de la última guerra mundial, cuando en tiempos de Reagan/Thatcher se inició un proceso progresivo de desregulación. En este momento, ya no se puede desregular más, por lo que los grandes magnates se han quitado la careta y ya nos están haciendo ver que ahora lo que les estorba es la propia democracia. Al frente de estos magnates está el siniestro Elon Musk, un tipo que está loco de remate. Es muy peligroso que Trump le esté dando tanta bola; hasta el no menos siniestro Steve Bannon, el tipo que sembró la semilla de la ultraderecha en Europa durante el primer mandato de Trump, está horrorizado y pide que se controle un poco a este sujeto.

¿Se han parado ustedes a pensar quién es este pollo que hace saludos nazis y enarbola sin empacho alguno la motosierra de Milei? Su vida puede rastrearse en la Wickipedia, no se la voy a resumir aquí. Diré que el tipo es sudafricano, que después de sufrir maltrato paterno, él, sus dos hermanos y su madre, que era modelo, se largaron a Canadá, para cruzar luego a los USA, donde pasaron ciertas penurias. Pero Elon logró estudiar con becas y graduarse en Económicas y Física y hasta llegó a matricularse en un doctorado en Stanford (California), pero enseguida lo dejó para empezar a fundar empresas de programación y big data que se convertían en negocios exitosos hasta que los vendía por cantidades crecientes. Una trayectoria similar a la de Florentino que, nada más acabar la carrera, fundó La Guía del Ocio, que luego vendió para ir poco a poco aumentando sus negocios y su riqueza.

Entre esas compañías están PayPal, Tesla o Twitter, cuya adquisición y venta sucesivas le ha llevado a encabezar la lista Forbes de las personas más ricas del mundo y la primera en la historia cuya fortuna supera los 300.000 millones de dólares (ahora tiene más de 400.000). Eso le ha llevado a pensar que puede hacer lo que quiera y mostrar su verdadero talante, vanidoso, autoritario, negacionista del Covid y otros asuntos, y bastante friki a nivel emocional y familiar. Por si no lo saben, este sujeto se casó en el año 2000 con una antigua compañera de universidad, que se ganaba la vida como escritora, y tuvieron su primer hijo, al que bautizaron Nevada Alexander. Hasta aquí todo bastante normal. Pero el bebé murió al cabo de una semana por el síndrome de muerte súbita. Y Elon enloqueció y decidió someter a su mujer a un tratamiento radical de fertilidad. Resultado: primero unos gemelos y poco después unos trillizos.

Harta del jueguecito, la escritora salió por piernas en 2008 y Elon fue teniendo luego una serie de parejas, entre ellas dos simultáneas con las que tuvo otros 7 hijos, que totalizan 12, aunque está confirmado que en 2023 tuvo un decimotercero con una activista que conoció brevemente. Entre ellos están los tres de nombre extravagante que tuvo con una cantante canadiense desconocida que se hace llamar Grimes: respectivamente X AE A-XII, Exa Dark Siderael y Techno Mechanicus. El mayor de estos tres, de nombre impronunciable, es el que sale con su padre en las fotos de la Casa Blanca. Mi curiosidad es cómo le llamarán en la intimidad. ¿Tal vez Equiscito? Imaginen la escena; el tito Donald regañándole porque se sube a la mesa del despacho oval: Equiscito, pórtate bien, a ver si te voy a tener que dar pan-pan al culo. Creo que no hacen falta más datos para saber en manos de quién estamos. Vean la cara de aburrimiento del pobre Equiscito, obligado a estar todo el día en la Casa Blanca. 

No creo que tengan ya ninguna duda de que este tío está majareta perdido. Con 53 añitos y ya tiene nada menos que trece hijos. Cuando le preguntan al respecto, él explica que esa abundante descendencia es el resultado de una decisión bien meditada; que está muy preocupado con el descenso de natalidad en el mundo y que él quiere aprovechar su fortuna multimillonaria para ayudar a que la especie humana no se extinga. Qué disculpa más mala, ¿no creen?, a mí me parece más bien que esa prole se debe a que a este tipo le gusta lo mismo que a todos.

Que le pregunten si no a Errejón y a Monedero al respecto. Madre mía, que decepción. Los tipos que pretendían tomar el cielo por asalto y resulta que no eran más que una hermandad de profesores rijosos dedicados a tocarles el culo a sus alumnas y conocidas. Lo de Errejón fue una sorpresa grande para mí, pero ya saben que cuando en asuntos de este jaez se detecta un segundo caso, el tema deja de ser excepción y se convierte en tendencia. Ya hablaremos en otros textos de la situación actual (penosa) de la izquierda en el mundo. Porque yo llevo ya tiempo alertando del auge de las propuestas de ultraderecha, que se van imponiendo de forma imparable, ganando todas sus contiendas por incomparecencia del contrario.  

En fin, que menudo mundo este que viene para las nuevas generaciones, con Trump, Elon, Putin, Xi JinPing, Milei y tantos otros, listos para jugar con el poder omnímodo que les hemos delegado con nuestros votos. Yo lo siento por mis hijos; a mí ya me va a pillar muy mayor y habiendo disfrutado de décadas de paz y tranquilidad. Pero también quiero decirles que no dramaticen. El ser humano ha salido de épocas peores. Por ejemplo, yo terminé mi carrera en los 70 y por entonces, los ingenieros de Caminos se tenían que ir a Sudamérica y otros lugares para poder hacer obras. Cuando llegó la democracia y los fondos europeos, todos pudieron volver a casa y ganarse la vida normalmente. Y mucho antes de eso, la miseria se extendía por todos los países y los jóvenes con imaginación y sin una familia detrás que les apoyara, las pasaban canutas.

A este respecto, les cuento una anécdota que quizás ignoren. Tal vez hayan ustedes oído hablar del gran Erik Satie. Fue un artista normando de finales del XIX, que se fue joven a París a desarrollar una carrera multidisciplinar, puesto que está considerado el padre de la música moderna, precursor de Debussy, Stravinsky, Ravel y otros, además de inventor del teatro del absurdo. Pero hasta que sus composiciones empezaron a ser conocidas y valoradas, se tuvo que ganar la vida como músico de cabaret. En esos años, convivía con un amigo pintor en un apartamento minúsculo en Montmatre. Y su miseria era tanta, que debían compartir el único par de pantalones que tenían (él mismo lo contó en sus memorias). Es decir, que Satie se pasaba toda la noche tocando en cafetines para sacarse unos céntimos y, cuando llegaba reventado a su casa de madrugada, le pasaba los calzones a su colega para que fuera al estudio donde pintaba todo el día. Aquí una imagen de este señor, de cuando ya se hizo famoso y se pudo ganar la vida por sí mismo.  

Así que menos quejarse y más luchar como Bernie Sanders. Yo, a mis años, hago lo que puedo, practico running y yoga, mantengo este blog, viajo por el mundo, leyendo y cuidando a los amigos. Y muy atento a la escena musical madrileña. Por ejemplo, este sábado acudiré a la Sala Rockville a ver de nuevo a los Pure Tones de mi colega Críspulo el batería. Y ya les informaré de los siguientes conciertos de interés que vengan. A mí no me habrán oído quejarme mucho. Lo que pasa es que, como dice Críspulo, todos queremos el cochino gordo, pero que pese poco para que sea más barato. Refrán cojonudo de la zona extremeña. Los chicos ahora no conciben un piso sin lavavajillas y aire acondicionado. Al piso de Satie en Montmatre les mandaba yo una temporadita, para que supieran lo que es la lucha por la vida. Hala, que sean buenos y que sigan muy atentos, que no sabemos hasta donde se va a joder la historia que se nos viene encima. Chao.

¡Huy! Perdón. Me he puesto a repasar el texto y he recordado que les había prometido mostrarles mi imagen ya nunca más de solitario, sino haciendo tranquilamente las cucharitas. Aquí la tienen, mis disculpas.

viernes, 14 de febrero de 2025

14. Por San Valentín, el frío toca a su fin

Bien, aquí me tienen de nuevo en pleno día de San Valentín, disfrutando de un tiempo casi primaveral, y creo que ya toca que continúe informándoles de mis andanzas y afanes. Mi anterior post surgió del subidón de recuperar mi ordenador completamente rejuvenecido y con él la posibilidad de contarles mis peripecias vividas durante el mes de aislamiento digital en el que no pude escribir mis posts como era debido. He de decirles que el Lenovo, que yo daba por fenecido, resucitó, se levantó y anduvo como el Lázaro de la Biblia y ahora tengo a mi disposición un device cojonudo con el que a lo mejor un día hasta puedo aumentar la frecuencia de publicación de mis paridas diversas. Solucionado el tema del hardware, ahora estoy en pleno proceso de cambio de proveedor digital, hasta las cejas de aguantar que los de Orange me sigan timando.

Recapitulando, les recordaré que, antes de emprender mi viaje de vuelta al mundo, yo me acerqué a la tienda de Orange en la que tenía contratados el WiFi por fibra y los datos para el móvil, para contarles mi proyecto y les mostré mi preocupación por lo mal que me funcionaba el móvil en el extranjero, donde a menudo me quedaba colgado en la calle sin poder usar el Google Maps, que sólo me funcionaba en los hoteles con Wifi, donde obviamente no lo necesitaba. Me dijeron que mi móvil Huawei era ya un poco viejo y que ellos me ofrecían otro nuevo sin entrada, pagando una pequeña cuota mensual. Piqué, cual pancho del puerto coruñés, y me dieron un nuevo móvil de la misma marca, que ahora ha de llamarse Honor y no Huawei por mor de las guerras comerciales con China.

Muy pronto comprobé que el nuevo móvil me ofrecía más o menos las mismas prestaciones que el viejo. Mis tribulaciones empezaron en Kyoto, donde las pasé canutas a cuenta de la mala cobertura de Orange que había en la ciudad. Fui más o menos capeando el temporal, hasta que llegué a los USA y allí fue todo un desastre. El móvil, literalmente, se murió. He de reconocer que Orange dispone de un servicio de atención al cliente por Whatsapp que funciona muy bien. Puesto en contacto con ellos, me intentaron ayudar, pero no había forma. Era imposible que yo empezara a tener una cobertura mínima que me permitiera hacer pagos on line para reservar hoteles o vuelos, porque mi banco me enviaba un código pin de confirmación del pago, por medio de un sms que nunca me llegaba.

Los del servicio de atención investigaron y descubrieron que yo tenía (y sigo teniendo) una tarjeta SIM arcaica, de hace unos doce años. En concreto, es una tarjeta 2G. Y en los USA, tanto las 2G como las 3G, las han eliminado y ya no valen. Es decir, que el problema que yo había detectado en mis anteriores viajes a París o Londres, no se debía al móvil sino a la tarjeta SIM. Pero ellos se habían apresurado a venderme un móvil nuevo que no me hacía ninguna falta. Les pregunté a los del servicio de atención qué podía hacer. Su respuesta: en cuanto vuelva usted a España, cambie enseguida su tarjeta 2G por una 5G. Les prometí que, no sólo cambiaría de tarjeta SIM, sino también de compañía, visto lo visto. A lo que el tipo me contestó que lamentaba mi decisión y esperaba que la reconsiderase.

Ya de vuelta, volví a sufrir los mismos problemas, no sólo en Ámsterdam y en Atenas, sino también en Asturias, que manda carallo. Lo que pasa es que esto de cambiarte de compañía es algo que hay que hacer con prudencia, de forma meditada, y yo quise esperar a que vinieran mis hijos por Navidad y me aconsejaran al respecto. Pero ya entre medias constaté que estaba pagando al mes 73€ y eso es una verdadera estafa. ¿Por qué pago tanto? Pues por lo de siempre, porque uno no puede contratar con Orange sólo lo que quiere, sino que te ofrecen un paquete completo, engordado con prestaciones que uno no quiere. Por ejemplo, una línea de teléfono fijo, que yo no necesito; ni siquiera me sé el número, ni lo conoce ninguno de mis contactos. Por no tener, ni tengo el aparato que me dieron, que mantuve desenchufado un tiempo hasta que me harté de verlo en la estantería y lo llevé al punto limpio.

Otras cosas que no quiero: una segunda línea de móvil. Y la posibilidad de contratar una plataforma para ver la Televisión Orange (ya les he contado que yo he vivido toda mi vida viendo los partidos de futbol por la tele gratuitamente, que luego me apunté a lo del pay per view hasta que lo eliminaron y que no quiero ser de ninguna plataforma que me ofrezca un 90% de bazofia audiovisual). Y, además de todo eso, el paquete incluye una suscripción a Netflix. Esto sí que lo he usado y con bastante asiduidad pero, al volver de mi vuelta al mundo, me encontré con que me ponían anuncios en medio de la película, lo que me parece un verdadero insulto. Todas estas cosas, más los plazos del terminal que me vendieron, totalizan los 73€. Y resulta que hay ofertas por ahí, ceñidas exclusivamente a lo que yo necesito, por 30 o 40.

En Navidad, mi hijo Lucas, que es un friki de la informática, me dijo que le preguntaría a un amigo suyo francés aún más friki. La respuesta de este friki al cuadrado fue categórica: dile a tu padre que contrate con DIGI; son los que ofrecen una mejor relación precio-calidad. Después de ello he consultado el tema con otras personas y he descubierto que varios de mis amigos tienen DIGI y están encantados, como por ejemplo Boni, que junto con África acoge en su casa a Tarik Marcellino el tiempo que haga falta cuando yo me voy de viaje. O Ed, mi profesor de inglés. Hasta Henry Guitar está a un tris de cambiarse a DIGI, por consejo de su yerno, que es otro friki de la informática. Y encima, DIGI es uno de los patrocinadores del Deportivo de la Coruña. La decisión estaba clara.

Una de las razones por las que DIGI es un proveedor tan barato es porque no tiene tiendas físicas. Todo funciona on line, salvo algunos agentes que tiene en pequeñas mesitas en las tiendas de MediaMarkt y otros lugares. Buscando una cercana a mi casa, acabé visitando el MediaMarkt de Goya en donde me atendió una chica venezolana muy solvente. Le dije que sólo quería WiFi en casa y datos en mi móvil y me organizó una oferta sólo con eso por 30€ al mes. Pero tenía que ir a la tienda de Orange para que me dijeran las condiciones en que puedo marcharme de la compañía. Como me esperaba, tengo un par de servicios con permanencia, por los que he de pagar 58€ por dejar cada uno de ellos antes de lo comprometido. O sea, 116€. Más 38€ que me quedan de pagar del móvil, total 154€. Teniendo en cuenta que con DIGI me voy a ahorrar 43€ al mes, en cuatro meses ya habré amortizado el gasto.

Ayer por la tarde fui a ver de nuevo a la venezolana y firmé el contrato. Ya les iré contando. Por descontado que, una vez que los de Orange saben que me voy, me están bombardeando con ofertas. Que dentro de un mes puedo cambiar a una tarifa más barata. Que una segunda fibra para mi casa o la casa que les indique, por 9,95 al mes. Que una tercera línea de móvil por 5€ más al mes. Que una freidora de aire de marca Xaomi por 4€ más al mes. Todo ello sin entrada. Una panda de cabrones. No se han enterado de que me quiero ir de Orange porque he descubierto su juego. Y que necesito mandarlos a la mierda por pura salud mental. Y también me están llamando a todas horas de otras compañías, como Lowi, Jazztel, Yoigo y hasta de ¡¡¡Pepephone!!! Ya ven cómo corren las noticias en el mundo digital. Basta que digas que te quieres cambiar de compañía para que te abrasen a ofertas.

Esta historia no me ha distraído de mis otras ocupaciones e intereses. Por ejemplo, sigo yendo al yoga y mi sensación es que la nueva academia a la que llevo acudiendo desde principio de año es mucho mejor que la anterior. Los profesores son mejores, salvo mi querida Elena que me enseñó todo lo que sé y que dejó la antigua academia harta de que la explotaran. Desde que ella se fue, las cosas ya no fueron igual. Por cuestiones de turnos y profesores que me gustan más, estoy yendo a hacer yoga los martes por la tarde y los domingos por la mañana. Eso me permite bajar a correr al Retiro los viernes, disciplina que voy llevando con cierta regularidad. Cuando se ponga en funcionamiento el nuevo polideportivo de la calle Fúcar, a la vuelta de mi casa, tal vez sustituya la carrera por sesiones de natación, que dicen que son más adecuadas para las edades que voy teniendo. Pero para eso faltan por lo menos dos años.

Esta mañana he bajado a cumplir con mi carrera programada y me he encontrado muy bien. También sigo con algunas actividades lectivas, como mi colaboración con el curso de Urbanismo de quinto de la ETSAM, que dirige mi amiga Sonia de Gregorio. Uno de estos jueves participé en una actividad en la asociación de vecinos del Barrio de Comillas, donde los alumnos presentaban sus trabajos finales sobre el barrio a los vecinos que quisieron acercarse. Fue un acto muy interesante, por comprobar cómo se unen las ideas de gente de veinte años con los anhelos y esperanzas de vecinos básicamente mayores; viejos luchadores de tiempos mejores, como los que se pueden ver en la película El 47, que ya les he recomendado. La asociación regenta un local pequeño en el que al final recogimos todas las sillas y montamos una mesa central para un piscolabis modesto.

En este sentido, el domingo pasado acudí a la sala Rockville para asistir a la actuación de mi querida y admirada Ghalia Volt, la guitarrista belga que sigue la onda de Samantha Fish y cuyas guitarras custodié en mi casa mientras ella volvía a los USA donde vive, para una minigira en la que podía usar los instrumentos que guarda en su casa de nueva Orleans. Me encontré con ella a la entrada y me dio un abrazo muy cariñoso. Después, el concierto fue fabuloso. Esta vez no venía en su versión one woman band, sino con su grupo, que se compone de un teclista y un batería muy buenos. Les voy a mostrar un par de vídeos que le grabamos ese día. Hablo en plural porque acudí en un pequeño grupo, con Henry Guitar y Críspulo el batería. Con este último me hice alguna foto que también les muestro. El sonido de los vídeos es el previsible para estar grabados en un móvil Honor de oferta.




En este último vídeo se puede observar la presencia del veterano bluesman hispano Javier Vargas, el lider de la Vargas Blues Band, que asistió al concierto y al que Ghalia invitó a subir al escenario para tocar con ella un par de temas. A la entrada habíamos quedado en vernos después para tomar una cerveza, pero al final del concierto la vi tan cansada después de hora y media de dejárselo todo en el escenario, que la dejé tranquila para que descansara, que al día siguiente tenía que salir de viaje a continuar su gira. Eso sí, antes de despedirnos nos hicimos una foto que también les muestro.

Por cierto, hablando de conciertos, esta tarde/noche voy a la sala pequeña del WiZink Center a ver a mi colega Ramoncín, que me ha hecho llegar una invitación para un show cuyas entradas costaban 33€. Hace mucho que no le veo en directo y no tenía mejor plan para hoy. Además, me resulta bastante entrañable ver a un rocker de casi 70 que sigue con la misma ilusión que a los 20. Aquí el cartel del evento.

Pero mientras yo ando metido en todas las historias que conforman mi vida de jubilado hiperactivo, por los mentideros patrios anda todo el mundo revolucionado con diversas noticias, como el curioso caso de Karla Sofía Gascón. Esta señora, hace unos diez años era señor y se ganaba la vida como actor de culebrones en México. Y circula por ahí una autoentrevista que se hace él mismo en ese tiempo, donde, dicho sea con todos los respetos, demuestra ser un tontorrón, o un sinsustancia. Abajo se la pongo, no hace falta que la vean entera si no quieren, basta con que escuchen el tonillo estúpido con el que este zagal habla sobre sí mismo. ¿Quiere decir esto que ahora es una tontorrona? Yo no me atrevería a asegurarlo. Después de un proceso tan duro como un cambio de sexo y con muchos más años a su espalda, puedo admitir que se haya vuelto alguien con más profundidad emocional. Aunque, como dicen en Soria, el que nace gordo, tontería que lo fajen. Aquí el vídeo de la autoentrevista.

El caso es que este señor, después de mucho tiempo de aislamiento mediático debido a su proceso de cambio de sexo, reaparece convertido en señora estupenda, a la que se le aparece Dios en forma de papel de narcotraficante que quiere también cambiar de sexo y condición. He visto la película y les digo mi opinión sincera. El film tenía para mí dos problemas que me hacían ir a verla con prejuicios. El primero: es un musical. Y a mí se me hace bastante disuasorio que los personajes empiecen a cantar en medio de una escena y dicha escena se convierta en videoclip durante un rato. Pero he visto algunos musicales brillantes, como West Side Story, o Cabaret. En este caso, he de decir que las escenas que derivan a videoclip son todas pasajes que muestran ensoñaciones de un personaje determinado, lo que salva el problema.

Mi segundo reparo previo: la historia es totalmente increíble. Eso pensaba yo, y lo sigo pensando. Pero, si uno acepta creerse esto que se plantea al principio de la película, pues la verdad es que el guion es muy bueno, la puesta en escena fabulosa, la escenografía, los actores, los diálogos. Todo es muy bueno. Pero la película fue llevada al festival de Cannes y obtuvo el primer premio. Y Karla Sofía se vio premiada también como mejor actriz. Ahí inician ambas una carrera de reconocimientos internacionales (entre ellos los respectivos Globos de Oro de Hollywood), en donde todo el mundo resalta que es el primer caso de actriz trans que lo logra. ¿Cómo interpretar esto? Pues, sin desmerecer del papel de Karla en la película de marras, a mí me parece claro que los diferentes jurados se quieren hacer los modernos y apoyar esta historia de que cada uno elija el género que desee, aunque ello lleve a complicados y arduos procesos quirúrgicos y hormonales que, al menos a mí, me parecen terroríficos: si yo me sintiera mujer, créanme, yo me quedaba como estoy, para no tener que pasar por todo eso.

Pero ese afán de modernidad progre (no me gusta nada el término woke) se encuentra con un afán simétricamente contrario: el de los conservadores a ultranza que quieren que este tipo de transiciones se prohíban (Trump lo ha decretado ya con su rotulador ancho). Y entonces empiezan a escarbar en su pasado. Y encuentran que la buena de Karla Sofía, no sólo ha transicionado de hombre a mujer, sino también de tontorrón a persona con algo más de fundamento. Y resulta que en esta segunda transición se ha olvidado de borrar los antiguos tuits con los que se acercaba a opiniones que Vox consideraría acertadas. Todo esto me lo estoy imaginando, por supuesto, pero ahora les pido que vean otra película, que también está nominada al Óscar. Me refiero a Cónclave.

En esta segunda película, se narra el proceso de elección de Papa, por el procedimiento predemocrátrico que se muestra al exterior en forma de fumatas negras y, la última, blanca. Durante las primeras votaciones, el cardenal que marcha destacado en primer lugar es un africano del Congo. Y las fuerzas conservadoras de la Curia se ponen a escarbar en su pasado, encuentran a una mujer con la que tuvo una relación hace décadas, la localizan, la traen a Roma, consiguen que se la contrate como monja de las que ayudan en el cónclave y provocan que le monte un numerito delante de todos los cardenales. Que, naturalmente, yo no lo vuelven a votar. Pues esto es lo mismo. Para la industria del cine, y más en estos tiempos del señor Trump, sería un escándalo inasumible que el Óscar a la mejor actriz recayera en un trans. Un escándalo similar al que provocaría un Papa negro del Congo. Y los comentarios de esta señora, de los tiempos en que era un tontorrón, han arruinado ya la posibilidad de premio y seguramente toda su carrera.

Esa es mi interpretación del asunto. Porque los comentarios descubiertos, no son tampoco para tanto. Ni comparación con los del señor Trump, que dijo que a las mujeres había que agarrarlas por el coño y que si él mataba a alguien de un disparo por las calles de New York, no le pasaría nada. Comentarios como estos no han impedido que le voten 77 millones de norteamericanos, muchos seguramente satisfechos de que a Karla Sofía no la dejen ni entrar en la fiesta de los Oscar. De hecho, ya se vio excluida de la de los Goya el otro día. Y, hablando de Trump, ya voy a dejar para otro día mis comentarios sobre sus barrabasadas. Sólo diré que nada de lo que está haciendo me sorprende lo más mínimo. Este señor es colérico, vengativo y gran actor de reallity shows. Y está ahora como pez en el agua, con todo el poder en la mano. Digamos que ha agarrado al poder por el coño.

Aquí en nuestras tierras patrias, en donde ya les he dicho, después de dar la vuelta al mundo, que es el lugar en que se vive mejor del mundo, tal vez junto con Italia, Grecia y el sur de Francia, pues seguimos con nuestras pequeñas pendencias que no interesan para nada a la población. Es ciertamente increíble que al novio de Ayuso lo pillen defraudando a Hacienda, lo denuncien y todo ello derive en un proceso contra el fiscal que le persigue con la Ley en la mano. Pero así son las cosas y he encontrado un vídeo que circula por ahí en el que el portavoz del grupo Adelante Andalucía, con el gracejo propio de esas tierras, desgrana toda esta historia y también la de que todavía no se sepa quién era ese M.Rajoy que recibía sobres de mil duros en negro, según las cuentas de Bárcenas. Dice el principal sospechoso que nada impide que se trate de un tal Manolo Rajoy. El vídeo es largo, obviamente sesgado, pero desternillante.   

En este lodazal en que se ha convertido la política nacional, yo creo que Vox lo está haciendo muy bien. Su paso más criticado, por el que se salió de todos los gobiernos autonómicos que compartía con el PP, está resultando ahora el más brillante. El poder es algo que comporta rebajar expectativas, moderarse de alguna manera y a Vox le conviene más estar fuera y seguir negando la mayor. A Trump le ha dado buen resultado, y a Milei y otros. Abascal corre el riesgo de que le pase lo mismo que al nefasto Albert Rivera, que le salga el sorpasso por la culata. Pero esa es su apuesta y le puede salir bien porque después de la victoria de Trump ya nadie se corta de votar a este tipo de partidos e ideologías.

Y, mientras todo esto sucede y da tanto miedo, yo sigo a lo mío y les voy a despedir con el primer corte que se ha publicado del nuevo disco de Samantha Fish que tiene previsto publicarse en abril. Abajo se lo pongo en rigurosa primicia. Escúchenlo, Sam sigue cantando muy bien y termina en un crescendo acelerado de su guitarra ciertamente espectacular. Samantha, igual que yo, sigue a lo suyo y yo no sé de dónde ha sacado el tiempo de grabar este nuevo trabajo, entre gira y gira. Por cierto, el pasado 30 de enero nuestra diva cumplió 36 añitos. Quién los pillara. Lo dicho: que sean buenos.