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sábado, 17 de mayo de 2025

22. Más madera

Bien, concluí el otro día anunciándoles que tenía cuatro viajes ya preparados. Ahora mismo ya son cinco y les voy a desvelar el primero porque, siendo ya inminente, no creo que se vaya a desbaratar por algún factor inesperado (no obstante, toco madera por si es caso, que decimos los gallegos; just in case que dicen los angloparlantes). Así pues, les anuncio que el próximo sábado, día 24 de mayo, espero estar a las 14.30 en el aeropuerto de Barajas, a punto de despegar con destino a París, de donde tengo planeado regresar el martes 3 de junio. Es un viaje de diez días que paso a explicarles. Como les conté con motivo de mi vuelta al mundo, cuando uno viaja para visitar a algún amigo, no conviene alargar esa visita más allá de cuatro o cinco días, porque la gente tiene su trabajo y su vida familiar y no conviene dar el coñazo. Si tienes esa cautela, todos te despiden lamentando lo rápida que ha sido tu visita pero, si te quedases más tiempo, empezarías a ser un incordio para tu anfitrión, y más si te alojas en su casa.

Es, pues, este un viaje de dos tramos. En el primero estaré con mis hijos Kike y Clarice, cuya casa parisina hace tiempo que no visito y donde espero estar tan cómodo como de costumbre. Pero, para el siguiente y último tramo, me trasladaré a casa de mi querido amigo parisino Alain Sinou, con el que tengo programado hacer un viaje de varios días en su coche para recorrer la región de la Borgoña, famosa por sus vinos y que no conozco. Hace unos años, hicimos un viaje similar por Normandía, visitando Le Havre y Rouen, aunque en aquella ocasión nos acompañaba su amigo octogenario Lluis, que esta vez no viene. Ya les conté que Alain se jubiló hace un año, lo que ha eliminado de mi programa anual la habitual clase en la universidad Paris-8, en donde contaba alguna de mis batallitas a los alumnos de su máster de Desarrollo Urbano.

Como ven, es un plan de viaje fabuloso, que me traerá de vuelta a Madrid en vísperas del concierto de Samantha Fish en el Joy Eslava, para el que les reitero mi recomendación de asistir, si quieren ver un espectáculo del más genuino rock’n roll en directo. Sam sigue su actividad incansable por los USA, en ocasiones en compañía del gordo Christone Kingfish Ingram y en otras con otros artistas amigos, como Jesse Dayton, que está actuando para ella como telonero con su nuevo grupo. Y, hace unos días, contrató a mi amiga Ghalia Volt, para que hiciera esa misma función en varios conciertos, al final de los cuales la invitaba a subir al escenario a tocar con ella y su grupo, de lo que tengo varios testimonios gráficos que les muestro. En primer lugar, un par de fotos que se hicieron ambas divas para promocionar estos eventos. 


Aquí otras dos de uno de los primeros conciertos.


Por último, un vídeo de una canción con la que cerraron otro de esos conciertos, que incluye un duelo de guitarras ciertamente espectacular. Ambas están en plena forma y muy contentas del trabajo que hacen en directo.

El mundo del espectáculo está muy revolucionado y preocupado por la deriva autoritaria del gobierno del señor Trump y yo también, como no podía ser menos. Pero, ya les adelanté hace unos cuantos posts que yo no temo por el sistema económico. Escribí eso unos días después del arancelazo, pronosticando que las grandes multinacionales, que son las que gobiernan el mundo, no iban a dejar que este señor les destruyera el chiringuito que tan rentable les resulta. Pues ya tienen la confirmación de mi acierto: las Bolsas han recuperado lo perdido en esa jornada de pánico, una vez que han comprobado que el tipo del pelo naranja va de farol. Sin embargo, lo que es de verdad muy preocupante es el retroceso en las libertades en los USA, la retirada de fondos para ayudas sociales, médicas y universitarias, o el acoso callejero a los inmigrantes más o menos legales, a los que pueden detener por la calle y desaparecerlos hasta que sus familias los encuentren en una cárcel de El Salvador.

Estas prácticas eran propias de las dictaduras militares de Latinoamérica, pero no se veían en los USA desde los tiempos siniestros del macartismo. En Latinoamérica hay una desigualdad social extrema, que resulta escandalosa. Los ricos son muy ricos y se llevan el dinero a los bancos extranjeros. Y eso genera una tensión social que se palpa cuando viajas por allí, como les conté en mi periplo del año pasado. Y, cuando esa tensión social rebasa todos los límites y se arma la revolución, la clase alta extractiva y escandalosamente rica se asusta y llama en su ayuda a los militares para que restauren el orden. Ha sucedido así siempre. Y los militares arreglan el asunto a su manera, la única que conocen: deteniendo, aporreando, torturando y eliminando cruelmente a los revoltosos.

Pero no nos engañemos: Trump no es un militar, ni un tirano cabeza de un régimen autoritario (al menos por ahora). Trump es un magnate de los negocios y no le interesa la guerra ni la violencia extrema. Que se sepa, no ha matado a nadie. Se le acostumbra a comparar con Hitler, sólo porque ambos llegaron al poder por unas elecciones legítimas, en las que capitalizaron el descontento de las clases menos informadas. Pero ahí se acaban las similitudes. Hitler ya apuntaba maneras de asesino y genocida desde mucho antes de llegar al poder, mientras que Trump lo que quiere es deshacer los avances democráticos para que él y sus colegas ganen más dinero. Otra cosa es que sea un cascarrabias y un tipo sin la paciencia necesaria para manejar los delicados asuntos políticos que pretende resolver, como las dos principales guerras en curso.

Pero los retrocesos en las libertades suelen ser luego muy arduos de recuperar y los norteamericanos de bien tienen motivos para estar muy preocupados. Como les vengo repitiendo, las elecciones de mitad de legislatura, a celebrar a finales de 2026 van a resultar clave. Los asesores de Trump muy pronto constatarán en los sondeos que su jefe puede perder la mayoría en el Congreso e incluso en el Senado, por lo que tratarán por todos los medios de desacreditarlas, boicotearlas o incluso anularlas. Y en cuanto a lo de optar a un tercer mandato, Trump lo ha desmentido, pero su ideólogo Steve Bannon dijo en una reciente entrevista que esperaba que el presidente lo intentara. Habremos de estar muy atentos.

Como les decía, el mundo del show-biz está muy preocupado y, como muestra, supongo que han visto el discurso de Pedro Almodovar al recoger un premio en Nueva York, en el que dijo que entrar en los USA le producía ahora un miedo similar al de ingresar en Rusia, China o Corea del Norte. Igualmente, Robert de Niro, al que han dado en Cannes un premio a toda su carrera, se ha mostrado demoledor en su discurso de aceptación del galardón. Por si acaso le ponen pegas para volver a su país, De Niro se ha ido ya a vivir a Canadá, igual que ha hecho su amigo Bruce Springsteen, de gira por Europa como Neil Young, que también ha expresado públicamente su miedo a que no le dejen volver a entrar en los USA. Veamos un breve clip del discurso de Robert de Niro en Cannes.

Mucho más drástico y claro se ha mostrado Bruce Springsteen en el concierto inaugural de su gira europea en Manchester. Vean aquí un vídeo con el saludo inicial al público y dos fragmentos que intercaló entre sus canciones, y juzguen por sí mismos. Es impresionante escuchar a este hombre, un auténtico héroe del rock, que sigue en la brecha a sus 75 años. Por cierto, en este caso los subtítulos están en inglés, pero así practican ustedes un poco, que no les vendrá mal para los tiempos que vienen. ¿Cómo dicen? ¿Que prefieren que se lo traduzca? Bueeeeeeeeeno. Abajo les pongo la transcripción.

Aquí la transcripción.

¡¡¡Buenas Noches!!! Es cojonudo estar aquí en Manchester, de vuelta al Reino Unido. Bienvenidos a esta Gira de la Tierra de la Esperanza y los Sueños. La poderosa E-Street Band está aquí esta noche para invocar el poder justo del arte, de la música, del rock and roll, en tiempos peligrosos. Mi tierra, la América que amo, la América sobre la que he escrito, que ha sido un faro de libertad y esperanza durante 250 años, está actualmente en manos de una administración corrupta, incompetente y traidora. Esta noche yo invoco a todos los que creen en la democracia y en lo mejor de nuestra experiencia americana, a levantarse con nosotros, a levantar su voz contra el autoritarismo, para que resuene la libertad.

                                                  *   *   *

¿Cómo estáis Manchester? Okay. La última prueba (de sonido). Las últimas pruebas sobre el poder de que el gobierno ha fallado las tiene la gente, ustedes y yo. Es en la unidad del pueblo, alrededor de un conjunto común de valores, donde sostendremos la democracia contra el autoritarismo. Así que, al fin y al cabo, cada uno de nosotros contará con los demás.

                                 *   *   *

En este momento (baja el volumen Roy), hay una rara, extraña y peligrosa mierda surgiendo por ahí ahora mismo. En América, están persiguiendo a gente, por usar su derecho a la libre expresión, y expresar su discrepancia. Eso está pasando ahora. En América, los más ricos se complacen abandonando a los niños más pobres del mundo a la enfermedad y la muerte. Eso está pasando ahora. En mi país. Encuentran un placer sádico en el daño que infligen a trabajadores legales. Están derogando la legislación histórica de los derechos civiles. Están dejando atrás una sociedad más justa y plural. Están abandonando a nuestros aliados más estrechos y poniéndose al lado de dictadores que luchan contra las libertades. Están retirando fondos a las universidades americanas que no se doblegan a sus demandas ideológicas. Están capturando a residentes en las calles americanas y, sin el debido proceso judicial, los están deportando a centros de detención extranjeros y cárceles. Todo eso está sucediendo ahora. Una mayoría de nuestros representantes electos está dejando de proteger al pueblo americano de los abusos de un presidente no apto y un gobierno sinvergüenza. No les preocupa ni tienen la menor idea de lo que significa ser profundamente americano. De la América de la que yo les he cantado a ustedes desde hace 50 años. Esta América es real y, a pesar de sus fallos, es un gran país, con un gran pueblo. Así que sobreviviremos a este momento. Ahora, yo tengo esperanza, porque confío en la verdad de lo que dijo el gran escritor americano James Baldwin: en este mundo no hay tanta humanidad como nos gustaría; pero hay suficiente. Recemos.

Impresionante. Creo que coincido con este señor, a quien tanto admiro, hasta en la última coma. La situación es peligrosa y hemos de estar atentos. Pero eso no quita para que mantengamos el sentido del humor. Sin salirnos del tema que estamos comentando. Como saben, el señor Trump ha hecho una gira por Oriente Medio para hacerle la pelota a los regímenes fundamentalistas islámicos de Arabia Saudí y demás países del Golfo. Y se conoce que el malvado Bin Salman, presunto inductor de la muerte y descuartizamiento de su paisano Khashoggi, le ha puesto como condición para hacer negocios que vaya a Siria a saludar al nuevo presidente, el ex-yihadista rehabilitado Ahmed al Sharaa. Como les he dicho más arriba, Trump es, más que nada, un magnate, capaz de tragar sapos y culebras con tal de mejorar sus negocios. Así que se acercó a Damasco, y saludó al personaje, que, desde que ha dejado atrás sus veleidades yihadistas, no se quita el traje y corbata ni para dormir. Les pido que vean la foto del encuentro y seguimos. 

La foto es cojonuda. Al presidente de Siria no se le ve de frente, pero se le adivina ufano, feliz de un encuentro que le puede garantizar poder y tranquilidad para mucho tiempo. ¿Y a Trump? ¿Qué creen ustedes que le pasa? Tal vez es el esfuerzo explícito de tragar sapos y culebras al que hemos hecho referencia arriba. Pero a alguien tan curtido y carente de escrúpulos como él, no le tiene que resultar tan desagradable saludar a un tipo que no es muy de su agrado; no creo que saludar a Putin, Bukele o el propio Bin Salman sea mucho menos desagradable. Ante esta incógnita, a mí se me ocurren por lo menos cuatro explicaciones alternativas, que paso a describirles.

1.      Es posible que el ex-yihadista no se haya lavado debidamente para el encuentro, recuerden que, en la cultura árabe-islámica es bastante frecuente que los perfumes y las colonias se usen para acrecentar el olor corporal, y no para sustituirlo. Especialmente los varones, tienen tendencia a perfumarse de esta forma, sin ducharse primero, para atraer a la mujer a la que intentan seducir. También les traigo a colación el caso del gitano que llevó a su mujer al hospital Doce de Octubre para que pariera y los médicos empezaron por darle una ducha completa, porque olía que apestaba. Y (esto es rigurosamente histórico) el marido denunció al hospital por haberle quitado a su esposa el olor a hembra (sic). Les digo todo esto, porque la expresión de Trump es la que se suele usar cuando a uno le llega a la nariz un olor desagradable. Es la cara que se pone para decir: ¡¡Qué pestazo!! En esa misma línea pudiera llegar a pensarse que su oponente se hubiera soltado un cuesco, algo que en el entorno árabe-islámico no está tan mal visto como entre nosotros.

2.      Cabe conjeturar también que Trump padezca algún desarreglo digestivo, que se haya levantado con acidez de estómago, que tenga disfuncionalidad pilórica de modo que los ácidos del estómago le suban libremente por el esófago y justo en ese momento le haya subido un reflujo repulsivo. Eso explicaría su expresión. Un tipo de casi 80 años, al que llevan de viaje de acá para allá, dándole comidas de lugares tan lejanos, cuando él no creo que se salga mucho de la hamburguesa y el hot-dog, pues puede que desarrolle una enfermedad de Crohn, un colon irritable o cualquier dolencia similar. Sin descartar unas simples hemorroides que por sí solas justificarían la mueca del sujeto. O a lo mejor es que, sencillamente, se estaba cagando.

3.      Existe también la posibilidad de que su oponente tenga la costumbre de apretar mucho la mano al saludar, como solía hacer un compañero mío eventual de trabajo. Este colega, que era bastante raro, te saludaba apretando la mano muchísimo, te hacía un daño horrible y, mientras, te observaba sonriente, para regodearse con tu reacción. Yo no echaría en saco roto esta posibilidad, que de un antiguo yihadista puede esperarse cualquier cosa.

4.      Por último, no sería de extrañar que a Trump le haya sobrevenido una reacción alérgica, algo realmente muy desagradable, y toco madera de nuevo, porque yo, a mis 74, no he sido nunca alérgico a nada, pero en este tema uno no puede decir nunca de esta agua no beberé, ni este cura no es mi padre. Mira que si tiene alergia a los yihadistas conversos... Cosas más raras se han visto.

En fin, estas son algunas de las causas posibles del rictus de Trump en la foto de marras. Dicho todo ello sin otro ánimo que el de divertir a mis queridos seguidores. Por si acaso, pido disculpas a quien haya podido molestar este disparate, que no quiero que algún aludido que se haya podido sentir ofendido en sus creencias, me mande a un equipo de albanokosovares firmemente decididos a partirme ambas piernas, por no hablar de una banda de sicarios moros que me deparen el mismo tratamiento que a Khashoggi. Y para cerrar este post en el mismo sentido humorístico, les dejo una foto reciente del señor Putin, en la que se puede comprobar que los guardianes de su seguridad han de pasar una prueba adicional de flexibilidad cervical, para no desnucarse cada vez que pase ante ellos. Sean buenos y no descuiden la vigilancia y la prudencia.


miércoles, 7 de mayo de 2025

21. Cenizos, mentiras y cogotes papables

Pues aquí seguimos, sobreviviendo a incidencias como apagones y trenes paralizados por el robo de parte de los cables de cobre que les permiten funcionar. Nada muy reseñable, todo esto nos pilla curados de espanto después de haber salido bien librados de la pandemia y otras calamidades planetarias. El tema del apagón, me pilló a mí en un día tranquilo, en el que no tenía pensado salir de casa. Como quizá sepan, los lunes suelo tener yoga vespertino, pero en esta ocasión, resulta que ya no tenía saldo en mi cuenta de días pendientes de usar en abril, según la app de la escuela Ashtanga Yoga Madrid, a la que acudo con asiduidad. Normalmente suelo reservar nueve sesiones por mes, pero en esta ocasión había previsto sólo cinco, con motivo de mi viaje de Semana Santa a Budapest, y había agotado la quinta el lunes anterior.

Así que mi plan era hacer mi sesión vespertina en casa. Por la mañana salí a comprar algunas cosas que necesitaba, entre ellas unos tomates que dejé para el último lugar. En la frutería ya me dijeron que no les funcionaba el datafono, por lo que hube de pagar en cash. Y, en el portal de casa, el portero me contó que había un apagón en el barrio, por lo que hube de subir los cuatro pisos por la escalera con las compras. Arriba constaté que tampoco tenía WiFi ni datos en el móvil, por lo que me puse a leer. Tampoco funcionaba la radio, así que me hice algo de comer y me eché una pequeña siesta. Extrañado de que a media tarde aún no hubiera vuelto la luz, bajé de nuevo a la calle y me di una vuelta por la zona.

El ambiente era muy raro, auténticas manadas de gente bajaban a buen paso y con aire decidido en dirección sur por las escuetas aceras del Paseo del Prado, a ambos lados de un atasco morrocotudo, porque no funcionaban los semáforos y la Glorieta de Atocha era una plasta de coches que se apelotonaban sin poder avanzar, curiosamente sin tocar mucho los cláxones. Las gentes que trabajan en el centro urbano volvían a sus casas del sur a pie, en una escena que me recordó a las posteriores al 11-S en Nueva York, cuando las masas cruzaban a pie por el puente de Brooklyn. Puedo decir que había una sensación general de civismo y de educación: si no tenemos luz, ni datos en el móvil, ni semáforos, pues tendremos que volver andando, pero para qué nos vamos a cabrear.

El actor Richard Gere que, como saben, vive en España con una paisana mía bastante vistosa, ha contado que volvía de Nueva York de recoger un premio y les informaron en pleno vuelo del apagón en todo el país, por lo que se imaginó un panorama de revueltas, protestas y saqueos en los supermercados, como sin duda sucedería en su asilvestrado país, capaz de votar a un tipo como Trump para presidente. Y que, en cambio, se encontró una población disciplinada y paciente, incluso capaz de hacer de la necesidad virtud. Mi amigo Críspulo, el batería de la Big Band vallecana, por ejemplo, respondió al apagón bajando al bar El Dolmen, una taberna gallega de su barrio, donde se reunió con algunos colegas que pronto constataron que los grifos de cerveza funcionaban perfectamente, por lo que se pasaron allí la tarde entre caña y caña. A última hora se fueron a casa de uno de ellos y se montaron una barbacoa de puta madre, con la excusa de que a ver si la carne se iba a echar a perder por no funcionar el congelador. La vuelta de la energía, les pilló razonablemente borrachos después de una tarde para el recuerdo.

Así somos en este país, que con el esfuerzo de todos va tirando para adelante. Aquí lo único que falla son los políticos, especialmente los de la oposición, que se han encomendado a un tipo tan cutre y cenizo como el Feijoo, que yo creo que, con esa cara que se le ha quedado desde que se ha quitado las gafas, es el gafe de España, el que atrae la mala suerte y las diversas calamidades. Le devuelvo así su manía de culpar a Sánchez hasta de las tormentas y el granizo, que mira que resulta cansino, porque no hace falta leer sus declaraciones, ya sabemos de antemano que le va a echar las culpas al Gobierno, va a utilizar la hipérbole para decir que esto es el mayor desastre nacional desde la pérdida de Cuba y, por si cuela, va a pedir que dimita el presidente. En un post anterior dije una cosa, que les reitero: el día que este señor salga a la palestra y diga que Sánchez ha hecho una cosa bien, a la siguiente gana las elecciones. Porque demostraría una talla política que hasta ahora no ha evidenciado y los españolitos, tan disciplinados y cívicos como demostramos ser cada día, sabemos apreciar esa cualidad.

Yo creo que la derecha de este país, se ha decidido por esa estrategia tremendista porque sabe que en unas elecciones normales no le ganaría a Sánchez. Al menos mientras tenga al Feijoo al frente. Como parte de esa estrategia, utiliza la mentira y la manipulación informativa, a través de sus medios afines, y les voy a poner un ejemplo claro. El diario ABC, ese libelo que en 1936 se congratulaba del acuerdo Hitler-Mussolini-Chamberlain-Daladier (portada que les mostré hace unos cuantos posts), realizó en el mes de marzo una encuesta de intención de voto en la Comunidad de Madrid, cuyo resultado se plasma en un cuadro comparativo de porcentajes y escaños que muestra el resultado de las últimas elecciones, comparado con la intención de voto actual. Abajo pueden ver el cuadro.

Ahora, díganme. Si ustedes, con estos resultados, tuvieran que elegir un titular para el artículo en el que aparece este gráfico, ¿qué dirían? Pues yo constataría que Ayuso pierde ligeramente en porcentaje aunque mantiene el número de escaños; que el PSOE sube de forma clara y contundente, que Mas Madrid se desploma y que Vox sube también de forma notoria. Con estas observaciones, mi titular sería algo así: Ayuso resiste frente a la gran subida del voto socialista. No creo faltar a la verdad y supongo que Ayuso está estancándose por el desgaste que sufre quien está en el poder, más los contubernios de su señor novio, y no por su estilo chabacano y vulgar que tanto parece gustar a los madrileños. Bien. Pues ahora les voy a pedir que vean el artículo completo; no hace falta que lo lean, sólo vean el titular. Para ello han de pinchar AQUÍ.

¿Es mentira ese titular? No más que el mío, supongo. Pero es un ejemplo palmario de manipulación, un arte del que Miguel Ángel Rodríguez (MAR) es un figura que deja pequeñito a su maestro Goebbels. Y si hace falta se recurre a la mentira, total la mayoría de la gente sólo se lee los titulares. El problema de estas cosas es que se extiende a toda la sociedad, y voy a cambiar radicalmente de registro para mostrarles un ejemplo de lo que digo. Hace como un mes, se me averió el exprimidor de naranjas, el electrodoméstico más antiguo que tenía, de la marca alemana Braun, que yo tenía por irrompible y no esperaba que tirara la toalla de esa manera. Bajé a la ferretería y me hice con otro de una marca nacional, que por cierto funciona muy bien. El problema es que, en la caja en la que venía embalado decía textualmente: con separador de pulpa graduable. Pues les puedo jurar que el separador de pulpa graduable brilla por su ausencia.

Da igual, nadie lee lo que pone en las cajas, y la Leche Pascual presume de que crían a las vacas con música de Vivaldi. Todos los mensajes publicitarios mienten, de una u otra forma. Y, con la generalización del uso cotidiano de la inteligencia artificial, esto se va a agudizar aún más. Para su entretenimiento y solaz, les pongo abajo tres imágenes generadas con la inteligencia artificial, que tal vez ya conozcan. En la primera pueden ver cómo serían los Beatles ahora (las fotos de los dos que viven son reales, las otras hechas con la AI). En la segunda tienen a Trump optando a ser coronado Papa en el Cónclave. Y en la última al Hijo de Putin provocndo el apagón del otro día.



Lo que nos lleva de vuelta al tema del principio: el apagón. Como les digo, bajé a dar una vuelta para asistir en directo a ese momento de tintes apocalípticos y una intuición me llevó a acercarme al parque del Retiro: efectivamente, El Topillo lo había cerrado a cal y canto. La gente que intentaba vover a su casa cruzándolo se veía obligada a rodearlo por fuera, maldiciendo sonoramente. Créanselo, este señor tiene una solución mágica para todos los problemas: cerrar el Retiro. ¿Que hay un accidente múltiple en la M-30? Pues Almeida cerrará el Retiro. ¿Que se declara un incendo en el distrito de Villaverde? Pues a cerrar el Retiro. No entiendo cómo un tipo tan tonto puede ser nuestro alcalde por mayoría absoluta.

Porque en el PP cada uno tiene su especialidad. Feijoo no tiene la talla política para ser el jefe del principal partido de la oposición y además es muy feo. Ayuso es más mala que un dolor y forma parte de una familia que lleva años lucrándose del negocio de la medicina privada. Y Almeida es directamente tonto. De vuelta a casa, me encontré una concentración de protesta contra la política universitaria de Ayuso. Frente al Museo Reina Sofía, un grupo de estudiantes escuchaban a una chica con un megáfono. Alcancé a escuchar que decía: Esto es el mayor atentado contra la libertad en las universidades en varias décadas. Ya ven que el estilo hiperbólico de Feijoo y sus colegas se extiende ya por todas partes, todo se pega.

¡Pobre chica! Yo podría contarle de cuando los grises entraron en la ETSAM y zarandearon al señor Arangoá, catedrático de Estructuras y a la sazón director de la Escuela y fascista reconocido, aunque lo primero se impuso a lo segundo ese día, lo que provocó que le sacudieran un porrazo, que acabó con su boina de requeté en el suelo. Eso sí eran atropellos y no lo de ahora. Pero no quiero pecar de abuelo Cebolleta. Los que hemos vivido en otras épocas, hemos sido testigos directos de cuánto ha progresado este país durante los últimos 70 años, los que tengo yo de vida. A este respecto, quiero que vean otra imagen. En 1944, un tal Luisito, mozo de cuerda, resultó agraciado con el Gordo de la Lotería de Navidad. Y no pudo menos que inmortalizar el momento haciéndose una foto con el billete, junto a un amigo, la misma que ven abajo y que no necesita más comentario.  

Este país era una ruina entonces, después de una terrible guerra civil. Ahora va tirando de manera brillante, al menos en las grandes cifras económicas, aunque la distribución de la riqueza cada vez es más desigual, como en casi todo el mundo. La llegada de Trump al poder no es más que una consecuencia de esto. Entre los milmillonarios y la miseria de la clase baja, los de la clase media nos vemos cada vez más apretados, mucha gente piensa que sus hijos van a vivir peor que ellos (algo que yo no veo de forma clara y meridiana) y eso los lleva a la desesperación, al desánimo, el desencanto con los sistemas democráticos y el voto a Trump, Vox o Le Pene, por no hablar de Orban o la señora Meloni. Así ha ganado Farage unas elecciones locales británicas no muy trascendentes pero simbólicas, y así ha sido también el resultado en Rumanía.

Sin embargo, la deriva caótica con la que ha empezado Trump su presidencia, como elefante en cacharrería, y el miedo que esta deriva genera, pueden ser hasta beneficiosos para el mundo, por actuar como una especie de vacuna o antígeno contra la tiranía. Los dos primeros casos se han producido en las recientes elecciones generales celebradas en Canadá y Australia. En ambos países, los sondeos iniciales daban la victoria a los conservadores, pero la andanada de medidas absurdas de Trump ha hecho que la mayoría de los votantes se decante por el centro izquierda liberal. También en los propios USA se está enhebrando un movimiento de rechazo y de movilización para proteger los derechos fundamentales, como siempre últimamente, dirigido por el incansable Bernie Sanders, que a sus 83 años, cual oráculo indignado, lanza sus discursos incendiarios girando por todos los estados. Vean aquí un vídeo reciente, fácilmente entendible, aunque tampoco es difícil ponerle subtítulos en español, si lo desean.

Como yo les pronostiqué, el efecto del huracán Trump sobre la economía mundial, ha sido como el de abrir una gaseosa. Los mayores perjudicados son los propios americanos, porque los chinos tienen la sartén por el mango y lo primero que han hecho, de forma sigilosa y tranquila, es prohibir la exportación de minerales raros como el litio, indispensables para la fabricación de móviles, baterías para los coches eléctricos e híbridos, o acumuladores para la industria, sin olvidar los necesarios para la fabricación del armamento sofisticado que se emplea ahora en las guerras. Un efecto colateral, pero altamente simbólico: la asociación americana de fabricantes de juguetes ha anunciado ya que como no cambien las cosas no podrán afrontar la campaña de las próximas navidades, por falta de los componentes que adquieren directamente en China. Es un tema sensible, que ha hecho que el propio presidente salga a la palestra muy compungido, diciendo que si las niñas no pueden tener 30 barbies, tendrán que conformarse con dos. Al ver que el tipo iba de farol, las bolsas de todo el mundo han empezado a subir y ya han recuperado la mayor parte de sus pérdidas del día del arancelazo.

En cuanto a lo de que iba a acabar con las guerras (que eran todas culpa de Biden, no lo olviden), pues ha demostrado ser otro farol. En el caso de Gaza, el agresor tiene todo su apoyo y le importan un rábano las víctimas palestinas. Tampoco es que los ucranianos le quiten el sueño, pero esta otra guerra se está convirtiendo en una especie de grano en el culo para él: para solucionarla tendría que tener menos prisa y un carácter menos ansioso y explosivo. Ojalá consiga que se llegue a un acuerdo de paz, pero me temo que eso está bastante lejos todavía. A mí lo que me sigue preocupando mucho es la deriva autoritaria, el hecho de que por ser venezolano y llevar unos tatuajes te puedan detener por la calle, raparte, ponerte unas cadenas en los tobillos y mandarte extraditado a la Conchinchina, si no a la cárcel de El Salvador. Eso pasaba hasta ahora en lugares como Rusia, Corea del Norte, China y ciertos países africanos. Ahora te puede suceder en Los Ángeles, Chicago o Nueva York.

Y, cuando aún seguíamos comentando los efectos del apagón, resulta que todos los trenes AVE de Madrid a Andalucía se paran porque alguien ha perpetrado un robo masivo de cables de cobre de la red. Dicen del Gobierno que ha sido un sabotaje, pero cada vez lo dicen con la boca más pequeña. De toda la vida, este tipo de robos lo han hecho siempre los gitanos, que son los que controlan el mercado en el que se le puede dar salida al material robado. Durante las obras de Madrid Río, todo el cableado de las instalaciones fue robado en dos ocasiones, lo que motivó que la dirección de obra contratara a un equipo de vigilantes gitanos, que lo primero que hicieron fue poner por todas partes unos carteles que rezaban: Ojo, vigilante gitano. Y ya no volvió a haber más robos. Yo tenía en mis archivos fotos de esos carteles, pero se me borraron en alguna de mis averías informáticas.

No quiero ser racista, pero los gitanos son gente muy especial, y digo esto con cariño y admiración. Si tienen oportunidad, les recomiendo de nuevo que vean la película La guitarra flamenca de Yerai Cortés, el documental que firma el músico C. Tangana. Ahí se ve exactamente cómo son los gitanos. Y ya saben la historia del gitano que no quería entrar en el ejército, porque a ver si lo iban a mandar a pelear en la guerra contra Sadam Husseluí. No creo que sea muy difícil esclarecer lo que ha pasado con este robo de cables. Por si acaso, Feijoo ha aprovechado para decir que es todo culpa de Sánchez, que el país es un desastre y (a ver si cuela) que pide la dimisión del presidente. Y no bajé esta vez a comprobarlo, pero no me extrañaría que Almeida hubiera cerrado el Retiro. Por si acaso.

Mientras nosotros nos entretenemos con estas minucias, el mundo sigue girando, en su espacio infinito, con amores que comienzan, con amores que se han ido, y la gran noticia de estos días es el inicio del Cónclave. También les reitero que vean la película Cónclave, de este año, en donde se explican los entresijos de este procedimiento electoral predemocrático en el que se ha embarcado de nuevo el estado más pequeño del mundo, encajado a duras penas entre dos barrios romanos. El otro día, durante el funeral del Papa Francisco, alguien tomó la foto que les traigo aquí abajo, en donde se puede ver de espaldas a todos los cardenales que ahora se han encerrado en la Capilla Sixtina para elegir entre todos ellos al nuevo Papa. Véanla.

¿Quién será el elegido? A simple vista puede observarse que, entre todos esos cogotes papables, hay bastantes negros, una hipótesis que en cada elección cobra más fuerza. Porque en África es donde sigue viva la capacidad de la gente de adherirse a explicaciones mítico-mágicas del mundo, lo que es muy útil para captar vocaciones, sin mencionar que el chico que se mete a cura ya tiene resuelta su vida, en un entorno a menudo muy mísero. Aquí en el primer mundo somos más descreídos. Yo dejé de creer cuando, de chico, me hice una quemadura en una mano que me hizo una avería importante en apenas una fracción de segundo de contacto con el fuego. Como para creer en el fuego eterno del infierno. Por no hablar de la paloma del Espíritu Santo y la creación del concepto del tres-en-uno. Dicen los creyentes puros que Dios ya sabe a quién se va a elegir Papa. Que el trabajo de los cardenales se limita a intentar averiguar a quién quiere nombrar Dios. Como se imaginan, esto no se podría hacer con una votación democrática al uso.

Ya ven que yo sigo por aquí a mi tran-tran, este año sin hacer una vuelta al mundo, pero también con bastantes viajes. Hasta ahora saben que he visitado Atenas, Soria y Budapest. Pues a estos tres viajes hay que añadirles otros cuatro que tengo ya atados y cerrados para antes de la canícula, que se irán anunciando en su momento, porque yo estoy convencido de que anunciar estas cosas antes de tiempo trae mala suerte. Así que pórtense bien, no desesperen y no pierdan de vista que vivir en España es en estos momentos un verdadero privilegio y se lo digo con conocimiento de causa. Saludos.

viernes, 25 de abril de 2025

20. Sobre el turismo tóxico y otras disquisiciones

Aquí me tienen recién regresado de Budapest, ciudad maravillosa que he visitado por primera vez, para pasar allí la Semana Santa en buena compañía. Mi nueva situación personal, me lleva inevitablemente a viajar en períodos del año como el mes de agosto o la Semana Santa, salvo algunos moscosos rebañados con no poco esfuerzo, en contra de lo que solía hacer hasta ahora, que era aprovechar esos tiempos en que todo el mundo viaja, para quedarme en un Madrid solitario y recoleto, a disposición de los urbanitas que funcionábamos a la contra. No es este un mal cambio, teniendo en cuenta que, por ejemplo, los últimos meses de agosto que he pasado por Madrid ha hecho un calor infernal, de modo que la vida en mi piso de la última planta se volvía prácticamente insoportable, y no parece que las cosas vayan a cambiar en los años venideros. Les diré que viajé a Budapest en el Jueves Santo, lo que me permitió estar en Madrid durante la primera parte de la Semana Santa y constatar que en mi barrio ya no se puede vivir durante esos días festivos.

Yo ya había comprobado que tampoco es nada agradable el barrio los viernes por la noche, sábados y domingos, pero ahora añado la Semana Santa. ¿Por qué? Pues por el turismo que yo suelo llamar pedorro, aunque queda más fino adjetivarlo de tóxico. Me refiero, por supuesto a esas masas de familias acarreando maletones enormes con ruedas, que se mueven despacio como grupos de hipopótamos, que te impiden circular por las aceras y también entrar en los bares y locales, ante los que hacen colas muy largas que sufren consultando sus móviles. Esta gente camina a menudo con paso torpe e irregular, porque andan despistados y no saben adónde van. Son ruidosos y forman a veces grupos guiados por un/una joven que se para de tanto en tanto para contarles unas mentiras consistentes con un megáfono que te atruena, antes de salir hacia la siguiente parada con un paraguas cerrado en alto, para que no se les pierda nadie. Más los cochecitos a pedales (los malditos tuk-tuks) y las limusinas gigantes que circulan a paso de tortuga entorpeciendo el tráfico de las calles. Y la población flotante de raterillos y timadores, que acuden como moscas a la mierda y se dedican a acecharlos con disimulo.

Durante unos días nos pasamos al otro lado del espejo, para ejercer de turistas en Budapest, si bien les diré que en todo momento huimos de las aglomeraciones camuflados de húngaros (a mí se me ponía cara de húngaro en cuanto echaba a andar), usando el transporte público y paseando arriba y abajo por una ciudad estupenda, que conserva el esplendor de los tiempos del Imperio Austrohúngaro y ha logrado sobrevivir tanto a la caída de dicho imperio, como a una corta aunque letal invasión alemana (los nazis entraron en 1944) y 40 años de régimen soviético. Aprovechando los fondos europeos, se han reconvertido ahora en una sociedad próspera, de la que tira la capital, especialmente la parte de Pest, donde está la vida urbana más rica, mientras que, al otro lado del Danubio, la pequeña colina de Buda conserva el aire medieval ensimismado y los viejos museos e instituciones, que visita gran parte del turismo.

Ahora mismo, esa sociedad está bastante dividida políticamente, como la de todos los estados europeos, entre los escépticos de la democracia, complotistas paranoides y creyentes de las redes de desinformación, que nutren la ultraderecha de Orban y admiran a Trump y Putin y, por otro lado, los últimos demócratas en retirada tan asustados y preocupados como yo lo estoy, frente a calamidades como la pandemia, la invasión de Ucrania, la masacre de Gaza y la victoria de Trump en los USA, las últimas cuatro desgracias que nos han jodido el futuro (aunque desastres como el Brexit ya presagiaban esta deriva). En este mundo convulso, Hungría continúa a su bola, con un gobierno a la contra, regido por un amigo de Putin y Trump, sin integrarse en el euro (se siguen manejando en florines), entendiéndose en su idioma ininteligible para los demás, disfrutando de su magnífica capital, de su gastronomía refinada, de sus baños termales extraordinarios. Durante estos días, en todas las vallas de la ciudad se podía ver el cartel cuya fotografía les pongo abajo.

¿Cómo dicen? ¿Que no entienden el húngaro? No me lo puedo creer, unos políglotas contrastados como ustedes. Vale, ya no les vacilo más. Para este tipo de vicisitudes, yo aprendí en mi viaje de vuelta al mundo que hay una aplicación que viene de serie en mi móvil (y en el de todos ustedes), que se llama Google Lens. Si ustedes hacen una foto de un letrero en húngaro, o en coreano o en chino, el Google Lens se lo traduce al instante. El cartel dice textualmente: Voto por correo 2025. Votación sobre la admisión de Ucrania en la Unión Europea. Ahora en grandes mayúsculas: ¡NO DEJEMOS QUE DECIDAN SOBRE NUESTRAS CABEZAS! Acompañan las caras de Zelensky, Ursula von der Leyen y Manfred Weber, líder de Alemania, sobreimpresos sobre una cruz roja que, en cierta forma los tacha (es significativo que aquí no aparezcan las caras de Putin, Trump o Netanyahu). Pero lo más preocupante es el pequeño letrero que aparece abajo: Campaña realizada en nombre del Gobierno de Hungría.

Está bien claro. Uno se encontraba este cartel por todos lados, desde que salía del aeropuerto. Es lo que sucede con gobiernos proclives a la autocracia. Los norteamericanos ya se están empezando a dar cuenta de lo que esto supone. Ahora mismo, en todas las ciudades yanquis, si eres nacido en cualquier lugar de Latinoamérica, aunque tengas tus papeles de residencia en regla, te pueden abordar por la calle unos tipos de paisano que te llevan a un lugar desconocido, donde proceden a raparte al cero, ponerte un sayón infamante y unas cadenas en pies y manos, proceso que filman minuciosamente para mostrarlo al mundo, antes de meterte en un avión y mandarte a El Salvador, donde te pilla el presidente Bukele y te ingresa en esa especie de Guantánamo que ha construido en la capital. Te da lo mismo estar casado con una norteamericana y tener varios niños nacidos en el país.

Ya les dije que esta es la parte de Trump que me preocupa y me aterroriza. En cuanto a la política (es un decir) económica, como les pronostiqué, no le va a hacer ni cosquillas al sistema financiero internacional. Ahora mismo, las bolsas de valores han recuperado más o menos la mitad de lo que perdieron el día del trumpazo arancelario. Una parte de este rebote es normal: cuando una noticia mete miedo (pandemia, guerra o crisis), muchos pequeños inversores acojonados se apresuran a vender y eso es lo que hace que todo baje. Unos días después, al estar los valores muy bajos, la gente se pone a comprar como loca y los índices vuelven a subir. Pero aquí hay algo más que el llamado rebote técnico. Porque el fanfarrón Trump metió realmente miedo el día de la proclamación de sus aranceles urbi et orbi. Pero ahora todo el mundo ha visto cómo los poderes económicos le han doblado el brazo y ha tenido que recular. Y esto ha tranquilizado a los inversores: este tipo va de farol.

Pero en lo que no va de farol es en el recorte de libertades y derechos democráticos. Y ya empieza a decir que no le importaría presentarse a un tercer mandato, algo prohibido en la Constitución. Y mucho ojo con las elecciones de mitad de mandato, finales de 2026. Este señor va a empezar muy pronto a decir que, si no gana él, serán fraudulentas y no sería de extrañar que trate de obstaculizarlas, boicotearlas, cuando no directamente impedirlas. Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez andan de gira por todo USA poniendo en alerta a la gente. En uno de sus mítines se presentó Neil Young, antes de venir a Europa, y juntos cantaron eso de Keep on rocking in a free world. El vídeo está en Youtube, pero no he querido traerlo al blog, porque su visión me resultó un poco patética. Me recordó a los abuelos cabreados que hasta hace unos años danzaban en círculo en la Puerta del Sol con sus canas y barbas blancas al aire, coreando: Los crímenes del franquismo NO-PRES-CRIBEN. Hace mucho que no los veo, tal vez se hayan muerto todos.

El caso es que este martes regresé a casa, después de haber dejado sólo a Tarick Marcellino durante cinco días completos, con agua y comida suficiente, siguiendo las instrucciones del veterinario, que dice que, en ausencias de hasta cinco días, el animalito prefiere quedarse en casa, antes que sufrir el estrés de un traslado. Preferirá quedarse en casa, pero tenía un cabreo supino. Y nada más entrar, me encontré la muestra palpable de ese cabreo: había destrozado en parte la alfombrilla azul que tengo puesta en la salida a la terraza y había esparcido minuciosamente los pedacitos por encima de la alfombra de colores que he puesto este año. La cosa era tan llamativa, que grabé un video cortito para dejar constancia para la posteridad de esa muestra de contestación ciudadano-felina, antes de limpiarlo todo. Véanla.

El mundo felino es muy particular, pero dentro de él, los diferentes gatos tienen cada uno su carácter y una cierta tendencia a parecerse a sus amos con los que conviven. Por ejemplo, Ulises y Mina, los gatos de mi querida amiga África, son tan buenazos y divertidos como los demás miembros de su familia. Tarick Marcellino es un tipo con carácter, con su mal genio, que hace travesuras consistentes, unas veces de forma reivindicativa, como diciendo No hay derecho, y otras por pura diversión. La noche del martes se debatió entre dos pulsiones, la de hacerme ver que estaba muy enfadado conmigo por haberlo dejado solo cinco días y la alegría enorme de que ya hubiera vuelto. En mi academia de yoga hay dos gatos que andan por allí entre las esterillas mientras hacemos las diferentes asanas. Y la verdad es que son bastante sosos. Le he preguntado al profe cómo se llaman y me ha dicho que Tigre y Juanelo. Los nombres que la gente le pone a sus gatos son también un indicativo del carácter de sus amos. Tal vez ustedes recuerden que Julio Cortázar tuvo durante muchos años un gato que se llamaba Teodoro W. Adorno.

Pero yo quería hoy hablarles del turismo masivo que está acabando con los centros de nuestras ciudades, como el Barrio de las Letras en el que yo vivo. Este es un fenómeno muy reciente, de dos años para acá, o más en concreto, desde que se acabaron los encierros por la pandemia. Yo creo que la gente se asustó tanto de no poder ni salir a la calle durante meses, que al solucionarse el tema se han lanzado a conocer mundo como si no hubiera un mañana. Cierto que ya antes había ciudades muy machacadas, como Venecia, Barcelona o Praga, pero ahora es que son todas. Y el asunto se sustenta sobre una tipología urbanística concreta: los llamados apartamentos turísticos. Los propietarios de pisos vacíos o que antes tenían inquilinos fijos, se han decantado por esta forma de negocio que les asegura una ganancia sustanciosa. En septiembre pasado, cuando yo estuve en Llanes (Asturias) ya me dijeron que en todo el pueblo era imposible encontrar un piso para alquiler de larga duración.

Es un fenómeno incontenible, inmuebles enteros se convierten en colmenas de apartamentos turísticos que están siempre llenos porque nos hemos vuelto locos colectivamente. Y los inquilinos antiguos se van viendo expulsados a barrios menos céntricos. En Madrid la gente ya no puede vivir en el Distrito Centro y se van a Carabanchel o Usera. Y eso mismo está pasando en todas las grandes ciudades del mundo. Aunque en otros lugares, como París, Londres o New York, al menos hay políticas urbanísticas que tratan de controlarlo. Aquí, si hemos esperar que El Topillo (por cierto, inminente padre en tesitura de disfrutar de cuatro meses de permiso por paternidad, gracias a las políticas promovidas por Pedro Sánchez y otros comunistas), si hemos de esperar, digo, que este elemento haga algo para contener la avalancha, pues vamos dados.

Pero estos apartamentos turísticos no estaban hasta hace poco preparados para competir con los hoteles y hostales, que incluyen otros servicios y cobran por ello. Y en esta última marea incontenible, como les digo, de dos años para acá, han empezado a aparecer una serie de usos complementarios en las plantas bajas de los inmuebles de mi barrio. En primer lugar, unos locales llenos de taquillas, en donde dejar los equipajes. Han surgido como hongos y no tienen ninguna persona al cargo. El viajero llega, teclea un código para abrir la puerta, deja sus maletas y se va a la calle. Yo primero pensé que esto estaba al servicio de gente que llega en tren y se ahorra el hotel: pasa el día viendo la ciudad y luego recupera el equipaje para irse. Pero no es eso, o al menos no es sólo eso. Resulta que los apartamentos turísticos han de ser dejados a las 10 de la mañana, por ejemplo, y muchos viajeros tienen el avión o el tren por la tarde/noche. Los hoteles tienen un cuarto en el que se puede dejar el equipaje durante todo el día, pero los apartamentos turísticos no, porque en cuanto sale un viajero entra otro y no hay espacio para ello. Por eso han surgido estos negocios de taquillas (lockers en inglés). Esta mañana he hecho unas cuantas fotos que les muestro, todas en un radio de acción de unos cien metros de mi casa.




Un segundo negocio complementario: los cajeros ATM, que presumen de ser los que menos comisiones te cobran por sacar dinero con tu tarjeta VISA. También han surgido como hongos, empotrados en los mostradores de todas las tiendas de los chinos y los pakis. Para que puedas tener dinero suelto sin tener que buscar un banco. Más fotos del entorno de mi casa. 


Como verán abajo, estos cajeros son compatibles con cualquier otro negocio destinado a enganchar al turista: un ultramarinos (regentado por chinos), una heladería, una oficina de la Western Union para que te manden dinero en efectivo desde tu país, una lavandería de autoservicio y hasta un centro de taquillas como los que les he mostrado más arriba.





Y un tercer uso complementario: los antiguos bares del barrio están siendo progresivamente sustituidos por cafés con encanto, panaderías artesanales, lugares para el brunch y similares, además de tiendas de souvenirs baratos. En mi investigación, he descubierto que muchos de los turistas que hacen cola a la puerta de estos nuevos locales, van provistos de unos bonos de desayuno que les facilita la propia compañía de pisos turísticos, con los que se pagan el brunch o lo que haga falta. Otro servicio más que incluir en su oferta. Nuevas imágenes para que vean que no les engaño. 




Y algo que ya es el colmo: enfrente del Mercado de San Miguel, el templo de reunión de los turistas más adinerados a los que no les importa que les estafen, ha surgido una novedad, de la que también les incluyo abajo un par de imágenes. Otra necesidad perentoria de los turistas que abarrotan las calles del centro de Madrid es, obviamente, la de miccionar (ya ven qué fino me estoy volviendo). Para aumentar los servicios al turista y que no tengan que entrar a los bares a pedir un vaso de agua para disimular, un espabilado de estos negocios ha tenido la ocurrencia feliz de instalar unos aseos públicos de pago. Lo que nos faltaba. Y, por cierto, los guarros que se lo hacen en algunas esquinas de mi calle, seguirán perpetrando su tropelía incívica con tal de no pagar el euro y medio que, como ven, se pide por acceder. Me dice una amiga del servicio de Licencias del Ayuntamiento que este es un uso ilegal y que cualquier día se lo precintan. Como iban a precintar el ático del novio de Ayuso. 



En mi salida por el centro esta mañana, después de mi sesión matinal de yoga, la plaga de turistas no ha sido la única incomodidad que he sufrido; hay otras que terminan por hacerte la vida imposible. Los tuk-tuks a los que me he referido más arriba. Las obras que nuestro alcalde El Topillo hace por doquier. A este respecto, les diré que la Puerta del Sol sigue en obras, más de dos años después de empezadas y cada vez está más fea (les recuerdo que la propaganda decía que iban a estar listas para la Nochevieja de 2023). Y la desgraciada Plaza de Santa Ana está completamente destripada, a cuenta de los trabajos de mejora de un aparcamiento de concesión a un privado, que se han llevado por delanta la mayor parte de los árboles. Y para colmo, la huelga de basuras. La recogida de basuras es un negocio floreciente, ya saben que en Nápoles y otras ciudades lo controla la mafia. En Madrid, la concesión recae en las grandes constructoras, que están ahora forzando el pulso de la negociación con El Topillo y su cuadrilla. Yo tengo grabada en mi memoria, de cuando la huelga anterior en tiempos de la señora Botella, la imagen de una multitud de ratas como conejos campando tranquilamente entre los montones de mierda de la calle Atocha. Aquí las últimas fotos de mi reportaje: el tuk-tuk esperando clientes, las obras de Santa Ana y las basuras acumuladas.



Lo dicho. Que estamos todos locos. El dinero mueve al mundo y si la actividad de las ciudades no se regula debidamente (¿lo recuerdan? se llama urbanismo), sino que por el contrario, promovemos la libertad-libertad-libertad de Ayuso y sus colegas, pues el resultado es que la gente se ve expulsada del centro y los barrios de interés, porque estos del negocio turístico no se van a detener o buscar una cierta proporcionalidad o equilibrio: estos seguirán atestando las ciudades de apartamentos turísticos y sus usos complementarios, hasta matar la gallina de los huevos de oro. Después de ello, abandonan los locales y aparecen los okupas, delincuentes y gente de mal vivir, y los barrios se van a la mierda. Es un clásico de la evolución de las ciudades. En mi barrio, tratamos de sobrevivir los que vamos quedando, defendiendo nuestros bares y comercios de toda la vida y ocupando las aceras de forma menos invasiva. A la espera de que venga el señor Trump y nos joda la vida. Me queda sólo desearles que sean buenos y que tengan cuidado: el mundo va deprisa y no se detiene. Pórtense bien y tengan cuidado de que no les arrolle.

domingo, 13 de abril de 2025

19. El payaso en su palacio

                                                                                     Cuando un payaso se muda a un palacio,
No se convierte en sultán.
Es el palacio el que se convierte en un circo

Antiguo proverbio turco

Imaginen a qué viene a cuento este viejo refrán que ha circulado estos días por los guasas y demás redes sociales. La que está liando el del pelo naranja. Hemos asistido esta semana a la barrabasada largamente anunciada de ponerle aranceles a los intercambios comerciales con los USA de todos los demás países (menos Rusia) y, tal como van los tiempos, estoy yo meditando seriamente la posibilidad de gravar la lectura de este blog con un arancel del 200% para mis seguidores, para que dejen de darme la murga con que escribo muy poco. Ya se dijo al comienzo de este mi tercer blog que las cosas no iban a seguir como antes, que a mí no me sobra el tiempo y le doy prioridad a vivir la vida, por encima de dedicarme a contar lo que voy viviendo. Este es un blog de reflexiones al tran-tran, o de reflexiones de Pascuas a Ramos como lo bautizó certeramente mi querida África, seguidora fiel y preferente. Así que dejen de quejarse que, como sigan protestando, les voy a calzar un arancel que se va a cagar hasta la perra, con perdón de la expresión zafia, impropia de un dandy coruñés como yo, lo que pasa es que no se me ocurre ninguna otra más pertinente.

En fin, como en mis entradas anteriores, les haré un breve resumen de mis actividades más destacadas en estos últimos días, en los que hemos podido salir otra vez a la calle al amainar el gran diluvio que ha llenado nuestros pantanos y que anuncia una primavera llena de polen, para desgracia de los alérgicos, y prolífica en moscones y abejorros de tamaños impensables, para delicia de Tarick Marcellino que se lo pasa en grande cazando uno tras otro. Empezaré por contarles que en el último fin de semana de marzo, mi amigo Amir, taxista de Kuala Lumpur con el que sigo conectado, me mandó por Whatsapp un mensaje en malayo, que incluía la imagen que les muestro abajo. Pensé que se había equivocado de destinatario, pero luego comprendí que se lo había enviado a todos sus contactos, así que procedí a traducirlo del malayo con ayuda del Google Translator. Vean primero la imagen de marras.

Por la traducción supe que Amir me comunicaba alborozado el Aidilfitri, que es la fiesta del final del Ramadán en Malasia. Su mensaje decía: Selamat Hari Raya Aidilfiltri. Maaf zahir dan batin. Semoga hari yang mulia ini membawa kebahagiaan, keberkatan, dan keceriaan kepada anda dan keluarga. La traducción es Feliz día de final de ayuno, ahora te sientes limpio por dentro y por fuera, que este glorioso día te traiga felicidad, bendiciones y alegría para ti y tu familia. Quise contestarle: lo mismo para ti, querido Amir y, con la ayuda del traductor, lo pasé al malayo: Juga untuk awak, sayang Amir. Me contestó enseguida y les transcribo la conversación subsiguiente: Amazing u speak malay!!//No, I used the Google Translator//Hahahaha. How r u my friend//Fine. Super. Impossible better//Great. I’m always praying for you//Your prayers have good results. How are you my good friend?//I’m doing great, especially in size. Bigger¡¡//Hahaha, you must eat a little bit less//But my appetite is stronger.

¿Cómo dicen? ¿Que por qué no les pongo la traducción? Pues porque así pueden ustedes practicar un poco de inglés y, si me apuran, hasta un poquito de malayo. Y no me presionen, que les duplico el arancel. Lo cierto es que este Amir es un encanto, una de las amistades que hice en mi periplo por el mundo, de cuyo inicio se cumple mañana un año, hay que ver cómo pasa el tiempo. Les cuento también que el jueves 3 de abril, acudí al Hospital Ramón y Cajal, para mi revisión anual de las arterias carótidas en las que hace años me encontraron una pequeña obstrucción o ateroma, que requiere un seguimiento. Les recuerdo que el doctor que me examinó me dijo que ese seguimiento consistía básicamente en que yo siguiera. Que siguiera haciendo deporte, que siguiera comiendo con cabeza y que siguiera tomando mi medicación anti-colesterol. Eso es lo que hago, como saben, y el resultado de esta nueva revisión generó una ecografía con una imagen calcadita (así lo dijo el doctor) a todas las anteriores, la última de hace catorce meses. Así que, carretera, manta y a seguir.

Esa misma noche me constituí en la Sala Clamores, para asistir al concierto de Jesse Dayton, el compañero de Samantha Fish durante los dos años anteriores, que ahora vuela en solitario, en formato power trío, acompañado solamente por un batería explosivo y un bajo de luengas barbas, con los que perpetra un rhythm’n blues explosivo para contar historias de perdedores y tipos duros. Este hombre tiene 58 años y empezó a tocar por la zona de Austin (Texas), a la edad de 18, así que lleva 40 en la carretera. Ya de muy joven, se fijaron en él las grandes estrellas del country, que le ficharon como segundo guitarrista para sus grabaciones y sus giras, lo que le permitió aprender de todos ellos: Glen Campbell, Kris Kristofferson, Waylon Jennings y Willie Nelson. Después se lanzó a tocar rockabilly acelerado, blues y otras líneas musicales, todo lo cual le da un poso bastante interesante.

Ya saben además que yo me encontré con él en París, Londres y Melbourne, cuando andaba de gira con Samantha Fish, lo que me permitió saludarle. En Melbourne me reconoció y estuvo haciéndome gestos de complicidad todo el concierto, al contrario que Sam que no pareció impresionarse mucho con mi presencia tan lejos, y al final nos dimos unos cuantos abrazos. Esta vez, después de un concierto muy bueno y pleno de energía (con lleno total), lo esperé y lo abordé al salir. Le dije: We met in Melbourne, do you remember me? A lo que contestó sonriendo: I do, I do.  Estuvimos un rato charlando, pero no le quise dar mucho la murga; estos artistas se lo dejan todo en el escenario, acaban reventados y al día siguiente viajan a otro lugar de la gira. A Jesse le gusta mucho venir a España, suele incluir nuestro país en sus giras, lo que pasa es que yo antes no lo conocía, y les diré que el concierto del Clamores vendió todas las entradas. Vean uno de los clips que le grabé desde mi posición casi en la primera fila.


El viernes 4 tuve mi habitual clase matutina de yoga y por la tarde me acerqué a la Casa de Vacas en el Retiro, en cuyo auditorio actuaba la Big Band Contrapunto, de Vallecas, que dirige el gran Henry Guitar y donde toca también mi otro amigo Críspulo el batería. Esta banda desarrolla una actividad didáctico-divulgativa sobre la historia del jazz que es muy interesante. Yo les he escuchado varias veces en esta tesitura, pero no me canso de repetir, porque son muy divertidos. Por cierto, el concierto estaba a reventar, no quedó un solo asiento libre y la gente los despidió con grandes bravos y ovaciones. Cuando yo era niño, este tipo de eventos terminaban en vítores, aplausos y gritos de Franco-Franco-Franco, como puntualmente reseñaba la prensa del régimen. Menos mal que hemos dejado atrás esos tiempos nefastos, que muchos de ustedes no llegaron a conocer. Vean el cartel anunciador del concierto.

Por cierto, me detengo en un aspecto. Como les digo, este concierto estaba abarrotado de gente. Y era de entrada gratuita. ¿Ambas cosas están íntimamente relacionadas o, digámoslo de otra manera, existe entre ellas una correspondencia biunívoca? Pues miren que creo que sí y les cuento. No sé si recuerdan que todos los miércoles yo me cojo la guitarra eléctrica y me acerco a Palomeras para la clase con Henry y los demás alumnos. Al acabar la clase, como a las 9,30 de la noche, solemos acercamos al bar Los Cuñaos a tomarnos al menos una caña, cuando no un vino, y a menudo con algo de picar, para celebrar lo bien que nos lo pasamos tocando y los progresos que vamos haciendo. Les llevo ahora a una fecha concreta: miércoles 12 de marzo. Partido de Champions R. Madrid-Atlético de Madrid. El famoso partido en el que el Aleti fue eliminado en los penaltis. Bien, ese día casi no pudimos entrar en el bar. Estaba hasta la bandera. Lleno de parroquianos del barrio con banderas y bufandas de ambos equipos hablando muy alto y jaleando histéricamente todas las jugadas. Lo típico.

Vayamos ahora a unos cuantos miércoles más adelante: el 2 de abril. Ese día se jugaba la semifinal de la Copa del Rey: Barcelona-Atlético de Madrid. Salí de la clase de guitarra con mis colegas pensando que el bar Los Cuñaos estaría hasta arriba. Pues estaba completamente vacío. Ni una persona. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: el partido de ese día lo daba La1 en abierto. Está bien claro. La gente no quiere pagar por una plataforma de TV que te ofrece un 80% de bazofia y un partido interesante de vez en cuando. Cuando ese partido llega, se bajan al bar de la esquina y se lo pasan en grande con los amigotes. Pero, cuando el partido es gratis, prefieren quedarse en casa y verlo tranquilamente desde su sofá.

Esta observación me hace sentirme menos raro, porque yo hago exactamente lo mismo. Para mí es una cuestión de principios: yo he vivido casi toda mi vida viendo el futbol gratis en la tele. Y no quiero pagar por ninguna plataforma anual renovable. Cuando existía la fórmula del pay-per-view, las cosas eran distintas. A mí no me importaría pagar 30€, por decir algo, para ver la Final de la Champions. Pero que no cuenten conmigo para pagar todos los meses por estar en una de esas plataformas. Ya les he dicho, parafraseando a Groucho Marx, que yo no quiero ser socio de ningún club que me admita a mí como socio. Y veo que no soy el único que piensa sí.

Por lo demás, el sábado 5 de abril, cogí la carretera y me fui en buena compañía a pasar el fin de semana en Soria, ciudad que no conocía y que me encantó. El paseo por el Duero, el Monasterio de San Juan de Duero o la Ermita de San Saturio merecen una parada en esta ciudad, de poco más de 40.000 habitantes, una de las capitales de provincia más pequeñas, junto con Cuenca, pero con similar ambiente festivo-cultural. Las calles están limpias y bien ordenadas, con numerosas estatuas de Becquer y Machado, los dos referentes literarios de la ciudad. Y la parte gastronómica es espectacular, con los torreznos, las migas al pastor o las diferentes setas y hongos. Les muestro unas fotos. La portada de Santo Domingo, la ermita de San Saturio desde el Duero y una mía haciendo el mono en una de las estatuas de Becquer.



Y el principal monumento de la ciudad: los torreznos de Soria. 

Ya de vuelta el lunes, afrontamos la semana de la gran revolución de Donald Trump. Veremos cómo acaba esto de los aranceles. Pero desde ya les digo que los aspectos económicos de este asunto no son los que más me preocupan. Si usted, querido lector, tiene como yo algún dinerillo ahorrado en forma de plan de pensiones o renta variable, habrá perdido estos días un pastal, pero no se preocupe: ya lo recuperará. El sistema económico es sólido, las multinacionales y los grandes poderes económicos son los que dominan el mundo. Estos poderes empezaron en la era Reagan Thatcher un proceso de desregulación, que desbarató para siempre el sistema creado por Roosevelt, con el único objeto de que los ricos ganen todavía mucho más. En ese proceso, ya no se detienen y han llegado a la conclusión de que les sobra también la democracia. Y ellos son los que han facilitado la llegada al poder de Trump (y los que sostienen a los demás autócratas).

Pero como el tipo se salga de madre y ponga en riesgo sus riquezas, ya se las arreglarán para echarle de la presidencia o anularlo. Recuerden lo que sucedió con la primera ministra Liz Truss en Gran Bretaña. Esta señora llegó al poder con un programa concreto de desregularlo todo y, cuando los grandes magnates del poder económico vieron que llevaba al sistema a la ruina, le dieron una patada en el culo. Duró como primera ministra exactamente 44 días, batiendo varios records Guinness. Así que a mí esto no me preocupa. Es vomitivo ver en escena a un payaso que se jacta de que los presidentes de todos los países le besan el culo (sic). Pero yo no estoy alarmado por todo esto, que además no me sorprende.

Lo que me tiene realmente muy intranquilo es el ataque a las libertades y a los derechos civiles de los ciudadanos. Es algo que se llama fascismo, sucedió ya con Hitler y sus coetáneos y empieza a mostrarse ahora en toda su crudeza. El régimen de derechos y libertades es algo que se puede desbaratar de forma sencilla, pero luego cuesta mucho de reconstruir, porque la gente se imbuye de ese miedo, de esa decadencia de los principios, de ese entender que todo vale y eso es muy arduo de erradicar. Trump es un payaso, un clown consumado, un showman televisivo que maneja a la perfección la imagen y, a través de ella envía sus mensajes. Y las imágenes de esos venezolanos, supuestamente pandilleros y delincuentes de poca monta, que han sido cazados como alimañas, vestidos con sayones infamantes, rapados al cero y mostrados caminando agachados sujetos por dos matones, están cargadas de un mensaje visual altamente intimidante.  



Ese grado de crueldad y deshumanización del adversario no se había visto en el mundo desde Auschwitz. Más la retirada de fondos a cualquier investigación en la que se mencionen términos como cambio climático, o sexualidad no binaria. O la detención arbitraria de estudiantes que hayan mandado un simple whatsapp de apoyo a los palestinos. Esto estaba ya sucediendo en Rusia, en Myanmar, en Nicaragua o en Guinea Ecuatorial (y en China, por supuesto), pero que se generalice en Estados Unidos es preocupante. Y este movimiento sólo lo pueden detener dos elementos: el poder económico, como les digo más arriba, y la presión popular de los propios norteamericanos. 

Para esto segundo, ya se están movilizando personajes como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortés y hay una fecha clave que ya les he anunciado: las elecciones de mitad de mandato, a finales de 2026, en las que, si el Partido Demócrata se mueve con cierta habilidad, puede arrebatar a Trump el Congreso y hasta el Senado. Así se lo hicieron a Obama, que prácticamente quedó maniatado para el resto de su mandato, limitado a minucias como poner medallas a personajes como Bruce Springsteen o Robert de Niro, que ya se han mudado a vivir a Canadá. Otros famosos se están yendo también, como la pareja Ryan Gosling-Eva Mendes o las famosas lesbianas Ellen de Generes y Portia de Rossi, que se han ido todos a Gran Bretaña, donde se van a quedar a vivir hasta que los tiempos cambien. 

Y les cuento también que nuestro admirado Neil Young anda de gira por Europa y ha dicho en una entrevista que no está seguro al cien por cien de que le dejen volver a entrar en los USA, país cuya nacionalidad comparte con la canadiense de origen, dado el clima de represión y censura que se está imponiendo en el lugar donde tiene su domicilio y donde dice que hasta ahora se encontraba muy a gusto y lamentaría tener que abandonarlo. Yo le invitaría a venirse a España, como hicieron Jeff Espinosa y tantos otros músicos. Aquí se vive muy bien y tal vez las tropelías del señor Trump nos libren del crecimiento de Vox, Se Acabó la Fiesta, y otras desgracias potenciales. Toquemos madera en cualquier caso.

A todo esto, Trump había prometido acabar en 24 horas con las guerras de Ucrania y Gaza y ahora mismo lo que tenemos es un riesgo de que se recrudezcan y se les añadan conflictos en Groenlandia y otros lugares, como los llamados Países Bálticos, donde están lógicamente muy asustados. Frente a esto, Europa se tiene que proteger e incrementar su seguridad, si no queremos que nos arrasen. El discurso de Rufián que les puse en el post anterior, me sigue pareciendo muy bueno. Recuerden que dijo con toda claridad que, cuando le preguntan: –Entonces ¿irías tú a la guerra? él contesta que sí, sin dudarlo; si se trata de defender la libertad frente al fascismo, allí estaría él el primero. Nada que ver con los supuestos pacifistas, que se dedican a reciclar sus pegatinas de No a la OTAN de las carpetas del BUP, para ponérselas otra vez en la pechera. Pacifistas como esos ayudaron a la derrota de la Segunda República.

Seguiremos en este blog al tran-tran, en el que cualquier opinión es respetada, aunque difiera de la mía. En estos momentos, yo sigo muy atento a la realidad circundante, lo que no me impide continuar disfrutando de la vida, del rock, del blues, del yoga y de mi actividad viajera, en la que tengo cerca una escapada a Budapest, de la que ya se dará cuenta en el blog, seguida de unas cuantas más que ya tengo programadas y cerradas y que se irán contando oportunamente. Así que ustedes no se preocupen, dedíquense a portarse bien y no tengan miedo, que hemos salido de crisis peores, como la de los misiles cubanos en los sesenta, generada por algo muy similar a lo que está pasando ahora: la URRS instaló misiles en Cuba apuntando a las principales ciudades americanas, no muy diferentes de los que ahora apuntan a Moscú desde tierras estonias, letonas y lituanas. Y que pasen una buena Semana Santa. Les dejo de regalo un tema energético de Lenny Kravitz para amenizarles el Domingo de Ramos.