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miércoles, 26 de febrero de 2025

15. Las cucharitas y una noticia bomba

Pues andaba yo reflexionando acerca de las ventajas de vivir acompañado, en comparación con esa soledad que tanto he promocionado y reivindicado en mis más de doce años de blogger, en donde la he vendido casi como un sinónimo de libertad; esa cualidad que le permite hacer a uno lo que le da la gana, sin tener que discutir ni negociar ninguna decisión concreta, puesto que el solitario adopta todas sus decisiones por unanimidad absoluta. Es obvio que es mucho mejor estar solo que mal acompañado, pero es igual de evidente que todavía es mejor estar bien acompañado.

Lo que pasa es que, como ya les he dicho en alguna ocasión, la soledad tiene algunos inconvenientes, entre los que no es el menor el que comporta despertarte a media noche y, aun medio adormilado, extender un brazo y no encontrar a tu lado, por ejemplo, un culo hospitalario y hogareño antes de volverte a quedar frito. Estoy yo ahora disfrutando de una compañía deliciosa, con la que hago las cucharitas, y en este punto preciso tenía ya preparada una foto para mostrársela, pero hete aquí que se me ha cruzado una noticia ciertamente bomba, que me obliga a dejar esa imagen para otro momento, tal vez al final del post. Así que los cotillas han de tener un poquito de paciencia.

La noticia es un auténtico bombazo: Samantha Fish viene a Madrid. Sí, como lo oyen. ¡¡¡POR FIN!!! Se anuncia su primer concierto en la capital para el próximo 14 de junio en la sala Joy Eslava. Vamos, que puedo ir desde mi casa caminando en unos 20 minutos. Qué emoción. Las entradas se acaban de poner a la venta y ya les digo que se apresuren, no vaya a ser que se queden sin ellas y no puedan asistir al portento. Bueno, les estoy mintiendo: a mi querida Sam no la conoce ni Dios en esta paleta Villa y Corte; el Joy Eslava es un recinto con bastante aforo y dudo que entre mis amigos, lectores del blog y conocidos consigamos colgar el cartel de sold out, pero por algo se empieza. Samantha tocó por primera vez en España en el festival de blues de Hondarribia de 2011, con 22 añitos, en medio de una gira por toda Europa con otras dos jóvenes guitarristas, la primera vez que salía de los USA.

No volvió hasta 2022, esta vez con cinco fechas: Cazorla, dos en Canarias, Jerez de la Frontera y Pontevedra. Y hasta ahora. Yo he visto ya seis conciertos suyos: Cazorla, Jerez de la Frontera, Bruselas, París, Londres y Melbourne. Este será mi séptimo concierto, pero esta vez sin tener que salir de viaje para ver a mi diva. Sam sigue de manera ortodoxa los pasos que marca la industria discográfica. Tiene un nuevo disco recién grabado, que se lanzará el 25 de abril y del que acaba de publicar el primer corte, oportunamente mostrado en el post anterior de este blog. Tras la publicación del álbum, iniciará su correspondiente gira de promoción, en la que ha incluido algunas fechas en España. El 13 de junio está anunciada en el BBK festival de Bilbao, al día siguiente en Madrid y el 15 en el Razzmatazz de Barcelona. Bien, aquí tienen el cartel del concierto del Joy Eslava.

Estoy yo muy musiquero desde mi regreso de tierras lejanas y el otro día, como les anuncié, acudí al Moviestar Arena, hasta hace poco llamado Wizink Center y antiguamente Palacio de los Deportes de Madrid, para ver a mi colega Ramoncín. Me acerqué al lugar en el bus 26 y nada más bajarme me encontré con unas colas kilométricas que llegaban hasta la calle Narváez, desde cada una de las puertas del gran auditorio, compuestas íntegramente por gente de menos de 20 años. Le pregunté a una chica al azar y me enteré de que la gran afluencia era motivada por la actuación de un rapero/reaggetonero argentino que atiende indistintamente por Gotti o por Tiago PZK. El pollo tiene 23 años, según pude saber luego, y había conseguido colgar el cartel de sold out hace días. El gran auditorio del Moviestar Arena tiene un aforo de unas 15.000 personas y, unos días después, volvió a llenarse para ver a otro pollo similar, conocido por Quevedo.

Este es el mundo que tenemos. Pregunté otra vez a un segurata y me enteré de que mi entrada de Ramoncín era para el local denominado La Sala del Moviestar Arena, al que se entra por detrás y donde caben unos 1.000 asistentes. Llegué al lugar y me encontré el habitual personal de moteros, barbudos canosos, calvorotas y señoras entradas también en años, la mayoría vestidos de cuero, el mismo personal que suele acudir a los conciertos de Samantha Fish. Porque Ramón, por si no lo saben, tiene nada menos que 69 años. A pesar de ello hace conciertos de dos horas y media en los que desarrolla una energía más o menos como la de Bruce Springsteen, salvando las distancias artísticas. Ahora tiene un grupo muy potente, con tres guitarristas, teclado, bajo y batería. Él toca la armónica y, ocasionalmente una cuarta guitarra.

La salida a escena fue ciertamente espectacular. En un momento dado, se apaga la música de fondo, bajan las luces y empieza a sonar el tema en el que se aprovecha la voz de Donald Trump para samplear su intervención en el único debate electoral, en la que proclamó que los inmigrantes de Springfield se estaban comiendo los gatos y los perros del vecindario. They're eating the dogs, they're eating the cats. Este tema, que ya traje al blog en el Post #9, el último del año pasado, sirve de fondo sonoro para que vayan saliendo a escena todos los miembros de la banda. Cuando se acaba el tema de los gatos de Trump, aparece Ramón, saluda y presenta su primera canción, 10 segundos, un tema de composición propia en el que describe el horror de los bombardeos sobre Gaza. 10 segundos es lo que tarda en estallar una bomba lanzada desde el aire, convirtiendo la tranquila vida de la población civil en un infierno. Curiosamente, este tema lo compuso Ramón en 2017. Porque desde siempre Israel ha estado perpetrando bombardeos selectivos sobre la ratonera de la Franja. La salida a escena de Ramón y su primera canción se grabaron y se han publicado ya en el Youtube. Les pido que lo vean.

Ya saben que Donald Trump tiene el plan de echar a toda la población de Gaza, realojarlos en Egipto y Jordania y edificar sobre las ruinas una especie de Marina d’Or para que recalen allí los supercruceros del Mediterráneo. Yo ya hice hace tiempo en el blog una propuesta simétrica de esta: que se realoje a todos los judíos de Israel en alguna zona desértica de Arizona o Nuevo México, para que desarrollen allí sus habilidades para construir vergeles y kibutzs, bajo la protección americana. Esto permitiría que sus primos de New York pudieran visitarlos libremente, además de dejar Oriente Medio pacificado para siempre y evitar la sangría económica de mantener contra viento y marea a un estado implantado artificialmente en una tierra que no es suya. Yo creo que es una idea estupenda, mejor que la de Trump. ¿No quieren hacer limpieza étnica? Pues háganla al revés.

Pero el tipo del pelo naranja sigue implacable, perpetrando decretos que pretenden cambiar el orden mundial por otro aún más favorable para los multimillonarios. Tal vez ustedes no se hayan enterado, pero hay muchos famosos que han decidido marcharse de los USA mientras este señor esté al mando del país, con el peligro que ello comporta. Por ejemplo, el actor Robert De Niro, que se ha mudado a Canadá. O el gran Bruce Springsteen que ha anunciado que se va también a las tierras del norte. También la presentadora de TV Opra Winfrey, la conductora del programa líder en audiencia desde hace años, que ha dicho que suspende el programa y se va a Italia hasta que los USA estén en mejores manos. Son ejemplos puntuales que constituyen un síntoma de la gravedad de lo que viene. 

Aunque, en este caso, yo creo que es mejor quedarse y luchar desde dentro contra esta banda de energúmenos multimillonarios. Eso es lo que ha hecho el gran Bernie Sanders, una de las mentes más lúcidas de la política yanqui. Hace unos días, el veterano senador por Vermont no aguantó más, pidió la palabra en el Senado y lanzó una diatriba demoledora, que les voy a pedir que vean ahora. Es un poquito larga, pero no tiene desperdicio. No es difícil ponerle al vídeo unos subtítulos en español, es bastante sencillo. Bernie es uno de mis ídolos desde hace años, pero su pensamiento está demasiado a la izquierda como para que en el Partido Demócrata le permitieran ser candidato a la Presidencia. Primero lo desplazaron para dejar sitio a Hillary, y luego para promover a Biden. En estas últimas elecciones ya ni lo intentó, pero sigue al pie del cañón. Vean el vídeo.

Como ya les he dicho también, este capitalismo post-tecnológico salvaje se empezó a liberar de las normas para un mercado justo que había establecido Roosevelt después de la última guerra mundial, cuando en tiempos de Reagan/Thatcher se inició un proceso progresivo de desregulación. En este momento, ya no se puede desregular más, por lo que los grandes magnates se han quitado la careta y ya nos están haciendo ver que ahora lo que les estorba es la propia democracia. Al frente de estos magnates está el siniestro Elon Musk, un tipo que está loco de remate. Es muy peligroso que Trump le esté dando tanta bola; hasta el no menos siniestro Steve Bannon, el tipo que sembró la semilla de la ultraderecha en Europa durante el primer mandato de Trump, está horrorizado y pide que se controle un poco a este sujeto.

¿Se han parado ustedes a pensar quién es este pollo que hace saludos nazis y enarbola sin empacho alguno la motosierra de Milei? Su vida puede rastrearse en la Wickipedia, no se la voy a resumir aquí. Diré que el tipo es sudafricano, que después de sufrir maltrato paterno, él, sus dos hermanos y su madre, que era modelo, se largaron a Canadá, para cruzar luego a los USA, donde pasaron ciertas penurias. Pero Elon logró estudiar con becas y graduarse en Económicas y Física y hasta llegó a matricularse en un doctorado en Stanford (California), pero enseguida lo dejó para empezar a fundar empresas de programación y big data que se convertían en negocios exitosos hasta que los vendía por cantidades crecientes. Una trayectoria similar a la de Florentino que, nada más acabar la carrera, fundó La Guía del Ocio, que luego vendió para ir poco a poco aumentando sus negocios y su riqueza.

Entre esas compañías están PayPal, Tesla o Twitter, cuya adquisición y venta sucesivas le ha llevado a encabezar la lista Forbes de las personas más ricas del mundo y la primera en la historia cuya fortuna supera los 300.000 millones de dólares (ahora tiene más de 400.000). Eso le ha llevado a pensar que puede hacer lo que quiera y mostrar su verdadero talante, vanidoso, autoritario, negacionista del Covid y otros asuntos, y bastante friki a nivel emocional y familiar. Por si no lo saben, este sujeto se casó en el año 2000 con una antigua compañera de universidad, que se ganaba la vida como escritora, y tuvieron su primer hijo, al que bautizaron Nevada Alexander. Hasta aquí todo bastante normal. Pero el bebé murió al cabo de una semana por el síndrome de muerte súbita. Y Elon enloqueció y decidió someter a su mujer a un tratamiento radical de fertilidad. Resultado: primero unos gemelos y poco después unos trillizos.

Harta del jueguecito, la escritora salió por piernas en 2008 y Elon fue teniendo luego una serie de parejas, entre ellas dos simultáneas con las que tuvo otros 7 hijos, que totalizan 12, aunque está confirmado que en 2023 tuvo un decimotercero con una activista que conoció brevemente. Entre ellos están los tres de nombre extravagante que tuvo con una cantante canadiense desconocida que se hace llamar Grimes: respectivamente X AE A-XII, Exa Dark Siderael y Techno Mechanicus. El mayor de estos tres, de nombre impronunciable, es el que sale con su padre en las fotos de la Casa Blanca. Mi curiosidad es cómo le llamarán en la intimidad. ¿Tal vez Equiscito? Imaginen la escena; el tito Donald regañándole porque se sube a la mesa del despacho oval: Equiscito, pórtate bien, a ver si te voy a tener que dar pan-pan al culo. Creo que no hacen falta más datos para saber en manos de quién estamos. Vean la cara de aburrimiento del pobre Equiscito, obligado a estar todo el día en la Casa Blanca. 

No creo que tengan ya ninguna duda de que este tío está majareta perdido. Con 53 añitos y ya tiene nada menos que trece hijos. Cuando le preguntan al respecto, él explica que esa abundante descendencia es el resultado de una decisión bien meditada; que está muy preocupado con el descenso de natalidad en el mundo y que él quiere aprovechar su fortuna multimillonaria para ayudar a que la especie humana no se extinga. Qué disculpa más mala, ¿no creen?, a mí me parece más bien que esa prole se debe a que a este tipo le gusta lo mismo que a todos.

Que le pregunten si no a Errejón y a Monedero al respecto. Madre mía, que decepción. Los tipos que pretendían tomar el cielo por asalto y resulta que no eran más que una hermandad de profesores rijosos dedicados a tocarles el culo a sus alumnas y conocidas. Lo de Errejón fue una sorpresa grande para mí, pero ya saben que cuando en asuntos de este jaez se detecta un segundo caso, el tema deja de ser excepción y se convierte en tendencia. Ya hablaremos en otros textos de la situación actual (penosa) de la izquierda en el mundo. Porque yo llevo ya tiempo alertando del auge de las propuestas de ultraderecha, que se van imponiendo de forma imparable, ganando todas sus contiendas por incomparecencia del contrario.  

En fin, que menudo mundo este que viene para las nuevas generaciones, con Trump, Elon, Putin, Xi JinPing, Milei y tantos otros, listos para jugar con el poder omnímodo que les hemos delegado con nuestros votos. Yo lo siento por mis hijos; a mí ya me va a pillar muy mayor y habiendo disfrutado de décadas de paz y tranquilidad. Pero también quiero decirles que no dramaticen. El ser humano ha salido de épocas peores. Por ejemplo, yo terminé mi carrera en los 70 y por entonces, los ingenieros de Caminos se tenían que ir a Sudamérica y otros lugares para poder hacer obras. Cuando llegó la democracia y los fondos europeos, todos pudieron volver a casa y ganarse la vida normalmente. Y mucho antes de eso, la miseria se extendía por todos los países y los jóvenes con imaginación y sin una familia detrás que les apoyara, las pasaban canutas.

A este respecto, les cuento una anécdota que quizás ignoren. Tal vez hayan ustedes oído hablar del gran Erik Satie. Fue un artista normando de finales del XIX, que se fue joven a París a desarrollar una carrera multidisciplinar, puesto que está considerado el padre de la música moderna, precursor de Debussy, Stravinsky, Ravel y otros, además de inventor del teatro del absurdo. Pero hasta que sus composiciones empezaron a ser conocidas y valoradas, se tuvo que ganar la vida como músico de cabaret. En esos años, convivía con un amigo pintor en un apartamento minúsculo en Montmatre. Y su miseria era tanta, que debían compartir el único par de pantalones que tenían (él mismo lo contó en sus memorias). Es decir, que Satie se pasaba toda la noche tocando en cafetines para sacarse unos céntimos y, cuando llegaba reventado a su casa de madrugada, le pasaba los calzones a su colega para que fuera al estudio donde pintaba todo el día. Aquí una imagen de este señor, de cuando ya se hizo famoso y se pudo ganar la vida por sí mismo.  

Así que menos quejarse y más luchar como Bernie Sanders. Yo, a mis años, hago lo que puedo, practico running y yoga, mantengo este blog, viajo por el mundo, leyendo y cuidando a los amigos. Y muy atento a la escena musical madrileña. Por ejemplo, este sábado acudiré a la Sala Rockville a ver de nuevo a los Pure Tones de mi colega Críspulo el batería. Y ya les informaré de los siguientes conciertos de interés que vengan. A mí no me habrán oído quejarme mucho. Lo que pasa es que, como dice Críspulo, todos queremos el cochino gordo, pero que pese poco para que sea más barato. Refrán cojonudo de la zona extremeña. Los chicos ahora no conciben un piso sin lavavajillas y aire acondicionado. Al piso de Satie en Montmatre les mandaba yo una temporadita, para que supieran lo que es la lucha por la vida. Hala, que sean buenos y que sigan muy atentos, que no sabemos hasta donde se va a joder la historia que se nos viene encima. Chao.

¡Huy! Perdón. Me he puesto a repasar el texto y he recordado que les había prometido mostrarles mi imagen ya nunca más de solitario, sino haciendo tranquilamente las cucharitas. Aquí la tienen, mis disculpas.

viernes, 14 de febrero de 2025

14. Por San Valentín, el frío toca a su fin

Bien, aquí me tienen de nuevo en pleno día de San Valentín, disfrutando de un tiempo casi primaveral, y creo que ya toca que continúe informándoles de mis andanzas y afanes. Mi anterior post surgió del subidón de recuperar mi ordenador completamente rejuvenecido y con él la posibilidad de contarles mis peripecias vividas durante el mes de aislamiento digital en el que no pude escribir mis posts como era debido. He de decirles que el Lenovo, que yo daba por fenecido, resucitó, se levantó y anduvo como el Lázaro de la Biblia y ahora tengo a mi disposición un device cojonudo con el que a lo mejor un día hasta puedo aumentar la frecuencia de publicación de mis paridas diversas. Solucionado el tema del hardware, ahora estoy en pleno proceso de cambio de proveedor digital, hasta las cejas de aguantar que los de Orange me sigan timando.

Recapitulando, les recordaré que, antes de emprender mi viaje de vuelta al mundo, yo me acerqué a la tienda de Orange en la que tenía contratados el WiFi por fibra y los datos para el móvil, para contarles mi proyecto y les mostré mi preocupación por lo mal que me funcionaba el móvil en el extranjero, donde a menudo me quedaba colgado en la calle sin poder usar el Google Maps, que sólo me funcionaba en los hoteles con Wifi, donde obviamente no lo necesitaba. Me dijeron que mi móvil Huawei era ya un poco viejo y que ellos me ofrecían otro nuevo sin entrada, pagando una pequeña cuota mensual. Piqué, cual pancho del puerto coruñés, y me dieron un nuevo móvil de la misma marca, que ahora ha de llamarse Honor y no Huawei por mor de las guerras comerciales con China.

Muy pronto comprobé que el nuevo móvil me ofrecía más o menos las mismas prestaciones que el viejo. Mis tribulaciones empezaron en Kyoto, donde las pasé canutas a cuenta de la mala cobertura de Orange que había en la ciudad. Fui más o menos capeando el temporal, hasta que llegué a los USA y allí fue todo un desastre. El móvil, literalmente, se murió. He de reconocer que Orange dispone de un servicio de atención al cliente por Whatsapp que funciona muy bien. Puesto en contacto con ellos, me intentaron ayudar, pero no había forma. Era imposible que yo empezara a tener una cobertura mínima que me permitiera hacer pagos on line para reservar hoteles o vuelos, porque mi banco me enviaba un código pin de confirmación del pago, por medio de un sms que nunca me llegaba.

Los del servicio de atención investigaron y descubrieron que yo tenía (y sigo teniendo) una tarjeta SIM arcaica, de hace unos doce años. En concreto, es una tarjeta 2G. Y en los USA, tanto las 2G como las 3G, las han eliminado y ya no valen. Es decir, que el problema que yo había detectado en mis anteriores viajes a París o Londres, no se debía al móvil sino a la tarjeta SIM. Pero ellos se habían apresurado a venderme un móvil nuevo que no me hacía ninguna falta. Les pregunté a los del servicio de atención qué podía hacer. Su respuesta: en cuanto vuelva usted a España, cambie enseguida su tarjeta 2G por una 5G. Les prometí que, no sólo cambiaría de tarjeta SIM, sino también de compañía, visto lo visto. A lo que el tipo me contestó que lamentaba mi decisión y esperaba que la reconsiderase.

Ya de vuelta, volví a sufrir los mismos problemas, no sólo en Ámsterdam y en Atenas, sino también en Asturias, que manda carallo. Lo que pasa es que esto de cambiarte de compañía es algo que hay que hacer con prudencia, de forma meditada, y yo quise esperar a que vinieran mis hijos por Navidad y me aconsejaran al respecto. Pero ya entre medias constaté que estaba pagando al mes 73€ y eso es una verdadera estafa. ¿Por qué pago tanto? Pues por lo de siempre, porque uno no puede contratar con Orange sólo lo que quiere, sino que te ofrecen un paquete completo, engordado con prestaciones que uno no quiere. Por ejemplo, una línea de teléfono fijo, que yo no necesito; ni siquiera me sé el número, ni lo conoce ninguno de mis contactos. Por no tener, ni tengo el aparato que me dieron, que mantuve desenchufado un tiempo hasta que me harté de verlo en la estantería y lo llevé al punto limpio.

Otras cosas que no quiero: una segunda línea de móvil. Y la posibilidad de contratar una plataforma para ver la Televisión Orange (ya les he contado que yo he vivido toda mi vida viendo los partidos de futbol por la tele gratuitamente, que luego me apunté a lo del pay per view hasta que lo eliminaron y que no quiero ser de ninguna plataforma que me ofrezca un 90% de bazofia audiovisual). Y, además de todo eso, el paquete incluye una suscripción a Netflix. Esto sí que lo he usado y con bastante asiduidad pero, al volver de mi vuelta al mundo, me encontré con que me ponían anuncios en medio de la película, lo que me parece un verdadero insulto. Todas estas cosas, más los plazos del terminal que me vendieron, totalizan los 73€. Y resulta que hay ofertas por ahí, ceñidas exclusivamente a lo que yo necesito, por 30 o 40.

En Navidad, mi hijo Lucas, que es un friki de la informática, me dijo que le preguntaría a un amigo suyo francés aún más friki. La respuesta de este friki al cuadrado fue categórica: dile a tu padre que contrate con DIGI; son los que ofrecen una mejor relación precio-calidad. Después de ello he consultado el tema con otras personas y he descubierto que varios de mis amigos tienen DIGI y están encantados, como por ejemplo Boni, que junto con África acoge en su casa a Tarik Marcellino el tiempo que haga falta cuando yo me voy de viaje. O Ed, mi profesor de inglés. Hasta Henry Guitar está a un tris de cambiarse a DIGI, por consejo de su yerno, que es otro friki de la informática. Y encima, DIGI es uno de los patrocinadores del Deportivo de la Coruña. La decisión estaba clara.

Una de las razones por las que DIGI es un proveedor tan barato es porque no tiene tiendas físicas. Todo funciona on line, salvo algunos agentes que tiene en pequeñas mesitas en las tiendas de MediaMarkt y otros lugares. Buscando una cercana a mi casa, acabé visitando el MediaMarkt de Goya en donde me atendió una chica venezolana muy solvente. Le dije que sólo quería WiFi en casa y datos en mi móvil y me organizó una oferta sólo con eso por 30€ al mes. Pero tenía que ir a la tienda de Orange para que me dijeran las condiciones en que puedo marcharme de la compañía. Como me esperaba, tengo un par de servicios con permanencia, por los que he de pagar 58€ por dejar cada uno de ellos antes de lo comprometido. O sea, 116€. Más 38€ que me quedan de pagar del móvil, total 154€. Teniendo en cuenta que con DIGI me voy a ahorrar 43€ al mes, en cuatro meses ya habré amortizado el gasto.

Ayer por la tarde fui a ver de nuevo a la venezolana y firmé el contrato. Ya les iré contando. Por descontado que, una vez que los de Orange saben que me voy, me están bombardeando con ofertas. Que dentro de un mes puedo cambiar a una tarifa más barata. Que una segunda fibra para mi casa o la casa que les indique, por 9,95 al mes. Que una tercera línea de móvil por 5€ más al mes. Que una freidora de aire de marca Xaomi por 4€ más al mes. Todo ello sin entrada. Una panda de cabrones. No se han enterado de que me quiero ir de Orange porque he descubierto su juego. Y que necesito mandarlos a la mierda por pura salud mental. Y también me están llamando a todas horas de otras compañías, como Lowi, Jazztel, Yoigo y hasta de ¡¡¡Pepephone!!! Ya ven cómo corren las noticias en el mundo digital. Basta que digas que te quieres cambiar de compañía para que te abrasen a ofertas.

Esta historia no me ha distraído de mis otras ocupaciones e intereses. Por ejemplo, sigo yendo al yoga y mi sensación es que la nueva academia a la que llevo acudiendo desde principio de año es mucho mejor que la anterior. Los profesores son mejores, salvo mi querida Elena que me enseñó todo lo que sé y que dejó la antigua academia harta de que la explotaran. Desde que ella se fue, las cosas ya no fueron igual. Por cuestiones de turnos y profesores que me gustan más, estoy yendo a hacer yoga los martes por la tarde y los domingos por la mañana. Eso me permite bajar a correr al Retiro los viernes, disciplina que voy llevando con cierta regularidad. Cuando se ponga en funcionamiento el nuevo polideportivo de la calle Fúcar, a la vuelta de mi casa, tal vez sustituya la carrera por sesiones de natación, que dicen que son más adecuadas para las edades que voy teniendo. Pero para eso faltan por lo menos dos años.

Esta mañana he bajado a cumplir con mi carrera programada y me he encontrado muy bien. También sigo con algunas actividades lectivas, como mi colaboración con el curso de Urbanismo de quinto de la ETSAM, que dirige mi amiga Sonia de Gregorio. Uno de estos jueves participé en una actividad en la asociación de vecinos del Barrio de Comillas, donde los alumnos presentaban sus trabajos finales sobre el barrio a los vecinos que quisieron acercarse. Fue un acto muy interesante, por comprobar cómo se unen las ideas de gente de veinte años con los anhelos y esperanzas de vecinos básicamente mayores; viejos luchadores de tiempos mejores, como los que se pueden ver en la película El 47, que ya les he recomendado. La asociación regenta un local pequeño en el que al final recogimos todas las sillas y montamos una mesa central para un piscolabis modesto.

En este sentido, el domingo pasado acudí a la sala Rockville para asistir a la actuación de mi querida y admirada Ghalia Volt, la guitarrista belga que sigue la onda de Samantha Fish y cuyas guitarras custodié en mi casa mientras ella volvía a los USA donde vive, para una minigira en la que podía usar los instrumentos que guarda en su casa de nueva Orleans. Me encontré con ella a la entrada y me dio un abrazo muy cariñoso. Después, el concierto fue fabuloso. Esta vez no venía en su versión one woman band, sino con su grupo, que se compone de un teclista y un batería muy buenos. Les voy a mostrar un par de vídeos que le grabamos ese día. Hablo en plural porque acudí en un pequeño grupo, con Henry Guitar y Críspulo el batería. Con este último me hice alguna foto que también les muestro. El sonido de los vídeos es el previsible para estar grabados en un móvil Honor de oferta.




En este último vídeo se puede observar la presencia del veterano bluesman hispano Javier Vargas, el lider de la Vargas Blues Band, que asistió al concierto y al que Ghalia invitó a subir al escenario para tocar con ella un par de temas. A la entrada habíamos quedado en vernos después para tomar una cerveza, pero al final del concierto la vi tan cansada después de hora y media de dejárselo todo en el escenario, que la dejé tranquila para que descansara, que al día siguiente tenía que salir de viaje a continuar su gira. Eso sí, antes de despedirnos nos hicimos una foto que también les muestro.

Por cierto, hablando de conciertos, esta tarde/noche voy a la sala pequeña del WiZink Center a ver a mi colega Ramoncín, que me ha hecho llegar una invitación para un show cuyas entradas costaban 33€. Hace mucho que no le veo en directo y no tenía mejor plan para hoy. Además, me resulta bastante entrañable ver a un rocker de casi 70 que sigue con la misma ilusión que a los 20. Aquí el cartel del evento.

Pero mientras yo ando metido en todas las historias que conforman mi vida de jubilado hiperactivo, por los mentideros patrios anda todo el mundo revolucionado con diversas noticias, como el curioso caso de Karla Sofía Gascón. Esta señora, hace unos diez años era señor y se ganaba la vida como actor de culebrones en México. Y circula por ahí una autoentrevista que se hace él mismo en ese tiempo, donde, dicho sea con todos los respetos, demuestra ser un tontorrón, o un sinsustancia. Abajo se la pongo, no hace falta que la vean entera si no quieren, basta con que escuchen el tonillo estúpido con el que este zagal habla sobre sí mismo. ¿Quiere decir esto que ahora es una tontorrona? Yo no me atrevería a asegurarlo. Después de un proceso tan duro como un cambio de sexo y con muchos más años a su espalda, puedo admitir que se haya vuelto alguien con más profundidad emocional. Aunque, como dicen en Soria, el que nace gordo, tontería que lo fajen. Aquí el vídeo de la autoentrevista.

El caso es que este señor, después de mucho tiempo de aislamiento mediático debido a su proceso de cambio de sexo, reaparece convertido en señora estupenda, a la que se le aparece Dios en forma de papel de narcotraficante que quiere también cambiar de sexo y condición. He visto la película y les digo mi opinión sincera. El film tenía para mí dos problemas que me hacían ir a verla con prejuicios. El primero: es un musical. Y a mí se me hace bastante disuasorio que los personajes empiecen a cantar en medio de una escena y dicha escena se convierta en videoclip durante un rato. Pero he visto algunos musicales brillantes, como West Side Story, o Cabaret. En este caso, he de decir que las escenas que derivan a videoclip son todas pasajes que muestran ensoñaciones de un personaje determinado, lo que salva el problema.

Mi segundo reparo previo: la historia es totalmente increíble. Eso pensaba yo, y lo sigo pensando. Pero, si uno acepta creerse esto que se plantea al principio de la película, pues la verdad es que el guion es muy bueno, la puesta en escena fabulosa, la escenografía, los actores, los diálogos. Todo es muy bueno. Pero la película fue llevada al festival de Cannes y obtuvo el primer premio. Y Karla Sofía se vio premiada también como mejor actriz. Ahí inician ambas una carrera de reconocimientos internacionales (entre ellos los respectivos Globos de Oro de Hollywood), en donde todo el mundo resalta que es el primer caso de actriz trans que lo logra. ¿Cómo interpretar esto? Pues, sin desmerecer del papel de Karla en la película de marras, a mí me parece claro que los diferentes jurados se quieren hacer los modernos y apoyar esta historia de que cada uno elija el género que desee, aunque ello lleve a complicados y arduos procesos quirúrgicos y hormonales que, al menos a mí, me parecen terroríficos: si yo me sintiera mujer, créanme, yo me quedaba como estoy, para no tener que pasar por todo eso.

Pero ese afán de modernidad progre (no me gusta nada el término woke) se encuentra con un afán simétricamente contrario: el de los conservadores a ultranza que quieren que este tipo de transiciones se prohíban (Trump lo ha decretado ya con su rotulador ancho). Y entonces empiezan a escarbar en su pasado. Y encuentran que la buena de Karla Sofía, no sólo ha transicionado de hombre a mujer, sino también de tontorrón a persona con algo más de fundamento. Y resulta que en esta segunda transición se ha olvidado de borrar los antiguos tuits con los que se acercaba a opiniones que Vox consideraría acertadas. Todo esto me lo estoy imaginando, por supuesto, pero ahora les pido que vean otra película, que también está nominada al Óscar. Me refiero a Cónclave.

En esta segunda película, se narra el proceso de elección de Papa, por el procedimiento predemocrátrico que se muestra al exterior en forma de fumatas negras y, la última, blanca. Durante las primeras votaciones, el cardenal que marcha destacado en primer lugar es un africano del Congo. Y las fuerzas conservadoras de la Curia se ponen a escarbar en su pasado, encuentran a una mujer con la que tuvo una relación hace décadas, la localizan, la traen a Roma, consiguen que se la contrate como monja de las que ayudan en el cónclave y provocan que le monte un numerito delante de todos los cardenales. Que, naturalmente, yo no lo vuelven a votar. Pues esto es lo mismo. Para la industria del cine, y más en estos tiempos del señor Trump, sería un escándalo inasumible que el Óscar a la mejor actriz recayera en un trans. Un escándalo similar al que provocaría un Papa negro del Congo. Y los comentarios de esta señora, de los tiempos en que era un tontorrón, han arruinado ya la posibilidad de premio y seguramente toda su carrera.

Esa es mi interpretación del asunto. Porque los comentarios descubiertos, no son tampoco para tanto. Ni comparación con los del señor Trump, que dijo que a las mujeres había que agarrarlas por el coño y que si él mataba a alguien de un disparo por las calles de New York, no le pasaría nada. Comentarios como estos no han impedido que le voten 77 millones de norteamericanos, muchos seguramente satisfechos de que a Karla Sofía no la dejen ni entrar en la fiesta de los Oscar. De hecho, ya se vio excluida de la de los Goya el otro día. Y, hablando de Trump, ya voy a dejar para otro día mis comentarios sobre sus barrabasadas. Sólo diré que nada de lo que está haciendo me sorprende lo más mínimo. Este señor es colérico, vengativo y gran actor de reallity shows. Y está ahora como pez en el agua, con todo el poder en la mano. Digamos que ha agarrado al poder por el coño.

Aquí en nuestras tierras patrias, en donde ya les he dicho, después de dar la vuelta al mundo, que es el lugar en que se vive mejor del mundo, tal vez junto con Italia, Grecia y el sur de Francia, pues seguimos con nuestras pequeñas pendencias que no interesan para nada a la población. Es ciertamente increíble que al novio de Ayuso lo pillen defraudando a Hacienda, lo denuncien y todo ello derive en un proceso contra el fiscal que le persigue con la Ley en la mano. Pero así son las cosas y he encontrado un vídeo que circula por ahí en el que el portavoz del grupo Adelante Andalucía, con el gracejo propio de esas tierras, desgrana toda esta historia y también la de que todavía no se sepa quién era ese M.Rajoy que recibía sobres de mil duros en negro, según las cuentas de Bárcenas. Dice el principal sospechoso que nada impide que se trate de un tal Manolo Rajoy. El vídeo es largo, obviamente sesgado, pero desternillante.   

En este lodazal en que se ha convertido la política nacional, yo creo que Vox lo está haciendo muy bien. Su paso más criticado, por el que se salió de todos los gobiernos autonómicos que compartía con el PP, está resultando ahora el más brillante. El poder es algo que comporta rebajar expectativas, moderarse de alguna manera y a Vox le conviene más estar fuera y seguir negando la mayor. A Trump le ha dado buen resultado, y a Milei y otros. Abascal corre el riesgo de que le pase lo mismo que al nefasto Albert Rivera, que le salga el sorpasso por la culata. Pero esa es su apuesta y le puede salir bien porque después de la victoria de Trump ya nadie se corta de votar a este tipo de partidos e ideologías.

Y, mientras todo esto sucede y da tanto miedo, yo sigo a lo mío y les voy a despedir con el primer corte que se ha publicado del nuevo disco de Samantha Fish que tiene previsto publicarse en abril. Abajo se lo pongo en rigurosa primicia. Escúchenlo, Sam sigue cantando muy bien y termina en un crescendo acelerado de su guitarra ciertamente espectacular. Samantha, igual que yo, sigue a lo suyo y yo no sé de dónde ha sacado el tiempo de grabar este nuevo trabajo, entre gira y gira. Por cierto, el pasado 30 de enero nuestra diva cumplió 36 añitos. Quién los pillara. Lo dicho: que sean buenos.

domingo, 2 de febrero de 2025

13. Listo para ser cocinado

Pues aquí me tienen de nuevo, renacido después de casi un mes de hibernación informática, disfrutando de mi Lenovo completamente reparado, saneado y formateado, de modo que es exactamente como si me hubiera comprado uno nuevo. Fui a la tienda a recogerlo y me lo encontré inmaculado, yo creo que hasta le habían sacado brillo. Y desde entonces estoy como niño con zapatos nuevos, o como adolescente con su nueva Xbox. Lo que pasa es que, igual que cuando uno saca un filete del congelador, hasta poder empezar a cocinarlo ha de cumplir una serie de requisitos que se llevan su tiempo. Si nos entra la prisa y ponemos por ejemplo el filete directamente sobre el radiador de la calefacción, lo más probable es que lo desgraciemos. Yo he debido agotar los plazos, cumplir los procesos y reprimir mi ansiedad, hasta volver a la situación de partida. Primero visité a mi amigo friki, que me instaló la versión pirata del Windows 16, después he recuperado los archivos que había guardado en un disco duro externo. Y ya estoy listo para ser cocinado.

Pero durante ese tiempo de hibernación digital, no he permanecido ocioso, ya saben ustedes que hasta me he hecho un corto viaje a Atenas, del que incluí un par de fotos en uno de los posts que perpetré malamente, ayudándome del teléfono móvil, para que esta tribuna no sufriera una desconexión fatal y se fuera a la mierda. Porque los blogs, como las plantas, hay que regarlos de vez en cuando para que sobrevivan. Una vez que se han secado ya da igual que intentes regarlos. Les recuerdo también que yo vengo de afrontar el año pasado un viaje de vuelta al mundo en el que visité a los amigos que tengo por todas partes. Esas relaciones también hay que regarlas periódicamente, para que no se desvanezcan y se pierdan para siempre, uno ha de mantener el contacto y la historia de mis amigos all over the world ha tenido en estos días una serie de feedbacks que les cuento.

En primer lugar, mi amiga chilena Valeria López me presentó en Santiago a una compañera suya de oficina que se llama Gabriela y es periodista. Con ella estuvimos tomando pisco sours por el céntrico barrio de Lastarria. Bien, pues Gabriela venía a Madrid a mediados de septiembre para hacer un máster en la facultad de Ciencias de la Información. Desde entonces hemos hablado por teléfono con frecuencia, pero no habíamos podido quedar, porque con sus actividades lectivas no encontrábamos momento y ocasión. Finalmente, en navidades, me anunció que no pensaba viajar a pasar las fiestas con su familia, porque es un viaje muy caro. Dado que se quedaba por aquí y estaba de vacaciones, nos citamos un día junto a la estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana, momento al que corresponde la foto que les adjunto. 

Desde la plaza iniciamos un tour gastronómico que empezamos en La Venencia con un par de manzanillas, continuamos en La Casa de las Torrijas, donde mi amigo Andriw, camarero colombiano del lugar, nos sirvió unas torrijas fantásticas con sus correspondientes chupitos de vino dulce. Y la rematamos en la Taberna de Antonio Sánchez con unas berenjenas con miel de caña para chuparse los dedos. Con esta excursión por lugares emblemáticos que la chica no conocía, cumplí mi misión de cicerone, de forma que ella pueda ahora presumir con sus amigos de buena conocedora del Madrid profundo. El bueno de Andriw nos hizo las fotos que ven abajo y le mandamos todas ellas a Valeria con nuestros mejores deseos para el año nuevo.


Dentro de mis mensajes a los amigos foráneos, yo suelo pedirles fotos de sus niños, los que los tienen y les voy a mostrar algunas, empezando por el súpersimpático Ryan, el hijo de mi querida amiga Shannon, de Los Ángeles, que le ha puesto por nombre su propio apellido de soltera. Con este crío, que aún no tiene ni un año, hice yo muy buenas migas, como pudieron ver en mi blog. En esta foto se muestra con el reglamentario gorro de Navidad. Por cierto, he estado en permanente contacto con Shannon con motivo de los terribles incendios que han asolado su ciudad. Shannon ha sufrido la pérdida de uno de sus tíos políticos, además de tener que presenciar cómo se calcinaban completamente dos casas de la familia en la zona de Malibú. Me cuenta también que la zona de bosque por la que hicimos senderismo y el precioso camino hasta llegar al lugar, ya no existen, han quedado arrasados. Vean al bueno de Ryan, ajeno a las tragedias que le iba a traer a su familia el año nuevo.

En eso consiste la vida, en caer y volverse a levantar. Shannon es fuerte y se recuperará de todas esas desgracias. En paralelo, mi buen amigo Radclife Dacaunay, arquitecto del área de urbanismo de Seattle, a quien apenas pude ver un par de horas en mi viaje, me manda también fotos de sus hijos. Conocí a Radclife en 2017 en el workshop de C40 de Portland (Oregon). Por entonces, su mujer, de origen polaco, estaba embarazada de mellizos y yo guardo toda una colección de fotos de estos críos en sus diferentes etapas desde recién nacidos. Los chicos se llaman Ziggy y Zosia y tienen ya siete años. Vean aquí su imagen más reciente, durante un viaje a París. Por cierto, yo puedo publicar estas fotos por ser este un foro minúsculo, con apenas treinta contertulios, que son de mi confianza y sé que no van a hacer mal uso de las imágenes. Si este fuera un blog de mayor resonancia, sería una imprudencia que yo publicara fotos de niños. Tal como está el tema, me podría buscar un problema. Vean aquí qué guapos son los gemelos de Radclife.

Ya sé lo que están pensando: que me encantaría ser abuelo. Pues sí, la verdad es que han acertado, aunque es un tema que no está en mi mano decidir. Los niños son una de las cosas más bonitas que hay en el mundo. Todo llegará. O no, que diría M. Rajoy. Pero por cerrar este capítulo, les recuerdo que mi amigo japonés Masafumi Koga, a quien visité en Berkeley, ya no está más en los USA. Ahora vive en Nagoya (Japón), adonde finalmente ha podido llevarse a sus dos gatos. Y allí ha nacido su primera hija, a la que ha puesto por nombre Ito, como el apellido de quien fuera su profesor en la universidad de Osaka, el bueno de Siojy Ito, con quien me reuní en Kyoto. Él también me ha mandado fotos de la familia completa y de la pequeña Ito. No sé si ya se lo he dicho, pero yo estoy firmemente convencido de que los orientales tienen los ojos achinados de tanto que se ríen.


Masafumi ya no vive en Berkeley y mi sobrino Zael tampoco está más en Lima. Mi viaje no hubiera podido ser el mismo si lo hubiera dejado para más adelante. Mi amigo Rafa, de Ciudad de México, sigue allí por el momento, pero está a punto de volverse a Madrid. Y otro de los colegas a los que visité, el gran Gonzalo López, de San Diego, me escribió para avisarme de que su amigo Paul Espinosa, antropólogo y prestigioso director de documentales, venía a Madrid a presentar un ciclo de cinco películas suyas en la Filmoteca, algo que le habíamos conseguido entre Gonzalo y yo, después de largas gestiones. Paul es un documentalista con más de cuarenta años de carrera, durante los que ha mostrado al mundo cómo es la vida de los chicanos, como se llama en los USA a los descendientes de emigrantes mexicanos (en México se les suele aplicar el calificativo despectivo de pochos).

Me acerqué a saludarlo y asistí a las proyecciones en diferentes días de tres de los cinco documentales, que me parecieron muy buenos. Especialmente el más reciente Singing our way of freedom (2018), centrado en la figura del cantautor Chunky Sánchez, que llegó a ser condecorado en Washington por su labor social en favor del pueblo chicano. No sé si es fácil que lo encuentren ustedes por las redes pero, si lo consiguen, no dejen de verlo. Explica muy bien la historia del pueblo chicano, ese que ahora el energúmeno de Trump pretende expulsar de vuelta a su tierra de origen. Cuando sucede que muchos de sus integrantes no han estado nunca en México, ni siquiera saben hablar español. El propio Paul se maneja mucho mejor en inglés, como pudimos comprobar. Vean abajo la foto que nos hicimos con un tercer amigo común en la sala de la filmoteca tras el coloquio, para mandársela a Gonzalo.

Pero la vida ha seguido también su curso mientras yo estaba sin ordenador. Y, dentro de mi entorno más próximo, resulta que en mi comunidad de vecinos han iniciado unas obras de arreglo de la fachada interior, que da al patio de manzana La obra de saneado, enfoscado y pintura la ejecuta una cuadrilla cuyos integrantes se descuelgan desde la azotea con técnicas de alpinismo y, así colgados en el aire, van completando las sucesivas tareas, intercaladas por pausas para fumarse un pitillo que debe de saberles a gloria, así flotando en el vacío. La cosa es tan llamativa que les he hecho algunas fotos y hasta un vídeo para que vean cómo se desempeña esta gente.



En esta última, ciertamente inquietante, pueden ver cómo el operario apoya su bota directamente sobre el cristal de mi ventana de la cocina. Como se pueden imaginar, este trajín, que dura ya más de un mes, le tiene muy preocupado a Tarick Marcellino, que reacciona a las distintas situaciones observando inquieto lo que sucede detrás de la ventana, o corriendo a esconderse debajo del sofá más seguro. Las fases de inquieta vigilancia me han permitido sacarle unas fotos en las que se capta toda su preocupación. Véanlas y díganme de verdad si han visto alguna vez un gato más guapo y más expresivo.


Hablando de obras, mi barrio y la ciudad entera están levantados. Hay obras por doquier. Esta es una cosa que tiene muy clara el señor Almeida, a punto de ser padre: las obras son un asunto clave para la economía capitalista. Sirven de motor económico y dan trabajo a la gente. Aunque no sirvan para nada más. Les voy a poner un ejemplo, ciertamente surrealista. En el parking de residentes del Reina Sofía, donde yo guardo mi coche, han tenido el acceso peatonal norte cerrado por obras durante un par de semanas. Terminada la obra, resulta que lo que han hecho es cambiar el pavimento del descansillo de la planta menos uno, para instalar una hilera de baldosas de las que se ponen en las aceras para orientar a los ciegos (toda la ciudad está llena de estos pavimentos tan molestos para los que no tenemos problemas visuales).

Y dirán ustedes: ¿es que los ciegos pueden conducir y por eso necesitan esas guías en el suelo para llegar hasta sus vehículos? Pues es obvio que no. Es una obra inútil. Pero detrás de ella hay una empresa que factura por su trabajo. Y una serie de currantes que mantienen su empleo, por no hablar de los diferentes intermediarios, como el aparejador o el gestor jurídico (no creo que para esto se requiera la firma de un arquitecto). Además, el Ayuntamiento hace caja, por la licencia, y el Estado también, por el IVA. Es decir, que los miles de pequeñas obras que se hacen en la ciudad, engrasan el sistema económico y laboral. Con cosas como estas, Madrid va bien y España también va bien, como en tiempos de Aznar.

El problema de esto es que nuestro país vive de dos sectores que no crean riqueza real: la construcción y el turismo. Hay que construir y construir todo el rato, para que la poderosa industria inmobiliaria no entre en crisis. Y lo del turismo ya es una locura universal que nos tiene atontados, como los teléfonos móviles, y que además es totalmente tóxica para nuestros barrios. En el mío, ya no se puede salir entre la tarde del viernes y la del domingo: las aceras están atestadas de hordas de turistas pedorros arrastrando los troleys de sus maletas, en los bares no se puede entrar y ante los edificios de interés y lugares de ocio famosos se forman unas colas monumentales. En días concretos, no se puede entrar ni al Brillante a comerse un bocadillo de calamares.

El Brillante es uno de los pocos bares originales que sobreviven; el resto se han reconvertido en dispensadores de tacos y pollo frito, pizzerías de take-away, restaurantes asiáticos y panaderías donde te venden supuestos panes de masa madre (que en realidad son de masa de su puta madre, con perdón). Y los pisos de alquiler terminan por expulsar a sus inquilinos, que no pueden soportar la competencia del airbnb. Los que somos propietarios, vamos sobreviviendo y podemos disfrutar de la ciudad en los días no festivos, cuando todavía se puede pasear por las aceras y entrar en los diferentes locales. Los turistas pedorros se mueven compulsivamente en grupos medianos, dirigidos por tipos con un paraguas en alto y un micrófono por el que el susodicho les cuenta notorias mentiras, directamente a sus audífonos. Tampoco es que le hagan mucho caso, preocupados como están de hacerse muchos selfies con la uve de la victoria y los inevitables morritos, para mandárselos enseguida a sus seguidores de Instagram.

Sucede, como ya les conté, que todos los de Ávila o Toledo (y Villarejo de Salvanés) se vienen a ver el centro y las luces de Navidad. Pero si a uno se le ocurre acercarse a Ávila o Toledo, se encuentra las ciudades llenas de madrileños, en una simetría que subraya lo absurdo del tema. Madrid es ya una cafetería gigantesca, donde todo el mundo se dedica al sector de la hostelería y restauración. Las grandes cifras económicas nos sitúan en el primer lugar de Europa, en cuanto a crecimiento del PIB. Pero somos un gigante con pies de barro, como se vio en la crisis de 2008, en donde nos quedamos a la cola. En una economía tan poco diversificada, cualquier crisis a nivel global nos machaca. No olviden que la crisis de 2008 no la generó la construcción, sino los productos financieros de riesgo que se habían generalizado en los USA. Que yo sepa, Lehman Brothers y Goldman Sachs no se dedican al sector inmobiliario. Al menos directamente.

Pero no hemos aprendido y, en estos momentos, estamos igual de expuestos que en 2007. Y con un tipo tan imprevisible y colérico como Donald Trump, cualquiera sabe lo que va a pasar. En el coloquio posterior a la primera sesión del ciclo de documentales de Paul Espinosa, le hice una pregunta al cineasta. Teniendo en cuenta que, según datos fiables, los ciudadanos USA de origen latinoamericano son unos 66 millones (sobre una población total de unos 350), es obvio que muchos integrantes de la comunidad hispana han tenido que votar al tipo del pelo naranja. ¿Cómo se come eso? Paul me dio una respuesta ponderada, en diversos apartados.

En primer lugar, en votos populares, la diferencia con Biden había sido muy corta (cuando ganó por primera vez, incluso obtuvo menos votos que Hilary). En segundo término, el porcentaje de ciudadanos censados que vota finalmente en las Generales, ronda el 50%, siendo mucho más alto en el caso de las elecciones de cada Estado. Y, lo más importante: la enseñanza en Estados Unidos es cada vez peor; produce ciudadanos ignorantes y poco formados, a los que no es difícil manipular a través de las redes sociales, puesto que todos tienen móviles y acceso fácil a estas redes, manejadas por intereses y gobernadas mediante algoritmos que te bombardean con los temas y tendencias sobre los que te has interesado previamente.

Es un análisis yo creo que certero, por parte de un chicano septuagenario y culto, que vive en el interior del monstruo. A mí, que esté Trump otra vez de presidente y sin los frenos que sufrió en su primer mandato, me da mucho miedo. A ver si, como prometió, acaba con las guerras en curso. De momento, en Gaza se ha firmado una tregua. Ojalá dure para siempre. Los de Hamas han aprovechado la liberación de rehenes para montar grandes circos mediáticos y demostrar que siguen vivitos y coleando, a pesar de llevar más de un año bajo las bombas, que no machacan más que a los civiles. Esta guerra, como todas, es un horror y quiero despedirme hoy con una imagen que no sé si han visto. Es la de una rehén israelí, a punto de ser liberada, pero todavía en manos de los enmascarados de Hamas. Su rostro creo que resume perfectamente el horror de esta situación. Sean buenos, como suelo decirles. Cierto que a veces le entran a uno ganas de mandarlo todo a la mierda y empezar a portarse muy mal, pero tengan paciencia. Eso sí: mantengan los ojos bien abiertos. Que no les engañen los algoritmos.

jueves, 30 de enero de 2025

12. Saliendo del hielo

Muy bien. Aquí me tienen escribiendo todavía desde el móvil. Llevo casi un mes congelado en este mundo glacial fuera de mi universo habitual interconectado por los ordenadores, del que fui expulsado por el fracaso sobrevenido de la carcasa de mi Lenovo de poco más de año y medio de antigüedad, lo que me ha llevado a sobrevivir flotando por el espacio digital exterior durante un lapsus mayor que el previsto, en espera de una redención casi homérica por lo ardua que ha resultado la reparación de marras. Y, como el espía que surgió del frío hace ya varios lustros, me dispongo a irme descongelando poco a poco. Porque es un largo proceso este de volver a tener el ordenador a punto, pero tengo buenas noticias, mi calvario está a punto de terminar y les voy a resumir la historia de este coñazo.

Cómo les conté, yo llevé mi ordenador en proceso de descuajaringamiento severo e irreversible al servicio postventa de la tienda MediaMarkt sita en la Plaza del Carmen, en donde lo entregué el día 8 de los corrientes. En el recibo que me dieron, se incluía un código QR, escaneando el cual yo podía informarme de cómo iba el proceso de reparación.

Por ese sistema me enteré de que el aparatito había sido enviado al servicio técnico de Lenovo el día 11. La chica del mostrador de la tienda donde me atendieron, se había mostrado escéptica respecto a la posibilidad de que el arreglo de mis desperfectos quedase cubierto por la garantía. Me dijo que lo más probable era que me enviaran un presupuesto del arreglo para ver si yo lo aceptaba, antes de acometer la reparación técnica del desaguisado.

A partir de entonces, nada. Un estruendoso silencio, y perdónenme por usar un oxímoron tan trillado. La información que me facilitaba el código QR permanecía intacta. Incluso me pasé un día por la tienda y la misma chica me dijo que no se podía hacer nada, que debía ser paciente. Y lo cierto es que, cuanto más tiempo pasaba, más solidez cobraba mi esperanza de que la garantía cubriera todos los costes de la reparación porque, para evaluar los desperfectos y proponerme un presupuesto del arreglo, no hacía falta demorarse casi un mes.

Por fin este lunes 28 de enero, el mensaje del QR saltó al paso siguiente: el ordenador estaba reparado, chequeado su funcionamiento y en espera de ser enviado al Centro Logístico de MediaMarkt en Madrid. El martes por la mañana el aparato ya estaba en dicho Centro y ayer por la mañana se me informó de que el aparato ya estaba de camino a la tienda de la plaza del Carmen. Por la tarde me llamaron de la propia tienda para confirmarme que ya podía ir a recogerlo. Pero ayer tenía yo sesión con Henry Guitar en Palomeras y no podía ocuparme del tema.

Finalmente, está mañana después de mi clase de inglés on line, he caminado hasta la tienda y he recogido el aparato que, he de confesarlo, tiene un aspecto como si fuera nuevo, es una maravilla. En casa he empezado a trastear, he recuperado mis cuentas de Google, Gmail y Blogger, he reinstalado mis contraseñas y me he dispuesto a escribirles a ustedes. Pero aquí han aparecido los últimos obstáculos. El problema es que los tipos del taller han borrado más cosas de las que yo había salvado en un disco duro externo.

En concreto, me han eliminado el paquete completo del Office, que era una versión pirateada del Windows 16, que me instaló un amigo friki que sabe de estas cosas. Y el Office incluye una serie de aplicaciones que yo uso cotidianamente: Word, Excel, Power Point. Además del Adobe, el Zoom, el Handbrake y alguno más. Así que ahora no dispongo de un Word para poder escribir cómodamente en mi teclado, corregir textos y luego copiar y pegar en la ventana de nuevas entradas del blog. Y esto lo estoy escribiendo directamente en el móvil.

Por supuesto que Microsoft me ofrece usar gratuitamente su Word de última generación, pero sólo hasta el 4 de febrero, que tiene cojones lo cutres y rácanos que son. Menudos listos están hechos estos de Microsoft. Después de usarlo gratis una semana, tendría que pagar para que me instalaran el paquete entero del Office. Es la forma de operar del capitalismo, sobre lo que prometo extenderme en mi próximo post ya escrito en mejores condiciones.

Así que he llamado a mi amigo friki, para que me vuelva a instalar un pirata. Para ello he de ir a su casa y me ha dicho que le va mejor por las tardes. Hoy tengo yoga, así que hemos quedado para mañana viernes. Ya ven que mi calvario se acerca al añorado final. Les pido un último esfuerzo de paciencia. Dicen en mi tierra que nunca choveu que logo non escampara. Aquí los claros en el cielo se empiezan a intuir cerca. Sean buenos, que ya falta menos.

Hasta aquí lo que había escrito en el movil esta mañana antes del mediodía. Después he salido a tomarme un vermú con mis colegas, he comido ligero como cada día que tengo yoga vespertino, me he echado una siesta y he retomado mi trabajo con el ordenador. Se me había ocurrido que, puesto que yo tengo los textos de mis anteriores posts guardados como archivos Word en un disco externo, podía tomar uno cualquiera de ellos e intentar escribir sobre lo ya escrito. Pero no ha colado. En cuanto he abierto el primer archivo, Microsoft me ha invitado educadamente a sumarme al proceso de descarga del Office de pago, proceso que yo había rechazado por la mañana.

Pero sí he podido hacer algunas cosas. Abriendo en el ordenador el programa Blogger, en donde había copiado este texto, he podido ponerle los márgenes alineados, además de utilizar las cursivas para la pequeña cita en gallego de dos párrafos más arriba. Si no tuviera prisa, podría añadirles alguna foto, pero creo que es más prudente que espere a que mi amigo friki me instale el Office pirata y pueda trabajar con él a gusto. Supongo que no se han dejado ustedes de percatar de algo: todo esto es un puro mamoneo; si de verdad nos tienen tan vigilados y controlados, ellos, los otros, sabrán perfectamente que yo estoy usando un software pirata, como cientos de miles de ciudadanos. Pero, ¿qué van a hacer? ¿Tal vez mandarme una partida de policías pagados por Elon Musk para que me sacudan con sus porras?

Esto está en la última fase del proceso. Tengan paciencia, que más pronto que tarde les volveré a obsequiar con mis posts habituales, con fotos, vídeos y reflexiones diversas (eso sí: a ritmo de tran-tran). Se lo repito: sigan siendo buenos. Tarik Marcellino y yo les deseamos otra vez un feliz año nuevo, que esto no ha hecho más que empezar.

domingo, 19 de enero de 2025

11. Verlo de venir

Supongo que conocen el viejo dicho manchego: no es lo mismo decir "que viene el lobo", que verlo de venir. Pues es un dicho o refrán que tiene plena vigencia hoy, víspera de la toma (o retoma) de posesión del señor Trump, que va a iniciar un período imprevisible, seguramente nefasto, aunque ya veremos cuánto.

Como, supongo, deducen ustedes a la vista del formato de este texto, sin alinear los márgenes por ambos lados, continúo sin ordenador, de modo que este post lo estoy escribiendo en el móvil, algo que resulta muy incómodo. No he conseguido averiguar cómo se establece el margen derecho, por más que lo he intentado. Lo que sí he conseguido es subir fotos, un paso que es sencillo con el ordenador, pero bastante engorroso con el móvil. Abajo la prueba.


Lo de la falta de ordenador es indudablemente un incordio para mi, en esta situación no puedo cumplir con ustedes en unas condiciones mínimas de calidad de edición, pero es lo que hay: yo llevé el aparatito al servicio técnico de MediaMarkt el miércoles 8 de enero. El calvo que me había atendido en el MediaMarkt de Rivas un día  antes me dijo que era posible que mis desperfectos los cubriera la garantía, pero la colombiana joven y con exceso de maquillaje que me lo recogió finalmente en la tienda de la plaza del Carmen, se mostró bastante escéptica: seguramente me darían un presupuesto del arreglo para que yo decidiera.

Nada más volver a casa, ya tenía en mi correo un mensaje automático de recepción del pedido de reparación, con un número de seguimiento para que pregunte cómo va la cosa. Desde entonces, silencio absoluto.

Mañana lunes volveré a comprobar mis entradas y, si sigue ese silencio, buscaré con el número de seguimiento a ver si me entero de algo. Entre medias, he podido saber que la marca Lenovo, que empezó como una especie de linea complementaria de IBM, con toda la garantía y prestigio de la marca madre, después fue comprada por los chinos. 

Eso explica completamente por qué sus productos son tan malos. Mi ordenador iba bien, pero no es normal que la carcasa se descuajaringue apenas año y medio después de comprarlo. Cierto que he dado la vuelta al mundo con él, pero lo he tratado con el debido cuidado y no se ha llevado ningún golpe. No me queda otra que esperar acontecimientos. A ver qué me dicen los del servicio técnico.

Estos días he estado felizmente de visita en la siempre apasionante ciudad de Atenas. En relación con lo anterior les confesaré que, en mis anteriores viajes solitarios, no concebía viajar sin ordenador. Ahora que he inaugurado una nueva modalidad (viajar acompañado), he tenido ya dos experiencias previas antes de Atenas. A Asturias me llevé el ordenador, pero no llegué a sacarlo de la maleta. Ante eso, ya viajé sin él a Amsterdam en diciembre. Así que en este tercer viaje ya estaba acostumbrado a ello. En Atenas hay suficientes entretenimientos como para no echar de menos el computer, parakaló.


Les diré que los dos primeros días de estancia, apenas paró de llover, algo que para un coruñés no es un gran problema y que nos permitió visitar la Acropolis sin apenas turistas. Ya con buen tiempo, subimos a la colina Filopapos, desde la que se pueden contemplar las mejores vistas del conjunto de la Acropolis. Desde esa zona se podían divisar a simple vista las hordas de turistas que suelen atiborrar el lugar en un día sin lluvia.

Por lo demás, el nuevo gobierno de Trump está a punto de arrancar, lleno de milmillonarios y representantes selectos del nuevo capitalismo tecnológico. En el fondo no es nada nuevo, es lo que ya en la antigüedad se llamó la plutocracia. Es una travesía del desierto que hemos de pasar y tal vez sea un mal necesario para que las masas que han votado a este señor se convenzan de que no les va a arreglar sus problemas.

En una de mis habituales simplificaciones históricas, les diría lo siguiente. El mundo tal como lo conocimos los de mi generación, es decir, los boomers, surge de la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial. Los ganadores de la guerra se organizan en dos bloques, separados por el llamado "telón de acero". De este lado, el señor Roosevelt crea las bases del capitalismo avanzado, intercalando medidas de derechas y de izquierdas, lo que determina un mercado regulado por leyes justas e igualitarias, que permiten que surjan pequeñas y medianas empresas y dan a la sociedad un dinamismo nunca antes experimentado.

Eso genera un progreso extraordinario, no distribuido universalmente, cierto, pero que hace salir a mucha gente de la pobreza, genera una clase media bastante próspera en la que la vida cotidiana se facilita con los nuevos electrodomésticos: neveras, lavadoras, planchas, etc. Frente a eso, en el otro lado está el señor Stalin con su régimen de terror, que acabará hartando a su población y generando el fracaso de este sistema.

Pero el capitalismo es insaciable, como la avaricia humana. Las grandes empresas multinacionales empiezan a quejarse del exceso de normas que ven como un corsé que les impide ganar más dinero todavía. Y claman por lo que se dio en llamar la "desregulación". Encontraron una comprensión cómplice en los señores Reagan y Thatcher, que se aplicaron a eliminar normas, pese a las advertencias de gente como Karl Popper que defendían un mercado más regulado.

A las multinacionales les sobraban las leyes de mercado y lograron eliminarlas en buena parte. Eso hizo que el sistema empezara a regularse por una especie de ley de la jungla en la que los grandes se comen a los pequeños. En ese caldo de cultivo surgieron los grandes magnates de la tecnología digital, como Musk, Zuckerberg o Bezos, que son los que cortan ahora el bacalao, desde sus puestos de cabeza en la listas de ricachones de Forbes.

Y quieren más, como era de esperar. En los tiempos de Reagan les sobraban las leyes de mercado. Ahora les sobra además la democracia. Ese es el quid de la cuestión. Y, como dominan las redes sociales y los mass media, llevan años sembrando ideas contra la propia democracia. Esas ideas impregnan ya el mundo y por eso ganan Trump y otros como él.

Una cosa que no sé le puede achacar a Trump es que mienta o disimule lo que realmente quiere. En realidad habla con bastante claridad. Por eso es de cajón la lista de invitados a su toma de posesión: Meloni, Milei, Abascal o el presidente de Hungría. También ha invitado a Bolsonaro, pero a este le han quitado el pasaporte por estar procesado en su país, por intentar cambiar el resultado electoral en los últimos comicios, los que perdió con Lula.

Tiempos sombríos los que nos aguardan en los meses venideros. Habremos de estar bien atentos. De momento, yo voy a ver qué pasa con mi ordenador, que así no puedo mantener un blog en condiciones. Sigan ustedes pendientes, que les tendré al corriente.

miércoles, 8 de enero de 2025

10. Una interrupción obligada

Queridos lectores, les comunico que he de dejar temporalmente el cuidado y mantenimiento de este blog que tanto les entretiene, por un motivo de fuerza mayor: mi ordenador se ha empezado a descuajaringar estás Navidades y apenas puedo abrirlo, porque cada vez se desarma más. Ante ello he empezado a tomar medidas. En primer lugar, buscar el ticket de compra, que tiene fecha de mayo de 2023.

Con el aparato y el ticket me acerqué a MediaMarkt-Rivas, en donde lo compré. En el servicio de atención postventa, un calvorota súper-amable, me dio varias informaciones útiles. UNO, el aparato tiene una garantía de tres años. Si se lo dejo, ellos se limitan a mandarlo a la casa Lenovo, para que valoren el tema. Preguntado por la previsible respuesta de la marca, me contestó en gallego: unas veces estás averías las cubre la garantía, otras no. En caso de que no, el arreglo podría costar unos 100€, si sólo están rotas ambas tapas de la carcasa. Si además está afectada la bisagra, podría ser algo más. El plazo en el que me voy a quedar sin ordenador es de unos 15 días.

Llegados a este punto, el calvo me hizo una foto de la zona dañada y, en el último segundo antes de quedarse con el aparato, preguntó: le habrá borrado usted toda la información personal que pueda contener. Obviamente, yo no había borrado nada. Me explicó entonces que los del servicio técnico están obligados a borrar toda esa informacion por la Ley de Protección de datos. Así que volví a llevarme el ordenador. Una última información útil: en cuanto tenga esa información salvada en un disco duro externo, yo puedo llevar el aparato a cualquier tienda de MediaMarkt. Por ejemplo, a la de la Plaza del Carmen, a la que llego andando en 15 minutos.

Ayer por la tarde copié toda la información personal en mi disco duro externo, vacié la papelera y eliminé el historial y las contraseñas de todas las páginas de Internet que suelo usar. No me di cuenta de que el ordenador se quedaba inutilizable. Está mañana me he dispuesto a escribirles este post y el aparato ha preguntado que quién coño era yo. El resultado es que esto lo estoy escribiendo con el móvil, tarea en la que soy muy poco ducho. 

Les pido disculpas. En cuanto publique este post, me ducharé, me vestiré y saldré a llevar el ordenador a la tienda. Esto de estar quince días sin mi fiel aparato, que me ha acompañado durante mi vuelta al mundo, es una experiencia nueva. Ni siquiera sé si podré activar desde el móvil la opción de comunicar está publicación a todo el mailing de seguidores. Les cuento también que una gran parte de ese tiempo me la voy a pasar en Atenas, adonde viajo este domingo por la tarde.

Les pido que tengan paciencia. Este tiempo sin ordenador se terminará, igual que se han terminado las navidades y los alcoranos y similares se han vuelto a retirar a sus guaridas. Ustedes sigan siendo buenos y adéntrense sin miedo en el año que empieza. Buenos días y buena suerte.

viernes, 27 de diciembre de 2024

9. Otra vez a las puertas del año nuevo

No sé si me creerán, pero mi sensación ahora mismo es como si, desde el momento en que comenzó este año que está a punto de terminar, no hubieran transcurrido doce meses, sino un par de lustros por lo menos. Es la consecuencia de haber estado de viaje una cuarta parte de 2024 cumpliendo mi viejo sueño de dar la vuelta al mundo y constatar que la Tierra es esférica y no plana, periplo que inicié el 14 de abril y concluí el 25 de julio. Igual que la pandemia de comienzos de 2020 nos distorsionó a todos la percepción del tiempo y la memoria, pues a mí este viaje me ha descolocado un poco y me ha traído de vuelta a un mundo que ya no es el mismo que yo dejé a mitad de la primavera pasada.

Esta ha sido sin duda mi aventura más destacada del año, pero no la única, puesto que quizá recuerden que en febrero viajé a París para dar mi última clase en el máster de Alain Sinou, que en junio se jubilaría de la universidad París-8, y también que en abril, antes de irme a mi gran viaje, recibí en Madrid a los alumnos de ese máster, a los que acompañé por la ciudad durante una semana. Después de volver de tierras lejanas, he hecho unas cuantas excursiones a La Coruña (agosto), Llanes-Asturias (octubre) y Ámsterdam (diciembre). Este último viaje, del que no conté nada en el blog, tuvo lugar en el gran puente de la Inmaculada y la Constitución, y me sirvió para comprobar que esa ciudad tan querida por mí sigue siendo extraordinaria. Les adjunto una imagen mía en una conocida tienda de zuecos de madera, en la zona del mercado de las flores.

También he recibido en casa a mis consuegros romanos, a los que conocí en Roma durante mi periplo y que, por ahora, son los únicos que me han devuelto la visita, espero que no sean los últimos. Mi querida amiga alemana Patri, alma gemela de mi hijo Lucas, estuvo también tres días alojada en mi casa, durante sus vacaciones de otoño. Así que, en medio de esta actividad casi frenética, me he dado de bruces con las navidades, un tiempo que siempre he odiado pero que en el año en curso creo que no me puede pillar enfurruñado, tras doce meses tan intensos y felices como los que he pasado, sólo enturbiados por la repentina muerte de mi querido amigo Joe, un personaje insustituible al que añoro cada día.

Coherentemente con todo ello, he puesto, como saben, un árbol de Navidad por primera vez en mi vida postmatrimonial y me he apuntado a diversas celebraciones, casi todas ellas con música, de las que les voy a dar cuenta. En primer lugar, la Contrapunto Big Band, que dirige mi querido amigo Henry Guitar y cuyos componentes gustan de autodenominarse la Contramuslo Big Band, grabaron a mediados de mes un villancico para felicitar las pascuas a todos sus colegas. Es el primer vídeo con el que les obsequio hoy.

El viernes 20 de diciembre me acerqué a la sala Jazzville, cerca de la glorieta de Conde de Casal, para asistir al concierto del grupo Eclectia Project, un conjunto instrumental que comanda mi amigo Christian Visea y que hace exactamente un año presentó su nueva formación en el mismo local. Christian es un guitarrista vallecano muy bueno, que compone una música que, partiendo del jazz, desarrolla un universo sonoro lleno de paisajes, colores y texturas. Tiene un estilo elegante y tranquilo que a veces recuerda a la música ambiental que suele emitir el Hilo Musical y que tanto usan los dentistas y otros facultativos. Con esta nueva formación, la cosa suena fenomenal y el concierto me resultó muy agradable, como aperitivo de los fastos con los que ya nos amenazaban. Vean un clip que grabé de este evento.

El sábado 21, seguían los eventos musicales y eso me llevó a coger el Metro hacia la zona del Puente Vallecas donde se sitúa el bar La Bombonera, bastante cerca del campo del Rayo Vallecano. Allí, a partir de las siete de la tarde, actuaba el Colectivo La Palmera, que está compuesto por unos cuantos de los miembros de la Contramuslo. Este colectivo suele incluir la batería de mi amigo Críspulo, que esta vez estaba inmerso en la sobremesa de una comilona con sus amigos del barrio, por lo que el concierto fue sin percusión, pero igual de divertido. Les traigo también un pequeño clip de uno de los temas, de marcado aire rockero, que incluía paradas en las que la gente debía de quedarse haciendo la estatua. Ángel, el pianista que asume los galones de showman en este grupo, trataba de guiar a los asistentes a que se quedaran congelados en esas paradas, pero él mismo se equivocaba a menudo. Véanlo.

Desde cualquier ángulo que se considere, este que termina ha sido un año intenso, en el que yo he tenido la suerte de gozar de buena salud, que a mis años es lo crucial, y si no, que se lo pregunten a Rapha-Él. A nivel nacional, la derecha se desespera porque ven que no pueden desalojar a Sánchez del poder y yo, aunque la figura del presidente no me seduce demasiado, me estoy volviendo sanchista, después de ver cómo lo atacan desde la fachosfera, los pedrojotas y los nacionalistas catalanes, entre otros. Sánchez ha demostrado que puede navegar por aguas turbulentas sin inmutarse especialmente y la verdad es que el señor Fake-joo no ofrece muchas alternativas, su plan de gobierno se limita a desalojar a Sánchez del poder y luego ya veremos.

La verdad es que para este viaje no hacía falta que hubieran echado al fraCasado. Este, simplemente, era tonto; Fake-joo no lo es en absoluto, pero es malvado. Lo comprobamos en el debate preelectoral, en el que se le vio disfrutar como gorrino en lodazal templado destrozando a Sánchez con esmero. Tal vez no ganó las elecciones porque a la gente no le gustó ese estilo cruel. Lo que pasa es que las gafas le daban hasta ahora un aire doctoral, como de inofensivo contable de entidad bancaria. Sin embargo, últimamente se las ha quitado y es como si se le hubiera desnudado el alma. Comparen las imágenes, antes y después de quitarse las gafas. Viendo la segunda de ellas, creo que este señor haría carrera como actor de películas de terror, para hacer de vampiro o de hombre lobo. A mí esos ojos me dan mucho miedo.

A nivel mundial, esperamos también aterrorizados la toma del poder por Donald Trump. No se sabe cómo se va a desempeñar este señor tan imprevisible, pero nada bueno podemos esperar. Mientras los políticos de los diferentes países siguen su deriva, trufada de pequeñas rencillas y rencores, la Inteligencia Artificial sigue su curso y ya se ven por ahí resultados de la infiltración de esta poderosa herramienta en los diferentes aspectos de nuestro devenir cotidiano. Seguro que ustedes, queridos lectores, tan versados en el mundo digital que hasta pueden seguir un blog como el mío, han recibido en sus móviles el vídeo elaborado con IA en el que las diferentes parejas de antagonistas se abrazan embelesados para desearse feliz Navidad. Por si acaso no lo han visto todavía, aquí se lo traigo. 

Aplicando la IA a unas imágenes, se puede ilustrar la música interpretada en un xilófono de los de toda la vida para lograr una felicitación de Navidad de resultado muy vistoso.

Finalmente, la música, con la ayuda de la Inteligencia Artificial, consigue resultados espectaculares, siempre que se aplique con sentido del humor. Hablando de Trump, tal vez ustedes recuerden el único debate que este señor mantuvo con Kamala Harris. Salió tan escaldado, que ya no quiso tener ninguno más (igual que Sánchez). Bien, pues en ese debate, Trump sorprendió a todo el mundo proclamando que en Springfield los inmigrantes se estaban comiendo los gatos, los perros y las mascotas de los pacíficos habitantes de esa localidad. Todos pudimos ver a Kamala mondándose de la risa ante tamaña barbaridad. Con el audio de esa proclama, un DJ sudafricano que se hace llamar The Kiffness ha elaborado un vídeo realmente divertido, que les pido que vean. Realmente, uno se pregunta cómo es posible que los norteamericanos hayan podido elegir como presidente a este sujeto.

A mí la situación me tiene tan aterrorizado como al perro que sale al final de este vídeo desternillante, pero aún así, me he sumado a la cena de Nochebuena con la familia de mi hermano Antonio, que lleva muchos años invitándome a su mesa en tan especial ocasión. Y, todavía haciendo la digestión del banquete, algunos de los implicados acudimos el día de Navidad al restaurante La Divina de Goya a degustar sus famosos caracoles, que ofrecen todos los días del año. Uno ha de cumplir con los ritos y las liturgias de las navidades, procurando llegar entero al final. Yo he superado de momento el primer round; me quedan todavía la Nochevieja, el Día de Año Nuevo y los Reyes Magos con el roscón y lo demás. La verdad es que yo me lo estoy pasando bien últimamente, aunque, como el hippi de la viñeta que les pongo abajo, he de reconocer que fue mucho más divertido tener 20 en los 70, que tener 70 en los 20.

Continúo por lo demás con mis rutinas habituales, el domingo acudiré por última vez a la academia de yoga The Mysore Shala, que el día uno cerrará sus puertas para siempre. Todavía no tengo una solución alternativa para seguir practicando esta disciplina que ya forma parte de mi vida y para lo que no descarto seguir haciéndolo en casa. No obstante, si puedo encontrar una nueva academia, me intentaré apuntar, por aquello de socializar un poco, ver a gente diferente y no limitarme al simple ejercicio casero. Esto forma parte de mis propósitos de año nuevo. Por otro lado, les recomiendo encarecidamente la visión del documental que ha dirigido el exitoso músico C.Tangana sobre el mundo del flamenco, que está ahora mismo en los cines de toda España. Se titula La guitarra flamenca de Yerai Cortés y es espectacular.

En fin, es este un post cortito de texto, con mucho contenido audiovisual, como los que yo solía escribir para cerrar los años en que mantuve viva la página Reflexiones a la Carrera. El cierre de esa tribuna, después de casi doce años, es una de mis principales novedades de este 2024. Pero ya saben también que, durante mi viaje around the world, di tres conferencias en Corea y una más en Curitiba, en la sede del prestigioso IPPUC, Instituto de Pesquisa e Planejamento Urbano de Curitiba. El impacto de esta última charla fue tal, que me han hecho una entrevista on line para incluirla a todo color en la revista anual de dicho organismo. Les invito a leerla, está en portugués pero no creo que tengan mucho problema para entenderla. Para ello han de pinchar AQUÍ. Mi entrevista, como palestrante destacado de este año, se encuentra entre las páginas 43 y 47. Es un archivo pdf, sencillo de pasar las páginas y de ampliarlo por trozos para leerlo con comodidad.

Con este regalo de Reyes me despido de ustedes por este año. Si consiguen leerlo, verán que, después de cuatro años de jubilado, yo ya no me corto; digo exactamente mis opiniones y no tengo que dar explicaciones o disculpas a nadie. La línea ideológica y argumental de mis respuestas a las preguntas de esta entrevista es totalmente coherente con lo que yo he ido escribiendo y opinando en estos doce años de bloguero, que continuaré en enero de 2025. Así que, lo dicho: que tengan ustedes una buena entrada de año, que el 2025 nos siga trayendo buena salud y que podamos seguir cómodamente vislumbrando el mundo desde esta nuestra privilegiada atalaya con la cabeza sobre los hombros. Un enorme abrazo para todos.